jueves, 12 de septiembre de 2019

EL MITO DE LA NA(TI)VIDAD ( 4 )



Nunca la mesa ha estado más llena, con mejor comida y bebida, con más comensales, con más alegría,…

Los que estaban a régimen lo suspenden temporalmente (“un día es un día”), los diabéticos comerán (o se hartarán) de turrones y dulces variados, y los abstemios brindarán con vino de marca y sin faltar el champán o el cava.

Gastronomía tradicional y según las distintas partes del mundo.

Se ríe, se baila y se canta, villancicos y canciones populares, de contenido campesino y/o pastoril, acompañados de variado instrumental, empezando por la pandereta, el almirez y la botella de anís raspando su superficie con el rabo de la cuchara.

Todo es coral, desde la comida a la sobremesa, con “los peces en el río”, con “campana sobre campana”, “dime niño de quien eres” o “esta noche es Nochebuena // y mañana Navidad // dame la bota, María // que me voy a emborrachar” (nada menos que pedírselo a la Virgen María para emborracharse, aunque el Nacimiento, para un creyente, bien merezca una borrachera).

Toda fiesta demanda el exceso (recordar las Bodas de Caná: “no tienen vino” –dijo María a su Hijo.

Alegría profana para/por un nacimiento religioso: comer, beber, cantar, brindar,…

Esta noche hasta Dios hace la vista gorda y no se peca practicando esos vicios que durante el resto del año sí son pecados.
Todo sea por Dios.

Hay fiesta hasta en el cielo, donde los querubines, los serafines, los ángeles, los arcángeles, las dominaciones, los tronos y las potestades cantan y cantan sin parar con sus voces celestiales.
Que no falte ni la imaginación.

Y la versión mundana de la alegría seráfica empieza con el desfile de los pastores, sus corderos al cuello, el requesón, manteca y vino (¿vino para el niño?)
Hasta los pajaritos cantaban, el agua se iba riendo, los peces beben y beben y vuelven a beber,…mientras la Virgen se está peinando // entre cortina y cortina // con sus cabellos de oro // y el peine de plata fina.
Y, todo ello, en el entorno de una cueva, en cuyo cartel, en la entrada, dos angelitos gordinflones, despliegan una pancarta-anuncio de que ha nacido Dios y en el cielo hay alegría (“hosanna (júbilo, alegría) en el cielo”)

Hasta San Juan de la Cruz: “Los hombres decían cantares // los ángeles melodía…

Que todo contribuya a la cohesión social y a la supervivencia cultural, empezando por la primera célula social: la familia.
Luego a la calle, con la zambomba y la pandereta, para agrandar la cohesión social.
Hasta el Papa da la bendición Urbi et Orbi, nada menos. Cohesión humana terrenal. Que nadie se quede fuera. El nacimiento de Dios lo merece y lo exige.

¿Y el Aguinaldo, qué me decís del Aguinaldo, con el pincho para clavar chorizos, morcillas, farinatos,…en mi Salamanca, y el saco para meter la dádiva en especie no matancera?
Hay que aprovechar la dadivosidad de la gente, que se trona amable, generosa, alegre y receptiva en estas fiestas.
(Nada que ver con el “truco o trato” gringo y su ridículo disfraz)

Hasta “en los pueblos de mi Andalucía // los campanilleros en la madrugá // me despiertan con sus campanillas // y con sus guitarras…de Dolores Jiménez Alcántara (La Niña de la Puebla).

Ningún rincón, ninguna calle vacía, oscura y en silencio.

“Noche de paz // noche de amor // todo duerme en rededor…” ¿quién, en estas fiestas, no lo ha cantado (o tarareado, al no conocer toda la letra)?

Fiesta, sí, pero amor, también, en estas fiestas, no hay interés de por medio y, como refleja el dicho: “lo que no se mueve por amor, se mueve por interés”.

No es la Nochebuena una fiesta de la Razón, sino del Corazón (porque si metes el bisturí de la Razón en el acontecimiento y lo diseccionas, lo estropeas todo.
No es tiempo de preguntar por el acontecimiento (misterio de cómo es posible que Dios se haga hombre y nazca en una cueva de un lugar que apenas viene señalizado en el mapa, en un pueblo escogido y tan reducido, sino de vivir el momento del nacimiento.

