martes, 7 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS ( y 8)



Si uno lo piensa bien, “la que mata al hombre, la que frena su evolución incrementando la desigualdad, nunca es la duda (que incita a seguir), sino la certeza (que frena y paraliza)”.

Nietzsche ha sido el que nos ha dividido y mostrado la historia como la eterna lucha entre los hombres nobles-aristocráticos-distinguidos… y los hombres vulgares, los borregos del rebaño, la plebe.

Él ha sido el que nos ha hecho ver que, tanto la interpretación moral del mundo como la moral dominante judeo-cristiana, dominante incluso desde la instauración de los valores cristianos, dominantes desde la disolución griega y la aparición de Sócrates, significa para Occidente el dominio de esos valores plebeyos.

Él ha sido el que nos ha leído, en la Revolución Francesa y en el orden democrático y socialista, la instauración, en el sentido de la igualdad, la libertad, la fraternidad,…de los mismos valores morales de la compasión, la virtud moral del rebaño, la nivelación de la humanidad en ámbitos cada vez más mediocres y mendaces, plebeyos y ruines.

Él ha sido el que ha leído nuestra época como expresión del nihilismo para ofrecernos la descomposición de esos mismos valores en un mundo en el que “todo vale” y “nada vale nada” y la posibilidad de empezar, desde aquí, desde este hundimiento paulatino en la nada, en el hundimiento del hombre moderno, la posibilidad de construir un nuevo mundo, partiendo de la transvaloración y de la instauración de la desigualdad y las jerarquías de valor entre los hombres.

Los nuevos filósofos son los de ese mundo elevado que tienen como misión mostrar ese mundo, superior y distinto, aunque las masas no lo comprendan, pero tienen que seguir, tanto dando ejemplo, como legislando y ordenando.
Hay que salvarlos a todos, a pesar de ellos mismos.

Aunque la peor incomprensión no será la de la masa, sino la de los doctos y eruditos que pretenderán no sólo no pasar de largo sino destruir permanentemente la obra de los llamados a instaurar valores nuevos para y sobre la humanidad.

“Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido o, dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él”.
“Derecho a la filosofía” sólo se tiene gracias a la ascendencia, también aquí son los antecesores, la sangre, los que deciden”

“Muchas generaciones tienen que haber trabajado anticipadamente para que surja el filósofo; cada una de sus virtudes tiene que haber sido adquirida, cultivada, heredada, apropiada individualmente.

INCIPIT ZARATHUSTRA, EL MEDIODÍA, EL INSTANTE DE LA SOMBRA MÁS CORTA, FINAL DEL ERROR MÁS LARGO, PUNTO CULMINANTE DE LA HUMANIDAD.

lunes, 6 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS (7)



Los filósofos se ponen fuera del tiempo de ahora, no sólo se convierten en la “mala conciencia” de su tiempo sino que, además, miran la época desde un allá fuera en la que “la verdad y la virtud” adquieren realidad en la que viven.

El nuevo filósofo no es/no puede ser un “especialista” (un bárbaro que, por estudiar la parte acotando y desarrollándose en una parcela de la realidad, pierde de vista el “todo”) sino un “generalista”, instalado en la amplitud y en la multiplicidad, el que ve la totalidad.

La barbarie de los especialistas –que diría Ortega.

Es necesario generar una voluntad fuerte, que cambie el rumbo de las cosas, frente a la voluntad débil del hombre moderno.

Frente a esa humanidad nivelada, idiotizada, humilde, gobernada por el ideal de “igualdad”, fruto del socialismo, de la democracia y de la doctrina judeo-cristiana, debe surgir esa voluntad fuerte, que sobresalga de esa mediocridad.

La grandeza es un rasgo típico de la aristocracia como la bajeza lo es de la plebe, del rebaño.

Lucha permanente contra esos ideales colectivos e igualitarios, propios de la masa, de la plebe, del rebaño.

Los nuevos filósofos son la prueba viviente de lo que puede ser el porvenir humano, y podemos serlo si estamos dispuestos a dar el salto a lo terreno y nos liberamos de todas nuestras cargas morales ultraterrenas, recuperando, simplemente, el sentido de la tierra y de la vida.

