domingo, 13 de abril de 2014

8.- 9. LA CIENCIA, EINSTEIN Y DIOS.


Es en el siglo XVIII cuando se inicia el proceso de separación y de alejamiento (y no de oposición, ni contraposición, ni enfrentamiento –como tantas veces y tanta gente dice) entre las Ciencias y la Religión.

El hombre, con su razón, con sus ciencias, comprobó que podían explicar, dar razones, de los porqués de las cosas, sin tener que recurrir a la fe, a la religión, a la creencia, a Dios (“no necesito de la hipótesis Dios para poder explicar el funcionamiento, la regularidad, del universo. Basta con la ley de la gravitación de Newton”  -Laplace dixit-).

El hombre se había soltado de la mano de Dios y de sus intérpretes intermediarios en la tierra, la Iglesia, y había comenzado a andar solo, dándose cuenta de que podía hacerlo, y sin peligro, como había pronosticado Kant en su “Qué es la Ilustración” (la mayoría/minoría de edad, la cobardía, el miedo o temor a…, la falta de decisión…, el “sapere aude”…).

Pero soltarse de la mano no es despreciarla, herirla, revolverse contra ella, rechazarla,… Simplemente es su ya no necesidad para andar, sabiendo que, cuando aparezcan bruscos desniveles, se agarrará, de nuevo, a ella, pero no para quedarse agarrado, sino para seguir, después, caminando solo de nuevo.

Dios sólo era, cognoscitivamente hablando, el último reducto al que acudir cuando la oscuridad se cerniera sobre el hombre y la luz de su razón no pudiera hacer frente a la oscuridad, a las tinieblas.

En el siglo XVIII muchos científicos no sólo no renegaron de Dios, sino que el enigma Dios los seducía y al que muchos admiraban como el Gran Relojero o el Gran Arquitecto que había impuesto un orden exquisito en la naturaleza, reflejado en la constancia e invariabilidad de las leyes naturales.

Pero desde el Argumento de Autoridad (Dios y su palabra revelada), que lo explicaba y daba razón de todo, tanto de lo concerniente al universo, como a la vida o como al hombre, fue poco a poco apareciendo y creciendo un desbancamiento progresivo de la explicación divina.

Que la razón y la ciencia tienen, como campo competencial, el mundo natural nadie lo cuestiona.

Pero que exista, además de este mundo natural, otro mundo sobrenatural, es cuestión de fe. Sobre él la razón nada dice, porque nada puede decir.

Los científicos, cuando se aplican y desarrollan su tarea, como científicos tienen unos límites marcados.

Pero los científicos son, también y a la vez, personas, que pueden ser creyentes, ateos, antiteos o agnósticos.

Lo que nunca hará un científico serio es meter a Dios en el terreno natural y considerarlo objeto de estudio y tratamiento científico.

La razón científica sólo puede moverse entre unos límites, entre lo infranatural y lo sobrenatural, por lo que nunca podrá decir algo serio y con sentido sobre estos campos vedados, sean reales o ficticios. Ni negarlos ni afirmarlos.

La existencia de Dios no es un problema que caiga bajo la competencia de la ciencia.

Decir que los fundadores de la ciencia moderna, en los siglos XVI y XVII (Copérnico, Galileo, Kepler, Newton, Boyle, Descartes, Pascal…) fueron creyentes, sincera y profundamente religiosos, no es descubrir algo nuevo ni supone desdoro a su actividad y a su autoridad científica.

Fue en el XIX cuando surgiría el “cientifismo”, produciéndose un enfrentamiento entre la Ciencia y la Religión, y que abocaba al ateísmo, pero ese “cientifismo” fue más obra de filósofos y sociólogos que de científicos. Éstos seguían en su actividad y se mantenían en su creencia o increencia, pero no se manifestaban, ni a favor ni en contra, sobre el hecho religioso, sabedores de que éste pertenecía a otro ámbito y no entraba en su campo competencial.

En otro lugar he expuesto la postura de Einstein ante la religión y sus análisis de los diversos tipos, por la emoción que le producía el orden y la armonía del cosmos.

No veía incompatibilidad entre Ciencia y Religión (que no debemos confundir con Iglesia y menos con Iglesia como organización social altamente jerarquizada).

Ante la extrañeza de algunos de su fervor religioso contestó, públicamente: “Sí, soy profundamente religioso. Al intentar llegar, con nuestros medios limitados, a los secretos de la naturaleza, encontramos que, tras las relaciones causales discernibles, queda algo sutil, intangible e inexplicable. Mi Religión es venerar esa fuerza, que está más allá de lo que podemos comprender. Es en este sentido en el que soy, de hecho, religioso”.

En otra ocasión sería más explícito, aún: “Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía del mundo, no en un Dios que se ocupa del destino y de los actos de los seres humanos”.

Había sintonía entre la filosofía de Spinoza y la física de Einstein, sin confundirse entre sí.

El panteísmo de Spinoza y la religión cósmica de Einstein nada tienen que ver con  ese Dios personal de toda la tradición cristiana. Lo que no quiere decir que profesara un ateísmo, como, inmediatamente salieron proclamando los ateos, puesto que negaba el Dios personal cristiano.

Einstein ni era ateo ni era creyente en ese Dios personal y trascendente, el Dios tradicional.

Es más, arremetía contra ambos, interesados en sacar partido de su autoridad científica: “Esos ateos fanáticos, cuya intolerancia es análoga a los fanáticos religiosos, y tiene el mismo origen…Son criaturas que no pueden soportar la música de las esferas”.

Distingue Einstein tres estadios, en la experiencia religiosa:

1.- La Religión del Miedo (miedo al hambre y a la enfermedad, miedo a los fenómenos atmosféricos y a los animales, miedo a la muerte y a…). Es la religión de los hombres primitivos.

2.- La Religión Moral y Social, que es el deseo, el anhelo de un guía, deseo y anhelo de amor, que se manifiesta en la  creencia en un Dios personal, que premia y castiga, que ofrece y promete vida tras la muerte (“vita mutatur, non tollitur”), y, además, una vida eterna, para bien o para mal, según el juicio sobre la conducta en la vida terrena y temporal.

Estas dos fases, “grosso modo” corresponderían al Antiguo y al Nuevo Testamento.

3.- El Sentimiento Cósmico Religioso, al contemplar el maravilloso orden y la armonía de la naturaleza, y que la ciencia moderna ayuda a comprender, al tiempo que uno siente su pequeñez, su insignificancia, en ese gran espectáculo del cosmos. La “mota de polvo en el universo”.

La religión que mejor encarna este Sentimiento Cósmico Religioso es el Budismo, aunque también esté encarnado en Francisco de Asís, santo y patrón de los ecologistas, en su amor por las criaturas y las cosas (“hermano sol”, “hermano lobo” (¿quién no recuerda el poema?),… y en Spinoza, judío, hereje y panteísta, su “Deus sive natura” y su doctrina del “conatus”, y en un Demócrito, atomista, materialista y ateo, y su pasión por el conocimiento.

Es la percepción del cosmos como un misterio, la que engendra ese sentimiento religioso, y para esto, la ciencia tiene mucho que decir, si es valiente y es capaz de ir más allá de la explicación fenoménica y contempla el maravilloso espectáculo del orden cósmico.

Es la relación que hay/que debe haber entre Ciencia y Religión. Y de aquí la sentencia frontispicia: “la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”. No hay contradicción entre ambas.

“Creo que, en estos últimos tiempos, los únicos profundamente religiosos son los investigadores científicos serios”, que son los que son capaces de asombrarse y de sentir, de percibir, el misterio.

“Los seguidores de Spinoza vemos a Dios en el orden maravilloso de lo que existe”.

Pero este Dios de los científicos nada tiene que ver con el Dios personal que juzga, que premia y castiga, del 2º estadio, en el que están instaladas las iglesias tradicionales occidentales.

¿Místico Einstein?.

La religiosidad del científico, ante el orden  cósmico, nada tiene que ver con la religiosidad del lego. Para éste Dios premia y castiga, para el científico Dios se muestra en el orden y, por lo tanto, en el misterio del cosmos.

Aunque el Dios personal (2º) del lego es mejor que no tener nada, y no poder darle un sentido trascendente a la vida.

