martes, 25 de diciembre de 2012

¿LA RELIGIÓN EN LOS INSTITUTOS?


DE NUEVO, LA RELIGIÓN.

 

Creo, sinceramente, que no.

Gracias a Dios la Religión, en España, estaba entrando donde debería no haber salido, del interior de las personas, como su lugar natural, en la intimidad donde puede hablarse en silencio y de tú a Tú con el Dios de la fe de cada uno. Pero nuestro Ministro Wert ha vuelto a sacarla a la palestra, en detrimento de la Filosofía.

La liturgia y los actos litúrgicos, en las iglesias, han sido una apoyatura, un asa, de la fe (porque las Semanas Santas son acontecimientos más sociales, morales y estéticos que religiosos).

Gracias a Dios los dioses se han retirado a sus cuarteles de invierno, porque en la calle, en la vida ordinaria de las personas, lo que rige es lo social, lo político, lo económico, lo laboral,…

Gracias a Dios las leyes y los gobiernos se han desligado del carácter sagrado que durante tántos siglos tuvieron. Las leyes son humanas y la autoridad ya no viene de Dios, sino del pueblo, y a plazos, por un tiempo determinado.

Las religiones y sus iglesias, como orientadoras de la vida de los hombres, han dejado de ser relevantes, por lo que se sienten dolidas y practican una “cultura llorona”, cada vez menos amenazante (de ¡vosotros veréis lo que hacéis!).

A los hombres lo que les preocupa es “vivir”, como fin, “vivir bien”, “vivir felices”  y no “vivir para”, vivir como medio.

La vida ha dejado de ser “tránsito”, “posada pasajera” para convertirse en “morada permanente, mientras dure”.

Leyendo el artículo “¿Tiene algún futuro la religión”, de un filósofo al que sigo y admiro, García Moriyón” le atribuye, creo que falsamente a François Mauriac la frase-sentencia: “el siglo XXI será religioso o no será en absoluto”.

Yo, siempre, se la había atribuido a André Malraux y que, aunque es verdad que no aparece escrita en texto alguno, un periodista argentino asegura que la pronunció, ante él, en una entrevista, en 1.963, cuando A. Malraux era Ministro de Cultura, en Francia.

Creo que el siglo XXI no es religioso y si “deja de ser en absoluto” no será por el abandono de la religión sino por la inconsciente o consciente maldad humana, en una época tan tecnológica y con tántas armas de destrucción masiva.

Que nuestro Ministro de Educación, Sr. Wert, haya abdicado de su condición de Ministro de un gobierno democrático, en un Estado Aconfesional, y que, tras reunirse, medio en secreto, con la Conferencia Episcopal y Asociaciones afines, haya optado, apostado, por implantar en los Centros de Enseñanza, la Religión (Fe) en detrimento de la Filosofía (Razón) me parece un desaguisado y dice mucho y mal del Sr. Ministro.

Y cuando digo “Religión” digo “Religión Católica” en nuestra España y “Religión Cristiana” en el mundo Occidental (nada que ver con el auge, creciente, del Islamismo, que está logrando en los nuevos países, más o menos democráticos, introducir el Corán y su moral islámica en el núcleo duro de sus Constituciones).

Y lo que es cierto es que la ola migratoria de países islámicos, hacia Europa en particular, y hacia Occidente, en general, trae consigo, de acompañantes, su religión y su moral.

No creo que se refiriese a esta ola religiosa islámica la sentencia de A. Malraux.

La Ética y la Moral Cívica, que deben regir el comportamiento social de las personas, están desligadas de la Moral Religiosa  Cristiana (no así de la Religión y Moral Islámica).

Pero si Dios y las Religiones, en Occidente, ya no están ni en el principio ni en la base de la civilización y de la cultura  ¿estarán al final, como algunos creen?

Estuvieron en el principio y fueron la base de la sociedad cuando campaba a sus anchas la impotencia humana ante fenómenos naturales adversos y la dependencia consiguiente de dioses ligados a tales fenómenos. Se les solicitaba a los dioses, poderosos y dominadores de la naturaleza, lo que estaba lejos del poder de los hombres.

¿Volverá, otra vez, esa “impotencia” y, por lo tanto la “dependencia” para un nuevo resurgimiento de lo Religioso-Místico?

Se entiende, se comprende, la presencia religiosa en las “sociedades sin estado”, pero ¿en las “sociedades con estado”?

¿Es esta nueva sumisión a los Estados, Leviatanes,  el sucedáneo, el relevo, de la antigua sumisión a los dioses? ¿Hemos “laicizado” a Dios?

¿Corre peligro el proceso de secularización tal como está instalado en el mundo occidental, actual, y, por lo tanto, un renacer de las religiones?

Primeramente deberíamos ponernos de acuerdo si llamar “religiones” o no a tan gran supermercado de ofertas de religiosidad, a tanto humo proveniente de telepredicadores, de médiums, de santones, de magos, de brujos,… que, cuando están en trance, dicen estar en comunicación con los dioses, con los espíritus, con los muertos, con el más allá…

Porque todas estas religiosidades heterodoxas, sacacuartos de ingenuos y crédulos, están, tristemente y por desgracia, en auge creciente, metiéndosenos en nuestros hogares.

