miércoles, 16 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 6 ).MAL, BIEN, MALO, BUENO.



MAL, BIEN, MALO, BUENO.

Lo Bueno es aquello que aumenta nuestra potencia, porque Spinoza piensa que los seres humanos estamos en el mundo para actuar de acuerdo con nuestra naturaleza y la “alegría” es sentir que podemos actuar mejor, es aquello que nos da ganas de actuar unido a algún objeto exterior y, en cambio, la “tristeza” es lo que nos resta capacidad de acción y el “odio” es lo que nos mutila en nuestra posibilidad de actuar respecto a nosotros mismos y, en este sentido, es también una “pasión triste”.

Los tres afectos básicos que componen la entera estructura afectiva de los hombres son, pues, el “deseo”, la “alegría” y la “tristeza”.

En cuanto a las ideas de un Bien y un Mal absolutos, han sido instituidas en la historia de los pueblos sólo para fomentar la superstición y facilitar a los diferentes poderes públicos el ejercicio de la dominación.

Por eso, en toda su obra, Spinoza critica fuertemente a aquellos teólogos y filósofos que tratan las pasiones humanas como si fueran pecados o vicios de una recta razón.
Las pasiones son constitutivas de la naturaleza humana.
Son plenamente naturales y sólo a partir del reconocimiento de ellas se puede acceder de manera efectiva a un conocimiento verdaderamente racional.

Las dos virtudes primordiales de la Ética de Spinoza –y de cualquier ética no supersticiosa, tanto en el siglo XVII como hoy- son la “firmeza” entendida como el “deseo de conservar el propio ser activamente, o sea bajo la guía de la razón y la “generosidad”, es decir, el “deseo del individuo, guiado por la “razón”, de esforzarse por secundar a los otros y unirse a ellos con vínculos de amistad”

El problema es que la mayoría de los hombres son más pasivos y activos y se rigen por la “imaginación”, que inventa divergencias irreductibles y oposiciones feroces entre intereses en lugar de recurrir a su “razón”, que reconcilia y coopera.

Los individuos no quieren ser dueños de sí mismos en la medida en que la complejidad natural lo permite, sino dueños de las cosas y de los demás hombres, lo que es un imposible que desemboca irremediablemente en la triste impotencia del odio y de la envidia.
Por ello, colectivamente no basta con la “Ética”, que es la vía siempre individual a la sabiduría, sino que hace necesaria también una “Política” que supla colectivamente por medios pasionales (como el temor a las leyes y a la coacción armada”) las operaciones armonizadoras que la razón ejerce en quien la practica por vía de la alegría y el amor.

Contra quienes, como Hobbes, creen que “el hombre es un lobo para el hombre”, Spinoza descubre que, en el marco de una política racional, “el hombre complementa al hombre”
El otro me completa.
Yo estoy mutilado sin mi relación con los demás.
La convivencia aumenta mi poder y mejora mi vida, si está adecuadamente regida por la razón: “Nada puede concordar mejor con la naturaleza de una cosa que los demás individuos de su especie; por lo tanto nada hay que sea más útil al hombre, en orden a la conservación de su ser y el disfrute de una vida racional, que un hombre que se guíe por la razón.
Además, dado que entre las cosas singulares no conocemos nada más excelente que un hombre guiado por la razón, nadie puede probar cuánto vale su habilidad y talento mejor que educando a los hombres de tal modo que acaben por vivir bajo el propio imperio de la razón”.

lunes, 14 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 5 ) LA BÚSQUEDA DE LA CLARIDAD.




LA BÚSQUEDA DE LA CLARIDAD.

Spinoza fue un discípulo de Descartes (no un seguidor ciego sino que se inspiró en sus doctrinas y las incorporó de una manera propia y muy sólida filosóficamente.

Su obra principal lleva por título, en latín, “Ethica, more (ordine) geometrico (sin tilde, que es latina) demonstrata” (“Ética demostrada según el orden geométrico”).
En ella utiliza acciones, proposiciones,…como si fuera un trabajo de geometría, razonando de manera hipotético-deductiva, y es uno de los pocos libros que define todos los términos que utiliza (son muchos, si no la mayoría, que utilizan palabras muy complejas y sin decir exactamente lo que significan)
De manera que el lector tiene que ir pensando y sin saber si lo que él entiende era lo que entendía el autor, lo que puede llevar a múltiples confusiones, bien por culpa del lector, bien por la oscuridad del autor.

