jueves, 7 de febrero de 2019

ÉTICAS ( y 2)



En Tercero era la “Ética Social” o POLITEIA.

Cuestiones éticas como: lo público vs lo privado, nación y estado, moralidad y legalidad, libertad y autoridad, el poder, los partidos políticos, la guerra, países ricos y países pobres, el tercer mundo. LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA PROPIEDAD (el liberalismo, el comunismo, el socialismo, la socialdemocracia, la doctrina social de la Iglesia, el respeto a la propiedad ajena. EL TRABAJO (como realización y como castigo, el paro, los salarios, el descanso, la división del trabajo, los sindicatos. LA DELINCUENCIA (sus causas, teorías sobre la delincuencia, la inadaptación social, el sistema penal y la reinserción social, prevención de la delincuencia). LOS DERECHOS HUMANOS como fundamento de la convivencia y de la paz social, los Derechos humanos en la Constitución española. HACIA UNA SOCIEDAD MUNDIAL y sus organismos.

Temario sobre cuestiones entre la persona y la sociedad.

Era la materia muy completa  (¿no os lo parece?) y, al menos yo, disfrutaba impartiéndola.


Pero a las autoridades académicas y a los partidos políticos debió de parecerles que la materia no era de su agrado, porque se dialogaba mucho en la clase, se argumentaba a favor y en contra de los diversos temas (yo recuerdo que, previamente, les entregaba documentos en fotocopias para su estudio previo para poder argumentar), por lo que se fue podando y podando, cada vez más, hasta dejarla reducida a un curso y casi desconocida.
Y más aún cuando la Iglesia, recurriendo al Concordato, exigió que la Ética fuera la alternativa a la Religión.

Y los gobiernos se doblegaron.

Como lo normal era que la nota de Religión fuera mínimo un 9 y máximo un 10, casi todos los alumnos, siguiendo el “principio del mínimo esfuerzo” optaban por ella, porque los profesores de Filosofía sí exigíamos y evaluábamos más consecuentemente con el trabajo, el comportamiento, el interés, las intervenciones,…

miércoles, 6 de febrero de 2019

ÉTICAS (1)


Hubo una edad (“dichosa edad aquella en que…”) en que el bachillerato se impartía en tres cursos y, con ellos aprobados, se obtenía el Título de Bachiller.
Después, si se quería acceder a la Universidad debías cursar el C. O. U. (Curso de Orientación Universitaria), de Letras o de Ciencias, que, una vez aprobado, se podía presentarse a las pruebas de selectividad y, según la nota obtenida, se solicitaba la Facultad de la carrera que se quería iniciar.

En esos tres cursos de Bachillerato impartíamos la materia de Ética.

En Primero era la “Ética Personal” o “ETHOS” (“ethos” es “carácter o forma de ser”) y se trataban cuestiones como: “lo que es y lo que debe ser”, “MORAL Y ÉTICA”. “LOS VALORES que atraen (el Bien), que obligan (el Deber) o que autorizan (el Derecho). CONDUCTA ANIMAL Y CONDUCTA HUMANA. SABERES descriptivos y saberes normativos. LOS CÓDIGOS MOARLES. LA CONCIENCIA MORAL. Teorías sobre el origen de la conciencia moral. LA LIBERTAD. LA RESPONSABILIDAD. La intención. LA FELICIDAD. Saber, pensar y conocer. Clases de saberes. Los argumentos morales. QUÉ SOY Y QUIÉN SOY. LOS DERECHOS HUMANOS: origen e historia. LA MORAL de la persona (la agresión, la tortura, el homicidio, el suicidio, la eutanasia, la pena de muerte, LA ESPERIMENTACIÓN en medicina. La manipulación a través de los “mass media”. EL ALCOHOLISMO. LAS DROGAS.

Temario de cuestiones morales que afectan a la persona concreta.

En Segundo curso se impartía la “Ética Interpersonal” o MORES.

