miércoles, 12 de diciembre de 2012

NO BASTA DECIR: “LO SIENTO”


 
Decía el filósofo Th. Adorno que: “Después de Auswicht no se puede escribir poesía”.

Desde mi ínfima posición pienso lo contrario. Quizá desde la Estética pueda encenderse una, aunque sea pequeña, luz ante la brutalidad de la ausencia de Ética.

¿Pudo evitarse el genocidio judío en la Alemania nazi?

¿Pudo evitarse que los “campos de concentración”, tan usuales en tiempos de guerra, se convirtieran en “campos de exterminio”?

¿No se sabía o, aunque se sabía, no había motivos suficientes para, al menos, intentar evitarlo?

Porque si la mayoría de alemanes no lo sabía….pero ¿y si sí se sabía pero no se hizo nada para intentar evitarlo, por no poner en peligro la vida propia y la de la familia?

Refugiarse en el ámbito de la vida privada (“a mí, que me dejen tranquilo”, “bastante tengo yo con lo mío”….) ¿puede exculparlos?

¿Ponerse de espaldas al acontecimiento te exime de la responsabilidad, al menos parcial, de lo que está ocurriendo a tu espalda?

¿El no querer saber es, en parte, estar de acuerdo según el dicho de que “el que calla, otorga”?

¿El que sabiendo y nada dice o el que no quiere saber para, así, nada tener que decir y tener que decidirse, están, al menos en parte, refrendando lo ocurrido?

Para que “el bien” venga hay que quererlo y buscarlo, porque “el mal” sobreviene solo, si no te empeñas en pararlo.

Así lo afirmaba Aristóteles sobre la “virtud” y el “vicio”.

La “virtud” nunca llega sola, hay que ir a buscarla y conseguirla, es un “hábito (proveniente de la repetición de “actos” buenos) de obrar bien”. Pero el vicio (el “hábito de obrar mal”) llega solo, no hace falta hacer nada.

El celoso cumplimiento del deber debe sopesarse con la muerte de miles y miles de personas, y no hay discusión posible. El “no matar a una persona” prevalece sobre “cumplir órdenes”, Tendría que no haber matado, tendría que “haber sido virtuoso” más que “cumplidor”.

¿Qué valores morales habitarían en su alma para que ni la piedad, ni la vergüenza, ni el remordimiento, ni la indignación, ni….lo llevaran a realizar el genocidio?

Pudo el antisemitismo a las virtudes.

¿Y la población alemana?

Ante tal genocidio no basta decir: “lo siento” a nivel personal y privado, porque es un “mal público”, contra el que debería haberse luchado.

Quien “lo siente” privadamente, en el fondo lo que desea es estar a bien consigo mismo y con todos, tanto con los asesinos y sus partidarios como con las víctimas.

No decirlo “públicamente”, el secreto, también sirve para que no se enteren los asesinos, no siendo que….

Un perseguido, un desahuciado, una mujer maltratada,….no puede conformarse con que alguien, al oído y sin que los demás se enteren, le diga: “estoy contigo”.

Lo que todos ellos necesitan es una adhesión impersonal, no basta la de los cercanos y amigos.

No basta con lamentar la situación de la víctima, debe intervenirse para evitarlo.

El mero silencio del espectador de una injusticia es, en el fondo, estar a favor de la desvergüenza de los agresores.

lunes, 10 de diciembre de 2012

AHORA QUE VIVIMOS EN DEMOCRACIA….


¿Qué pasa desde que vivimos en democracia?, ¿Que podemos hacer los que nos dé la “real” gana, porque cada uno es rey de sí mismo?

Sí. Podrás pensar lo que quieras. Pero eso también podíamos hacerlo antes.

Desde que vivimos en democracia existe y la Constitución lo proclama: “libertad de pensamiento”. Pero ¿de qué clase de pensamiento?, ¿del interior-interno-implícito o del exterior o explícito?

Puedo yo pensar lo que quiera (como siempre) pero muchos de esos pensamientos no los podrá decir en público.

Yo puedo pensar que los negros son….y las mujeres son…..y los gitanos son….

