miércoles, 13 de febrero de 2013

LA VIOLENCIA (2).


“Dale lo que pide, pero que se calle, de una puñetera vez ese niño”

¡Cuidado, amigo! Que acabas de perder la primera batalla. Puede ser el comienzo de la pérdida de la guerra”

Los niños no quieren límites, sino libertad absoluta. Pero es necesario, por su bien, están exigiéndolo, a gritos, sin proclamarlo, que se les pongan límites para poder orientarse en su comportamiento.

Violencia del niño, violencia paterna proporcional.

“Responder a la violencia con violencia es apostar por no conseguir nada” –típico tópico que hemos oído infinidad de veces, sobre todo con la violencia de ETA.

O “la violencia es inútil” –otro tópico (con lo útil que estaba saliéndole a los violentos).

O “la violencia no conduce a nada”, con lo que parece que estaba apostándose porque los violentos siguieran “violentando”, hasta que se aburrieran de “violentar”, porque si no conduce a nada…

!Y UNA MIERDA¡

Ni hay ni ha habido nada tan rentable como una conducta violenta y/o amenazadora.

Rentable por el miedo que provoca en quien la padece y en quienes la ven.

¿Cuántas mujeres no han denunciado a su pareja agresora por el miedo que les provocaría dicha denuncia, por parte del agresor?

Y luego, como todos sabemos, pasa lo que pasa, cuando ya no hay remedio. Y todo, sobre todo, por no denunciar la violencia.

También aparecerán, al momento, los “buenistas”: “La solución está en el escuela, en la Educación en valores, desde el principio”.

Pero no sólo para los terroristas y los agresores, también para los conductores irresponsables que provocan accidentes mortales, y para los corruptos, y para…. para todo y para todos, la solución está en la Educación (esa que ahora se encuentra “recortada”).

Pero no sólo está Skinner, con su condicionamiento operante, en ratones y palomas, también está Pavlov, con su condicionamiento clásico, con su famoso perro.

¿Cómo educar al niño?

Pero, sigamos.

El miedo del agredido, de los que le rodean y de los que lo ven incrementa el triunfo del agresor.

¿Qué decir de Al-qaeda, que nada más oír su nombre le llegan a la memoria de cualquiera el atentado de Atocha y las Torres Gemelas?

Sospechar de que alguien pueda pertenecer a dicho grupo, provoca miedo estar cerca de él.

¿Y el miedo que ha provocado ETA, en todo un bloque de pisos, porque uno de los vecinos es policía o guardia civil y, temiendo un atentado, llegan a provocar el abandono del hogar del

“señalado"?

         “Por ese, algún día volamos todos por los aires”

A lo largo de la Historia, la mayor violencia de un pueblo provoca, por miedo, la obediencia forzosa del pueblo invadido, así como de los países limítrofes.

Parece como si la mayor violencia del grupo agresor legitimara el Derecho a conseguir sus objetivos.

Está imponiéndose la creencia de que el violento (sea un individuo, un grupo, un pueblo), si lo es, es porque en su niñez, desde hace años o a lo largo de la historia ha sido victima injusta. Como la reacción, justificada, a una injustificada represión.

Para ello es capaz de manipular la historia, o de inventársela, para concienciarse y concienciar a los adláteres de la justa violencia ejercida y/o ejercer.

“ETA, mátalos”

“¿Qué crimen no habrían cometido los judíos, contra el pueblo alemán, para que éste los castigara de esa manera?, se preguntaban entonces, antes del descubrimiento de los campos de exterminio, más que campos de concentración.

Porque damos por hecho que “todo crimen debe tener su castigo”, luego, si ha habido tal castigo debe de haber habido un gran crimen.

Lo que supone una falacia lógica, denominada de “afirmación de consecuente”

Ese niño chantajista que, ante padres débiles consigue lo que quiere con la simple amenaza de violencia, tiene todos los números para ser un violento.

Sustituyamos “niño” por “grupo” y “padres débiles” por “sociedad timorata” y tenemos una fotografía del terrorismo.

“Algo habrá(n) hecho” ¿No?– dice el común ante un atentado.

Así, si estimamos merecido el daño infligido, la conciencia laxa se tranquiliza, porque “como yo nada he hecho para merecer eso….”

Como si el castigo fuese una prueba de la culpabilidad del agredido.

Y, como el mayor castigo es la muerte, si el grupo “promete no volver a matar” toda otra violencia menor no merece ser tenida en cuenta, al estar, ya, ausente la violencia mayor.

Ahí tenemos otra conquista, otro éxito, del violento agresor.

