martes, 19 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (10). DARWIN Y EL POSTERIOR NEODARWINISMO.


 
Los descubrimientos de Mendel sobre los genes se conocieron en 1.900. Y Darwin había muerto 20 años antes.

¿Y si los hubiera conocido?

De ahí que el posterior Neodarwinismo, sobre todo a partir de 1.930, conjugue ambos elementos: la selección natural y la Genética. Darwin y Mendel apoyándose mutuamente.

El primer Darwin era un pensador clásico que no desentonaba del pensamiento de la época.

Se desdice, pasado un tiempo, de lo que había pensado y defendido no sólo él, también gran parte de los naturalistas: que cada especie había sido creada independientemente.

Su defensa constante de que el Creador ha impreso la ley en la materia y ésta ha ido manifestándose según esas leyes y que la vida fue, originariamente, alentada por el Creador en unas cuantas formas o en una sola y mientras la tierra ha ido dando vueltas alrededor del sol, según la ley de la gravitación, esas leyes impresas han ido y van desarrollándose a partir de un comienzo tan sencillo.

Va manifestándose, con el paso del tiempo, una infinidad de formas de vida cada vez más bellas y maravillosas.

Afirmar que las variaciones fueron debidas a la casualidad es confesar la ignorancia de la causa de cada variación particular.

Eso era, sencillamente, una expresión incorrecta.

Igualmente confesaba Darwin creer en la Selección Natural no porque pudiera probarse en ningún caso particular, sino por lógica.

La conversión de una especie en otra debido a la selección natural le permitía explicar las clasificaciones, la morfología, la descendencia,…

Partiendo de que la Evolución biológica es un hecho y que el evolucionismo es una interpretación, sin embargo la interpretación darwinista es la más aceptada, hasta el punto que decir evolucionismo es decir darwinismo.

Pero cuando Darwin se desdice de lo dicho y afirma su intuición de que la descendencia de todas las especies a partir de una forma de vida, como ramas de un tronco común sea debida a “causas secundarias” señala cuatro (y vamos a ver que estaba equivocado):

1.- Adaptación al medio ambiente: en tamaño, color, fuerza velocidad, morfología… Como cuando observa los pinzones de las Islas Galápagos y cómo se producen cambios de color, tamaño, pico, forma,.. Pero siguen siendo pinzones, no son otra especie. Todo ha sido maquillaje de una especie, pero el maquillaje no produce cambio de especie.

Es lo que Nietzsche le objetaba, que sobrestimaba, de modo absurdo, la influencia del medio ambiente y eso nada tenía que ver con el tremendo poder de crear y construir formas desde dentro.

Esta intuición de Nietzsche es la que se confirma, en el siglo XX, por la Genética y la Biología Molecular, pero esto ha sido posterior al invento del microscopio electrónico.

El evolucionismo de Darwin, pues, sólo tuvo acceso a la morfología, a la forma externa, pero estudiar a un ser vivo por su forma externa es como analizar un vino por la botella en que viene embasado.

Ese primer evolucionismo sabía de anatomía y morfología, pero el ser vivo se le escapaba.

2.- La transmisión, por herencia, de los caracteres adquiridos por adaptación era la hipótesis de Lamarck, hoy falsa a todas luces, pues son somaciones y no mutaciones, por lo tanto no transmisibles.

Pero todo esto se supo después de Mendel. Y Darwin había muerto 20 años antes que se conocieran los descubrimientos de Mendel.

3.- El gradualismo: la suma de muchos pequeños cambios produce una nueva especie. Falso. En el registro fósil no se conocen formas intermedias entre dos especies, sino lo contrario, la aparición y desaparición súbita de especies bien definidas.

Es la teoría de Gould: aparición súbita de una especie, seguida de largos períodos de permanencia (“estasis”), desaparición brusca de especie y aparición de otra especie. Por lo tanto, la suma de pequeñas variaciones, no produce una nueva especie.

4.- Selección natural de los cambios más favorables. Pero la selección natural no introduce novedades, pues opera sobre lo que, previamente, ha sufrido una mutación. Es, por tanto, un agente pasivo y externo, como una red que atrapa unos peces y deja libres otros, pero no los engendra.

Hoy la molécula de ADN proporciona la prueba más convincente de la evolución biológica.

El ADN de “todos” los seres vivos está formado por el mismo alfabeto químico: secuencias de los cuatro nucleótidos A, C, G, T.

El hecho de que todas las reacciones químicas de todas las células sigan los mismos mecanismos metabólicos nos habla claramente de un origen común.

Es asombrosa la concordancia entre las proteínas de las bacterias y de los hombres.

Y también el porcentaje de genoma idéntico entre dos especies es mayor cuanto más cercanas estén en la escala evolutiva.

La unión entre Genética (desconocida por Darwin) y la Selección natural (darwinista), entre Mendel y Darwin, dio lugar al Darwinismo a partir de 1.930, pero le ha salido un gran estigmatizador, GOULD.

Darwin se movía en ambientes previos.

El mismo registro fósil lo definía Darwin como la Historia enciclopédica de nuestro planeta pero “mal redactada y en un dialecto cambiante”.

Además de que sólo poseemos un único volumen (de esa Enciclopedia) que apenas abarca a dos o tres países.

E, incidiendo en lo en otro lugar dicho, en ese único y pequeño volumen de que disponemos sólo se han conservado unos breves y diversos capítulos.

Y, para más “inri”, de cada página sólo pueden leerse algunas líneas salteadas.

Y sobre este pobre y diminuto texto intentamos comprender la novela entera que la Historia Natural, a lo largo del tiempo, ha ido escribiendo, al manifestarse en ese amplio y variopinto espectáculo.

Hoy, el panorama ya es otro.

El ojo.

Siempre me encuentro con la complejidad del ojo como contrargumento evolutivo.