Cuestiones éticas como: LA APERTURA DE LA PERSONA A LOS DEMÁS (diálogo, tolerancia, generosidad, solidaridad). Aspectos éticos de la SEXUALIDAD (sexo y sexualidad, placer y reproducción, la sexualidad en el niño y en el joven, las relaciones extramatrimoniales, la prostitución, la pornografía, el erotismo, la homosexualidad, sadismo y masoquismo). MATRIMONIO (civil y religioso) y FAMILIA (los distintos tipos de familia), la separación y el divorcio. LA TRANSMISIÓN DE LA VIDA (la esterilización, la contracepción, el aborto, la inseminación artificial, la eugenesia). LAS GENERACIONES (padres e hijos, continuación y ruptura, cambio de valores,…). EL MEDIO AMBIENTE (la contaminación del suelo, del agua, de la atmósfera…), la energía nuclear, la Ecología.)

Temario de cuestiones interpersonales.


lunes, 4 de febrero de 2019

RAZÓN Y PASIÓN: LA LEYENDA NEGRA DE LAS PASIONES (y 7)



El Logos (Razón) contra el Pathos (pasión).
El ideal es la “a-patía”, no tanto la ausencia de pasiones como dominio y control absoluto sobre ellas.

La a-patía, el dominio de las pasiones, es la receta para acercarse a la felicidad, lo que nos asemejaría a Dios, que vive en un estado de eterna imperturbabilidad o A-taraxía.

Ser y vivir como dioses es poder llegar a la a-taraxia, por el previo sendero de la a-patía.

Hay que aceptar el fatalismo de lo bueno y de lo malo (como lo harán, después, el budismo indio o el taoísmo chino).

“Abstine et substine”.

La pasión, en cuanto que es una fuerza, una energía, no es ni buena ni mala. Ella es sólo un sendero. La meta es la que puede ser Buena y Deseable o Mala y Evitable.
Hay pues “malas pasiones”, pero también las hay “buenas”.
Quienes se apasionan por la búsqueda de la Verdad, por la práctica del Bien, por el goce estético, por erradicar la enfermedad y el hambre, por la ayuda humanitaria,… son unos “apasionados” dignos de ser seguidos e imitados.

Quien más y mejor se pone del lado de la pasión será Nietzsche, para el que la pasión es lo más noble del ser humano y que denunciará que si los antiguos, Sócrates, Platón, los Estoicos,…apuestan por la Razón es porque son unos cobardes que le tienen miedo a la vida.
Uno se deja la vida por creer tener razón, los otros esperan la vida eterna, en el más allá, infinitamente superior y preferible a esta vida terrena y temporal.
El Cristianismo, todavía más. Hasta llega a cantar “muero porque no muero”, lo que demuestra el poco aprecio que le tiene a la vida, a esta vida, la única real que existe.

Ese desprecio de las pasiones es el origen del Nihilismo: doctrina que rechaza la cultura de Occidente por haber reducido a la nada los supremos valores de la vida.
El nihilismo es la enfermedad del mundo y la cultura occidental al afirmar que “nada” vale este mundo y viviendo de espaldas a los valores del cuerpo, de la voluptuosidad, del goce,…

Es por eso, por no apoyar ni apoyarse en la vida y en los valores vitales por lo que, huyendo, se refugian en mundos ideales, en cielos y paraísos celestes, renunciando a hacer de la tierra un “paraíso terrenal” del que no querer salir.

“Dios ha muerto” –proclamará Nietzsche (con  todo lo que ello significa (ver en el blog)

La Decadencia de Occidente proviene de la alianza entre los alucinados de  trasmundos (Sócrates y los Platónicos) y los discípulos del Crucificado.

“Sed fieles a la tierra” – proclamará Nietzsche, al aquí, al ahora, a la vida, al presente.

Propone como ideal no a Dios, sino al Superhombre, alejado de cualquier moral, el que da un salto en la historia de la humanidad para recobrar el gusto por vivir, por aquellos placeres que adornaban a los antiguos dioses y héroes en el mundo antiguo, antes de que fueran desterrados al olvido por la Razón y el Cristianismo.

