domingo, 10 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (4). EL ORDEN. LA VIDA.


Aunque tenga ladrillos y tenga cemento, sólo con ellos no tengo casa.

Los elementos son necesarios, pero no son suficientes.

Ningún ser, ni vivo ni muerto, es ajeno a los elementos de la tabla periódica.

La casa que, sin ladrillos y sin cemento, no existiría, tampoco existiría sin un proyecto.

Además del albañil (ejecutor) es necesario el arquitecto (proyectista)

La casa es el proyecto ejecutado por personas, inmateriales, con esos elementos, materiales.

¿Son los seres vivos unos “proyectos” o no?

No lo digo de una montaña o de un río, que no necesitan proyecto, sólo elementos y fuerzas naturales, mecánicas, orogénicas.

Han salido esta montaña y este río porque eran estos elementos y estas fuerzas, pero podían haber salido otros y/o de otra manera.

Lo que no se conoce no es que no exista, sólo que no es conocido. Nada dice de su existencia, sólo de su conocimiento.

Un poema se compone de palabras. Sin palabras no habría poema. ¿Pero sólo de palabras? ¿No es necesario el poeta que las ordene en ese orden y no de cualquier manera, para crear belleza?

“Romance de la luna, luna”: “el jinete se acercaba // tocando el tambor del llano”. Palabras, pero también F. García Lorca poniéndolas en ese orden y creando el poema.

Las piedras – el arquitecto – el orden y, como resultado, el puente.

Los colores – el pintor – el orden y, como resultado, el cuadro.

¿Es necesario un “ordenador” de los elementos de la tabla periódica de elementos para que, como resultado, salga un ser vivo?

¿O todo ha sido producto del azar, del puro azar?

Quiero distinguir entre seres naturales y seres artificiales.

Para que exista un ser “artificial” (una silla o una casa) es necesario un “artista”, porque una silla es más que unos palos y una casa más que ladrillos. Es necesario que estén ordenados así, porque ordenados de otra manera serán otra cosa.

Podríamos reunir, en una estantería, todos los elementos, y en sus proporciones, de que se compone un hombre, pero ¿tendríamos a “un hombre”?

Porque no hay diferencia alguna entre los átomos de carbono que están en el hombre (ser vivo) de los que están en el diamante o en el carbón (seres inanimados), por ejemplo.

Los mismos elementos de la materia muerta son los elementos de la materia viva.

La única diferencia es su “ordenación”.

Entre LUNA y NULA, entre CAMA y MACA, entre LOMA y MOLA,…. las letras son las mismas, la única diferencia es el orden entre ellas.

¿Esa ordenación es INTENCIONAL o es el AZAR el que la crea?

El orden ¿es ajeno y exterior a los elementos o alguno y/o todos los elementos lo crean?

El que no sepamos el “porqué” no quiere decir que no exista.

La vida está aquí, en nosotros y con nosotros. ¿Por qué? Por una ordenación de los elementos. ¿Cómo se han ordenado? No lo sabemos. ¿Lo sabremos alguna vez? NO HAY RESPUESTA.

Estamos atascados “en el conocimiento”, pero estamos vivos mientras nos lo preguntamos.

¿Mecanicismo o finalismo? That is the question.

La flecha disparada y que ha dado en el blanco ¿era un disparo intencional o ha sido al azar, por casualidad?

Los elementos ordenados que han dado lugar a la vida ¿iban hacia la vida?

Un mamífero está compuesto de billones de células, y en cada célula hay millones de moléculas. ¿Proyecto o azar?

¿Es el embrión sólo un efecto necesario o es, a la vez, su propio arquitecto que dirige, desde dentro, su desenvolvimiento?

¿Está el “fin” incrustado en el “principio”?

Lo físico – lo fisiológico – lo psíquico.

“Psije” – “anima” – alma y, desde Aristóteles, “principio de vida”. Hoy, también, “centro de control” de muchísimos programas.

Si alguien llama a la puerta seguramente que no sabemos quién es, pero sí sabemos que es alguien quien llama.

Ahí fuera hay una persona, aunque no sepamos quien.

El que lo inmaterial no sea registrable con instrumentos técnicos no quiere decir que no exista, sólo que no es material, como tampoco lo es el amor, el remordimiento o la alegría.

El embrión, que ya es un ser vivo, “tiende a” ser “ese” ser vivo y no otro. Sólo le queda desarrollarse/desenrollarse, llegar a ser “en acto” lo que ya es “en potencia”. El fin ya está impreso, incrustado, en él. Nadie va a dirigirlo a su fin, se dirige el solo.

Decía Aristóteles que de las 4/5 causas, la causa final,  “el fin es el primero en la intención, pero el último en la ejecución”.

¿Estaba ya, en aquella materia prebiótica, originaria, impreso el fin de dar un salto cualitativo y convertirse en materia viva o todo ha sido azar?

¿Teleologismo o mecanicismo?

viernes, 8 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (3).DEL ELECTRÓN A DIOS y DESDE LA BACTERIA AL HOMO SAPIENS.