“La experiencia más bella que podemos tener es sentir el misterio [...]. En esa emoción fundamental se han basado el verdadero arte y la verdadera ciencia [...]. Esa experiencia engendró también la religión [...], percibir que [tras lo que podemos experimentar] se oculta algo inalcanzable a nuestro espíritu, la razón más profunda y la belleza más radical, que sólo nos son accesibles de modo indirecto -ese conocimiento y esa emoción es la verdadera religiosidad-. En ese sentido, y sólo en ese, soy un hombre religioso. Pero no puedo concebir un Dios que premia y castiga a sus criaturas”.

El texto siguiente es como el reloj del deísmo. Si hay un reloj, por necesidad tiene que haber habido un relojero. Más allá ya no puedo ir, Si es relojero o relojera, si está casad@, solter@ o viud@, de qué nacionalidad es, cuáles son sus creencias, cuál es su ideología,… Sólo que tiene que haber un relojero, que ha impuesto un orden en las ruedas del reloj… Eso no puede ser fruto de la casualidad, del azar. “Necesidad de”
                 

Somos como un niño que entra en una biblioteca inmensa, cuyas paredes están cubiertas de libros escritos en muchas lenguas distintas. Entiende que alguien ha de haberlos escrito, pero no sabe ni quién ni cómo. Tampoco comprende los idiomas. Pero observa un orden claro en su clasificación, un plan misterioso que se le escapa, pero que sospecha vagamente. Ésa es en mi opinión la actitud de la mente humana frente a Dios, incluso la de las personas más inteligentes”.

Para las religiones monoteístas su Dios es un Dios personal.

Pero, puesto que Dios es inaccesible al hombre, ¿por qué decimos que es personal, si no lo sabemos ni podemos saberlo?. ¿No será sólo por analogía, con nosotros, por simbolismo?

En un libro, al que suelo recurrir a menudo, “¿Existe Dios?”, del polémico (para el Vaticano) católico Hans Küng, afirma:


“Cuando Einstein habla de razón cósmica y ciertos pensadores orientales de "nirvana", "vacío", "nada absoluta", hay que considerarlo como expresión del respeto ante el misterio del Absoluto, frente a determinadas concepciones "teístas" y excesivamente humanas sobre Dios [...]”.

La esencia divina, que desborda todas las categorías y es absolutamente inconmensurable, implica que Dios no sea personal ni apersonal. [...]”

El término "persona" es una cifra de Dios [en el sentido de texto escrito en clave].

Einstein es un determinista y la pregunta que, inmediatamente, surge es:”si no existe el libre albedrío, porque nuestros actos están ya fijados en el determinismo universal, ¿existe/puede existir responsabilidad ética?.

Es el antiguo y clásico problema de cómo poder compaginar la presciencia divina con la libertad humana.

Si Dios ya sabe, ahora, lo que voy a hacer mañana ¿podría yo hacer otra cosa o no hacer esa cosa?

Si Dios ya sabe , ahora, lo que voy a hacer mañana ¿dónde está mi libertad y, por lo tanto, mi responsabilidad si no puedo ya no hacerlo, puesto que Dios ya sabe que lo voy a hacer?.

¿No será que soy un juguete mecánico que se come el coco y se devana los sesos, creyéndose libre, pero que, realmente ni lo es ni lo puede ser?.

Lo que haré mañana, pues, lo haré necesariamente.

Einstein llega a afirmar: “no creo en el pecado”.


Sin embargo Einstein sería un gran pacifista.

Su último acto público significativo, pocos días antes de morir, fue firmar el llamado Manifiesto Russell-Einstein, que llamaba la atención de los científicos y de la opinión pública sobre el riesgo de una guerra nuclear.

Luego vendrían Hiroshima y Nagasaki.

Pero la pregunta sigue estando ahí, presente: ¿qué sentido tiene intentar evitar una guerra que se producirá, o no, por pura necesidad, sin que nadie pueda cambiar el curso de los acontecimientos?

Parece o es una contradicción. Hablar de necesidad y de responsabilidad social.

Algo que, ya, se acepta comúnmente es afirmar que Einstein es, de los físicos, el último de los clásicos y no el primero de los modernos, por su enraizamiento en el determinismo de la Física del siglo XIX y, de ahí, su oposición a la física cuántica, basada en leyes probabilísticas y en la existencia de un azar objetivo en el mundo atómico (El Principio de Indeterminación de Heissemberg).

Einstein nunca aceptó el comportamiento aleatorio de los electrones y otras partículas, tal como expone la Física Cuántica.

Él lo expresaba en esa frase frontispicia:”No creo en un Dios que juegue a los dados”.

De ahí, también la polémica con Niels Böhr.

Einstein apostó por la necesidad, frente al azar.

“El tiempo no es más que una ilusión” –llegaría a decir. Por lo tanto todo está determinado, nada nuevo puede aparecer. Entre el “ser” y el “devenir” Einstein apostó por el “ser”.

Por eso la física de Einstein es más del siglo XIX, determinista, que del siglo XX, donde la física combina “azar” y “necesidad”, y el “devenir” es tan importante o más que el “ser”.

Hoy el cosmos se nos aparece como una sucesión de evoluciones (devenir) encadenadas –cósmica, biológica, cultural y personal- cuyo futuro no conocemos bien, pues habrá, en él, novedades no previsibles hoy.

Si viviera hoy Einstein ¿qué pensaría de la física actual, de la ética, de la libertad, de Dios?

Y ¿qué decir de Max Planck y su ciencia-religión?

Max Planck fue quien abrió el camino al mundo cuántico con su famosa hipótesis. Nieto y biznieto de pastores y teólogos luteranos, Planck no veía ninguna contradicción entre ciencia y religión; más aún: encontraba convergencias y paralelismos. La impresión producida por el orden y armonía de las leyes de la naturaleza, muy marcada en él, fue motor y estímulo de su trabajo. Einstein decía que "el anhelo de contemplar esa armonía es la fuente de la paciencia y perseverancia inagotables con que Planck se ha dedicado a la ciencia", y añade que la intensidad de su dedicación no se debe a la disciplina o a la fuerza de voluntad, pues su actitud mental es "la de un hombre religioso o un amante; el esfuerzo diario no nace de ningún programa o intención deliberada, sino directamente del corazón", descripción que no deja de recordar a la que Johannes Kepler, el descubridor de las leyes del movimiento planetario, hacía de su dedicación a la ciencia.

A su famosa ley de la radiación electromagnética le llevó precisamente la búsqueda de lo Absoluto, que creyó haber encontrado en su constante de acción h gobernadora del intercambio de energía entre la materia y la radiación. Así lo veía él:

Nuestro punto de partida es siempre relativo. Así son nuestras medidas [...]. A partir de los datos obtenibles, se trata de descubrir lo Absoluto, lo General, lo Invariante que se oculta tras ello!

Para él, esto es muy significativo, la ciencia no permitirá nunca explicarlo todo: siempre estaremos frente al misterio. Textualmente afirma:

El progreso de la ciencia consiste en descubrir un nuevo misterio cada vez que se cree haber resuelto una cuestión fundamental [...]. La ciencia es incapaz de resolver el misterio último de la naturaleza [la cursiva es mía].

Esta sensación de asombro maravillado ante el orden y armonía del cosmos se fue acentuando a lo largo de su vida, pero fue también alejándose de la idea de un Dios personal en una convergencia hacia el punto de vista de Einstein. Desde los años treinta se fue interesando cada vez más por la religión y empezó a dar conferencias sobre su relación con la ciencia, insistiendo siempre en la falta de oposición entre ellas al decir:
Las ciencias de la naturaleza atestiguan un orden racional al que la naturaleza y la humanidad están sometidas, pero un orden cuya esencia íntima permanece incognoscible [...]. Los resultados de la investigación científica [...] nos confirman nuestra esperanza en el progreso constante de nuestro conocimiento de los caminos de la razón todopoderosa que gobierna el mundo”.

Confesaba luego su creencia en que Dios es percibido directamente por el individuo religioso, aunque no pueda ser aprehendido por la razón y solía terminar con un párrafo vibrante que hablaba de "una batalla común de la ciencia y la religión, una cruzada que nunca termina cuyo grito de llamada es y será siempre: ¡Hacia Dios!".