Tú puedes pensar lo que quieras, ese es tu problema, pero podrías tener muchos más problemas, legales y penales, si expresas pensamientos lesivos contra esos u otros colectivos.

La democracia ha venido, precisamente, a acotar, a poner límites, lindes al pensamiento expreso.

En cualquier tiempo y lugar, cualquier persona podía pensar lo que le diera la gana. ¿Quién iba a prohibir pensar? ¿Cómo y quién iba a poner cortocircuitos neuronales para evitar “pensar malos pensamientos”?

A mí Franco nunca me prohibió pensar. Ya me encargaba, luego, yo (por supervivencia) no expresar ciertos pensamientos sobre la Jerarquía Eclesiástica, sobre la Dictadura, sobre los Principios Fundamentales del Pensamiento, sobre el Fuero de los españoles, sobre el Marxismo, sobre Nietzsche,….

(A mi compañero de docencia, y amigo, Rafael, de izquierdas, allá en Córdoba, le levantaron un expediente y lo retiraron de la enseñanza por explicar el Marxismo que, (¡cosa curiosa¡) venía en el programa. Pero es que había que denostarlo, no explicarlo, y, menos, defenderlo y alabarlo.

El Marxismo era malo (ateo, materialista, comunista,….) por lo tanto, había que resaltar “lo malo” de él para que los alumnos, ya desde la adolescencia, fueran acostumbrándose a rechazarlo.

Como si el Marxismo pudiera ser explicado y comprendido sin tener en cuenta el contexto socio-político-económico en que surgió. Porque cuando se explica así (que es como debe explicarse) no sólo tiene sentido y está justificado, sino que fue la mejor respuesta que, en esas circunstancias, puedo darse.

Si el Manifiesto Comunista es del 1.848, hubo que esperar a 1.892 a que la Iglesia, con León XIII dijera algo contra la explotación y la injusticia.

Yo tuve, en el Instituto, a dos compañeras, de Francés, que fueron madres sin estar casadas.

Una, catedrática, el curso siguiente, aterrizó, por traslado obligatorio, en Lanzarote. La otra, agregada o adjunta, apareció en un pueblo del Pirineo leridano.

Uno no era libre para expresar lo que quería, las otras no eran libres para hacer lo que les diera la gana, como ser madres.

Hoy no serían problemas.

Como decía Churchill: “la democracia es la peor forma de gobierno, exceptuadas todas las demás”

No creo que sea el mejor de los regímenes políticos, a no ser que eso lo entendamos como el menos malo actual, pero que podía haberlos mejores.

La democracia, no como en realidad las distintas naciones la han o están poniendo en práctica, sino como ideal que proclama metas, objetivos, insuperables.

Pero, como dice el refrán, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Teóricamente, la democracia es el régimen político insuperable, pero todos sabemos que la democracia en Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, España,… tiene puntos en común, pero tienen más diferencias.

Si antes era el Dictador el que marcaba el terreno pisable y el no pisable, ahora es el pueblo el que, en la Constitución, aprobada en 1.978, ha marcado el terreno.

“El que manda” y “lo mandado”,

Pero la democracia no es un “todo” dado de una vez por todas, sino siempre en proceso.

La cosa no es: o hay o no hay democracia, o todo o nada.

NO.
 
Entre el 0 absoluto del NO y el 100 del SÍ absoluto hay una enorme escalera de progresión o de regresión.

La democracia no es algo que se adquiere y ya está. “Nos acostamos ”súbditos”  y nos levantamos “ciudadanos”.

NO.

La democracia, siempre, es manifiestamente mejorable, y podrá ser más progresiva o más regresiva, puede estar en el escalón 80 o en el 50.

La democracia, pues, más que un régimen político del Sí o del No, es un ideal político y, como todos sabemos, el ideal siempre es inalcanzable porque, siempre, se encuentra un poco más allá de donde hemos llegado.

El ideal, además de como meta a la que llegar o como fin a conquistar, es un imán que atrae a seguir acercándose, un imán que provoca un impulso en los ciudadanos.

Ninguna democracia real ha coincidido, coincide o coincidirá con “la democracia ideal”.

Siempre es posible mayores dosis, más y mejor igualdad, libertad, tolerancia, participación ciudadana….