Como si: “el daño, al no ser ya el mayor, el menor ya dejara de ser considerado daño”

Pero no confundamos ese “terrorismo político” con lo que los terroristas y corifeos denominan “terrorismo de Estado”

Igual que la violencia doméstica o machista no es “terrorismo doméstico”.

Denominarlo así es difuminar al terrorismo como tal.

La “violencia privada”, por celos, nada tiene que ver con la “violencia pública”, en nombre de un pueblo, o de un grupo social, de una religión, de una reivindicación histórica (de Al-Andalus, por ejemplo)

El asesino de su cónyuge sólo busca, y consigue, una satisfacción personal (“cabrona”, pero personal), el terrorista, en cambio, lo que busca es un beneficio público.

Hacer explotar un autobús en plena calle, o vagones de trenes, o estrellar aviones en Torres Gemelas, donde hay mucha gente trabajando, dentro, se proponen unos objetivos que nada tienen que ver con lo que intenta y consigue un violento particular.

Si el Estado cediera, ante la amenaza de la violencia, el terrorista habría ganado la primera batalla, como el niño del inicio de este artículo, y pudiera ser el comienzo de una guerra ganada.

No se trata de venganza, sólo se trata de justicia.

Con la violencia no debería conseguirse nada pero, por desgracia, se consiguen cosas, como el niño para dejar de llorar y dar….

martes, 12 de febrero de 2013

EL PASTOR ALEMÁN / LA PERRA ALEMANA.


(UN INCISO: AL PIE DE LA REALIDAD: LA DIMISIÓN DEL PAPA).

(Juguemos con el LENGUAJE).

Aunque no es la primera vez que un Papa dimite, lo cierto es que, a lo largo de la historia, más de uno abdicaba en alguno de sus hijos (eran las familias italianas).

Como el Papa, que es Pastor de toda la grey  (léase “rebaño”) católica es, al mismo tiempo, Obispo de Roma, lo normal, a lo largo de la historia, ha sido que el Espíritu Santo, en los cónclaves, siempre soplara en la misma dirección, señalando a los cardenales italianos.

Pero, durante los dos últimos cónclaves, el Espíritu Santo, o se despistó o vé tú a saber por qué, sopló hacia el Norte de Europa, no sé si como prueba o como advertencia o por despiste.

Primero fue un polaco que, ni casi muerto, soltó el bastón de mando y, luego, el alemán, que ahora dimite.

Alguna prensa (“canallesca”) titulo: “EL PASTOR, ALEMÁN”

(Ironías del lenguaje, su equivocidad, “pastor de almas” y “perro de raza muy popular, trabajador nato, afectuoso, excelente guardián, guía de ciegos, animal de salvamento, paciente, protector de niños,….”

No creo que haya más despistes y el Espíritu Santo, esta vez, sople en Italia y el próximo Obispo de Roma sea un italiano.

Si el Espíritu Santo actúa así, imaginaos qué pasaría si el Espíritu Europeo mirase, ahora, a Alemania, y si un Pastor Alemán fue el jefe de los católicos sea la Perra Alemana (sin ánimo de ofender, es un juego del lenguaje) la jefa real de los europeos (que ya, casi, está siéndolo).

Así que, cuando se cuelga en Facebook viñetas del Papa, dimitiendo, enganchado a una cadena que, en el otro extremo, lleva a Rajoy, para que, también, dimita, como nos llegue el “rescate duro” y se ponga a pastorear España la Srª Merkel, …

Porque si el Pastor Alemán nos perdonaba los pecados y nuestras almas irían al cielo, tras la muerte, la Perra Alemana no tendría compasión de nuestros delitos y nuestros cuerpos, en vida, estarían en el infierno.

AVISADOS QUEDAIS.

Así que, ¡a rezar tocan¡

lunes, 11 de febrero de 2013

LA VIOLENCIA (1)

Una de las mayores tonterías que he oído y oigo, constantemente, es esa de: “condenamos la violencia, venga de donde venga”.

¡Qué memez¡ !Qué ingenuidad¡

Y el problema es que quien lo dice o lo escribe quiere aparecer como una persona exquisitamente moral.

¡Qué ignorancia! o ¡qué hipocresía¡

Ignora que no vivimos en una sociedad angelical, sino de hombres. Y en esta sociedad de hombres hay “de tó”: personas buenas, menos buenas, regulares, malas y mediopensionistas,

Si dejáramos a la naturaleza libre, y a su aire, Hobbes tendría toda la razón: “el hombre es un lobo para el hombre”, y el más poderoso tendría derecho a todo, porque “puede” y tiene poder, y el impotente no tendría derecho a nada porque nada puede, carece de poder.