Mucho cantar (es el lenguaje propio de estas fiestas) y poco hablar (el lenguaje de casi todo el resto del año)

Mito y Música, codo con codo, apoyándose mutuamente, para la Nochebuena y la Navidad,

Se bebe para cantar, se canta para beber, se come para bailar y se danza para comer,…y todo “a la mayor gloria de Dios”

En un villancico (y eso lo sabemos todos), en un lenguaje sencillo, es esa sencilla composición musical y poética, la idea principal es la que se muestra en el estribillo, que se repite una y otra vez y cuyo origen parece ser una tonada campesina que solía cantarse sólo o acompañada de/por escasos y rústicos instrumentos musicales de raigambre pastoril y que, posteriormente, habría sido reelaborada y refinada por poetas y músicos de oficio dando lugar a lo que se llama “villancico culto” (“Noche de paz” –por ejemplo), pero que continuará con ese sabor musical al ser cantado por todos los que quieran incorporarse, porque nadie desentona y es bien venido a la fiesta.

El Niño siempre será de raza blanca, gordinflón, rubio (como el oro, que reluce más que el sol) siempre relacionado con la Luz y, a pesar del frío que debería haber en ese lugar, en ese día de ese mes, siempre está semidesnudo, con sólo el pañal que oculta a la vista de todos su sexo.

Todo el ambiente que rodea la escena (la cueva, los animales, sus padres, los pastores,…) es acogedor, placentero, que despide y se respira calor y color.

El mito, tanto el pagano como el cristiano, tiene un origen campesino, surgido en una comunidad rural, alejado de lo oficial.
Es un mito sencillo, elemental, de raíces populares. Aunque luego llegue a edulcorarse con vestimenta principesca…

Pero el mito cristiano muestra esa doble dimensión: la divina (Dios se hace hombre y nace como todos los hombres) y la humana (que lo acepta y lo festeja) y sin reparar en gastos, por todo lo alto, echando la casa por la ventana, en plan despilfarrador (“que allí no falte de ná”), lo que se manifiesta en la cantidad, calidad y variedad de lo que se muestra en la mesa familiar.
Es la celebración profana terrenal del acontecimiento divino.

El mito, religioso, es liberador para todo el pueblo, el “pueblo de Dios”, (la especie humana) de las cadenas del pecado pero también muestra la cara política: ese niño será el que quiera liberar al pueblo judío (el pueblo elegido para nacer y al que ha estado protegiendo durante miles de años) subyugado por el poder imperial romano.

Satán subyuga al hombre, por el pecado, original, con el que ya nacemos, y Roma subyuga a Palestina, ocupada y convertida en provincia, por las armas, por la conquista, y la misión de la “encarnación” es esa doble liberación.

Éste último es el Mesías, humano y judío, liberador del pueblo elegido para nacer y durante tanto tiempo esperado pero que, al divinizarse, liberará a toda la humanidad, ya no de la dominación terrenal romana sino de dominación satánica del pecado.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

EL MITO DE LA NA(TI)VIDAD ( 3 )



¿Qué padres están presentes en el parto de su mujer?

Pero el villancico lo edulcora: “San José fue a por candela // y dejó la cueva a oscuras. // Cuando vino la encontró // toda llena de hermosura”.

Claro que habría bastado con la presencia del Espíritu Santo, pero era una manera de humanizar el acontecimiento.
Ahora bien eso de que “igual que el rayo de sol sale y entra por un cristal sin romperlo y sin mancharlo” para seguir afirmando la virginidad de María antes, mientras y después del parto, por lo que no hubo sangre de por medio…

El mensaje transmitido por el mito continúa, haya mujeres-comadronas o no, sea un portal o una cueva, esté sola o acompañada, haya ángeles cantando o no, esté el niño desnudo o con un ropaje de rey, sea un buey o una vaca (noto u cierto machismo, pues el buey le echaba el aliento para calentarlo y la mula (no mulo) no, lo que causaría que la mula, maldecida, ya no pudiera parir (¿es que antes sí paría?)

Belenes, Portales, Misterios, Nacimientos,…de muchas maneras se los llama y, ante ellos, continúa la fiesta del Nacimiento del Niño Jesús.

Pero (una vez más) recordemos que el mito es muy, pero que muy antiguo, respecto a los Belenes o Portales cuyo origen es la Edad Media y en un contexto franciscano, de San Francisco de Asís, en un pequeño pueblo de la Umbría italiana, en Grecchio y sería esa orden franciscana, una de las dos órdenes mendicantes (junto a la dominica o de Santo Domingo de Guzmán) la que al extenderse por toda Europa…
Esos belenes domésticos que los padres montan en sus casas con los niños viendo y participando, y colocando a los pastores, a las mujeres que lavan la ropa en el río,… las distintas figuritas que colocan donde ellos mejor creen, eso se va grabando en sus mentes infantiles y, una vez instalado el mito en sus conciencias en ciernes, ya nunca saldrá de allí, y si lo acompañamos con lecturas o historietas-leyendas,…

No se procede a reconstruir el paisaje de aquella Palestina, sino que habrá un río, unas montañas con nieve, un castillo en las montañas, los Reyes Magos, con sus camellos y sus pajes de camino hacia el portal, con la estrella (cometa) guiándolos, y cada día o cada cierto tiempo acercándolos más al portal porque el día 6 de Enero estarán ofreciéndole al niño: “oro” (¿Quíén lo diría?) como Rey, Incienso, como Dios, y Mirra como hombre.
El mito se estira y da más de sí.