Establecer la “democracia” es una tarea inalcanzable, pero tarea de mejora progresiva.

Dice el refrán que “hasta el mejor escribano echa un borrón”.

Pues, igualmente la democracia. En cualquier democracia instalada siempre habrá borrones, aunque más o menos borrables.

Y no miremos la democracia de la O.N.U., por ejemplo (porque la democracia se queda con el culo al aire)

En nuestra democracia occidental ningún gobierno tiene las manos libres. Siempre hay fuerzas que impulsan o parapetos que frenan, bien sea el poder ubicuo económico, bien sea la Iglesia.

En el mismo Parlamento. ¿Se parlamenta con razones o se negocia con los otros para hacer un paripé de razonamiento, camuflado bajo el término “consenso”?.

Miro a España y observo, cada legislatura, los partidos nacionalistas poniendo la bolsa ante el partido gobernante y, si cae, si entra lo solicitado o no, habrá un sí o un no como respuesta. Y esto es a lo que llamamos “democracia”.

Y como a ellos los ha elegido su terruño, es su terruño lo único que les importa, el resto de la tierra, más allá de su pedazo, se las trae al pairo. Así que año tras año repiten la operación.

Miro a mi España, democrática y ¿qué es lo que observo en todas y cada una de las elecciones? Unas listas cerradas y que, quienes aparecen en los primeros puestos de salida, con seguridad o muy alta probabilidad de ganar, no son los más capacitados, sino los más obedientes y chaqueteros.

Y veo que la ley electoral beneficia claramente a los dos partidos mayoritarios, y veo cómo un “partidito autonómico” puede obtener más representación que el tercer partido nacional.

Miro a mi España, democrática, y veo cómo Rajoy indulta a ladrones de cuello blanco y a torturadores catalanes, y me pregunto si los indultos no eran de tiempos de los monarcas absolutos y una medida de gracia puesto que ellos legislaban, gobernaban y juzgaban.

¿Que está en la ley el indultar y es, por lo tanto, legal? Pues que la abolan (?). Si existe, no debería existir.

¿Igualdad de todos los españoles ante la ley? ¿De verdad?

Dice el Partido Gobernante que, para ahorrar, este año no habrá “paga extraordinaria de Navidad” para los funcionarios. Pero !mira tú por dónde ¡ en la Extremadura del P.P. y el País Vasco, en los últimos estertores y antes de hacer las maletas el Partido Socialista, sí las van a cobrar.

¿No es eso anticonstitucional al no ser iguales todos los españoles? ¿Eso no es una discriminación por causa de residencia?

¿Y qué decir de la manipulación de la opinión pública?

Dime qué prensa lees, que emisora escuchas, que cadena de TV ves y te diré cómo piensas políticamente.

Toda democracia real (y más la nuestra) es deficitaria, respecto a la democracia ideal.

Pero todo esto, que es verdad, es preferible a un régimen teocrático o étnico, incompatibles con la democracia.

Uno nace “ciudadano” en un régimen democrático, pero no se nace “demócrata”, ésta es una conquista, no una herencia.

Para ser “demócrata” hay que oponerse a nuestros propios intereses y mirar y ver más allá de sí mismo, más allá de la familia, más allá del terruño,… y luchar por imponer el Bien Común.

Ser demócrata no se contagia, uno consigue hacerse y ser demócrata.

Tampoco nadie es “demócrata” por instinto. No existe el gen democrático. Por instinto el hombre siempre es “egoísta” y “egocéntrico”. Será la cultura la que marque los caminos por los que transitar, porque si por uno fuera….

Lo “democrático” es “antinatural”, porque lo “natural” es que el fuerte domine al débil y que la que reine sea la desigualdad.

La “democracia” es un régimen “artificial” creado por el hombre para frenar a los fuertes y defender a los débiles.

Aunque, según el sofista, a los fuertes es a los que más les interesa la democracia porque es la manera más práctica de defenderse del peligro de que muchos débiles, juntos, puedan más que él y acaben con su vida.

El fuerte tiene más peligro de perecer en una dictadura, en la que todos los súbditos estarán contra él y la esclavitud impuesta, que en una democracia, que defenderá sus derechos frente a la tiranía de los muchos.