Porque esa ha sido la historia de la humanidad, la historia de una mentira, la historia de un error en la que la vida era “una mala noche en una mala posada” y la tierra “un hogar de locos”.

Los filósofos harán posible el abandonar la tierra de los padres para avanzar al hogar de los hijos, a la tierra de los hijos

Uno de los sellos distintivos de la antigua aristocracia griega era la Veracidad y, con ella, se distinguía del pueblo bajo, de la plebe, que era mentirosa.

Esa Veracidad es la Nobleza den nuevo filósofo frente al mentiroso hombre vulgar.

Resulta extraño, frente a los ideales del rebaño, de la igualdad y de la nivelación, impuestos por los sistemas democráticos, el nuevo ideal de la desigualdad, de la instauración de la grandeza, de la distinción y de la amplitud de miras.

“El más grande es el más divergente, el que esté mas allá del Bien y del Mal, el señor de las nuevas virtudes, el sobrado de voluntad. Y hagamos, una vez más, la pregunta: ¿es hoy posible la grandeza?”.

“Lo que un auténtico filósofo es resulta difícil de aprender, pues no se puede enseñar; hay que “saberlo”, por experiencia o se debe tener el orgullo de no saberlo. La filosofía es, fundamentalmente, una experiencia”.

La filosofía rechaza automáticamente a quien no está capacitado para acceder a ella. Es un reino de pocos y para pocos….y si los caminos al futuro son cada vez más difíciles, escarpados, hechos para grandes y por grandes…el ámbito de la filosofía y de los filósofos es un campo restringido a muy pocos y son esos filósofos los llamados a estructurar el nuevo orden, a legislar sobre el nuevo orden y a crear valores que correspondan a ese nuevo orden del mundo.

“Pensar”, “tomar en serio”, “tomar con gravedad una cosa”,…son la misma cosa y va todo junto en los nuevos filósofos porque así lo han vivido ellos.
Esto establece la diferencia entre un filósofo y un pensador, o un docto, o un erudito, que no lo han vivido en sus propias carnes.

Los que tomaron y vieron a Nietzsche como un pensador, como un docto, como un erudito, los filósofos académicos y, por supuesto, los moralistas, los filósofos-sacerdotes, lo han vilipendiado porque no han llegado a entenderlo, por eso lo han visto como un peligro, como una amenaza para sus feudos intelectuales y morales, al haberse cargado, con el martillo, sus esquemas de pensamiento y sus interpretaciones del mundo, de la vida, del hombre.

¡Es tan ruin descalificar lo que se desconoce por chocar con los esquemas propios de pensar, de actuar y de vivir¡

Nietzsche no es un erudito, ni es un docto, no se conforma con reproducir los viejos conceptos de pensadores previos, fielmente o combinados, para dar la sensación de novedad.
Nada que ver con la ruptura y originalidad de Nietzsche.

Quizá sean los artistas, con sus creaciones originales, y utilizando los mismos colores y los mismos soportes que los copistas, los más cercanos a Nietzsche.

Es el artista, y no el imitador, el que está más cerca de la belleza, igualmente es el filósofo-artista y no el erudito ni el docto, el que está más cerca de la verdad.

Frente a esa nivelación, a esa igualdad, a esa uniformidad,…el problema de la jerarquía y de la desigualdad natural entre los hombres adquiere todo el sentido para el nuevo filósofo y para la nueva filosofía.

sábado, 4 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS (6)



La búsqueda de la verdad, el conocimiento de nosotros mismos, la certeza del conocimiento, la verdad ante todo,…son asuntos que quedan desdibujados en esta nueva óptica donde lo que prima es el desconocimiento de nosotros mismos, la imposibilidad de llegar a definir lo que somos, la mentira como necesaria para la supervivencia de la especie y la falsedad de los juicios lógicos como posibilidad para poder vivir.

El problema del conocimiento, en Nietzsche, es definido incluso en términos que producen desconcierto.
“Nosotros, los que conocemos, somos desconocidos para nosotros, nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos…No nos hemos buscado nunca ¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?”

La nueva filosofía se estructura fundamentalmente como un saber que crea.
El filósofo es el hombre del conocimiento que crea valores, que está llamado a legislar sobre la vida y que no puede renunciar a ello.