Darwin defiende la posible y progresiva perfección del mismo por selección natural, pero duda de que, por selección natural, haya aparecido ese órgano tan complejo llamado “ojo”, con su acomodación del foco a las diferentes distancias en que se le aparecen las cosas, con la mayor o menor cantidad de luz,…

Cuando se le preguntó a Darwin por sus sentimientos religiosos, tras responder que eso era un asunto privado y que a nadie debería importarle, manifestó que la evolución que él defendía era compatible con la existencia de Dios.

Incluso reclamaba para sí la denominación de “deísta”, como lo había hecho Voltaire.

Si hay un reloj tiene que haber habido un relojero, pero nada más. Quién sea ese relojero, dónde viva, cuál es su estado, nacionalidad, religión,… no lo sabemos.

Sólo podemos afirmar que tiene que haber habido un relojero. Nada más, pero nada menos.

Pero yo siempre me he opuesto a este argumento del reloj.

Naturalmente que si hay un reloj tiene que haber habido un relojero, como si hay una herradura tiene que haber habido un herrero, y si una casa… y si una silla… y si un coche,……

Pero todos esos objetos son “art-ficiales”, tiene que haberlos hecho un artista.

Pero es que aquí nos movemos en otro plano, en el plano de “lo natural”, de la montaña, de las estrellas, de las cuevas, de la vida, del agua, de los elementos de la tabla periódica, de la tierra,…. Todos ellos objetos naturales.

¿Tiene, pues, que haber habido un….como ha tenido que haberlo en la aparición de seres artificiales?

 

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (9). LA EVOLUCIÓN


EL HECHO DE LA EVOLCUIÓN NO SE DISCUTE. OTRA COSA SERÁN LAS HIPÓTESIS Y/O TEORÍAS EXPLICATIVAS DE ESE HECHO.

¿Ese Hecho fue algo “casual”, por azar, como ya defendieron hace 2.500 años los atomistas y materialistas griegos, Leucipo y Demócrito?

¿O fue algo “causal”, lo que supondría un proyecto, una previsión, un plan, y que fue defendido por casi todos los filósofos antiguos, griegos y romanos (exceptuados los dos anteriores)?.

Es verdad que no hay ni ha habido observación, ni experimentación, ni reproducción de dicho hecho.

Y que sólo disponemos de un menguado registro fósil.

La Teoría Evolutiva se apoya en pruebas de diferente valor demostrativo y disponemos de, al menos, cuatro métodos para acceder a su explicación.

1.- La Anatomía Comparada.

Es la más fácil de entender.

Por ejemplo: los “tetrá-podos” (cuatro extremidades, cuadrumanos) como anfibios, reptiles, pájaros, mamíferos, el hombre mismo) evolucionaron desde los peces de aletas lobuladas.

La estructura ósea es la misma en una tortuga que en un caballo, en un hombre que en una ballena, en un pájaro que en un murciélago.

En todos ellos hay cuatro extremidades, procedentes de un ancestro común) aunque, después, por su adaptación al medio en que vivían, a unos las dos extremidades delanteras les servirán para nadar, a otros para correr, a otros para volar, a otros para asir cosas o para escribir esta entrada, tras haberse puesto de pie, (“homo erectus”) y haberse liberado las manos.

2.- La Embriología.

Otra prueba clásica.

Recuerdo aquellas clases de bachillerato que, en “Psicología”, le pasaba fotocopias a los alumnos (no había técnicas didácticas como las de ahora) ilustraciones con varios embriones: pez, salamandra, tortuga, pollo, cerdo, ternera, conejo y hombre.

Son las denominadas “homologías embrionarias”. El estudio comparativo de los seres vivos.

Embriones muy similares de especies muy distintas en las primeras fases de la gestación.

El modelo de desarrollo embrionario en un grupo de animales relacionados puede tener rasgos comunes que sólo se explican desde la perspectiva de sus relaciones evolutivas.


El desarrollo embrionario de seres relacionados informa sobre la “ascendencia”

Y aplicada a cada especie explicábamos la Ley Biogenética de Ernest Haeckel: “La “ontogénesis” (origen y desarrollo del individuo) es una breve y rápida recapitulación de la “filogénesis” (origen y desarrollo de la especie), que es afirmar que el desarrollo del embrión humano pasa por las fases de pez, salamandra, tortuga,….por las que ha pasado la especie humana.

Un proceso de 9 meses recapitulando los millones de años por los que ha pasado hasta aparecer la especie humana.

3.- Los fósiles.

Hay catalogados fósiles de 250.000 especies.

Siempre se ha afirmado la teoría del “gradualismo filogenético”, de corte darwiniano, según la cual el cambio se caracteriza por un patrón homogéneo y continuo.

Se defendía la sentencia de que “natura non facit saltum”, lema que siempre aceptó Darwin, por lo tanto el proceso evolutivo iba a ritmo lento, sin saltos súbitos, gradualmente.

Pero examinando el registro fósil de que disponemos no puede apoyarse este “gradualismo”, más bien da testimonio de saltos y de discontinuidad.

Darwin argumentaba que lo que ocurría era que el registro fósil era incompleto e imperfecto.

Era como si el registro fósil fuera un libro del que sólo se conservan algunas páginas, pocas líneas en cada página, pocas palabras por línea y pocas letras por palabra.

Pero que si….

Si embargo la teoría de Stephen Gould ante el mismo registro fósil es la contraria de Darwin, planteando un modelo alternativo y cuestionando el gradualismo filogenético, el “modelo de equilibrios puntuados o de equilibrios discontinuos”, modelo que sí encaja con el registro fósil.

Según este modelo las especies viven largos períodos de estabilidad, períodos de equilibrio de millones de años, que se ven cortados bruscamente por fases breves de cambios rápidos, de saltos, en los que aparecen nuevas especies.

Súbita aparición y desaparición, no cambio gradual lento y continuo.

4.- La Biología molecular y la Genética, que son los argumentos más fuertes.

El origen común, desde la L.U.C.A. Los mismos mecanismos metabólicos de las células de todas las especies.

Si comparamos los genomas encontramos concordancias sorprendentes entre las especies.