Tras oír esas opiniones puede parecer extraño que no creyera en un Dios personal, tanto más cuanto que solía participar en actos de culto como miembro de un consejo de ancianos de un templo cristiano de Berlín, pero él lo decía muy claramente: "Siempre he sido profundamente religioso, pero no creo en un Dios personal y mucho menos en un Dios cristiano". Por ello, su postura ha sido interpretada como una forma de panteísmo. Sin embargo, su Dios tenía ciertamente rasgos personales, pues Planck expresaba su confianza en él y su relación de dependencia. Cuando en 1944 su hijo Erwin, a quien se sentía profundamente unido, fue ejecutado por los nazis por su implicación en el frustrado atentado contra Hitler -otro hijo había muerto durante la primera guerra mundial y sus dos hijas gemelas, murieron de sobreparto las dos-, escribió a su amigo Alfred Bertholet el 28 de marzo de 1945:

Lo que me ayuda es que considero un favor del cielo que, desde mi infancia, hay una fe plantada en lo más profundo de mí, una fe en el Todopoderoso y Todobondad que nada podrá quebrantar. Por supuesto, sus caminos no son los nuestros, pero la confianza en Él nos ayuda en las pruebas más duras”.

Estas palabras sólo tienen sentido si para él Dios era un ser que puede ser considerado como personal, con el que se puede tener una relación de yo a tú, no de yo a ello. Aunque no se sentía identificado con ninguna iglesia, participaba en sus ritos, lo que se explica por su aceptación del lenguaje simbólico como vía de acercamiento a Dios, pues para él un símbolo religioso era una indicación o un camino hacia algo superior e inaccesible a los sentidos que, aunque efímero y relativo, sugiere una vía hacia lo inmutable y lo absoluto. En eso radica la mayor diferencia entre Planck y Einstein: para este último la verdadera forma de la religión es la ciencia, mientras Planck las consideraba como dos estructuras distintas que no se oponen entre sí.
 

 

jueves, 10 de abril de 2014

8.- 8. ¿POR QUÉ NO SOY MUSULMÁN?


 

 
 
a.- Primero me “empapé” la obra “¿Por qué no soy cristiano?”, del sin par Bertrand Russell. Eran mis tiempos mozos. Me convenció totalmente. Yo tampoco era cristiano.
 
b.- Después, ya en mi estrenada madurez, me “empapé” la obra“¿Por qué soy cristiano?” del para mí, también, sin par, filósofo prolífico y Catedrático de Instituto, José Antonio Marina. Y me convenció totalmente. Caí en la cuenta de que yo, también, era cristiano.
 
No. No es que padeciera un trastorno disociativo o doble personalidad. No. Es que ambos filósofos entienden por “cristianismo” dos cosas diferentes, incluso opuestas.
 
Russell afirma que los tres elementos de toda religión histórica son: Una Iglesia, un Credo y un Código Moral. Pero que, en el cristianismo los clérigos (la Iglesia) se ha autoproclamado mediadora única entre los hombres y Dios y ellos (ella) se ha apropiado la capacidad de decir cuáles son las Verdades que debemos creer, si queremos salvarnos, los Dogmas (el Credo) y cuál es la conducta, las obras buenas a realizar o virtudes y las obras malas a evitar o vicios.
 
La Iglesia, con su jerarquía, desde el Papa hasta el último cura manipula a Dios y a su mensaje. Y teniendo en cuenta cual ha sido la historia de la Iglesia, como jerarquía, a lo largo del tiempo….
 
Si la religión es la Iglesia, esa “iglesia triunfante u oficial”, de obediencia y sumisión obligadas al superior en la escala jerárquica, entonces yo no soy cristiano.
 
Marina, sin embargo, tiene otro concepto de “cristianismo”.No son verdades a creer o dogmas, ni iglesia como jerarquía a obedecer, sino el constante intento de hacer este mundo mejor, más justo, luchando por la justicia, por los desahuciados, por los pobres,…por actualizar el mensaje de amor a todos los hombres, sin discriminación de…..
 
Para Marina la Iglesia es la “iglesia militante”, la comunidad de los hombres con ese ideal humano a realizar.
 
Quizá, entonces, todas las personas de bien, aunque no sean religiosas expresamente, sean cristianas, de hecho, para Marina.
 
“Cristianismo” sería la lucha por la puesta en práctica de los Derechos Humanos en todo el mundo.
 
¿Quién no es “cristiano” de esa manera? ¿Quién no va a querer que se cumplan en todo el mundo los Derechos Humanos?
 
c.- El tercer libro que me “empapé” ha sido más recientemente, “¿Por qué no soy musulmán?”. El autor es Ibn (hijo de) Warraq, pseudónimo bajo el que se esconde y que vive en Nueva York, (imitando al autor de Los Versos Satánicos, Salman Rushdie, contra el que el ayatolá Jomeini emitió una fatwa o edicto religioso, instando a su ejecución, acusando al libro de “blasfemo contra el Islam” (yo me apresuré a comprarlo) y acusando a su autor de “apostasía” o abandono de la fe islámica y que, según las tradiciones del Profeta (o hadith) debe castigarse con la muerte.
 
(Lo veremos más ampliamente en el Tercer Acto).
 
Pero es que Jomeini instaba a la ejecución de la fatwa no sólo al autor, ofreciendo una recompensa de 3 millones de dólares estadounidenses, sino también a todos los editores que publicaran el libro.
 
Salman Rushdie tuvo que irse a vivir a Londres, escondido bajo un pseudónimo y bajo protección británica.
 
Warraq, instruido y educado en el Islamismo, cuando goza de libertad para meter el bisturí de la razón en su religión, va “destrozándola” con razones de por qué no es ni puede ser musulmán.
 
Y como Warraq alude constantemente al Corán, citándolo ex profeso, en Proteo Ocasión, una tarde, bajando de dar clase en el Aula de Mayores de la Universidad de Málaga, compré el Corán.
 
Tuve, durante cierto tiempo, sobre mi mesa de estudio ambos libros abiertos, en uno leyendo y en el otro constatando que allí decía lo que Warraq, en su libro, decía que decía.
 
Llegué a fiarme de él y, al final de constatar las citas, lo que no fue óbice para que, durante el verano, intentara acabar de leer el Corán.
 
Fue, precisamente a partir de este libro y de varias entrevistas a Ayaan Hirsi Ali (también pseudónimo), somalí de nacimiento y luego nacionalizada holandesa, clitoritomizada a los 5 años por su abuela, feminista, escritora, política y diputada (además de bellísima) en el Parlamento Holandés.
 
Sus críticas al Islam, al que calificaba de “retrógrado” y al mismo Mahoma, al que calificó de “pervertido” (por lo del casamiento su casamiento, con 52 años, con Aisha (9 años, seguramente).
 
Todas estas críticas la obligaron a ocultarse y estar constantemente vigilada. Al final, se fue a vivir a Estados Unidos.
 
Estos tres testimonios (Rushdie, Hirsi y Warraq) me dieron pie a escribir en http://blogdetomasmorales.blogspot.com.es/ varias entradas sobre el islamismo, recibiendo críticas de por qué me atrevía a criticar el Corán, escrito en árabe, sin yo saber árabe, ya que solamente puede leerse en árabe y es intraducible a otro idioma.
 
La obra de Warraq se la califica de “crítica racionalista al islamismo” y de una “brillante y documentada acusación” y al autor se le considera el equivalente a Russell con el Cristianismo.
 
Siempre suelo distinguir entre “islamistas”(fundamentalistas y fanáticos) e “islámicos” (simples creyentes y practicantes de la religión musulmana).
 
Como también suelo distinguir entre “terrorismo islamista” y “fundamentalismo islámico”.
 
Así comienza el libro de Warraq: “la causa primordial del terrorismo islámico reside en la política exterior de Bin Laden, La causa primordial del fundamentalismo islámico reside en el propio islamismo”.
 
Terrorismo sobre centros civiles o centros religiosos, de otras religiones o de su misma religión pero de otra rama.
 
El racionalista francés del siglo XIX, E. Renan,, buscador incansable del Jesús histórico y real, no del que nos han contado y autor de La vida de Jesús, primer volumen de La Historia de los orígenes del cristianismo, cuando se decide a estudiar el islamismo, afirma:
 
“Las principales víctimas del islamismo son los propios musulmanes. Mis viajes por Oriente me han llevado a observar, en muchas ocasiones, que el fanatismo proviene de un reducido número de hombres peligrosos que imponen a los otros la práctica religiosa por obra del terror.
 
El mejor servicio que podemos prestar a los musulmanes es liberarlos de su religión”.
 
Pero ¿quién le pone ese cascabel al gato? ¿Cómo intentar con-vencer con razones a quienes se niegan a razonar?