¿Qué ocurre en la selva? ¿Quién es el rey?, ¿por qué? ¿Cuál es el derecho del cervatillo ante el tigre o la pantera?, ¿y el ciervo cojo, o viejo, o medio cegato? ¿Cuál es su derecho ante animales cazadores hambrientos?

Sin embargo, en la sociedad, el sordo, el viejo, el ciego,….tiene/goza/disfruta de los mismos derechos humanos que el que oye, que el joven, que el que ve.

Si los hombres inventaron la política fue para corregir la hostilidad de la naturaleza.

Será la cultura la que hará que los hombres no se tomen la justicia por su mano, sino poner en manos de un tercero la solución a los problemas de ambos.

Renunciar a la Fuerza como Derecho por apostar por la Razón como Derecho. Ese fue el comienzo de la sociedad civil y del Estado.

Renunciar al uso individual de la fuerza y reconocer al Estado como único garante de la paz y de la justicia, detentando legítimamente, y en exclusiva, todo el Poder:

1.- Imponer tanto normas de obligatorio cumplimiento como normas prohibitivas (LEGISLAR).

2.- Cumplirlas y hacerlas cumplir (GOBERNAR).

3.- Dictaminar quiénes las cumplen y quienes no, para dejarlo en paz o para imponerle una pena, desde la multa a la pena de muerte, pasando por la prohibición de libertad (cárcel) (JUZGAR)

¿Cómo vamos a condenar la violencia legal, por parte del Estado, si acabamos de depositar en él el derecho a que la use legalmente?

¿Cómo van a ponerse en el mismo platillo de la balanza  la violencia ejercida individualmente (de un capo, o de un terrorista, por ejemplo) como la ejercida por el todo de la sociedad, depositada en el Estado?

“Condenar la violencia, venga de donde venga” = solemne tontería, adanismo infantiloide, buenismo angelical.

¿Cómo va a ser igual el policía que el matón, la violencia pública que la violencia privada?

Como cuando, tontamente, se afirma, en voz alta: “toda violencia engendra violencia”.

La violencia privada engendra más violencia privada, en una escalada de violencia y de venganza. Pero ¿en la violencia del Estado, representado por la policía y los cuerpos y fuerzas de seguridad?

Lo que se intenta, precisamente, es cortar la “posible venganza y su consecuente violencia”.

Es verdad que la violencia pública, el policía, el guardia civil, pueden extralimitarse, sobrepasarse, actuar fuera, más acá o más allá, de la ley. Pueden hacerlo, aunque no deberían hacerlo, y si han incumplido la ley, que se les castigue.

¿Violencia institucional? SÍ, pero no a discreción, sino muy acotada por leyes justas.

Siempre, y sobre todo, el imperio de la ley (se sobreentiende que “ley justa”, porque si no….)

La definición clásica de ley, desde Aristóteles, es “orden racional, orientada a conseguir el bien común, dada/ordenada/dictada por la autoridad legítima, la que está al mando/cuidado de la comunidad”.

 Una “ley privada” o “privilegio” no puede, pues, ser una “ley”, como tal.

No quiero elegir, pero si tuviera que rechazar una de las dos injustas violencias, la privada o la pública, diré que es más disculpable la violencia privada, de un ciudadano, que la pública, de un policía que se sobrepasa, porque la violencia de este último está destinada, precisamente, a proteger a los ciudadanos.

Imaginemos a un pacifista radical (¿matar?, ni a una mosca) y a un terrorista actuando y matando personas, muchas veces de manera indiscriminada, ¿No debería estar a favor de la vida de esos inocentes?

¿No es una contradicción ser pacifista radical y total? ¿Dónde queda la “legítima defensa”?, ¿o tampoco ésta?

Si no se defiende, ¿se le puede acusar de responsable de la muerte de su familia o de ponerla en peligro? O ¿incluso tener que matar para no morir? ¿Arriesgarse a morir por no tener que matar, aunque los míos mueran también?, ¿dejarse desollar como cordero en matadero? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para ser consecuente con su postulado inicial?

ADANISMO, ANGELISMO, INGENUIDAD.

Mientras la “violencia privada” mira por su propia vida y, si es necesario, con muerte ajena, la “violencia pública” mira por la vida de todos los ciudadanos y es la defensa de éstos la que debe estar en manos de quien ha sido, legalmente, autorizado para ello.

¿Qué hacer ante un déspota o un criminal, que no se avienen a razones ni a súplicas?

“Violencia Pública” SÍ, pero legítima.

Si hubiera que elegir si “obrar por convicción” u “obrar según las consecuencias” ¿qué harías tú? ¿Ser consecuente con tus ideas (como el pacifista) o ser consecuente con las consecuencias? (no morir ni dejar que mueran otros)

Suscribo el aserto de un autor que no conocía: “has de resistir al mal con la fuerza, pues, de lo contrario, te haces responsable de su triunfo”

sábado, 9 de febrero de 2013

EL MIEDO GUARDA LA VIÑA.


