miércoles, 21 de enero de 2015

DIOS Y EL DOLOR


El concepto de Dios que, desde el principio, germinó en Occidente ha provenido del judaísmo y del cristianismo paulino, que fue el que se impuso.
Así, todos los males del mundo procedían del pecado, siendo la redención de Cristo la única curación, por lo que “fuera de la Iglesia no hay salvación”
Para sintonizar, pues, con la redención de Cristo también nosotros deberíamos sacrificarnos y sufrir.

De San Pablo proviene esa “Teología del sufrimiento” (como expuse en una entrada anterior).

Pero, ya en tiempos de San Pablo, para los gnósticos (no confundir con los “agnósticos”) del cristianismo primitivo, tan extendido y seguido, tanto o más que el pensamiento paulino, los males del mundo provenían de la “ignorancia” y la curación llegaba de la mano de la “sabiduría”.

Pero el “sufrir” se impuso al “saber”, condenado, además, y perseguido como herejía.

Fue a través de Pablo, un gentil, alguien sobrevenido y ajeno al círculo de Jesús, el que elabora esa Teología de la Cruz y, así, el dolor y el sufrimiento comienzan a tener un lugar privilegiado entre los cristianos seguidores de Pablo hasta llegar a una especie de “canonización del dolor”, como lo predicaría entre sus adeptos el hoy ya  rapidísimo santo, San José María Escrivá de Balaguer, el Pablo español del siglo XX.

Con Pablo el cristianismo queda asociado al sufrimiento en este mundo, más que a la felicidad, relegada y desplazada al otro mundo, tras la muerte.
La vida, esta vida terrena, es/debe ser un “valle de lágrimas”, no de “risas”

¿Recordáis la película “El nombre de la rosa” y la obsesión porque no se conociera el libro de Aristóteles “Sobre la risa”?.

Este mundo no está hecho, ni nosotros estamos en él, para ser felices en él, sino para merecer, tras las lágrimas, el dolor y el sufrimiento, la felicidad eterna.
Sacrificar una “vida temporal”, sufriente, por una “vida eterna”, felicitante.

“Vivir” es “desvivirse”, es “morir”
El sufrimiento como mérito.

Pero ¿alguien conoce algún pasaje del evangelio en el que Jesús de Nazaret aprecie, estime, valore,… el sufrimiento, siendo así que Él no toleraba el dolor y “curaba a todos”?

Tan poco apreciaba el dolor y el sufrimiento que fue tachado de comilón y bebedor, porque acudía a los banquetes siempre que algún rico fariseo lo invitaba.

Pero ¡lo que es la tradición¡ todavía son muchas las personas que llevan colgando al cuello una cadena con una cruz de oro, cuando hasta los primeros cristianos aborrecían la cruz.
En los dos primeros siglos del cristianismo, cuando tenían que reunirse en asamblea en las catacumbas, en éstas no aparece una sola pintura de una cruz o de una crucifixión.
Aquellos primeros cristianos, el “cristianismo primitivo”, que conocían el tormento de la crucifixión, nunca adoraron la cruz.
Es como si, en nuestro tiempo, alguien llevase al cuello una reproducción del torniquete o de la silla eléctrica.

La gran equivocación de la Iglesia fue sacralizar el dolor y el sufrimiento, viéndolo como algo positivo, en vez de verlo como algo inevitable (pero que debería ser evitado), como algo deseable.

¿Pero acaso Jesús de Nazaret eligió los latigazos, la corona de espinas y la muerte en la cruz?.
Jesús no murió como cordero que fue mansamente al matadero, a Jesús lo apresaron, lo condenaron y lo crucificaron.

El mensaje de Jesús no son los “dolores” sino las “bienaventuranzas” (que hoy llamaríamos “Felicidades”)

Han sido las Iglesias, como Instituciones de poder, y a pesar del mensaje de Jesús, las que han predicado la resignación ante el dolor y el sufrimiento como claves de la espiritualidad y de lo sagrado e imponiéndonos, para creerlo, a un Dios capaz de imponer castigos infinitos y eternos.

El cristianismo servido por la Iglesia oficial ha sido paulino.
Nada de extrañar que haya perdido tanto espacio en la sociedad.
Arrimándose, además, al poder para someterlo, para dirigirlo, para imponerse,…

Se han creído (y así han querido hacérnoslo creer) que sólo a través de ella (la Iglesia), como la aduana del cielo, podemos traspasar, pagando y sufriendo, las puertas del cielo, la felicidad eterna.

¿”Extra Ecclesia nulla est Salus”?
¿No hay salvación fuera de ella?


¡Pues estamos “arreglaos”¡

martes, 20 de enero de 2015

TENGO “DERECHO” A….



         Siempre que alguien tiene “derecho a” (lo que sea) alguien tiene que tener el “deber de” (eso mismo). Es lo que se denomina “correlatividad”.
         Derechos y Deberes son correlativos y descansan en personas distintas.

         Pero hay un refrán que dice: “del DICHO al HECHO hay mucho TRECHO”. Aunque sea “mucho”, es “trecho”, es un camino, viene.

         Creo que en los tiempos actuales, tiempos de crisis múltiples, ya ni “TRECHOS”  hay, sólo “DICHOS”, menos aún HECHOS.

         DICE (DICHO) nuestra Constitución Española que “Toda persona tiene Derecho a (entre otras cosas) a la Salud, a la Educación, al Trabajo, a una Vivienda…..”.
         Y ahora vienen los HECHOS: listas de espera, des-educación real, paro, ¿vivienda? (¿qué te voy a contar?). Estábamos acostumbrados a vivir con dinero prestado hipotecando la vida y los “prestamistas” han devaluado tanto nuestra vida que ni como aval les vale ya.
         Esto es lo que HAY.

         DICE: “Toda persona tiene “derecho a” la vida” (comida, agua potable, vestido, techo) y fíjense en los HECHOS, en lo que HAY.

         ¿Dónde está el TRECHO? Sólo en la mente de los optimistas antropológicos, en la intención de los “buenistas”.

         “Derecho a la libertad de opinión y de expresión…”.Que se lo pregunten a los de CHARLIE HEBDO, a quienes las caricaturas, su forma de HABLAR les ha costado la VIDA. Te quito la palabra de la boca, el lápiz de la mano y te pongo una bala en la sien.