Spinoza, al contrario, comienza su obra definiendo cada uno de los términos que va a emplear (“Dios”, “naturaleza”, “substancia”,…)
Así el lector, al leer el texto, puede sustituir la palabra por la definición y, de esta manera, el filósofo juega limpio.

Para Spinoza, lo que existe es un enorme cosmos substancial, material que es, a la vez, materia e idea o pensamiento.
Continúa la cosmovisión cartesiana pero esta vez no interpretándola como dos realidades separadas, sino como el anverso y el reverso de la misma dualidad.

La “substancia” es la “naturaleza” o eso que algunos llaman “Dios”.
En sus palabras: “Deus, sive substantia, sive natura”

Para Spinoza Dios no es predicado en el sentido personal sino que concibe un “dios cósmico”, que abarca lo existente, de modo que todo lo que hay son modulaciones de esa substancia única a la cual pertenecemos.

Armado así el sistema, todos nosotros tenemos nuestro destino racionalmente establecido.
Es decir, las cosas que nos convienen y las que no nos convienen pertenecen a la misma realidad, y la luz de la razón, en el caso de los humanos, está destinada a buscar aquello que corresponde a nuestra naturaleza, a nuestro modo de pertenecer al gran todo divino.

TODO ES DIOS (PANTEÍSMO) O PANENTEÍSMO (TODOS LOS SERES SON DIOS)

Toda cosa finita es una manifestación de la substancia infinita.
Si no fuese así la substancia infinita no sería infinita porque tendría lo finito como lo otro de sí y, por lo tanto, como su límite.
Lo finito no puede estar, por lo tanto, fuera de lo infinito, una idea que luego retomaría Hegel.

Dicho de otro modo: Todo es Dios.

Si esta perspectiva choca con nuestra representación habitual de Dios se debe a que –según Spinoza- tendemos a concebirlo a partir de la imaginación, o sea, antropomórficamente, y no desde el punto de vista de la razón, desde la cual nada real puede haber fuera de Dios, que es inmanente a toda realidad material.

No hay trascendencia en Dios, que es el universo, y el universo es la totalidad de los cuerpos y sus interacciones.

Así, Dios es eterno, y el universo lo es.
Y lo que llamamos muerte no es más que la descomposición de un cuerpo cuyos elementos pasan a formar otros cuerpos diferentes.

Sólo dos obras fueron publicadas en vida de Spinoza: los “Principios de filosofía de Descartes”, aparecida en 1.663, y el Tratado teológico-político”, editado, anónimamente en 1.670 (él murió en 1.677).

Poco después de su muerte se irán conociendo (gracias a algunos discípulos y simpatizantes) sus otros escritos: “Tratado sobre la corrección del entendimiento”, el “Tratado breve de Dios, del hombre y de su felicidad”, así como su obra más importante: “Ética demostrada según el orden geométrico”.

Spinoza escribió su Ética siguiendo el método de Euclides (aquel matemático griego que vivió entre los siglos III y II a. C y autor de los “Elementos” en la que, a partir de 5 postulados o axiomas y definiciones se deducirá formalmente las propiedades de las diversas formas regulares –líneas, planos, triángulos, círculos, conos, esferas-.
Seguramente había estudiado en Atenas, pero de lo que sí se está seguro es que enseñó en Alejandría)

De esta manera Spinoza pretende fundar una ética racionalista y objetiva; es decir, deducida justamente como se deducen las propiedades de ub triángulo.

La perspectiva de Spinoza apunta a alcanzar la forma de conocimiento más perfecta, por la cual toda realidad y cada cosa singular pueden verse como un modo finito de la substancia infinita.
En tal perspectiva todas las cosas aparecen relacionadas entre sí, surgiendo del ser divino, necesaria y constantemente.

Así yo mismo me comprendo como una manifestación de esa causa inmanente que es Dios.
Y cuando me amo a mí mismo, o a Dios, que es esa fuente de cual vengo a la existencia particular, debo darme cuenta de que ese amor es Dios amándose a sí mismo.

Accedo así al punto de vista de la eternidad.

Desde ese punto de vista (el de la substancia misma que llega a comprenderse) no existe el mal.

