jueves, 12 de noviembre de 2015

ORDENADORES. RECORTES Y DOÑA ESPERANZA AGUIRRE.






ORDENADORES. RECORTES Y DOÑA ESPERANZA AGUIRRE

(Aunque escrito hace algún tiempo, puede seguir siendo válida la crítica)


Si los “recortes en la Enseñanza Pública” fueran que no habrá más ordenadores regalados a los niños de primaria. ¡Benditos recortes¡. Pero la cosa no va por aquí. El 6 de Octubre colgué en blogdetomasmorales un artículo cuyo título es: “Zorras” y “Capullos”. 

Comentaba la sentencia del Sr. Juez Del Olmo de no considerar como insulto y/o vejación llamar “zorra” a una mujer porque “zorra” quiere decir, (aplicada a una persona) “personaje que actúa con especial precaución”. Y ateniéndome al sentido del Sr. Juez Del Olmo (y sólo en ese sentido, y puesto que quiero hablar de recortes en la Enseñanza) la Srª Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, es una “zorra”, pero con mayúsculas. ¡Porque hay que ver la que ha montado, está montando y lo que te rondaré, morena!

Los profesores de la Enseñanza Pública llevan ya no sé cuántos días de huelga por las medidas que su gobierno está aplicando. La no contratación de miles de profesores, la desaparición de los desdobles y de las medidas de Atención a la Diversidad (los que están en el ajo saben de su importancia), el aumento de 2 horas lectivas, hasta llegar a las 20 (“horas lectivas” son en las que se está en contacto con los alumnos, no confundir con “horas de trabajo” que, (y lo digo por experiencia) son más de las que un trabajador por cuenta ajena suele echar en su empresa).

Pero ¿sabíais que el 90 % de los hijos de emigrantes, muchos de los cuales apenas conocen nuestra lengua, y si no entienden mal pueden comprender y aprender, se encuentran en la Enseñanza Pública, muy pocos en la Concertada y casi ninguno en la Privada?.

Lo que está propiciando la Srª Esperanza Aguirre, con la supresión de Profesorado, de Desdobles y de Atención a la Diversidad, es apostar por la Concertada y la Privada, ateniéndose a los resultados (reales pero falsos, al fallar el criterio evaluativo, ante la desigualdad del alumnado). Ante esta situación de deterioro de la Enseñanza Pública ¿qué creen Uds. que están haciendo los padres con carrera universitaria? Pues eso que están pensando.

¿Cómo creen Uds. que van a ser los resultados, comparando los tipos de Enseñanza?.

A no ser que los gobiernos hagan lo que ha hecho el de Cataluña: excluir de la evaluación a 150 alumnos, repetidores e hijos de inmigrantes, para mejorar los resultados del Informe PISA.

¿Es peor el profesorado? NO. Es más. El profesorado de la Enseñanza Pública ha demostrado conocimientos y capacidad pedagógica en oposiciones competitivas, algo que no ocurre en el profesorado de la Concertada ni en la Privada, a los que les basta y les sobra con ser hijos, familiares o conocidos de quienes son. El alumnado es el que no es el mismo y, como reza un adagio de mi tierra, “quod natura non dat Salmantica….”

Para valorar la Enseñanza (como la Sanidad) tiene que costar algo. Lo gratuito nunca viene con el halo de calidad. El primer paso para no valorar adecuadamente a la enseñanza es la gratuidad de ordenadores y de libros de texto..

Los padres, que no saben qué hacer con sus hijos durante la huelga sólo atienden a que ellos trabajan más de 20 horas y que, por lo tanto, los profesores son unos vagos, que tienen más vacaciones que nadie, que tienen un puesto de trabajo fijo y el paro a ellos no les afecta, que su sueldo más de uno lo quisiera para sí…. Y ellos, y gran parte de la sociedad desinformada, están de uñas contra el profesorado, dándole la razón a Dñª Esperanza que, por lo que se ve, “humillados y derrotados” los quiere ver (echándole al mundo en su contra), como “humillados y derrotados” vio Margaret Tatcher a los sindicatos ingleses.

La Enseñanza Concertada está aplaudiendo hasta con las orejas y, así, está sembrándose y poniendo las bases del deterioro de la Enseñanza Pública. Si a esto se le añade que algún ministro socialista-socialista, socialista puro, se vanagloria, públicamente, ante las cámaras de TV, en horas de máxima audiencia, de llevar a sus hijos a la Enseñanza Privada (“y buenos dineros que me cuesta”) porque –dice- no haber colegios bilingües en la zona… Que no los haya en Vicálvaro, Vallecas, San Blas… pero ¿en la Moraleja? Tiempo le faltó a Dñª Esperanza para saltar como un resorte y llamarlo “mentiroso”. ¿A qué profesional publicista del P.P. habrán encargado los socialistas la confección del video para la campaña electoral que está pasándose por las pantallas de TV, para defender la Enseñanza Pública? Estoy seguro que lo retirarán de la circulación ya mismo.

Porque si los recortes fueran en los ordenadores regalados a los niños de primaria, con cargo a los presupuestos… Y de esto era de lo que yo quería escribir, de los Ordenadores en el Aula.

Nuestras autoridades educativas se muestran tan ufanas con esta medida que están convencidas de que la calidad de la enseñanza radica en esos ordenadores, como si un padre, al comprarle a su niño un boli y un cuaderno, esperara de él ver un Cervantes o un Ortega y Gasset.

La Enseñanza es una experiencia humana que construyen el profesor y el alumno, al alimón, y en ella, a edades tempranas, la tecnología no sólo no ayuda, sino que estorba, por inconveniente. Ni en Aritmética, ni en Escritura, ni en el fomento de un pensamiento crítico, aportando razones, porqués, de lo que dice o hace.