Además, en España, es la fiesta familiar por excelencia y, aunque durante el año casi ni se hayan visto, ese día todos acuden a la casa de los padres-abuelos para festejar la fiesta de la Navidad.

Aunque, últimamente, el Árbol (nórdico) de Navidad, con sus regalos, serpentinas y lucecitas haya, en parte, sustituido al Portal y el Papá Noe o Santa Claus estén sustituyendo a los Reyes Magos.
Aunque pueden mantenerse ambos, el primero para los regalos de Navidad y los segundos para el día de Reyes, de esa manera los niños pueden tener a mano parte de sus juguetes durante las vacaciones,…

El mito sigue, a pesar de las diferencias, del ámbito anglosajón, integrando diversas interpretaciones y añadidos, porque los villancicos siguen siendo cantados los mismos.

Y si eso ocurre con las figuritas del Belén ¿qué decir del genial imaginero murciano Salcillo y su Nacimiento? Esto ya es Arte Puro.

Recordemos que antes que la Nochebuena cristiana estuvo la Nochebuena pagana, con sus festejos no religiosos, y la “metanoia” que impuso la iglesia, cambiando el contenido y manteniendo el ambiente festivo, aunque por otro motivo, en este caso religioso.

Tras el culto al Nacimiento del Niño-Dios está el culto al nacimiento del Sol, que se impone y vence a las tinieblas, a la noche.

Cristo va a ser el Sol la Luz, que ilumina y guía.
El viejo mito pagano se va acoplando al nuevo mito religioso.

“Está bien que celebremos el Nacimiento del Sol, pero mejor está que celebremos al que creó ese Sol” – dirá San Agustín.

Tras ese símbolo luminoso, el Sol, está Dios.

Y no podemos olvidarnos del fuego, como símbolo de luz, de ahí los petardos, las luces, las fogatas,…y, ya puestos, el Cirio Pascual, religioso.

El Sol, la Luz, el Fuego,…nos liberan de los peligros que pueda entrañar la oscuridad, la noche,…que no la dominamos, porque no la vemos, de ahí nuestras expresiones de buenos deseos: “Felices Pascuas”, “Felices Fiestas”, “Feliz y Próspero Año Nuevo”,… deseos. Es lo que se define como “dimensión elpídica”, de esperanza, pero que no es un rito originariamente cristiano, sino pagano, muy anterior al Cristianismo, pero que ha pervivido incrustada en los ritos cristianos.

“Noche mágica” también se denomina a la Nochebuena, pero reconceptualizada, porque va a nacer/acaba de nacer el Niño-Dios, que nos salvará del pecado y nos iluminará sacándonos de la oscuridad.

Esa jovialidad, ese espíritu de la Navidad, deseándonos paz y felicidad,…es típico de estas fiestas.
Nos volvemos pacíficos y tolerantes, los policías no ponen multas o te la perdonan (a mí, por ejemplo, por apagar la luz del coche antes de salir totalmente del túnel), la gente discute menos, se enfada menos,… como si nos propusiéramos un “borrón y cuenta nueva”.

Nochebuena, la noche larga del invierno, la noche oscura, y todos contentos deseándonos salud, paz, felicidad,…
Y es, también, la noche festiva por antonomasia, en la que la gula, la lujuria, la danza, el canto,…campean a su aire. Hay licencia para todo durante estos días.

Las tres promesas o propósitos típicos para el Año Nuevo: (comer menos, gimnasio y aprender inglés), aunque a los pocos días…

Si en la fiesta pagana la comida y la bebida era la protagonista, no lo es menos en la fiesta cristiana, en que se “echa la casa por la ventana” y que no falte de nada, como si fuese la última noche de sus vidas.

Seamos sinceros, lo religioso queda en un plano secundario, por la fuerza de la dimensión pagana y/o profana.
La Nochebuena es la noche de los excesos, en todos los sentidos.

Parece como si la muerte de las sombras fuese, también, la muerte de una parte de nuestro ser que ya se ha quedado vieja, inservible y la nueva luz sea el renacer de una nueva vida.