Igual,  tristemente y por desgracia, sigue en auge el islamismo, con grupos fanáticos terribles y temibles que, al grito de “Alá lo quiere” son capaces, en el más acá, de atentar contra lo que sea con la convicción de su posterior encuentro en el más allá con no sé cuantas huríes vírgenes.

La ciencia, la economía, los negocios, el trabajo,…. la vida diaria no está transida de religión.

La moral cristiana/católica apenas se practica, a no ser por reducidos grupos ultras (tipo Opus, Legionarios, Kikos,…) ¿y la practica religiosa?, no hay más que entrar en una iglesia o catedral y comprobar el motivo de su presencia en ellas ¿religión o arte?

La tolerancia, hoy tan proclamada y exigida ¿procede del ámbito religioso o del secular o laico?

A pesar de los defensores de que la secularización vino propiciada por las religiones, yo opino que surge contra ellas, para escapar de sus cadenas, para arreglárselas, en esta vida, sin ellas, autoorientándose  como Dios les dé a entender más que como el Dios de la Religión, secuestrado por las iglesias.

Un científico, como científico, debe actuar sin tener presente a Dios, debe practicar una metodología atea, como si Dios no existiera (otra cosa es en cuanto persona, en su vida privada, familiar...).

Otra cosa es el ateísmo ontológico o metafísico, que es una postura, una toma de posición, no por haber demostrado que Dios no exista (nunca puede demostrarse una proposición negativa, el que tiene que probar es el que afirma).

¿Habrá mayor impostura que la del Papa Pío IX, proclamando, en 1.864, la infalibilidad del Papa, condenando el modernismo, el liberalismo, la libertad de pensamiento, la ciencia, la separación Iglesia-Estado, además de publicar el “Syllabus errorum” (Historia de los errores…).

“La razón autónoma y la creencia religiosa son incompatibles” – es la tesis central de Dawkins.

Cuando la autonomía de la política parecía ya definitivamente asentada, llega nuestro Ministro Wert y pospone la Razón (Filosofía) a la Fe (Religión) en el ámbito escolar.

Si, como afirman algunos, fue la iglesia cristiana la que propició la aparición de la democracia ¡qué poco ha aprendido para practicarla puertas adentro¡

Cuando ya hasta el ejército ha levantado la valla y permitido la entrada de la mujer, la iglesia ha echado el cerrojo, por dentro.

Los bienes del más acá, del aquí, del ahora,…. las nuevas categorías de la vida moderna priman sobre la oferta clásica religiosa, del más allá, del allí, y del luego (post-, trans-).

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL CUARTO REY MAGO


EL CUARTO REY MAGO.
(El Rey que no llegó a tiempo)


(En blogdetomasmorales, el 7 de Enero de 2.010, colgué un post/entrada/artículo, con el título de Los Reyes Magos).

 
Pero hoy quiero escribir sobre el 4º Rey Mago, el Rey que no llegó a tiempo.

Se llamaba Artaba o Artabán.

Cuentan que Artabán (voy a llamarlo así), tenía 40 años, era discípulo de Zoroastro, estudioso de las estrellas y era rey de Ecbatana, la ciudad entre montañas, (en la Persia de hace uno años, hoy Irán), la ciudad de las 7 murallas, del reino de los Medos, el “Reino del sol”.

Habían quedado en reunirse los 4 Reyes Magos, en Borsippa, ciudad mesopotámica, donde se encontraba el Zigurat de los 7 pisos.

Irían los 4 Reyes, juntos, a adorar al Rey de Reyes, porque habían visto aparecer una estrella muy brillante en el cielo, y según sus libros astrológicos…… (El Papa acaba de afirmar que era una “supernova” ¡qué raro¡)

(¿Era Melchor rey de Etiopía, Gaspar rey de Persia y Baltasar rey de Babilonia?)

Cada Rey le llevaba un regalo: oro, incienso y mirra.

El regalo de Artabán, para el Niño, eran “un saco de piedras preciosas” (aunque las más apreciadas eran un Zafiro, un Rubí, una Perla Negra y un Diamante, pero había muchas más).

Pero, antes de llegar al punto de encuentro, Artabán se encontró con un anciano, al que habían robado y dado una paliza, enfermo, hambriento, pobre, cercano a la muerte y que, además, padecía la fiebre amarilla (y recordó que era la enfermedad que había sufrido y de la que había muerto su padre)

Al bueno de Artabán le invadió, sobre manera, el recuerdo de su padre. Y se le presentó el dilema: ¿sigo al encuentro con los otros tres Reyes o me quedo con el anciano? Se quedó con el anciano. Se acercó a una fuente y, de su mismo vaso, le dio de beber agua al anciano. No lo abandonó. Se quedó a su lado hasta que  pasó por allí un caminante, al que Artabán le ofreció el Zafiro y su caballo, con la condición de que lo llevase a la ciudad más cercana, para que lo curase el médico.