“Su conocer es crear, su crear es legislar, su voluntad de verdad es su voluntad de poder”
“¿Existen hoy tales filósofos?, ¿han existido ya tales filósofos?, ¿no tienen que existir tales filósofos?” –se pregunta Nietzsche.

Este nuevo filósofo nada tiene que ver con los filósofos anteriores, es el filósofo del porvenir, una especie de filósofo integral, en el cual se cumple cabalmente la filosofía misma como saber peligroso y riesgo de la existencia.

Queda definido el filósofo como el hombre del gran peligro que ha abandonado la tierra firme para lanzarse a los mares tenebrosos del conocimiento, para lanzarse por las sendas no pisadas por nadie, por terrenos vírgenes del saber donde las cosas adquieren otro color y el sol del conocimiento alumbra diferente.

Nos encontramos fuera del terreno moral y no vamos a plantear ningún “deber ser”
Fuera del terreno de la moral y del terreno de la metafísica. Hemos superado las ideas falsas de Occidente, como la historia y el progreso; hemos superado las ideas modernas y nos ubicamos, ahora, en un terreno nuevo, que además es un terreno de nadie, donde la filosofía y el filósofo adquieren connotaciones diferentes.

Los filósofos del porvenir se ven abocados a ejercer presión sobre las palabras, a hacer chirriar todas las palabras, a forzar los sentidos de la vieja gramática para obligar al lenguaje, prisionero de la vieja lógica, a que diga lo que nunca ha dicho.
Forzar a los significantes para nuevos significados.

La misión fundamental del filósofo es la de dar órdenes, la de obligar a la humanidad a que siga otra ruta, la de cambiar de sitio los mojones de las cosas.
No basta invitar a seguir caminando en esa dirección, hay que obligar.

Los nuevos filósofos son los que tienen que dar órdenes, legislar y obligar, son los que dicen: “así tiene que ser”, “así debe ser”; son ellos los que determinan el “hacia dónde” y el “para qué” de la humanidad, disponiendo del trabajo previo de todos los “obreros filosóficos”, los sojuzgadores del pasado y, por ellos, todo lo que es y ha sido se convierte en medio, en instrumento, en martillo…

Diferentes el hombre científico y el hombre filosófico, como diferentes son los “obreros filosóficos” y los filósofos.
Los filósofos del porvenir se sirven de los obreros filosóficos, sus servidores, allanando el camino, para sus propias metas y fines que, en resumidas cuentas, no son sino la necesidad de crear valores.

El filósofo estuvo antes de obrero filosófico, como el maestro pasó por la etapa de aprendiz.

Esos obreros filosóficos son los que han podido ser moldeados según el noble patrón de Kant y/o de Hegel o de cualquier otro filósofo pero que. una vez dentro han sido capaces de sobrepasarlos, negándolos.
Ellos fueron testigos y militaron en aquellas creaciones de valor que llegaron a ser dominantes y que, durante algún tiempo, fueron llamadas “verdades” en el reino de lo lógico, o de lo político, o de lo moral, o de lo artístico,…

Los obreros filosóficos, con su trabajo previo, apoyan y colaboran con la misión del auténtico filósofo, haciéndole posible su trabajo pero no siendo filósofo.

El filósofo, en cuanto es un hombre necesario del mañana, y del pasado mañana, del porvenir, se ha encontrado y ha tenido que encontrase siempre en contradicción con su hoy: su enemigo ha sido siempre el ideal del “hoy”.

El filósofo no sólo no es un personaje de su tiempo, sino que está en contradicción con él, siendo siempre un gran crítico de su tiempo presente, un tiempo mediocre que no sabe a dónde ir.

El tiempo del último hombre es también el tiempo de la plebe, el de “ningún pastor y un sólo rebaño”

El filósofo es/tiene que ser “la mala conciencia” de su tiempo.

El nuevo filósofo no es el “amigo de la sabiduría” (imagen beatífica a la que nos tiene/tenía acostumbrado la tradición), no es ese hombre calmado y retirado que elabora teorías o sistemas de pensamiento, la mayoría de las veces “justificadores” de su tiempo, por lo que recibía la recompensa necesaria de sus congéneres, de los estados o de las morales imperantes.

El nuevo filósofo es que coloca el signo de interrogación sobre la tradición y que es, además, un destructor nato de lo que se considera bueno y útil para su época.