         O el Derecho a la Libertad Religiosa, y ahí tenemos a la jerarquía eclesiástica despotricando contra los ateobuses, contra leyes permisivas, contra los métodos anticonceptivos, contra el aborto legal cuando el nasciturus….contra la salida de la catequesis de la escuela (porque, por desgracia, eso es la asignatura de Religión)…como si los no religiosos no tuvieran, también, derecho a exponer sus no creencias, a manifestar su ateísmo o su agnosticismo y estar convencida, la jerarquía eclesiástica, de que “el que no está conmigo está contra mí” cuando lo único que quieren, los no creyentes, es estar bien consigo mismos. Parece que sólo “ella”, la jerarquía eclesiástica, tiene “derecho a” y todos los demás tienen el “deber de”.

         O el “derecho a” una información veraz siendo el Estado quien tenga el “deber de” informar verazmente, siendo así que nunca, en ningún lugar, en ningún estado, éste lo hace, porque puede salir perjudicado, y tendremos que averiguarlo nosotros los ciudadanos, los periodistas,…

         DICE la ley que “todos somos iguales ante ella”, pero todos SABEMOS que eso, no sólo es falso, sino que también es mentira (la Infanta, Bárcenas, Rato, ERES, Gürtel….
 Como “quien hace la ley, hace la trampa”, los que no hacemos ni sabemos de leyes, no sólo no sorteamos las trampas, sino que caemos en ellas como “inocentes pajarillos”.
         Nunca se ha HABLADO tanto de Igualdad entre los hombres, como en los tiempos que corren, y nunca ha HABIDO más Desigualdad entre ellos, cada vez más brecha y más profunda. (España: país, tras Letonia, en la que la desigualdad más abunda)
         Por lo que se ve sólo debemos ser IGUALES ante Dios, pero esto no podemos ni verificarlo ni falsarlo, porque sólo lo SERÁ en la otra vida, cuando ya no estemos aquí para  contarlo, para comprobarlo.
         Incluso los más DESIGUALES (por abajo) son los Preferidos. Ellos son los “bienaventurados”, los que estén con la barriga vacía, con la boca seca, con el techo de estrellas, los mal-tratados, los pobres,… Parecen sentencias “mal-sonantes”, en los tiempos que corremos, decirle a un parado, a un hambriento,… que es un dichoso, que tiene mucha suerte, que es un bienaventurado… (Con lo fácil que tienen SERLO todos aquellos que lo PREGONAN, que lo DICEN y que no reúnen ninguna de las características de los bienaventurados, ¿por qué no querrán SERLO?).

         O el “derecho a la libertad de movimiento”, y se lo DECIMOS a los que no dejamos desembarcar, a los emigrantes que han logrado no ser tragados por el mar y enlosar, de camino, el Estrecho de Gibraltar.

         Nunca nadie como ahora está defendiendo tanto el “derecho a la vida” del feto y del “nasciturus” pero nunca condenó la pena de muerte para los ya nacidos.

         Todos tenemos “derecho a” la riqueza, pero en los tiempos de crisis que nos abraza, (con el abrazo del oso) hay quien confunde “ganar un poco menos” de los unos, con el “perderlo todo” de los más.


         El DICHO, el HECHO, ¿dónde está el TRECHO?

lunes, 19 de enero de 2015

SEXO Y GÉNERO

                                           
         Estoy hasta “los mismísimos…” de repetirlo.

         “El” bolígrafo no es del sexo masculino ni “la” mesa lo es del femenino.
         “El” manzano no es un árbol masculino ni “la” higuera es un árbol femenino.
         Ni los seres materiales (bolígrafo o mesa) ni los seres vegetales (manzano o higuera) tienen sexo.
         Los que sí pertenecen al género masculino lingüístico son los términos, las palabras “bolígrafo” y “manzano”, y de ahí que pongamos delante el artículo masculino (lingüístico) “el” y el adjetivo correspondiente también será masculino (lingüístico) “rojo” o “frondoso”.
         Exactamente lo mismo ocurre con “mesa” e “higuera”, su correspondiente artículo “la” y sus adjetivos “cuadrada” y “fructífera”.

         Pero cuando nos referimos a seres vivientes sensibles (los animales) aquí ya tenemos que hablar de sexo. Serán “machos” o “hembras” o, en el caso de los hombres, “varones” o “mujeres”.

         Los machos-varones, por naturaleza, con su semen, siembran, ponen su semilla, (durante muchos siglos la “única semilla”, de ahí que el hijo fuera 100% del varón, le pertenecía en propiedad, el óvulo no se había descubierto, como la otra parte de la semilla, que al ser fecundado por…..). Ellos son capaces de engendrar seres parecidos a ellos.
         Por su parte las hembras-mujeres son capaces de quedarse preñadas y, con el tiempo, de su útero nacerá un ser parecido a ellas.

         Pero una cosa es el “sexo” (algo biológico) y otra cosa es el “género” (algo cultural y social).

         ¿Puede deducirse el “género” del “sexo”?. Las funciones, los comportamientos, los roles, las expectativas, las actitudes…de la mujer o del varón ¿vienen, ya, incluidas en su “sexo”, como algo natural y necesario? ¿O todos ellos son sólo culturales, variables, temporales, contingentes,…?.

         Podemos analizar el problema desde dos Paradigmas distintos:

         1.- El “paradigma del sexo”, que identifica “sexo” y “género”.
         2.- El “paradigma del género”, que distingue entre “sexo” y “género”.

         -Según el 1º, los comportamientos, las funciones, las actividades… (El “género”) viene determinado por la biología, exigido por la naturaleza. No sólo es así, sino que tiene que ser así. Las mujeres, como son así, biológicamente, tienen que comportarse así, sus funciones son éstas y no otras, tienen que obedecer, someterse, Igualmente los varones, como son machos, biológicamente, tienen que mandar, ordenar, dirigir, decidir, pensar…

         -Según el 2º, los comportamientos, las funciones, las actividades, las actitudes,… (El “género”) es algo adquirido, no natural, dependiente de las culturas y de las sociedades, modificable,… Es así pero no tiene por qué serlo, podría no serlo. No hay razón natural que lo exija.

         -Según el primero, un sexo, el del (“macho-varón”), ocupa un lugar superior jerárquico respecto al otra sexo (“hembra-mujer”), es el dominante, tiene un poder por el que el otro sexo está/debe estar subordinado.

-         Según el segundo nada de lo que ha sido y/o está siendo es necesario que así sea, puede ser de otra manera.

