domingo, 30 de septiembre de 2012

MI CUERPO ES MÍO Y HAGO CON ÉL LO QUE QUIERO (TÒPICO CINCO)


Es una falacia. No se puede hacer con el cuerpo lo que a uno le dé la gana.

No puede uno tirarse desde el quinto piso y querer no cumplir la ley de la gravedad. Aunque no te dé la gana, el guarrazo, mortal o no, te lo pegas.

Puedes hacer con tu cuerpo muchas cosas, desde cortarte el pelo o las uñas, hasta hacer gimnasia o masturbarte, pero no “hacer lo que quiero”.

 

Es el lema o grito de los años 60. De ayer mismo. E iba ligado l reclamar el Derecho a usar métodos anticonceptivos y a elegir libremente la maternidad o no maternidad. Porque durante casi toda la historia, con el patriarcado, las mujeres (no sólo su cuerpo) sólo existían como “instrumentos u objetos” para servir y agradar a los varones. Para provocarle placer (estaba hasta mal visto, como algo vicioso y pecaminoso, el orgasmo femenino) y para la reproducción y darle hijos “legítimos”.

 

La decisión de usar, no usar, o abusar, de las mujeres era potestad del varón.

Entonces, luego, incluso ahora, tanto los Estados como las Iglesias han establecido normas para controlar el cuerpo de las mujeres, de lo contrario reinaría el desenfreno.

 

Si ese lema o grito quiere decir “recuperación del propio cuerpo, sin servir de objeto para el varón”, bienvenido sea su cumplimiento.

Una vez recuperado su cuerpo, la mujer puede decidir cómo vestirlo, cómo curarlo, cómo cuidarlo, con quién compartir el placer sexual, con quién, cómo y cuándo ser madre o no serlo.

 

El lema o grito no es una incitación o invitación al libertinaje, a tener libertad para drogarse o tener sexo de una manera irresponsable.

Lo que se reivindicaba y se reivindica es la autonomía del propio cuerpo, así como la valía del mismo.

 

Porque utilizar el propio cuerpo para seducir, para manipular, para obtener ventajas, para escalar puestos,…. es convertirlo, otra vez, en objeto.

La mujer seguiría en el patriarcado, aunque de otra manera, de manera autónoma.

 

Me gusta la pancarta: “MI CUERPO ES MÍO y no de mi Padre, ni del Estado, ni de Rajoy, ni de la O.N.U,, ni de mi Marido, ni de la Iglesia, ni de mi Novio, ni de los Tribunales, ni de mi Médico, ni de las Multinacionales, ni del Proxeneta, ni del Patriarcado, (“ni de Dios” – añadiría yo). MI CUERPO ES MÍO.

 

Pero no puedes (ni moral ni físicamente) hacer con él lo que te dé la gana.

 

No puedes darme una patada (con una parte de tu cuerpo) porque te dé la gana.

No puedes lanzarte sin paracaídas, porque te dé la gana (a no ser que lo que quieras es suicidarte).

No puedes esperar a que pase yo, leyendo a Kant, y lanzarte sobre mí en ese momento.

No puedes mutilar tu cuerpo voluntariamente, porque te dé la gana. Está penado.

 

Aunque es un tópico generalmente aceptado y proclamado por las feministas, en referencia a la “interrupción voluntaria del embarazo”, (pirueta semántica edulcorada para designar al “aborto”).

 

Pero es que “no tenemos” cuerpo como tenemos una casa, un coche o un bolígrafo. “Somos” cuerpo.

El cuerpo que “somos” es el que nos identifica. De hecho, en nuestro Documento Nacional de Identidad (D.N.I.) quien aparece fotografiado es nuestro cuerpo.

Venimos identificados por “lo que somos”, no por “cómo somos”.

La inteligencia, las aptitudes, las actitudes, los deseos, las aspiraciones, las habilidades, las capacidades, la capacidad o incapacidad amatoria…..(“cómo somos” cada uno, no se manifiesta en “lo que somos”, cuerpo).

 

“No tenemos cuerpo”, “somos seres corpóreos”.

 

Los filósofos solían definir al ser vivo, en general, y al hombre, en particular, como “cuerpo animado” o “alma corporeizada” (diferenciando los tres tipos de alma (vida). Todo en una pieza.

 

Sin este cuerpo esbelto “yo no sería yo”.

 

Si voy al médico el intentará curar mi cuerpo o evitar que éste enferme. Para ello se vale de la Medicina y de la Cirugía, teniendo como aliadas a la Dietética, a la Gimnasia, a la Higiene, a la Cosmética,….

 

A los poderes económicos sólo les interesamos como “cuerpos productores de bienes y servicios”, nuestro rendimiento, no nuestra moralidad, ni nuestras creencias, ni nuestra honradez, ni nuestros valores estéticos,…

 

Al poder político, (por desgracia), sólo les interesamos en cuanto “votantes”, aunque nuestro voto huela a podrido, y en cuanto “paganos”, aunque lo hagamos a disgusto. Intentarán bañar y barnizar nuestra alma con “ideología” para que nuestra “intención” coincida con nuestro “voto”, pero, en caso de elección exclusiva, apostarán por nuestro “voto” y por nuestro “pago”, por el hecho, no por nuestro ideal.