Tuvo que volver a Ecbatana para comprar un nuevo caballo, la yegua Vazda, y cargar, de nuevo, con más provisiones para el camino (pan, vino,…. y un líquido medicinal que, mezclado con el agua….curaba todas las enfermedades)

Cuando reemprendió la marcha, camino de Borsippa, lugar de encuentro, se encontró con una nota: “hemos estado esperando. No podemos demorarnos más, y, como no venías, hemos partido al encuentro del Rey de Reyes, Síguenos a través del desierto y en Belén nos veremos”.

Puso rumbo a Belén, pero, por el camino, iba encontrando gente necesitada, que le solicitaban ayuda, desde comida y medicinas a ropa. Metía la mano en su saca y les daba algunas piedras preciosas para que compraran los remedios. Cuando más sufrió, y más le entretuvo, fue cuando, al borde del camino, se encontró a un niño llorando, junto a su madre muerta y llena de sangre. Cogió al niño y, montándolo en el caballo, se dirigió al pueblo más cercano. Hasta que encontró a una familia que se comprometió a cuidar del niño, a cambio de alguna de sus piedras preciosas. Llegó a Belén casi con quince días de retraso. Preguntó por los tres reyes. Le dijeron que habían estado allí pero que, como  Herodes, celoso de que ese futuro rey le quitase el trono, había ordenado la matanza de todos los niños, y que  Jesús, María y José habían huido a Egipto y que los Reyes habían vuelto a sus reinos por otros caminos.

Veía a los soldados romanos con las espadas ensangrentadas y a madres sollozando sin consuelo con los cadáveres de sus hijos, ensangrentados y muertos.

Entró en una casa vacía, para descansar y oyó el lloro de un niño. La madre, viuda y asustada, le imploraba clemencia.

Se sentó a la puerta justo cuando un soldado pensaba entrar, buscando niños, para matar.

Le cerró el paso. Y, metiendo la mano en su saca, puso en su mano el brillante Rubí, diciéndole: “estaba esperando a que llegara el primer soldado para entregarle esta piedra preciosa, a condición de no entrar en esta casa, estoy sólo y no deseo que nadie me moleste”.

Así ocurrió, no sin antes pedir perdón a Dios por haber mentido, aunque fuera para salvar la vida de un niño.

Puso en manos de la mujer otras piedras preciosas, para su alimento y el del niño, y partió, camino de Egipto, siguiendo las huellas de la Sagrada Familia..

(Según una versión, el soldado lo denunció y fue encarcelado, por oponerse a las órdenes de Herodes y haber chantajeado a uno de sus servidores. Y en la cárcel permaneció hasta el año 33, en que recobró la libertad y salió a la calle, era el tiempo de la Pascua).

Según otra versión, a Egipto se dirigió Artabán. Pero a cada momento tropezaba con personas enfermas y necesitadas, y se quedaba con ellos, hasta que se recuperaban y les solucionaba el problema. Así una y otra vez.

En Egipto se encontró con descendientes de los hebreos que habían estado esclavizados por el Faraón, desde los tiempos de Moisés.

Cerca de las pirámides unos rabinos hebreos le comunicaron que, según la profecía de las Escrituras, debía nacer en Belén, tierra de Judá, y que no lo encontraría en palacios ni en casa de lujo, sino entre los humildes y los pobres, entre los oprimidos  y los que sufren.

Le contaron la historia de sus antepasados, con Moisés y el paso del Mar Rojo, camino de la tierra prometida.

Según sus noticias, Jesús; María y José habían regresado a Judea, a Jerusalén.

Cruzando el desierto del Sinaí encontró y encontró personas  y más personas, necesitadas, hambrientas, famélicas, enfermas,….por una peste que había acabado con sus ganados, o con la pertinaz sequía, que había acabado con sus cosechas y con sus animales. Y, el bueno de Artabán, con ellas se quedaba hasta que recuperaban la salud y la forma de vida.

Y él seguía gastando y gastando piedras preciosas.

A las afueras de Jerusalén, unos leprosos, camino de su lazareto y tocando la campanilla, para que no se acercara, le imploraron, desde lejos, una ayuda, por caridad...

Se acercó a ellos, metió la mano en su saco y comprobó que sólo le quedaban dos piedras preciosas, el Diamante y la Perla Negra.

Les dio el diamante

Cuando, por fin, llegó a Jerusalén, era la Pascua y no sabía cuántos años habían trascurrido desde que salió de Ecbatana, (pero eran 33), contempló el alboroto de la multitud. Jerusalén era un hervidero de gente. Preguntó y preguntó. Le dijeron que se encaminaban, apresurados, al Gólgota, porque, allí arriba, iban a crucificar a uno que se decía mesías y rey de los judíos y a dos ladrones, y no querían perderse el espectáculo.

¿Sería Ése el Jesús, al que él estaba buscando?

