Debe de ser una deformación intelectual, pero pienso mal de los políticos, siempre y de todos.
No me caben en la cabeza las cosas que veo que ocurren.
Me es imposible aceptar que sean sinceros cuando dicen lo que dicen. No puede ser que piensen lo que dicen.
Un político honesto y sincero se negaría, muchas veces, a seguir en la política, en vez de taparse la nariz a la hora de votar ciertas cuestiones, pero es que tampoco lo dejarían ir en las listas y, menos, repetir.
Cuando un político dice “va a hacerse una subida moderada de los impuestos”. Menos mal, porque si no fuera moderada ¿sería total y me retendrían toda mi pensión?.
Cuando un político dice: “la subida de impuestos va a ser temporal”. Menos mal, porque si llega a decir que es eterna…
NO. No me fío de los políticos. No me gustan. Les declaro mi indiferencia.
Son intolerables que, en un país de libertades, estén institucionalizadas barbaridades tales como:
1.- Las listas sean cerradas, me quitan la libertad de poder votar al que considere mejor o menos malo.
2.- La disciplina de voto. ¿Es que el jefe siempre tiene razón aunque algunos vean una sinrazón en su manera de actuar?
3.- Poder dejar el partido pero mantener el escaño. ¿Pero el escaño no era del partido, en cuya lista estaba él, y la gente no lo votó a él, sino al partido?.
4.- La paridad. Pero ¿desde cuándo y en qué cabeza cabe que la cualidad, el talento la valía,… estén en relación directa con el sexo, y como somos mitad y mitad…?.
5.- Las jubilaciones de los parlamentarios. ¿Pero cuándo se ha visto que, con apenas tiempo de cotización….?
6.- La tributación de sus sueldos. ¿Por qué yo tengo que tributar por el 100% de mi pensión y ellos….?
7.- Los coches oficiales. ¿Pero no aconseja el ministro de turno el uso del transporte público, que es más barato y menos contaminante?.
8.- Todo un Presidente del Gobierno, que representa el Poder Ejecutivo, que tiene la osadía de asegurarle a una Autonomía que lo que ella apruebe sobre el Estatuto, será aprobado, ignorando o menospreciando a los otros dos poderes en que descansa la democracia, el legislativo y el judicial.
9.- La ingenuidad (¿ingenuidad?) de dicho presidente autonómico que se lo cree, ignorante de que… (¿ignorante?).
“Esperemos la sentencia de los tribunales”.
Cuando ésta llega pueden ocurrir dos cosas: 1.- que el fallo coincida con “su” opinión y, entonces: ¡qué bien¡ ¿no lo decía yo? Y 2.- que el fallo sea contrario a “su” opinión y, entonces: “el fallo nos ha tocado órganos vitales: Lengua, Financiación, Definición de Nación, Competencias,…”. Disconformidad con la sentencia, “hay que responder con algún tipo de reacción”, “marcha contra los recortes”…
¿No es ilegal legislar sobre una ley que está recurrida?.
¡¡¡¡¡Vergüenza de política y de políticos!!!!!
10.- Los líderes sindicales, auténticos funcionarios con mando en plaza, pero sin oposición, que son capaces, con sus chantajes ventajistas y sus piquetes informativos, de “reventar Madrid”, como si su Derecho a la huelga (constitucional) no llevase incluido el Deber de cumplir los servicios mínimos y perjudicar a miles y miles de trabajadores, así como a la economía, ¡¡tan boyante¡¡ del país, porque, con la crisis quieren rebajarle menos de la mitad de lo que, por ley, ya le han rebajado a funcionarios y pensionistas. (Y estoy seguro que no les va a pasar nada, ni sanción, ni falta, ni delito…)
(Consulto el Diccionario de la R.A.E.
“Piquete” =” Pequeño grupo de personas que, pacífica o violentamente, intenta imponer o mantener una consigna de huelga”.
“Informativo” = “que informa de algo”
“Piquete informativo” = “no existe esa palabra en el diccionario”.
“Bate” = “Palo más grueso por el extremo libre que por la empuñadura con el que se golpea a la pelota” (se supone, pues, que es cuando está jugándose, porque cuando lo emplea un piquete “para informar”, todos suponemos cuál es su información.
11.- ¿Tienen Derecho los empleados de Hospitales a convocar una huelga parecida, sin el deber de respetar ni cumplir los servicios mínimos?. ¿Se lo imaginan?
12.-......
13.-........
14.-.......
Puedes continuar añadiendo barbaridades de esta nuestra democracia. Podíamos escribir un libro. Un libro curioso, de tántas verdades y de tan poca vergüenza.
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
REFLEXIÓN (3) SOBRE FILOSOFÍA Y ENSEÑANZA.
Cada época tiene su filosofía y cada filosofía tiene su época.
Siempre se habla de un primer estadio, que correspondería al período judeo-greco-cristiano, que vendría marcado por una TEONOMÍA.
Un segundo estadio, de desencanto con Dios y lo divino, con la autoridad, en general, y de reencanto consigo mismo, vendría marcado por una mayor o menor AUTONOMÍA, obviando a Dios y maravillándose de sí mismo, correspondería al Renacimiento y a toda la Modernidad, con el descubrimiento de la razón y su desarrollo científico-tecnológico.