Son las relaciones entre las cosas y entre los hombres las que establecen lo bueno y lo malo.
No existe el Bien y el Mal, sino lo Bueno y lo Malo.
Lo Bueno es aquello que me afecta y me produce alegría, que genera encuentros y composiciones.
Lo Malo tiene que ver con lo que origina desencuentros y descomposiciones en las afecciones entre los seres y las cosas.
Éstas son las pasiones tristes.

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 4 )



Poco tiempo después, una mano fanática, rencorosa, anónima, escribiría sobre la lápida de su tumba:

“Escupe sobre esta tumba, aquí yace Spinoza. ¡Ojalá su doctrina quede también sepultada y no se propague su pestilencia”.

A pesar de estas palabras, toda su filosofía es un canto a la luz, a la armonía, a la amistad.

Sus biógrafos hacen resaltar su amor a la independencia y libertad, su firmeza y sinceridad intelectual, la lealtad a sus amigos, su vida sobria y sencilla, su desprendimiento de las riquezas y su poca estima de los honores.

“La naturaleza se contenta con poco” –solía decir.
Incluso rechazó un vestido que le regalaban: “es un contrasentido cubrir con una envoltura preciosa cosas que no valen nada”.

Ya hemos indicado su rechazo a cátedras, a donaciones, a pensiones,… incluso la que le ofreció, nada menos que Luis XIV, si Spinoza le dedicaba alguna obra.

Aunque, según algunos,  su vida austera y tranquila se debiera a la necesidad de administrar cuidadosamente su salud, minada desde muy joven, por la tuberculosis.

Hasta el mismo Brehier, en su Historia de la Filosofía, afirma que “su vida ordenada, sobria y simple, no es la de un asceta, sino la de un enfermo para quien su salud era un bien precioso”.

¿Cómo pudo ser que uno de los más estimulantes y positivos pensadores que ha dado el mundo fuera también, a la vez, uno de los más odiados y perseguidos?

Aunque como fuentes de conocimiento sólo cita a Descartes, en su biblioteca había 161 volúmenes de muchos filósofos.
Luego, no es admisible que alguien dijera que “había pensado mucho, pero leído poco”, porque todos reconocen su vigorosa personalidad intelectual y la originalidad de su pensamiento.

Y, aunque se reconozca la influencia de Descartes, no fue un seguidor de su obra, aunque sí le debe la idea de método, su vocabulario, su terminología, numerosas definiciones, …

Pero sus respectivos sistemas son totalmente distintos.
Recordemos que el recorrido de Descartes era desde la Idea clara y distinta hasta la idea de Dios que le garantizaba el conocimiento verdadero del mundo.
Mientras que Spinoza parte de la intuición e una substancia única que es el “primum logicum” y “primum ontologicum” y de ella deduce, “more geometrico” no sólo la idea, sino también, la realidad de las cosas particulares como derivaciones de sus modos de pensamiento y extensión.

Los propósitos de su filosofía tienen un profundo carácter práctico y es significativo de ello que el título de su obra principal lleve como título: “Ethica”, porque, como los estoicos considera a la Ética como la culminación de toda su filosofía y esta obra comprende la Teología, la Física y la Antropología, terminando en un tratado místico.

Descartes quiere ser/es a la Filosofía lo que Galileo fue a la Física, buscando la verdad por procedimientos racionales y científicos.
También Spinoza, pero va más allá porque a través de ello quiere llegar a la felicidad.

Las cosas ordinarias de este mundo –riquezas, honores, placeres,…- son fútiles y vanas, distraen el ánimo y no se encuentra en ellas nada que sea verdaderamente bueno o mal.
Hay que buscar esa otra cosa que sea el verdadero bien y que, una vez conseguida, baste por sí sola para calmar los deseos del alma y en la cual se halle la felicidad suprema, continua y perpetua.

Esta felicidad consiste en llegar al “conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la naturaleza”, en llegar a “la unión con Dios por el conocimiento y el amor, hasta llegar a ser una sola y misma cosa con Él”

Y la condición previa para esto es una reforma del entendimiento.
Es una actitud socrática y estoica porque para amar el bien es preciso conocerlo y para conocerlo hay que purificar el entendimiento, rechazando todo aquello que no nos conduzca al último fin y a la perfección de la naturaleza.