Cuando yo les daba oportunidad a mis alumnos a subir nota, entregando un trabajo, su primera pregunta era si lo podían entregar por impresora y al decirles que tenía que ser escrito a mano (porque sabía que era muy fácil “cortar”, “pegar” e “imprimir) muchos se me echaban atrás. Al menos que lo leyeran y escribieran, sin parafrasear, forzando su atención tanto en la forma (Ortografía y Caligrafía) como en el contenido. Si no, eligen la letra y el ordenador hasta les corrige las faltas de ortografía.

El ordenador e Internet, que para mí, ahora, no es que me sean necesarios, es que me son imprescindibles, para un niño de primaria, incluso de secundaria, es causa de distracción (un “distractor”) y causa de dedicarle demasiado tiempo, navegando sin rumbo y perdidos en un laberinto; es una invitación a la vagancia en el pensar, por la urgencia de buscar y encontrar que, seguramente, no es lo adecuado lo que encuentren. Como disiento totalmente de las modas psico- y pedagógicas, instaladas en los despachos de la modernidad, inspiradores de la E.S.O, en las Consejerías de Educación,. afirmo que “el centro de la enseñanza no es el niño, sino el profesor”. La tecnología vale, y mucho, para el profesor, no para el alumno a esas edades. Si el profesor la domina convenientemente se convierte en una herramienta fundamental. Explicar la circulación de la sangre, un terremoto, el sistema solar,… se le hace entender al alumno mucho mejor con el cañón y la pantalla, usando el profesor su ordenador con el material adecuado ya preparado.

Un niño en su habitación, con un ordenador, Internet y wifi, sigue chateando con los compañeros, a los que acaba de dejar y que, en apenas unas horas, volverá a ver. (¡Si me pasaba a mí, en clase de filosofía, alumnos mayores, mandando mensajes con el móvil a sus novias o amigas, que estaban en la clase de al lado, cinco minutos antes del recreo¡ ¿Cuánto más un niño en su habitación ante un teclado?). Las redes sociales son muy tentadoras para los muchachos en edades tempranas.

¿Y el timo del que se presenta en la casa, con uniforme: “venimos a actualizar el ordenador de su hijo, por orden de la Inspección, para que mañana pueda… “y son 25 euros”. Muchos alumnos, en sus casas, los usan para bajarse películas censurables, canciones de sus ídolos, que nada tienen que ver con la enseñanza, o los manipulan cargando programas inadecuados que no los soportan, o se les cae y se les rompe la pantalla. Eso cuando no llegan a clase con la batería descargada, porque se les ha olvidado dejarlo enchufado la noche anterior.

Si a todo ello se añade la impericia del alumno, el profesor se convierte en un visitador de ordenadores, pasillo arriba, pasillo abajo, “porque a mí no me sale, maestro”.

Al finalizar la clase se pregunta: ¿Productividad?, baja o nula. A mi generación se la llama “analógica”, en contraste con la de los jóvenes, “digital”. Pero lo cierto es que estamos aprendiendo de prisa.

Yo era de los de la tiza y la pizarra (cuando había tarima y no existía la frustración estudiantil por la “altura” del profesor). Hasta llegué a comprarme una bata blanca (que los viernes la metía en la lavadora) porque “me ponía la ropa perdida” y que me confundían con un profesor de química o física en su laboratorio de prácticas. Mis alumnos tienen que recordar las pizarras llenas de esquemas, borradas y vueltas a llenar cada clase. Hoy, yo, no sería nadie sin el pendrive particular y el cañón y la pantalla en la clase. A lo que hay que añadir los materiales propios, videos bajados de youtube, enlaces de Internet, …. Todo confeccionado en horas no lectivas y no retribuidas.

El clásico libro de texto tiene dos inconvenientes: que es caro (para la economía de los padres) y martirio para las espalda de los niños (aunque ahora, con eso de los trolleys…)

No creo que haya sido una buena idea (además de haber sido cara) dicha gratuidad, para tenerla, además, como seña y garantía de calidad de la enseñanza, cuando en unas zapatillas deportivas de marca…

¡Cuiden a los profesores, reconózcanlos socialmente, no les quiten autoridad ante sus hijos… ¡Ellos son los auténticos “maestros” que harán de ellos buenos ciudadanos, buenos estudiantes y mejores personas! ¡Padre! Sólo el profesor hará a su hijo partícipe del placer de aprender, de ir sabiendo, de ir formándose. Sinceridad de un alumno, en el paso de la tiza al ordenador, en un blog de un profesor de secundaria: “la tiza era mejor que la tecnología”. A esa edad sí, cuando ya…. tendrá que recurrir a la tecnología


miércoles, 11 de noviembre de 2015

SOPA BOBA. LA TUNA. CARMINA BURANA



SOPA BOBA. LA TUNA. CARMINA BURANA

Aunque no os lo creáis, hice de protagonista en una película (tengo la cinta), de más de una hora de duración y que lleva por título SOPA BOBA. Luego han hecho otra película, española, con el mismo título, pero de temática diferente, protagonizada por actores profesionales, mejor quizá, pero creo que no más divertida. El autor de la obra (de la mía) es Fernando Alonso (no el piloto de fórmula uno, asturiano) sino un burgalés, que fue profesor de griego y de filosofía, y llegó a ser un experto en Literatura Infantil y Juvenil, trabajando en TVE, como director de programas infantiles y juveniles, y como guionista

Los “sopistas” eran unos estudiantes universitarios, que no daban un palo al agua, sin recursos económicos, que rondaban bares y tabernas entregando su música, su picardía y su simpatía a cambio de un humilde plato de comida llamado “sopa boba” (por lo que siempre llevaban consigo una cuchara y un tenedor de madera, para poder comer en cualquier lugar) o por unas monedas, para costearse los estudios o para poder volver a casa.