En un tercer estadio estaría en el más allá del desencanto y del reencanto, en la postmodernidad, en la filosofía de la sospecha, en la hipertrofia del valor de lo inmediato al tiempo que el desprecio de los valores objetivos. Confianza en nada y en nadie. Las cosas son como a cada uno se le aparecen, los valores son totalmente subjetivos, el individuo es la medida de todas las cosas, el aquí y el ahora, esto es lo que vale. No dejes para mañana lo que puedas disfrutar hoy, quizá el mañana se acabe dentro de un momento, el futuro consiste en disfrutar el presente. Oveja que bala, bocado que pierde. Comamos y bebamos que mañana moriremos. Cuanto más y más deprisa, mejor. Adicción a la velocidad, vive deprisa y dejarás un cadáver esbelto. La intensidad del vivir preferible al alargamiento de la vida, es la ANARQUÍA INTELECTUAL.
El centro sobre el que girar ¿existe?.
La verdad existe en la Casa del Señor, allí debemos habitar, en ella debemos confiar, “el Señor es mi Pastor, nada me falta”. La salvación está en ponerse en sus manos.
La verdad existe, pero en la casa propia. Sólo puedo fiarme de mí mismo. “Cogito ergo sum”, eso es lo único de lo que estoy seguro, todo lo demás no resiste la prueba de la duda.
No hay verdad permanente y universal, no existe la certeza, no podemos ni debemos confiar ni en Dios, del que nada sabemos, ni en uno mismo, que queda difuso y difuminado. Ni en algo objetivo (dios) ni en algo subjetivo (el yo) hay seguridad. Estamos/somos inseguros. Vivimos a la intemperie. Todo es centro, nada es centro. ¿Cuál es el centro del universo?.
Yo, por suerte ya, exprofesor de Filosofía, si ahora tuviera que enseñar, no digo ya filosofía, sino a filosofar, ¿desde dónde lo haría?. ¿Como un creyente?. ¿Y en qué Dios?. ¿Como un moderno, con la razón a cuestas, como criterio?. ¿Cómo un postmoderno, desde el anarquismo intelectual?.
¡Menudo problema de conciencia que me he quitado de encima¡
Hagamos una analogía o símil.
En España, por ejemplo, se luchaba contra Franco más que contra el capitalismo, de ahí que, al morir Franco, a muchos, más que liberarse de una carga molesta, se le difuminó el objetivo. No es igual luchar “contra” el presente y el pasado, que luchar “para” el futuro. Muchos, lo fácil que tuvieron el objetivo y, una vez muerto, desaparecido, para ellos desapareció el más allá del objetivo. Como si la muerte de Franco fuera el final y no el comienzo de algo nuevo y felicitante.
No ser antifranquista era ser franquista, motivo de sospecha y de exclusión. Entre nosotros la “cultura de la vergüenza”, más externa, siempre sometida al juicio exterior, dominaba sobre la “cultura de la culpa”, más interna y más progresiva. Ambas culturas habitan y descansan sobre cimientos distintos.
Durante el franquismo lo que se estilaba era “ser intelectual”, naturalmente de izquierdas. La derecha ni era ni podía ser intelectual.
Pero quien se autoproclama “intelectual” tiene mucho de “poderófilo”. A lo que aspira es a poder imponer su ideología, pero desde el poder.
Pero los políticos, (bien mirado) son siempre unos interinos en expectativa de destino, protestan desde la posición que ocupan porque creen merecer una posición superior. Son protestantes (protestatarios) sumamente interesados en sí mismos.
Todo intelectual crítico o es un político valioso (cuando protesta de las demás organizaciones) y es merecedor de un ascenso, o es un rebelde (cuando protesta y da codazos dentro de la propia organización) por lo que merece ser expulsado del partido. “Te has movido, ergo no puedes salir en la foto”.
Todo creído intelectual tiene tan alta estima de sí, es tan narcisista, que ni se preocupa en intentar escribir su biografía, hará lo habido y por haber para que haya alguien que se la escriba. Tiene el yo tan subido….
Ahora mismo, mientras estoy escribiendo, estamos intentando sacar la cabeza de la crisis, para no ahogarnos. Pero hay quienes, sin representación real, se autoproclaman representantes de todos, hasta de los que no quieren estar ni ser representados por estos especialistas en fogueo y que proclaman, engañosamente, que tiene que haber pechuga para todos, cuando, en realidad, ellos están haciendo lo imposible por sus habichuelas.
Recuerdo, ahora, mis 40 años de profesor de Instituto, de los de antes. Cuando en el Instituto se enseñaba el auténtico bachillerato, que era como una universidad en pequeño, en el que en vez de facultades distintas se impartían asignaturas varias y variadas.
Uno se sentía profesor. Uno se sentía revestido de una autoridad, pero autoridad moral, autoridad como servicio y entrega, no como autoritarismo. Ahora, muchas veces, me lo recuerdan los antiguos alumnos. No tanto lo que enseñaba como el entusiasmo en enseñarlo. Ser ejemplo a imitar de trabajador honrado que cumplía, placenteramente, con su deber.
El oficio de maestro, en contra de lo que se ha dicho siempre, no va dirigido, expresamente, al éxito del alumno, sino al testimonio, a dar y ser ejemplo.
Era cuando la Enseñanza Media era Media y no mediocre.
Media porque estaba en medio de dos excelencias, la Escuela y la Universidad. La adolescencia excelente entre la infantil excelencia y la excelente juventud, para desembocar en la madurez excelente de un trabajo no mal retribuido y acorde con las valías.