La posibilidad de encontrar secuencias similares a una secuencia del genoma humano es del 100% respecto a los chimpancés, del 99% respecto a los perros y ratones, del 75% respecto al pollo y del 60% respecto a la mosca de la fruta.

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (8B). LA EVOLUCIÓN.


Un río será catarata o remanso de paz en meandro, será rápido o apenas corriente, excavará cañones o se esconderá guadianando aquí y apareciendo allá, bajará en silencio o cantando “eternas estrofas de agua”, se frenará en la llanura o acelerará en las pendientes hasta morir, como río, y confundirse en el mar… todo dependerá del terreno por el que discurra, de la composición geológica, más o menos o casi nada resistente…

Pues lo mismo que le ocurre a ese río de agua le ocurre a ese otro río de la vida y que también ha sabido adaptarse lamarkianamente a los diferentes escenarios naturales que ha encontrado en su camino.

Así, los descendientes de aquella(s) bacteria(s) procariotas (sin núcleo y si membrana) apenas andaban, caminaban muy lentamente. Millones y millones de años en su primer arranque hasta que fue tomando velocidad vital.

Pasó mucho, muchísimo tiempo, hasta que los descendientes aprendieron a respirar, primero en el agua, a través de agallas, después fuera del agua, en el aire, a través de pulmones.

Y tardaría, todavía, mucho, muchísimo tiempo hasta que la vida aprendió a volar, y a cantar, y a construir nidos en lo alto o a excavar madrigueras bajo la tierra, aprender a nadar, a correr, a trepar, hasta llegar a reír, a hablar, a besar, a soñar, a escribir libros,…

Desde el principio hasta ahora el panorama desplegado ha sido maravilloso, pero lento, muy lento, hasta este vertiginoso curso en el que estamos inmersos.

Es ya clásico el símil (siempre aproximativo y nunca totalmente) coincidente entre el decurso de nuestro planeta, a través de sus muchos millones de años medido en la escala de un año natural de 365 días.

 

-         Origen de la Tierra..5.000 millones de años 1 de Enero.

-         Enfriamiento de la corteza..4.000          

-         Etapa prebiótica…..............3.800      “....   26 de Mayo.

-         Células procariotas (sin núcleo) ...3.500         

-         Células eucariotas (con núcleo)…1.500          

-         Primeros seres Multicelulares..900“...18 deNoviembre

-         Invertebrados marinos…...….600 ""   24 de Noviembre

-         Plantas terrestres…………..350  "  "    5 de Diciembre

-         Aparecen los dinosaurios….205   " "    16 de Diciembre

-         Desaparecen los dinosaurios 60    " "    25 de Diciembre

-         …..

-         …..

-         …..

-         Aparición del hombre..150.000 años..31 de Diciembre, a las 22 horas.

-         Primeras civilizaciones…5.000 años..31 de Diciembre, a las 23 horas, 59 minutos.

UN MINUTO DE HISTORIA. Eso es lo que somos, en el planeta Tierra.

Este esquema, tan sencillo y tan significativo, tam impresionante y tan hermoso, fue, en realidad, un proceso muy complejo del que ignoramos y suponemos mucho más de lo que sabemos.

Hemos sido los últimos, acabamos de llegar y nos consideramos los reyes, los primeros. Como si todo lo anterior sólo hubiera sido la preparación para nuestra llegada.

Este esquema es como restaurar, recomponer, con la imaginación, un gran libro pero en el que sólo aparecen, de vez en cuando, líneas sueltas, párrafos incompletos pero que suponemos que…. lo que falta es esto o lo otro o lo de más allá.

Pero lo que no puede/lo que no debe hacerse es negar el hecho de la Evolución afirmando que, puesto que la ciencia se basa en la observación, en la reproducción de fenómenos y en la experimentación, y que aquí, en la evolución, nada de eso ocurre….

La ciencia, sin embargo, aunque muchas veces sea así, no siempre es, exactamente, así.

Nadie ha visto, observado, los átomos, ni el recorrido de la tierra en su viaje anual alrededor del sol, pero constantemente confirmamos las consecuencias previstas por ambos fenómenos supuestos.

La ciencia no es sólo observación, directa o con instrumental, y experimentación en laboratorios. También es inducción, deducción, hipótesis contrastadas.

Si los efectos previstos por una hipótesis se dan, ocurren, la hipótesis se mantiene como válida, hasta que efectos contrarios la invaliden. Sólo entonces habría que abandonarla y sustituirla por otra que explique más hechos, mejor, y de manera más sencilla.

En el caso que nos ocupa, la Teoría de la Evolución, se afirma que todos los organismos vivos están relacionados con un ancestro común, del que descienden.

Es lo que se representa en los más sencillos o más complejos árboles de la vida y que partiendo, en su raíz, de L.U.C.A (Last Unknown Cell Ancestre), “la última (o primera) célula ancestral desconocida”, va brotando y creciendo el árbol de la vida y, a medida que va subiendo, va diversificándose en ramas que van estabilizándose, sin nuevos brotes, estancadas, sin salidas posteriores, y cómo, según va ascendiéndose van surgiendo ramas y más ramas, de unas y otras ramas, en una variada y variopinta especificidad, hasta llegar a la última, de momento (y quizá definitiva) porque hemos tomado las riendas de la evolución.

La evolución cultural, muy rápida, ha desplazado a la muy lenta evolución natural, biológica.

Ese proceso, desde la L.U.C.A, hasta nosotros ni ha podido observarse, ni experimentarse, ni reproducirse, ni contrastarse,…pero sí es un proceso científico, que supera cualquier duda razonable.

Este árbol o libro de la vida, sumamente explicativo consta de varios capítulos, no todos ellos iguales en claridad y menos en temporalidad.

Su primer capítulo es, quizá, el más oscuro y el más largo, el de su origen, su principio, su raíz, la misteriosa aparición de la vida (de esa de la que ya hemos escrito en entradas anteriores)

Como oscuro es el segundo capítulo (pero aquí está), cómo y cuándo se instala la clorofila en una célula.