Los “sopistas” aparecen con las primeras universidades españolas, en el siglo XIII, coincidiendo con el auge de las ciudades y el ascenso de la burguesía, una vez dejados atrás tanto la nobleza como los castillos y poblados alrededor.

A partir del siglo XVI se les denomina “tunos”, y sus agrupaciones son nuestras “tunas” actuales, con vestimenta medieval y con distintivos, según facultades, además de “las cintas de la capa”, la firma de sus conquistas.

Los tunos de Salamanca se reunían en la Plaza Mayor, los sábados por la noche, para ir a rondar a las estudiantes universitarias, en los Colegios Mayores Femeninos, por una de cuyas ventanas solía descolgarse una botella, generalmente de Coñac o de Licor 43, atada a una cuerda.

Las letras, además de las típicas, serias, como “Triste y sola,….” eran picantes, obscenas, hasta soeces.

Para pertenecer a la tuna había que pasar dos pruebas: la académica (saber tocar un instrumento) y la mundana (aguantar “todo” lo que te echasen esa noche de examen, desde beber hasta emborracharte, hasta meterte la cabeza en la taza del water), es a lo que se le denominaba el “bautizo”.

Se aguantaba porque se sabía que, en adelante, él, también, formaría parte del jurado del próximo examinando, un nuevo estudiante candidato, al que se le denominaba “el bobo”.

Yo tenía una bandurria (que no la tocaba bien) y no era un bebedor excesivo, así que decidí no presentarme a examen. Pero acudía, con ellos, haciendo la ronda, acompañando a muchos amigos de la Tuna de Filosofía y Letras.

“Sopistas” o “tunos” es la versión española de los europeos “goliardos”. Una palabra de etimología dudosa (quizá francesa). Porque de Goliat lo que yo sabía y sé es que era un gigantón al que venció el pequeño David, con la piedra y la honda.

A no ser que lo de “gigantón” fuera por lo gordo y barrigudo, efectos del mucho comer y no menos beber.

Los goliardos, los “hijos de Satanás”, constituían la bohemia universitaria. Eran unos grandes comilones y bebedores que satirizaban, no tosca sino cultamente, a las autoridades civiles (el poder) pero sobre todo a las autoridades religiosas.

Su vida era un carnaval perpetuo.

Los concilios no hacían más que condenar su vida disipada y licenciosa, a lo que ellos ni tan siquiera se molestaban en defenderse, se contentaban con vivir.

Es un desmentido para aquellos que juzgan a la Edad Media como un período oscuro y triste.

Eran goliardos los clérigos pobres, los monjes ociosos, que habían renunciado a sus votos, clérigos díscolos, y los estudiantes vividores.

Sus temas preferidos eran el erotismo, los elogios al vino (ya no consagrado y convertido en “sangre de Cristo”, en el cáliz, sino en la jarra, abundante y “a morro”), en la taberna (la antiiglesia), a las mujeres, al juego, a la juerga, al amor carnal, a los placeres terrenales. Su lírica es una lírica profana. Cantan en lengua vulgar, muy alejados del canto gregoriano y las polifonías; y no en los coros de las iglesias, sino en la “catedral de la juerga”, en la taberna) Sus letras suelen ser de carácter licencioso, irreverente, muchas veces obsceno.

Son conscientes de la fugacidad de la vida, de la inestabilidad de la fortuna, de la muerte incierta, pero segura, que se presenta cuando menos la esperas y, sin tu permiso, te lleva por delante. Así que: “a practicar el “carpe diem”, “aprovecha el instante”, porque “oveja que bala, bocado que pierde”.

Sus cantos o poemas son los “cármina” (plural del neutro, latino, “carmen-nis, tercera declinación) (que nada tiene que ver con el árabe “carmen” (jardín) (los cármenes granadinos).

Los Cármina más famosos son los de Bura (ciudad alemana), de ahí los “Carmina Burana” (en latín no hay tildes, escrito “carmina”, leído “cármina”)

Esta colección se encuentra dividida en varias partes, dependiendo el tema crítico tratado (la jerarquía eclesiástica, la moral, el amor, los juegos, la bebida…

Los “Cármina potoria” (del latín “potare” = beber, de aquí lo de “potable”) se refieren al vino.

Y no me resisto a no poner un ejemplo (que aunque, naturalmente, están escritos en latín, no es un latín culto, sino vulgar, macarrónico, y que se entiende fácilmente (a lo más consultar 2 ó 3 veces aquel Diccionario Spes, que tenéis cubierto de polvo).

Fíjense en el ritmo frenético, en la métrica trepidante, muy superior a las clásicas “letanías”.


«Bibit / hera / bibit / herus // bibit / miles / bibit / clerus // bibit / ille / bibit / illa // bibit / servus / cum an / cilla // bibit / velox / bibit / piger // bibit / albus / bibit / niger // bibit / constans / bibit / vagus // bibit / rudus / bibit / magus // bibit / pauper / et e / grotus // bibit/ exul / et ig / notus // bibit / puer / bibit / canus // bibit / presul / et de / canus // bibit / soror / bibit / frater // bibit / anus / bibit / mater // bibit / ista / bibit / ille // bibunt / centum / bibunt / mille.»

martes, 10 de noviembre de 2015

DEMÓCRATAS DE MESA-CAMILLA.