Subiendo la cuesta del Monte Calvario contempló la escena de una joven que era desahuciada y expulsada de su casa y ella iba a ser subastada y vendida como esclava para poder hacer frente a las deudas contraídas por su padre.

Se emocionó, de nuevo, ante el espectáculo.

Entró en negociación con los subastadores y logró que la dejaran libre y con la casa, a cambio de la Perla Negra, que pensaba entregársela a Jesús allá arriba, en el Calvario.

Triste, y ya sin regalos que ofrecer a Jesús, se sentó a la puerta de una vieja casa que, de repente, por un movimiento sísmico (el temblor de tierra cuando Jesús expiró en la cruz), se vino abajo y una piedra le golpeó la cabeza.

Quedó muy conmocionado y pidió perdón a Dios por no haber podido llegar a tiempo a ofrecerle su don.

Fue entonces cuando oyó una voz que le dijo: “Tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber, enfermo estuve y me ……esclavo fui y me ….”.

-¿Y cuándo hice yo todo eso, Señor? –respondió.

.-Todo lo que hicisteis por los demás, a Mí me lo hiciste. En verdad, en verdad, te digo, que hoy estarás conmigo en el cielo”

(¡No me digáis que no es bonita la historia del 4º Rey Mago¡)


P.D.1.- En realidad la historia del 4º Rey Mago no es ni historia ni tradición, sino un Cuento de Navidad y Artabán, el protagonista, es el nombre de un personaje ficticio que, en 1.896, Henry Van Dyke, un teólogo presbiteriano estadounidense, con intención moralizante, quería que sus feligreses fueran conscientes de que “obras son amores”.

Y lo que habéis leído no es sino una recreación propia, ampliada, sobre ese Cuento de Navidad.

P.D.2.- Mi amigo Paco Oses, con su optimismo antropológico, ve Artabanes por todas partes, creyentes y no creyentes, humanitarios.

P.D.3.- Quien esto escribe ha visto modernos Artabanes encarnados en los Ángeles de la Noche, a la espalda de Santo Domingo, repartiendo comidas a colas enormes de personas hambrientas y necesitadas.

P.D.4.- Muchos españoles, más prosaicos y sensuales, han denominado al 4º Rey Mago, Maximiliano, el Rey del Jabugo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA FELICIDAD DESESPERADAMENTE


 
Es el título de una de las obras de André Comte-Sponville, filósofo francés que, no sé si sabiéndolo o sin saberlo, practica a la perfección el lema de nuestro Ortega: “La claridad es la cortesía del filósofo”.

Hace unos días estuvo en España, presentando su nuevo libro, titulado “Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad”.

Una de las frases que pone en su boca el entrevistador, Juan Cruz, es: “Uno estudia Filosofía porque no es feliz”.

Lo que me lleva a pensar cosas como: “si la infelicidad es causa de la Filosofía, ¿será la filosofía la causa de la felicidad?

El diálogo de Sócrates con su alumno:

.- Maestro, y SABER ¿para qué?

.- Para OBRAR bien.

.- Y obrar bien, ¿para qué?

.- Para SER FELIZ.

Ahí está, resumida en esas tres palabras en mayúsculas, toda la filosofía de Sócrates. Sólo SABIENDO puede OBRARSE bien y así SER FELIZ.

Se podría, pues, concluir que “sólo el sabio es feliz”.

La Felicidad, pues, no es tanto una meta a conseguir, al final del camino, como el camino por el que se es feliz transitando.

El camino no tiene fin. Hay que ser feliz caminando y mientras se camina. Es como pasear.

La vida es/debe ser un paseo. Y puede pasearse por muchos lugares. Y no todos los lugares les gustan a todos los paseantes. Pero a todos les gusta pasear, vivir y, si puede ser, “vivir bien”.

Dice el autor que “en su infelicidad de niño descubrió la Filosofía” y ésta  le fue mostrando que “otra vida era posible”.

El bienestar vital, la felicidad, es algo por lo que hay que luchar para buscarla (si no se convive con ella) y para mantenerse en ella y no perderla (si ya se está en ella).

La vida, por buena que sea, nunca se corresponde con las ilusiones que uno ha puesto en ella. Y si la vida y las ilusiones no se corresponden habrá que renunciar a las ilusiones, ficticias, no a la vida, real. Liberarse de las vanas ilusiones es, ya, apostar por una vida verdadera. Nunca la ficción podrá proporcionar una felicidad verdadera (aunque sí algo de una ficticia felicidad, pero que, a la larga….).

Filo-Sofía es “amor a la verdad”. Y la verdad no sólo nos hará libres sino que, sólo en ella, también seremos felices.

Felicidad ya la notamos cuando “sabemos, entendemos” algo. El “placer de saber”, “es saber como felicidad”.

“Quien estudia Matemáticas busca una verdad matemática, pero no cuenta con las matemáticas para ser feliz” - dice el filósofo.