¡Qué bien lo refleja con la metáfora del León (fuerza, “puedo”), el Camello (debilidad, “debo”) y el Niño (inocencia, “quiero”)¡

Ese es el Superhombre, al que debemos aspirar, el niño que lo único que quiere es jugar, ahora, luego, siempre, con todo,…jugar, gozar, disfrutar,..

“Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos” –dijo el Crucificado.
“Si no os hacéis niños, si no aspiráis a vivir la vida, esta vida, la única que hay, si no os decidís a gozar los placeres que esta vida te ofrece…no perteneceréis al reino de la tierra”.

domingo, 3 de febrero de 2019

RAZÓN Y PASIÓN: LA LEYENDA NEGRA DE LAS PASIONES (6)


¿No hay “crímenes racionales?. ¿Sólo hay “crímenes pasionales”?.

Todas las mañanas se nos entreteje el desayuno con algún crimen, generalmente causado por un varón, sobre su expareja sentimental.
Impropiamente se le denomina “violencia de género”, como si los géneros (categorías gramaticales: masculino, femenino y neutro) pudieran ser causa de agresión sobre las personas.
Cuando aprendamos a hablar bien diremos y los llamaremos “violencia de sexo”, pues es un sexuado el que agrede, violenta o mata a otro sexuado, del mismo o distinto sexo.


Esta supuesta pareja de opuestos, que ya apareció en la tabla de opuestos de Pitágoras, fue seguida y amplificada por Platón y elevada a los cielos por el Cristianismo.
Hasta el mismo Descartes, con su “res cogitans” y su “res extensa”, sigue la tradición de la oposición entre Razón y Pasión.

Podíamos titular: “Leyenda negra de las pasiones”.

Pitágoras contrapone al orden el desorden, al control el descontrol, a lo racional lo irracional o pasional.
Además coloca al varón y a la mujer en cada una de las listas.
La mujer es la loca, la posesa, la lunática, la irracional, la celosa, la desordenada, la incontrolada, la demoníaca, la histérica,…. Mientras que el varón es, exactamente, lo contrario.
El sexo le sorbe el seso a la mujer, de aquí su función de parir, no de pensar. La pasión la posee.
No es eso lo que le ocurre al hombre, sino todo lo contrario.

Los celos (una pasión, que se “padece”) disparan, como un resorte, una conducta incontrolada.
¿Qué puede hacer la Razón ante una Pasión que la invade, como una metástasis galopante?
¿Qué puede hacer la Razón con un ludópata, un drogadicto, un fumador, un alcohólico,… cuando toda la energía está desviada hacia ese polo?

Fue a partir de Sócrates y los Sofistas cuando la Filosofía sustituye a la Épica y a la Tragedia como fundamento en la educación de unos jóvenes deseosos de intervenir en el gobierno de la polis.
Y la polis se rige por la democracia y ésta supone la palabra, el argumento, el diálogo, la discusión, el ganar al contrincante con razones de más peso y que el pueblo lo aprueba.

La fuerza de la Razón (de la palabra) como sustituta y superior a la razón de la fuerza.

El antiguo “vencer”, sustituido y superado por el “convencer”.

Hay que saber “hablar” (“gramática”), “hablar bien” (“retórica”), “hablar mejor” que los demás (“dialéctica”).
La dialéctica es una guerra, una lucha de/con palabras y la vencedora hace callar a la perdedora.

La Verdad existe –dice Sócrates contra los sofistas- sólo hay que saber buscarla.
Y el método, el camino para llegar a ella es la “dialéctica”.
Sócrates la practicaba en la calle y en el ágora, la “hablaba”, la seguiría Platón, dejándola por escrito en sus Diálogos y quedaría formalizada por Aristóteles en las Leyes de la Lógica.

La Dialéctica es el uso y desarrollo de la Razón, fundamento educativo para la formación política.