Eso es lo que dice el refrán. La viña del señor, naturalmente. El pobre no tiene viña.

En el caso que nos ocupa sí, porque la viña es la vida, la salud, el bienestar, la familia,....

En mi pueblo, castellano, todos los años hay toros. Antes se hacía la plaza con los carros y todos nos subíamos a ellos. Era la barrera. Hoy, ya modernizados, se planta en una era una plaza de toros, portátil, se taponan las bocacalles con remolques y a “correr las vaquillas” por la calle hasta la plaza, donde los jóvenes practican los “recortes” (¡no confundir a los jóvenes de mi pueblo con Rajoy¡).

Yo nunca me bajé, ni a la calle ni a la plaza, a pesar de que mis amigos me invitaban y me incitaban a bajar.

Pero no bajé por MIEDO.

Quizá alguno diga que era por “precaución”, por “prudencia”, por “respeto”,….y demás eufemismos.

Yo no. Yo no bajaba por MIEDO.

¿Quién no ha sentido miedo más de una vez?

Porque el miedo, como toda emoción, no depende de la voluntad. No es que tú quieras o no quieras, es que acompaña, va de la mano, de ciertas situaciones.

Tener miedo o no tenerlo, pues, ni es un vicio ni es una virtud, es algo psicológico, que puede somatizarse.

Mientras que la prudencia, el respeto, la precaución,…. y similares son virtudes, logradas a base de hábitos, los cuales surgen de sucesiones de actos buenos.

Actos buenos repetidos –> hábitos –> virtudes (“hábitos de obrar bien”)

Igualmente, actos malos repetidos –> hábitos –> vicios (“hábitos de obrar mal”)

No confundir ni identificar el plano psicológico (el miedo) con el plano moral (virtudes y vicios (prudencia-imprudencia, precaución-temeridad…..)

No es que todos, más de una vez, hayamos sentido y sintamos miedo, es que el miedo es conveniente, porque por él somos capaces de prevenir el peligro o de precavernos, huyendo o de cualquier otra manera.

Sin embargo yo no soy miedoso. Ser miedoso no es tener miedo. Es mucho más.

Ser miedoso, por ejemplo, no exculpa de lo malo que hagas o dejes de hacer.

Ser cobarde y ser valiente son dos formas de actuar muy distintas.

Ante un peligro vencible, superable, mientras el valiente lo afronta, el cobarde se achanta.

Si ante la amenaza de un niño de cinco años, fácilmente vencible, sientes miedo y no lo afrontas, serás un miedoso cobarde y te comportarás miedosamente.

Pero si, ante cuarenta personas fornidas, te enfrentas a ellas, desafiante, no eres un valiente, sino un temerario.

Cobardía y temeridad son dos extremos viciosos, uno por defecto y el otro por exceso.

“Virtus est in medio extremorum” –Aristóteles dixit.

La virtud (en este caso la valentía) es el término medio entre dos extremos igualmente viciosos (por exceso, la temeridad y por defecto, la cobardía).

Pero el Miedo no es un vicio, es algo natural encadenado a ciertas situaciones y dependiendo del carácter, de la forma de ser, de cada uno.

Una de las sentencias constantemente oídas y/o leídas es la que afirma que “el miedo es libre”

Sentencia falsa. El miedo no es libre. Es algo natural que, como todo lo natural, podemos limarlo, agrandarlo, empequeñecerlo,…. Incluso, cuando es intenso, puede arrebatarnos la libertad. Por lo que debemos entrenarnos para afrontarlo.

El miedo irracional aboca a la esclavitud, tanto ser esclavo de otro hombre como ser esclavo de Dios. Totalmente dependiente de la voz de su amo. Un instrumento bípedo y útil para el señor que, naturalmente lo explotará, con amenazas de penas en esta vida o en la otra, temporales, perpetuas o eternas.

Ante las verdaderas amenazas es bueno tener miedo (y sería malo no tenerlo) por el peligro de pérdida de la vida. Evita ser un temerario.

Pero, ante las falsas amenazas, es malo tener miedo (y sería bueno no tenerlo), por su levedad. Evita ser un cobarde.

“IN MEDIO”. La proporción es necesaria.

¿Qué hacer ante un terrorismo etnicista o religioso? O ¿qué hacer ante un tirano dictador?

No responder con violencia física es darle la licencia para que siga haciéndolo, es dejarle la puerta abierta y las manos libres.

Pero ¿hasta dónde esa violencia física? ¿Hasta la muerte? ¿La muerte propia?, ¿La muerte de otros?