         Se pueden/se deben reestructurar las funciones. La casa y el cuidado de los hijos no le corresponden, por naturaleza, a la mujer, aunque así, tradicionalmente, haya sido.
         Ni salir de la casa, hacer una carrera, sacar una oposición, ocupar un puesto, ganarse un salario,… le corresponden, por naturaleza, al varón, aunque así haya  sido tradicionalmente.

         ¡Por favor¡ No digamos “violencia de género” (es una incorrección), llamémosle por su nombre, “violencia de sexo” (como tan a menudo suelo repetir).

         No hay “violación” de las palabras, sino “no concordancia” o “faltas de ortografía”. “Las perros va al veterinarios” es “no concordancia”, no es violación. No hay violación entre categorías lingüísticas (los géneros).
         Si hay/puede haber “violación” entre los sexos, cuando un animal mata a otro animal o cuando una persona agrede, denigra, mata…. a otra persona.

         Cuando una persona (varón o mujer) obliga a la otra, sin ella quererlo ni desearlo (por la causa que sea) a una relación sexual, es una “violación de un sexo por el otro”.

domingo, 18 de enero de 2015

SEXO E IGLESIA



         Esta dichosa, maldita o bendita manía de pensar que embarga a uno y no le deja parar, día y noche, ¡dale que dale¡

         La maldita manía, de muchos, de tirarse a la piscina sin saber qué profundidad tiene y sin siquiera saber nadar.
        
Aquí la cosa es pontificar.
         “Mi (nuestra) opinión no es “Doxa” sino “Episteme””.
         “Mi (nuestro) punto de vista no es particular ni perspectivista sino que lo que (yo) nosotros vemos y concebimos es la verdad “absoluta” (no relativa) y es lo que tiene que ser visto y concebido por todos sean quienes sean, estén donde estén y ocupen el lugar que ocupen” (porque somos representantes de Dios y Éste es Ubicuo y Eterno).

         ¡Qué barbaridad¡.

         ¿Qué puede saber de “virginidad” el que ya ni recuerda cuándo fue su primera vez y, además, practica la promiscuidad y ejerce de promiscuo?.
         ¿Qué puede saber de “sexualidad” el que, voluntariamente, ha renunciado a practicarla y ha hecho voto perpetuo de castidad, nada menos que ante “su” Dios que es “El único Dios verdadero”?
         ¿Qué puede saber de la “práctica sexual” quienes nunca la han practicado y que a lo más que han llegado es a leer ciertas “lecturas” sexuales, totalmente tintadas, que la manipulan, por desconocimiento y/o intencionadamente, que la deforman, que la desenfocan, que nada tiene que ver con la “realidad real” diaria?.

         Dice la jerarquía eclesiástica católica y/o círculos allegados a ella que: “Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal”.

         ¡DIOS¡. ¿Cómo pueden decirse tantas barbaridades en apenas dos líneas?.

         Vayamos por partes.

         1.- ¿Qué entiende la Iglesia por “banalizar?
                   (Entre paréntesis. He consultado en el Diccionario de la R.A.E., por si fuera un error de imprenta “vanalizar o banalizar”. Me dice que “vanalizar” no está registrado en el Diccionario, y que “Banalizar” es “dar a algo carácter Banal”.
Le pregunto por “Banal” y me dice que es “trivial, común, insustancial”, y al preguntarle por “vano” me dice que es “lo falto de realidad, falto de sustancia, hueco, vacío, falto de realidad, inútil, infructuoso, sin efecto… también me dice que el “vano” de una pared es donde va una ventana….).

         Elijan Uds.
         Yo entiendo (puedo estar equivocado, naturalmente) que lo que la Iglesia entiende y quiere decir es considerar el sexo como algo trivial, sin la importancia que debe tener, como un juego sin consecuencias ajenas más allá del placer que produce el ejercitarlo, considerarlo como un “medio” únicamente placentero, sin considerar el fin de la procreación…

         Igual que uno puede comer en distintos restaurantes la distintas comidas que uno quiera, siempre que propietario/cocinero y cliente estén de acuerdo tanto en las comidas a consumir  como en el precio a pagar, ¿no pueden dos personas, voluntaria y conscientemente, porque quieren y saben lo que quieren, tener prácticas sexuales, con el único fin de disfrutar de sus cuerpos y/o de sus sentimientos?

         ¿Es “banalizar” el sexo el considerarlo sólo como un “medio” de goce y disfrute, sin considerarlo “procreativo”?.
         ¿Por qué ese “odio” eterno al cuerpo, al sexo, al placer,…en esta vida, como perdición y camino de condenación eterna?.
         ¿Qué pecado puede haber en que dos personas junten sus labios, se abracen, acaricien sus caras, recorran las geografías enteras de sus cuerpos con esa suavidad que produce el sentimiento, practiquen sexo con sus genitales… simplemente por el mutuo placer de hacer sentir y de sentir?.

         ¿Qué saben/qué pueden saber del placer sensual, múltiple, explosivo, que provoca un cuerpo, querido y desnudo, aquellos que nunca lo han experimentado porque, voluntariamente, por motivos más sublimes (según ellos), han renunciado a ello?.

         ¿“Banalizar el sexo” es negar el juego erótico y sexual?
        


jueves, 15 de enero de 2015

¿A DEMOCRATIZARLO TODO?



Cuando hace apenas unos días apareció la noticia de que Podemos quería hacer un referéndum/consulta sobre la Semana Santa y si salía que la mayoría estaba en contra decidirían…. Creo que fui uno de los primeros en poner el grito en el cielo sobre la barbaridad que iba a llevar a cabo Podemos, la preparación al suicidio de un “nasciturus”.

Alguien, no sé si jocosamente, se preguntaba sobre el posterior referéndum/consulta sobre la Romería del Rocío.
 ¿Cómo, queriendo ser una opción política, se podía ser tan torpe?

Hace dos días que el/la periodista se autocorrigió diciendo que no fue esa la respuesta de la interrogada, sino que…

Recordé, entonces, un artículo de hacía algún tiempo y que había publicado no sé donde.


 ¡A DEMOCRATIZAR TOCAN¡.