Añoro aquellos tiempos de excelencia.
Aunque pasé por todos los escalones y tuve que pelearme con la Geografía y la Historia, con el Latín y la Música, con la Literatura,… en aquellos años de Contratado e Interino (P.N.N. “penenes”, “Profesores No Numerarios”).
Los Penenes éramos y estábamos considerados como las jeringuillas de hospital, siempre dispuestos y capaces de pinchar todo tipo de culos, indiscriminadamente, daba igual intramuscular que intravenosa, para que luego llegase el Catedrático de Esa Asignatura, tan lleno de sí y tan tieso como de haberse tragado una escoba y te miraba con una displicencia….
Los Penenes éramos algo así como leprosos o apestados, vistos desde los Cátedros, que encarnaban la excelencia, aunque también la soberbia.
La sabiduría se les suponía, como el valor se le supone al soldado, no que fuera así, realmente.
Los Penenes éramos a la Enseñanza lo que el Estado a la Sociedad, un mal necesario. Había que cubrir huecos y allí estábamos nosotros, siempre a disposición y deseando trabajar, sin seguridad, porque dependíamos no de méritos adquiridos por experiencia previa o doctorados o cursillos, dependíamos de la voluntad del Director del Instituto.
Incluso una catedrática, que osó enfrentarse al Director, al curso siguiente apareció destinada en Lanzarote. (Me acordé de Unamuno).
¡Qué tiempo tan feliz, que nunca olvidaré…¡
Siempre se habla de un primer estadio, que correspondería al período judeo-greco-cristiano, que vendría marcado por una TEONOMÍA.
Un segundo estadio, de desencanto con Dios y lo divino, con la autoridad, en general, y de reencanto consigo mismo, vendría marcado por una mayor o menor AUTONOMÍA, obviando a Dios y maravillándose de sí mismo, correspondería al Renacimiento y a toda la Modernidad, con el descubrimiento de la razón y su desarrollo científico-tecnológico.
En un tercer estadio estaría en el más allá del desencanto y del reencanto, en la postmodernidad, en la filosofía de la sospecha, en la hipertrofia del valor de lo inmediato al tiempo que el desprecio de los valores objetivos. Confianza en nada y en nadie. Las cosas son como a cada uno se le aparecen, los valores son totalmente subjetivos, el individuo es la medida de todas las cosas, el aquí y el ahora, esto es lo que vale. No dejes para mañana lo que puedas disfrutar hoy, quizá el mañana se acabe dentro de un momento, el futuro consiste en disfrutar el presente. Oveja que bala, bocado que pierde. Comamos y bebamos que mañana moriremos. Cuanto más y más deprisa, mejor. Adicción a la velocidad, vive deprisa y dejarás un cadáver esbelto. La intensidad del vivir preferible al alargamiento de la vida, es la ANARQUÍA INTELECTUAL.
El centro sobre el que girar ¿existe?.
La verdad existe en la Casa del Señor, allí debemos habitar, en ella debemos confiar, “el Señor es mi Pastor, nada me falta”. La salvación está en ponerse en sus manos.
La verdad existe, pero en la casa propia. Sólo puedo fiarme de mí mismo. “Cogito ergo sum”, eso es lo único de lo que estoy seguro, todo lo demás no resiste la prueba de la duda.
No hay verdad permanente y universal, no existe la certeza, no podemos ni debemos confiar ni en Dios, del que nada sabemos, ni en uno mismo, que queda difuso y difuminado. Ni en algo objetivo (dios) ni en algo subjetivo (el yo) hay seguridad. Estamos/somos inseguros. Vivimos a la intemperie. Todo es centro, nada es centro. ¿Cuál es el centro del universo?.
Yo, por suerte ya, exprofesor de Filosofía, si ahora tuviera que enseñar, no digo ya filosofía, sino a filosofar, ¿desde dónde lo haría?. ¿Como un creyente?. ¿Y en qué Dios?. ¿Como un moderno, con la razón a cuestas, como criterio?. ¿Cómo un postmoderno, desde el anarquismo intelectual?.
¡Menudo problema de conciencia que me he quitado de encima¡
Hagamos una analogía o símil.
En España, por ejemplo, se luchaba contra Franco más que contra el capitalismo, de ahí que, al morir Franco, a muchos, más que liberarse de una carga molesta, se le difuminó el objetivo. No es igual luchar “contra” el presente y el pasado, que luchar “para” el futuro. Muchos, lo fácil que tuvieron el objetivo y, una vez muerto, desaparecido, para ellos desapareció el más allá del objetivo. Como si la muerte de Franco fuera el final y no el comienzo de algo nuevo y felicitante.
No ser antifranquista era ser franquista, motivo de sospecha y de exclusión. Entre nosotros la “cultura de la vergüenza”, más externa, siempre sometida al juicio exterior, dominaba sobre la “cultura de la culpa”, más interna y más progresiva. Ambas culturas habitan y descansan sobre cimientos distintos.
Durante el franquismo lo que se estilaba era “ser intelectual”, naturalmente de izquierdas. La derecha ni era ni podía ser intelectual.
Pero quien se autoproclama “intelectual” tiene mucho de “poderófilo”. A lo que aspira es a poder imponer su ideología, pero desde el poder.
Pero los políticos, (bien mirado) son siempre unos interinos en expectativa de destino, protestan desde la posición que ocupan porque creen merecer una posición superior. Son protestantes (protestatarios) sumamente interesados en sí mismos.