Él es el que pone el cuchillo sobre el pecho de las virtudes de su tiempo para viviseccionarlo.

Él es el que desenmascara para avanzar, el que destruye para construir, el que ataca para levantar.

El ataque al tiempo presente tiene como objetivo mostrar el tiempo por venir e ir preparando el camino para hacer surgir, de la piedra que es el hombre, el superhombre.

“Superhombre” que –para Nietzsche –no significa un ser fabuloso y maravilloso, sino el propio hombre en cuanto se sale/ha salido de lo que hasta ahora ha sido, el del platonismo, en una de sus formas o por la mezcla de varias de ellas.
El último hombre es la consecuencia necesaria del nihilismo no dominado.
Ese es el mayor peligro del hombre, el permanecer en el último hombre, en la trivialización del último hombre

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS (5)



Todo ha sido negado para ser afirmado. Ha sido negado todo lo que ha negado la vida para poder afirmar la vida misma.
Negado lo creído y santificado hasta ahora, la verdad, el bien, la moral, la metafísica. Las más grandes verdades de la humanidad han sido consideradas simplemente como errores y como mentiras. Han sido declaradas como ilusiones.

Y tras eso, considerada necesaria su superación, se impone la nueva tarea de los nuevos filósofos en la creación de una nueva filosofía.

La realidad ha sido falseada por la Humanidad, y precisamente por los que se consideraban Grandes Hombres de la Humanidad.
Y como esto ha sido/es imperdonable es por lo que Nietzsche pone el dedo en la llaga de la “sacrosanta cultura occidental” y destruye todo lo que ha sido honrado y venerado durante siglos, con una filosofía del martillo, desvelando el gran error y la gran mentira y que permita la creación y la llegada de una Edad nueva, humana, una edad trágica, una edad de un santo “decir SÍ”

La gran construcción tenía que pasar por una gran destrucción previa.

Liberación de la Gran Mentira, Honestidad en las cosas del espíritu, Sanear a la humanidad después de una enfermedad de siglos, Salvar a la humanidad de los hasta ahora famosos guías y maestros, que no han hecho otra cosa que frenar la evolución humana, imponiendo sus morales y sus propios vicios y perversiones en una pretendida objetividad moral y un imperativo categórico de la misma, codificación universal de los comportamientos morales.

El filósofo, situado “más allá del Bien y del Mal” se encuentra liberado de todas esas “perturbaciones colectivas” y puede empezar a crear.

“No quiero “creyentes”, pienso que soy demasiado maligno para creer en mí mismo, no hablo jamás a las masas…Tengo un miedo espantoso de que algún día se me declare “santo”.

¿La fórmula? La transvaloración de todos los valores, esa debe ser la tarea del “nuevo filósofo” para hacer surgir la “nueva filosofía”.

Nietzsche es un hombre excepcional y habla para hombres excepcionales.

“Yo soy una ley únicamente para los míos, no soy una ley para todos. Mas quien me pertenece tiene que tener huesos fuertes y también pies ligeros”, deben gustarles las guerras y las fiestas, no ser un hombre sombrío, ni un soñador y debe estar dispuesto a lo más difícil”

“Seguid vuestros caminos y dejad que el pueblo y los pueblos sigan el suyo…”

“Que domine el tendero allí donde todo lo que brilla es oro de tenderos. Ya no es tiempo de reyes: lo que hoy se llama a sí mismo pueblo no merece reyes”

Los filósofos han sido siempre buscadores de la verdad y “todos los filósofos han amado hasta ahora “sus verdades”

“La verdad habla en mí. Pero mi verdad es terrible: pues, hasta ahora, a la mentira se la ha venido llamando verdad”
“Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir, en oler la mentira como mentira”

“Los auténticos filósofos no pueden ser dogmáticos”, aunque la obsesión de los filósofos por la verdad ha generado el dogmatismo de la filosofía”

¿La falsedad de un juicio?
La cuestión está en saber hasta qué punto ese juicio favorece la vida, conserva la vida, conserva la especie, quizá incluso  selecciona la especie.

¿Es, entonces, este criterio de “utilidad” para la vida, para la especie,…el criterio de verdad”?