En una sociedad teocrática, como el Cristianismo, el 2º Mandamiento es “No tomarás el nombre de Dios en vano”.
Porque, en una mentalidad mítica, “mentar el nombre” es “causar la acción”.  (Dice) el cura: “tus pecados te son perdonados” y (acción): “son perdonados”. “(Dice)” Jesús a Lázaro: “levántate y anda” y (acción): “el muerto resucita”.
El “nombre” y la “acción” van en un mismo kit. Como el “abracadabra” del mago y (acción): el conejo que sale del sombrero.

Hoy, en una sociedad civil, uno de los mandamientos (el 2º o el que sea) debería ser “No democratices todo lo que se te ponga por delante”.
“Democracia” ha sustituido a Dios” y como hay creyentes en Dios, convencidos, también hay demócratas convencidísimos de que todo lo que sea o suene a “democrático” tiene que ser bueno.

Pero la religión no admite democracia alguna, todo es piramidal, o viene de arriba, Dios, o viene del que está más arriba en la pirámide humana, el papa y la jerarquía eclesiástica.
La democracia es ajena a Dios. Quien manda, manda.

Si antes se veía a Dios entre los pucheros (como la santa castellana), en todas las cosas, y la naturaleza entera no era sino la huella de Dios, ya en la Edad Moderna, al secularizar la naturaleza, ésta comenzó a ser objeto de estudio, para los científicos, para todos y cada uno, nadie tenía vedada la entrada, cualquiera podía penetrar en ella, estaba democratizada, y dejó de ser objeto de meditación para los teólogos. Quizá perdiéramos el cielo, dejando de rezar, pero ganamos la tierra, con la observación y la razón.
Hoy la democratización no sólo suena bien, sino que goza de un buen predicamento.
Así que, “democraticemos la escuela”, “democraticemos la familia”, “democraticemos la Iglesia”, “democraticemos la Universidad”, “democraticemos la enseñanza”, “democraticemos la sanidad”, “democraticemos la empresa”, “democraticemos la cultura”,……Todo es democratizable. A DEMOCRATIZAR TOCAN, son los nuevos tiempos, nada de autoridad e imposición.

Si la democracia es una de las formas (la mejor o la menos mala) de gobernar la polis, el conjunto social por excelencia, ¿por qué no democratizar todos los conjuntos sociales?.

La Verdad será lo que digan que es verdad la mayoría, democráticamente, de los científicos.
Y la Bondad será lo que digan la mayoría, democráticamente, de los moralistas y/o sociólogos.
Y la Belleza…………..
Y la Justicia……

Así que, pacientes y médicos, democráticamente, decidirán qué….
Y profesores y alumnos, democráticamente, decidirán qué y cómo…..
Y padres e hijos, democráticamente, decidirán qué …….

¿Todos en pie de igualdad, democráticamente, para deliberaciones y decisiones, familiares, académicas y sanitarias?.

Respetar los Derechos de niños, pacientes y alumnos no es otorgarles iguales derechos que a padres, maestros y médicos, porque sus “deberes” son distintos.

¿Os imagináis que una operación de apendicitis o de corazón dependiera de la mayoría formada por enfermeras, auxiliares, pacientes, limpiadoras, administrativos, guardias deseguridad….y médicos, es decir, por todos los que, de una forma u otra, participan en la Institución Sanitaria (o educativa, o familiar)?.

Defender y apostar por un igualitarismo universal, de todos y en todo, es, simplemente, una barbaridad, fruto de malentender qué es la “democracia”.

“Iguales como sujetos políticos” e “igualdad de oportunidades”, para todos, no es considerar iguales a todas las personas en su actividad.

En la naturaleza, la desigualdad es la norma. No hay dos flores iguales, ni dos leones, ni dos personas. En la naturaleza no hay fotocopias, todo es original.

Los méritos, las capacidades, su presencia o ausencia, su mayor o menor grado de los mismos nos hacen más o menos idóneos, más o menos capaces, más o menos aptos.
Mientras la mal entendida democracia considera a todos igual de aptos y valiosos, la auténtica democracia sólo nos considerará iguales en cuanto ciudadanos, pero abogará por la “excelencia”, por lo mejores.
La auténtica democracia aboga por la mayor aristocracia posible de los ciudadanos.
Contra la masa y la mediocridad, la excelencia, la valía personal.

Decía Ortega que “la democracia exasperada y fuera de sí, la democracia en religión o en arte, la democracia en el pensamiento y en el gusto, en el corazón y en las costumbres,… es el más peligroso morbo que pueda padecer una sociedad”.

Quien esto escribe ha reflexionado, y dejado por escrito, varios artículos sobre “democracia morbosa” (Preguntarle a Google por “democracia morbosa tomas morales”)

Democraticemos las competiciones y desaparecerá la competición.
Democraticemos la cultura y tendremos Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez a porrillo, forrándose a nuestra costa e inundándolo todo de vulgaridad y zafiedad.

En una sociedad regida por un único criterio, el productivista, lo que prima es la ganancia, que viene reflejada en el índice de audiencia, mientras que los programas realmente culturales, científicos, formativos, valiosos, de debate y reflexión serios,…sería el alimento de un número reducido de personas que, económicamente, no son rentables.

Así que “panem” (y, mientras comen) “circum” (entretenimiento), he ahí el programa vital de una sociedad productivista, que todo lo mide con el criterio de la ganancia.

¿Que hay que impartir Educación Física? Que cada niño, democráticamente, realice los ejercicios físicos que quiera, y si no quiere ninguno, que no haga ninguno.
¿Que hay que impartir literatura? Que cada niño lea lo que quiera, si quiere y cuando quiera, y veremos el Marca y el As como libros de texto.
¿Que hay que….?

¿Pero es que no existen instancias superiores (maestros, profesores, pedagogos, psicopedagogos, inspectores, asociaciones, instituciones educativas…) que, sabiendo, obliguen al niño a….?

Respetar los Derechos de los enfermos no es poner en sus manos (sino en las de los expertos (médicos, cirujanos, colegios de médicos, autoridades sanitarias, investigadores,…) los remedios para su salud.

¿Qué pinta un niño, un bedel, una mujer de la limpieza….(integrantes de una institución educativa), en un claustro, en igualdad de condiciones que el profesorado?.

Es verdad que debe consultarse y estar de acuerdo con los padres, porque la enseñanza no es sólo, ni principalmente, “instrucción y conocimientos”, sino, sobre todo, “educación y comportamiento” y los primeros y principales educadores de los niños son los padres, correspondiéndoles a los maestros y profesores un papel suplementario.
El equipo directivo deberá reunirse con los administrativos, los bedeles, las mujeres de la limpieza, los guardias de seguridad…..para consultar y consensuar cómo efectuar sus labores correspondientes de la manera más eficaz posible.