DEMÓCRATAS DE MESA-CAMILLA

Me encuentro, a diario, con muchos “demócratas de mesa-camilla”, que son aquellos que, cuando la mayoría de la población apoya a su partido, dicen: “el pueblo es sabio y lo ha demostrado, votándonos” y que, cuando pierde elecciones, porque la mayoría vota al partido rival, dicen, sin ambages: “el pueblo se ha equivocado”.

Yo siempre he creído que, en democracia, a los partidos hay que “votarlos según sus programas” y “juzgarlos según sus acciones”. Los demócratas de mesa-camilla no. Ellos no juzgan lo que su partido ha hecho mal y que no dijo que iba a hacerlo, sino que juzgan lo que ellos creen que el adversario va a hacer, sin haber gobernado todavía, sin haber hecho nada, sin, ni siquiera, haber dicho lo que van a hacer.

Los demócratas de mesa-camilla son tan tan tan inteligentes que ya ven el futuro, son videntes de lo malo que va a ser y va a hacer el adversario.

Los demócratas de mesa camilla deberían abrir un consultorio.

En el lenguaje político los demócratas de mesa-camilla denominan “sensato” a cualquier cargo electo, en cualquier estamento administrativo, que abandona el partido en el que iba en las listas y por el que salió elegido y se pasa, sin pudor y sin vergüenza, a su partido”.

Sin embargo, denominan “traidor” a aquel electo, en cualquier estamento administrativo, que abandona su partido, por el que ha sido elegido, al ir en las listas, y pasarse al partido de la oposición.

Con estos esquemas mentales, tan primarios, tan de la ESO, de los políticos de mesa-camilla, que son TODOS o casi todos de nuestros políticos, ¿puede esperarse algo bueno, algo coherente? Son depositarios del pensamiento débil.

Gran parte de nuestros políticos “profesionales” son los que, en vez de haberse dedicado a sacar una oposición y buscar un puesto de trabajo para ganarse la vida, han optado por arrimarse y descansar a la sombra del poder, viviendo y vegetando en su seno, mirando por los ojos del partido y mirando, pero no viendo, la realidad sino con las gafas que el partido les ha enfundado como pago a su militancia.

Están dispuestos a ser Delegados Provinciales de lo que sea, da igual de Agricultura que de Gobernación, de Vivienda que de Cultura.
Como no están preparados para casi nada, pueden hacerlo todo.
A los últimos años me remito el desfile de demócratas de mesa-camilla.
Han sido todos aquellos que han callado pero que han aplaudido, riéndole las gracias al jefe, porque, gracias a él, han sido sillonarios con buen sueldo y, con un poco de suerte, mejor pensión y han votado, quizás contra su conciencia, pero que…. Son todos aquello que pagan la cuota sindical pero que, como están liberados, no van a …

¿Puede ponerse el grito en el cielo (en el que no creen) como lo hace nuestra izquierda política, cuando una autoridad, del partido opositor, denuncia a un padre por permitir, favorecer o incitar a una apenas adolescente, a que ya comience, a tan temprana edad, a entrenarse en lo que le espera durante toda la vida, la sumisión al varón?.
Si sólo la “Verdad os hará libres”, ¿qué podemos/debemos decir de las culturas religiosas que favorecen e imponen la esclavitud de la mujer, en vida? (Véase “multicuralismo” en www.tomasmorales.es y “respeto y tolerancia tomás morales cañedo” preguntándole a Google)

Por ahí hemos pasado nosotros, los españoles, no hace tantos años, pero que, gracias a la razón y a la cultura laica, hemos descubierto que no necesitamos ese tipo de tutores que han pastoreado nuestra vida, amenazándonos con las penas eternas, y, gracias a la razón y a la cultura laica, hemos descubierto la alegría de vivir, los placeres terrenales, juntos o en solitario, sin remordimiento alguno de conciencia.

Hemos descubiertos que varones y mujeres somos igual de personas aunque tengamos una fisiología distinta.
Hemos descubierto que hay ideas intolerables que no podemos ni debemos tolerar.
Hemos descubierto que deben ser respetadas las personas, por el mero y simple hecho de ser personas, sean de la raza, religión, nacionalidad,…. que sea.
Pero también hemos descubierto que no debemos confundir y equiparar “respeto” con “tolerancia”.

La mujer ha conquistado (no reconquistado) unos espacios, públicos y privados, antes reservados al varón, que llevan por título “igualdad”, “libertad”, “autonomía”, “capacidad”, “mérito”… ¿Y ahora hay que ser tolerantes con ideas medievales como “sumisión”, “esclavitud”, “heteronomía”…? Que no cuenten conmigo.

Lo que no sé es si estos políticos de mesa-camilla dicen lo que dicen por hipocresía, por ignorancia, por pensamiento líquido, por debilidad mental…. o por una media ponderada de todo ello.

Me comenta una antigua alumna que, (tras analizar y denunciar la moral represiva de la religión que le enseñaron) dice: “soy la única que, como mujer española y atea que soy, una vez tuve puesto un burka. No veía, no respiraba, no podía tocar nada, no podía caminar bien. Sólo fueron 20 inevitables minutos…. y necesité una semana para recuperarme emocionalmente.
Con un burka no eres una persona, eres un bulto inútil.
Me aterroriza pensar en la educación que han recibido esas niñas que “deciden voluntariamente” (las comillas son mías) convertirse en una sombra de ellas mismas”.


AMÉN.

domingo, 8 de noviembre de 2015

¿CUÁLES SON MIS RAÍCES?



         Yo, Tomás Morales, natural de Salamanca y vecino de Málaga, ¿soy un salmantino que trabaja y vive  en Málaga o soy un malagueño al que nacieron en Salamanca?

         Una de las leyes de la evolución es la Adaptación al medio.