Bien pensado, estas festividades son las menos espirituales del calendario cristiano, siendo el nacimiento de Cristo sólo un pretexto para dar rienda suelta a la ebullición festiva encauzada, básicamente, a través de la gastronomía más tradicional.

martes, 10 de septiembre de 2019

EL MITO DE LA NA(TI)VIDAD ( 2 )



Algo totalmente arbitrario, aunque con buena intención y mejor estrategia, queda fijado como definitivo.

Según el Martirologio Cristiano Jesús nació:

 “el año 5.199 de la creación del mundo; después del diluvio, el año 2.957; después del nacimiento de Abraham, año 2.015; de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto, el año 1.510; desde que David fue ungido Rey, año, 1.032; en la semana 65, según la profecía de Daniel; en la Olimpiada 194: de la fundación de Roma, el 752; del Imperio de Octaviano Augusto, el año 42; estando en paz el orbe; en la sexta edad del mundo,…

Había un conflicto entre las dos Iglesias: la de Oriente ya había establecido la fecha del 6 de Enero como la del nacimiento de Jesús y, dada la supremacía de la Iglesia Oriental, la de Roma se vio relegada y sus teólogos, para no perder prestigio se sumaron a la fiesta pagana de la Navidad, pero vaciándola de su contenido y poniendo en su lugar el nacimiento de Jesús y proponiendo el 6 de Enero (de los cristianos egipcios) como el día de la Epifanía, la mostración del Señor ante el mundo y la Adoración de los Reyes Magos.

Y ya tenemos el comienzo y el final: Nochebuena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo y Reyes Magos.
Fin de las Navidades.

Así que, dada la frontal rivalidad entre la Iglesia Oriental Egipcia y la Occidental Romana, cada una puso “su” fecha y “su” celebración.

Y así ha quedado y aceptado, tanto eclesialmente como popularmente, pero por razones de índole cultural y social, no científica.

Creo que se sabe que las fechas, ambas, están científicamente falsadas (que los pastores durmieran al raso en Diciembre,)

Aprovechando, pues, la inercia cultural y ceremonial de tales fechas, la Iglesia de Roma se sube al carro y la convierte en Cristiana lo que era una festividad de origen pagano, mediante esa hábil maniobra (aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid…)

En La Rama Dorada, Frazer ya había fundamentado la estrecha relación existente entre la Navidad y el culto a Mitra, un culto vinculado a la Muerte de las Sombras y el Nacimiento de la Luz o el Sol.
Todos ya “sabemos” que por estas fechas, anualmente, se produce el fenómeno del Solsticio (cuando las noches comienzan a acortarse y el día comienza a alargarse.

“LUX CRESCIT, DECRESCUNT TENEBRAE, CRESCIT DIES, DECRESCIT NOX” – dice una máxima del siglo IV.

El 25 de Diciembre se celebraba en Roma (centro administrativo, y, también ya centro de la Iglesia de Occidente) fiestas en honor del Sol, simbolizado por Mitra, un culto que tenía su origen en Oriente y que los romanos también la habían metido en su estatuto ceremonial.

Y si Mitra era el Sol Jesús va a ser el Nuevo Sol, el Sol de Justicia, la Luz de la luz,…
Cristo es la Luz que guía, el Faro que orienta, el Camino que conduce a la Felicidad,… Camino, Verdad y Vida y que nace al morir la sombra del 24 (la Nochebuena es el Prólogo, el período preparatorio, la espera gozosa,…) a la Navidad) y aparecer la Luz el 25, el Nacimiento o Natividad.

Es una estrategia, por parte de la Iglesia de Roma, poco traumática al preservar el aspecto exterior de la fiesta (aunque cambiando el concepto).

Pero fue, ya, en el siglo IV cuando se normaliza que el gozne es la noche del 24, Nochebuena, y el 25, la Navidad, con la celebración de la Misa del Gallo.
Y ya comienza la fiesta: Jesús, el Niño Dios ha nacido,.., villancicos, panderetas,…fiesta, manifestación lúdica (no por el Solsticio, sino por haber nacido Dios)

Se mantienen los elementos externos paganos pero cambia el concepto, siendo, ya, religioso.

Jesús, la Luz, viene a rescatarnos de las Sombras, de las Tinieblas, del pecado, heredado de nuestros primeros padres, que nos convirtió en esclavos del mal, que nos quitó la libertad, y Jesús viene a liberarnos de todo eso enseñándonos el camino…Él es el Salvador del mundo…

Nace en una cueva (cuadra) en la que duermen los animales (el buey y la mula), su cuna es un pesebre, sus pañales la paja,…todo pobreza y humildad.
Los pastores…los Reyes Magos…la Sagrada Familia….la Matanza de los Inocentes,…la huida a Egipto,…Toda una Historia Sagrada.

