DE NUEVO, LA RELIGIÓN.
Creo, sinceramente, que no.
Gracias a Dios la Religión, en España, estaba entrando donde
debería no haber salido, del interior de las personas, como su lugar natural,
en la intimidad donde puede hablarse en silencio y de tú a Tú con el Dios de la
fe de cada uno. Pero nuestro Ministro Wert ha vuelto a sacarla a la palestra,
en detrimento de la Filosofía.
La liturgia y los actos litúrgicos, en las iglesias, han
sido una apoyatura, un asa, de la fe (porque las Semanas Santas son
acontecimientos más sociales, morales y estéticos que religiosos).
Gracias a Dios los dioses se han retirado a sus cuarteles de
invierno, porque en la calle, en la vida ordinaria de las personas, lo que rige
es lo social, lo político, lo económico, lo laboral,…
Gracias a Dios las leyes y los gobiernos se han desligado
del carácter sagrado que durante tántos siglos tuvieron. Las leyes son humanas
y la autoridad ya no viene de Dios, sino del pueblo, y a plazos, por un tiempo
determinado.
Las religiones y sus iglesias, como orientadoras de la vida
de los hombres, han dejado de ser relevantes, por lo que se sienten dolidas y
practican una “cultura llorona”, cada vez menos amenazante (de ¡vosotros veréis
lo que hacéis!).
A los hombres lo que les preocupa es “vivir”, como fin,
“vivir bien”, “vivir felices” y no
“vivir para”, vivir como medio.
La vida ha dejado de ser “tránsito”, “posada pasajera” para
convertirse en “morada permanente, mientras dure”.
Leyendo el artículo “¿Tiene algún futuro la religión”, de un
filósofo al que sigo y admiro, García Moriyón” le atribuye, creo que falsamente
a François Mauriac la frase-sentencia: “el siglo XXI será religioso o no será
en absoluto”.
Yo, siempre, se la había atribuido a André Malraux y que,
aunque es verdad que no aparece escrita en texto alguno, un periodista
argentino asegura que la pronunció, ante él, en una entrevista, en 1.963,
cuando A. Malraux era Ministro de Cultura, en Francia.
Creo que el siglo XXI no es religioso y si “deja de ser en
absoluto” no será por el abandono de la religión sino por la inconsciente o
consciente maldad humana, en una época tan tecnológica y con tántas armas de
destrucción masiva.
Que nuestro Ministro de Educación, Sr. Wert, haya abdicado
de su condición de Ministro de un gobierno democrático, en un Estado
Aconfesional, y que, tras reunirse, medio en secreto, con la Conferencia
Episcopal y Asociaciones afines, haya optado, apostado, por implantar en los
Centros de Enseñanza, la Religión (Fe) en detrimento de la Filosofía (Razón) me
parece un desaguisado y dice mucho y mal del Sr. Ministro.
Y cuando digo “Religión” digo “Religión Católica” en nuestra
España y “Religión Cristiana” en el mundo Occidental (nada que ver con el auge,
creciente, del Islamismo, que está logrando en los nuevos países, más o menos
democráticos, introducir el Corán y su moral islámica en el núcleo duro de sus
Constituciones).
Y lo que es cierto es que la ola migratoria de países
islámicos, hacia Europa en particular, y hacia Occidente, en general, trae
consigo, de acompañantes, su religión y su moral.
No creo que se refiriese a esta ola religiosa islámica la
sentencia de A. Malraux.
La Ética y la Moral Cívica, que deben regir el
comportamiento social de las personas, están desligadas de la Moral
Religiosa Cristiana (no así de la
Religión y Moral Islámica).
Pero si Dios y las Religiones, en Occidente, ya no están ni
en el principio ni en la base de la civilización y de la cultura ¿estarán al final, como algunos creen?
Estuvieron en el principio y fueron la base de la sociedad
cuando campaba a sus anchas la impotencia humana ante fenómenos naturales
adversos y la dependencia consiguiente de dioses ligados a tales fenómenos. Se
les solicitaba a los dioses, poderosos y dominadores de la naturaleza, lo que
estaba lejos del poder de los hombres.