Hace muchos, muchísimos años, cuando era estudiante universitario, cayó en mis manos un libro con un título provocador/provocativo que me impactó, me “despertó de mi sueño dogmático” (como Hume a Kant), me llenó de curiosidad (“causa de la Filosofía” –según Aristóteles)  y que supuso, para mí, un escape a la modorra escolástica enlatada, viviendo en aquella España de incienso, confesionario y sacramentos, en que el cura era el que expedía certificados de buena conducta y con el que había que llevarse bien, si no de pensamiento sí, al menos, de palabra, obra y omisión.

El libro se titulaba/se titula: “Del electrón a Dios”, del aragonés Santiago Lorén, que había sido premio Planeta en 1.953 con la novela “Una casa con goteras”.

“Del electrón a Dios”, un título presuntuoso, pero motivante,  en Plaza y Janés, 1.968.

Hoy, sin embargo, estoy nadando en “desde la bacteria al homo sapiens”.

Dos escaleras o dos cadenas ascendentes.

Una inaugural, iniciática, más osada. La otra más sólida, más científica.

En ambas, ascendiendo de escalón en escalón o enlazando eslabón con eslabón se llegaba al final de la misma, Dios o el homo sapiens.

Aquella experiencia vital me supuso poner entre paréntesis la doctrina oficial de la Iglesia, ésta, más sólida, apoyada en datos científicos, se me manifiesta más realista.

“En el principio fueron las bacterias”, los primeros seres vivos y, de momento, acaba en nosotros, el homo sapiens.

Una escala o cadena más corta, pero más sólida, dejando menos espacios a la imaginación.

Ya, antiguamente, Aristóteles había distinguido tres tipos de vida, cada uno de ellos con funciones específicas.

Las funciones de la “vida vegetativa” eran: nacer, crecer, alimentarse, reproducirse y morir (ese era el ciclo vital de los vegetales).

Las funciones de la “vida sensitiva o animal” eran: las 5 anteriores + las suyas propias (sentidos (externos e internos), estimativa o instintos y potencia locomotriz (ese era el ciclo vital de los animales)

Las funciones de la “vida racional” eran: las 5 de los vegetales + las 3 de los animales + las típicamente humanas: entendimiento, voluntad y libertad.

Hoy estamos embarcados en la escala previa, la que va desde los elementos prebióticos a la primera forma de vida, las bacterias, pasando por los escalones obligatorios de las proteínas y de los ácidos nucleicos.

¿Cómo se ha llegado ahí, a las bacterias?

En palabras de Francis Crick, premio Nobel por el descubrimiento de la estructura del ADN, “como en un milagro”.

Ese “milagro” sólo se produjo una vez y, tras la división de la célula en dos, apareció el primer heredero, así comenzó a caminar la vida sobre la tierra, de forma cada vez más variada.

La molécula de ADN es como la caja negra de los aviones, en la que se registra todo lo anterior que ha pasado, resume la historia evolutiva de cada especie.

Las primeras bacterias inventan algo tan genial como la fotosíntesis. Absorben las moléculas de agua, aprovechan el hidrógeno y liberan el oxígeno, oxigenando, así, la primitiva atmósfera, hasta hacerla respirable.

Pero, ¡ojo¡, que las bacterias no son ni vegetales ni animales, pertenecen al reino de los Monera o Mónera, formado por organismos monocelulares procariotas, en las que no existe la membrana que separe el núcleo del citoplasma.

Ni vegetales ni animales, pero son los seres vivos más sencillos, que comenzaron a existir hace 3.500 millones de años y siguen siendo lo que eran y como eran.

“Sencillos” no quiere decir “simples”, porque están integradas por una cadena de 20 aminoácidos, cuya función depende de 2.000 enzimas.

Y si la probabilidad de que 1.000 enzimas diferentes se unan, de una manera determinada, para formar una célula es del orden de 1 entre 10 elevado a 1.000, ¿cuál es la probabilidad de que lo hagan 2.000?

Y, para más “inri”, una vez originadas ¿cómo llegaron a reproducirse?, ¿cómo surgió el primer esbozo de código genético?, ¿por azar?.

Dicen los biólogos que, para que la unión de los nucleótidos produzca, por azar, una molécula de ARN, es necesario que la naturaleza multiplique, a ciegas, los ensayos durante un tiempo casi infinito.

Un misterio.

Pero aquí están.

jueves, 7 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (2). EL BIG BANG BIOLÓGICO.


 
¡Poco orgulloso que andaba yo, allá por los años setenta y tantos, cuando, en pleno dominio de la Filosofía Escolástica, enseñaba a aquellos alumnos no sólo a Lamark y a Darwin (contra el creacionismo) sino también a Pasteur, Oparin y Stanley Miller¡.

Contra el “fixismo” aquellos alumnos, en España (y a espaldas del cura de Religión), ya oían hablar de “evolucionismo” y contra la “generación espontánea” (Santo Tomás demostrando/mostrando cómo del lodo de un pantano, metiendo la mano y sacando un puñado de barro, mostraba “animalitos” moviéndose, por lo que se demostraba que de la “materia muerta” salía “materia viva) oyeron hablar de Pasteur y sus experimentos, demostrando que “omne vivum ex vivo”, aunque fuera “micro-scópicos seres”.