El Estado, con el monopolio de la fuerza, es mejor garante de su vida que él con su propia fuerza. Aunque sólo sea por aquello de que “muchos pocos hacen mucho”.

Es tarea del ciudadano madurar, constantemente, su “democraticidad” (¿palabro?).

Si la democracia ideal es algo angelical, en las democracias reales siempre andarán sueltos diablillos.

Eso sí, los jefes autonómicos, con esa miopía propia de intereses espurios, “aman” tánto su terruño que uno no sabe si son ingenuos adanes o redomados diablos.

¿Qué importa la Geografía y la Historia de España cuando, aquí, sabemos lo que nos pasó en la guerra civil y durante el franquismo y el arroyo que cruza nuestro término municipal, más importante que el Ebro?

Como si el Duero naciera y desembocara en Toro (Zamora), aunque esté tan lejos del mar.

Pero ¡tranquilos¡ llegarán los psicopedagogos del turno de guardia para imponer la gastronomía propia y el propio folklore y proclamarlo “patrimonio inmaterial de la humanidad”

¡Somos los mejores¡ ¡Somos únicos¡ Y que no nos toquen la lengua porque “quieren acabar con nuestra identidad de pueblo”

¿Habrá mayor tontería?

¿Esto es la “democracia”?

domingo, 9 de diciembre de 2012

DEMOCRACIA.

Para que un país pueda considerarse democrático debe, al menos, detentar estos tres elementos:

1.- Voto Universal, manifestación de la “soberanía popular”, (todos y cada uno de los ciudadanos, mayores de edad, deben tener derecho a votar a quien o quienes crea conveniente). Es el CÓMO de la democracia

2.- Posibilidad real de alternativa en el poder del partido o partidos opositores. Es el QUIEN de la democracia

3.- La Libertad, la Justicia, el Bien Común,…… Es el QUÉ de la democracia

Pero la Auténtica Democracia, además, debe estar dotada de:

1.- Listas abiertas, para que el potencial votante pueda optar por los que considere más capacitados...

2.- La no exclusión u olvido de las minorías.

3.- La justicia social. La protección de los más débiles,…

Pero, además, la Auténtica Democracia debe:

.- Garantizar que todos y cada uno de los ciudadanos tenga acceso a una información real, no manipulada, para poder formar sus creencias, de manera crítica y racional, sin imposición externa, por falta de transparencia.

Para esta crítica racional nada mejor que la FILOSOFÍA.

viernes, 7 de diciembre de 2012

EL DEDO Y LA LUNA.


Puesto que no hay sombra sin luz y sin cuerpo opaco que se interponga y la proyecte, la sombra es una realidad, dependiente, pero realidad.

Sólo el tonto cree que es la única realidad.

De lo que dice el proverbio, o Tagore, o Confucio, o los tres, se deduce:

1.- Que el dedo que apunta a la luna no es la luna, sino un dedo.

2.- Que cuando el dedo señala a la luna sólo el necio se queda, extasiado, mirando el dedo.

3.- Que sólo el sabio señala a la luna.

El polifacético Alejandro Jodorosky, del que tenía apuntadas en una libretilla antigua dos pensamientos suyos (1.- “hoy mismo deja de criticar tu cuerpo. Acéptalo tal cual es, sin preocuparte de la mirada ajena. No te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman” y 2.- “Un filósofo, que no podía caminar porque pisaba su barba, se cortó los pies”), al reflexionar sobre “el dedo y la luna” afirma: “son dos mundos diferentes, por eso no pueden unirse, es decir, el necio que mira el dedo nunca llegará a la luna”.

El dedo es un dedo, pero al apuntar a la luna deja, en realidad de ser, en sí mismo, un dedo, y pasa a ser  un mero indicador de algo distinto a él.

Yo prefiero el proverbio inglés: “cuando apuntas con un dedo, a algo, a lo que sea, a la luna, recuerda que los otros tres dedos, sujetos por el cuarto, están señalándote a ti” (haz la prueba tú mismo).

Pero cuando llegan los listos, los poderosos, los interesados, los busca-recompensas,….y se ponen de acuerdo (porque les interesa) que los demás no miren  la luna, no la miran.