La felicidad tiene que estar en la búsqueda, en el camino, en la investigación y mientras se investiga. El encuentro con la verdad será un incentivo, un premio para seguir buscando, investigando.

La felicidad es un estado que va manifestándose en el camino. El placer de caminar. El placer de vivir, no sólo de estar vivo.

VERDAD – FELICIDAD – VIDA.

Lo de la “vida eterna” es un invento, una ficción humana. Lo real es la vida temporal, la que tuvo un comienzo y tendrá un final.

Esa ficción sirve, bien para continuar la felicidad presente más allá de esta vida, bien para (por lo general) para desear que la otra vida sea lo contrario de cómo ha sido esta vida.

Como si la desgracia, el dolor, el sufrimiento,…en esta vida fuera un mérito para que en la otra vida (de la que nadie “sabe” nada) todo fuera/tuviera que ser al revés.

Lo he dicho y lo he repetido por activa y por pasiva (y hasta por perifrástica activa y pasiva), “el dolor todo lo vuelve sospechoso”, como si el masoquismo fuera un bonobús, obligatorio, para la ficticia felicidad eterna.

Reconocer la temporalidad, la limitación, es apostar por la realidad. Creer en la vida eterna es un escape a la ficción. Creer en ella (como real) supone, previamente, crearla (en la imaginación).

De lo que estoy seguro es que el día que yo no esté todo habrá terminado para mí.

¿Y la muerte? “Mors certa, incerta hora” –dice el adagio clásico. Pero nunca puede ni debe ser deseada. El “muero porque no muero” es una impostura. Y cuando llegue (que llegará) llega. Y sanseacabó.

Aunque, mientras se está vivo, hay que hacer hasta lo imposible para que la muerte no se salga con la suya, pero si se sale……”nunca será bien-venida sino mal-llegada”.

Cumplir años siempre es dar un paso, un acercamiento, a la muerte, no porque se desee sino porque es una ley natural.

La mecánica que falla es la del coche que corre, y cuanto mas acelerado va y cuando durante más tiempo corra, más cerca está la avería mecánica.

Eso es, para mí, la muerte: “un fallo mecánico corporal que provoca la parálisis de las funciones vitales”.

Afirma Comte-Sponville (citando a otro autor) que “la muerte es el único examen que no suspende nadie”. A lo que habría que añadir que, aunque uno no quiera, te obligan a examinarte, sabiendo que vas a suspender.

La pasión es un obstáculo a la felicidad. La pasión ciega al apasionado. Siempre en un peligro. En primer lugar porque te uni-direcciona (sólo se puede estar apasionado por una cosa), en segundo lugar porque te estresa, por la intensidad, y, en tercer lugar, porque te impide observar el paisaje en el que hay, con seguridad, otros caminos transitables, más quedos, más placenteros.

“Enamorarse” es una pasión que te empuja y te lleva, “amar” es un estado” en el que estar, reposadamente.

Si el amor es un paseo a caballo, el enamoramiento es la carrera loca en un caballo desbocado.

El amor está presente en la cotidianeidad feliz, el enamoramiento es un fogonazo sentimental.

El besuqueo de dos adolescentes en el banco público del parque o en el coche aparcado en el estacionamiento, es un enamoramiento.

El amor es otra cosa.

El amor es….”eso que tú estás pensando, amigo”

lunes, 17 de diciembre de 2012

¿AL ENEMIGO? NI AGUA.


Ser “partidario de” es, siempre, algo temporal y no tiene por qué ser definitivo, pero ser “partidista”…. Como si tomar partido por algo o por alguien fuese afirmar no dejar, nunca, ese partido.

Solemos ser muy exclusivistas. ¿Sí o No?, ¿De acuerdo o en desacuerdo?, ¿conmigo o contra mí?

¿Es que no puedo estar sin ti sin tener que estar con el otro y estar conmigo mismo?

Es algo muy generalizado ser sectario y todos sabemos del fanatismo que acompaña al sectario, que sólo tiene ojos para lo bueno propio mientras que todo lo que hay ahí fuera, más allá de su reducido círculo, es malo, peligroso, condenable, detestable,…..

Es como defender la seguridad y libertad que el pajarillo tiene en su jaula y el peligro de gatos y cazadores por doquier fuera de ella.

Para el sectario, pues, si hay que luchar contra el mal que hay ahí fuera no es tanto por el bien propio que pueda conseguir para su secta como el bien del que sus adversarios pudieran beneficiarse.

Puede más el “contra ti” que el “para mí”, aunque uno lleve al otro.

Es el dicho del encabezamiento de esta reflexión: “al enemigo, ni agua”.

El sectario, pues, más que ser “seguidor de algo” (que también, y mucho) es un impenitente perseguidor de lo ajeno.

Es, levantarse por la mañana y ver o preguntar qué ha dicho o hecho el adversario para decir o hacer, sin pensárselo siquiera, lo contrario. Ese y no otro es su “santo y seña”.

No es tanto defender la verdad propia como proclamar a los cuatro vientos la falsedad ajena.