 

Si al Empresario le interesa nuestro “cuerpo en cuanto productor de riqueza”, al Estado le interesa que seamos sumisos, integrados, obedientes,…., Esto, para ellos, es la definición de “ciudadano”. Obedientes (con nuestro cuerpo), no críticos (con nuestra alma).

 

¿Qué es la educación con la “consecución de objetivos”, “metodología a aplicar”….?. (Criterios productivistas, como los de una empresa,) como si la madurez y la formación humana pudiera cuantificarse cada tres meses.

La escuela, por desgracia, no promociona la crítica (aunque “criticar”, no es “echar abajo”, “oponerse”…. Sino “querer ver claro” para alabar lo loable y vituperar lo vituperable.

Nuestros centros escolares están orientados a la “integración”, no a la “rebelión”.

 

No estamos compuestos de dos partes distintas, incluso opuestas, “cuerpo” y “alma”, como la ideología cristiana nos ha inculcado durante tantos siglos, con la clara sumisión de aquel respecto a ésta. Hay que “Salvar el alma”.

Aunque, posteriormente, cuando empezaron, los cristianos, a manifestar que: “mi alma” no soy yo”, y que si mi alma era la que iba a ser inmortal, y no sentirse identificados con  ella, la Iglesia no tuvo más remedio que proclamar el misterio de “la resurrección de la carne (de los muertos)” que se juntarían, de nuevo, al final de los tiempos, y para toda la eternidad (con la dificultad aneja de concebir un “cuerpo, que es material, inmortal”, porque si es “el cuerpo glorioso”…….no sé cómo pueden conciliarse ambos conceptos.

 

Aristóteles defendía la “unión hilemórfica”, que es lo que nos identificaría como individuos.

No es “mi cuerpo” el que trabaja, soy “yo” el trabajador.

 

De hecho, cuando un bestia-hijoputa es un violador, ¿viola un cuerpo o a una persona?. Porque si sólo fuera abuso de un cuerpo, de un objeto, sería algo así como una “apropiación indebida por la fuerza”.

Aplíquese esto a la pederastia o a la tortura.

 

Yo, con mi bolígrafo, con esta silla,….puedo hacer con ellos lo que quiera,.

Pero ¿con mi cuerpo?.

 

Soy un cuerpo, luego nadie puede usarme contra mi voluntad, porque no soy un objeto. Ni yo mismo puedo usar mi cuerpo como objeto, para poder prestarlo, venderlo,…

 

¿Quién muere, mi cuerpo o yo?.

 

El grito feminista iba y va por otro camino. Por el abandono del servilismo patriarcal y la posesión y autonomía del propio cuerpo, por la mujer.

 

Respecto a poder abortar cuando quiera, como quiera y porque me da la gana, no tengo una opinión definida ni definitiva formada (como he expuesto varias veces, en otros lugares).

 

Cuando sabemos cómo evitar un embarazo, a quien no quiera evitarlo habría que pedirle responsabilidades de no haberlo evitado.

 

Pero una cosa es la ley, que permite el aborto en ciertos casos específicos, y otra cosa es la moral.

Ni todo lo moral es legal, ni todo lo legal es moral. Son dos ámbitos que no siempre coinciden.

 

Los tres casos previstos, que se concretaban en la ley, sería una buena práctica.

Pero la gente es proclive a las Prohibiciones y a la Obligaciones PARA TODOS. Cuando, en casos como éstos, lo ideal serían LEYES PERMISIVA, para el que quiera y para el que no quiera.

 

Pero soy de la opinión que deshacerse de un feto, aún en estado embrionario, que podía haberse evitado, no es como sacarse una espinilla.

jueves, 27 de septiembre de 2012

TÓPICOS TÍPICOS (4)

“NADIE ES MÁS QUE NADIE”.

¿Quién no ha oído o dicho este típico tópico?.
Y es bifronte. Es Verdadero si….. pero es Falso si…..

En cuanto “personas” es verdad que todos somos igual de “personas”.
Varones y mujeres, cultos e incultos, blancos y negros, europeos y asiáticos,… “Nadie es más que nadie”, porque todos somos igual de “personas”.

Somos “iguales”, no “desiguales”. De ahí que todas las personas tengamos los mismos “Derechos Naturales” al tener o pertenecer todos a la misma naturaleza, la “naturaleza humana”.
Todos tenemos Derecho a la educación, a la sanidad, al trabajo, a una vivienda digna, a compartir nuestra vida con quien queramos, a viajar, a cambiar de nacionalidad,….

¡Qué bien lo expresó Machado: “Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre”.
La naturaleza humana no sólo es “diferente” a las naturalezas de todos los demás seres del universo, es “superior”.
Pero la naturaleza humana, que es una realidad, está presada de posibilidades que unos las despliegan y actualizan y otros no.

Pero ese tópico típico no es verdad en cuanto a “qué tipo de personas”.
La persona culta vale(¿) más que la inculta, la honrada más que la corrupta, la generosa más que la avara, la que ama más que la que odia,….

Hay cualidades positivas que algunas personas tienen y otras no, así que “algunos son más que otros”.
Son los “Derechos Adquiridos”, que todos pueden “adquirirlos” pero que algunos lo consiguen y otros no.

Cuando alguien afirma que “no quiere compararse con nadie” pudiera ser que fuera por no saber el criterio de comparación o que, simplemente, tema que, en la comparación, salga perdiendo.