Pero ¿“DEMOCRATIZARLO TODO”  cuando NO TODO es POLÏTICA y GOBIERNO?.

miércoles, 14 de enero de 2015

SEXO, SEXUALIDAD, GÉNERO.


                                    
         El SEXO se tiene, la SEXUALIDAD se aprende, el GÉNERO te lo van inculcando, poco a poco, a diario.

         ¿Violencia de Género o violencia de Sexo?.

         Solemos decir que somos “seres sexuales” y no es verdad. Somos “seres  sexuados”. Nacemos, ya, instalados en uno u otro sexo.

         Los animales nacen o “machos” o “hembras”. Los hombres nacemos o “varones” o “mujeres”, unos capaces de engendrar, las otras capaces de quedar preñadas.

         El Sexo es algo biológico. Nacemos así, con órganos sexuales, tanto externos como internos, distintos. Unos producirán “espermatozoides”, las otras producirán “óvulos”.

         Se quiera o no se quiera cada uno tiene sus particularidades. Biológicamente no somos “iguales”, sino “diferentes”, “distintos”

         Y yo, ahora, debería escribir de la

         A.- ESTRUCTURA ORGÁNICA.

         1.- SEXO GENÉTICO y escribir de células y de los 23 pares de cromosomas de todo individuo, mitad procedentes de la madre y mitad del padre. Y de genes. Y de XX y XY ( 22 cromosomas más el sexual, XX o XY).

         2.- SEXO GONÁDICO (Caracteres  Sexuales Primarios) y escribir sobre gónadas externas y testículos, productores de espermatozoides y de gónadas internas u ovarios, productores de óvulos.
         Lo normal es que Sexo Gonádico y Sexo Genético o Cromosómico coincidan, pero, alguna vez, sobre todo en los varones, puede estar enmascarado. Es la “criptorquidia (o testículos escondidos). ¡Imagínense el perjuicio para esa persona que, hasta ese momento, había sido considerada y educada como mujer¡.

         3.- SEXO HORMONAL (Caracteres Sexuales Secundarios). Las Glándulas Sexuales, testículos y ovarios, además de funcionar como glándulas de secreción externa, produciendo espermatozoides y óvulos, también actúan como glándulas de secreción interna, produciendo hormonas sexuales. Mientras los ovarios producen estrógenos, los testículos producen la testosterona. Estrógenos y andrógenos son los responsables de la estimulación y desarrollo de los Caracteres Sexuales Secundarios, que aparecerán en la pubertad:
         a.- En la mujer: pelvis más ancha, aumento del tejido adiposo en las caderas, comienzo de la menstruación, desarrollo de los senos, nacimiento del vello en las axilas y en el pubis.
         b.- En el varón: aumento del tamaño de la laringe (la nuez de Adán), con el alargamiento de las cuerdas vocales y, en consecuencia, el tono de voz haciéndose más grave, el comienzo de las eyaculaciones, mayor robustez de los músculos, nacimiento del vello en axilas, pubis y barba.

         El desarrollo biológico general está condicionado por el desarrollo sexual, ya que la sexualidad no es un fenómeno estático, sino que tiene carácter evolutivo. Precisamente, alrededor del sexo giran aspectos tan importantes como la adolescencia, la paternidad, la madurez, la senectud.

         El desarrollo sexual orgánico empieza en el mismo instante de la concepción, con la diferenciación del sexo genético; entre el tercer y quinto mes ya aparecen en el feto la diferenciación de los órganos sexuales externos, y, a partir del sexto o séptimo mes, ya puede saberse el sexo del individuo.

         Después del nacimiento, el desarrollo sexual orgánico atraviesa un período de latencia, que acaba con la pubertad, que comienza entre los 11 y 14 años, antes en las mujeres que en los varones. Se desarrollan los órganos genitales y aparecen los Caracteres Sexuales Secundarios. Al término de la pubertad el individuo ha alcanzado la madurez sexual y ya tiene la capacidad de procrear.
         El comienzo de la pubertad y el alcance de la madurez es variable y depende tanto del sujeto concreto como de la raza, el clima y las condiciones socioeconómicas.
         Después de esta crisis puberal no hay, en la edad adulta, ningún cambio biológico importante hasta el climaterio, entre los 45 y 50 años, cuando la mujer deja de producir óvulos (menopausia) perdiendo su capacidad procreativa y en el varón va disminuyendo, progresivamente, su potencia sexual.

         No obstante esta decadencia(¿) orgánica, en estas edades, los aspectos psicológicos priman sobre los biológicos

         B.- ESTRUCTURA PSÍQUICA.

         Mientras en los animales la conducta sexual está determinada por los factores hormonales, que regulan hasta los períodos de celo, en los hombres la sexualidad trasciende el nivel meramente biológico y se eleva hasta lo psíquico, hasta tal punto que los factores hormonales llegan a convertirse en algo secundario ante los factores sociales, educacionales, ambientales, …
         En la sexualidad, pues, la psicología desplaza a la biología, y el “sexo” se convierte en algo más, en “eros”, en deseo.

         La aparición de la capacidad reproductiva y la madurez sexual provoca una reestructuración del psiquismo, porque los nuevos impulsos deben ser integrados en el “yo”, pero de acuerdo con ciertas pautas sociales.
         La maduración orgánica, pues, lleva consigo una maduración psicológica, de lo contrario, un desfase entre ellas, es una fuente de múltiples conflictos.

         El estudio de la estructura psíquica es fundamental para comprender el fenómeno de la sexualidad con todas sus consecuencias de orden social, moral y ético.

         El varón no es el semental  al que se le lleva la hembra para que la preñe. La SEXUALIDAD es mucho más y distinta al SEXO.

         Si exceptuamos actividades como la maternidad, la paternidad y la lactancia, la mayoría de las funciones que la sociedad asigna a cada sexo se fundamentan en principios y normas sociales, que pueden variar de una época a otra, de una región a otra. ¿Es el fútbol un deporte sólo masculino?. ¿Es la “rayuela” un juego sólo femenino?. Los juegos electrónicos actuales ¿manifiestan una tendencia sexual o son bisexuales?.

         Así como el Sexo Biológico diferencia entre “macho” y “hembra”, el Sexo Psíquico es el que diferencia entre lo “masculino” y lo “femenino”.