En La Edad Media, y en un entorno franciscano, el mito dio lugar a los Nacimientos o Belenes.
Los propios artistas cantaron, cada uno a su manera, el mito del nacimiento (pinturas, esculturas, música, literatura, canciones, instrumentos musicales,…), reforzando el mito, y hasta el día de hoy.

Pero ¡cómo cambia la manifestación del mito¡
¿Qué tendrá que ver el Portal de Belén, imaginado y edulcorado, que levantamos en nuestras casas con corcho, cristal y papel de aluminio que simula un río, nubes con algodón,…desde la Edad Media con lo que sería la realidad, una cueva-refugio de animales y pastores y donde María pariría a su hijo ante la inminente e inaplazable llegada del parto…? (Nada de “no encontró posada”…) y San José, (el padre no biológico, sino putativo) que no sabe qué hacer y, seguramente, pediría ayuda, ¿a quienes? a las mujeres más a mano, que serían las mujeres de los pastores que vivirían en otras cuevas que improvisan de parteras,… el mito, pues, continúa.

lunes, 9 de septiembre de 2019

EL MITO DE LA NA(TI)VIDAD. ( 1 )




“Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad” y, aunque parezca que son dos días distintos, en realidad es una unidad en el contexto de una cultura religiosa cristiana (si a las 12 de la noche del día 24 (Nochebuena y la Misa del Gallo) nace el Niño ya estamos en el 25 (día de la Na(ti)vidad)

Sabemos que la Navidad es una fiesta prácticamente universal pues incluso se celebra fuera del contexto cultural cristiano.
En casi (si no en todas) las partes del mundo, sea en el contexto cultural que sea hay referencias festivas en torno a estas fechas y, para ello, basta con rastrear mitos y festividades interculturales, aunque permaneciendo el lado puramente profano, sin referencia alguna a la religión, sean rituales de animales sagrados, deidades de la floresta,, festividades del fuego,…en el día de Nochebuena, como expone La Rama Dorada, la monumental obra de James G. Frazer, pues, antropológicamente (no religiosamente) entre las diversas culturas hay multitud de vasos comunicantes (toda cultura no es una entidad maciza, sino porosa) a través de los cuales transitan rasgos culturales, se filtran contenidos míticos, sin tener que identificarlos.

Las culturas son entidades muy esponjosas por lo que factores similares se imponen a los diferenciales, de tal manera que la Nochebuena, la Noche Mágica, se haya convertido en un recipiente en el que gentes muy diversas rememoran fenómenos distintos (paraísos perdidos, anhelos y esperanzas colectivos en torno a objetivos muy distintos, desde alcanzar la fertilidad, las buenas cosechas, la salud,…lo mejor del pasado.

La Noche Mágica, la Navidad, es la fiesta de la renovación, del renacer o volver a nacer, de la luz que vence finalmente a las sombras, termina la noche más larga y comienza el día que, poco a poco, hasta el solsticio de verano, no dejará de crecer.
Es la Fiesta que significa el final de una muerte y el paso a una vida nueva, muere el pasado, lo que merece ser olvidado o superado, los desengaños y las frustraciones, y viven o reviven a la luz las ilusiones y las esperanzas, los deseos renovados que aún esperan verse satisfechos.

La Navidad representa el mañana, el futuro que acaba de empezar, sembrado de esperanzas, porque no todo está perdido para siempre, aún es posible el Bien, no todo va a ser absorbido por la Noche sino que esa Luz que comienza puede rescatar un tiempo mejor, una vida mejor.

La Nochebuena es la fiesta de la Luz, del nacimiento del Sol, símbolo de la Luz.

El mito de la Nochebuena es un mito mesiánico, uno de los “mitos del Reino”, mitos que anuncian la llegada de un Salvador, del Liberador de las tinieblas, del mensaje soteriológico que está a punto de llegar y que cerrará el ciclo de los tiempos e iniciará el definitivo estado feliz.
Mito, pues, de Esperanza, que mantiene vivo al hombre, que alimenta las ilusiones dejando atrás la Oscura Noche del Olvido.

Además son los últimos días de Diciembre, y del año, año viejo que va a morir y el nuevo año, que está ya al alcance de la mano y que va a ser mucho mejor que el que hemos dejado atrás.

Fiesta, pues, de Olvido, por un lado y de esperanza e ilusión por otro.