Todo intelectual crítico o es un político valioso (cuando protesta de las demás organizaciones) y es merecedor de un ascenso, o es un rebelde (cuando protesta y da codazos dentro de la propia organización) por lo que merece ser expulsado del partido. “Te has movido, ergo no puedes salir en la foto”.
Todo creído intelectual tiene tan alta estima de sí, es tan narcisista, que ni se preocupa en intentar escribir su biografía, hará lo habido y por haber para que haya alguien que se la escriba. Tiene el yo tan subido….
Ahora mismo, mientras estoy escribiendo, estamos intentando sacar la cabeza de la crisis, para no ahogarnos. Pero hay quienes, sin representación real, se autoproclaman representantes de todos, hasta de los que no quieren estar ni ser representados por estos especialistas en fogueo y que proclaman, engañosamente, que tiene que haber pechuga para todos, cuando, en realidad, ellos están haciendo lo imposible por sus habichuelas.
Recuerdo, ahora, mis 40 años de profesor de Instituto, de los de antes. Cuando en el Instituto se enseñaba el auténtico bachillerato, que era como una universidad en pequeño, en el que en vez de facultades distintas se impartían asignaturas varias y variadas.
Uno se sentía profesor. Uno se sentía revestido de una autoridad, pero autoridad moral, autoridad como servicio y entrega, no como autoritarismo. Ahora, muchas veces, me lo recuerdan los antiguos alumnos. No tanto lo que enseñaba como el entusiasmo en enseñarlo. Ser ejemplo a imitar de trabajador honrado que cumplía, placenteramente, con su deber.
El oficio de maestro, en contra de lo que se ha dicho siempre, no va dirigido, expresamente, al éxito del alumno, sino al testimonio, a dar y ser ejemplo.
Era cuando la Enseñanza Media era Media y no mediocre.
Media porque estaba en medio de dos excelencias, la Escuela y la Universidad. La adolescencia excelente entre la infantil excelencia y la excelente juventud, para desembocar en la madurez excelente de un trabajo no mal retribuido y acorde con las valías.
Añoro aquellos tiempos de excelencia.
Aunque pasé por todos los escalones y tuve que pelearme con la Geografía y la Historia, con el Latín y la Música, con la Literatura,… en aquellos años de Contratado e Interino (P.N.N. “penenes”, “Profesores No Numerarios”).
Los Penenes éramos y estábamos considerados como las jeringuillas de hospital, siempre dispuestos y capaces de pinchar todo tipo de culos, indiscriminadamente, daba igual intramuscular que intravenosa, para que luego llegase el Catedrático de Esa Asignatura, tan lleno de sí y tan tieso como de haberse tragado una escoba y te miraba con una displicencia….
Los Penenes éramos algo así como leprosos o apestados, vistos desde los Cátedros, que encarnaban la excelencia, aunque también la soberbia.
La sabiduría se les suponía, como el valor se le supone al soldado, no que fuera así, realmente.
Los Penenes éramos a la Enseñanza lo que el Estado a la Sociedad, un mal necesario. Había que cubrir huecos y allí estábamos nosotros, siempre a disposición y deseando trabajar, sin seguridad, porque dependíamos no de méritos adquiridos por experiencia previa o doctorados o cursillos, dependíamos de la voluntad del Director del Instituto.
Incluso una catedrática, que osó enfrentarse al Director, al curso siguiente apareció destinada en Lanzarote. (Me acordé de Unamuno).
¡Qué tiempo tan feliz, que nunca olvidaré…¡
lunes, 28 de junio de 2010
REFLEXIÓN 2
Las Ideologías y los Valores, en esta España nuestra, han venido siempre de la mano de le Religión Cristiana, para la que el creer (verdades reveladas) primaba sobre el saber (descubrimiento de verdades humanas), las buenas obras (caridad) primaba sobre las buenas acciones, ser pecador era más grave que ser delincuente, ser Obispo venía revestido de una mayor excelencia y dignidad que ser Presidente de Gobierno, y el cura primaba sobre el alcalde.
Creer en Dios (la verdad) y obrar como dice y quiere Dios (la moral) tiñeron mi alma de chiquillo. Años 50.
¡Cualquiera le rechistaba a Don Isidro, el cura de mi pueblo, que nos asegura que un bebé recién bautizado pesaba unos gramos menos porque había quedado limpio del pecado original, y que si el niño lloraba cuando, al ser bautizado, se le echaba agua sobre su cabeza, era debido a la venganza del demonio, al tener que desocupar el alma infantil.
Estas verdades iban a misa.
Una duda que siempre me quedaba era si la base de la Moral era Dios o sólo la Religión Cristiana. Porque, si lo analizamos bien, no es lo mismo.¿No sería, más bien, que era el pluralismo social, tan variado, la base del relativismo moral, pero siempre inferior al exigible comportamiento ético incondicionado?.
¿No serían los contextos (grupos de individuos que comparten una misma perspectiva y cultura) la base del comportamiento moral, pero que la ética, al ser racional, debe quedar inmune a ellos?.
Si yo obro, obedeciendo, lo que otro me manda ¿es mi actuar un comportamiento ético, al no ser autónomo sino heterónomo?.
Antes vivía con esa duda presente. Hoy moro en la certeza de que los curas ni tenían ni tienen razón.