A la antigua heroicidad de la Epopeya la sustituye la “virtud”.

La virtud (“virtus”), en un principio no tiene connotación religiosa alguna. Es “fuerza”, “energía”, que consistirá en soportar, sin el más ligero pestañeo, las desdichas que destruyen la armonía del alma humana cuando se deja dominar por las pasiones y no puede imponerse a ellas, sometiéndolas.

RAZÓN APASIONADA O PASIÓN RACIONAL (5)




La EDAD MODERNA será la realmente Racionalista, cuando su campo de actuación sea todo lo que ocurre en el cielo y en la tierra y surja y se desarrolle la Ciencia en sus múltiples vertientes.
Pero el RACIONALISMO del XVII (Descartes, Leibniz, Spinoza…), técnicamente, en historia de la filosofía, es la forma de entender el Origen del Conocimiento, basado en la Razón (frente a la otra gran corriente gnoseológica o epistemológica del EMPIRISMO, que primaba la experiencia como primera y principal fuente de conocimiento y única para el conocimiento de lo que realmente existe).

La Ilustración del XVIII y la Diosa Razón es el zenit del apogeo de la razón, aplicable, ya, a todo.

Esta Diosa Razón sí abarcó ya todo lo abarcable y apostó por la superioridad del elemento racional frente al emocional, vital, impulsivo, instintivo, sentimental, pasional…
Sólo en este sentido RACIONALISMO se opone a IRRACIONALISMO, a VITALISMO, a EMOTIVISMO, a SENTIMENTALISMO,…

En la ACTUALIDAD estamos asistiendo, a diario, al triunfo de La Razón en sus múltiples y variados descubrimientos así como encargamos a la Razón la educación en el dominio y control de las pasiones, como algo que invade, nubla y somete al psiquismo.

La Pasión ha tenido, tradicionalmente, y sigue teniendo, una mala fama, una mala prensa, siempre asociada a algo no bueno.
Reina y triunfa el sentido peyorativo de la misma.
Es, realmente malo, estar “ciego de pasión” o ser “esclavo de sus pasiones” o ser “demasiado apasionado” y, por lo tanto, poco objetivo.

Sin embargo, como reacción, surgió el Romanticismo.

Pero ¿y la pasión por la verdad? ¿Y la pasión por la justicia? ¿Y la pasión por la paz? ¿Y la pasión por el amor, o por la literatura, o por la poesía, o por…?

Frente al Dualismo omnipresente a lo largo de la historia, hoy, cada vez más emergen planteamientos que rechazan esa oposición entre Razón  y Pasión y se prefiere hablar de emociones racionales y distinguirlas de las emociones irracionales.

Hoy está de moda la “Inteligencia emocional” de Daniel Goleman, que afirma la imposibilidad de separar la inteligencia humana de la capacidad afectiva o sentimental, abogando, pues, por la Integración.

Incluso, hoy, el término “pasión” se usa en la vida cotidiana para indicar una inclinación o preferencia (“tiene pasión por el fútbol”), o para describir un rasgo de la personalidad (“es una persona muy apasionada”).

Hoy, para referirse a la “pasión” antigua se habla de “vida emocional o afectiva”.

Hoy se aboga por la integración de ambas perspectivas, la sentimental y la racional, subrayando el papel de las emociones y de los afectos y sentimientos como estímulos de la acción, así como la capacidad modeladora que la cultura y la razón tienen respecto de la vida afectiva.

En esta “vida afectiva” hay que incluir:

.- Afectos (inclinación o rechazo hacia una persona, un objeto, una acción…) y las sensaciones de agrado o desagrado que las acompañan.

.- Sentimientos  (tendencia que incluye una dimensión evaluativa  de la situación).

.- Emociones (estados de ánimo y todo cuanto nos impulsa a actuar y que suele ser un sentimiento breve de aparición repentina (furia, ira).

.- Deseos (conciencia de una necesidad o de una atracción).