FELICES FIESTAS.
FELIZ AÑO NUEVO, tres palabras que TODOS decimos estos días, aún a personas que no conocemos.

Pero el Mito es anterior a la Fiesta, es mucho más viejo que ésta.
El esquema permanece aunque sea vestido de muchas y distintas maneras.

Desde hace muchos años la fiesta de la Navidad es cristiana pero hubo un largo y oscuro tiempo en que no lo fue y seguía siendo Fiesta.
La Fiesta y lo festivo (pagano) es/fue muy anterior al Cristianismo, aunque en ambos casos se conmemore lo mismo: la muerte de lo viejo, malo, y el nacimiento de lo nuevo, bueno.

Es un ritual de paso, es el cruce de un umbral, el que va de las sombras a la luz, del viejo Pecado a la nueva Gracia, de la Noche al día.
Noche Buena porque nos abre al Día, a la Luz, a la Esperanza, en el que todos, cristianos y no cristianos, esperamos vernos cambiados sin, por ello, dejar de ser lo que somos.

La Navidad es una fiesta intercultural y, por supuesto, no siempre fue una fiesta cristiana y de cristianos.

En las primeras comunidades cristianas no existía este rito de la Navidad porque, entre otras cosas, los primeros cristianos se ajustaban al calendario litúrgico mosaico y sus rituales judíos.

Para los primeros cristianos las festividades eran Pascua y Pentecostés en que se conmemoraba, respectivamente, la muerte y la resurrección de Jesús, el Cristo, el Cordero Pascual.

Ni Navidad, pues, en las primeras comunidades cristianas, ni culto a la Virgen.

Para celebras la Na(ti)vidad de Jesús, su “cumpleaños”, lógicamente había que saber qué día había nacido.
Y se desconocía el día y el año de su nacimiento y, ante la ausencia de pruebas contundentes lo que se produjo fue una “translación semántica” de una viejísima celebración de carácter pagano e intercultural.

Una vez asentada la Iglesia aprovechó esa inercia festiva y ritual y vaciarla de su contenido mítico rellenando y poniendo en su lugar la supuesta (y desconocida) fecha del nacimiento de Jesús.

Así fue y se propagó, primero en Oriente y después en toda la cristiandad estableciéndose como una fiesta puntual de la liturgia cristiana.


domingo, 8 de septiembre de 2019

TEORÍA GAIA ( y 11 )



3.- Los problemas anteriores llevan al 3º: LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL.

Las llamadas “energías sucias”  (carbón y petróleo) todo lo ensucian.
Ensucian el agua con los vertidos incontrolados, aguas fecales, abonos, plaguicidas, pesticidas, con las mareas negras, con los residuos de todo tipo, incluso radiactivos….

Ensucian el aire con todo tipo de gases lanzados a la atmósfera y procedentes de medios de transporte (¿somos conscientes de lo que contamina un solo avión (hace tres días se conseguía la cifra record de 320.000 aviones navegando por el espacio al mismo tiempo) o lo que contamina un solo crucero?
Añádanse las contaminaciones de la industria, de las calefacciones, de las fábricas….
Ensucian la tierra con los residuos no biodegradables, como los plásticos (o actualmente las toallitas higiénicas)

Disparan el aumento del calor, de la temperatura, con el “calentamiento global”, con el “efecto invernadero”, con el deterioro del escudo protector de la capa de ozono, con las lluvias ácidas, que deterioran la flora y la fauna y hacen irrespirable el ambiente.

4.- DETERIORO Y DESTRUCIÓN  DE LOS ESPACIOS VERDES.

Si atacamos  los pulmones del planeta, estamos firmando la muerte segura por asfixia, pues ellos son los oxigenadores  del ambiente, los que atraen las lluvias, los que frenan la erosión del suelo.

Desertización creciente. Aridez. Calor.

5.- DISMINUCIÓN DE LA DIVERSIDAD.

Cada día se pierden, desaparecen, 100 especies  de plantas y animales.
Se está provocando (estamos provocando) un desequilibrio del ecosistema.

6.- POSIBLES GUERRAS NUCLEARES.
                                                                                                                                                    
Los conocimientos, con sus aplicaciones, están ya casi al alcance de cualquiera.
E igual que pueden usarse en beneficio de la humanidad (“inteligencia responsable y benefactora”) pueden usarse en beneficio propio, de una nación, de una raza, de una religión…. (“inteligencia perversa”).

7.- LAS POLÍTICAS ERRÁTICAS DE LOS GOBIERNOS.