Igual que el sectario religioso no es autónomo ni piensa por sí mismo (ya están, para pensar, sus sumos sacerdotes que piensan por él, ahorrándole el fastidioso esfuerzo de tener que reflexionar) igualmente le ocurre al sectario político.

Hay que defender, a capa y espada, lo que el jefe o el comité diga, sea lo que sea (aunque sean los múltiples, variados e intragables recortes a todos los sectores de la población, aunque sea a los jubilados, a los dependientes, a los parados….).

Y usarán el tramposo lenguaje de “no son recortes sino optimización de recursos” (locución verbal multiusos que llega hasta el absurdo).

Dime qué prensa lees, que emisoras escuchas, qué cadenas de TV ves y quedarás clasificado. Eres de los míos y, por lo tanto, congenias conmigo y con mi secta o eres adversario, incluso enemigo.

Ya se cree saber todo lo que es necesario saber del otro, por lo que habrá que invitarlo a comer” o “negarle hasta el agua”.

Si se es enemigo, se es en todo. Hasta ser del Betis o del Sevilla, del Madrid o del Barça, ya te clasifica.

Si se es capaz de mostrar/demostrar la bajeza de las opciones del otro, está defendiéndose la altura de miras de las propias.

El sectario es un simple y cómodo exclusivista. Así funciona la disyuntiva exclusiva de la Lógica Matemática: “o tú y lo tuyo o yo y lo mío”, y no hay término medio. O verdadero al 100% o falso al 100%, o tautologías o contradicciones, no se admiten probabilidades, ni siquiera posibilidades.

O TODO o NADA, no ha lugar para el ALGO. Y, además, para siempre.

Y si te vienes a mí y a lo mío serás sospechoso o advenedizo, meritorio, postulante. Y si persistes en el error seguirás siendo el enemigo de siempre.

El prejuicio está incrustado como una lentilla y lo que se ve es lo único que puede verse, que es lo que hay.

El sectario es un guerrero armado que, incluso se encuentra nervioso, mal, cuando en frente no hay enemigo contra el que lancear.

Una mayoría política en las Cámaras da la seguridad de gobernar tranquilamente pero, al mismo tiempo, taponar las posibles vías, tanto de fuga de errores como de entrada de aciertos.

Nada bueno y verdadero, nada aprovechable puede provenir de quienes son, por definición y por contraste, malignos y falsarios, por lo tanto, poco de fiar y/o con intenciones aviesas.

¿Cómo va a ser igual nadar en aguas tranquilas y cristalinas, las propias, que chapotear en el fango, del otro?

Un sectario, a lo más que llega es a reconocer algún pequeño fallo, defecto o desperfecto propio (casi siempre a toro pasado) si puede hacer ver que la casa del enemigo está declarada en ruinas y en peligro inminente y manifiesto de desplomarse.

Lo realmente importante no es “estar en la verdad”, sino “ser de los nuestros” porque, si lo somos y lo son “tenemos que estar en la verdad”.

Hacer todo lo posible e imposible para llegar al poder (hasta proclamar, a viva voz, la necesidad de “la bajada de impuestos”) para, una vez arriba, hacer lo contrario y, al mismo tiempo, querer hacer ver que es necesario hacer lo contrario de lo que se decía era necesario hacer cuando se estaba en la oposición y, a partir de aquí, ir poniendo las bases  para mantenerse en él.

SUBIR – LLEGAR – ASENTARSE – NO QUERER BAJAR YA.

El sectario, para serlo, necesita tener sectarios en frente. Unos actúan a la ofensiva, los otros a la defensiva.

El razonamiento es facilón y simplista: “aquí, en la verdad, sólo cabe uno, es así que ya estoy yo, luego tú no puedes ni entrar, ni estar”.

El simplismo de pregonar la pureza de la bondad y de la maldad al 100%, siendo imposible la proporción y la tensión del más y el menos.

Es proclamar la simple ficción y negar la compleja realidad.

Nadie está sano al 100% ni enfermo al 100% (esto es la muerte, el 100% del mal, pero el muerto ya no está).

Cuando se le da el voto a un partido se renuncia a administrarlo.

Se considera una deslealtad la crítica interna, porque ello sería darle aliento al contrario.

¿No condenar, por ejemplo, el régimen talibán o el terrorismo de ETA, porque los condena el otro?

Todos los partidos, al día siguiente de una elecciones, practican el “uso partidista” de cualquier hecho o acción, unos para mantenerse arriba, otros para meter palos en las ruedas y poder subirse al carro del poder, desbancando a quien, en ese momento, lo ocupa.

Todo régimen democrático es, por esencia, electoralista.

Una de las maneras de disfrutar de lo propio es cebarse y herir (si puede ser “de muerte”) al enemigo.

Todo partido político es, por definición “sádico”.

El del equipo contrario no ha ido al balón, sino a la pierna del jugador de mi equipo.

El sectario ve penaltis en el área contraria, jugadas de tarjeta roja para el equipo rival, como fueras de juego en cada ataque y demás infracciones futbolísticas.