         El ser vivo, cualquier ser vivo, ante el medio que le ha tocado vivir o en el que se ha metido, ante las condiciones que ese medio le impone, sólo tiene dos salidas: o adaptarse a él para sobrevivir (de lo contrario, morirá)  o adaptarlo a él.
        
Durante la mayor parte de la presencia de la vida en la tierra los seres vivos sólo pudieron responder de la primera manera. Sólo muchos, muchísimos años después, cuando  el hombre comenzó la aventura de la ciencia y de la tecnología (es decir, más o menos, anteayer) pudo poner en práctica la segunda respuesta.

         El aire acondicionado, el frigorífico o la estufa, el ventilador y veinte mil inventos más son manifestaciones de adaptarlo a él.

         “SAVOIR – POUVOIR – PREVOIR” era el lema de la Edad moderna.

         Los vegetales, como enseñaba el sabio Aristóteles, realizan, llevan a cabo, las funciones propias de su alma vegetativa: nacer, alimentarse, crecer, reproducirse y morir, pero anclados, “enraizados” con sus raíces en el suelo. Ni los árboles ni las lechugas se dan paseos por el campo. Sus hojas y sus raíces, sobre todo, son las dos grandes fuentes de alimentación.

         Los animales (vivientes sensibles), por su parte, con su alma sensitiva, realizan todas las funciones que realizaban los vegetales (nacer, alimentarse….) más las funciones propias de su alma, tienen sentidos para conocer, tienen instintos para actuar y poseen la potencia locomotriz, para moverse. Ni el pájaro ni el perro están “enraizados”. Se mueven, cambian de lugar para conseguir comida o para librarse de ser comidos.

         El hombre, en cambio (siempre según Aristóteles), además de hacer todo lo que hacen los vegetales (nacer, alimentarse, crecer….) y de lo que hacen los animales (sentir, mamar, huir, andar….) realizan las funciones propias de su alma racional: el conocimiento superior (inteligencia y razón) para conocer, voluntad para querer y libertad para optar, para elegir.

         El hombre, por medio de este conocimiento superior, conoce la naturaleza, descubre las leyes de su actuación para, así, aprovecharse de ella, para ponerla a su servicio.

         El hombre no tiene raíces. Su alimento está en lo alto, se llama cultura. Y ésta siempre está más allá del nivel puramente biológico. Somos biografías distintas montadas sobre biologías iguales o muy parecidas (un corazón, dos ojos, dos riñones,…. en los mismos sitios….). “Ca uno é ca uno” – que diría el refranero vulgar. Cada uno es guionista de su propia bio-grafía. En la vida cada uno es/debe ser autor, actor, director, tramoyista,…

         Yo suelo decir, muchas veces, que a mí “me nacieron en Salamanca” pero que, luego, “me hice andaluz”.
        
         Uno no es del lugar en que lo nacen sino del lugar en que se hace. Yo me hice educador, esposo, padre, abuelo, articulista, conferenciante,… yo me hice y sigo haciéndome mi yo (estudioso, conferenciante, articulista….) en Andalucía.

         ¿Cuáles son mis raíces? ¿Las biológicas o las culturales? ¿De qué se alimenta mi persona?

         Mi padre, allá en la Tierra del Vino castellana, tenía la costumbre de plantar una viña cada vez que le nacía un hijo (Bueno, la verdad es que cuando le nació el cuarto, mi hermano el pequeño, plantó un pinar). Una de las tres viñas, la 2ª,  era “el majuelo de Sito” (Sito, de Tomasito, yo),
         Pero mi padre plantaba unas cepas llamadas “americanas”, que “agarraban” muy bien y que “encepaban” muy de prisa, pero a los dos años las injertaba con “varas” de “tinta  Toledo” o “tinta Madrid”, porque –decía él – esos injertos, en esas cepas, producen uva de calidad superior a la que le correspondería en su cepa.

         Digo todo esto porque, hace ya casi 40 años, un castellano (o sea, yo) cruzó Despeñaperros y bajó a Andalucía, (primero Córdoba, luego, y finalmente, Málaga) y aquí sigo  ¿”enraizado”?
         Si mañana mismo, mis hijas (¡ironías de la vida!, una en Madrid y la otra en Ciudad Real), solicitasen mi presencia por tiempo indefinido, cogería mis bártulos (o sea, mis libros) y una vez “desenraizado” me “enraizaría” de nuevo en otro lugar

         ¿Salamanca? Me encanta. Pero mi vida, y todo lo que más quiero, ha nacido en Andalucía.

         ¿Soy andaluz? Por supuesto. ¿Menos que otros, nacidos aquí? No lo creo. Recuerden las viñas de mi padre.

         Recuerden lo que tantas veces he dicho: “Nos nacen hombres, nos hacen humanos, nos hacemos personas”

         No elegimos ni nacer ni dónde nacer ni cuándo nacer. Nos tocó lo que nos tocó. Nos podría haber tocado otra cosa.
         No elegimos ni la cultura, ni la educación. Nos fueron moldeando así. Nuestros padres, nuestros maestros, el ambiente alrededor. Nos hicieron así.
         Pero sobre esa estructura humana cada uno de nosotros somos más o menos responsables del tipo de persona que somos.
         No elegimos vivir, pero sí podemos/debemos elegir qué tipo de vida queremos vivir. La vida, más que en un lugar, está en el modo.

         En el hombre las “raíces” son una metáfora. Una metáfora bella. Pero metáfora.
        