¿Volverá, otra vez, esa “impotencia” y, por lo tanto la
“dependencia” para un nuevo resurgimiento de lo Religioso-Místico?
Se entiende, se comprende, la presencia religiosa en las
“sociedades sin estado”, pero ¿en las “sociedades con estado”?
¿Es esta nueva sumisión a los Estados, Leviatanes, el sucedáneo, el relevo, de la antigua
sumisión a los dioses? ¿Hemos “laicizado” a Dios?
¿Corre peligro el proceso de secularización tal como está
instalado en el mundo occidental, actual, y, por lo tanto, un renacer de las
religiones?
Primeramente deberíamos ponernos de acuerdo si llamar
“religiones” o no a tan gran supermercado de ofertas de religiosidad, a tanto
humo proveniente de telepredicadores, de médiums, de santones, de magos, de
brujos,… que, cuando están en trance, dicen estar en comunicación con los
dioses, con los espíritus, con los muertos, con el más allá…
Porque todas estas religiosidades heterodoxas, sacacuartos
de ingenuos y crédulos, están, tristemente y por desgracia, en auge creciente,
metiéndosenos en nuestros hogares.
Igual, tristemente y
por desgracia, sigue en auge el islamismo, con grupos fanáticos terribles y
temibles que, al grito de “Alá lo quiere” son capaces, en el más acá, de atentar
contra lo que sea con la convicción de su posterior encuentro en el más allá
con no sé cuantas huríes vírgenes.
La ciencia, la economía, los negocios, el trabajo,…. la vida
diaria no está transida de religión.
La moral cristiana/católica apenas se practica, a no ser por
reducidos grupos ultras (tipo Opus, Legionarios, Kikos,…) ¿y la practica
religiosa?, no hay más que entrar en una iglesia o catedral y comprobar el
motivo de su presencia en ellas ¿religión o arte?
La tolerancia, hoy tan proclamada y exigida ¿procede del
ámbito religioso o del secular o laico?
A pesar de los defensores de que la secularización vino
propiciada por las religiones, yo opino que surge contra ellas, para escapar de
sus cadenas, para arreglárselas, en esta vida, sin ellas, autoorientándose como Dios les dé a entender más que como el
Dios de la Religión, secuestrado por las iglesias.
Un científico, como científico, debe actuar sin tener
presente a Dios, debe practicar una metodología atea, como si Dios no existiera
(otra cosa es en cuanto persona, en su vida privada, familiar...).
Otra cosa es el ateísmo ontológico o metafísico, que es una
postura, una toma de posición, no por haber demostrado que Dios no exista
(nunca puede demostrarse una proposición negativa, el que tiene que probar es
el que afirma).
¿Habrá mayor impostura que la del Papa Pío IX, proclamando,
en 1.864, la infalibilidad del Papa, condenando el modernismo, el liberalismo,
la libertad de pensamiento, la ciencia, la separación Iglesia-Estado, además de
publicar el “Syllabus errorum” (Historia de los errores…).
“La razón autónoma y la creencia religiosa son
incompatibles” – es la tesis central de Dawkins.
Cuando la autonomía de la política parecía ya
definitivamente asentada, llega nuestro Ministro Wert y pospone la Razón
(Filosofía) a la Fe (Religión) en el ámbito escolar.
Si, como afirman algunos, fue la iglesia cristiana la que
propició la aparición de la democracia ¡qué poco ha aprendido para practicarla
puertas adentro¡
Cuando ya hasta el ejército ha levantado la valla y
permitido la entrada de la mujer, la iglesia ha echado el cerrojo, por dentro.
Los bienes del más acá, del aquí, del ahora,…. las nuevas
categorías de la vida moderna priman sobre la oferta clásica religiosa, del más
allá, del allí, y del luego (post-, trans-).
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