Ya en el siglo XX, tuvo aceptación la teoría científica propuesta de forma independiente por el escocés Haldane y el ruso Alexander Oparin.

Ambos suponían que el primitivo mar sería como un laboratorio en el que se formaron las primeras moléculas y sugerían que la atmósfera de la tierra, en otro tiempo, pudo ser muy distinta de la actual que, en vez de contener oxígeno, contendría compuestos reductores y que, en tal atmósfera, la materia orgánica, y después la vida, habría surgido espontáneamente a partir de una materia inorgánica bajo la influencia de la luz solar, los rayos y las altas temperaturas de los volcanes.

En 1.953, Stanley Miller imaginó el origen de la vida y, en su “balón de las tormentas”, intentó reproducir experimentalmente esa hipótesis.

En dos matraces conectados metió agua y una mezcla de gases que suponía formaban parte de la primitiva atmósfera terrestre: metano, amoníaco, azufre e hidrógeno.

Calentó, Stanley, los matraces y simuló con descargas eléctricas las tormentas de la tierra recién nacida.

A los pocos días el agua se había convertido en un caldo de aminoácidos.

La prensa de la época hizo creer al público (o el público así lo entendió) que sólo hacía falta zamarrear los matraces para que de ellos saliese, arrastrándose, la vida.

Después, el tiempo demostraría que las cosas no eran así de fáciles.

Y leíamos textos de “El origen de la vida”, de Orgel. Y que, probablemente, las primeras moléculas orgánicas se formaran por la acción de la luz ultravioleta y descargas eléctricas en la atmósfera primitiva.

Al ser arrastradas por la lluvia formaron una mezcla compleja en los océanos llamado “caldo pre-biótico” o “sopa caliente” de substancias en disolución, y es la química prebiótica la que se ocupa de experimentos de laboratorio que simulan los procesos que se cree que estuvieron implicados en la formación del caldo prebiótico.

No soy biólogo pero acudo y me baso en textos de amigos Biólogos y Filósofos de la Biología, de suma confianza.

Hoy no estamos, todavía, cerca de sintetizar la vida y me temo que, por mucho tiempo, podamos hacerlo. Estamos en “un punto muerto”.

Además, estudios recientes han demostrado que la atmósfera primitiva no era reductora, como pensaba Miller, sino que, por el contrario, era oxidante, rica en CO2, Carbono, Nitrógeno y agua.

Y esa composición habría impedido, en vez de favorecido, el desarrollo del “caldo prebiótico”.

Por lo que la repetición del experimento de Miller ha sido decepcionante.

El origen de la vida ha sido, es y, de momento, seguirá siendo un enigma, porque el origen no está en los aminoácidos sino en las proteínas, formadas por la unión de aminoácidos.

La palabra “colágeno” sólo requiere 8 letras, pero para formar la proteína “colágeno” se precisan 1.085 aminoácidos, además en una secuencia correcta.

Por lo que la posibilidad de que una molécula integrada por 1.085 aminoácidos haya aparecido espontáneamente es prácticamente nula.

Es decir, cada proteína es un pequeño milagro y, según la frase de Fred Hoyle, sería un milagro equivalente al de “un huracán que convirtiera un depósito de chatarra en un Jumbo”.

Y, para complicarlo más, de nada serviría una proteína si no puede reproducirse.

Pero es que las proteínas no pueden hacerlo. Para ello necesitamos ADN.

Pero es que el ADN no puede existir  si, en su fabricación, no intervienen las proteínas.

¿Surgirían ambos, ADN y proteínas, al mismo tiempo, para apoyarse mutuamente?

No tenemos ni idea.

Como diría el poeta: “la primavera ha llegado / no sabemos cómo ha sido”.

Pero aquí está la primavera, como está la vida. Preguntémonos “cómo”, pero, de momento, no tenemos respuesta alguna.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿“HOMO SAPIENS” u “HOMO VIDENS”?.


 
Platón distinguía entre el “cosmos aiscetos” (mundo sensible), (el mundo de las realidades sensibles, el mundo de las cosas materiales, el que captamos por los sentidos) y el “cosmos noetós” (mundo inteligible), (el mundo de las Ideas, desde las Ideas Matemáticas a las Ideas de Verdad, Belleza, Justicia y, la más sublime de todas, la Idea de Bien).

Una vez instalados en el mundo sensible, es el sentido de la vista el sentido fundamental, porque es el que más mundo nos aporta. Podemos “ver” más cosas que “oír”. Y “oímos” más que “olemos”. “Olemos” más que “gustamos, saboreamos” y, en último lugar, el mundo más reducido es el del “tacto”, sólo lo que entra en “con-tacto” con nuestra piel, desde el roce hasta el porrazo.

El mundo más amplio es el “mundo visible”, el “cosmos oratós”.