Su punto de partida es distinto al de Aristóteles y Santo Tomás (de abajo (los hechos de la experiencia y la percepción de las realidades concretas, particulares y móviles del mundo sensible) hacia arriba (hacia Dios), distinto también al de Descartes, que prescinde de los sentidos y llega a: “la idea clara distinta” tras haber aplicado la duda metódica y haber chocado con lo “indudable o indubitable” :”cogito ergo sum” (“soy un ser que piensa”, “soy una conciencia pensante” y tengo pensamientos o ideas, pero descartadas las ideas facticias y las ficticias sólo me quedan, como indudables, las “ideas claras y distintas” (existencia, pensamiento, infinito y extensión) aunque tenga, luego que recurrir a Dios como garantía de que esas ideas no pueden no ser verdaderas.

Spinoza también va “de arriba abajo”, descendiendo de Dios al mundo, tomando como punto de partida la idea o noción de Dios como “Substancia única e infinita”.
Dios, no sólo como “primera idea”, también como “primera realidad” y de ella, mediante un método geométrico riguroso trata de deducirlo todo, no sólo las demás ideas, también las demás realidades del mundo, sólo aplicando el principio de identidad o de contradicción.

(Los escolásticos dirían que a esa primera Idea o Realidad, Dios, se llega, pero no puede tomarse como punto de partida, porque no la vemos intuitivamente (el criterio de verdad de Spinoza) sino demostrativamente.

viernes, 4 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 3 ) LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS.



LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS.

(Recodemos):

La expulsión de los judíos de España había sido ordenada en 1.492 por los Reyes Católicos mediante el Edicto de Granada con la finalidad, según el decreto, de impedir que siguieran influyendo en los cristianos nuevos para que éstos judaizaran.
La decisión de expulsar a los judíos –o de prohibir el judaísmo​– está relacionada con la instauración de la Inquisición catorce años antes en la Corona de Castilla y nueve en la Corona de Aragón, porque precisamente fue creada para perseguir a los judeoconversos que seguían practicando su antigua fe.
Como ha señalado el historiador medieval Julio Valdeón, "sin duda alguna la expulsión de los judíos del solar ibérico es uno de los temas más polémicos de cuantos han sucedido a lo largo de la Historia de España” ​

Como ya hemos expuesto antes, perteneció a una familia de buena posición y respetada en la comunidad hebrea holandesa.
Su padre era un rico comerciante y le proporcionó una esmerada educación, pensando en él como un futuro rabino.

El joven Baruch pronto dominó, además del hebreo y del holandés, el español, el portugués (enseñados por su padre), el griego, el latín, el italiano y el francés.

También se familiarizó con la Torá (“ley, enseñanza, revelación” y que son los cinco primeros libros de la Biblia cristiana denominados, en conjunto, como “Pentateuco” y que, según la tradición, fueron escritos por Moisés (siglo XIII a. C) y con el Talmud (compilación de discusiones rabínicas: leyes, comentarios, tradiciones, historias, costumbres, leyendas, parábolas,…)
Y, según la doctrina judía, si hubiera contradicciones entre la Torá y el Talmud, la última palabra la tiene la Torá, a la que debe estar subordinado el Talmud.

Pero, también, se interesó por la Cábala (originalmente era la tradición oral y, posteriormente, saber esotérico revelado por Dios a Adán, a Abraham y a Moisés, fijada en la diáspora helenística en el siglo I, una corriente mística en la que la figura más importante ha sido el español Abraham Abulafia, en el Siglo XIII.

Conoció y apreció el pensamiento de Descartes.

Formación intelectual, pues, no le faltaba.

Su despierta inteligencia lo llevó, pronto, a cuestionar abiertamente la interpretación ortodoxa de los textos sagrados.

Afirmó que cada creyente debía interpretar libremente las Escrituras, sin que fuera necesario seguir las opiniones de los doctos.

Afirmaba que la presunta sabiduría de los sacerdotes sólo era un medio para dominar a las masas.

Aseguró que era imposible demostrar la inmortalidad del alma.

Y planteó, además que, a su entender, Dios no era sólo “Espíritu eterno”, sino también “Cuerpo infinito”.

Su familia había sufridos dos exilios a causa de su fe mosaica: primero el exilio de España, de donde emigraron a Portugal y, luego, el exilio de Portugal, de donde huyeron a Holanda, un país liberal y abierto que en el siglo XVII era el refugio de todos los que querían escapar de inquisiciones y persecuciones.