¿Por qué van a ser “odiosas” todas las comparaciones?.
Yo, cuando me comparo, me considero inferior en bondad a Vicente Ferrer y en inteligencia a J.A. Marina.
Y siento envidia, pero “envidia sana”.
No es mi intención rebajarlos a ellos sino que, al detectar la distancia que de ellos me separa….

Temer la comparación es no querer aceptar la distancia, su superioridad y mi inferioridad.
Es salirse por los Cerros de Úbeda tanto quien afirma que “todas las comparaciones son odiosas”, como quien afirma que “somos diferentes”.
Es la cobarde estrategia de evitar salir malparado del contraste.

Quien afirma que “nadie es más que nadie” está negando la existencia de personas modélicas a las que imitar.
Está afirmando que “nadie tiene que admirar a nadie”. Y esto, sencillamente, es falso.
Está apostando por la “mediocridad” y negando la “excelencia”.

“Admirar” a alguien modélico, superior, no es quedarse boquiabierto, fascinado, alelado, sin reaccionar,…sino al contrario.
Te invita, te incita, a la aspiración a seguir la senda del modelo y ponerse a su altura.

No se trata, tanto, de admitir la inferioridad como de ser consciente de nuestra potencialidad de poder llegar a coincidir con el modelo a imitar.

LAS PERSONAS SOMOS “IGUALES”, NO “DESIGUALES” (en cuanto Personas), PERO “DISTINTAS”, NO “IDÉNTICAS” (en cuanto “tales” personas).

lunes, 24 de septiembre de 2012

TÓPICOS TÍPICOS (3)


“DÉJATE DE FILOSOFÍAS”

Ni puto caso a este tonto tópico

¿Qué coñ… es la Filosofía?.


.- “Cada uno tiene su Filosofía”.
.- “Déjate de Filosofías”.
.- “Vivir la vida con Filosofía”.
.- “Tomarse las cosas con Filosofía”.
.- “La Filosofía no sirve para nada”.
.- “Las Filosofías del Real Madrid y del Barcelona son muy distintas”.
.- “La Filosofía del Corte Inglés”.
.- “La Filosofía del Quijote”.
.- “La Filosofía del Gobierno de Rajoy”.
.- “Todo eso que estás diciendo no son más que Filosofías”.
.-
.-
.-

¡DIOS¡ Esto es para volverse loco.
¿Pero qué coñ… es la Filosofía?.

¿Es que Mouriño y Rajoy saben Filosofía? (porque si la tienen, sabrán qué es).

¿Es, la Filosofía, un puro y mero relativismo?

¿Es un conjunto de pre-juicios (y nada más)?.
¿Es una palabra que se usa, en el lenguaje ordinario, como pretexto para aparentar profundidad, simulando y que nadie se fije en su superficialidad y mediocridad?.

¿Es, sólo, el punto de vista particular que cada uno tiene y como cada persona ocupa un lugar y un tiempo que nadie más que él puede ocupar (en eso cada uno de nosotros somos únicos, irremplazables, y nadie, nunca podrá ocupar el lugar y el tiempo que cada uno ocupa, por lo que mi perspectiva es única) y, entonces, la filosofía es el conjunto ilimitado de perspectivas de la verdad, es decir, un conjunto de opiniones individuales?.


Las palabras son como las monedas que, a base de manosearlas, usarlas, maltratarlas, abusar de ellas… las primeras pierden su significado y las segundas su valor.

¿Pueden decir, los no filósofos, que “la Filosofía no sirve para nada”, si nada saben de ella?.

¿Cómo puedo decir, yo, que “nada valen los goniertabos”, si no sé qué coñ…. es un goniertabo?.

Filosofar es sospechar de todo, empezando por el lenguaje que usa.

¿Puede el leguaje, hablado o escrito (algo externo), audible o visible, reflejar fielmente el pensamiento (algo interno)?.

El lenguaje es un instrumento múltiple de comunicación, que puede servir para ordenar, preguntar, enunciar, explayarse,…

Pero ¿es un buen instrumento?. ¿Sirve para lo que está diseñado?. ¿Qué es, pues, “engañar” y “mentir”?.

¿No es el lenguaje sospechoso de ser camaleónico?.

¿Para decir lo que sentía habré usado las palabras adecuadas?.

¿Habrá captado/entendido el lector u oyente lo que yo he intentado vaciar en esas y no en otras palabras?.

¿Debería haber usado otras expresiones?.

Porque usar el término no garantiza que el concepto vaya encerrado o preso en él.

¿Es de extrañar que una de las ramas de la filosofía sea la ¿Filosofía del lenguaje”?

Preguntas que todo estudiante adolescente me han hecho, en mis tiempos de educador/enseñante: ¿Para qué sirven el Latín y la Filosofía?

Solía responder, para mis adentros, lo que el Filósofo Aranguren le espetó a un periodista novato, en una de aquellas manifestaciones universitarias, en los estertores del franquismo: “al menos sirve para una cosa: para no hacer preguntas estúpidas?.

Por supuesto que para nada productivo sirve, así que no tiene demanda alguna en el Mercado Laboral.

Así que, si se te ocurre, en una reunión, decir que eres filósofo, fruncirán el ceño, te mirarán de reojo, sentirán lástima por ti, te acompañarán en el sentimiento, dirán o pensarán que hay cosas peores, o “que hay gente pa-tó” –como dijo el torero El Guerra cuando se enteró de quién era ese Ortega que quería charlar con él.