 
 

miércoles, 9 de abril de 2014

8.- 7 . POR QUÉ (SÍ) SOY CRISTIANO. J.A. MARINA


El filósofo y profesor José Antonio Marina, apenas hace unos meses, finales del 2005, publica el libro ¿anual? que lleva por título “¿POR QUÉ SOY CRISTIANO”? y ya la contraportada comienza así:” hace años Bertrand Russell escribió un libro con un título exactamente contrario al mío, “Por qué no soy cristiano”?. Es una obra lúcida e irónica con la que estoy fundamentalmente de acuerdo (¿?), lo que  sucede es que al hablar de Cristianismo él y yo hablamos de cosas distintas” (yo=a mi derecha tú=a tu izquierda).

        ¿Qué es lo que pasa?. Pues que el cristianismo puede interpretarse de dos maneras distintas: 1ª.- Interpretación intelectual, filosófica, de verdades, GNÓSTICA (conocimientos) = conocer, saber qué es o quién es Dios, saber sobre el alma, sobre el otro mundo, la inmortalidad, la escatología, …es decir, la ORTO-DOXIA, el conocimiento recto, correcto, los argumentos racionales que demuestren…..    y  2ª .- Interpretación MORAL, no sobre el saber, sino sobre el obrar, no orto-doxia, sino ORTO-PRAXIA. ¿Recuerdan aquello de “no todo el que DIGA Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que HAGA la voluntad de mi Padre”, es decir se salvará el que OBRE (no el que diga o sepa) como Dios lo quiere.

        Como ya pueden Uds. sospechar B.Russell no es cristiano porque no podemos SABER nada o casi nada (interpretación GNÓSTICA, filosófica, intelectual, la ORTODOXIA). Y Marina SÍ es cristiano porque para él el cristianismo es la 2ª interpretación, la moral, el obrar, la ORTOPRAXIA, el ayudarse, la solidaridad, el amor, el trabajar por la justicia, es sacrificarse por el bien de los otros…..(Russell diría que para eso no hace falta ser cristiano, que eso también lo puede  hacer un ateo, un agnóstico, un judío o musulmán, un no creyente).

        Marina pone de manifiesto cómo, a pesar de que vivimos en una época científico-tecnológica, se ha extendido y se está extendiendo una epidemia de credulidad (no de fe) que padecemos. Hay sectas pret-a-porter, para todos los gustos, y padecemos un integrismo, ahora mismo, sobre todo islámico que no veáis (sí que lo veis) el peligro que ello entraña.

        Las religiones, que deberían ser SOLUCIÓN de problemas se han convertido en un problema, y deberíamos exigirles, a todas, que presenten, con claridad, al mundo, sus cartas, sus credenciales, qué son, de dónde vienen, de dónde sacan su pretendida fiabilidad…

        Todo predicador proclama, inevitablemente, pero todos,  muchas más certezas de las que tiene (yo es que alucino en colores cuando oigo los sermones de los curas o las declaraciones de los jerarcas; con qué aplomo hablan, qué seguridad, qué certeza, con qué firmeza afirman lo que afirman, ¿recuerdan a San Manuel Bueno, mártir, la maravillosa obra de D. Miguel de Unamuno (para los que no la conozcan, se la recomiendo efusivamente).

        Y es que Marina distingue DOS tipos de verdades: 1.- LAS VERDADES PRIVADAS (entre las que se encuentran las religiones) y 2.- LAS VERDADES PÚBLICAS, universales, válidas para todos, que son: las Verdades Científicas y las Verdades Éticas.

        Cuando hay un desencuentro o se produce un choque entre Religión-Ciencia o Religión-Ética, ¿quién debe ceder el paso?, ¿quién debe apartarse a la acera para que el otro siga?, ¿quién debe someterse a quién?, ¿quién tiene prioridad, quien tiene preferencia?.

        Ni lo dudéis. Ciencia y Ética, tanto en ORTODOXIA, como en ORTOPRAXIA son superiores a cualquier Religión.

        Por eso las Religiones, todas las Religiones, enfrentadas, inevitablemente, en lo dogmático, cada una de ellas es una VERDAD PRIVADA, por eso, precisamente, podrían o deberían reconciliarse, encontrarse, en el plano Ético, en las VERDADES UNIVERSALES.

        Varones y mujeres, mujeres y varones somos iguales, pero distintos (esencialmente iguales, accidentalmente, anatómica y fisiológicamente distintos) Lo contrario de igual es lo desigual, lo contrario de distinto es lo idéntico. Maite y yo somos iguales, esencialmente iguales, personas; pero no somos idénticos, somos distintos, ella es mujer, yo soy varón.

        El que la mujer  es igual al varón es una Verdad  ÉTICA, y si una Religión dice que no, habrá que rechazarla.

        Que todo hombre, mujer o varón, tiene derecho a la libertad de conciencia, a la libertad de expresión, a la libertad de elegir estado (hacerse cura, casarse o quedarse soltero-a), a abrirse una cuenta corriente en el banco, a estudiar,….todo eso y mucho más es una VERDAD ÉTICA y si alguna religión dice lo contrario, pues habrá que rechazarla….

        Si alguien, en nombre de no sé qué Dios, quiere imponer la censura, poner una mordaza,….(aunque nos dirá que es por nuestro bien, y porque nos quiere mucho…) habrá que decirle que lo primero es la LIBERTAD para pensar, decir,…

        Marina había escrito, previamente, un libro titulado Dictamen sobre Dios. ¿Qué podemos SABER, realmente, sobre Dios, en el que trata de los argumentos racionales sobre la existencia de Dios; y llega a la misma conclusión que Russell.

        El primer capítulo del libro que estamos comentando, se titula Dictamen sobre Jesús y casi comienza así: “los datos de que disponemos nos hacen pensar que Jesús de Nazaret fue un artesano(no dice carpintero) galileo, pobre, hijo de José y de María, con cuatro hermanos (“adelfoi”) llamados Santiago, José, Simón y Judas (¿recuerdan que aquí mismo, allá por Octubre, yo les hablaba a Uds. de todo esto…?) y al menos dos hermanas (Marina no dice los nombres pero, seguramente, se llamaban Lidia y            ), probablemente fue discípulo de Juan el Bautista (el que bautizaba), que se convirtió en predicador y sanador (curandero), itinerante (nómada, sin domicilio fijo) y anunció con insistencia la inminente llegada del Reino de Dios (¿recuerdan aquello de que no pasará esta generación….es decir, los veréis, cosa que no ocurrió, y los discípulos se quedaron desconcertados), parece encarnar la figura de un profeta escatológico (“preparad los caminos del Señor…. Se acerca el día…..), que es una figura esperada y querida por el pueblo judío.

        ¿Era Jesús, pacífico, manso,….o, al revés, pendenciero, rebelde, provocativo?(escena del templo). Como todo galileo, era belicoso desde niño. Jesús debió ser así (¿ven por la tele a los niños palestinos o iraníes tirando piedras y vociferando….desde niños, en la familia y en la escuela y en la mezquita los educan en el odio a los judíos, a los americanos,….cuando los miran no los ven como personas sino como enemigos ( lo que pasaba en España hace muchos años, religiosamente, y no tantos, política y socialmente).

        “Yo no he venido a traer la paz sino la guerra…”. Toda su actividad se desarrolló en aldeíllas, en un radio pequeño de acción. Sólo dos veces bajó a Jerusalén, y la que armó. Y en muchos pueblos no lo dejaban entrar, o lo echaban,..

        Se había enfrentado a la religión oficial, criticó el Templo, el sábado, el ayuno, los rituales, la purificación….Fue ejecutado, posiblemente, por blasfemo, pero con la tortura que los romanos aplicaban a los rebeldes políticos. Crucifixión, no lapidación.

        Desilusión, frustración,... los de Emaus….”nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel…

        En los Evangelios hay una mezcla de hechos reales (pocos y magnificados) y de historias fantásticas (muchas).

        De haber ocurrido todos esos hechos milagrosos, la resurrección de Lázaro y la suya, lo de los ciegos, lo de los panes y los peces,…¿no iba a haber dejado alguna reseña, alguna huella, alguna mención, en documentos no cristianos?.

        La misma Pasión, contada por los Evangelistas (incluso los sinópticos) no se parece casi en nada de uno a otro.

        El Cristianismo no se basa en hechos históricos sino en la EXPERIENCIA personal de unos discípulos, que la contaron a su manera.

        Sobre el Jesús histórico no sabemos casi nada, sabemos lo que los primeros cristianos creyeron sobre el Jesús histórico. Otra cosa es el Jesús de la fe.