         La correlación macho/masculino y hembra/femenino no es algo con lo que se nace, sino que es algo que se adquiere en relación con un medio familiar y social, coherentemente con ciertas normas.
         El niño y la niña se convierten en varón y mujer psicológicos mediante un proceso de socialización; a este proceso se le llama “asignación de sexo”.
         Los papeles masculino y femenino no son universales, sino culturales, depende de la sociedad en que se viva y no coinciden ni tienen que coincidir, necesariamente, con lo que ocurre en nuestra cultura occidental.
         Los papeles asignados a los sexos (el sexo psíquico) están cambiando a velocidad de vértigo en nuestras sociedades occidentales.

         El desarrollo psico-sexual puede ser descrito por una serie de estadios o partes que se distinguen de la anterior y de la posterior. Un estadio va sucediendo al otro; cada uno descansa en el anterior y lo presupone, siendo él, a la vez, base para el siguiente.
         En la personalidad normal estos estadios son progresivos. Pero pueden experimentar Detenciones-estancamientos o Regresiones a fases anteriores a las que por su edad cronológica y maduración psíquica le corresponderían, las cuales  son fuentes de conflictos y problemas psicológicos.

         Este desarrollo psico-sexual es el conocido por todos, el que propuso Freud al proponer su teoría psicoanalítica.
         Según Freud el motor de la conducta es el impulso sexual o libido, que es canalizada, más tarde, según patrones sociales preestablecidos. Es decir, que lo que en un principio es simple instinto sexual y agresivo puede convertirse, por sublimación o negación o por cualquier otro mecanismo de defensa, en actos creativos, altruistas,…

         Estos instintos tienden a concentrarse en determinadas regiones del cuerpo, llamadas zonas erógenas (boca, ano, pene), que van cambiando a medida que se desarrolla el individuo.
         Hablamos de las CINCO fases: 1.- Fase ORAL (de 0 a 1 año). 2.- Fase ANAL (de 1 a 2-3 años). 3.- Fase FÁLICA (de 4 a 5-6 años) (Complejo de Edipo; querer desempeñar el papel del padre). 4.- Fase de LATENCIA (de 6 años hasta el comienzo de la pubertad) (superación del Complejo de Edipo e identificación con el padre del mismo sexo). 5.- Fase GENITAL (desde la pubertad hasta la adolescencia) (búsqueda del placer ya no en sí mismo (sólo masturbación) sino en relaciones de tipo sexual con otra persona).

         Marañón distingue cuatro etapas, hasta llegara la definitiva: 1.- Indiferenciación. 2.- Poligamia absoluta (poliginia/poliandría). 3.- Poligamia restringida (poliginia/poliandría). 4.- Monogamia.
         ¿Son válidas universalmente o sólo en sociedades de tipo occidental?.

         C.- ESTRUCTURA MORAL Y SOCIAL

         La sexualidad ya no se entiende como una “trampa de la naturaleza” para conservar la especie humana. También tiene una finalidad de autorrealización de la persona, en su doble vertiente de Intimidad y de Apertura.
         Cuando hablamos de moral y de morales estamos hablando de hechos, de conductas reales, de lo que se hace.
         El análisis sociológico cuenta, narra, lo que “es”, sea pornografía, violaciones, malos tratos,…. Esa es la moral, (mos-moris, en latín, significa “costumbre”, “manera habitual de obrar”, “comportamientos”, “hechos”).
         Otra cosa muy distinta es la Ética, que trata de “lo que debe hacerse”, de “cómo se debe obrar”.
         Cometeríamos la típica “falacia naturalista” si del “es” concluimos el “debe”. El primero se encuentra en el nivel de los hechos; el segundo se encuentra en el nivel de los derechos y de los deberes.
         La tarea ética es la de cambiar las morales hacia una excelencia de las mismas.

         Si la sexualidad fue, durante casi toda la historia occidental (sobre todo durante los últimos dos mil años) un tema “tabú”, actualmente es uno de los principales temas (no el único, ni siquiera el más importante) de la reflexión ética.
         Cuando hoy hablamos tanto de la “crisis de valores”, es verdad. Pero durante muchos años fue considerada como normal, por ejemplo, la esclavitud. Entró en “crisis” y, gracias a esa y otras crisis, la esclavitud desapareció y los valores fueron purificándose unos y surgiendo otros. Lo normal son las “crisis”, cuando se cuestionan los principios morales en que se sustenta una sociedad. Los principios morales no son eternos. Siempre vienen con una fecha de caducidad.
         La mujer como “descanso del guerrero”, como “objeto sexual”, como “complemento del varón”, como “un ser inferior”, “inmadura”, “perversa”, “mala y maléfica”… fueron principios morales durante muchos siglos.

         Existe una Ética Sexual que reflexiona sobre lo que Debe hacerse y Prohibirse en el comportamiento sexual. No todo puede estar permitido. Es preferible actuar racionalmente que hacerlo irracionalmente. Precisamente ésta es la función de la Ética sexual: juzgar las conductas sexuales de acuerdo con principios normativos racionales.

         Que la moral sexual ha cambiado y está cambiando, a pasos agigantados, no hay más que contemplar el comportamiento social general. De ahí la necesidad de una Ética sexual, que reflexione sobre la moral/las morales sexuales.

         Si la sexualidad, en sus primeros tiempos, era como la del animal, encaminada a la conservación de la especie, poco a poco fueron añadiéndose otras funciones que ya no afectan a la especie, sino al individuo, a la persona individual y a la pareja. Es la función de la comunicación.

         Podríamos hacer una descripción pormenorizada del comportamiento sexual en la escala animal y ver cómo se desarrolla la relación intersexual en el proceso de conservación de la especie.
         Iríamos desde los protozoos, que ocupan el último lugar en la escala filogenética, y muchos metazoos ínfimos, que se reproducen asexuadamente, por partición, hasta los animales sexuados, pero hermafroditas, que no necesitan aparearse con otros de la misma especie para la reproducción.
         Iríamos desde los peces, ya diferenciados sexualmente, pero que no practican el apareamiento. El macho descarga espermatozoides que, a través del medio acuoso, llegan hasta los huevos depositados por la hembra, y los fecundan; hasta animales que se aparean una vez en su vida (como el zángano con la abeja reina).
         Iríamos desde los mamíferos que tienen épocas de actividad sexual (celo), que coincide con el período fecundo de la hembra; hasta los primates, en los que ya se dan atisbos de atracción sexual e influencias del medio ambiente y del aprendizaje.