Porque para nada productivo sirve la Filosofía, es por lo que, entre otras cosas, la Enseñanza está encarrilada hacia el Mercado Laboral, y su objetivo es intentar/conseguir que el educando adquiera habilidades-destrezas para poder ofrecérselas a los mercados compradores de mano de obra, que las pondrán en movimiento para producir más cosas, mejores cosas y en menos tiempo.

Todos tienen necesidad de pan, de agua, de casa, de ropa,…y, como todo esto se consigue con dinero……pero ¿alguien tiene necesidad de Filosofía?.

La Filosofía, como el amor verdadero, “ni se compra ni se vende”. Nada cuesta. Pero ¿quién ha dicho que lo que no tiene precio no tiene valor?.

Como si “valor” y “precio” fuesen siameses.

Ya lo decía Machado: “sólo el necio confunde “valor” y “precio”.

Hubo un tiempo en que, en clase, estudiábamos a J. Habermas (un representante de la Escuela de Frankfurt). Distinguía, Habermas, entres tres tipos de Razones: Razón Instrumental (útil), para dominar la naturaleza y producir; Razón Comunicativa (útil), pata comunicarse con los demás en la sociedad, y Razón Crítica o Filosofía (¿para qué sirve?).

Si de algo huye el filósofo es de los tópicos. De admitir como verdades lo que sóo puede ser prejuicio, superstición, creencia,…y, en esto, cada uno tiene los suyos.

Pero ¿razones objetivas?.

Filosofar es preguntar y preguntarse, constantemente; un impenitente preguntón (auto o hétero). Filosofar no es otra cosa que “exigir razones”. Y si alguien te pregunta debes exponer tus razones, pero con la disposición previa de que pueden ser refutadas, matizadas, ampliadas,…

Pero preguntar y preguntarse no garantiza respuestas verdaderas.

El filósofo es un “viator”, siempre en camino; el eterno y contumaz caminante, que morirá preguntando, sin posada de verdad en la que descansar.

El placer de viajar, no de haber llegado.

Un filósofo “dogmático” es una contradicción.

El filósofo tiene que ser escéptico (por supuesto, agnóstico también), estar tambaleándose en la cuerda floja, dispuesto a bajar del burro si el otro le demuestra la fragilidad y debilidad de sus razones,

El modelo de filósofo, el gran “preguntón” de la historia, fue Sócrates, “el tábano” de Atenas, siempre preguntando a todos con la sana intención de que reconocieran su ignorancia como paso previo a querer saber lo que se ignora.

Filósofo no por lo que respondía, sino por lo mucho y bien que preguntaba.

Su semi- o pseudo-suicidio vendría propiciado por la presión de la clase aristocrática, que no soportaba esa manía de sacarlos de sus casillas, de zarandearlos para bajarlos de sus pretendidas firmes verdades.

Y es que los griegos entendían la filosofía como el camino seguro a la felicidad.

“Sólo el sabio es feliz” –decían.

¿Cada cual tiene su filosofía?. ¿También cada cual tiene su Física, su Matemática, su Astronomía,….? Porque lo que en todas se buscan y se dan son razones.

Si “filosofar” es “razonar” nadie debería decir “ésta es mi filosofía” sino “éstas son mis razones”, con las que cualquiera pueda entrar en contacto para corroborarlas, matizarlas, refutarlas, ….

He contado muchas veces la analogía entre la Filosofía y la Frutería.

Imaginarse la escena: Una persona entra en la frutería y, cuando llega su turno, le dice al dependiente que le ponga cinco kilos de fruta.

Imaginaos la cara del dependiente.

         .- ¿De qué fruta, Sr/ª?.
         .- ¿De qué fruta?. ¿No pone en el letrero “frutería”?. Pues déme fruta.
         .- ¿Desea naranjas o manzanas, melón o sandía, melocotones o plátanos,….?.
         .- Yo quiero “fruta”.
         .- Es que “fruta” no existe. Lo que existen son distintos “tipos de fruta”. “Fruta” es el nombre común con que se le designa a manzanas, peras, melones,….Éstas son las que realmente existen.

Igual ocurre con la Filosofía.

E igual que ocurre con las frutas, que hay muchas, pero no son ilimitadas, lo mismo ocurre con la filosofía.

En mis muchos años de educación/enseñanza me he encontrado con alumnos que, en un primer momento, me pedían que les enseñara “filosofía”. A lo que les respondía si deseaban la Filosofía aristotélica o la platónica, si la tomista o la cartesiana, o tal vez la kantiana o la marxista, o la del enorme Nietzsche, o….

Porque una cosa es “filosofar”, que es “una actividad, consistente en buscar razones” y otra cosa son las “filosofías” que son “las razones que, a lo largo de la historia han dado ciertos intelectuales, tras mucho preguntar y preguntarse.

Imitando a Gramsci diré que uno puede imaginarse a un Entomólogo, pero que no todos lo sean; o a un Ingeniero Genético, pero no todos lo sean; o a un Topógrafo, pero que no todos los sean; o a un Físico Quántico y que….Pero lo que no es imaginable es que alguien no sea filósofo, porque “filosofar es pensar”, “buscar y dar razones de lo que se dice y se hace y por qué dice lo que dice y hace lo que hace?

Si el hombre es el “ser racional”, todo hombre debe ser filósofo, para ser una persona digna de tal definición.