Y qué decir del tercero, el del paso de la bacteria procariota o sin núcleo a la eucariota o con núcleo (un capítulo de nada más y nada menos que 2.000 millones de años).

(El agrupamiento de cromosomas en el núcleo necesitó 2.000 millones de años, el doble que la aparición de la vida sobre la tierra)

Y seguimos trepando por el árbol de la vida, o navegando por ese río, asistiendo al crecimiento y a la expansión, una vez ya completado el lento pero fundamental trabajo anterior, y todo comienza ya a ser más rápido, a necesitar menos tiempo.

Aunque la única evidencia que tenemos de todo este proceso sea el registro fósil, de no muchos elementos, y a lo que tenemos que poner imaginación, mucha imaginación, para rellenar los enormes huecos, el mucho papel borrado de letras.
 

Pero LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA NO SE DISCUTE, ES UN HECHO.

LO FALSO ES LA AFIRMACIÓN DE LA APARICIÓN DE LAS ESPECIES YA FORMADAS, DE UNA VEZ POR TODAS, POR UN DIOS CREADOR.

jueves, 14 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (8A) ESQUEMA Y LEYES DE LA EVOLUCIÓN


1.- NO HAY EVOLUCIÓN: EL FIXISMO.

LINNEO fue el segundo gran taxonomista (clasificador) de la Historia (el primero había sido Aristóteles que hacia la clasificación según el Género Próximo (por ejemplo “animal”, en el que caben varias especies),  y la Diferencia Específica (lo que “diferencia” a unas especies de otra). Así, el hombre es un “animal (que comparte con otras especies) racional (lo que lo distingue/diferencia de las demás especies).

Linneo (siglo XVIII) fue un científico “fixista”. Defendía la invariabilidad de las especies, aunque, al final, lanzase la hipótesis de que, tal vez, todas las especies de un mismo género tuviesen un origen común, diferenciadas por medio de sucesivas hibridaciones, es decir, fecundaciones entre individuos de distinto género o especie.

En el siglo XVIII y comienzos del XIX las posiciones evolucionistas tenían una débil resonancia. Tanto las autoridades científicas como, y sobre todo, las autoridades religiosas eran defensoras de la “invariabilidad de las especies” y también era defendida por el gran naturalista francés CUVIER, defensor de la teoría fixista, a pesar de ser uno de los padres de la Paleontología y sus aportaciones al estudio de los fósiles iba a favorecer el surgimiento de las teorías evolucionista.

Para justificar la desaparición de unas especies y el surgimiento de otras nuevas, la sustitución de unas por otras se basaba en el hecho de que hubo “diversas creaciones sucesivas” separadas por grandes cataclismos geológicos que aniquilaron multitud de seres vivos.

2.- SÍ HAY (HA HABIDO EVOLUCIÓN)

2.1.- LAMARK. Primer científico que propuso una teoría casi completa sobre la evolución en su “Filosofía Zoológica”, donde afirma que los seres vivientes poseen una tendencia a desarrollarse y a multiplicar sus órganos y sus formas, dando lugar a que éstos sean cada vez más perfectos.

Todas las especies, vegetales y animales, proceden de otras especies anteriores menos desarrolladas y más imperfectas.

Para explicar el proceso evolutivo recurre a dos leyes o hipótesis:

a.- La función hace al órgano. Órgano que se utiliza se hipertrofia; órgano que no se utiliza se atrofia.

b.- La transmisión de los caracteres adquiridos (los topos y su vista, la jirafa y sus patas delanteras y su cuello, los patos, ocas y animales palmípedos y su membrana interdigital)

2. 2.- DARWIN (y del que ya hemos expuesto ampliamente en entradas anteriores)

Fue el primer científico que, de una manera explícita, defendió la evolución de todas las especies de seres vivos, incluido el hombre (excluido de la evolución por Lamark).

En sus obras “El origen de las especies” y “El origen del hombre” presenta una teoría completa sobre la evolución.

Para ello formuló la teoría de “LA SELECCIÓN NATURAL”, que se sustentaba en dos mecanismos: “LA LUCHA POR LA EXISTENCIA” y “LA SUPERVIVENCIA DE LOS MÁS APTOS”.

Prescindía, pues, de todo determinismo o finalismo (no hay orientación hacia ningún fin) y se mantiene en un puro “mecanicismo probabilista” (todo depende del juego de las fuerzas, siempre variables, que intervienen en el proceso evolutivo.

Todas las especies vegetales y animales tienden a reproducirse y a multiplicarse hasta saturar su hábitat. Es, entonces, cuando comienzan a escasear los recursos y los alimentos, la vida se torna difícil y llega “la lucha por la existencia” en la que perece la mayor parte de los individuos y sólo logran sobrevivir los más aptos, los mejor dotados.

Éstos transmitirán sus caracteres a sus descendientes que, a su vez, vivirán más que los descendientes de los menos dotados y, consecuentemente, tendrán una mayor descendencia. De esta manera, inexorablemente, el propio proceso de selección natural, generación tras generación, actuando sobre los individuos, va modificando las especies y originando especies nuevas.

En esta misma dirección, pero aplicada a la sociedad, es la Teoría del reverendo Thomas Robert MALTUS, economista británico que, en su obra “Ensayo sobre el principio de la población” afirmaba que mientras los alimentos crecían en progresión aritmética la población se incrementaba en progresión geométrica, por lo que resultaba evidente que llegaría un momento en que escasearían los alimentos y, como consecuencia, se originaría un grave problema de subsistencia.

Esta teoría de Malthus, más la gran cantidad de datos que Darwin obtuvo a bordo del Beagle por América del Sur y por el pacífico influyeron en su teoría evolucionista y en sus ideas de la lucha por la vida y la supervivencia de los más aptos.

2.3.- EL MUTACIONISMO.