        Pablo y Juan, son como la noche y el día. Agresivo uno, dulce el otro ( “amaos los….”).

        Por eso el segundo capítulo trata de las EXPERIENCIAS, que es distinto de los recuerdos, en estos los objetos están ausentes, allí están presentes. No es igual la experiencia del baño y la playa que su recuerdo.

        Afirma Marina:” al hombre se le ocurrió la posibilidad de que hubiese Dios o dioses, lo mismo que se le ocurrió el triángulo isósceles y la teoría de la relatividad, y así el hombre construyó una teología o una geometría o una física, y fue con esas ocurrencias a la realidad a ver si funcionaban”.   ¿funcionan? ¡Ay que bien¡, las mantenemos. ¿No funcionan?, a por otra teoría.

        ¿Ha venido algo bueno de las religiones?.   Russell dice que NO, Marina dice que SÍ, pero como cada uno lo entiende de una manera distinta…

        Es verdad que la Matriz de todas las culturas fue religiosa; pero, luego todo fue cambiando, llegó el Logos, la razón, la ciencia.

        La experiencia científica es distinta de la experiencia religiosa. Miran a veces lo mismo pero ven cosas distintas. Uno veía una insuficiencia hepática o una atrofia muscular y el otro veía un castigo de Dios. Es la  misma unión entre dos personas, pero uno lo ve como un contrato mutuo y otros como un sacramento, a unos les da el visto bueno el juez y a otros es Dios mismo, para unos el contrato puede deshacerse por mutuo acuerdo, para otros es indisoluble…

        La Experiencia religiosa es muy fuerte, por eso puede ser maravillosa o puede ser tremenda.

        El capítulo 3º lo titula la Doble Verdad (No como la entendía Averroes), sino en el sentido que hemos indicado antes: Verdades Universales (Ciencia y Ética) y Verdades privadas (religiones). Para todos o para uno o algunos.

        Si una persona dice “hay Dios” y otra “no hay Dios”, uno de los dos dice la verdad, tiene razón, y el otro no; Pero no sé quién de ellos la tiene, al menos que uno lo demuestre. Es como si alguien dice que el número de estrellas es par y otro dice que es impar, uno de los dos tendrá razón, pero ¿quién?.

        Sólo se puede admitir como verdadero, lo evidente. Pero es que a veces lo evidente es falso. ¿Es que tú notas el movimiento de rotación de la tierra?. ¿No es evidente que el sol sale por el Este, al mediodía está en el sur y por la noche se esconde por el Oeste?, ¿no es evidente que el sol corre? Y es falso.

        Las experiencias religiosas son evidencias privadas, les sirven a él, al que las tiene, a mí no me sirven TUS experiencias. Pero una experiencia privada no autoriza, al que la tiene, a tomar ninguna decisión que me afecte a mí, a ti o a otras personas ( Bush y la guerra de Irak).

        El campo de aplicación de una verdad privada es estrictamente privado. Una persona religiosa puede acomodar su vida a sus creencias, puede explicarlas, pero en lo que afecte a los demás tiene que someterse a la Ciencia y a la Ética (Verdades universales). Si un creyente dice que el mundo fue creado hace 5000 años hay que decirle que se equivoca y que está en un error, porque va contra la ciencia; y si otro dice que hay que matar a otro, hay que decirle que también se equivoca.

        Las evidencias religiosas no pueden universalizarse. El ámbito de la verdad privada, es la vida privada. Si una persona cree que no debe ponerse una transfusión de sangre, allá él, pero no puede imponérselo a otros. Si alguien cree que su dios le ha dicho que se ponga un cinturón con explosivos, que vaya al campo y se suicide, pero no en un autobús o en una escuela. El tiene derecho a suicidarse, pero ¿ a matar?.

        El capítulo IV lo titula “Son verdaderas las religiones?

        Comienza otra vez describiendo qué sea la ortodoxia y qué sea la ortopraxia  y cómo el cristianismo ha primado la interpretación gnóstíca, la teórica, la intelectual, la ortodoxia, por lo tanto  los que piensen de otra manera, los que interpreten a Cristo de otra manera, los herejes, deben ser condenados. No que los herejes obren mal, sean malas personas, roben o maten o sean ricos, no,(qué decir de malo de los cátaros, o de los albigenses, o de los valdenses?. ¿cómo practicaban los mandatos de Jesús, pero su doxa no era orto, sino hetero, son los heterodoxos, están en un error, es falsa su doctrina, no que su vida, su praxia, su obrar no fuera muy orto, muy correcta.

        ¿Por qué preferir el concepto de Verdad que el concepto de Bien? (No les suna a Uds. esto a Sócrates, a la filosofía griega?).

        Quizá el gran error histórico haya sido creer que la inteligencia está al servicio de la Verdad y no al servicio del Bien. Debemos admitir que no pensamos para saber, sino para ser felices, para conseguir el bien o bienes. ¿Por qué se ha primado la inteligencia teórica sobre la inteligencia práctica?. Si a eso le añadimos lo de que nosotros tenemos el monopolio de la verdad, como ésta ha sido revelada por Dios, sólo puede haber una, la nuestra, una Verdad Absoluta y Definitiva, por lo tanto la Ortodoxia y nosotros, la Iglesia, la casta o clase sacerdotal somos los vigilantes y guardianes del tesoro, del único tesoro verdadero.

        El hinduismo pretende ser una verdadera religión, mientras que el cristianismo pretende ser una religión verdadera, LA religión verdadera. Aquella insiste en la actitud, ésta en los contenidos. Son los dogmas, indemostrables, hay que aceptarlos, tragarlos. El hinduismo te conduce por el camino de la experiencia, el cristianismo hacia la conversión por el razonamiento. Porque los contenidos, los dogmas, esa verdad, es el peaje obligatorio que hay que pagar para poder pasar al otro lado, para la salvación eterna, de ahí lo de “extra ecclesia, nulla est salus” ¿de verdad?. ¿Se imaginan la conmoción que surgió al descubrirse el nuevo mundo, y los millones de indios que estaban “extra ecclesiam” porque nunca habían oído hablar de Cristo?. ¿Todos condenados  por toda la eternidad, sin “salus”, sin salvación?. Pero ¿qué enseñaba, predicaba, Jesucristo, Ortodoxia u Ortopraxia?. ¿No enseñaba, sobre todo, un modo de vida, el amor universal, dar de comer, de beber, alojar, vestir,….obras, acciones, “praxia”?. ¿Por qué el desvío a la ortodoxia?.

        En el Concilio de Nicea, 323, se proclama, como dogma, la Divinización de Jesús, es el Credo, Jesús es Dios, de la misma naturaleza que el Padre.

        Poco después, en el Concilio de Calcedonia, se proclama que en Cristo hay DOS naturalezas, pero una sola persona, además la Trinidad, tres personas pero un solo Dios.

        (¿Se imaginan Uds. la escena de Jesús, apareciéndose, en mitad del Concilio, y oyendo lo que decían de ÉL? ¿alucinaría, tomaría la palabra, los echaría de la reunión,….?.

        Y después S.Anselmo, con su argumento ontológico, y luego Stº Tomás, con sus Cinco vías para demostrar 1º que Dios existe y 2º cuál es su esencia, cómo es.

        Dieron más importancia al Pensamiento que a la Acción.

        ¿La verdad de las religiones?. NO más allá de la experiencia privada. Toda verdad religiosa no va más allá de la verdad privada; y lo dice un hombre que se declara cristiano, ¿Por qué soy cristiano?.

        Además, el Cristianismo siempre padeció y padece de Dos tentaciones:1ª poseer en exclusiva la Verdad Absoluta y 2ª el Poder al servicio de esa Verdad Absoluta ( siempre se defiende mejor desde arriba).

        Luego además, Jesús, hace unas proclamas durísimas. Para él la familia es un lazo peligroso, unas ataduras que hay que romper ( lo que hoy hacen las sectas). (¡con qué desdén trata a su madre y a sus hermanos¡, es más, “ para ser mi discípulo odia a tu padre, madre, mujer, hijos, hermanos-as…

        Las experiencias religiosas son privadas, no deben ser ridiculizadas, pero tampoco aceptadas sin más.