Da igual lo que miren, ellos ven lo que ven, que es lo que quieren ver.

Pero no sólo “ni agua”, también hay que negarles “el pan y la sal”.

Con ese esquema mental de interpretación, incrustado en sus neuronas ¿qué puede esperarse de la política y, sobre todo, de los políticos?

domingo, 16 de diciembre de 2012

EL CAGANET Y EL E.R.E. EN EL PORTAL DE BELÉN


 
¿Cuál no será la magnitud de la crisis que hasta el Papa, socio mayoritario del Portal de Belén, se ha visto obligado a hacer un E.R.E. (Expediente de Regulación de Empleo)?.

Hay que Reestructurar el Portal.

La primera medida tomada ha sido en el ámbito laboral, desalojando del Portal al BUEY y a la MULA. ¿Cuáles eran sus trabajos?. SOPLAR, para que el Niño no pasara frío.

Así que el Papa ha mandado colocar, encima del Portal, un molinillo (por aquello de la Ecología y de las Energías Limpias) que dará luz y calor, a cualquier hora, a los residentes y visitantes del Portal.

La segunda medida ha sido despedir, sin indemnización (a pesar de los años trabajados) a los Tres Reyes Magos de Oriente, con sus camellos incluidos. El Papa empresario, como buen occidental, ha preferido que los Reyes (Magos) sean Andaluces, de Tarsis y que en vez de camellos (que tienen más que ver con el Islamismo que con el Cristianismo) sean caballos andaluces.

Así que van a ser los primeros grandes Embajadores del Turismo Andaluz.

¡Ole y Ole “mi arma”, Santidad¡

¿Y los regalos? Nada de oro, ni incienso, ni mirra.

Llevarle Oro sería “evasión de capitales a paraísos fiscales” (y estoy imaginándome al Sr. Montoro frotándose las manos), así que Melchor llevará Marisco y Manzanilla de Sanlúcar, Fino de Jerez, Fandanguillos de “Huerva” y a Camarón.

Nada de incienso (es como llamar “guarra” a la Sagrada Familia y “tener la estancia poco ventilada”) así que Gaspar llevará ventiladores de techo, enchufados al molinillo productor de energía y una gran variedad de perfumes y ambientadores (no chinos) que dejarán en el ambiente un cierto olor a rosas.

¿Y qué decir de la mirra? (un ungüento para embalsamar a los muertos, Es como si a ti te regalaran, por Navidades, un ataúd). Baltasar, que no era negro, sino “moreno”, llevará, como presente, propaganda de vacaciones estivales, promocionando el turismo de Sol, Playa, Arte y Cultura autóctona...

¿El ángel anunciador? Inútil. El Papa se ha abierto una cuenta en Twitter, anunciando la “buena nueva” durante las 24 horas del día, en esa realidad virtual y, además con un buen equipo de sonido e imagen, el Niño podrá ver y escuchar a Bob Esponja y a Dora la exploradora, así como a los Cantacuentos.

Otro puesto laboral, pues, amortizado. Y como el angelito se va al cielo “despido ahorrado”.

¿San José? El permiso por paternidad no puede durar desde el 1 de Diciembre hasta el 7 de Enero. Así que San José sólo tendrá las vacaciones que cualquier padre trabajador (Nochebuena, Navidad, Nochevieja y el día de Reyes), Los demás días debe ir a su taller a trabajar.

Figurita ahorrada.

¿Los pastores? ¿En el mes de Diciembre, en pleno invierno, con las heladas que caen, día y noche allí los pastores? Pueden turnarse y quedarse uno de guardia, pero no todos.

¿Mujeres lavando en el río, en invierno? Como para cogerse una pulmonía. Consultada, por el Papa, nuestra Ministra de Sanidad, la Srª Mato, ha dicho que eso no lo cubre la Seguridad Social. Que si se empeñan en esa tarea que se hagan una póliza en la Sanidad Privada.

Así que cuando, tras el regalo que me ha hecho la poetisa, y sin embargo amiga, Maruja Quesada, de un CAGANET, he ido a preguntarle al Papa si podía ponerlo en el Portal, me ha preguntado:

.- ¿Cuál es su trabajo? ¿Este hombre a qué se dedica? ¿Cuál es su función?

.- CAGAR, Santidad.

Me ha lanzado una mirada pícara, irónica, sardónica y me ha dicho:

¿Por qué no se lo reenvías, a contra reembolso, al Sr., Mas ?, él sabrá qué hacer con él.

 

sábado, 15 de diciembre de 2012

EL PRÓXIMO FIN DEL MUNDO.


 
Ante la desilusión de que “el fin del mundo” parece no saber aritmética, y el 12 del 12 del 12 “no pasó ná” y con la convicción de que los sabios  mayas estuvieran  un poco bebidos y en vez de escribir “21” escribieran “12” en los primeros dígitos, con tiempo de antelación, esta mañana, sábado, día 15 de Diciembre, he ido, a primera hora, a las 9,15, y he venido de Mercadona, con botella de Larios y litronas de Coca cola y de Schweppes. Preparándome para el nuevo y último (¿) fin del mundo, según la profecía maya, del día 21.