Creer en Dios (la verdad) y obrar como dice y quiere Dios (la moral) tiñeron mi alma de chiquillo. Años 50.
¡Cualquiera le rechistaba a Don Isidro, el cura de mi pueblo, que nos asegura que un bebé recién bautizado pesaba unos gramos menos porque había quedado limpio del pecado original, y que si el niño lloraba cuando, al ser bautizado, se le echaba agua sobre su cabeza, era debido a la venganza del demonio, al tener que desocupar el alma infantil.
Estas verdades iban a misa.
Una duda que siempre me quedaba era si la base de la Moral era Dios o sólo la Religión Cristiana. Porque, si lo analizamos bien, no es lo mismo.¿No sería, más bien, que era el pluralismo social, tan variado, la base del relativismo moral, pero siempre inferior al exigible comportamiento ético incondicionado?.
¿No serían los contextos (grupos de individuos que comparten una misma perspectiva y cultura) la base del comportamiento moral, pero que la ética, al ser racional, debe quedar inmune a ellos?.
Si yo obro, obedeciendo, lo que otro me manda ¿es mi actuar un comportamiento ético, al no ser autónomo sino heterónomo?.
Antes vivía con esa duda presente. Hoy moro en la certeza de que los curas ni tenían ni tienen razón.
sábado, 26 de junio de 2010
REFLEXIONES (1)
REFLEXIONES CORTAS (no tan largas). El nuevo Dios
Estuvimos, no hace tanto tiempo, de vacaciones en Palma de Mallorca, Ángel, Andrés y yo, durante una semana, (ya saben, viajes del INSERSO). Un día vienen estos dos “prendas” y me regalan un lápiz de medio metro (por lo menos) de largo.
No supe interpretar si era una “indirecta” o una “directa” cuando me dicen que era para que “escribiera mis reflexiones filosóficas”.
¿Era, “directamente”, para que siguiera haciendo reflexiones “largas” como el lapicero de marras?.
¿O era, al contrario, una “indirecta” para que, puesto que ya tenía un lápiz tan “largo” hiciera reflexiones más cortas?.
Como ya he sabido que era una “indirecta”, a partir de ahora, serán escritos cortos.
(No me deis las gracias, que ya sé que terminabais con la lengua medio afuera).
Hoy, a los hombres les preocupa más los problemas de convivencia que los problemas de la trascendencia, de ahí que la religión vivida (no la oficial, la de la jerarquía eclesiástica) no tiene interés en ascendernos a la trascendencia, sino que ha bajado ésta al mundo, hasta nosotros. Es aquello de “lo que hagáis a los hermanos, a Mí me lo hacéis”.
No es tanto que el hombre se haya hecho más religioso, es la religión la que está haciéndose más humana. Ha descendido del éter y está a ras de tierra.
Aunque la religión siga con el dualismo “cuerpo y alma” yo he sido y soy contrario a ese dualismo. Yo no soy un alma que habita en este cuerpo “serrano” que luzco. Yo soy UNA sola cosa. En otras palabras, soy “un alma corporeizada o un cuerpo animado”, en una sola pieza.
Platón y Aristóteles, así como Descartes, han quedado superados.
Además, el hombre, en el Dualismo, no pudo ser creado por Dios, a su imagen y semejanza, porque, si algo no tiene Dios (por definición), es cuerpo. Luego sólo nos crearía a su imagen por el alma. Pero el hombre es un ser material, que ocupa tiempo y lugar, mientras Dios no, ni es material, es eterno y ubicuo.
La divinización del hombre, pues, es, tan sólo, una metáfora. Realmente somos efectos de la evolución, Dios nada tiene que ver con nuestro origen, ni pecado original, ni redención, ni…..
El azar y la necesidad han venido, en nuestra cultura, a sustituir a la causalidad y al destino.
Hoy no puede hacerse el recorrido desde el efecto último a la causa primera, a la “causa sui”.
El Dios trascendente ha dejado de ser considerado como primer motor, desde Einstein y ante el avance de la astronomía y la física astronómica, siendo considerado, cada vez más, como fuente de valores universales y de mandamientos permanentes.
El cristiano ha pasado/está pasando del Dios creador y ordenador del cosmos, al Dios ordenador de la convivencia humana.
Los agujeros negros, las galaxias, el big bang, el nacimiento de nuevas estrellas,…. Se han escapado del campo de lo divino y habitan en el campo humano de las teorías.
Hasta el Dios de los ejércitos ha dado paso al Dios bondad, justicia, amor,…
De ese Dios de los ejércitos, que siempre ayuda a vencer a sus seguidores sobre sus enemigos, al que se le invoca para ganar y destruir a los adoradores de ídolos, al Dios de la paz, del perdón, al Dios Padre que ama a todos los hombres, incluso a mis enemigos.
Dios ha dejado de ser el que tenía poder sobre las aguas, las tormentas, las riadas, las sequías, las pestes, las alergias, los terremotos, los cólicos misereres, ….(dejamos tranquilo a Dios y acudimos a los poderes civiles, a los ingenieros y arquitectos, a los médicos y cirujanos, a los sismólogos,…)
Los Centros de Salud y los Hospitales son los nuevos santuarios a los que acudir, no en procesión, sino a la consulta del especialista o al quirófano del cirujano.
A Dios se le están expropiando poderes que antes sólo Él detentaba.
El pasado ha dejado de ser explicado por Dios, se buscan condiciones y causas naturales que expliquen los acontecimientos históricos. Dios ha dejado de intervenir en la historia.