Hacia mediados del siglo XIX, el fraile austriaco G. MENDEL, dedicado a la Botánica, realizó una serie de experimentos de hibridación con guisantes, que le llevó a establecer la tesis de que la herencia se encuentra regida por leyes estadísticas y, basándose en este supuesto, estableció las relaciones existentes entre los caracteres DOMINANTES y los caracteres RECESIVOS en el proceso de la herencia.

Formuló sus tres leyes, denominadas “las leyes de Mendel”.

1ª.- Ley de la uniformidad de los híbridos de la primera generación filial.

Es decir, si se cruzan dos razas puras para un determinado carácter, los descendientes de la primera generación serán todos iguales entre sí, fenotípica y genotípicamente, e iguales fenotípicamente a uno de los progenitores, el de genotipo dominante.

2ª.- Ley de la segregación de los caracteres en la segunda generación filial.

Es decir, durante la formación de los gametos, cada alelo de un par se separa se separa del otro miembro para determinar la constitución genética del gameto filial, en la proporción de 3 y 1.

3ª.- Ley de la independencia de los caracteres hereditarios,

Estos trabajos de Mendel, ignorados durante el resto del siglo XIX, fueron recogidos a comienzos del siglo XX e influyeron, de manera decisiva, en el surgimiento de las TEORÍAS MUTACIONISTAS.

El holandés HUGO DE VRIES, basándose en estos trabajos, modificó las teorías de Darwin, sustituyendo la noción de “variación continua” por la de “variación discontinua o mutación”.

Según ésta, en los seres vivos pueden distinguirse dos clases de variaciones: las SOMACIONES o MODIFICACIONES, debidas a factores ambientales y otras, las MUTACIONES, cuyo origen es más complejo y ocasionan perturbaciones genéticas.

Las primeras no se transmiten por la herencia y, por lo tanto, no desempeñan ningún papel en la evolución, desaparecen cuando el individuo desaparece, pero las segundas, actuando sobre las células germinales provocan cambios que se transmiten por herencia y originan las variaciones de las especies.

La evolución, pues, es un proceso sucesivo de saltos discontinuos, más o menos espaciados

Dice la RAE que: “Mutación es cualquiera de las alteraciones producidas en las estructuras o en el número de genes o de cromosomas de un organismo vivo, que se transmiten a los descendientes por herencia”.

2.4.- POSICIÓN ACTUAL.

Tras el descubrimiento del ADN, los estudios del biólogo americano, y premio Nobel en 1.933, Morgan con la mosca Drosophila melanogaster, del biólogo francés y profesor de zoología Cuenot con su “teoría de la preadaptación” y los espectaculares progresos de la Paleontología, la Genética y otras ciencias análogas, las teorías actuales defienden la combinación de la Selección Natural de Darwin y las mutaciones de De Vries.

2.5.- VISIÓN TELEOLÓGICA Y FINALISTA, EL PROVIDENCIALISMO.

Defendida por el paleontólogo y filósofo francés TEILHARD DE CHARDIN y que tanto se defendía en mis tiempos de estudiante en la Universidad Pontificia de Salamanca y que intenta hacer coincidir las Ciencias Antropológicas con la fe y la revelación divina.

Según Teilhard de Chardin el universo ha ido desarrollándose en distintas etapas hasta formar las condiciones propicias para la aparición de los seres vivos.

Surge, así, en primer lugar la LITOSFERA, etapa de la no vida y de preparación oara la vida.
La segunda es la BIOSFERA, etapa del origen y evolución de la vida, que será la base o soporte de
La tercera es la NOOSFERA, etapa del desarrollo de la razón. Una especie de red planetaria de Conciencia Evolutiva que nos envuelve y de de la que formamos parte.
Es, en esta etapa en la que se pasa de la HOMINIZACIÓN a la HUMANIZACIÓN, y que conducirá a la espiritualización o universal o reino de Dios.
Ya desde el principio la evolución se orienta hacia “EL PUNTO OMEGA”.

Todo estaría previsto y prediseñado por la Omnipotencia Divina, es decir, la evolución no es más que la realización del proyecto divino que orienta la marcha de la Naturaleza.

Pero ésta no parece ser una teoría científica sino metafísica y teológica.


2.6.- EL DISEÑO INTELIGENTE.

Es un movimiento que apareció y se desarrolló en Estados Unidos en torno a 1.987 y es la versión moderna del argumento teleológico para la existencia de Dios, la 5ª vía tomista.

Viene a decir: “si en la naturaleza reina el orden, tiene que haber un ordenador”, que en palabras propias del movimiento, y sustituyendo los términos clásicos de “creación” y “creador” por “diseño inteligente” y “diseñador inteligente” es otra manera de eludir el concepto de “creacionismo” (concepto religioso) y poder introducirse en las escuelas americanas como una teoría científica.

La mayoría de los científicos la consideran una “pseudociencia”, con caracteres dogmáticos.

Y hay quienes, rizando el rizo, les preguntan a sus defensores “quien diseñó al diseñador” lo que conduce a una regresión infinita de la que sólo se sale recurriendo a dogmas de fe religiosos.
 

LEYES DE LA EVOLUCIÓN.

Quizá, mejor que “leyes” deberían denominarse “tendencias dominantes”.

1.- Ley de la DIVERSIFICACIÓN (el número de especies tiende a aumentar con el paso del tiempo).

2.- Ley de la IRREVERSIBILIDAD (no hay vuelta atrás. Cuando un órgano se pierde o entra en regresión ya no vuelve a surgir en las nuevas especies (como la pérdida de la cola en los antropoides). En general, ninguna especie desaparecida vuelve a aparecer.

3.- Ley de la ORTOGÉNESIS (la evolución posee un carácter finalista y perfectivo. En el proceso evolutivo la vida va perfeccionándose, apareciendo estructuras más completas y destrezas y habilidades superiores).

4.- Ley de la CEREBRACIÓN CRECIENTE (según va ascendiéndose en la escala evolutiva va produciéndose el perfeccionamiento del sistema nervioso, un mayor desarrollo del cerebro y una progresiva centralización de funciones en éste).