Es el populismo. Ese mecanismo cuyo objetivo es llamar la atención sobre lo inmediato, sobre el dedo.

Es, entonces, cuando los imbéciles-imbéciles no sólo se quedan mirando el dedo sino que, además, solamente oyen los cantos de sirena que le cuentan los populistas. Son y serán cegatos mientras no rompan la cadena de la dependencia. Ven y oyen por los ojos y la boca de sus superiores. No se preguntarán  qué es algo, sino que se lo preguntarán. Condenados, de por vida, a la minoría de edad. La razón aparcada en el cuarto trastero.

 Los menos imbéciles, los filósofos, mirarán el dedo no como realidad sino como dirección y, mirando en esa dirección, intentarán ver el objeto apuntado, como, por ejemplo, la luna, aunque sean los poetas quienes la canten y los científicos quienes la profanen, pisándola.

Se trata de descubrirla, no de vestirla con bello ropaje ni, menos aún, pisotearla.

 

martes, 4 de diciembre de 2012

LA RELIGIÓN ¿TIENE FUTURO O SÓLO PASADO?

“Con la iglesia hemos topado” – es la frase que Cervantes pone en boca de D. Quijotes y que no significa lo que, generalmente se cree y se interpreta: “cuídate de meterte con la Iglesia o con temas religiosos porque, de lo contrario, tendrás que atenerte a las consecuencias”.

La cosa es mucho más sencilla.

Don Quijote, acompañado de su fiel escudero, caminaban de noche, en plena oscuridad, buscando el alcázar donde, supuestamente, reside su dama, Dulcinea, y “dan” con una iglesia donde, con seguridad, ella no se encontraba allí.

La interpretación de esa frase, en sentido figurado, supondría un privilegio injustificado según el cual nadie puede/debe “meterse” con ella si no quiere que….

Aunque, además, debe siempre distinguirse entre “Iglesia” como “institución” (blanco de todas las críticas por el poder que ostentaba y que, por cualquier razón, real, imaginaria o inventada, podía llevarte a la tortura, incluso llegar hasta la muerte en la hoguera) e “Iglesia militante”, a pie de calle, como “comunidad de personas concretas, creyentes”.

Esta iglesia militante desarrolla una labor humanitaria como la puede desarrollar muchas O.N.G.S., aunque sean por motivos diferentes.

Las críticas a la Iglesia, como Institución, le vienen por todos los frentes.

Ya hasta el Ejército ha dejado de discriminar a la mujer, en el acceso a la cadena de mandos, sin embargo la Iglesia sigue discriminándola, cerrándole el paso hasta el nivel inferior, el sacerdocio.

Con una estructura jerárquica de poder anquilosada, bloqueada, enquistada y medieval.

Con un lenguaje ampuloso y grandilocuente, pero vacío.

Con una parafernalia litúrgica fuera del tiempo, como si el tiempo se hubiera paralizado y un culto desorbitado a la personalidad.

Nada atractivo para las nuevas generaciones que, tras “hacer la primera comunión”, ya no hubo segunda.

Si a esto se añade su prepotencia, su complejo de superioridad, su proclamada infalibilidad, su obediencia ciega al superior en la cadena jerárquica, sus privilegios en el pago de impuestos, la imposición de la asignatura de Religión (con la catequesis de compañía) en la enseñanza (aunque sea en un estado laico o aconfesional).

Hoy día la Iglesia cada vez está menos presente en el ámbito político, público (no sé si decir que “gracias a Dios”) y, poco a poco, ante el vacío de creyentes asistentes, las iglesias serán sólo museos y galerías de arte, a visitar por turistas y estudiosos, ajenos a la religión.

Ya no es lo que era, una invasión total, una inundación, anegando tanto la vida pública como la vida privada. Presente “desde la plaza hasta en la cama”.

Yo recuerdo los “certificados de buena conducta”, expedidos por el cura del pueblo, exigidos por la Administración Civil del Estado como requisitos para acceder a cualquier puesto del Estado.

Hoy la Iglesia está ahí, pero sólo para quien quiera beber de esa agua.

Las referencias religiosas en la vida de los hombres ya no son tales, ni social ni individualmente.