El presente es problemático. Son muchas las soluciones provenientes de muchas religiones, pero que ninguna de ellas colma las expectativas. Se confía más en los humanos que en Dios, para la solución de los problemas, que es la nueva redención, la nueva salvación, la terrestre.
¿Pecado original por nacer?. “Qué pecado cometí contra vosotros, naciendo….”. Los pecados se cometen personalmente o no existen, pero no se heredan, como si ya viniesen inscritos en los genes.
Los pecados se perdonan hablando con el perjudicado, pidiéndole perdón y reparando el daño causado, no contándoselo a un señor vestido de negro y encerrado en una especie de kiosko.
El futuro está en nuestras manos. El futuro será lo que nosotros hagamos de él.
¿Y Dios?. Dios ha dejado de ser ese Dios personal y trascendente y queda reducido a esa atmósfera de concordia, de ayuda, de paz,… que debe reinar entre los hombres.
Estuvimos, no hace tanto tiempo, de vacaciones en Palma de Mallorca, Ángel, Andrés y yo, durante una semana, (ya saben, viajes del INSERSO). Un día vienen estos dos “prendas” y me regalan un lápiz de medio metro (por lo menos) de largo.
No supe interpretar si era una “indirecta” o una “directa” cuando me dicen que era para que “escribiera mis reflexiones filosóficas”.
¿Era, “directamente”, para que siguiera haciendo reflexiones “largas” como el lapicero de marras?.
¿O era, al contrario, una “indirecta” para que, puesto que ya tenía un lápiz tan “largo” hiciera reflexiones más cortas?.
Como ya he sabido que era una “indirecta”, a partir de ahora, serán escritos cortos.
(No me deis las gracias, que ya sé que terminabais con la lengua medio afuera).
Hoy, a los hombres les preocupa más los problemas de convivencia que los problemas de la trascendencia, de ahí que la religión vivida (no la oficial, la de la jerarquía eclesiástica) no tiene interés en ascendernos a la trascendencia, sino que ha bajado ésta al mundo, hasta nosotros. Es aquello de “lo que hagáis a los hermanos, a Mí me lo hacéis”.
No es tanto que el hombre se haya hecho más religioso, es la religión la que está haciéndose más humana. Ha descendido del éter y está a ras de tierra.
Aunque la religión siga con el dualismo “cuerpo y alma” yo he sido y soy contrario a ese dualismo. Yo no soy un alma que habita en este cuerpo “serrano” que luzco. Yo soy UNA sola cosa. En otras palabras, soy “un alma corporeizada o un cuerpo animado”, en una sola pieza.
Platón y Aristóteles, así como Descartes, han quedado superados.
Además, el hombre, en el Dualismo, no pudo ser creado por Dios, a su imagen y semejanza, porque, si algo no tiene Dios (por definición), es cuerpo. Luego sólo nos crearía a su imagen por el alma. Pero el hombre es un ser material, que ocupa tiempo y lugar, mientras Dios no, ni es material, es eterno y ubicuo.
La divinización del hombre, pues, es, tan sólo, una metáfora. Realmente somos efectos de la evolución, Dios nada tiene que ver con nuestro origen, ni pecado original, ni redención, ni…..
El azar y la necesidad han venido, en nuestra cultura, a sustituir a la causalidad y al destino.
Hoy no puede hacerse el recorrido desde el efecto último a la causa primera, a la “causa sui”.
El Dios trascendente ha dejado de ser considerado como primer motor, desde Einstein y ante el avance de la astronomía y la física astronómica, siendo considerado, cada vez más, como fuente de valores universales y de mandamientos permanentes.
El cristiano ha pasado/está pasando del Dios creador y ordenador del cosmos, al Dios ordenador de la convivencia humana.
Los agujeros negros, las galaxias, el big bang, el nacimiento de nuevas estrellas,…. Se han escapado del campo de lo divino y habitan en el campo humano de las teorías.
Hasta el Dios de los ejércitos ha dado paso al Dios bondad, justicia, amor,…
De ese Dios de los ejércitos, que siempre ayuda a vencer a sus seguidores sobre sus enemigos, al que se le invoca para ganar y destruir a los adoradores de ídolos, al Dios de la paz, del perdón, al Dios Padre que ama a todos los hombres, incluso a mis enemigos.
Dios ha dejado de ser el que tenía poder sobre las aguas, las tormentas, las riadas, las sequías, las pestes, las alergias, los terremotos, los cólicos misereres, ….(dejamos tranquilo a Dios y acudimos a los poderes civiles, a los ingenieros y arquitectos, a los médicos y cirujanos, a los sismólogos,…)
Los Centros de Salud y los Hospitales son los nuevos santuarios a los que acudir, no en procesión, sino a la consulta del especialista o al quirófano del cirujano.
A Dios se le están expropiando poderes que antes sólo Él detentaba.
El pasado ha dejado de ser explicado por Dios, se buscan condiciones y causas naturales que expliquen los acontecimientos históricos. Dios ha dejado de intervenir en la historia.
El presente es problemático. Son muchas las soluciones provenientes de muchas religiones, pero que ninguna de ellas colma las expectativas. Se confía más en los humanos que en Dios, para la solución de los problemas, que es la nueva redención, la nueva salvación, la terrestre.