Pero, naturalmente, el “mundo sensible” es inferior, en calidad y excelencia, al “mundo inteligible”. Es más importante “entender, saber, razonar…” que “sentir”.

Para Platón, pues, (como para casi todos los filósofos, a lo largo y ancho de la historia y de la geografía, el hombre es, sobre todo, un “HOMO SAPIENS”.

Pero, observemos a un niño. Un niño puede “VER y MIRAR”, aunque sea de forma confusa, aunque cada vez con más nitidez, mucho antes de “HABLAR”. Y, a lo largo de su vida, más del 80% de la información que recibe, a diario, le llega a través del sentido de la vista (sensación y percepción).

Es decir, nos relacionamos con el mundo, la cultura, la socialización, los estilos de vida,….mediatizados por la “imagen visual”

Giovanni Sartori (pensador que me encanta y al que sigo) señala cómo el “homo sapiens”, el hombre que piensa, producto de la cultura escrita y del Logos, ha pasado a convertirse en “homo videns”, el hombre que ve, que recibe estímulos visuales sin reflexionarlos demasiado.

LO “VISIBLE” HA SUSTITUIDO A LO “INTELIGIBLE” = VER sin ENTENDER.

Analicemos la TELEVISIÓN, la que, cuando nació, se decía que era un “espejo de la realidad” o “una ventana al mundo”.

Allí donde no llegan nuestros ojos llegan las cámaras de Televisión y, por una pantalla sagrada, ubicada en la parte más noble del salón (donde en otros tiempos estaría el Sagrado Corazón de Jesús) nos va “sirviendo la realidad real, pero a la que no podemos acceder presencialmente”.

“Lo he visto en la Tele”, “lo ha dicho la Tele”, “ha salido en la Tele”,…. Se ha convertido en el argumento de autoridad por excelencia de la verdad de un hecho. Es como si yo lo hubiera presenciado, realmente, (cuando sólo ha sido percibido por imágenes “enlatadas” y “servidas” por alguien, a quien no conozco y del que no sé sus intenciones.

Incluso se dice que “lo que no sale por la Tele no existe”, por ejemplo, tántas guerras étnicas en el corazón de África.

¿Son los medios de comunicación (sobre todo la Televisión) “espejos de la realidad” o “creadores de realidad”.

¿Cómo podemos estar seguros de que ocurrió aquella Guerra del Golfo, con aquel pato chapoteando en petróleo?. ¿No se supo, luego, que lo de ese pato fue en Alaska, pero que alguien/algunos estaban interesadísimos en que ese pato fuera irakí?.

¿Cómo podemos estar seguros de que “lo que dicen que existe, existe realmente?. ¿Disponemos de algún criterio de verificabilidad o constatabilidad o de falsación?. Estamos desarmados, a la intemperie. Tenemos que ser “o creyentes o escépticos”. Pero ¿tenemos alguna razón para ser una cosa o la otra?.

La presunta realidad se nos da. Siempre, “manipulada” y lo que percibimos, por muy “natural” que nos parezca, es el resultado final de innumerables procesos de selección por parte de alguien/algunos, interesados en que veamos eso y no lo otro (realidad, pues, parcial y descontextualizada), y lo veamos así y no “asao”.

Esos “manipuladores” de la realidad pueden tener, tras de sí, intereses políticos, o económicos, o comerciales, o publicitarios,….es decir, “quien manda es quien financia”.

Las imágenes, además, pasan ante nuestros ojos, tan cambiantes y a tal velocidad y, por si fuera poco, con intermedios publicitarios, estética y atractivamente creados, que no te da tiempo a “pensar”, a “reflexionar” en ellas. De lo contrario “perderías” las imágines siguientes. La lógica y el razonamiento quedan en “stand-by” ante el diluvio de imágenes que atraen, arrastran, tu atención.

El resultado es una “cultura superficial y frívola” (siempre con las correspondientes excepciones, que salvan la total frivolidad).

Se dice que la información visual llega, de forma bastante directa, al paleocórtex, la esfera más instintiva del cerebro humano, la que compartimos con los animales, donde reside el frío, el calor, el miedo, la euforia,…. (Lorenz dixit).

Según los neurólogos nuestro cerebro no está diseñado biológicamente para hacer frente a impactos de tanta imagen en movimiento, por lo que baja la guardia, se deja inundar y le cuesta mucho esfuerzo discriminar los mensajes. Nos lo tragamos todo, y sin digerirlo.

Es decir, que la imagen, aunque apela al consciente, es percibida por el inconsciente, donde se alberga lo instintivo, lo irracional, lo visceral,…

También nosotros, los adultos, estamos infectados de esa enfermedad, tan presente en los alumnos: “huir del esfuerzo”.

Optamos por “ver” la película, en el cine, con cerveza y palomitas, o en la Tele, en el sofá, en zapatillas, con palomitas, cerveza, aceitunas y una tapita de jamón a ir desgranando, poco a poco, la novela, “meditándola, reflexionando, pensando”.

Es más cómodo “ver” que “pensar”.