5.- Ley de la SUBJETIVACIÓN CRECIENTE (con el mayor desarrollo del cerebro y con la creciente centralización de funciones se produce un aumento de la conciencia y un incremento de la autodirección o autonomía funcional).

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (7). LA EVOLUCIÓN.


La Evolución es un hecho. No se discute, se constata. El Evolucionismo es una teoría.

En principio la hipótesis, siempre provisional, “Dios” no es contradictoria con la evolución, siempre que la creación no hubiera sido de las especies, ni siquiera de una especie, sino de esas primeras bacterias o protobacterias “Pro” (antes de) “cariotas” ( de “karios” = núcleo). Células procariotas o sin núcleo y que carecen de membrana y que, a partir de ellas, hubieran salido, por evolución, las células “eu” (verdadera) “cariotas” o células cuyo núcleo está rodeado de membrana.

Claro que en el mundo occidental, en nuestra España, la gran mayoría de la gente entiende por “Dios” a un ser “personal”, a “un ser infinitamente bueno, sabio, justo y poderoso, principio y fin de todas las cosas, premiados de buenos y castigador de malos” (el Astete dixit).

Cuando le preguntaron, nada menos que a Einstein, si era creyente respondió: “evidentemente sí, creo en el Dios de Espinosa (Spinoza)”.

Y ¿cuál era el Dios de Espinosa?. Escueta definición: “Deus sive (o)substantia sive (o) natura”.

Nada que ver con una persona….

Quizá todo el cosmos, de seres vivos y no vivos, sea explicable por leyes científicas, excepto las leyes científicas. Que son las que son, éstas y no otras, pero ¿podrían haber sido otras distintas?.

“¿Por qué el universo se ha tomado la molestia de existir?” –se pregunta S. Hawking al final de su breve “Historia del tiempo”.

Pregunta que la ciencia nunca podrá responder y que las respuestas que puedan dar otros saberes nunca satisfarán a todos los hombres.

Y es que “a preguntas metafísicas no caben respuestas científicas”.

Imaginaos que en un examen se les pregunta a los alumnos que por qué se volvió loco Don Quijote. Uno responde que “por tanto leer libros de caballería” (lo que sería una respuesta correcta) pero otro responde que “porque así lo quiso Cervantes”. ¿Es respuesta correcta?. ¿Más o menos correcta que la anterior?.

Corre por las redes sociales un correo “el estudiante que sacó cero en un examen”. A la pregunta: “¿En qué batalla murió Napoleón?” Respuesta: “en la última” (¿es correcta?). O “¿Cómo puedes levantar un elefante con una mano?. Respuesta: “los elefantes con una mano no existen”. Y así, muchas más.

Es verdad que el universo se explica por la gravitación, por el electromagnetismo y por las fuerzas, nuclear fuerte y nuclear débil.

Pero en realidad ¿se explica por esas leyes o por el legislador?.

¿Hay leyes sin legislador?. Evidentemente que leyes humanas no las hay sin que alguien las legisle.

¿Y las leyes naturales? ¿O es que las leyes naturales, a diferencia de las leyes humanas, no necesitan legislador y su existencia se autoexplica?.

No hago ni me hago más que preguntas.

La hipótesis “Dios” ¿es algo más que una prótesis para seguir caminando pero que, quizá, algún día podamos prescindir de dicha prótesis porque ya no la necesitemos y podamos seguir caminando sin ella? ¿O siempre estará ahí usada o en el almacén por si acaso…?

La Hipótesis “Dios” ¿es una invitación a la vagancia, al descanso, al dejar de investigar, o, por el contrario, es un estímulo a seguir intentando prescindir de Él?.

El concepto “crear” es, tomado en su auténtico significado, un concepto muy duro, muy fuerte, sólo creíble (no demostrable ni mostrable) y nada o muy poco tiene que ver con el concepto de “transformar”.

“Transformar” algo presupone, ya, la existencia de ese algo a transformar. Pero “crear” no presupone nada, se crea de “la nada”

Y ¿qué es “nada”?. Respuesta filosófica clásica: “neque quid (no es algo), neque quale (no es una cualidad), neque quantum (no es un cantidad), neque aliud eorum quibus ens determinatur (ninguna determinación del ser).

En los primeros años de estudiante respondíamos, chabacanamente, con otra pregunta (“entonces ¿qué coños es?).

“Crear” supone “nada” en el punto de partida y de ahí, de “nada”, sacar algo.

La “evolución” no es, pues, “creación” de especies, sino “producción” o, mejor, “transformación” de una especie en otra.

“Creación” y “evolución” están, pues, instalados en planos distintos y en distintos tiempos. No hay, necesariamente, contradicción entre ellos.

En otra entrada posterior podemos ver que Darwin no era ateo, sino creyente, y se enfadaba contra los que lo calificaban de ateo, mientras él reclamaba para sí el de “deísta”, como Voltaire.

El “deísmo” afirma, por ejemplo, que si hay un reloj tiene que haber habido un relojero, pero no sabemos nada de ese relojero (si es varón o mujer, si casado o si soltero, si suizo o japonés, si es alto o bajo, guapo o feo,….). Sólo que si hay un “efecto” tiene que haber o haber habido una “causa”.

El centenario filósofo alemán, no ha mucho fallecido, Ernest Jünger, afirma:

“La teoría de Darwin no plantea ningún problema teológico. La “evolución” transcurre en el tiempo; la “creación”, por el contrario, es su presupuesto. Por tanto, si se crea un mundo, con él se proporciona, también, la evolución: se extiende la alfombra y ésta echa a rodar con sus dibujos”.