        El evangelio, el mensaje de Jesús, es una Fuerza que desde dentro te impulsa a obrar, no una ciencia. La fe no necesita demostraciones, ni pruebas. Para el creyente, su evidencia le basta y le sobra, pero la iglesia sigue empeñada  en lo objetivo y no en lo subjetivo, en la norma más que en la conciencia, lo importante es cumplir e ir a misa auque luego allí estés pensando en Mercadona. La Iglesia está en contra de la experiencia personal; no quiere que ninguna oveja se convierta en pastor y busque sus pastos.

        Se extiende Marina, en el Capítulo VI sobre un tema ya muy clásico ( y que yo traté aquí mismo allá por Octubre), los combates entre FE y RAZÓN.

        El Cristianismo es una religión Dogmática, que quiere ser racional, pero cuyo fundamento es la fe (que no es racional). Todo es muy complicado, lo ha sido y los es, pero espero que esto cambie).

        Ver a un eclesiástico querer razonar la fe (el bautismo y el pecado original), querer iluminar la oscuridad, pero que siga siendo oscuridad, una clara oscuridad, una iluminación oscura, una oscuridad iluminada es una situación embarazosa.

        Sólo se puede admitir como verdadero lo evidente (aunque, luego, no todo le evidente sea verdadero). Pero hay una evidencia privada, subjetiva y una evidencia pública, intersubjetiva. Ante la evidencia privada, allá cada cual con la suya. Si alguien ve evidente que puede volar y se quiere tirar de la catedral (yo intentaría sujetarlo, convencerlo, le explicaría el porrazo que se va a pegar….). Allá cada uno con su evidencia privada, le vale a él y para él, no a mí, a no ser que sea una evidencia pública.

        Lo evidente es lo que se nos presenta claro, patente. Y hay DOS tipos de evidencias superiores: - la Evidencia Intelectual = clarísima =” el triángulo tiene tres ángulos”, es tan evidente que es indemostrable, no necesita  demostración, ¿cuántos ángulos va a tener un triángulo, clarísimo, evidente, tres y sólo tres.

                                                                                                                                                              - La Evidencia racional, muy clara, pero no tanto como la anterior. Habrá que demostrarla. Que el triángulo tiene tres ángulos es una evidencia intelectual, no podemos decir que no, no podemos negarlo, por ningún tipo de motivo (ni afectivos, lo niego porque no me gusta) (ni políticos, yo es que como soy anarquista), (ni religiosos, yo es que como soy budista).Son los axiomas, verdades universales, evidentes, para todos, indemostrables, basta con verlos,….pero que la suma de los ángulos internos de un triángulo sumen 180 grados eso habrá que demostrarlo, porque a simple vista, no está claro, no es evidente de manera inmediata.

        Que el cuadrado de la hipotenusa sea igual a la suma del cuadrado de los catetos, eso habrá que demostrarlo que es así, y luego veremos que sí. Se les llama Teoremas ( el de Tales, el de Pitágoras….). Son verdades evidentes, pero con evidencia mediata, cuando media la Razón, cuando ésta demuestra su verdad. Es una evidencia racional, no intelectual (somos racionales más que intelectuales).

        ¿Y las verdades religiosas?. No evidentes, ni intelectual ni racionalmente. No son ni axiomas ni teoremas.

        Cuando un creyente dice que lo ve clarísimo, evidente, será su evidencia, su verdad privada, pero querer que yo o tú, lo veamos como él, no me vale, no nos vale. Si yo no soy creyente a mí sólo me pueden convencer los argumentos racionales, y éstos, por naturaleza no existen.

        “SU EVIDENCIA ES SU EVIDENCIA”, suya, privada, y yo lo veo bien, pero que no quiera hacerme ver que es evidencia pública, intersubjetiva, universal, para todos, como el Teorema de Pitágoras.

        Dice Marina:” supongo que conocerá la diferencia que existe entre un esquizofrénico y un neurótico. El esquizofrénico está convencidísimo, está seguro de que dos más dos son cinco. El neurótico sabe que dos más dos son cuatro, pero no le gusta. Ninguna de las dos actitudes es compatible con el rigor de las matemáticas. La Geometría no admite verdades privadas, ni evidencias privadas, y eso es la religión, cualquier religión, toda religión, no una ciencia, sino una evidencia privada.. ¿Y si no vale para todos?. ¿qué pasa?, ¿No vale para ti?. Pero no quieras cuadrar el círculo ni querer hacer ver los cuatro ángulos del triángulo.

        No existe un pasaporte racional para las creencias cristianas, pues su fundamento es una experiencia privada, individual, lo cual no es un insulto ni una descalificación, lo que ocurre es que la cerveza es amarga y caliente no sabe bien.

        El amor que Ud. pueda sentir por una persona es una experiencia privada. ¿Y qué?, ¿acaso no es ello lo más grande, lo más valioso, lo más importante de su vida?. ¿Qué pasa porque sea privada?.

        El primer cristianismo tuvo que enfrentarse  con la filosofía griega, con el logos, con la teoría, por eso, quizá, siguió la línea gnóstica. Muchos cristianos se marcharon al desierto, fundaron las primeras comunidades, y se tiraron por la interpretación moral, vivían la religión, estaban convencidos, no tenían que demostrar nada, vivían su creencia. La gente sencilla no necesita argumentos, no son ilustrados, creen y viven lo que creen, ellos lo ven claro, es una evidencia privada. El problema surge cuando el cristianismo sale a la luz pública, a la calle, y se encuentra allí con los filósofos, los ilustrados, los dominadores de la razón y comenzaron a examinar/criticar lo que los cristianos dicen creer y saber, y tienen que defenderse ante enemigos(¿) curtidos. Suele decirse que al niño, primero la leche materna, luego el biberón,, posteriormente las papillas, luego comida en puré y, sólo al final, bocadillos de chorizo, por ese orden, más o menos; algunos dicen que lo mismo le ocurrió al cristianismo, primero creerlo, luego vivir lo creído, sólo después se irá comprendiendo, entendiendo la fe, razonando la creencia. Quizá el ejemplo no sea muy afortunado, porque para poder comer bocadillos hacen falta los dientes pero para la leche no, y uno puede estar tomando leche toda su vida, viviendo la religión. Creo que la razón es un huésped incómodo para las religiones.

        Oiga, ¿ y si la religión no es racional?, ¿qué pasa?, ¿desde cuando lo único que vale es lo racional?. ¿es racional que una madre siga queriendo a su hijo que la ha abandonado?, ¿ y no es maravilloso?, ¿no es eso valioso, muy valioso, lo más valioso?. ¿Desde cuándo sólo lo racional es valioso?. ¿es racional la poesía?, ¿y la música?, ¿es racional el sacrificarse por otro o el amor?, pero ¿por qué no empeñamos en valorar sólo lo racional?.

        A mi me maravillan, admiro, los esfuerzos que, durante toda la historia, ha hecho el cristianismo en querer hacer compatible la fe y la razón (¿recuerdan mi 2ª charla aquí mismo?), admiro el coraje, la pelea, aunque estoy convencido que ni han ganado ni van a ganar, porque las evidencias privadas no pueden ser universales (como no puede caber el agua del mar en el hueco que el niño abre en la playa, pero admiro su coraje, su intento).

        Si entendiéramos la fe como con-fianza más que como creencia, las cosas serían más fáciles.

        Yo alquilo un piso y pido/exijo una “fianza”, porque no me “fío” de quien no conozco. ¿Pero le pedirías una “fianza” a tu hijo?, sólo si no tienes confianza en él. Mi hija Cristina tiene “confianza” en mí, se “fía” de mí, cree en mí. Como trabaja en Ciudad Real me ha dejado un montón de folios en blanco firmados, para que yo los rellene y le lleve a cabo gestiones. A veces le digo que un día de estos voy a poner “le regalo a mi padre el piso que me acabo de comprar” y me dice: “conociéndote, como te conozco, tú nunca serías capaz de hacer eso, me fío de ti, confío en ti”, pero yo podría hacerlo pero ella sabe/confía en que no lo voy a hacer.

        La fe como confianza, no como intento de demostración, ¡qué error histórico¡. Creer en Dios es confiar en Dios, entregarte, ponerte en sus manos estando convencido de que no te fa a fallar. Marina lo dice mucho mejor que yo: “ confianza quiere decir creer que alguien no va a defraudar tus expectativas”. Creer es apoyarse  en alguien en quien se confía. ¿Crees tú en tu pareja?, ¿confías en ella o él?. Pues igual con Dios.

        Confiar no es un acto racional, puede salirte mal, ¿cómo es “la confianza mató al ratón”? o algo así.