El “original” su(b)stituido por el “sucedáneo”

¡Como si la “historia vista” en 90 minutos fuera un espejo de la “historia escrita y leída durante días”¡

El método, pues, para “atrapar” al receptor, es no hacerlo pensar demasiado, sino sorprenderlo, divertirlo, emocionarlo, asustarlo, distraerlo,… y, al terminar, “End” o apagamos la Tele y mañana apenas nos acordaremos de lo visto porque se nos tiene preparada otra riada de imágenes que…

Cultura del kleenex, de usar y tirar (pero que, para poder usarlos y tirarlos, tienes que haberlos comprado, previamente, que es lo que se proponía el que había financiado el programa)

Y tú, y yo, gilipollas, sin enterarnos.

martes, 5 de noviembre de 2013

EL HOMBRE. (UNO).


 
Cuando uno estaba familiarizado a calcular en pesetas llegó el euro y me zamarreó el factor N o del Cálculo Numérico...

Porque cuarenta millones eran cuarenta millones pero ¿cuántos millones son 244.000 euros? Y tienes que empezar a calcular que si 1.000 euros son 166.000 y pico pesetas, entonces multiplicando 244 por 166.000 pesetas, entonces….un lío.

Y cuando veo u oigo que alguien (un partido político, un sindicato, un concejal, un banquero,…) ha robado, distraído o sustraído 124 millones de euros… me pierdo en pesetas.

Ya me perdí cuando el “todo a 100” se convirtió en “todo a un euro”

Quien no está acostumbrado a manejar grandes números fácilmente se pierde. Y si alguien te dice que…. pues, fácilmente, me lo creo.

El Big Bang cósmico, según los científicos, ocurrió hace 15.000 millones de años. O sea, ayer mismo. Y me lo creo. Porque no lo sé ni tengo tiempo ni conocimientos para poder saberlo.

Científicamente, todos, somos muy crédulos. Y no tenemos más remedio.

Y siempre hay que empezar por el principio y en el principio no era el “Verbum” del Evangelista San Juan, sino la “casi nada”, cuando toda la energía del posterior universo se encontraba concentrada/comprimida en una pequeñez imposible de imaginar: miles y miles y miles de millones de veces más pequeña que el núcleo de un átomo.

¿Te lo imaginas? Toda la inmensidad del cosmos, toda esa energía descomunal, comprimida en un “casi nada”. Llega la chispa, la explosión, y en tres minutos ya teníamos un universo con el 98% de toda la materia actual. Con una anchura de 100.000 millones de años luz (que teniendo en cuenta que la velocidad de la luz es de 300.000/segundo, y que un año tiene…..). Me pierdo.

Me pierdo y me lo creo. Lo acepto como verdadero.

Es la Teoría del Big Bang o de La Gran Explosión.

Y muchos millones de años después, en el extrarradio de una de los 140.000 millones de galaxias, apareció la Tierra. Esa galaxia, en forma de espiral, es la Vía Láctea (“el rastro de leche derramada del pecho de la diosa Hera” –según la mitología griega, aunque el filósofo, atomista, Demócrito (siglo V-IV a. C.) ya había sugerido que ese reguero blanco en el cielo era, en realidad, un conglomerado de muchísimas estrellas. Pero hubo que esperar 2.000 años para que Galileo, usando el telescopio, confirmara que el viejo Demócrito tenía razón. Corría el año 1.609.

La Tierra apareció ayer mismo (comparado con los 15.000 millones anteriores), hace 4.500 millones de años, poco después de la aparición del sol.

Se formó a partir de asteroides, que chocaban entre sí, y formaron una gran esfera que se atrajo por el campo del sol y quedó orbitando a su alrededor.

Pasaron 500 millones de años y hace unos 4.000 millones se formó la luna.

Hay, básicamente, tres posibilidades o teorías en cuanto a la formación de la luna:
1.- Era un astro independiente que, al pasar cerca de la Tierra, quedó capturado en órbita.
2.- La Tierra y la Luna nacieron de la misma masa de materia que giraba alrededor del Sol.
3.- La luna surgió de una especie de "hinchazón" de la Tierra que se desprendió por la fuerza centrífuga.

Actualmente se admite una cuarta teoría que es como una mezcla de las otras tres: cuando la Tierra se estaba formando, sufrió un choque con un gran cuerpo del espacio. Parte de la masa salió expulsada y se aglutinó para formar nuestro satélite. Y, aún, una quinta teoría que describe la formación de la Luna a partir de los materiales que los monstruosos volcanes de la época de formación lanzaban a grandes alturas y como no existía el paraguas atmosférico que evitase su ascensión…

Los gases del manto ascendieron a causa del impacto y formaron la actual atmósfera, la cual tiene más nitrógeno que cualquier otro componente gaseoso.

El magma que ascendió se secó con el tiempo y formó los continentes. Pero antes de secarse tenía consigo vapor de H2O que ascendió a la atmósfera.

El agua luego comenzó a descender al suelo quizás como un enorme diluvio mundial o de otra forma, pero de todos modos formó los mares, océanos, lagos y ríos.