Las sensaciones de placer y dolor, los deseos y los sentimientos, son experiencias afectivas que sirven para orientarnos al actuar.

INTEGRACIÓN DE LO AFECTIVO Y LO INTELECTUAL.        

La inteligencia va guiada por lo que más estimamos y apreciamos; y es propio de los sentimientos incluir una valoración en la que interviene la inteligencia.

Un padre, sacrificándose por sus hijos, para costearle unos estudios, es una decisión en la que se entremezclan, de manera inseparable, sus sentimientos paternos con su evaluación o estimación de aquello que es preferible en la vida.

Es su estimación afectiva la que guía su vida intelectual.
        
¡Qué diferencia con un ordenador, incapaz de estimación afectiva que dirija su acción¡

Hoy estamos viviendo, instalados, en plena vorágine genética.
Y aunque es verdad que la afectividad humana tiene una base genética, de manera que el carácter viene determinado genéticamente, sin embargo, ese componente genético es moldeado y modificado por la influencia de la experiencia y del conocimiento.

Aunque se nazca con un cierto temperamento, con una predisposición a ser una persona más o menos activa, abierta o tímida, esa no es la última palabra sobre el carácter que se desarrollará.

La experiencia y la capacidad para controlar y dirigir las propias emociones resultarán determinantes en la conformación de la personalidad.

La inteligencia humana tiene la capacidad de modificar y transformar la vida afectiva de una persona.

Aprendemos a amar lo que consideramos bueno, lo que estimamos racionalmente que nos conviene y, por el contrario, aprendemos a aborrecer lo que hemos juzgado como malo, dañino, cruel.

La vida afectiva viene afectada, también, y mucho, por el influjo que la cultura tiene sobre los sentimientos.

Cada sociedad clasifica sus emociones  y sus afectos.

En diferentes culturas, incluso dentro de una misma cultura en épocas diferentes, las mismas situaciones dan lugar a sentimientos diversos.

PASIONES INTELIGENTES, INTELIGENCIA APASIONADA.

INTEGRACIÓN  de Razón y Pasión.

Nadie mejor que un poeta para pintar, en palabras, esta integración.

Volvería a meditar el texto de Kalhil Gibrán.

sábado, 2 de febrero de 2019

RAZÓN APASIONADA O PASIÓN RACIONAL (4)




Si la corporalidad ha sido, a menudo, pensada como una realidad natural, como algo que nos es dado y se nos impone de forma innata, lo mismo cabe decir de aquello que ha sido tradicionalmente vinculado con el cuerpo: los deseos y las pasiones.

Esta vinculación se apoya en el hecho de que la vida afectiva humana, nuestros sentimientos y emociones, tienen un componente corporal.
Así, cada emoción va acompañada de reacciones de carácter fisiológico: por ejemplo, el miedo, por una retirada de la sangre del rostro hacia las piernas y un estado de alerta general en todo el organismo; o la sorpresa, que se manifiesta en el arqueo de las cejas; o la tristeza, por la disminución general de la energía y del entusiasmo en las actividades vitales; la vergüenza; el remordimiento; la alegría….
        
Fenómenos psíquicos que se manifiestan somáticamente.
Pero si el cuerpo, desde los griegos, es la parte mala del hombre y, para el cristianismo, “la carne” es uno de los tres enemigos del alma,….

Por otra parte, nuestra vida está orientada por las sensaciones de agrado y desagrado que la acompañan: buscamos o amamos lo que nos causa placer y bienestar y rechazamos y evitamos lo que nos causa dolor, sufrimiento,…

Quizás por este entronque corpóreo tradicionalmente se suele utilizar la palabra “pasión” para referirse a aquello que nos afecta, a lo que padecemos involuntariamente, frente a lo que hacemos libremente.

“Nos pasan (padecemos, sufrimos) cosas, sin quererlo, involuntariamente, pero también hacemos cosas, libre y voluntariamente.     
        