Suponiendo que nosotros queramos la verdad, ¿por qué no, más bien, la no verdad, “y la incertidumbre” y aún la “ignorancia”?

La superación de la Voluntad de Verdad abre el campo, no sólo hacia la no-verdad y al “peligroso “Quizá”.

¿Y quien quiere preocuparse de tales “peligrosos quizás?
Habrá que aguardar a que haya un nuevo género de filósofos, que tengan gustos e inclinaciones distintos y opuestos a los tenidos hasta ahora, filósofos del “peligroso quizá” en todos los sentidos de esta locución

El peligroso “quizá” está ligado al antidogmatismo y abre el campo, en filosofía, a una nueva teoría del conocimiento, pero entendido éste, en otros términos, en términos de instinto, de pulsión, de posibilidad.

Estamos hablando de una filosofía perspectivística, abierta a infinidad de posibilidades, oculta bajo máscaras.

viernes, 3 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS (4)


Para la construcción de una cultura superior son necesarios hombres superiores, desiguales a los del rebaño, una nueva casta capaz de llevar a cabo esa tarea constructiva.

Selección de una nueva casta que gobierne Europa, insistiendo en la desigualdad para una superioridad.

Los filósofos y los hombres de mando van a la par y son la excepción.

La humanidad, hasta ahora no ha hecho más que obedecer, obedecer reglas, códigos, preceptos, tradiciones morales,…impuestas por los filósofos-sacerdotes judeo-cristianos.

Una vez liberados de dichos códigos morales, que implicaban la obediencia a Dios, los hombres excepcionales (que para serlo tienen que desaprendido lo aprendido) podrán lanzarse hacia el futuro por nuevos camino.

La democracia es una preparación para la esclavitud y, a la vez, criadora de tiranos en todos los sentidos.

El nuevo modelo político propuesto nada tiene que ver con el democrático, ni con el socialista, ni siquiera con el anarquista (si es que éste último puede considerarse un modelo).

Gobierno de los mejores, para los mejores, lo que supone instaurar e incrementar la desigualdad y la jerarquización entre los hombres.

La Gran Política, la Desigualdad, los Mejores, la Jerarquización,…no todos somos iguales.
En la naturaleza lo que prima es la desigualdad.

El “hombre excepcional” frente al “hombre normal”, al “hombre nivelado”, al “hombre rebaño”.

Pero, no lo olvidemos, este hombre excepcional, ha sido/es considerado un peligro, una amenaza para la cultura.

El filósofo no es el hombre científico, ni el docto ideal, escritor de libros, ni el erudito, que conoce las ideas que otros han dicho y lo repite, transmitiéndolo, ni el iluso, ni el eremita solitario, ni el religioso, ebrio de Dios religiosamente elevado, desmundanizado…
Esa es la imagen que la plebe tiene de los filósofos y de la filosofía (conocer, aprender y repetir las ideas por otros pensadas)

El filósofo es el hombre que se arriesga y ama el peligro, el que juega el gran juego de la existencia.

“Nosotros los nuevos, nosotros los sin miedo, los espíritus libres”…”ante la noticia de que el “viejo Dios ha muerto” nos sentimos como iluminados…y se nos aparece el horizonte, otra vez, libre…es lícito a nuestros barcos zarpar de nuevo rumbo hacia cualquier peligro…la mar, nuestra mar, se nos presenta otra vez abierta, tal vez no hubo nunca una “mar tan abierta”.

El filósofo, como tal, sólo es posible después de la muerte de Dios y la filosofía anterior no era filosofía por encontrarse prisionera tanto de los autodenominados filósofos como de los filósofos del pensamiento teológico y de la tradición moral.

Siempre contra los filósofos sacerdotes y su interés en destruir el Platonismo significa desligarse de la tradición filosófica en la que/bajo la cual continúa viendo la antigua teología que dicta órdenes a la filosofía y a la ciencia.

Nosotros, los nuevos filósofos, somos diferentes a los intelectuales porque hemos superado la interpretación moral del mundo, de la vida, del hombre.

La “muerte de Dios” ha sido el gran acontecimiento en la historia de Occidente.

La filosofía de ahora es la búsqueda de todo lo problemático y extraño en el existir, la búsqueda de todo lo proscrito hasta ahora por la moral.