         Así llegaríamos al hombre, en el que su actividad sexual no se restringe a determinados períodos de tiempo regulados por hormonas, sino que responden a otros estímulos de tipo social, ambiental, de aprendizaje, en los que ya entran en juego tanto la inteligencia (saberlo) como la voluntad (quererlo).

         En el hombre el SEXO se convierte en SEXUALIDAD, donde ya pueden distinguirse, perfectamente, la dimensión procreativa  y la dimensión de realización personal.
         El hombre es el único animal que trasciende la mera dimensión procreativa de la sexualidad. De ahí que la sexualidad humana sea más que mera genitalidad, puesto que no está ubicada en determinados órganos, sino que forma parte de la vida afectiva y comunicativa del individuo.
         “El orgasmo sexual humano está ubicado en todo el organismo”

         Con la Sexualidad el hombre no se limita a “cumplir” con su especie (para eso basta y sobra con el Sexo), por eso, al entrar en juego la inteligencia y la voluntad, adquiere una responsabilidad frente al propio “yo”, frente al “tú” y frente a la sociedad.

         Es decir, y resumiendo, los Actos Sexuales del hombre son actos Morales, por eso se puede reflexionar Éticamente sobre ellos.

         En la Sexualidad se manifiestan las dos vertientes de toda actividad humana:
         1.- La Intimidad, para la construcción del propio “yo”
         2.- La Apertura al “otro”.

         ¿Resultado?. La relación como suma de dos intimidades. La Intercomunicación.

         La Sexualidad como apertura es un auténtico diálogo entre personas, del mismo o distinto sexo. Precisamente, por ser diálogo, deben cumplirse ciertos requisitos:
         1.- Mutuo respeto e Igualdad. No puede/no debe haber subordinación de una persona a la otra, en una relación sexual.
         2.- Reciprocidad. No se puede/no se debe buscar exclusivamente el propio placer, desaparecería el diálogo, convertido en simple monólogo.
         Entrega, pues, y recepción recíproca.
         3.- Aceptación. Aceptar al otro como es, no como uno quiere que sea, no obligándolo a ser distinto a como es.

         Podríamos resumirlo como “tratar al otro como persona, sin cosificarlo en provecho propio”.

         Y, a la luz de ese principio, debemos calificar como “inmorales” ciertas conductas sexuales como: La Prostitución, la Violación, la Pedofilia, el Sadismo,… y cualquiera otra conducta que no respete la dignidad y el valor de la persona.

         Si llamamos (voy a inventarme un nombre) “sexuidad” al hecho de nacer ya “sexuados”, instalados en un sexo, llamaremos “sexualidad” a cómo vivimos, cómo desarrollamos, cómo hacemos funcionar, cómo administramos, cómo practicamos o ponemos en práctica nuestro “sexo”.
         Varones y mujeres, mujeres y varones, biológicamente no somos iguales sino distintos, diferentes, cada uno con sus particularidades.

         El “género”, en cambio, no es biológico, sino social, cultural.

         Tomando como referencia nuestro cuerpo, nuestro sexo, (macho-varón, hembra-mujer), la sociedad ha establecido (podían haber sido otros) funciones y roles distintos para ambos sexos.

         Nada más nacer, si es niño o niña, empezamos a darle un trato diferenciado por los que los rodean, empezando por la cuna, el chupete  y las primeras ropitas (azul o rosa), y no los confundamos porque si no…. la gente va a decir…. (Como si el color “rosita” influyera en la feminización del niño (no vaya a ser un “mariquita”) o el “azul” en la varonización de la niña (no nos salga una “machota o machunga”).

         Según sea niño o niña, desde pequeñitos, se le van a ir inculcando valores y creencias distintas (la verdad sea dicha, hoy, cada vez, son más iguales), que le servirán de guías o metas a conseguir. Es difícil que una niña quiera ser un “Raúl”. Los modelos están ahí.

         Se nos educa para comportarnos de cierta manera, según la diferencia sexual, sin tener en cuenta las capacidades reales de los niños, (nos parece mal, pero no tanto, que el niño sea un “brutote”, pero ¿Qué lo sea la niña…?.
         Destreza física, liderazgo, fuerza, actividad…..por un lado, mientras por el otro, dulzura, pasividad, aguante, comprensión…

         “Género”, pues, es “el conjunto de ideas sobre la diferencia sexual, que atribuye características masculinas o femeninas a cada sexo, a sus actividades, a las conductas a desarrollar en la vida”. Podían haberse dado otras características, pero las que se han dado, las que están ahí, son las que la sociedad espera de los individuos. Son las normas sociales. No cumplirlas lleva aparejada la sanción social.

         El “sexo” es algo natural, de la naturaleza.
         El “género” es algo social, cultural.

         El mismo “sexo”, en sociedades y culturas distintas, tiene asignadas características distintas.

         El “sexo” está determinado por las características genéticas, hormonales, fisiológicas, funcionales, que diferencian, biológicamente, a los varones de las mujeres.
         El “género”, en cambio, es el conjunto de características sociales y culturales asignadas a las personas en función de su sexo.

         Las normas y valores de una sociedad se transmiten a través de la cultura, mediante la socialización y el aprendizaje, en la familia, en la escuela, la iglesia, el estado, los medios de comunicación…
         “Formas de pensar y de actuar” (sociales-género) atribuidas a los “sexos”(algo natural y biológico).

         ¿Qué pasaba hace algunos años si un varón planchaba, compraba, cocinaba, iba al médico con sus niños…?. No estaba bien visto. Estaba como desarrollando papeles, roles, femeninos, no propios de su sexo. ¿Se afeminaba por eso?. No. Pero…. la sociedad….
         ¿Qué pasaba si una mujer era minera, camionera, abogada, dirigente sindical, ….?. No estaba bien visto. Estaba como desarrollando papeles, roles, masculinos, no propios de su sexo.¿Se masculinizaba por eso?. No. Pero… la sociedad…

         Hoy, como sabemos y vemos, todo está cambiando. Los papeles asignados a los sexos es muy distinto a como lo era antes. Es tan normal, hoy día, ver a una mujer ministra o conductora de autobuses de la E.M.T.  O directora de una oficina de Unicaja, o barrendera, como ver a un varón trabajando como enfermero o matrón o haciendo la compra y cocinando o bañando y vistiendo a sus niños. ¿Qué pasa?. Nada. (Pero mi abuela lo llevaba muy mal. Lo veía fatal. Normal ¿o no?). ¿Por qué?. Porque están “pisando terreno ajeno” (o “meando fuera del tiesto”) –decía ella. ¡Qué mal veía que yo pusiera los manteles o recogiera los platos¡ ¿Por qué?