En su origen etimológico, el término griego “pathos” (en latín “passio”) tiene el significado de “padecer”, “sufrir algo”, “recibir algo de manera pasiva” (esta acepción permanece en castellano, cargada de connotaciones religiosas: “la pasión de Cristo”, lo que sufrió, padeció, sin quererlo ni buscárselo).
De ahí que las pasiones, o la pasión, hayan sido siempre consideradas como lo opuesto a la acción, entendiéndose que ésta está vinculada a nuestra capacidad creadora y moldeadora.

“Hacemos” y “padecemos”, “sufrimos”.

En relación con este sentido de pasividad del sujeto ante las pasiones que lo agitan o lo invaden (la alegría o la tristeza, el miedo, el deseo, el odio o el amor…) la tradición filosófica occidental generó un DUALISMO de enorme influencia que, a su vez, dio lugar a posiciones opuestas.

Por un lado el RACIONALISMO, teoría que, con más o menos énfasis, ha considerado que la RAZÓN, en tanto que extraña, distinta y superior a los deseos y pasiones, es la encargada, tiene la misión de encauzarlos, dominarlos, dirigirlos, o bien reprimirlos y erradicarlos.

SÓCRATES, por el que según Nietzsche, “entró el mal en el mundo” al erradicar todo lo que suene o huela a pasión, sólo acepta a Apolo y reniega de Dioniso.
El único placer será el placer intelectual, saborear el saber, el sabor del saber, la sabiduría, la sola y toda razón. El hombre es, sólo, racional. La dignidad humana sólo reside en su alma y sus actividades.

PLATÓN, uno de los creadores y más claros representantes de esta Tradición Racional, ya expuso en el Mito del carro alado su concepción del hombre.
La vida interior del hombre era la lucha sostenida por un auriga (La Razón) que quiere guiar un carro llevado por dos caballos, uno dócil y obediente (los sentimientos buenos) y el otro rebelde y hostil (las pasiones y deseos corpóreos, la sensualidad).

La vida buena consistiría, entonces, en el control del auriga sobre el carro, logrando el sometimiento de los deseos y sentimientos a las exigencias de la Razón.

ARISTÓTELES definirá al hombre como “Zoon logicon”, “animal Racional”; y entre los dos tipos de virtudes, considerará superiores las Virtudes Dianoéticas o Intelectuales sobre las Virtudes Éticas o Morales.

Y esta tradición, exclusivismo de la Razón como lo específicamente humano, que arranca en Grecia (aunque quizás puedan encontrarse antecedentes en Oriente) tiene en

Los ESTOICOS sus representantes más radicales (las pasiones, como perturbaciones del alma, deben ser erradicadas, eliminadas, para dejar el ánimo libre).
Su doctrina de la “a-patía” y la “ataraxía” lo dice y lo resume todo.

Esta concepción estoica le vino como anillo al dedo al

CRISTIANISMO a lo largo de toda la Edad Media, eso sí, esclavizando a la Razón poniéndola al servicio de la fe y de la revelación, pero en su lucha contra el cuerpo y sus pasiones no se quedó atrás.

viernes, 1 de febrero de 2019

RAZÓN APASIONADA O PASIÓN RACIONAL (3)



La ausencia de combustible conlleva la parada del vehículo.
La sola presencia del combustible no garantiza el movimiento del vehículo.
Sin coche no hay movimiento, sin gasolina, tampoco.
Ambos son necesarios.

El deseo y la pasión son la energía, la fuerza, que pone en movimiento a la inteligencia.

Cuando Spinoza nos habla del “conato” como constituyente de la esencia humana está actualizando el concepto griego, de los estoicos, de “hormé” (“tendencia o esfuerzo de los animales a conservarse, a persistir en la existencia”).

“Este esfuerzo (“conatus”), cuando se refiere al alma sola, se llama “voluntad”, pero cuando se refiere a la vez al alma y al cuerpo, se llama “apetito”; por ende, éste no es otra cosa que la esencia misma del ser humano, de cuya naturaleza se siguen, necesariamente, aquellas cosas que sirven para su conservación, cosas que, por tanto, está determinado a realizar.