Sabiendo que es y será, siempre, un ser insatisfecho.

Apenas da con la respuesta a una pregunta se preguntará por qué ésa y no otra, que será distinta y puede ser hasta mejor. Siempre un inconformista con lo encontrado, para seguir buscando.

Los griegos decían que para Filosofar eran necesarias, al menos, tres condiciones:

.- ADMIRACIÓN, extrañeza de algo, qué será, por qué, cómo es que,…..sólo así te pone en el disparadero de buscar respuestas a ese porqué.

.- IGNORANCIA, ser consciente de no saber ese porqué, de no tener respuesta, sólo así….

.- TIEMPO LIBRE (OCIO) para poder dedicarse a buscar ese porqué. Disponer de tiempo libre, no tener que trabajar para no morir de hambre,…

La pregunta es: ¿de qué nos admiramos, hoy?. Porque parece que sólo nos admiramos de lo espectacular, de lo novedoso, de lo monstruoso, de los artefactos que pueden llegar a Marte,….No de la belleza de una salida o puesta del sol, como los antiguos, de ahí la búsqueda de los porqués de esas entradas y salidas, o por qué llueve, o por qué se muere uno,….

Hoy, la búsqueda del “cómo” (científico) ha suplantado al “qué” de los filósofos.

Además, hoy nos creemos saber de todo. Uno se cree capaz de arreglar la economía (“bastaría con que…), el paro (“bastaría con que…), la enseñanza…. la sanidad,…… Nadie reconoce su ignorancia y, si se cree que ya lo sabe no va a ser tan tonto como para intentar saber (lo que ya cree saber)

Y lo del OCIO, tener tiempo libre para reflexionar….

Estamos, todos, contagiados del virus de la prisa y “no tengo tiempo de “ná””

Preguntar y preguntarse por eso que te ha llamado la atención, que te ha “admirado” lleva a la reacción inmediata de buscar el “porqué”, es el inicio del filosofar.

Pero me asomo a la Televisión o a la realidad, a la calle, y lo que me encuentro son masas enardecidas por el deporte, en general, y por el fútbol, en particular.

Contemplo los índices de audiencia de ciertos programas de televisión, y alucino en colores al comprobar el poco tiempo que resta para dedicarse a la lectura formativa y reflexiva.

Veo a la juventud con inquietudes calcáreas, apenas comprometida con la mejora de la realidad y con la protesta como única arma. Generaciones cada vez más ni-nis. ¿Hasta cuándo?.

El “panem et circenses” romano sigue vivo, aunque sea otro tipo de pan y otros tipos de entretenimiento (entre tener esto o lo otro, pero ubicados en el “tener”). A fin de cuentas, “comer y divertirse” (y si puede ser gratis eso es ya la re-hostia) como objetivo de vida.

No apreciar, o despreciar la filosofía es estar con los nudillos llamando (si no se ha entrado ya) a las puertas de la “ideología”. ¡Con lo difícil que es, después, ver otra cosa fuera del campo de la visión de las “orejeras”¡.

Y habría que empezar por la escuela a la que, por desgracia, se le está aplicando baremos de productividad industrial, no de formación humana.

Es verdad que al empresario le interesa que sus obreros sean autómatas obedientes, pero la sociedad debería interesarse porque los niños comenzasen a reflexionar y a ser críticos.

No se trata tanto de opinar (las opiniones son subjetivas) como de tratar de buscar la verdad intersubjetiva, en compañía, esgrimiendo y escuchando razones.
No se trata de entre-tener sino de enseñar y aprender. Y esto requiere vocación, dedicación, esfuerzo, trabajo. Sin aplicarle baremos cuantitativos (porque estamos en el ámbito de la formación, cualitativa).

La masa es el triunfo de la mediocridad (¡qué genial artículo, del siempre genial Forges, sobre “el triunfo de los mediocres en nuestra España¡)

La masa es borreguil, heterónoma, siempre buscando pastores que la pastoreen.

Sólo la levadura, la excelencia, hará fermentar y esponjar a esa masa bruta y apelmazada, desde la autonomía reflexiva.

La masa ni pregunta ni se pregunta. Va al supermercado social de las respuestas y toma, de él, respuestas ya contestadas por otros y enlatadas por ellos,  interesados en que te las lleves, pero  que nunca deberíamos apropiárnoslas porque las vivencias son personales, como las inquietudes, como las respuestas.

La masa acude al supermercado de la opinión como, a veces, nosotros entramos en “un chino o en un moro” a ver qué necesitamos. ¡Qué barbaridad¡. Lo suyo sería acudir necesitados de un utensilio, buscarlo y comprarlo. Pero ¿ir a buscar respuestas a algo de lo que no sentíamos necesidad y hemos entrado a creárnosla?.

La masa está sedienta de ídolos a quienes vitorear y seguir (sean ídolos religiosos o políticos, deportivos o económicos,…), siempre dependiente, necesitada de muletas para caminar.

En cambio, la excelencia sólo idolatra su propio proyecto.

Renunciar a la Diosa Razón es exponerse a caer en manos de otros dioses menores (el dinero, el estado, el mercado, la democracia, el trabajo, la independencia, el bienestar, la seguridad,…).