La vida, y sus problemas, son enfocados, planteados y se buscan soluciones a los mismos desde una perspectiva no religiosa.

(Pero estamos moviéndonos en nuestro mundo occidental cristiano, porque la religión musulmana, y un poco menos la judía, están presentes hasta en la cama).

Si el culto religioso católico está, hoy, bajo mínimos y en horas bajas, mientras la judía se mantiene, la musulmana sigue avanzando a pasos agigantados.

Pero sigamos con la religión cristiana.

Como el poder, la autoridad, ya no procede de Dios, sino de los ciudadanos, las leyes civiles han perdido completamente su carácter sagrado y son sólo, y totalmente, humanas. Su incumplimiento se queda en delito y ha dejado de ser pecado, su castigo (si el delito se descubre) es sólo temporal y en esta vida, ya no eterno y en la vida de ultratumba.

La conciencia moderna rechaza toda autoridad y las leyes deben pasar por el filtro de la conciencia para poder ser asumidas.

La razón autónoma y crítica es el cedazo de las obligaciones que provengan del exterior..

Dios y la religión ya no son previos a la conciencia del hombre, sino que vienen después de la ética humanista, para darle sentido.

Como muchas personas necesitan de Dios y de la religión para darle sentido a su vida habrá que no obstaculizarlos, pero tampoco prohibirlos ni obligarlos.

Pero ellos deben ubicarse en el ámbito privado y estar excluidos del ámbito público, lugar común de todos, creyentes y no creyentes.

La religión ha perdido el papel de protagonista que detentó en otros tiempos, tanto en la cohesión social como en la legitimación del orden político, en las “sociedades sin Estado”, pues en las “sociedades con Estado” ha perdido toda su vigencia.

La aparición del Estado ha desplazado a la religión. Ésta ya no aparece necesaria ni para legitimar el orden social ni el orden político, sino que los seres humanos van a darse a sí mismos ambos órdenes, sin tener que recurrir a Dios como fundamento.

El antropocentrismo, como origen, ha sustituido al teocentrismo, como origen.

La religión ha dejado de ser relevante y el mundo está inmerso en un proceso de secularización.

La religión siempre anduvo en compañía de la superstición y de la ignorancia, y de estas cadenas el hombre ha quedado libre, gracias a la razón ilustrada como instrumento.

La secularización pues, sin Dios y sólo con la razón, suponía el indiscutible progreso de la humanidad, al hacerse cargo de él el propio hombre.

Pero nunca avanzó tanto la ciencia y la tecnología como en nuestro siglo, ¿por qué, pues, el auge y la buena salud de las religiones varias, sobre todo del islamismo, del budismo, del hinduismo y de un sinfín de sectas religiosas?

La vitalidad del cristianismo, tan potente en otros tiempos de monopolio, está desinflándose, mientras se vivifican otras religiosidades.

¿Por qué con la difusión y propagación del espíritu ilustrado, sin embargo surgen nuevas religiosidades?

Hoy, sin embargo se hace ciencia al margen de la religión y se vive al margen de la iglesia.

El laboratorio, como ensayo de soluciones, ha sustituido a la iglesia.

Ante la enfermedad se acude al hospital (institución laica) y al médico (científico) en vez de a la iglesia (morada de Dios) y al cura (su representante).

En nuestro mundo occidental cristiano, cada vez más la cirugía ha sustituido a los milagros, las farmacias a los confesonarios y las medicinas a las oraciones.

Entonces, ¿por qué esa religiosidad variada, no cristiana, (y sobre todo el islamismo) siguen presentes, y en auge, en detrimento de las dos religiones clásicas (judaísmo y cristianismo)?

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿CUÁL ES TU PARTE DE VERDAD?.


La verdad es perspectiva y  las únicas verdades y falsedades absolutas son las que se dan entre ideas (Tautologías y Contradicciones), como “el triángulo tiene tres ángulos” y  “la suma de los ángulos internos de un triángulo equivalen a dos rectos” (la primera inmediatamente evidente o axioma, y la segunda mediatamente evidente, porque tiene que ser demostrada, o teorema) o “el triángulo tiene 8 lados” (falsedad absoluta o Contradicción).