Que aunque hayan sido democráticamente elegidos no por eso dejan de ser erráticas.
Por ejemplo, y sin ir tan lejos, el nuestro.
Acaba de decir el Consejo de Seguridad Nuclear que la Central Nuclear de Garoña no tiene por qué cerrarse porque sigue teniendo vida útil y sigue siendo segura (¿totalmente segura?)

Pues el Presidente de mi Gobierno, ahora mismo, estoy oyendo que tiene que cerrarla porque así iba en su programa electoral, que por eso lo votaron la mayoría de los españoles y que no puede engañarlos ni defraudarlos.

¡Joder¡

¿No prometió, en ese mismo programa electoral, el “pleno empleo” y ya van camino de los 5 millones los “parados”, ya no sin “pleno”, sino sin “empleo”?

¿Habrá algo más lógico (no hace falta ser filósofo para darse cuenta) que hacer un trasvase de agua de allí donde sobra y se va al mar a las zonas donde no tienen y se necesita?
¿Es lógico, pues, negar un trasvase prometiendo crear desaladoras o desalinizadoras y, al final, ni uno ni otras?
Y todo por asegurarse apoyos políticos.

Ideología política negando la razón, la lógica, y todo por intereses de poder, perjudicando a muchos para asegurarse uno el mando durante la legislatura.

¡Esto es infumable¡

Me cabrean estas salidas de pata de banco. (¿Se nota mucho?)


PODRÍA  SEGUIR ENUMERANDO PROBLEMAS DE GAIA.

Sólo nos salvará (y nos salvaremos) del desastre que estamos firmando y al que estamos abonados con un DESARROLLO SOSTENIBLE RESPONSABLE, que no muestre esa furibunda agresividad contra el medio ambiente.

Pero éste tipo de DESARROLLO sólo es posible con un CAMBIO DE MENTALIDAD.

Y yo, por más que miro, no la vislumbro por parte alguna en el horizonte.


“REQUIESCAMUS IN PACE”.

AMÉN.

sábado, 7 de septiembre de 2019

TEORÍA GAIA ( 10 )



Pero, para más INRI la mayoría de los recursos son consumidos por una minoría de países desarrollados.
Los países que más crecen económicamente son los que menos crecen demográficamente.
Y viceversa.

Y ése es el drama, esa es la tragedia.

Antiguamente las guerras eran uno de los filtros de regulación de la población (además de las pestes, sequías, hambrunas….).
Hoy disponemos de foros de diálogo y discusión para evitar las guerras, siendo sustituidas por acuerdos y tratados cuyo cumplimiento está, más o menos, vigilado.
Las nuevas técnicas agrícolas y las nuevas tecnologías de la industria, así como los conocimientos y servicios sanitarios, y las O.N.Gs,… han cerrado los filtros. Ya son menos los que caen.

Esto, que en sí, es elogiable, también es un desastre humano si no se aplica la cultura a la natalidad.

El problema más importante que sufre la humanidad, hoy día, es el de la superpoblación.
Cuando, en realidad, está en nuestras manos la regulación de la misma, sin tener que recurrir al cielo y los distintos dioses de las variadas religiones.

¿Seremos los humanos la causa directa de la próxima extinción de seres vivos, incluidos nosotros mismos, los humanos?

¿Estamos poniendo las bases para un suicidio, ya no colectivo, sino universal?

¿Es posible que los últimos en llegar a la biosfera estén acabando con ella, incluidos ellos mismos?

Parece absurdo, es triste, pero es real, es verídico.

 Y los dioses, masculinos y machistas, de las grandes religiones,  empeñados en que la diosa femenina, Gea, fracase.

Sus sacerdotes, estimulando o amenazando con el arma dialéctica de la fe y prometiendo la vida eterna, pero tras la muerte de ésta, están consiguiendo más que los humanos que, con su razón o su sinrazón, están acelerando el fin de ésta.

Parece estar roto o bloqueado el freno de la razón, que clama por un control de la natalidad, mientras el motor de la fe, sigue, y sigue, y sigue, como unas Duracels cargadas con energía divina.

EXCESO DE POBLACIÓN, un gran problema para Gaia.

2.- CONSUMO DESMESURADO.

El problema anterior provoca este segundo problema.
El excesivo consumo de recursos naturales, exigido por nuestro desarrollo tecnológico y por la demanda humana de esa superpoblación, que se ha acostumbrado a comer.

Y sabemos que esos recursos, esenciales, son finitos, limitados, hay los que hay, llevan grabada su fecha no de caducidad sino de agotamiento.
Este consumo desmesurado e irresponsable es una violación, un abuso del planeta.

Estamos convirtiendo a la Tierra en un planeta esquilmado, en un cementerio aplazado.