Lo cierto y verdad es que el cobarde, con su cobardía, agiganta el poder del tirano, ante sí mismo y ante los demás, por lo que está sembrando la no resistencia.

Y si la cobardía abunda (y abunda) el resistente, al menos en los comienzos, sentirá la soledad y contará con pocos adeptos y seguidores.

El héroe, al menos en sus comienzos, tendrá que hacer frente al desprecio de la mayoría, por insensato.

Este, y no otro, es el alimento de los tiranos, ensalzar la “sensatez”(¿) de la mayoría aplaudidora cobarde, al tiempo que denigra y persigue al disidente.

El miedo, que es un freno a actuar, también es una fuerza. Todo depende si es un “miedo paralizante” o un “miedo desafiante”.

miércoles, 6 de febrero de 2013

¡BENDITOS DIÁLOGOS¡


HACE UNOS DÍAS colgué en Facebook una reflexión:

         .-Invéntate dioses.

         .-Invéntate la eternidad.

         .-Apuéstalo todo a ellos.

         .-Sacrifícales tu presente y

         HABRÁS PERDIDO LA VIDA.

 
         .-Tú eres, para ti, el único dios a quien sacrificarlo todo.

         .-Los que te rodean, los tuyos, son sagrados.

         .-Todos los demás hombres son personas como tú, por lo tanto, dignos de respeto.

Mi íntimo amigo, Andrés, con quien coincido en mucho, aunque discrepemos en algo, hizo un comentario a mi reflexión.
      
“Tomás: o te explicas mejor o esta teoría del egocentrismo, que acabas de lanzar, no encaja en la idea que yo tengo de ti. No me gusta lo que se infiere de ella. Muchas ideologías de ultraderecha vienen a decir más o menos lo mismo.

Contesté a su comentario:

Amigo Andrés:

No es que nosotros la dispongamos, es la vida misma (en lo biológico, en lo afectivo, en lo psicológico) la que nos viene dispuesta en círculos concéntricos, más cercanos o más alejados del centro que es cada uno.

El punto más céntrico de mi vida soy yo y los círculos (no digo circunferencias) más cercanos a mí son los míos, mi familia (empezando por mi esposa, mis hijas, mis nietos, hermanos….). Ellos constituyen el “círculo sagrado”.

A partir de ahí, todos los demás círculos concéntricos, a medida que van alejándose, van perdiendo intensidad de todo tipo, sobre todo afectivo y psicológico, no digo nada de biológico.

Lo sagrado, para mí, son esos círculos cercanos, de intensa influencia de todo tipo. Por ellos, en vida, yo les doy un riñón, un ojo, un pulmón,… lo que haga falta para seguir siendo los dos. (Incluso no me importaría darles mi vida, si fuera absolutamente necesario, pero sólo por ellos).

Por los círculos más alejados de mí, por un señor de Karachi o por una mujer hawaiana, yo no me desprendo de uno de mis órganos (aunque respetaría al que así lo hiciera).

Pero desde el mismo momento en que la muerte esté llamando a mi puerta he decidido, por escrito, perder todos mis derechos sobre mi cuerpo (porque ya no seré yo), por lo que cualquier persona, empezando por el Sr., de Karachi y la mujer hawaiana, pueden reclamar mis órganos, todos.

Por mi círculo sagrado yo me sacrifico porque es, para mí, un sacrificio gratificante.

Y me quedaré noches enteras, de manera gratuita, con mi Santi o con mi Alberto, explicándoles la duda metódica cartesiana, algo que podría hacer, pero cobrando, por el Sr. de Karachi o por la Sra., hawaiana.


Mientras el círculo sagrado es “adorable” (digno de adoración), el círculo de los alejados es “respetable” (digno de respeto).

Considero el “respeto” como la consideración de los demás igual de personas que yo, con los mismos Derechos y Deberes que yo, con sus círculos sagrados correspondientes.

Dialogar con ellos siempre es conveniente, a veces hasta necesario. La riqueza mutua es posible y no hay posibilidad de pérdidas.

Todos, pues, somos “egocéntricos” (no digo “egoístas”, estos son “irrespetuosos”) pero el afecto ante los alejados y/o desconocidos pierde, con la distancia, o anula la afectividad.

Los respeto, eso es todo. Y respeto sus círculos sagrados, porque los comprendo, a ellos y a sus círculos.

E igual que yo no entro en sus círculos de influencia, ellos no entran en el mío, a no ser de manera negativa (no positiva), no poniendo trabas a su vida, pero no para donarles, en vida, mi riñón.

Si alguien, por motivos religiosos y/o humanitarios, considera “sagrados” “todos sus círculos concéntricos” mi respeto absoluto, pero ese no es mi caso.