“Sobre cómo concibo yo al filósofo, como una terrible materia explosiva, ante la cual todo se encuentra en peligro. No como los filósofos académicos, como el mismo Kant, por no hablar de los “rumiantes académicos” y otros catedráticos de filosofía.

“Todos los sistemas de pensamiento no son más que la expresión de vivencias profundas de hombres excepcionales y de un instinto profundo, presente siempre en ellos, que encontró su expresión a través de la propia racionalidad”
“La mayor parte del pensar consciente de un filósofo está guiada de modo secreto por sus instintos y es forzada por éstos a discurrir por determinados carriles”

Racionalidad como expresión del instinto, de un instinto dominante en el filósofo.

“Si la filosofía es fundamentalmente expresión de la Voluntad de Poder es la expresión de la esencia de la vida, en la lucha por el poder que establecen los instintos, la racionalidad es suplemente el instinto dominante a través del cual se expresan los filósofos”.

El filósofo es un ser extraordinario que ha podido liberarse de todas las ataduras impuestas por las culturas y las tradiciones, que se ha liberado definitivamente del espíritu de pesadez y establece su reino en un mundo por venir.

“Y aprendí a tenerme en pie, y a caminar, y a correr, y a saltar, y a trepar, y a bailar por encima de todas las cosas. Y ésta es mi doctrina: quien quiera aprender alguna vez a volar tiene que aprender, primero, a mantenerse en pie, y a correr, y a trepar,…”el volar no se coge al vuelo”.

Los filósofos son esos hombres excepcionales, esos espíritus libres, que han cortado el nudo gordiano de la cultura, que han podido liberarse de la cultura socrática (filosófica)-alejandrina (científica) y avanzar hacia la Edad Trágica, hacia el gran mediodía, para hundirse en su ocaso y pasar al otro lado.


jueves, 2 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOS NUEVOS FILÓSOFOS (3)


¿Es que el científico no es como el daltónico que no ve en la filosofía nada de utilitario sino una serie de sistemas refutados y un lujo derrochador que a nadie aprovecha?

Si le preguntáramos a Aristóteles por la utilidad de la filosofía nos diría que ninguna porque la “utilidad” es un valor de medio para, “sirve para” y ese es el valor superior.
La filosofía es valiosa en sí y no porque “sirva para”, subordinada a ese objeto del “para”, un valor “absoluto” y “no relativo”, una valor de fin y no de medio.

La pérdida de la filosofía implica la pérdida de una cultura superior y este desplazamiento hacia la ciencia y la técnica (los “nuevos bárbaros” en lenguaje orteguiano) ha hecho perder base a la cultura misma.

Los filósofos (siempre con la excepción de Heráclito) son esos regios y magníficos eremitas del espíritu y, con cuanta razón, ante éstos y por éstos, el hombre de ciencia puede sentirse, en comparación, perteneciente a una especie mejor.

Nietzsche arremete contra los filósofos positivistas, rendidos ante la ciencia y considerados sólo doctos y especialistas.

Ante todo este panorama filosófico, por culpa de ellos, los científicos no sólo se consideran independientes del saber filosófico, sino superiores a él.

La filosofía debe encontrar, de nuevo, su camino.

¿Cómo puede seguirse hablando de “filosofía” cuando ésta sólo suscita “desconfianza”, “fastidio”, “burla”, “compasión”?

La filosofía no sólo ha perdido su papel de guía de las ciencias, también de la existencia humana y debe recuperarlo a riesgo de perecer ella y el sentido de toda una cultura superior.
Con nostalgia de tal pérdida siente nostalgia ante el avance irremediable de la plebe, de la democracia y de la ciencia plebeya.

La pérdida de una cultura aristocrática, de la jerarquía humana y natural que hace que los hombres superiores guíen a la humanidad hacia un futuro mejor.

Esta jerarquía de los hombres y su capacidad de crear valores nuevos, la desigualdad y la implantación de una mayor desigualdad aún, tienen el sentido de crear una “nueva casta que gobierne sobre Europa” y la implantación de un sistema político que nada tengan que ver ni con la democracia ni con el socialismo.