         Transcribo las palabras de un periodista en la prensa local de Málaga: “Los seres humanos estamos hechos para andar, no para estarnos quietos, como si estuviéramos plantados en un arriate. “Desarraigo” suena mal pero, siguiendo la metáfora, es lo que nos permite ir de acá para allá, tanto espacial como intelectualmente. Yo al menos me alegro de haberme desarraigado de muchas de las cosas que me vinieron impuestas por mi tiempo y de algunas en las que creí con convicción sentimental. Las raíces son una metáfora nostálgica en un mundo cada vez más cosmopolita. Nada tienen de malo como figura del apego a determinadas costumbres, pero sí me parecen perniciosas convertidas en imposición histórico-cultural.
         No es bueno mirarse (uno) demasiado las raíces, corre uno el riesgo de pasar del dicho al hecho y quedarse tan inmóvil como un vegetal”.

         ¡Chapeau¡

         En las últimas elecciones generales, previendo que no iba a estar en Málaga, solicité el voto por correo (por aquello del deber moral (no legal) de votar). A su debido tiempo me llegó un sobre con todas las candidaturas. Las había graciosas, las había ridículas, las había nostálgicas, algunas utópicas, otras realistas, pero había una que no me encajaba, la de Nafarroa Bay (¿se escribe así?) en Málaga.
         Luego me enteré que había personas concertando citas por teléfono con aquellos que tuviesen un apellido navarro, para convencerlos de que, si sus raíces son navarras, sólo pueden/deben votar la lista Navarra, porque las raíces no se pierden nunca…
         Si todos los Sánchez (de Sancho), Domínguez (de Domingo), González (de Gonzalo), Rodríguez (de Rodrigo), García (de Garcés),….o todos los Perales, Robles, Manzanos, Naranjos,….(nombres de árboles, procedentes de los judíos en suelo español), o los Zamarrillas, Margaritas, Azucenas, Rosas,….. (Nombres de flores, procedentes de los árabes) y que viven en el País Vasco tuvieran/debieran votar a la candidatura acorde con sus “raíces”…


         ¡PATÉTICO¡ - Oiga­-  ¡Raíces de un ser desarraigado!

jueves, 5 de noviembre de 2015

FE Y RAZÓN (y 5)



Es verdad que vivimos en una sociedad prosaica, nada poética, materialista y consumista hasta las 12 de la noche de cada día, que sólo ve de la Razón una, y no la más sublime, de sus funciones, la “calculadora” y cuando se encuentra hastiado de esta vida, por la pérdida de valores sin haberlos sustituido por otros con o por los que orientar su vida, tras haber abandonado las iglesias, a la Iglesia, y haberse desecho de la fe se encuentra más perdido que Adán el día de la madre.

Así que cuando alguien le enseña un caramelo de esperanza y de ilusión allá va, a comprar esas golosinas al santón de turno, con su “espiritualidad basura” que irá cercándolo en sus redes.

Sin saber qué es, realmente, el cristianismo adquieren libros y se hacen adeptos de sectas pescadoras de incautos.
El “pensamiento positivo” está de moda y quieren hacernos ver que “si lo piensas” y lo “quieres”, “puedes”.
“Puedes intentarlo”, igual que si no lo piensas tanto, pero sin garantía de conseguirlo.
Incluso puedes estar toda tu vida machacando en hierro frío.

Personas bienintencionadas, pero de pensamiento débil. Somos crédulos, muy crédulos, todos, porque no conocemos ni dominamos todos los campos del saber.
En Economía, en Política, en Fiscalidad, en Filosofía, en Religión,…somos crédulos.
No podemos, en tantos campos desconocidos, guiarnos por la razón, así que nos apuntamos, nos dejamos llevar y seguimos al que mejor nos cae, al que parece darnos más confianza, al que mejor habla,… que puede ser un sofista resabiado que lo que intenta es hacernos adeptos suyos.

Desde siempre se ha dicho que somos “animales racionales”, pero no se nos ha dicho que, también, somos “animales pasionales” y esto nos lanza y nos deja sin meditación racional y damos un salto a lo desconocido, orgullosos y convencidos de que es racional, cometiendo y cayendo en errores garrafales.

Somos demasiado crédulos, tanto los creyentes como los no creyentes y, aunque no creamos en horóscopos, si cae una prensa en nuestras manos, lo leemos.

El uso de amuletos (escapularios, crucifijos, medallas de la Milagrosa o de la Virgen del Rocío, o…yo qué sé, con la credulidad de que pueden ayudarnos a conseguir el objetivo.

Lanzarse en brazos de la fe, a ciegas, sin razón previa, es una sinrazón.

Obedecer sin pensar, mejor que pensar y dudar. Esa fue nuestra enseñanza religiosa. Y, en caso de duda, preguntarles a los “doctores de la Santa Madre Iglesia, que ellos nos sabrán responder”.

¡Qué obsesión en mantenernos en la minoría de edad¡

Los creyentes creen, incluso, que siendo creyentes Dios va a tener una atención especial con ellos, por serlo.

“El que quiera hacerse cristiano debe saber que no puede esperar de la religión ninguna ventaja de orden temporal, ni tendrá más éxito en sus empresas, ni estará al abrigo de accidentes ni del sufrimiento” –decía un filósofo católico francés.

Aunque muchos creyentes siguen pensándolo, no existe acepción de personas por motivo de creencia.

Si las ciencias sólo juegan y llegan a probabilidades ¿cómo va a llegar la creencia a la certeza verdadera y a la verdad 100% objetiva?

Siempre nos enseñaron y cantábamos a viva voz que “fe era creer lo que no vimos”, dar por verdadero lo que ni sentimos ni entendemos, y esto es una aberración.
La fe ni es una adhesión intelectual ni una adhesión sentimental o voluntaria, sino una experiencia vital de exigencia moral. La fe o es vida vivida o no es fe.