Durante los siguientes 500 millones de años la situación se apacigua, los meteoritos son frenados por una atmósfera muy espesa, la actividad volcánica se reduce, la corteza terrestre se enfría,…

Y es entonces, cuando en las sombrías aguas que recubren el planeta, surgen ínfimas y extrañas criaturas, nuestros antepasados más remotos: las bacterias.

Estos primeros seres, unicelulares y procariotas (células sin núcleo) aparecen hace 4.000 millones de años y son el origen de la evolución, de la Segunda Gran Explosión de incontables formas de vida.

Estamos refiriéndonos al segundo Big Bang, al BIG BANG BIOLÓGICO.

lunes, 4 de noviembre de 2013

EL MITO DE JESÚS y (14) (de momento). EL APOCALIPSIS.


También denominado “Revelación de San Juan” y que cierra el Nuevo Testamento.

A pesar de estar colocado en último lugar parece haber sido el primero, en el tiempo, antes que los Evangelios, las Cartas,…

Atribuido a San Juan. Pero ese Juan ¿es el mismo que el autor del 4º evangelio?

Más aún ¿es el cuarto evangelio obra de “el discípulo amado”?. Parece ser que no.

O sea, que el autor del 4º Evangelio, el autor del Apocalipsis y el “discípulo amado” podrían ser tres personas distintas.

Aunque se afirme que los dos textos fueron escritos en Patmos.

¿Muchos de Uds. lectores, han leído el Apocalipsis o sólo les suena a catastrofismo y a desastres?

¿Recuerdan aquellos cuentos infantiles de miedo, más bien de terror, para que los niños se durmieran y, así, no vendría el monstruo a buscarlos en la noche?

Y los niños se asustaban porque, para ellos, esos cuentos no eran cuentos sino historias verdaderas.

La historia relata lo que ha pasado (o no, y es inventado).

Pero es que el Apocalipsis es más que eso porque, teóricamente, es un libro revelado por Dios, por lo que, al ser “palabra de Dios”, es lo que ocurrirá.

Y eso es verdad para el creyente. Y lo que se afirma en él es horroroso, aunque ello ocurrirá justamente cuando vaya a llegar el fin del mundo y el juicio final y tras la muerte...

El Apocalipsis es una “historia para no dormir” y debió escribirse entre los años que murió Nerón (9 de Junio del 68-10 de Agosto del 70), días en que los romanos destruyeron el templo de Jerusalén.

El contenido del libro es una narración de amenazas para los ya convencidos y para que no se descuiden, así como captar a los no convencidos, a los no creyentes.

En realidad el Apocalipsis comienza donde termina el profeta Daniel (muerto el año 165 a.C.), con el intermedio de Zacarías (muerto el 51 a.C.), aunque bastante antes que Daniel estuvo Ezequiel  (muerto el 574-572 a.C.).

El Apocalipsis debe ser obra de un antiguo  judío que lo escribió para atemorizar al pueblo mediante sus extravagantes profecías, acusaciones y condenas, como también por sus grotescas, imaginarias, desbordantes y bárbaras fantasías.

El lenguaje que se usa es típicamente rosacruciano y su estilo, profético, semeja un jeroglífico.

Pero lo cierto es que el llamado “Apocalipsis sinóptico” (el que aparece en Marco (13, 5-37), Mateo (24, 4-25 y 46) y Lucas (21, 8-369) está sacado del Apocalipsis genuino, que fue escrito antes.

Su primera parte está compuesto de Cartas a las siete Iglesias de Asia (Patmos es un isla que pertenece a Asia Menor).

En la segunda parte ya aparece “la apertura de los siete sellos”.

En la cuarta parte es donde aparecen “las bestias” y el número 666.

En la quinta parte aparecen las “siete copas de la ira de Dios” y cuando cada uno de los siete ángeles va derramando su copa sobre la tierra, el mar, ríos y fuentes, el sol, el trono de la bestia, el río Éufrates y el aire. Todos son catástrofes.

Así que, cuando veáis guerras, hambrunas, plagas, terremotos, pestes, desolación,….. y la aparición de falsos Cristos y profetas. “no os dejéis engañar” y “estad preparados porque el fin del mundo está al llegar y, con él, el juicio final. Y solo los que estén preparados serán salvos y eternamente felices….”

Todos estaban convencidos de que el final estaba cerca y había que estar preparados (como el miedo que se le mete a los niños)

Pero fue Ezequiel (siglo VI a.C.) quien introdujo ese estilo visionario, a fin de producir un mayor efecto.

         “Y miré, y he aquí un viento tempestuoso que venía del aquilón, una gran nube, con un fuego envolvente, y en torno suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que tenía el color del ámbar. Y en el centro de ella se veía la figura de cuatro seres vivientes. Y he aquí su aspecto: tenían la semejanza de hombres. Y cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas. Y sus pies eran derechos. Y la planta de sus pies era como la planta del pie de un becerro: y resplandecían a semejanza del bronce muy bruñido… En cuanto a la apariencia de sus rostros, los cuatro tenían rostros de hombre, y el rostro de león en la parte derecha; y en la izquierda los cuatro tenían rostro de buey; así mismo tenían los cuatro rostro de águila….”