Mientras no seamos capaces, con el bisturí de la razón, de desenmascarar y de desmantelas estos y otros ídolos, seguiremos siendo esclavos, dispuestos a dar la vida o dejárnosla a jirones por ellos. ¡Como si ser mártires de tales dioses no consistiera en una impostura.

Si no los sometemos y los ponemos a nuestro servicio serán ellos los que nos comerán el coco, se instalarán en nuestra conciencia, convivirán con nosotros y gobernarán nuestra vida, como así ha sido durante gran parte de la historia.

¿DÉJEME EN PAZ DE FILOSOFÍAS?

 

 

 

 

viernes, 21 de septiembre de 2012

TÓPICOS TÍPICOS (2)

“SE TU MISMO”

Otro de los tópicos típicos tontos.
Tu le dices a un hijoputa: “se tu mismo” y será más hijoputa todavía, porque con la práctica se aprende.
No, ¡por Dios¡. No le hagáis caso al tópico. No seas tú mismo. Deja de serlo (si eres un….) o se más de lo que eres (si eres honrado, justo,….) pero no te estanques en el ser que ahora eres.

“Se tu mismo” es una invitación a la desgana, al dejarse ir, al anquilosamiento, a la parálisis, a no esforzarse por subir, a seguir siendo lo que ya se es.
O sea, que “el vago vaguee”, “el tonto tontee”, “el hijoputa putee”….
Como tántas veces he dicho: “un hijoputa sincero es doblemente hijoputa”

¿Qué quiere decirle ese tópico a una joven virgen?, ¿que siga siendo ella misma?, ¿que no descubra ni practique sexo?. ¿Qué no sea madre?. ¿O lo que quiere decir ese tópico típico es: “deja de ser lo que eres, en acto, y se lo que eres, en potencia (lo que puedes dar de sí, lo que puedes llegar a ser?.

Hace 2.500 años ya lo dijo un gran filósofo, Aristóteles, que nos enseñó los dos tipos de ser: ser en acto y ser en potencia, definiendo el movimiento o cambio como “el paso de la potencia de ser al acto de serlo”.
Pero….¿a quién le importa eso si….. “son filosofías”…..y si “la filosofía es inútil y para nada sirve”…..

“No te conformes con ser lo que eres, porque puedes dejar de serlo (si es algo negativo) o puedes serlo mucho más (si es algo positivo).
También decía este filósofo que “desarrollarse es desenrollarse”, que lo que somos en potencia (nacemos “enrollados”) debemos desarrollarlo y actualizarlo.

Este tópico parece un producto a medida de los mercaderes de autoayuda. Como si el valor máximo de una persona fuera la “autenticidad” (lo que he escrito del hijoputa).
Otra cosa es interpretarlo (desde el acto y la potencia) como estar lejos de lo que podemos ser.

Nadie, nunca, es del todo y de una vez.
Mientras se está con vida se está siendo y cambiando de ser.

Todos somos una suma de, al menos, dos elementos o factores: lo naturalmente dado y heredado y lo trabajosamente conseguido, adquirido. Cualquier modificación en cualquiera de los sumandos modificará la suma total.
Siempre, en cada momento, estamos dejando de ser y siendo algo distinto (mejor o peor) de lo que éramos.
No se nace siendo uno mismo.
¿O es que suponemos que Dios nos ha hecho, nos ha prefigurado de una forma de ser extraordinaria, y nosotros, con nuestra libertad estamos emborronando el proyecto divino?.
Entonces, “se tu mismo”, ¿como Dios te ha hecho, mientras estás empeñándote en dejar de ser o ser de otra manera, alejado de Dios?.

¿Qué es un hipócrita?: el que no manifiesta ser lo que es.
¿Sería mejor si no lo fuera y mostrara su mezquindad?.
¡Madre mía¡, ¡con la cantidad de pensamientos obscenos que uno tiene, en la playa, y que, hipócritamente no manifiesta….¡ ¿sería mejor ser auténtico, ser sí mismo?.
La verdad es que cada uno está siendo él mismo en cada momento, no puede ser otro.
Luego esa orden: “se tu mismo” está de más, porque, querámoslo o no, siempre estamos siendo nosotros mismos, no podemos no serlo.

Cuando alguien dice: “yo soy como soy”, ¿quién no va a estar de acuerdo?. La pregunta es: ¿“por qué no dejas de ser como eres (vago, insolente, sinvergüenza, cobarde…) y te esfuerzas por conseguir ser de otra manera superior?, porque puedes llegar a serlo y en tus manos está serlo.

Ser “diferente” nunca es un “valor”, sino un “hecho”, que puede ser valioso o no serlo.
Todos somos perfectibles, no solo nacemos inacabados, sino que siempre estamos inacabados, y debemos abandonar el ser que somos para ser y estar más acabados, más perfectos. Lo contrario sería verlo como “terminado” y, por lo tanto, “no cambies”, “se tu mismo”. Incluso, ¿por qué cambiar?.

¿Es que no hay modelos valiosos superiores, a los que aspirar a ser?.

Cuando las tribus Ped- y Psi- insisten, pregonando, en “respetar la personalidad del alumno” ¿qué están diciendo o sugiriendo?, ¿Que siga siendo lo que es?, ¿Que no se le propongan modelos superiores a imitar y los esfuerzos necesarios para identificarse con ellos?. ¿Enseñanza lúdica, sin disciplina?, ¿expresión natural de la personalidad del alumno en vez de aprender y practicar las reglas sintácticas y ortográficas?.