Además, entre “apetito” (“appetitus”) y “deseo” (“cupiditas”) no hay diferencia alguna si no es la de que el deseo se refiere generalmente a los humanos en cuanto que son conscientes de su apetito” (Spinoza, Ethica).

En el ser humano, pues, hay una fuerza radical que se puede llamar, según los casos, “apetito”, “deseo”, “voluntad”.

Apetecer, desear, querer.

Me apetece, deseo, quiero.

Esta energía no es sólo el esfuerzo por conservar la existencia, es, sobre todo, el esfuerzo por vivir mejor, por una vida más plena, una “supra-vida”.

Cuando ésta se consigue aparece/se muestra la pasión llamada “alegría” y si no, aparece/se muestra la “tristeza”, que son, según Spinoza, las dos pasiones fundamentales.
Porque vivir no es sólo la existencia biológica.

Nietzsche nos lo recuerda y nos lo explica mejor cuando afirma que “todo ser viviente hace cuanto puede no sólo por conservarse, sino por ser más”.
Y este esfuerzo por ser más es lo por él denominado “voluntad de poder”, esa energía psíquica, esa fuerza vital que te empuja a la superación, a ser más, a ir más allá, a superarte constantemente.

Y quien culmina esta tendencia es Freud, que es el que más ha destacado el carácter enérgico o energético del psiquismo.

El problema que tienen o que tenemos con las pasiones es que no podemos recurrir a la experiencia ajena.
Podemos estar empleando las mismas palabras (amor, odio, miedo…) pero no sabemos si lo que la otra persona siente es lo mismo que lo que sentimos nosotros.

¿Qué significa “amar”?, nadie me lo puede explicar, tengo que ser yo el que ame y el que sienta el amor. Pero no puede saberse, con certeza, que “eso” que yo siento es lo mismo que lo que sienten los demás.

No se puede mostrar el amor (“el amor es eso”) como si fuera un objeto exterior, como sí se puede mostrar un color (“esto es el color rojo”).
Es la intimidad de los sentimientos lo que impide que sean objetivables, es decir, convertibles en objetos de observación intersubjetiva.

Es la llamada “intimidad” de los sentimientos.

Los deseos parecen ser “movimientos”, mientras que las pasiones parecen ser “estados”.

En el hombre podemos encontrar tres sistemas de actividad:

1.- El sistema cognitivo.

2.- El sistema impulsivo (orientado a la acción).

3.- El sistema hedónico (placer-dolor).

Estos tres sistemas se encuentran en íntima correlación.
La percepción de un objeto (conocimiento) puede determinar el deseo, que desencadena la acción (impulsivo) y la consecución o no de del objeto determinará diversos estados afectivos (placer, alegría… o dolor, malestar,..).
        
Ahora puede comprenderse mejor la diferencia entre la mente humana y el ordenador.
Éste sólo posee un sistema de procesamiento de información, pero ni experimenta deseos ni se ve “afectado” por la información que recibe, por lo que no estará ni alegre ni triste.

Lo que hizo el ordenador de la nave espacial “2001. Odisea en el espacio”, protestar y entonar una triste canción cuando iba a ser desconectado, es, sencillamente, falso (al menos, de momento).

Razón y Pasión. Pasión y Razón.

Es el DUALISMO, clásico, que, en filosofía, se usa con dos sentidos distintos.

En un sentido más general se denomina DUALISTA toda contraposición entre dos tendencias, entre dos elementos o entre dos cualidades que se consideran irreductibles entre sí (Razón vs Pasión, Bueno vs Malo, Material vs Espiritual,….).

En un sentido más restringido se llaman DUALISTAS a los que afirman la existencia de dos substancias, la material y la espiritual, mientras que los MONISTAS no admiten más que una.

Aquí estamos viendo a ambas, combinadas.