Habría que preguntarse, pues, quién es el verdadero creyente, si el que dice no creer y escoge en su vida y lucha por conseguir el bien como bien, sacrificando su egoísmo o quien se mantiene cómodo en su egoísta vida moral y acepta sólo intelectualmente unas creencias religiosas.

No creo que por un mundo mejor, en la lucha por los pobres, por los enfermos, por los desheredados, hayan sido los creyentes de toda la vida los que más se han puesto del lado de los oprimidos.

Y yo, para mejor conocer el cristianismo, aconsejaría leer a Nietzsche (sí, el del Anticristo, el de “Dios ha muerto”,…) para poder escarbar y llegar al fondo de lo que realmente es el cristianismo y no esa pantalla superficial.

En un post de mi blog (blogdetomasmorales.blogspot.com/es) reflexionaba sobre qué significaba, para Nietzsche, “Dios ha muerto”.
¿Qué Dios es el que ha muerto, al que hemos matado, al que deberíamos matar para hacer aparecer la auténtica imagen de Dios?

“Obras son amores y no buenas razones” dice el adagio.
Dios está en el corazón, en la vida, no en la cabeza, no en la fe intelectual, no en admitir como verdaderos unos dogmas incomprensibles.

Creyentes o no creyentes. Eso no es lo importante.

Lo fundamental es no ser crédulos, infantiloides. 

AHORA, YA NO TENGO MIEDO.

AHORA, YA NO TENGO MIEDO.

Dormido
En la sombra.
En la sombra de tu sombra,
En la noche.
En el silencio.

Dormitando en tu regazo,
Acariciada mi cara
En la almohada de tu vientre.

Con los ojos no sé dónde,


Soñando con angelitos
Que me llevan recorriendo
La orografía de tu cuerpo.
Ora escalando montañas,
Ora indagando en tu sexo,
Paseando en tu llanura,
Metiéndome en tus adentros.
Con mis labios, con mi lengua,
Con la yema de los dedos.

Redormido en mi dormir y mis labios
Enchufados en tus pechos
Recargándose de vida,
La vida multicolor
Préstamo del eterno
Para agotarla en amores, pero
Con caducidad por dentro.

Y mientras tú y yo soñamos
Se entretiene Dios riendo
Y soltando pajaritos
Que hay que coger al vuelo.

Y mientras Dios se entretiene,
Nuestros cuerpos
Ríen y gritan, al tiempo
Que, cual corderillos tiernos,
Retozan
En el prado de la vida
Sin pensar en mataderos.

Pero un matarife cabrón,
En un calendario envuelto,
Camuflado en la costumbre
Religiosa de algún pueblo,
De la noche a la mañana,
De día,
En cualquier momento
Con cuatro certeros cortes
Nos rebanará el pescuezo
Con su navaja trapera
Y nos llevará al degüello
Mezclándose nuestras sangres
Derramadas en el suelo.

Un gemido, dos gemidos,
Un escalofrío en el cuerpo
Y la vida se nos va
Por el agujero abierto.

Desperté sobresaltado.
Tú allí estabas,
Cual Monterroso en el cuento.

Que mientras la vida esté,
Mientras tú y yo en la vida estemos
Y despiertos
Bailaremos encastrados,
Fundidos, somatizados.

Y es por eso
Que ahora,
Que ya,

Que ahora, ya, no tengo miedo.

YoSoyTomás

martes, 3 de noviembre de 2015

FE Y RAZÓN (3)



Debo de ser uno de los millones de personas de ese 25% de españoles que se declaran indiferentes (en mi caso, agnóstico) o ateos declarados.

Religiosamente, en el mundo estamos asistiendo al estancamiento del catolicismo, que se encuentra como a principios de siglo, al tiempo del acelerado crecimiento del islamismo y el aumento, en proporción geométrica de agnósticos, indiferentes y ateos, tanto teóricos (los menos) como prácticos (los más), los que viven al margen de Dios, como si Dios no existiera y en nada interviene en su vida diaria.

¿Qué ha pasado para que se produzca este terremoto poblacional religioso?
Sin duda que la razón ha tenido mucho que ver en esto, como la causa fundamental del salto dado desde la ingenuidad, el infantilismo, la credulidad,…a una posición más madura, de mayoría de edad, sin necesidad de tutores oficiales que no te permiten pensar por ti mismo, sino sólo aceptar la verdad por ellos aceptada.

Cuando alguien declara, tajantemente, que no cree en Dios, siempre me pregunto cuál es el concepto de Dios que tiene.
Porque, quizá, muchos creyentes también declaran no creer en ese Dios del ateo.

El Dios de los teólogos, el de los catecismos, nada tiene que ver con el Dios de los místicos, y es a este Dios al que hay que regresar para sentirlo, vivirlo, sin necesidad de entenderlo, pues, para ellos Dios es “inefable”, es decir, “indecible”, que no puede explicarse con palabras, es una experiencia profunda en la vida, de carácter enriquecedor, que les proporciona nuevas fuerzas en bien de los demás.

Contra Sartre y su “el infierno son los otros”, para los creyentes “Dios son los otros”
“Cuanto hicisteis a uno de nuestros hermanos, a Mí lo hicisteis”, “quien no ama a los hermanos que ve, ¿cómo va a hacérmelo a Mí, a quien no ve?”

Los grandes místicos parten de que Dios es indescriptible, innominable. La única teología que más se acerca a Dios es la Teología Negativa. De Dios podemos decir lo que no es, no lo que es. Las palabras no son aptas, no valen para vaciar en ellas lo que Dios es.