En aquella época se había formado en Amsterdam un grupo extraordinario de médicos, de pensadores y de herejes (así llamados los que disentían de algún dogma eclesiástico, de ahí que los protestantes, cristianos, eran herejes para los católicos y para ambos era hereje el que negaba alguno de los dogmas del cristianismo, pero no se era hereje si se profesaba otra religión, por lo que los judíos y los musulmanes no eran herejes pero sí se era hereje si se había adoptado el cristianismo y se era infiel de algún modo a sus doctrinas.

Si Descartes (al que conocía) había afirmado que había dos substancias: la pensante y la extensa, Spinoza encontraba que extensión y pensamiento eran sólo dos de los infinitos atributos de la única substancia, que es Dios.

De este modo Dios se identificaba, no sólo con lo espiritual, sino también con lo espacial, es decir, con el universo entero, con la propia naturaleza.
Esto, para los rabinos, no era más que “panteísmo”.

Y la consecuencia de todo esto fue la excomunión que antes hemos expuesto.

La excomunión, para una persona creyente, es muy dura, ya sea ésta permanente o temporal, pues durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero debe cumplir sentencia de ahí el nombre de la misma, del latín “ex communicatio[ne]” y, en los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente, y de tomar parte en las ceremonias religiosas.  

De ahí que se le aplicara el “herem”, que es una maldición eterna y que prohibía a cualquier miembro de la comunidad judía relacionarse con él.
Quedaba prohibido leer sus libros, dirigirle la palabra, acercarse físicamente a él o estar bajo el mismo techo.

Un apestado social, un leproso social.

Y esa hostilidad hacia él no cesó con la excomunión, pues intentaros apuñalarlo en una calle de Amsterdam, como, también, antes hemos señalado.

Ese odio y ese resentimiento le siguieron más allá, incluso, de su fallecimiento, en el 1.677.

jueves, 3 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 2 ) LA EXCOMUNIÓN.



LA EXCOMUNIÓN.

Aunque Spinoza no acudió a escuchar la excomunión, ésta era muy dura:

“Según el juicio de los ángeles y de los santos, excomulgamos, maldecimos y separamos a Baruch Espinoza, con el consentimiento de Dios bendito y con el de toda esta comunidad; delante de estos libros de la Ley, que contienen 313 preceptos, la excomunión que Josué lanzó sobre Jericó, la maldición que Elías profirió contra los niños, y todas las maldiciones escritas de la Ley: que sea maldito de día y de noche, maldito cuando se acueste y cuando se levante, maldito cuando salga y cuando entre; que Dios no le perdone, que su cólera y su furor se inflamen contra este hombre y que traigan sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de la Ley; que Dios borre su nombre del cielo y lo separe de todas las tribus de Israel, después de haberlo cargado con todas las maldiciones escritas en el libro de la Ley”, etc

Las autoridades calvinistas, presionadas por los judíos, lo desterraron por unos meses de Amsterdam y buscó refugio en un pueblo cercano, aunque volvió pronto (pasados 3 años) y, para ganarse la vida, se dedicó al oficio de pulir cristales para aparatos de óptica.
Allí acudían numerosos amigos, entre otros, el físico Huygens, para que le enseñara a pulir lentes.

Spinoza escribió el “Tractatus theologico-politicus” correspondiendo a la traducción del “Leviathan”, de Hobbes, que el Gran Pensionario, Witt había encargado traducir al holándés.
Pero el “Tractatus theologico-politicus” se imprimió en 1.670, pero sin nombre de autor y con pie de imprenta falso.

Aunque en él proclame que: “en una sociedad libre debería ser lícito a cada uno pensar lo que quiera y decir lo que piensa” , en realidad atribuye al poder civil el derecho absoluto de someter todas las religiones, con el pretexto de lograr la paz y el cese de toda lucha religiosa.

Pero el Tractatus provocó una violenta reacción, hasta de algunos librepensadores.

La obra fue condenada como impía, perniciosa, nociva, blasfema y peligrosa en numerosos sínodos eclesiásticos, aunque Witt y sus sucesores impidieron que fuera proscrito, hasta que Guillermo III lo prohibió en 1.674.

Por la hostilidad mostrada por los habitantes se trasladó a La Haya, para buscar protección de las autoridades civiles y, como su gama iba extendiéndose, acudían a visitarle hombres de ciencia, entre otros Leibniz.