Este fue mi comentario a su respuesta.

Su respuesta no se hizo esperar:
      
Agradecido por la dilatada explicación. Con ella recupero la idea que tenía de ti. Un abrazo”.

Mi respuesta tampoco se hizo esperar:
   

“Dos abrazos, amigo”.

BENDITOS DIÁLOGOS

        

lunes, 4 de febrero de 2013

UN COMPORTAMIENTO POCO ÉTICO.


Eso se lo puedo echar en cara a cualquiera de mi familia, pero no a un Sr. de Albacete, al que de nada conozco.

A mis hijas les diría que se comportaran éticamente. Al Sr. de Albacete que cumpla con la ley.

Yo, todos los años pido cita a Hacienda para hacer la Declaración de la Renta y pago (¡coño, que siempre me sale “a pagar”!). Cumplo con la ley. Que no quiera el Sr. Montoro que, además, vaya cantando, alegremente, el Hosanna y contento.

Cumplo con mi obligación legal. Lo que pienso de él y del gobierno me lo callo, no sea que “pueda ser usado contra mí”.

Serán “pecados” mis malos pensamientos pero, mientras no los exprese, nunca serán “delito”. Podrá castigarme Dios (si creyera en Él) pero no el Sr. Gallardón.

Cuando asistimos a diario a conductas corruptas, destapadas, de los políticos (ahora mismo, en este mismo momento, cuando estoy escribiendo este artículo, día 31 de Enero, a las 19 horas, El P.P. y Bárcenas & Co. Y según van pasando los minutos, más y más,…), sacando ventajas para sí y/o para el Partido, ¿basta decir y calificar su conducta como “inmoral o poco ética” (lo que sería un pecado, relacionado con su conciencia individual) o como “delictiva”, por ir, ya, no contra su “conciencia” sino contra la “ley” y, por lo tanto, punible jurídicamente?

(Estoy leyendo, en un e-mail, una larga lista muy surtida/nutrida de políticos encausados, denunciados, condenados,…Y de Parlamentarios nacionales cobrando “dietas por alojamiento pese a tener residencia en propiedad en Madrid” (y el que más, quien debería dar ejemplo, el Sr. Ministro de Hacienda, Sr. Montoro).

Es que si no tienen conciencia moral no van a considerar su conducta inmoral, y seguramente es legal (en el caso de las dietas de alojamiento), pero es INJUSTA.

Quien no lo considera inmoral, porque su conciencia no lo califica como tal, ¿cómo va a hacer “examen de conciencia”, tener “dolor de corazón”, prometer “propósito de la enmienda”, hacer “confesión de boca (al confesor) y “satisfacción de obra”?

Pero aquí estamos refiriéndonos a una actividad ilegal, la corrupción y, en este caso, una vez juzgada y condenada, será hecha pública la sentencia, tendrá que devolver lo ilegalmente apropiado, y será condenado con multa, cárcel, inhabilitación,….

Pero ATENCIÖN, ahora llega el LENGUAJE, que es un arma de doble filo.

Porque si son “Donaciones”, en vez de “mordidas económicas”, son legales, y si son “Gratificaciones”, entonces no son sobresueldos ni corruptelas.

De los políticos, pues, no debe importarnos tanto su “integridad moral” como su “actuación legal”.

“Cumplir y hacer cumplir la ley”.

En su vida privada, que se acueste o no con la vecina del 5º, que fume o deje de fumar, que le guste un deporte u otro…  debe importarnos un rábano.

Es su “obrar como político”, no su “ser como persona” lo que debe interesarnos.

Que el conductor del autobús sea varón o mujer, soltero/a o casado/a, guapo/a o feo/a, tenga o no pensamientos obscenos con alguno/a de los viajeros,…..nos da igual que nos da lo mismo.

Lo único que le exigimos es que sepa conducir, que conduzca bien, que nos lleve al destino previsto,…es decir, el bienestar social con su correcta conducción.

En la vida de un Estado, el Gobierno de los hombres debe estar sometido al gobierno de la ley.

Sólo así, todos (ellos también) estamos obligados a comportarnos correctamente como ciudadanos, aunque internamente alguien sea un hijoputa, pero que no se cuele en la cola del autobús o del cine.

En democracia, el poder no sólo no queda exento de control, sino que, al gestionar los asuntos de todos, el poder político debe quedar a la vista de todos.

Los partidos se empeñan en salvar de la quema a los suyos y atacar al adversario con el “y tú, más”. Lo que, en el fondo, es venir a decir que “nosotros también”, aunque un poquito menos.

Pero no estamos hablando de si más o menos corrupción, sino de si sí o si no corrupción.