Ni los genes ni la sociedad nos hacen genios.
Cada uno de nosotros tendrá que apencar con lo que tiene delante. Y si a falta de modelos morales excelentes se nos proponen modelos televisivos, tabernarios (y no quiero dar nombres)….peor que peor.
Si aceptamos el dogma de que lo mejor es la “autenticidad”, “la originalidad”, el “se tu mismo”,…. la mediocridad está servida. Porque la mejora, la excelencia, requieren esfuerzo y éste no es algo atractivo, no sólo por ser un “medio para”, sino porque además es molesto.

¡Qué articulo tan genial del genial Forges sobre el triunfo de la mediocridad en esta nuestra España¡

La meta nunca será “se tu mismo”, porque si eres mediocre….sino ser “más humano”, “más honrado”, “más justo”,…. “más y mejor persona”.

Dile a un ladrón: “se tu mismo” y….o dile a un asesino: “se tu mismo” y….o díselo al hijoputa de antes y…
¿No sería mejor que “dejáramos de ser nosotros mismos” y que “completásemos nuestro ser”?

Pero como todo esto no es sino filosofía….

martes, 18 de septiembre de 2012

TÓPICOS TÍPICOS (1)


Según la R.A.E, “tópico” es: “lugar común”, “expresión o frase manida”,

Eso son los tópicos, unos lugares comunes, que, generalmente, usamos, en los que uno puede andar, por ellos, despreocupado de poder molestar pisando las lindes, porque la sociedad, en general, los admite.
Los tópicos son como las aceras o las calles peatonales por las que uno puede andar despreocupándose de que pueda ser atropellado por vehículo alguno.
Los tópicos son como el suelo firme que todos pisan, con esa seguridad (subjetiva) de que a nadie va a molestar, porque todos están de acuerdo con ellos.
Son como cuando bajas de la acera y echas pie en el asfalto con la confianza de que no va a hundirse, y nadie va a “saltar” cuando uno lo “suelte”.

Estás en un funeral, imprevisto, y “sueltas”, ante amigos y conocidos, “no somos nadie” y lo dices con la seguridad de que nadie va soltar un “eso lo serás tú, porque yo soy topógrafo”, por ejemplo.

Hay tántos tópicos tontos.

Algo así se titula el último(¿) trabajo publicado por el filósofo Aurelio Arteta, y del que estoy disfrutando.

Tópicos como: “mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana”, o “todos somos culpables”, o “respeto sus ideas pero no las comparto”, ¿de verdad?.

Proclamar y defender éstos y otros tópicos, que iremos desgranando, suelen ser, casi siempre, excusas irresponsables y frutos de la pereza intelectual, por no tener que esforzarse en analizarlos detenidamente.

“Decir lo que se dice nos permite opinar sin la molestia de pensar lo que decimos y, de paso, alcanzar la ilusoria certeza de entender (a los demás) y ser entendido (por ellos)”.
“Si es lo que todos dicen y piensan, como nosotros decimos y pensamos lo mismo….” –dice el autor en la contraportada.
O, como también afirma en el Prólogo: “el tópico acostumbra ser hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio”.

Si el tópico es algo normal en la sociedad, porque todos así lo piensan, también nosotros somos/nos consideramos normales al proclamarlos, sintiéndonos entendidos y acogidos.

Si no “disonamos” de ella, es que “sintonizamos” con ella y ello nos crea la sensación de seguridad.
Además de que el tópico te ahorra el esfuerzo de tener que explicarlo y explicarte.
Si es la moda que se lleva y tú vas a la moda no tienes que explicar por qué vas vestido así.

Cuando en nuestra sociedad, sobre todo en los adolescentes, (y hablo por experiencia de enseñante) la filosofía del esfuerzo ha pasado a mejor vida, en aras de la integración y socialización, del aprendizaje personal y la enseñanza lúdica y comprensiva, del autoaprendizaje, de la planificación del propio curriculum,…. repetir tópicos, clichés verbales, dichos congelados, (que es lo que son los tópicos) te ahorran el esfuerzo de pensar.

Están en el ambiente social, es lo que la sociedad respira, es el aire que envuelve y del que se nutre el pensamiento.

¡Tan felices, pues, de no encontrar oposición, recriminación, repulsa…!
Porque oponerte a la masa te señala como el garbanzo negro del montón, siendo rechazado por los demás, dándote esquinazo,… ¡Y esa no es forma de vivir¡.

El sujeto de la masa no es ni el “yo”, ni el “tú”, ni el “nosotros”, ni ninguno personal, sino el “se”.
“Se dice…”, “se comenta”,…¿Quién o quiénes?. Nadie en concreto, sino todos, en general.
Es decir, hay que ser “Vicente” para….. y que nadie te atropelle. Perderse en la masa. No significarse.

¿A quién no le gusta dormir, y descansar, en un buen colchón?. Pues eso son los tópicos, unos colchones sociales. Son esos latiguillos verbales que te eximen de tener que pensar lo que dices y de decir lo que piensas.
Como “platos preparados” puestos a disposición por la sociedad

En mis tiempos mozos cantaban Golpes Bajos “Malos tiempos para la lírica”.
Pues, imaginarse si los tiempos en que vivimos son buenos para la “crítica”, para la “reflexión”, para el “esfuerzo”, para el “análisis sosegado”, para intentar “llegar a los porqués” de lo que decimos, pensamos y hacemos….

domingo, 16 de septiembre de 2012

EN EL NOMBRE DEL…… Y DEL SANTO MERCADO.