Rechazó, incluso, una cátedra que le ofrecieron en la Universidad de Heidelberg, por no querer comprometer su libertad de pensamiento y de palabra.

Fue, por este tiempo, cuando comenzó a manifestarse la tuberculosis, que lo llevaría lentamente a la tumba.

Para no ser molestado por sus hermanos de raza (y también por su salud) se estableció en el campo, en el mismo lugar en que había residido Descartes.

Allí permaneció 3 años y compuso el “Tractatus brevis de Deo, homine eiusque felicitate”, que es un resumen de su filosofía, destinado a sus amigos.

La única obra que publicó con su nombre no expone su pensamiento, sino el de Descartes, “Renati Des Cartes principiorum Philosophie…”

La primera parte de su “Ethica” que, en el 63, ya circulaba entre sus amigos y la tercera parte, aunque ya estaba acabada en el 75 no se imprimiría hasta después de su muerte.

Las noticias sobre su muerte son confusas: ¿Se habría suministrado una fuerte dosis de opio o de jugo de mandrágora?. ¿Habría mandado correr las cortinas de su lecho para que nadie le viera en los últimos espasmos de la agonía?. ¿Murió gritando: “Oh, Dios, ten misericordia de mí, pecador?. ¿Murió dulcemente, convencido de haber enseñado la verdad?

Fue enterrado un 25 de Febrero de 1.677, seguido de un cortejo de seis carrozas y con asistencia de numerosos amigos y personajes ilustres.

Recogieron sus manuscritos que fueron impresos el mismo año, en Amsterdam con el título de “B. d. S. OPERA POSTUMA….” (que comprenden el “Tractatus de intellectus emmendatione”,  la “Ethica ordine geometrico demonstrata”, el “Tractatus theologicus-políticus”, la “gramática hebrea” y las “cartas”

miércoles, 2 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 1 )


Fernando Savater, en algunos capítulos de su Diccionario Filosófico se revelan las principales fuentes de inspiración de su pensamiento que, por lo general, irradia optimismo humanista.

Se le nota que vive a gusto en este mundo, que, para él, Dios es una fantasía irreal pero que esto no sucede con el individuo humano concreto.

Me ha encantado la cita de Martinus von Biberach (del que nada sé): “Vengo de no sé dónde, // Soy no sé quién, // Muero no sé cuándo, // Voy a no sé dónde, // Me asombro de estar alegre”.

Quizá lo más significativo, y donde más entusiasmo le pone, es la Introducción y en los capítulos dedicados a Spinoza (Espinosa), Voltaire, Rousseau, Nietzsche, Bertrand Russell, Santayana y Ciorán.

A cuatro filósofos admira, sobre todos; Demócrito, Epicuro, Espinosa y Nietzsche.

EL MEJOR FILÓSOFO DE TODOS LOS TIEMPOS HABRÍA SIDO SPINOZA (ESPINOSA).

Hablemos (escribamos) sobre Espinosa.

Baruj o Baruch o Benito Spinoza o Espinosa, o Esponoza, o De Espinoza, o D´Espinoza, o De Espinose, de todas estas formas se le ha llamado.
Él firmaba como Benedictus de Spinoza, Despinoza o Spinoza.

A partir de ahora “Benito Espinosa” o simplemente “Spinoza o Espinosa”.

El Filósofo de Dios.

El filósofo que conjugó el espíritu y la razón.
Fue un indagador.
Lanzó una teoría dando una explicación del mundo y de nuestra conducta pero, al mismo tiempo, tuvo un toque especial de espiritualidad, lo que no encontramos en ningún otro pensador.

En nada se parece a un filósofo ni a un científico en el sentido frío del término.

Se trata de un espíritu racional pero ardiente, apasionado, lleno de fe.

Fue un judío, de origen español, que nació en Amsterdam donde, desde el siglo XVI, encontraron refugio judíos sefarditas provenientes de Portugal y España, perseguidos por motivos religiosos.

De familia bien acomodada y muy estimada en la comunidad israelita, de la que su padre, Miguel, fue varias veces jefe de la misma.
Quedó huérfano de madre cuando contaba 6 años.
Ingresó en la escuela de la comunidad hebrea, donde permaneció hasta los 18 años, cursando las enseñanzas religiosas de la comunidad judía.
Su padre le había enseñado español y portugués.