        Pero yo no confío en la tabla de multiplicar (porque ésta no falla) sino en aquello o aquel que puede actuar de otra manera a la esperada, y que puede salirme mal. Pero ¡cuidado¡, dice Marina, hay “confianzas inteligentes” y “confianzas estúpidas”, por ejemplo, la del que confía en Rappel o cualquier otra pitonisa de turno, ¡gástatelo en vino¡ -como vulgarmente se dice, no seas memo.

        Pero me surge un dilema: Yo confío en alguien que conozco, en mi esposa, en mis hijas, en Ángel o Paco o Maite o Antonio. Confío porque los conozco y creo que no me van a fallar. Pero ¿conozco a Dios?. ¿qué puedo yo saber de Dios?, ¿puedo fiarme, confiar, dar mi confianza en algo o en alguien del que no sé nada?. He ahí el gran dilema.

        El catolicismo sigue afirmando que la fe es un acto del entendimiento

        El protestantismo entiende la fe, siguiendo a S. Pablo, como confianza, la fe nos justifica, sólo la fe nos salva.

        Mientras la Ilustración insiste en la racionalidad, el Romanticismo recalca el sentimiento. El creyente auténtico es un romántico.

        Pero en 1846, el Papa Pío IX publica la Encíclica Qui pluribus, contra los que creen  que la revelación no se puede demostrar. Y el Concilio Vaticano I, para luchar contra los protestante, niega que se pueda confiar en la experiencia privada, “no siendo experimentable directamente el carácter sobrenatural de la iluminación divina; se estaría expuesto a graves ilusiones si los signos externos no permitieran discernir las verdaderas inspiraciones” (pero como un signo externo es la existencia de la Iglesia, sólo nosotros daremos el visado de autenticidad). Y en el Sillabus se condena a quien afirme que todo hombre es libre de abrazar la religión que considere verdadera según la luz de la razón”. Quien no quiere dejar, por nada del mundo, el papel de pastor, necesita tener ovejas dóciles y necesitadas de ayuda..

        FIN: La verdad de la fe no puede demostrase, pero si puede demostrarse su credibilidad ( y añado yo: siempre que no esté en contradicción con las verdades universales, científicas y éticas.

        Creer no es racional, pero no es irracional, es razonable, y se debe creer lo razonable – dice Marina.

        Quiero distinguir. Hay una creencia humana (“yo creo que existe Alaska”) que es muy distinta  a “yo creo que existe Dios”. Para la primera hay medios técnicos para verificar mi creencia (coger un mapa, un avión, irse allí y confirmarlo). Yo no he estado en América, pero creo que existe.

        Pero ¿y de Dios?. Al final siempre volvemos a lo mismo. Es la experiencia privada el punto de partida y ni yo ni nadie podremos demostrar que sea válida para todos, pero ¡cuidado¡ nadie podrá demostrar que es falsa para mí.

        Deberíamos saber distinguir entre “verdadera creencia” y “creencia verdadera”. Verdadera creencia es cuando uno cree firmemente que existen los marcianos o cualquier otro extraterrestre. Creencia verdadera es cuando uno cree que existe Alaska, ahí es nada la diferencia.

        La fe implica fidelidad, pero ¿fidelidad a qué?. ¿uno tiene que ser fiel a su conciencia o a la ley?, ¿a la ley moral o la ley política? (Antígona), ¿Fiel a la Iglesia o al Estado cuando haya oposición entre sus contenidos?. Dice Marina :“no hay gobernante que no añore el antiguo axioma: un rey – una ley – una religión”.

        (Yo a mis alumnos:¿qué más quisieran los gobiernos que tomáramos la ley como un problema de conciencia – delito y pecado = felicidad estatal, sobrarían todos los policías. Dios te ve.

        Pero las religiones comienzan pidiendo, exigiendo tolerancia y libertad de conciencia cuando son minoritarias pero, todas, acaban exigiendo sumisión o desaparición cuando son mayoritarias y/o están en el poder. Aquí, en un momento pasamos de Nerón y Domiciano a Teodosio pasando por Constantino.

        La libertad de conciencia exige que no haya  una ideología de la verdad absoluta. ¿Qué libertad de elegir religión  puede haber si una de ellas afirma tajantemente que ella es la única verdadera y está en posesión de la verdad absoluta?. Ante el bien no se es libre, todos, necesariamente lo quieren. Somos libres ante los bienes, que son los que se nos presentan, porque tú puedes valorar más uno y yo puedo valorar más otro.¿Una excursión o las obras de Nietzsche?.


        VII.- Del conocimiento a la acción.


        Repasemos: Interpretación gnóstica: Dios es la verdad, por lo tanto hay que conocerlo.

                                                    moral: Dios es el Bien y por eso hay que realizarlo.

        DIOS ES AMOR. Pero el amor no es un sentimiento, sino una acción, acción creadora de lo bueno. Amar es una actividad, un comportamiento. “Obras son amores y no buenas razones”.

        Muchos textos de los Evangelios y de S. Pablo animan, incitan, instan a la interpretación gnóstica (“Él quiere que todos alcancen el conocimiento de la verdad”).

        No me resisto a poner un texto de la carta de Santiago:” ¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno, a decir “yo tengo fe” si no tiene obras?.¿podrá salvarle la fe?. Si el hermano o la hermana están desnudos y carecen de alimento cotidiano y alguno de vosotros les dijera:”Id en paz y que podáis calentaros y hartaros”, pero no les diera con qué satisfacer la necesidad de su cuerpo, ¿qué provecho les vendría?. Así también la fe, si no tiene obras, es, de suyo, muerta. Pero dirá alguno:” tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame sin las obras tu fe y yo, por mis obras, te mostraré mi fe”.

        Cuando hablamos de verdad habría que distinguir entre el concepto de verdad de los griegos, verdad es manifestación, lo que hay. Su contrario es la falsedad y el error, pero el concepto hebreo de verdad es distinto. Si yo digo de ti que eras un hombre verdadero estoy diciendo que obras humanamente, que obras como debes obrar, que eras fiable, que cumples tu palabra; si obras según tu creencia, si realizas y pones en práctica tu fe, entonces eres un hombre verdadero. Lo contrario es obrar mal, la mala fe. Es el ¡perdón¡ mala follá, la mala persona, el que tiene mala fe, el que obra con mala fe. Y Cristo era hebreo, no lo olvidemos.

        La gnosis es una verdad incompleta, se queda en el plano teórico, en la iluminación, y hay que seguir y llegar a la realización.

        Vestir al desnudo ( acción ) es completar y es más importante que darse cuenta de que está desnudo y desear que no pase frío. No valen sólo las buenas intenciones. No vale el ¡vaya Ud. con Dios¡ tienes tú que ir con él. “El que conoce mis mandamientos y los guarda, los pone en práctica, ése será el que me ama”. “El que no ama no conoce a Dios”. A Dios, pues, no se le puede conocer, sólo se le puede, se le debe, realizar. El camino no es desde el conocimiento a la acción, sino al revés, de la acción al conocimiento. “Sabemos que le hemos conocido si guardamos sus mandamientos”.

        Marina, además de por filósofo, tiene fama por horticultor. Nos dice: “ injertemos una púa de manzano en un membrillo, saldrán manzanas, pero la savia de la que se alimenta es de la del membrillo, por lo tanto son manzanas, pero distintas de las del manzano normal”

        La palabra “providencia” es un término maravilloso. Pro: a favor de, en beneficio de. Videre: mirar, preocuparse. Todos nosotros, padres, abuelos somos pro-videntes con los nuestros y con nuestros amigos. Dios también es pro-vidente. Pero la pro-videncia divina se vale, utiliza a los hombres. Los hombres somos la providencia de Dios (interpretación moral, OBRAR, Bien; que es distinto y superior a decir que el Papa es infalible y es el vicario, el representante, de Cristo en la tierra (modelo gnóstico, VERDAD, conocer). Deberíamos, de una vez, de olvidarnos del Dios de los ejércitos y sustituirlo por el Dios de los pobres, de los enfermos, ….

        El precepto “Amar al prójimo como a sí mismo” aparece en muchas religiones. Pero es que hoy, el pró-jimo, el pró-ximo, es cualquiera, en cualquier parte del mundo. Ya no estamos, ya no vivimos en la aldea; el globo es una aldea; vivimos en la aldea global. Hoy no hay pró-ximos o, mejor, todos somos próximos.