Este planteamiento se nos hace incomprensible porque rompe todos nuestros esquemas de organización del mundo porque la democracia se nos aparece como la única, o la mejor, forma de organización, como una verdad inamovible, como ha sido durante 2.000 años la interpretación del mundo realizada por el judeo-cristianismo.

Ante esta avalancha mundial para imponer y optar por la democracia ¿hacia dónde tendremos que mirar?
A los “nuevos filósofos”, a hombres de mando, de espíritu fuerte, para empujar a la transvaloración, a “invertir valores eternos”, a hombres del futuro que coaccionen a la voluntad de milenios a seguir nuevas vías.

Pero estos nuevos filósofos ¿cómo podemos concebirlos en estos momentos, prisioneros de los viejos esquemas y del orden democrático que se ha instaurado en el planeta entero como único sistema político?

Los “nuevos filósofos” tienen que ser “filósofos éticos”, cuya misión es la creación de una nueva escala de valores.
Porque el hombre es “un animal que valora”, por lo que nuestro problema ha sido el modo de valorar hasta ahora el mundo, una valoración errada porque ha estado centrada en lo transmundano, en un mundo ideal, en otro mundo.
Pero el único mundo real que existe es éste, en el que estamos.
Y el hombre es el único existente real y debe implantar su voluntad en la tierra para darle sentido a su existencia, un sentido humano, libre de toda atadura con otro mundo.

A partir de aquí todos los caminos quedan abiertos, todas las sendas conducen al porvenir, lo que supone grandes riesgos para hacer de la humanidad algo distinto o, mejor, para hacer posible la humanidad porque, en el fondo, la humanidad mi siquiera ha existido hasta ahora.

“Cuando se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida, sino en el más allá –en la nada –se le ha quitado a la vida como tal el centro de gravedad. La gran mentira de la inmortalidad personal…” lo destruye todo.
¿Por qué preocuparse de lo que va a morir, porque es mortal, cuando nos espera la inmortalidad, al vida eterna…?

Vivir de tal modo que ya no tenga sentido esa manera de vivir.

Critica dura y constantemente al hombre moderno, al ideal democrático y socialista, a la degeneración global del hombre, a lo que él llama: “animalización del hombre” o “completo animal de rebaño”

Debe desaparecer, y luchar para que desaparezca, todo ideal de igualdad, como groseramente lo predica el cristianismo.
Parece como si durante casi 2.000 años -pensaría Nietzsche –el hombre europeo se ha convertido en un “aborto sublime”.
“El Cristianismo ha sido, hasta ahora, la especie más funesta de autopresunción”

Hasta ahora, por la moral cristiana y la democracia, no ha habido hombres elevados ni duros, ni fuertes, ni dotados de una mirada larga, no aristocráticos, sino dominados por filósofos-sacerdotes predicando la “igualdad ante Dios”, que todos somos iguales, que huyamos de la soberbia y seamos humildes, dirigiendo el destino de Europa y formando una especie empequeñecida, casi ridícula, un animal de rebaño, un ser dócil, enfermizo, mediocre,… (Pueden seguir poniendo adjetivos).


miércoles, 1 de agosto de 2018

NIETZSCHE 10 LOA NUEVOS FILÓSOFOS (2)



El espíritu europeo ha ido paulatinamente nivelando y degradando hasta la mediocridad todas las costumbres, como si el acuerdo y el apoyo de “los más” fuera/tuviera que ser el de “los mejores”.
Quizá fuera necesaria una gran guerra no contra nadie sino una “guerra de espíritus” contra los antiguos valores que siguen luchando por mantener su preeminencia y preservar el antiguo orden, sólo así saltarían por los aires las formaciones de poder de la antigua sociedad, basadas en la mentira: “habrá guerras como jamás las ha habido en la Tierra…”

Se confundiría la Filosofía con la nueva Ética y, una vez destruida la metafísica platónica, se impondría la nueva escala de valores, valores radicalmente éticos que eliminen toda confusión entre Ética y Moral.

Si los antiguos valores y la antigua valoración representan la mentira y la muerte cuyo producto es el odio contra la vida, el producto de la nueva Ética será poner a la vida en el centro de todo.
Contra el pesimismo y el nihilismo la nueva filosofía propone el optimismo por la nueva vida ajena a todo ideal escatológico.