         Estaban ya asignados los papeles sociales a niños y a niñas.

lunes, 12 de enero de 2015

SEXO Y GÉNERO.



¿Cuántas veces habré escrito sobre este tema? Pero hoy voy a desviarme, al menos un poco.
Igual que hay fanáticos/fanáticas nacionalistos/as hay ultros/ultras sexistos/sexistas.

Se ha puesto de moda la no discriminación lingüística de los sexos.
Los minerales no tienen sexo. Aluminio y Antracita no tienen sexo; el manzano y la higuera tampoco tienen sexo. Ni los minerales ni los vegetales lo tienen. Pero si tienen sexo el perro (perro (macho) y perra (hembra)) y el hombre (Pepe (varón) y Pepa (mujer)). Los animales (irracionales y racionales) sí lo tienen, son “seres sexuados”.

Pero hoy quería reflexionar sobre el “lenguaje”.
Hay ultras del “lenguaje no sexista” que están  desbaratando el lenguaje y convirtiéndolo en una pesadez en vez de en un medio normal y ágil de comunicación.
Estoy harto de escuchar, a diario, “los andaluces y las andaluzas”, “los malagueños y las malagueñas”, “los profesores y las profesoras”, “los niños y las niñas”,….

¿Puede el lenguaje ser “discriminatorio”?, ¿puede haber un “sexismo verbal”?. ¿O toda esa manía es fruto de la incultura?

¿Que hay “discriminación sexista”?. Por supuesto que sí. Mucha y variada.
         .- En la violencia de sexo es muy superior la violencia del varón sobre la mujer que la contraria.
         .- Existe “discriminación económica” (diferencias salariales).
         .- Existe “discriminación laboral” (cargos directivos).
         .- Existe “discriminación en el trato personal”. El trato “paternalista”, (“¡qué vamos a hacerle, es una mujer!”, “debe tener la regla”,…)
         .- Existe “discriminación en el reparto de las tareas domésticas” (“yo ayudo”).
         .- Existe “discriminación en la publicidad” (el cuerpo de la mujer como objeto de deseo).

Los que estamos acostumbrados a leer mucho, cuando te encuentras con una cita bibliográfica, si sólo expresa la inicial del nombre y luego el apellido, no sabemos si esa inicial es de “Isaac” o de  “Isabel” y, por defecto, suele uno estar tentado a interpretarla como un varón (Isaac), y eso es una discriminación.

He discutido mucho con compañeras y amigas del tema de “las cuotas”, sobre todo en política.
Suelo poner el ejemplo de cuando corregía exámenes de selectividad, de los que no sabías si era de un o de una adolescente, y lo calificabas de manera neutral, teniendo en cuenta sólo el contenido, la expresión bien construida, la claridad de ideas, el dominio del tema,….
Siempre he considerado “ofensivo para las mujeres” que aceptaran el sistema de cuotas, como si, sin ellas, no pudieran estar en los puestos adecuados. Por lo tanto me oponía y me opongo a la “discriminación positiva” porque soy partidario y defensor de la no discriminación por sexo. Yo abogo por la “meritocracia”.

Es verdad que tanto el pensamiento como el lenguaje han sido y, por desgracia, en grandes dosis, siguen siendo androcéntricos y es éste el que hay que cambiar.

Si afirmo que “todo hombre es mortal”, en ese “todo” y en ese “hombre”, a pesar de ser “masculinos”, están incluidos tantos los varones como las mujeres.
Si afirmo que “todas las personas son….” En ese “todas” y en ese “personas”, a pesar de ser “femeninos” yo me considero incluido, y no siento discriminación alguna.

Cuando se afirma que “los profesores universitarios…. o los becarios universitarios….”, ¿se sienten discriminadas las mujeres, profesoras o becarias?, ¿o es sólo propio de los “ultras, ignorantes, que dicen usar del lenguaje no sexista”?

¿Sería preferible decir “la ciudadanía” en vez de “todos los ciudadanos”?.

Si le pregunto a una mujer si es Señora o Señorita ¿puede sentirse/se siente/es un comportamiento verbal discriminatorio?

¿Sería conveniente decir “personas en paro” en lugar de “parados”? ¿O es cogérsela con papel de fumar?

O sea, el “uso genérico” del masculino (desconocido por los ultras del lenguaje no sexista), connotando a los dos sexos, ¿es discriminatorio?

Si “una estudiante” no se siente discriminada cuando oye o lee  “los estudiantes”, ¿puede decirse de ella que no está concienciada de estar discriminada?
¿Y cuando vemos u oímos “Colegio de Abogados, de Licenciados, de Arquitectos,… es discriminatorio para las Abogadas, Licenciadas,…?

Las expresiones nominales, construidas “en masculino” ¿son/pueden ser/deben ser consideradas discriminatorias para el otro sexo o sólo para esos ultras del denominado “lenguaje no sexista”?

¿Sería necesario (o conveniente) el desdoble léxico “os-as” o sería, más bien, un engorro para la comunicación normal entre las personas?

Si yo afirmo: “ayer estuvimos comiendo en casa de mis padres” ¿se sentirá discriminada mi madre?
O si digo: “todas las tardes, a las 17 horas, voy a recoger a mis hijos al colegio” ¿se sentirán discriminadas mis hijas, por no hacerlas visibles en el lenguaje?
Porque decir “jóvenas”, como nuestra insigne parlamentaria andaluza…

Hoy, que por desgracia con la crisis, están tan en boca de todos “los funcionarios, los jubilados, los parados,….” ¿se sentirán discriminadas las funcionarias,….?.

¿Y escribir @ (signo no lingüístico) como integrante de “-os” y “-as”, en las terminaciones substantivas o adjetivas?
(En mi Web ya he reflexionado sobre ello, en la entrada “@”.


¿Sería preferible no usar el artículo “los”, para referirse a ambos sexos, y usar expresiones como “jóvenes y jubilados” en vez de “los jóvenes y los jubilados”?
¿O todo es fruto de la ignorancia del “uso genérico del masculino”?