        Miren Uds., en el mundo de los hombres, Dios no actúa sino a través de los hombres. Nosotros somos los ojos de Dios, los oídos de Dios, las manos de Dios, los pies de Dios,…. Por eso, en la Verdad  Práctica podemos coincidir todos. Nuestras verdades privadas (religiones) pueden coincidir en la Verdad Práctica(La Ética). UNA SOLA ÉTICA – VARIAS RELIGIONES,  como UNA SOLA CIENCIA – VARIAS OPINIONES. El campo Moral es más importante que el campo dogmático. El reino de Dios es más importante que la Iglesia, la Ortopraxia es más importante que la Ortodoxia.

        UNA ÉTICA LAICA, UNIVERSALMENTE VÁLIDA, DEBE SER SUPERIOR Y COMPATIBLE CON TODAS LAS RELIGIONES.

        Si alguien cree que su Dios le pide sangre, maldito sea su dios; pero si quiere, que se suicide, que se mate, que se autoinmole, para llegar al paraíso. Pero Matar a los de otra religión…¡jamás¡. Si alguien cree que su dios le prohíbe hacerse una transfusión de sangre, que no se la haga, y se muera, pero prohibírsela a su hijo….¡jamás¡

        Las verdades privadas tienen su origen en uno y acaban en uno. Ni un pelín más allá.

VIII. ¿Por qué soy cristiano?. Titula Marina el último capítulo de su obra. Pero con lo que llevamos dicho creo que es fácil responder a esa pregunta.

        Somos hacedores de posibilidades.

        Ante una cosa, la persona más inteligente es la que ve en ella más posibilidades. Dicen que el hombre empezó a ser inteligente cuando, al mirar un palo, vio una flecha, una palanca, un arma ofensiva y/o defensiva, un tenedor, un bastón, un material para calentarse,…Las realidades se nos dan en bruto, nosotros tenemos que descubrir en ellas las posibilidades y realizarlas.

        ¡Qué distintos y qué superiores somos a los animales¡.

        Un animal tiene sed, ve agua y la bebe, así calma su necesidad. Un niño haría lo mismo.

        Un hombre tiene sed, ve agua y en ella ve muchas posibilidades, para lavarse, para regar, para cocinar, para ahogar al enemigo, también para beber, pero..¿estará contaminada?, ¿será potable?....Puedo volver luego a beberla…Para el hombre el agua no es sólo estímulo, es una realidad cargada de muchas posibilidades. (Alejandro Casona, el beduino y el camello).

        El hombre vive/puede vivir/debe vivir por encima, no de sus posibilidades, sino de sus realidades. Somos animales de posibilidades, por eso somos animales listos, pero también queremos ser/debemos ser animales dignos; es decir, de todas esa posibilidades que descubro en la realidad, debo realizar las mejores, pero no sólo para mí, sino para todos.

        Yo solía decirle a mis alumnos que es de inteligentes reconocer un error en el que se ha caído, pero, que si encima, le pides perdón a quien haya salido perjudicado por tu error, esto te eleva de la categoría de inteligencia a la categoría de dignidad. ¡Ay¡, ¡cuántas veces no somos dignos por soberbia¡.

        El hombre, para vivir, no puede nunca permanecer pasivo. El hombre es/debe ser un animal activo, pero activo creador, es decir debe poder sacar más de lo que hay, sacar mucho de lo poco, más de lo menos. El hombre es un animal creador. Creó la religión para poder entender el mundo. Creó la ciencia para conocerlo y así preverlo y dominarlo al saber, ya, cómo se comportaba. Creó la técnica-tecnología para transformarlo y aprovecharse de él. Creó el arte para transfigurarlo. Creó y está creando la Ética para hacerlo más humano. Creo que ésta es la gran creación humana, la Ética, que intenta conseguir la mayor felicidad para el mayor número de personas.

        Crear es hacer que algo valioso, que antes no existía, exista. Éste sería el Reino de Dios, la inteligencia creando bondad en la tierra.

        El gran error histórico fue cuando al Reino de Dios ( que es el reino de los hombres, que está aquí abajo) se le llamó Reino de los cielos, por lo que empezamos a mirar a las alturas y lo pusimos en el más allá. Desatendimos el presente y nos embarcamos en un futuro ilusorio. Dimos el euro que teníamos por la promesa de un premio mayor, entregamos nuestra vida real por una supuesta vida futura de la que nadie sabe nada.

        Pero mi pregunta sigue siendo ¿hace falta la religión, hace falta ser religioso, para luchar por los hombres en la tierra?. ¿Es imprescindible?. No es que sobre, pero ¿es necesaria?. A no ser que por religión se entienda otra cosa de lo que por ella hasta ahora hemos entendido. Por ejemplo Marina entiende la religión como una fuerza interior que te empuja, que te incita a no conformarte, a no aceptar la realidad, tal como se nos da, sino a crear nuevas y mejores posibilidades. ¿No hay más cera que la que arde o hay mucha más cera que puede arder?,¿conformarse con el “esto es lo que hay”, “el mundo es así” o luchar para que haya otro mundo en el que haya más y sea mejor?.

        El comienzo de toda cultura fue religioso. No se sabía, había que creer. ¿Debería seguir siendo hoy religiosa la sociedad  en el sentido de no conformarse con saber de la realidad que hay sino actualizar las posibilidades positivas que en ella se encuentran?. Religión sería no sólo no conformarse, sino comprometerse con un futuro mejor, un futuro más humano.

        Es un cambio en el concepto de religión; pero también ha cambiado, y mucho, el concepto de Dios a lo largo de la historia. Del Dios todopoderoso, del Dios de los ejércitos, del Dios justiciero, del Dios vengativo, del Dios celoso de Moisés, del Dios militar libertador del Antiguo Testamento se ha pasado al Dios Padre, al Dios Bueno, al Dios Amor.

        Ser religioso, para Marina, no es conformarse con tener la naturaleza que tenemos, una naturaleza humana, sino esa fuerza que te empuja a conseguir una supernaturaleza, a ser un superhombre, a ser no un hombre ordinario sino extra-ordinario, ser más y mejor, tener lleno el recipiente para que sobre y se vierta y sirva a los demás.

        Dios no es un ser trascendente, que está allí arriba, que mira para premiarnos o castigarnos. Dios somos tú y yo y todos los hombres. La humanidad es la divinidad. Sé divino, no te conformes con la pobreza humana, con la injusticia humana… “en verdad, en verdad os digo que todo lo que hiciéreis por cada uno de ellos, por Mí lo hacéis”. Reza, si quieres, pero planta lechugas. Reza, si te tranquiliza, pero pon vacunas. Reza, si te gusta, pero enseña a pescar.

        La imaginería nos despista. Dios aparece como un varón (¿tendrá atributos masculinos?. ¿No sería más coherente no representar a Dios?. Dice la Biblia que “Dios tiene entrañas de misericordia”, pero el vocablo “entrañas” significaba, para los hebreos “los órganos de reproducción femenina”. En la Edad Media se rezaba a “Cristo nuestra madre” y Pepe Rodríguez titula un libro “Y Dios era mujer”. (¿recuerdan/tienen que recordar aquella oración del Catecismo: En las entrañas de la Virgen María…..?).

        Termino. De la Religión a la Ética pasando por la Moral. Igual que de la Filosofía a la Ciencia pasando por la Cosmología. Los hijos, díscolos, han superado a los progenitores. Ya no se puede escribir con tinta.

        La búsqueda de Dios (precepto religioso) se transforma en búsqueda de la justicia (precepto ético).

        Dice Pedro:” la tarea de los cristianos es acelerar la venida del Reino de Dios, que es el reino de la justicia.

        Si entendemos por Dios esa energía creadora, participable, y que el proyecto divino es el reino de Dios y su justicia, creo que todos somos religiosos.

        Para Marina el Cristianismo es un modo de comportarse, es intentar poner en práctica/hacer que llegue el mundo Ético.

        Para Russell esto también lo haría un buen judío, un buen musulmán, un buen agnóstico, un buen ateo… es decir una buena persona, no haría falta ser cristiano.

        Pero Marina dice con-fiar, se fía de Jesús y de su promesa.

        Sinceramente creo que si se juntaran, ahora mismo, Russell y Marina, Marina y Russell, cada uno con su libro “¿Por qué no soy cristiano?” y “¿Por qué soy cristiano?” se felicitarían y se congratularían mutuamente. No voy a decir que se darían un beso, pero sí un abrazo.