Recuerdo mis primeros años de enseñante/educador, cuando no estábamos tan condicionados por la selectividad, en aquel, realmente, último curso de Bachillerato, el C.O.U. en que podía explicar a San Agustín (del que haría, después, mi tesina sobre: “noli FORAS ire, redde te ipsum, in INTERIORE homine habitat veritas et, post TRASCENDE te ipsum” (el “ahí” (fuera, el mundo), el “aquí” (dentro, el yo) y el “allí” (arriba, Dios).

Pues de este San Agustín, siempre tan excesivo, para bien y para mal, explicaba tanto la Filosofía/Teología de la Historia (La Ciudad de Dios), como su teoría de “las razones seminales” (seminal-semen-semilla-seminario-semillero).

No había contradicción en que las semillas estuviesen ya impresas, desde el principio, y que fueran desarrollándose evolutivamente, según las circunstancias, en el tiempo.

“Las simientes de los vegetales y de los animales son visibles, pero hay otras simientes invisibles y misteriosas mediante las cuales, por mandato del Creador, el agua produjo los primeros peces…..Todas las cosas que vemos ya estaban previstas originariamente pero, para salir a la luz, tuvo que producirse una ocasión favorable. Igual que las madres embarazadas, el mundo está fecundado por las causas de los seres. Pero estas causas no han sido creadas por el mundo, sino por el Ser Supremo…”

En El Origen de las especies Darwin habla de “Leyes impresas por el Creador en la materia”.

El posterior “darwinismo” se desviará de Darwin y convertirá la teoría darwinista en la alternativa absoluta al “creacionismo”

Lo mismo que ocurrió con Marx. El marxismo debía actuar e instalarse en la sociedad industrial capitalista en una lucha de clases, sin embargo serían las medievales y agrícolas Rusia y China donde se implantara.

Y es que ser “marxiano” en el siglo XX-XXI es una impostura, las cosas han cambiado mucho, pero sí se puede ser “marxista”. Superar el “contenido”, mantener el “método”.

Por razones que, en otra entrada veremos, en el siglo XX-XXI no se puede ser “darwiniano” pero sí se puede ser “darwinista”

Tanto Julian Huxley como Richard Dawkin son defensores acérrimos del “darwinismo” sólo y totalmente evolucionista, desviando la “doctrina” de Darwin, aunque manteniendo el mismo “método”

Nuestro gran Francisco Ayala lo expresa así:

“Que una persona sea una criatura divina no es incompatible con el hecho de haber sido concebido en el seno de su madre y mantenerse y crecer por medio de alimentos. La evolución también puede ser considerada como un proceso natural a través del cual Dios trae las especies vivientes a la existencia de acuerdo con un plan”.

martes, 12 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (6). EL ADN.


Un ser vivo, por pequeño y simple que sea, es un ser muy complejo y su compleja estructura viene escrita en unas instrucciones que sólo tiene que poner en práctica y que, por lo general, las realizará a no ser que algo o alguien se lo impida.

Las instrucciones vienen escritas en BASES NITROGENADAS O NUCLEÓTICOS, que se combinan, formando los GENES, los cuales se unen en largas MOLÉCULAS (moléculas de ADN) que, comprimidas, forman los CROMOSOMAS que contienen todo el diseño del ser vivo, el GENOMA.

Los Nucleótidos o bases nitrogenadas son como las LETRAS, con las que se forman PALABRAS. El conjunto de un grupo de palabras da lugar a los PÁRRAFOS, con varios de los cuales se componen los CAPÍTULOS, y de varios capítulos sale, finalmente, el LIBRO.

El símil es significativo: Bases-Letras, Genes-Palabras, Moléculas de ADN-Párrafos, Cromosomas-Capítulos, Genoma-Libro.

Hasta mediados del siglo XX se afirmaba que la herencia de los padres se transmitía en las proteínas. Pero en 1.944 se demostró que era el ADN quien transmitía la herencia biológica.

El ADN tomó todo el protagonismo en cuanto que, hasta entonces, se creía que era un material de relleno, sin interés particular alguno.

El ADN es mucho más que el DNI de cada ser vivo.

No es sólo un código de identificación, sino también de edificación y conservación de todo el ser vivo, y desde el primer instante.

El ADN es un código universal que heredan todos los seres vivos, con su capacidad de replicación, mutación y programación.

Capacidad de replicación.

Cuando llega la hora de producir una nueva molécula los dos filamentos se abren, como una cremallera, y cada uno de los filamentos sirve de plantilla para la copia de un nuevo filamento parejo.

El ADN, la molécula más extraordinaria de la tierra, es un ácido nucleico que dibuja una espiral con dos filamentos o cadenas en forma de escalera retorcida.

Los peldaños de esa escalera son la Adenina, la Citosina, la Guanina y la Timina. Beses nitrogenadas o nucleótidos que se designan o se representan por sus primeras letras: A, C, G y T. y que siempre vienen emparejadas de cuatro formas diferentes: A-T, T-A, C-G y G-C.

El ADN es un manual con las instrucciones de formación y desarrollo del ser vivo.

Igual que un programa informático en un ordenador es el ADN para el ser vivo, un programa informático en el núcleo de las células.

Y ese programa sólo tiene las cuatro letras: A, C, G y T.

Cientos o miles de LETRAS de ese alfabeto forman un GEN.

Cada Gen es una especie de código de barras que, leído por la célula, desvela las instrucciones para construir una pequeña parte del ser vivo.

Entre los genes hay una enorme cantidad de ADN que, dada nuestra ignorancia del momento, se le denominó y se le denomina “ADN basura” y que, quizá algún día deje de ser denominado así.

El significado de un gen varía según su situación en el genoma, según la interacción con otros genes y según el tipo de organismo en el que esté.

La misma secuencia genética, en un medio celular diferente, se expresa de modo distinto.

Si injertamos los genes que controlan el ojo del ratón en el genoma de la mosca del vinagre se forman ojos de mosca y muy diferentes a los ojos del ratón.

¿Cómo opera un gen?

La secuencia de cada gen es copiada en el ARN, molécula mensajera de un solo filamento, como media escalera con sus peldaños colgando de un lado.