Pero nadie quiere renunciar a lo hasta ahora conseguido y bajar escalones de la plataforma del bienestar al que todos nos hemos encaramado.

viernes, 6 de septiembre de 2019

TEORÍA GAIA ( 9 )




LOS PROBLEMAS DE GAIA.  

1.- El primero y principal es la SUPERPOBLACIÓN.

Es verdad que cada vez tenemos más conocimientos, pero parece que cada día somos menos sabios.
Conocemos los mecanismos de la reproducción y que si una bandada de espermatozoides son depositados en una vagina correrán, como locos, a horadar la piel del óvulo y fecundarlo.
Y conocemos que a los 9 meses el óvulo fecundado, desarrollándose, recorriendo varias fases, se convierte en un niño.

Así funciona la naturaleza en todos los niveles de la vida. También en la naturaleza humana. Si la dejamos sola siempre va a actuar así. Pero los hombres, además de seres naturales, somos animales culturales.
Y la cultura viene a suplir, a corregir, a perfeccionar, a la naturaleza.

Tenemos un infección y la naturaleza sigue su curso (fiebre, dolor, malestar,…), primero defendiéndose pero, si no puede con el enemigo, acudimos a la cultura (el Centro de Salud) para que el médico (cultura) nos recete un anti-biótico (cultura) para debilitar, espantar, matar al causante de la infección.

Tenemos relaciones sexuales y la naturaleza sigue su curso, pero acudimos a la cultura (preservativos, ligaduras, anticonceptivos…) para que la naturaleza no consiga su objetivo.

Cuando la mujer va a parir, la cabezota exagerada del “nasciturus” no cabe para salir por ahí, la dilatación produce enorme dolor (natural) por eso recurrimos al Hospital (cultura), para que el ginecólogo (cultura) nos…….. (cultura).

Podemos y debemos tener los hijos que queramos, cuando queramos, como queramos, pero sólo aquellos a los que podamos proporcionarles
expectativas de  una vida feliz.
Es lo sensato.

Si en otro tiempo, cuando la naturaleza dominaba y la cultura estaba ausente o en pañales todavía, cada niño traía “un pan debajo del brazo”, hoy no es así (se dice que trae un cheque a cobrar por cantidad desconocida y que iremos firmándolo a lo largo del tiempo).

En otro tiempo la naturaleza cribaba a los niños y un sarampión por aquí, las paperas por allá, la viruela, la malaria,… cualquier infección, los daba de baja de la vida y los pocos que sobrevivían eran mano de obra, un seguro de vida para los ancianos padres.

Pero hoy tenemos la cultura.

Consideramos un error imperdonable dejar morir a un niño.
Niño que nace, niño que, por lo general (INSISTO, por lo general) sigue viviendo, sobre todo en los países desarrollados (aunque, hora mismo, la listeriosis…)

Sólo los jefes de la tribu, para fortalecerla, reclaman más futuros guerreros.

Pero ¿Y las religiones? “Recibid los hijos que Dios os dé”, demonizar los métodos anticonceptivos, considerar pecaminosas las relaciones sexuales que no sean heterosexuales y sin haber sido previamente bendecidas,  uniones “atadas por Dios hasta que la muerte los separe” y sin protección, siempre abiertos a la fecundación.

¡Una barbaridad¡.

¡Tan difícil de comprender es que el precepto divino de “creced y multiplicaos y llenad la tierra” es un precepto para épocas de predominio de naturaleza y escasez  de cultura¡

No se puede/no se debe descontextualizar el precepto.
¿Cómo va a seguir siendo válido lo que sí lo era hace 3.000 años?

Y, además, se lo califica no como palabras de hombres de una cultura determinada, sino como “palabra de Dios”, con el halo de misterio que ello crea, que incita a temer su no cumplimiento más que a amar el precepto.

Hay que procrear, cuanto más mejor, para llenar el cielo de almas.
Las familias numerosas son “una bendición de Dios”.

Y donde más cala este mensaje es, en general, en países con menos peso económico y menor nivel cultural, aunque la cultura haya plantado allí hospitales, vacunas, doctor@s, enfermer@s,.... Con lo que el problema se les agrava.
Hambrunas, desnutrición, deshidratación, enfermedades,…miseria, desastre humano.

Demasiada gente para tan pocos y tan pobres recursos.

El año 1.000 éramos menos de 500 millones de personas. El año 2.000 ya éramos 6.000 millones. Pero es que en 1.930 no éramos más de 2.000 millones. Y el año 2.050 serán (¿seremos?) más de 9.000 millones, si seguimos al mismo ritmo, en esta explosión demográfica.

Cada año muchos millones más de personas.