Ya sabemos que Nietzsche culpa a Sócrates de introducir el cientifismo en la filosofía y una valoración moral de esta vida, que su discípulo Platón la llevará al cénit.

Matar a Dionisos y entronizar a Apolo como el único dios, de ahí que el conocimiento ha sido el conocimiento apolíneo de la realidad, que será un conocimiento científico, un saber lógico, ordenado, sistematizado, que se confunde con el poder político y democrático, arrinconando el conocimiento trágico y artístico.
El conocimiento científico, frío, lógico, de utilidad, seguro del mundo, pero sin preguntarse por el valor de la existencia, sólo robándole secretos al funcionamiento de la naturaleza para aprovecharse de ella, para un pretendido bienestar terrenal, en detrimento del planeta mismo, esquilmándolo y rompiendo su propio equilibrio.

Una vez superado el primer Nietzsche, despojándose de su propio pasado intelectual y académico, comienza el segundo Nietzsche, el de sus nuevos y claves conceptos, el del “martillo” que “destruya todo lo creído, exigido, santificado durante siglos” para poder construir el nuevo mundo.

Sólo así puede entenderse el Zaratustra, ese “libro para todos y para nadie” (¿qué puede significar esa expresión?), por eso en el Ecce Homo dice: “algún día se sentirá la necesidad de crear instituciones en que se viva y se enseñe como yo sé vivir y enseñar; (…) Incluso cátedras especiales dedicadas a la interpretación de Zaratustra. Pero estaría en completa contradicción conmigo mismo si ya hoy esperase yo encontrar oídos y manos para mis verdades”.

¿Qué quiso plantear?, ¿de qué o de quiénes se reía con su libro?, ¿a quién, realmente, atacaba? ¿Qué construía o quería construir?

“Yo he dado a la humanidad el libro más profundo que ella posee, mi Zaratustra”.
Y es verdad que es un libro singular.
A mitad de camino entre la literatura y la filosofía, a mitad de camino entre la filosofía y la poesía, libro con un lenguaje propio, un estilo propio, un sentido propio.

En el libro se plantea una Filosofía Nueva y un Filósofo del porvenir, parodiando al evangelio y utilizando un antiguo profeta para destruir, a través de él, la tradición moral y metafísica y construir un “disangelio”, algo que se parezca a una nueva doctrina en la cual Occidente pueda beber nuevamente y originar nuevas fuentes de pensamiento y de vida.

El Zaratustra contiene la Nueva Filosofía y las fórmulas que conducen al porvenir.

Zaratustra habla con la multitud, con compañeros de viaje, con discípulos, con los animales y consigo mismo.

Es, fundamentalmente, un Discurso Ético, contiene una Ética para el porvenir y, desde luego, la imagen de un filósofo por venir.

Es necesario separar la Filosofía de la Ciencia y plantear al filósofo como distinto al hombre científico.
Hay que combatir la idea de que el científico es superior al filósofo, producto esto del desorden democrático.
La ciencia no puede pretender colocarse por encima de la filosofía y, mucho menos, destruirla bajo argumentos plebeyos como el de la “utilidad” o el poco sentido que la filosofía tiene en la cotidianeidad contemporánea.
El auge alcanzado por la ciencia en el último siglo ha permitido el florecimiento del menosprecio a un conocimiento considerado esencial en la historia de Occidente.

La autoglorificación y autoexaltación del científico están en pleno florecimiento y en su mejor primavera.

“Nada de “dueños” –que es lo que quiere el hombre plebeyo.
Y después de que la ciencia se ha liberado, con el más feliz éxito de la Teología, de la cual fue sierva durante muchos años ahora aspira, altanera e insensata, a dictar leyes a la filosofía y a representar el papel de “Señor” -¡qué digo¡ - de filósofo.

Detrás de esta inversión de papeles se percibe el aplebeyamiento de las costumbres y la forma de cómo los sistemas democráticos han entendido las relaciones de poder.

Ese optimismo científico es el mismo optimismo racionalista, el optimismo socrático.

Y la filosofía, desde hace mucho tiempo y hoy, más que nunca, se encuentra acorralada por el criterio de “poca utilidad”, esgrimido como arma de batalla.

¿Qué decir de las ingenuidades que, sobre la filosofía, dicen los nuevos científicos, y los filólogos, y los pedagogos?