Si la verdad es perspectiva y la realidad se nos muestra en perspectiva, desde el lugar que uno ocupa, todos y cada uno participamos en la verdad, tenemos nuestra verdad, la que vemos desde donde estamos.

La suma de todas las perspectivas, tanto reales como posibles, daría lugar a la verdad absoluta. Ésta sería Dios (Suma Verdad, Bondad, Belleza….)

Pero, del hecho de que toda verdad es perspectiva y todos y cada uno tenemos nuestra parte de verdad, de ello no podemos deducir que todas las perspectivas sean iguales y todos tengamos una parte igual de la verdad.

¿Acaso no hay perspectivas mejores y peores?. ¿No hay lugares privilegiados desde los que se observa la realidad mejor que desde otros?.

Yo puedo observar la realidad de la Catedral de Málaga desde la Plaza del Obispo, desde la calle Císter, desde la terraza del Málaga Palacio (A.C.) o desde la sacristía.

¿Veré igual la catedral desde cada uno de esos sitios?. Evidentemente NO. Hay mayor y mejor parte de verdad desde una que desde otras.

Cuando somos testigos de que algunos cometen daño y otros lo sufren, lo padecen, ¿cuál es la verdad de cada uno de ellos?. ¿Nos mantendremos neutrales porque “cada uno tiene su parte de verdad”?. ¿Son iguales los pesos de verdad de ambos platillos de la balanza, por el hecho de que en ambos hayan pesos?

El temeroso y mojigato sentenciador parecería tener la balanza trucada, como la de los estafadores, en que medio kilo de patatas equilibra el fiel de la balanza con la pesa de un kilo.

La víctima, al mirar la conducta del pretendido testigo neutral, la verá (con toda razón) como un cómplice del “malo”, poniendo en su balanza la mano para reequilibrarla.

Un estafador moral.

La pretendida y falsa neutralidad es, en realidad, un partidismo.

Esa pretendida equidistancia no es, realmente, una equidistancia sino un acercamiento y alejamiento a una de las dos partes, como si el lugar que el pretende y cree ocupar no fuese un falso centro de la circunferencia.

El falso neutral, queriéndolo o sin querer, con buena o mala intención, sea Obispo o sea Batasuno, ya han apostado por uno.

Es impúdica su proclamada equidistancia y Aristóteles los llamaría “injustos” por “tratar igual a los desiguales”, a los que conscientemente matan y a los que inocentemente mueren.

Es verdad que se habla de “muerte” pero no es igual “matar” que “ser matado”. Desde pequeñitos nos enseñaron las diferencias entre un verbo en activa y un verbo en pasiva.

Del hecho de que nadie sea Dios y tenga el monopolio absoluto de la verdad no puede inducirse que todos están en posesión de la misma porción de verdad.

Si está, estadísticamente, demostrado que cada español consume tres pollos al mes ¿quiere decir que todos los comen? ¿o que uno come cinco mientras el otro sólo come uno, aunque los dos hayan consumido pollo?

“Todos comen pollo”, “no todos comen lo mismo de pollo”.

Igualmente, “todos tienen su porción de verdad” pero “no todos tienen la misma porción de verdad”.

Proclamar la verdad estadística es una evasión de la realidad.

Ahí hay un subterfugio moral, una confortable pero hipócrita evasión de la realidad.

¡Como si no existiera una escala, una jerarquía moral en las conductas.

Si la justicia, para Aristóteles es “tratar igual a los iguales y desigualmente a los desiguales” entonces….

Es verdad que en todo mal hay algo de bien (porque no existe el mal absoluto) y en todo bien algo de mal (porque no existe el bien absoluto), pero ¿cuáles son sus proporciones?.

Otra vez a cuestas con la “falacia del término medio”, como si ello fuera posible en una balanza trucada.

¿Cuál es la parte de verdad y de razón del terrorista, del violador, del ladrón, del maltratador,… y cuál la de las víctimas?

domingo, 2 de diciembre de 2012

¡NO ME SEAS POLÍTICO¡


¿Por qué están tan desacreditados y tenemos en tánto descrédito a los políticos, por el mal obrar de algunos? (no cometamos, una vez más, la “falacia de la generalización inadecuada”)

En las encuestas de valoración social se encuentran los últimos en la escala.