¿Dejar/darle libertad absoluta a los Mercados, sin intervención alguna de los estados, con sus tanteos y forcejeos, con sus vaivenes, garantiza el bienestar de todos, como afirman los fundamentalistas liberales?.

En la Evolución Biológica de las especies sólo los individuos más aptos, mejor preparados, continúan; los demás se quedan en el camino, perecen, bien como presas, bien como por incapacidad adaptativa al medio en que se desarrollan.

El Darwinismo Social se encargó (y sigue encargándose) de subyugar a “los más” por “los menos”.
La clase proletaria aumentó en número en proporción inversa a la clase burguesa capitalista, menos numerosa que antes pero mucho más potente.
¿Fue para bien de la mayoría?. Evidentemente NO. Fue para bien/para mejor de unos pocos.

El Darwinismo Económico (lo que en otros espacios he denominado “Santo Mercado”) está enriqueciendo a unos pocos (y que además, en la mayor parte, no se sabe quiénes son, en concreto, camuflados en ese perdedero del anonimato de sociedades ídem, a costa ya no de la mayoría, sino de la humanidad entera, cada vez más empobrecida.

Lo único que garantiza el Santo Mercado es la pobreza en aumento, la explotación laboral y la imposibilidad de un Comercio Justo (aunque se amparen en que todo es legal, pero no todo lo legal es justo, hay muchas leyes injustas).

Una Multinacional (naturalmente, anónima) puede arruinar a muchas Naciones concretas, si así se lo propone. Con la paradoja de que al triunfo de esa Multinacional ganadora contribuyen los poderosos de las naciones perdedoras, por aquello de que el dinero no tiene color, nada sabe de amor, le importa un pimiento la justicia y burla (naturalmente, de manera legal) las fronteras.

Afirmar/proclamar la libertad de los para-olímpicos para competir en las olimpiadas es una ironía macabra, es una “boutade”.

Leo en un artículo, de autor fiable, que el rescate de Lehman Brothers (¿recuerdan?) superó a la suma de lo que costaron: la compra de Luisiana, el Plan Marshall, la crisis de las Cajas de Ahorros de los 80, las guerras de Corea y Vietnam, la invasión de Irak, el New Deal y el presupuesto entero de la NASA, incluidos los viajes a la luna.

¡¡¡TOMA Santidad del Mercado, porque si llega a ser un Mercado Pecador…..¡¡¡¡.

¿Esa es la tan cacareada “eficiencia de la Actividad Privada” y el pozo sin fondo y despilfarro de la Actividad Pública?

Claro que no hay que irse tan lejos, ni en el tiempo ni en el espacio. Aquí, en nuestra “España cañí”, lo estamos padeciendo en vivo, en directo y en primera persona.

jueves, 13 de septiembre de 2012

MORAL: ¿BIOLOGÍA O RAZÓN?


Hay una moral privada (tantas como individuos) y una moral pública (tantas como grupos sociales en los que conviven esos individuos).
Cada una tiene su ámbito. Lo que no puede la moral privada es oponerse a la moral pública, invadiendo su ámbito.
Yo (privado) no puedo, moralmente, hacer el amor en plena calle o ir desnudo por ella, porque entro en el ámbito de lo público. Cometería un “delito”, aunque, por mí, no fuera considerado “pecado”. Y sería “punible”, aunque no tuviese remordimientos de conciencia (moral)
Pero ¿en mi habitación, en mi casa,….?.

Pero la norma moral tiene como base, para calificar de “bueno” o “malo” un comportamiento, a la “naturaleza humana”.
Todo lo que esté acorde con ella, la haga progresar, la desarrolle, la perfeccione,… será “una buena acción”, y viceversa…..

Pero el problema surge ahora (y es previo): “¿La naturaleza humana interpretada como “biología” o interpretada como “razón”?.

La moral sexual cristiana defiende la primera opción, de ahí ese reduccionismo del comportamiento sexual. Hay que dejar actuar a la naturaleza como biología y, como todos sabemos, hasta de un mal polvo puede, biológicamente, nacer un niño, aunque sea sin placer, sin quererlo, sin intentarlo… la naturaleza, biológicamente, así funciona.
Desviarse de esa consecuencia biológica es un “pecado”

Yo soy de la otra opción.
Yo defiendo que si dos, tres (o las que sean) personas quieren disfrutar de la naturaleza sin las consecuencias biológicas pueden hacerlo.
La naturaleza humana debe ser interpretada como Razón, aunque tenga una base biológica.
Tenemos todo el derecho a disfrutar de la naturaleza, sólo por placer, como comunicación humana.

La Razón, aunque necesite de la Biología, está por encima de ella.

Si una mujer, biológica/fisiológicamente, no puede ser madre, allí está la Razón para conseguirlo o, al menos, intentarlo.
Y si, biológica/fisiológicamente, puede ser madre, pero no quiere serlo, allí está la Razón para impedirlo.

La Ética, que está por encima (o por debajo) de todas las morales, religiosas y no religiosas, está reflejada en los Derechos Humanos.
Toda religión, revelada o no, debe estar sometida y caber en los Derechos Humanos y éstos tienen como savia a la Razón.