Estos grotescos monstruos zoológicos quizá hayan sido inspirados por los toros alados y otras fabulosas criaturas vistas pos Ezequiel en los templos durante su destierro en Babilonia.

Zacarías (a mediados del siglo I) es, aún, más oscuro que Ezequiel. Sus escritos están llenos de alegorías y de visiones.

         “Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos. Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿”qué son éstos”? Y respondiome: éstos son los cuernos que asolaron a Judá y a Jerusalén. Mostrome, luego, el Señor cuatro becerros. Y yo dije: ¿qué viene a hacer éstos? Y respondiome: “Éstos son los cuernos que asolaron a Judá, tanto que ninguno levantó su cabeza, mas éstos han venido para atemorizarlos, para arrojar los cuernos de los gentiles que alzaron su cuerpo sobre la tierra de Judá, para asolarla”.

Daniel vio cuatro grandes bestias salir del mar. La primera se asemejaba a un león, pero tenía alas de águila. La estuvo mirando hasta que le fueron arrancadas las alas, y fue levantada de la tierra; y se puso enhiesta sobre los pies como un hombre. Después vio una segunda bestia, semejante a un oso, y que tenía tres costillas entre los dientes. Y alguien le dijo: “devora mucha carne”. Después de esto vio una tercera bestia, un leopardo, que tenía cuatro alas en el lomo y otras cuatro alas en la cabeza. Finalmente vio otra bestia, espantosa y terrible, que tenían grandes pies de hierro, y que devoraba y despedazaba las sobras y las hollaba con los pies. Esta bestia tenía diez cuernos. Después apareció otro cuerno pequeño, y tres de los primeros fueron arrancados de raíz para dejarle lugar. Y en este cuerno aparecieron unos ojos semejantes a ojos de hombre y una boca que hablaba grandes cosas.

Y todo eso es revelado.

El Apocalipsis parte de la creencia en las calamidades que, según la teología judaica, habían de llegar anunciando la venida del Mesías.

Grandes sacudidas tendrían lugar en el cielo y en la tierra. El sol y la luna habrían de extinguirse. La guerra, la rebelión, el hambre y las plagas atormentarían al género humano.

En el año 66 los judíos se habían sublevado contra Roma. Miles de ellos habían perecido en numerosas batallas y Vespasiano avanzaba sobre Jerusalén.

Ni los judíos ni los cristianos judaizantes podían concebir la idea de que Jehová entregase su santo lugar y su templo a manos de los gentiles.

Galba, experimentado jefe milita, había sido proclamado emperador en oposición a Nerón.

Éste huyó de Roma y se suicidó, con ayuda de un esclavo cuando vio que era imposible escapar de sus perseguidores.

Las calamidades hacían acto de presencia. Roma había sido asolada por cruentas guerras, Judea por el hambre, Italia por las plagas, el Asia Menor por terremotos.

Las catástrofes universales marcarían el inicio del fin de los tiempos.

Y el templo será profanado, y Jerusalén asediada,…

Todos estos sucesos “son el preludio de la liberación final, la 2ª venida del “hijo del hombre”.

“Mantenerse alerta”

Las profecías de Daniel estaban cumpliéndose, pero los elegidos serán preservados.

         “Aquí hay sabiduría. El que tenga entendimiento cuente el número de la bestia: pues es el número de hombre; y su número es 666”

(En este mismo blog, en el spot o entrada 666 reflexiono sobre este número, “el número de la bestia”).

La insensatez humana ha buscado refugio en el Apocalipsis durante dos mil años.

Todavía hoy una parte de la iglesia es apocalíptica y predica a los cuatro vientos y anuncia todos los desastres (la destrucción de la familia por los divorcios, por los abortos, por la pérdida de valores morales, por la pérdida del respeto a la autoridad, por el abandono de la práctica religiosa,… a no ser que….

(¿En alguna época de la historia ha existido tanta solidaridad como ahora con los hambrientos, enfermos, ancianos,…?)

viernes, 1 de noviembre de 2013

EL MITO DE JESÚS (13)


 
UN COLLAGE.

El retrato que los evangelistas nos van presentando de Jesús es eso, un “collage”, compuesto de imágenes sacadas de los textos judíos.

Van a la búsqueda y captura de antecedentes y anuncio que ven en ellos de un Mesías que va a llegar, allí están los evangelistas diciendo que eso ya se ha cumplido y ha llegado en la persona de Jesús.

¿Que las figuras más relevantes del Antiguo Testamento (Moisés, Elías,…) han hecho algo extraordinario?, también Jesús. Eso y más.

¿Que Moisés domina las aguas (Éxodo), y Josué (Josué), y Elías (II Reyes)…? también Jesús. Eso y más. Calma la tempestad y desafía la ley de la gravedad, caminando sobre las aguas.

¿Que Elías sube a los cielos, arrebatado por un carro de fuego?, Jesús más “asciende” por sí mismo a los cielos y está a la derecha del Padre.