Cuando un corrupto “dimite” (porque ¡hay que ver lo que tardan en “cesarlo”) parece como si ya quedara lavado su delito!

Y cuando, ante pruebas irrefutables, se le cesa y se le expulsa del partido, la coletilla a esgrimir será: “ya no pertenece al partido”. Pero ¿y mientras permanecía? ¿No era consciente el partido de la malversación y/o conducta corrupta, aprovisionándose o aprovisionando al partido?

Hasta el último minuto los partidos considerarán y defenderán la trayectoria intachable del corrupto para, luego, dejarlo caer o apartarlo y ubicarlo en otro lugar.

Lo mínimo exigido es la “dimisión”, lo urgente es el “cese”. Y la sociedad tiene todo el derecho del mundo a visualizar la conducta corrupta, pues ha ido contra el bien común.

¿Alguien puede explicarle (en buena lógica, ya sé que lo contempla la ley) por qué para que un diputado o un senador sea juzgado debe solicitarse y conseguirse la venia del Congreso o del Senado?

Si eso es legal, ¿por qué no se cambia la ley?

El silencio cómplice de los partidos, financiándose con la conducta ilegal de los corruptos ¿no es un cargo de delito contra el partido?

Hay corruptos, corruptores y encubridores que miran para otro lado, poniéndose de perfil, mientras siguen engordando las cuentas corrientes de los partidos.

Pero no sólo (aunque también, y mucho) los políticos, ¿qué decir de los Banqueros (desahucios a diario en mi Málaga) y Directores de Cajas que, tras arruinar a las entidades, se retiran (con un buen retiro) de rositas?

¿Y de los constructores?

¿Y ese regusto que da pegar navajazos al adversario, cuando “quien esté libre de delito, que tire la primera piedra”?

Si el político se aprovecha para él, malo, y si es para el partido, peor, porque es el sistema democrático entero el que queda manchado, no sólo en entredicho.

Y así va calando en la conciencia ciudadana el prejuicio manifestado de que “todos son iguales” y “todos van a lo mismo”

¿Eres político? Eres sospechoso.

A partir de aquí:

1.- Dedicarse a la política para poder participar del pastel.

3.- Desinteresarse de todo y mandarlos a todos a la mierda (el desprestigio y la desafección que se han ganado a pulso).

2.- Dedicarse a lo propio y familiar.

4.- Pedir a gritos (o añorar) que venga alguien con las manos limpias y como salvador y ordenador de este caos, ajustando el desbarajuste.

La sociedad civil, todos, tú y yo también, alimentamos, modestamente, la corrupción cuando no exigimos facturas para no tener que pagar el I.V.A. o cuando nos callamos ante el error (a nuestro favor) en el cambio, de la cajera de Carrefour. La culpable es ella, por haberse equivocado.

El sistema nervioso de nuestra sociedad democrática está regado con la sangre de los intereses más egoístas y de la desigualdad.

El mercado y el dinero es el aire que respiramos.

No es de alabar nuestras pequeñas corrupciones privadas, pero la corrupción pública, por parte de la clase política, clama al cielo, porque, al final, es la ciudadanía la que paga lo sustraído, con la subida de impuestos, de tasas,….

Los políticos, como la mujer del César, no sólo deben parecer honradas, debe, sobre todo, serlo, cumpliendo y haciendo cumplir la ley.

Pero, ¡CUIDADO CON LA PRECIPITACIÓN!

LA SOSPECHA NUNCA ES UNA PRUEBA. ESO TENDRÁN QUE DICTAMINARLO LOS JUECES.

sábado, 2 de febrero de 2013

LA NEOMODERNIDAD

Andaba yo liado, empantanado, en el Postmodernismo y me entero que la Postmodernidad “ha muerto”. Adiós, pues, al culto al caos, al individualismo, a lo identitario y vuelta al Estado, el mejor gestor del orden, de la seguridad, de la estabilidad, el garante de la igualdad y de la protección social.

Ser “funcionario del Estado” es la meta de la mayoría de los ciudadanos, porque lleva incluida la seguridad del puesto de trabajo. Pero nos hemos quedado sin dinero para convocar oposiciones.

Y todo por la “crisis”, la dichosa crisis. La gente ya no quiere aventuras, quiere la estabilidad.

         -“Arrégleme los papeles para cobrar una paguita, Doctor”-

La Neomodernidad es como la modernidad pero en la sociedad global.

En esta Neomodernidad lo que prima es la economía (el dinero, si no todo, casi todo lo arregla) y no, ya, la cultura; la distribución de los recursos prima sobre lo identitario (a no ser que se le engañe al personal); la lucha por la igualdad, “todos los hombres somos iguales, no desiguales”.