Para aclarar sus dudas se entregó a la lectura de los antiguos filósofos judíos que sólo le sirvió para consolidar su incipiente racionalismo.

En su casa se reunían algunos “libertinos” para ridiculizar los dogmas y las ceremonias de la religión.
Conoció algo de la filosofía escolástica y cuando leyó el Evangelio le causó profunda impresión, considerándolo muy superior al judaísmo.
Aunque tampoco fue muy exacto el conocimiento del Cristianismo, pues no trató con católicos sino con partidarios de las muchas sectas protestantes que pululaban por Holanda: luteranos, calvinistas, socinianos, anabaptistas, colegiantes (muchos de los cuales eran racionaisltas declarados), mennonitas,…
Con estas influencias terminó por perder la fe y fue alejándose cada vez más del judaísmo aunque, mientras vivió su padre, acudía a la sinagoga y cumplía externamente las prácticas rituales.
Pero después de su fallecimiento (1.654) las abandonó por completo y comenzó a exponer abiertamente doctrinas poro ortodoxas.

Las autoridades judías trataron de evitar el escándalo de la apostasía del hijo del antiguo jefe de la comunidad.
Para imponerle silencio uno de ellos le ofreció una pensión de mil florines y que Spinoza rechazó.
Incluso recurrieron a las amenazas y a la violencia.
Un fanático intentó asesinarlo pero sólo consiguió herirlo levemente pero la capa, con el agujero de la navaja, la conservaría, siempre, como recuerdo.
En 1.656, cuando tenía 24 años (su vida transcurrió entre 1.632 y 1.677) fue excomulgado solemnemente y expulsado de la sinagoga el mismo día que su amigo, el pintor Rembrandt.

martes, 1 de octubre de 2019

EL HOMBRE: NATURALEZA Y CULTURA ( y 5 )


NATURALEZA Y CULTURA.


El dilema “o naturaleza o cultura” es falso. Ni sólo una ni sólo la otra. Ninguna, por separado, podría explicar la conducta humana.

El ser humano se ha desarrollado y sigue desarrollándose mediante la evolución cultural, pero siempre dentro de los límites y posibilidades que determinan su naturaleza heredada.

No existe el ser humano “sólo cultural”, como tampoco ha existido el ser humano en “estado de naturaleza”.
Los “niños salvajes” no nos enseñan nada acerca de ese supuesto estado primitivo de la humanidad, ya que la mayoría de ellos fueron anormales congénitos abandonados por este motivo.
Ni tampoco es fácil determinar en nuestro comportamiento qué debemos a nuestra naturaleza y qué a nuestra cultura.
El miedo a la obscuridad, ¿es natural-congénito o social-adquirido? ¿Estímulos psicobiológicos o estímulos psicosociales? Ambos e integrados.
Un animal domesticado, si se pierde y queda aislado, vuelve a su comportamiento salvaje.
Pero una abeja extraviada, lejos de su colmena e incapaz de encontrarla, es una abeja perdida, pero no se convierte en una abeja más salvaje (Voltaire).
Los “niños salvajes” nunca serán testigos fieles de un estado anterior.




El dilema “o naturaleza o cultura” es falso. Ni sólo una ni sólo la otra. Ninguna, por separado, podría explicar la conducta humana.

El ser humano se ha desarrollado y sigue desarrollándose mediante la evolución cultural, pero siempre dentro de los límites y posibilidades que determinan su naturaleza heredada.

No existe el ser humano “sólo cultural”, como tampoco ha existido el ser humano en “estado de naturaleza”.
Los “niños salvajes” no nos enseñan nada acerca de ese supuesto estado primitivo de la humanidad, ya que la mayoría de ellos fueron anormales congénitos abandonados por este motivo.
Ni tampoco es fácil determinar en nuestro comportamiento qué debemos a nuestra naturaleza y qué a nuestra cultura.
El miedo a la obscuridad, ¿es natural-congénito o social-adquirido? ¿Estímulos psicobiológicos o estímulos psicosociales? Ambos e integrados.
Un animal domesticado, si se pierde y queda aislado, vuelve a su comportamiento salvaje.
Pero una abeja extraviada, lejos de su colmena e incapaz de encontrarla, es una abeja perdida, pero no se convierte en una abeja más salvaje (Voltaire).
Los “niños salvajes” nunca serán testigos fieles de un estado anterior.