¿Que Elías resucita al hijo de la viuda de Zarepta (I Reyes, 17, 17 y ss.)?, Jesús también resucita al hijo, además único, de una mujer viuda, de Naín (Lucas 7, 12).

¿Que Eliseo con 20 panes de cebada da de comer a 100 hombres y “dejaron parte de ellos”?, Jesús dará de comer a 4.000 hombres con unos cuantos peces pequeños y con 7 panes, y “sobraron 7 cestas de comida” (Mateo 15, 34) y Marcos (8, 1-8)

Y Juan lo magnifica más todavía, a más de 5.000 hombres y sólo con 2 peces.

De tal manera son Moisés y Elías las figuras paradigmáticas del Antiguo Testamento, que en la Transfiguración se les aparecen ambos, hablándole, y Pedro dirá: “Señor construyamos aquí tres tabernáculos, uno para…..”

Es tal la obsesión que tienen con esas figuras bíblicas que, hasta cuando está en la cruz y, al expirar, se hace esa rara pregunta: ¿“Eli, Eli,….? Y que, hasta los romanos, lo interpretan como Elías (“a Elías llama…”)

¿Qué podría saber un romano de Elías?

Es increíble, además, lo rápido que ha ido todo.

Jesús ve a dos personas, les pregunta qué buscan y ellos le responden preguntando: “¿dónde moras?” y, al momento, proclaman: “hemos visto al Mesías, al Cristo, al Hijo de Dios vivo”.

Y Jesús, al momento, sin apenas conocerlo: “Simón, tu eres/serás Pedro y sobre ti (piedra) edificaré mi Iglesia”.

Además, de un Evangelio a otro, hay un baile de nombres. Pero tendrá que haber 12 Apóstoles (¿por lo de las 12 tribus de Israel?).

Otra pregunta que me he hecho muchas veces: ¿“Era necesario el “beso” de Judas para identificar a Jesús y que fuera detenido?

Bastaría con haberle preguntado al grupo quién de ellos era Jesús y Jesús se habría identificado.

Cuando el “beso” siempre ha sido un signo de amor, como quien lo da es el malo de la película, el beso es, ya, un signo de traición.

¿No podría haber sido detenido, juzgado,….sin….?

Pero Judas era igual de judío que todos ellos, pero a lo largo de la historia ya decir “Judas” era decir “judío”, por lo tanto traidor y la etnofobia está servida, como cuando yo de pequeño tocaba la carraca para aturdir a los judíos, asesinos de Jesús.

Y Jesús, de tanto añadirle cualidades excepcionales y ser un resumen de todas las figuras bíblicas, va dejando de ser “Jesús” y va convirtiéndose en “Cristo”, el Mesías, el Esperado, el Ungido,….

Todo lo anterior sólo ha sido la preparación y el anuncio de lo que llegaría, pero que ya ha llegado.

Situación que nunca he comprendido.

Teniendo en cuenta la disciplina de los soldados romanos ¿puede uno imaginarse que, con un detenido, practicaran una especie de carnaval, en el que al preso le ponen un cetro de rey en la mano, una túnica real y una corona de espinas(¿) y jueguen con el en una pura diversión?

¿O algo tan contradictorio como perdonar y mostrarse tan indulgente con la mujer pillada en adulterio, con la samaritana que convivía con quien no era su marido, con María Magdalena,… y sin embargo no aprueba un nuevo casamiento entre dos divorciados?.

¿O cómo interpretar el texto de Mateo 19, 12: “porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismo se han hecho tales por amor al reino de los cielos. El que pueda entender que entienda”?

Porque un “eunuco” no es un simple célibe o virgen, de curas y monjas, con el voto de castidad, sino un “castrado”.

“eunuco” proviene de dos voces griegas: “euné”, que es “cama” y “ekheim”, que significa “cuidar”, “vigilar”.

Los eunucos eran los esclavos castrados que se encargaban de vigilar los harenes de los señores.

¿Hay que hacerse “eunuco” por amor al reino de los cielos?

O ¿Cómo se conjuga algo tan puramente judío y conservador como: “el primer mandamiento es amar a Dios con todo tu corazón… y el segundo (referido a las personas) es “amarás al prójimo como a ti mismo” con algo tan revolucionario como (Lucas 12, 51): “¿pensáis que he venido a traer la paz a la tierra?. Os digo que no, sino la discordia. Porque, en adelante, estarán en una casa cinco divididos, tres contra dos y dos contra tres. Se dividirán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, y la madre contra la hija y la hija….”?

O, teniendo en cuenta que el pueblo judío había andado errante por el desierto, para ellos el aseo, la limpieza, la higiene,… sobre todo lavarse las manos era algo tan fundamental que era una práctica diaria ¿por qué sus discípulos comen con las manos sucias (un reproche de los fariseos)?.

El evangelista lo toma como una metáfora y dice que se refiere a la limpieza interior y no a la exterior. Pero es evidente que el texto dice de fregar platos, ollas, cucharas,…