Hemos dejado la política en manos de los políticos ¡y así nos va¡.

Me recuerda a aquella de: “la guerra es un asunto demasiado serio como para dejarla en manos de los militares”.

Antes se decía: “para eso les pagamos”, hoy, en cambio, decimos: “¿por qué le pagamos, por qué cobran tánto y, además, para eso?”

Soy de la opinión que los que se dedican a la política deben vivir de la política. Pero ¿tánto y para esto”? (es la comidilla general).

Me he preguntado, muchas veces, si es conveniente que ser político sea una profesión, como ser médico, maestro o ingeniero.

Pero, si en éstos se da por supuesta su valía al tener, tras sí, una carrera y, por lo general, una oposición ganada en buena lid, ¿qué hace falta para ser político sino estar a bien, muy a bien, con la cúpula del partido para conseguir salir bien colocado en el punto de partida de la contienda electoral?.

Además, casi matemáticamente (miren a su alrededor) un perdedor de las municipales aparecerá en las autonómicas, y, de aquí, en las generales hasta llegar a Bruselas.

¿Por qué? y ¿para qué?.

En el imaginario ciudadano está presente la credulidad de que, a los políticos, se les vota para que les solucionen los problemas y resulta que “ellos son el problema”.

Es el riesgo de la deriva de que los asuntos públicos se conviertan en asuntos privados, de los partidos, incluso particulares.

Como los vericuetos de los asuntos públicos no nos caben en la cabeza, se nos van de la mano, dejamos en sus manos la solución, para no tener que pensar en ellos. Y así nos van. ¿Podemos quejarnos de lo que pasa y nos pasa?.

¿No debería cambiarse el estatuto del político y que tenga que dar cuenta de su labor ante sus votantes?.

Por todo ello, al final, llegamos a la misma conclusión: “todos son iguales”, “todos van a lo suyo”, “es vergonzoso”.

¿Tenemos los políticos que nos merecemos o no?. ¿Está la mediocridad instalada como norma?.

La baja calidad de los políticos viene a coincidir con la deriva del ciudadano. Y así, dejamos la puerta abierta a que el político, que se sabe interino, mire por su presente y su futuro más que por la Polis.

Parece como si “no meterse en política” fuera una cualidad loable y que el mayor timbre de gloria fuera el de alguien que va de la casa al trabajo y del trabajo a casa, y que sólo vive para su familia.

Y ESTO ES UN ERROR.

Como consideramos la política como un campo de canallas, no contaminarnos, estando alejados de ella, se nos muestra como un mérito.

Y ESTO ES UN ERROR.

Con esas premisas, como base, deducimos que la vida más valiosa es la vida privada (la íntima y la familiar) y el trabajo para sustentar a la misma.

Y ESTO ES UN ERROR.

En una conversación soltamos un “yo no soy político” como una carta ganadora de presentación.

Y, TAMBIÉN, ES UN ERROR.

Porque, en nuestras sociedades avanzadas LA POLÍTICA ES NECESARIA. Y “LA HACES O TE LA HACEN”.

¿Saben Uds. cómo llamaban los atenienses a quienes sólo se preocupaban de los suyo, alejados de lo público?. IDIOTAS.

“IDIOTA” (obvio el significado médico como deficiencia mental grave…..), en palabras de Fernando Savater: “del griego “idiotés”, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado, tan sólo, en los suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás”.

Nos comportamos como IDIOTAS cuando soltamos la frase: “a mí que me dejen en paz, yo ya pago mis impuestos” (a lo que habría que añadirle la coletilla: “porque no puedo evadirme de ellos”) ¿O les pagamos concienciados de que es una obligación?

Es verdad que el bienestar (aunque no nos guste, a veces, reconocerlo) se asienta en lo económico.

La indiferencia, la abstención el “me da igual que me da lo mismo”, el “¿para qué si todos son iguales”,…. Y otras lindeces por el estilo son concausas de por qué nos va como nos va.

¡HAY QUE VER LO “IDIOTAS” QUE SOMOS LA MAYORÍA DE LOS CIUDADANOS¡