¿Pecado original por nacer?. “Qué pecado cometí contra vosotros, naciendo….”. Los pecados se cometen personalmente o no existen, pero no se heredan, como si ya viniesen inscritos en los genes.
Los pecados se perdonan hablando con el perjudicado, pidiéndole perdón y reparando el daño causado, no contándoselo a un señor vestido de negro y encerrado en una especie de kiosko.
El futuro está en nuestras manos. El futuro será lo que nosotros hagamos de él.
¿Y Dios?. Dios ha dejado de ser ese Dios personal y trascendente y queda reducido a esa atmósfera de concordia, de ayuda, de paz,… que debe reinar entre los hombres.
viernes, 25 de junio de 2010
MALDITOS FUNCIONARIOS (Y 2)
¡Malditos estos y todos los demás funcionarios¡
Ellos, junto con los jubilados, son los responsables y culpables de esta crisis que está retorciéndote los huevos (¡y eso, duele¡)
Se merecen que le rebajen el sueldo, no el 5% sino el 25%, porque son unos vagos, y a los jubilados, que no han contribuido durante su vida laboral a la mejora de tu país, no que le congelen sus pensiones, que se las bajen, también.
Porque son unos privilegiados.
Porque tienen un puesto de trabajo fijo, cuando hay casi cinco millones de parados y muchos de los trabajadores son temporales.
Estoy reflexionando sobre los funcionarios (también sobre los jubilados).
Por lo que:
-No me refiero a los sindicatos, sindicalistas y liberados.
-No me refiero a los partidos políticos.
-No me refiero a los parlamentarios (congresistas y senadores).
-No me refiero a los 17 parlamentos autonómicos.
-No me refiero a las no sé cuantas diputaciones con todos los cargos anejos.
-No me refiero a los alcaldes y concejales.
-No me refiero a las fundaciones opacas, receptoras de subvenciones varias.
-No me refiero a las tarjetas Visa de los políticos.
-No me refiero a los coches oficiales.
-No me refiero a los sueldos anejos por asistir a 300 Consejos de Administración.
-No me refiero a las pensiones vitalicias de los parlamentarios sin apenas tiempo de cotización, por calentar asiento.
-No me refiero a los enjuagues de Bancos y Cajas de Ahorro.
-No me refiero a…… (puedes, si lo deseas, continuar la lista).
La gran mayoría de ellos NO son Funcionarios así que:
¿Qué responsabilidad y culpa van a tener ellos en la crisis de nuestro país?.
Los Culpables y Responsables son “LOS MALDITOS FUNCIONARIOS”, ¡¡¡¡¡Que paguen ellos la crisis¡¡¡¡¡.
Pero voy a decirte cuatro verdades, lector amigo.
- En España los funcionarios no representan más de 9,5% de la población empleada, mientras en los demás países de la U.E. es de más de 16%.
- Uno de los índices manifestativos del nivel de vida y del estado de bienestar de un país es el porcentaje de funcionarios de que se dispone respecto a la población total de ese país, ya que es toda la población la que tiene derecho a usar y disfrutar de todos los servicios sociales que dispensa y de los que dispone ese estado.
- Los funcionarios, son funcionarios del Estado, no del Gobierno (estaríamos hablando de clientelismo, de corrupción, de enchufismo, de arbitrariedad, de cambalache, de nombramientos a dedo). Los gobiernos pasan, los funcionarios permanecen siendo, éstos, los que, con su profesionalidad, su buen hacer, su preparación para ese puesto tras la superación de oposiciones, garantizan la neutralidad y el disfrute de los derechos sociales.
- El tener un empleo fijo, no es un privilegio de algunos, sino un derecho de todos, ya que cualquier ciudadano que cumpla los requisitos exigidos para ese puesto tiene las mismas oportunidades que los demás.
- En España hay una media de 6,5 empleados públicos por cada 100 habitantes, en Europa la media es de más del 15% (Dinamarca con un 25,7% y Suecia, con un 21,1% son las naciones que más empleados públicos tienen), ¿Tan bajo es el nivel de vida de daneses y suecos?.
- Un país, cuanto más desarrollado y más avanzado, más derechos tiene su población, por lo que es necesario un mayor número de empleados públicos, que gestionen la puesta en práctica de los mismos.
- En España, el 24,9% de los funcionarios públicos son temporales, contratados o interinos.
- España es el país de la U.E–15 que menos gasta en salarios de los empleados públicos, porque una gran parte de ellos son mileuristas.
¿De verdad que ¡¡¡malditos funcionarios¡¡¡?.
Ellos, junto con los jubilados, son los responsables y culpables de esta crisis que está retorciéndote los huevos (¡y eso, duele¡)
Se merecen que le rebajen el sueldo, no el 5% sino el 25%, porque son unos vagos, y a los jubilados, que no han contribuido durante su vida laboral a la mejora de tu país, no que le congelen sus pensiones, que se las bajen, también.
Porque son unos privilegiados.
Porque tienen un puesto de trabajo fijo, cuando hay casi cinco millones de parados y muchos de los trabajadores son temporales.
Estoy reflexionando sobre los funcionarios (también sobre los jubilados).
Por lo que:
-No me refiero a los sindicatos, sindicalistas y liberados.
-No me refiero a los partidos políticos.
-No me refiero a los parlamentarios (congresistas y senadores).
-No me refiero a los 17 parlamentos autonómicos.
-No me refiero a las no sé cuantas diputaciones con todos los cargos anejos.