“Hacienda somos todos”, por lo tanto, “todos a pagar” y que paguen más los que más tienen. La equidad fiscal es justa. Si de 100 me retienen 20, al que tenga 1.000, que le retengan 200.

“Políticas de la igualdad” frente a “políticas de la diferencia”.

Basar los derechos en las diferencias es un error, una locura, un callejón oscuro y peligroso.

¿Qué derechos tienen los calvos por ser calvos, por ser diferentes, al no tener pelo?, ¿o los negros por ser negros, por ser diferentes a los blancos? ¿O las mujeres por ser mujeres y no ser varones?

¿Qué mérito puede ser haber nacido con pelo, o blanco, o varón?

Cuando oigo decir que “todo es relativo”, que “todo vale”, me pregunto si “todo vale igual”. Porque valen 2 euros y valen 20 euros, pero éstos valen más.

Las éticas de la solidaridad, de la igualdad, del esfuerzo, de la responsabilidad, de lo social,…. (Todo muy bonito) valen más que los comportamientos que persiguen lo contrario, pero….

La gratificación inmediata, el triunfo relámpago, el hiperconsumo, el individualismo,… deberían de dejar de cotizar en bolsa, pero….

Cuando la crisis hace mella y muerde, surge el miedo.

Orden y seguridad asociados al bien común y a la solidaridad traen consigo garantizado el triunfo.

Los valores densos de la Neomodernidad versus los valores líquidos del Postmodernismo, pero….

Pero en esta cuesta de Enero, más cuesta que ningún otro Enero, al menos para 6 millones de parados, veo, sin embargo, por doquier la incitación al consumir por consumir.

“No voy a “pisar” las rebajas, las voy a “machacar” ”.

Y nos llenamos la boca con palabras bonitas, y gritamos eslóganes y consignas bien sonantes, “energías limpias, no contaminantes y renovables” (aunque nos cuesten un huevo), “economía sostenible”(cuando no hay economía que sostener),…. mientras los grandes problemas los tenemos ahí, sin encontrar tan siquiera soluciones aproximadas: el desempleo creciente, la jubilación que se retrasa, las pensiones que peligran, las identidades excluyentes que amenazan, la xenofobia, viendo al foráneo como enemigo competidor del puesto de trabajo, la pérdida de competitividad, la Señora Merkel que (para ser señora, tiene cogido a Rajoy por los…..), los mercados financieros (la tercera persona de la Trinidad moderna: Los Santos Mercados,…

Y es, en esta situación, cuando, más que nunca, nos harían falta  políticas de izquierdas, pero no para distribuir la riqueza (que no la hay) sino para administrar la escasez.

Pero los no necesitados, los ricos, los pudientes, ya han encontrado refugio para lo suyo (serán unos hijoputas, pero hay que reconocer que son inteligentes: saben de todos los huecos por donde, legalmente, poner a buen recaudo lo ganado/lo robado).

Y los nostálgicos bucólicos siguen aireando el “Nucleares NO”, mientras tenemos que comprar, carísima, a la vecina Francia, la energía nuclear que no tenemos y que podríamos tener.

Los nuevos campos sembrados de placas fotovoltaicas, como si fueran lechugas y habichuelas, y las montañas con sus molinillos al viento, como si fuera una permanente Navidad, destrozando la estética del paisaje, y los ecologistas, de “pensamiento Alicia”, defensores acérrimos de la cigarra primaveral y del grillo cantarín veraniego, no dicen ni “mu”, meditando en su “ecolatría”, banderas de colores y pancartas al viento, en continua manifestación.

Y, mientras, subvencionamos el carbón al tiempo que cerramos centrales nucleares.

¿Alguien puede entender todo esto?

La Neomodernidad, que debería imponer la Razón estratégica sobre la cruda realidad, se pierde en diálogo de sordos, mientras la bola de nieve sigue creciendo, incrementando, exponencialmente, el caos postmodernista.

Y en mi Andalucía, siempre tan ingeniosa y siempre tan “parada”, los mandamases han encontrado la palabra tabú: “el gran pacto por Andalucía”. Ya tenemos la letanía diaria durante un tiempo y “maricón” el último

Y en plena crisis, con bajada de salarios a los funcionarios y la congelación de las pensiones, y se decretan/se permiten tarifazos a doquier.

Decía “mi” ministro que es “lo que cuesta un cafelito” (me imagino dónde se lo tomará él), pero varios “chocolates del loro” dan para una buena chocolatada.

Si, además, nos desayunamos, a diario, con la corrupción, multicolor y multivariada, le dan ganas a uno de pedir que pare el tren, no para bajarse, sino para tirar por la ventanilla, a los acaparadores de los escasos bienes.