Ese día estaré en la terraza, sillón de Ikea, esperando ser abducido por una nave nodriza, llena de marcianas (no me gustan los marcianos) o caer fulminado por las trompetas del Apocalipsis. Pero me encontrará alternando cubatas con gintonics. Abducido o fulminado o borracho “perdío” y “jodío” de frío (espero que no llueva, que es malo para el reuma).

Y más, aún, cuando el Observatorio Astronómico de no sé donde ha asegurado que:

“AL CAER LA TARDE DEL DÍA 21 DE DICIEMBRE, ACONTECERÁ QUE LA TIERRA QUEDARÁ ENVUELTA EN UNA OSCURIDAD CRECIENTE SEGÚN VAYA PASANDO EL TIEMPO. Pero no debe cundir el pánico en la población. ESTARÁ ENTRANDO LA NOCHE (como todos los días).

P.D.1.- ¿Y si es la hora de Canarias? Pues estaré una hora más, “dale que te pego” levantando el codo.

P.D. 2.- ¿Y si no  es la hora por el meridiano de Greenwich y es por otro meridiano?  ¡Joer¡ esto sí que ya no tiene solución. Pulmonía y coma etílico.

viernes, 14 de diciembre de 2012

NO ESTOY DE ACUERDO CONTIGO.


Se le atribuye a Voltaire el dicho: “no comparto lo que dice Ud. pero defenderé, hasta la muerte, su derecho a decirlo”.

Desapruebo lo que dices pero no te prohibiré decirlo. Tu derecho a la libre expresión de tu pensamiento no puede implicar mi asentimiento a lo que dices, aunque defenderé que puedas decirlo.

Es uno de los derechos vigentes en las sociedades democráticas, pluralistas, tolerantes.

Libertad de expresar pensamientos discordantes.

Pero ¿siempre?, ¿se diga lo que se diga?, ¿no importa el contenido, “lo dicho”, sólo el “decirlo”?. Podríamos llegar a una aberración.

Parafraseando a Julián Marías cuando definía nuestra guerra civil como “los injustamente vencedores y los justamente vencidos”, podríamos decir: “los injustamente perseguidores y los justamente perseguidos”

Imaginemos a quien defiende la discriminación, la etnofobia, el genocidio, la pederastia,….

¿Tiene derecho a expresar, públicamente sus ideas y yo el deber de respetar su derecho a decirlas? ¿O tengo el deber de no permitírselo, de prohibírselo?

¿Estaría legitimado a exigir el derecho propio a hablar/escribir tales ideas y el deber ajeno a tener que oírlo y/o leerlo?

Si no estamos de acuerdo, por injusticia flagrante, con su contenido, ¿estaremos de acuerdo en su derecho a proclamar y defender la injusticia?

¿Tienen la injusticia, como la iniquidad, la falsedad, la mentira, la calumnia, la violación, la pederastia, la mutilación,… derechos a ser expresadas, proclamadas?

La libertad de expresión ¿es previa a lo que quiere expresarse o está condicionada al contenido a expresar?

Porque tras los “dichos” vienen los “hechos”, tras las “palabras” vienen las “obras”, lo que se dice y lo que se hace. Y el adagio latino decía que “causa causae est causa causati”. El balón no es responsable de romper el cristal, sino el que le ha dado la patada.

¿Se puede/se debe ser solidario con la libertad de expresión de todos y de todo?

¿No habrá unas “líneas rojas” que no pueden/no deben ser traspasadas, ni siquiera rozadas, como son los Derechos Humanos.

Verdugos o víctimas, acosadores o acosados, violentos o violados, estafadores o estafados…. ¿los mismos derechos a expresar sus ideas?

¿Podría, yo, tener derecho a expresar que tú no tienes derecho a expresarte, si fueras de los primeros de la línea anterior?

¿Se puede/se debe ser volteriano hasta las últimas consecuencias? Porque, incluso para Voltaire, no es igual “dar su vida” que “se la quite” aquel al que defiende.

No sería un “mártir”, sino un “gilipollas”.

¿De qué lado estará el volteriano de turno ante los dos miembros de las disyuntivas exclusivas anteriores? Porque no se puede estar, a la vez, con ambos, ni ser amigo de ambos, se excluyen mutuamente.

Tanto el asesino real como en quien se apoya el asesino, ambos, persiguen el mismo fin, aunque los caminos sean más o menos tangenciales.

¿Se puede apoyar a cualquiera de los dos caminos que conducen a la misma meta?

¿Se puede ser solidario con las víctimas, al tiempo que comprensibles con sus verdugos y sus ideólogos?

¿En misa y repicando?, ¿en la procesión y tocando las campanas? O una cosa o la otra, imposible ambas, son excluyentes.

¿O sí pero…sólo por temor a las consecuencias?

Sería una TIBIEZA MORAL REPUGNANTE.