Recuerdo, como si fuera ayer, cuando explicaba, en las clases de bachillerato, las cinco vías tomistas para demostrar la exientencia de Dios y las tres vías para su esencia.
No creo que a nadie hayan convencido. Más aún, afirmo que, una vez conocidas, y tras haber leído a los teólogos y haber oído y escuchado a los predicadores desde el púlpito, las iglesias están quedándose más vacías, porque ese Dios siempre calificado de “infinito” en todas las cualidades, es un Dios al que se le puede temer, pero no amar.

Ese Dios “infinitamente bueno, sabio, justo y poderoso, principio y fin de todas las cosas, premiador de buenos y castigador de malos” no puede estar, ni en la mente ni en el corazón de los hombres.

Para el gran San Agustín Dios es inefable y más fácilmente podemos decir lo que no es que lo que es” y Santo Tomás afirma algo por el estilo: “De Dios no podemos saber lo que es, sino lo que no es”
Pero siempre se nos enseñó lo que era, como si el mar pudiera ser medido con un dedal.
Puros antropomorfismos.
Buenos, sabios, justos, poderosos, inteligentes,… en mayor o menor proporción, son atributos humanos, y sólo pueden ser aplicables a Dios impropiamente.
Dios está fuera de categorías como “espíritu, persona, bondad, inteligencia, justicia, poder,…”

Eso mismo decía el “viejo profesor”, agnóstico, Tierno Galván: “De Dios no sabemos nada, salvo que es una hipótesis”.
Un Dios personal, para él, es impensable y menos trascendente.
Dios o está en la vida o no existe.
Cuando, incluso ya en 1.215, en el IV Concilio de Letrán, se decía: “Entre el Creador y lo creado hay más desemejanza que semejanza”.

Ya sabemos, y constatamos, que nuestro mundo es plural en religiones y creencias, que hay muchas y muy variadas, pero también hay más de 1.000 millones de no creyentes (seguramente más que cristianos, ahora mismo, y es la religión que más fieles concentra. No sabemos si el Islamismo la sobrepasará de aquí a unos años, al ritmo que va).

¿Cómo es posible que el cristianismo, que es minoría respecto a la población creyente mundial, siga considerándose el ombligo del mundo y poseedora de la exclusiva religiosa?

¿Se puede afirmar que las religiones han sido un adelanto moral para la humanidad cuando, si repasamos la historia, ésta esta llena de guerras religiosas, de torturas, de abuso de poder de los dirigentes religiosos, de conculcación de los derechos humanos, de inquisición ideológica, de censura arbitraria, de colonización inhumana de otros países, de persecuciones de cristianos y entre cristianos,… Y esto lo han hechos todas las religiones, queriendo ensanchar sus territorios con sus ocupantes y atraerlos a la causa. Lo han hecho TODAS. Cada una en sus momentos.

Y si hay tantas y tan variadas religiones ¿tiene que haber tantas morales religiosas como religiosas? Un caos moral.
¿Por qué no, al menos, intentar una “Ética mínima común”, para poner orden en ese caos?
¿Es tan difícil?

Hace muchos siglos decía Buda: “No creáis con demasiada facilidad si alguno afirma que una cosa es totalmente buena o mala. No creáis en libros, en escritos, en teorías, en doctrinas de escuela y en comentarios simplemente porque fueron recopilados por ancianos maestros. No existe motivo alguno para conceder fe a alguien únicamente porque se trate de un maestro, de un superior, de un hombre poderoso o de una autoridad. Vosotros debéis sopesar las cosas por vosotros mismos y asentir si vuestra propia conciencia así los decide, porque sea beneficioso y traiga buenas consecuencias para vosotros y para los demás: sólo entonces comportaos con toda tranquilidad de acuerdo con ello”.

“Examinadlo todo y quedaos con lo bueno” y no ser ciegos seguidores –decía San Pablo

Entonces ¿Tienen los creyentes algo que no tengamos los no creyentes para considerarse privilegiados?
Yo, no creyente, concedo que ellos tengan una idea de Dios (personal, trascendente, omni….) que yo no tengo pero ¿en la vida, su comportamiento respecto a los demás, es/tiene que ser, de manera necesaria, de más y mejor calidad que el mío?

No hablo de ideas, hablo de vida interior y de comportamiento externo.

“El que busca la verdad, busca a Dios; tanto si lo sabe como si no lo sabe” –decía Edith Stein, la discípula de Husserl, atea primero, carmelita después para morir mártir a manos de los nazis.

Si la única diferencia entre el creyente y el no creyente es la “idea de Dios” que uno tiene y el otro no, ¿hay alguna diferencia entre ellos en la moral?
¿Es necesaria la idea de Dios en la mente y creer en su existencia real para tomar conciencia, con la razón, de los deberes, y saberse obligado a  ellos?

Si no todos son creyentes, pero todos somos racionales ¿por qué no intentar crear una Moral Racional, una Ética laica, común a todos?
Sólo así, en el terreno común, en el de la racionalidad es posible un auténtico diálogo, en pie de igualdad, al ser, todos, igualmente racionales.

Es lo que Bertrand Russell llamaba el “no man`s land”, el terreno neutral, en tierra de nadie.

La regla de oro de la moral no es privativa de nadie y es común para todos, creyentes o no: “no hagas al otro lo que no quisieras que te hicieran a ti”
Aunque yo la prefiero enunciar en positivo: “obra, trata a los demás, como quisieras que los otros te trataran a ti, obrasen contigo”

Quizá los creyentes tengan que cambiar el chip y llegar a la conclusión de que no es la religión la base de la moral, sino al revés, la moral como base de la religión.


Esa debe ser la verdadera experiencia humana, practicar esa regla de oro, en positivo, y no intentar meter a presión la religión en la cabeza o discriminar moralmente a quien no cree.