Este ARN viaja del núcleo al citoplasma de la célula y entra en una fábrica de proteínas llamada ribosoma.

En el ribosoma un equipo de traductores lee las bases de la media escalera de ARN y forma un aminoácido con cada tres peldaños.

Uniendo muchos aminoácidos se construyen las proteínas.

Un gen es, por tanto, un tramo de ADN que codifica la formación de una o varias proteínas.

Las proteínas realizan los trabajos de la célula y le dan su configuración estructural.

El código genético, mediante el cual la información del ADN y ARN se convierte en proteínas, es universal, aparece en todos los organismos conocidos.

La vida, por tanto, sólo tiene un idioma bioquímico, no es una torre de Babel.

El ADN se apretuja en los cromosomas del núcleo celular.

Por lo tanto, los cromosomas constituyen el manual completo de instrucciones para formar y mantener a un ser vivo. Y ese manual lo encontramos repetido en cada una de las células del mismo ser vivo.

Pero de ese lenguaje conocemos la sintaxis –el genoma- pero todavía se nos escapa la semántica, el significado.

Sabemos deletrearlo, pero no sabemos qué significa.

Eso quiere decir que podemos leer la secuencia del ADN pero no entendemos lo que significa, en qué se traducen sus instrucciones.

lunes, 11 de noviembre de 2013

EL HOMBRE (5). “PORQUE” Y “PARA”.


La pregunta que siempre me asalta: “¿Vemos PORQUE tenemos ojos o tenemos ojos PARA ver?

¿Vuelan los pájaros PORQUE tienen alas o tienen alas PARA volar?

¿Respiramos PORQUE tenemos pulmones o tenemos pulmones PARA respirar?

Apuntarse al “porque” es moverse en el ámbito del Mecanicismo. Hacerlo en el “para” es hacerlo en el del Finalismo/teleologismo.

El “para” siempre implica una intencionalidad, consciente o inconsciente, no así el azar.

Aristóteles decía que los cuerpos pesados caían a tierra “para” ir a su lugar natural, que era el centro de la tierra. Lo mismo que el humo ascendía hacia arriba “para” ir/llegar a su lugar natural.

Tierra y agua “para/hacia” abajo, su lugar natural. Fuego y aire “para/hacia” arriba, su lugar natural.

Teoría de los “lugares naturales”

Galileo, en cambio, ante el mismo hecho dirá que los cuerpos pesados caen a tierra “porque” el cuerpo más pesado atrae hacia sí al cuerpo menos pesado. Por eso caen.

La física aristotélica estaba en un callejón sin salida, no podía avanzar. El “para” era la respuesta a todo. Su Física era una metafísica.

La física galileana estaba en el camino correcto. El “porque” abría nuevas vías de “conocer” el comportamiento de los objetos y así poder “dominarlos”. Su física era y es una ciencia.

La “finalidad” no es una noción científica, sino filosófica.

Pero ¿lo que ocurre en la Física (con la “materia muerta”) ocurre igualmente, y de la misma manera, en la Biología (con la “materia viva”)?

Ambas son ciencias, pero distintos tipos de ciencia.

Cuando una pelota de billar choca con otra, ésta se mueve “porque”…. pero cuando un ratón, en un laboratorio, es sometido a una corriente eléctrica y huye, huye “porque” experimenta un dolor pero ese “porque” es un “para”. Huye “para” huir del dolor, “para” evitarlo”. O “para” llegar a la bolita de queso, o “para” llegar a la hembra.

El conocimiento científico es conocimiento pero ¿es el único tipo de conocimiento?

¿Sólo, si algo es científico, vale?

¿Cubre el conocimiento todo el campo de la realidad? ¿Todo es “científicable”? (y ¡perdón por el palabro¡)

Es verdad que la realidad es científica pero ¿sólo científica?

La ciencia es un tipo importantísimo de verdad pero ¿es toda la verdad?

Aún más, ¿agota la racionalidad científica toda la racionalidad humana?

La finalidad no es objeto de ciencia, como tampoco lo es el azar pero ¿podrían existir los seres vivos, los organismos, sin la finalidad, sólo con el azar?

El “porque” de la piedra que cae o de la pelota empujada en el choque es un “porque” causal, científico (sólo es un “para” aristotélico) pero el “porque” del ratón o de cualquier ser vivo, ante un estímulo, es un “para”, una finalidad, que supone intencionalidad.

El azar, la casualidad, no pueden explicar el comportamiento ordenado de los seres vivos (del árbol (con sus raíces y sus hojas), del ratón (con sus sentidos y su potencia locomotriz), del hombre (con su conocimiento y su libertad).

El orden y la regularidad del comportamiento de los seres vivos no son explicables por la “casualidad” sino por la “causalidad eficiente que es una causalidad final”

Su “reaccionar porque” es un “reaccionar para”.

La complejidad del ojo ¿es producto del azar?

Me muevo en un mar de dudas.

La finalidad en los seres vivos no se discute, se constata. Pero ¿en la materia inorgánica?, ¿la hay?.

Dos ejemplos finales:

1.- Estás viendo la tele y te llevas un susto porque un cuadro de la pared se ha caído al suelo estruendosamente. Y te preguntas “por qué” se habrá caído. Pero ese “porque” es indagando la causa eficiente del “por qué”. Nunca te preguntarás “para qué” se ha caído, porque no hay un “para” de esa caída (a no ser que lo interpretes aristotélicamente).

2.- Voy a Vialia y veo a un amigo sacando un billete del AVE para Madrid. Y me pregunto “por qué” irá a Madrid. Y comienzo a imaginar hipótesis del “por qué”: va “para” asistir a un concierto, va “para” ver a la familia, va “para” ir al fútbol, va “para”…

El “por qué” va es un “para qué” va. Porque si va es “para” algo. En su intención o propósito hay un “por qué” que es un “para qué”.

Y la pregunta: ¿el “por qué” de la aparición de la vida desde la materia inorgánica estaba impreso, en ésta, un “para qué”?