-No me refiero a los alcaldes y concejales.
-No me refiero a las fundaciones opacas, receptoras de subvenciones varias.
-No me refiero a las tarjetas Visa de los políticos.
-No me refiero a los coches oficiales.
-No me refiero a los sueldos anejos por asistir a 300 Consejos de Administración.
-No me refiero a las pensiones vitalicias de los parlamentarios sin apenas tiempo de cotización, por calentar asiento.
-No me refiero a los enjuagues de Bancos y Cajas de Ahorro.
-No me refiero a…… (puedes, si lo deseas, continuar la lista).
La gran mayoría de ellos NO son Funcionarios así que:
¿Qué responsabilidad y culpa van a tener ellos en la crisis de nuestro país?.
Los Culpables y Responsables son “LOS MALDITOS FUNCIONARIOS”, ¡¡¡¡¡Que paguen ellos la crisis¡¡¡¡¡.
Pero voy a decirte cuatro verdades, lector amigo.
- En España los funcionarios no representan más de 9,5% de la población empleada, mientras en los demás países de la U.E. es de más de 16%.
- Uno de los índices manifestativos del nivel de vida y del estado de bienestar de un país es el porcentaje de funcionarios de que se dispone respecto a la población total de ese país, ya que es toda la población la que tiene derecho a usar y disfrutar de todos los servicios sociales que dispensa y de los que dispone ese estado.
- Los funcionarios, son funcionarios del Estado, no del Gobierno (estaríamos hablando de clientelismo, de corrupción, de enchufismo, de arbitrariedad, de cambalache, de nombramientos a dedo). Los gobiernos pasan, los funcionarios permanecen siendo, éstos, los que, con su profesionalidad, su buen hacer, su preparación para ese puesto tras la superación de oposiciones, garantizan la neutralidad y el disfrute de los derechos sociales.
- El tener un empleo fijo, no es un privilegio de algunos, sino un derecho de todos, ya que cualquier ciudadano que cumpla los requisitos exigidos para ese puesto tiene las mismas oportunidades que los demás.
- En España hay una media de 6,5 empleados públicos por cada 100 habitantes, en Europa la media es de más del 15% (Dinamarca con un 25,7% y Suecia, con un 21,1% son las naciones que más empleados públicos tienen), ¿Tan bajo es el nivel de vida de daneses y suecos?.
- Un país, cuanto más desarrollado y más avanzado, más derechos tiene su población, por lo que es necesario un mayor número de empleados públicos, que gestionen la puesta en práctica de los mismos.
- En España, el 24,9% de los funcionarios públicos son temporales, contratados o interinos.
- España es el país de la U.E–15 que menos gasta en salarios de los empleados públicos, porque una gran parte de ellos son mileuristas.
¿De verdad que ¡¡¡malditos funcionarios¡¡¡?.
¡MALDITOS FUNCIONARIOS¡. (1)
- Maldito el ginecólogo (funcionario) que llevó, con profesionalidad exquisita, todo el embarazo de tu madre.
- Maldita la comadrona (funcionaria) que atendió a tu madre, en el paritorio, durante todas las horrendas dilataciones para que tú nacieras.
- Malditas las enfermeras y auxiliares (funcionarias) que cuidaron a tu madre durante la estancia en el hospital, contigo en sus brazos.
- Maldito el médico (funcionario) que todas las mañanas os hacía la visita a tu madre y a ti, siempre atento a cualquier incidencia.
- Maldito el encargado del Registro Civil (funcionario) que te inscribió en el libro de familia donde consta quiénes son tus padres, para así poder cobrar el cheque bebé (mientras dure)
- Maldita la pediatra y su enfermera (funcionarias) que en el Centro de Salud te atendían, siempre que ibas, con una amabilidad exquisita.
- Maldita la puericultora (funcionaria) que, ya en la guardería, se preocupaba de tu higiene, de tu alimentación, de tu socialización, que te enseñó los primeros juegos, las primeras canciones, los primeros dibujos.
- Malditos los maestros (funcionarios), que te enseñaron a leer y a escribir, a descubrir el mundo y a interpretarlo, que te enseñaron a respetar a los demás, que te inculcaron valores como el esfuerzo, la honradez, el compañerismo, …, que te pusieron en el buen camino a seguir.
- Malditos todos los profesores del Instituto (funcionarios) que te enseñaron lengua e inglés, historia y matemáticas, física y química. Y maldito, sobre todo el de Filosofía (también funcionario) que no te dejaba descansar, siempre aguijoneándote con sus porqués para que se despertara en tí el espíritu crítico, para que no te manipularan los demás, siempre exigiéndote que dieras razón o razones de lo que decías y, sobre todo, de lo que hacías.
- Malditos los catedráticos de la Universidad (funcionarios) que te exigieron y prepararon para desempeñar un puesto de trabajo, aunque te dejaran muchos fines de semana tomando, de noche, el moreno del flexo.
- Malditos los bomberos (funcionarios) que tuvieron que ir a casa de tu abuela dos veces, porque se prendió la faldilla del brasero, y tuvieron que sacarla, entre el humo, bajándola desde el 5º piso, por una larga escalera.
- Malditos los policías y fuerzas de seguridad (funcionarios) que velan para que puedas andar más seguro por la calle.
- Malditos los conductores de ambulancia, las enfermeras y los celadores de la Cruz Roja (funcionarios), que más de una vez han tenido que transportarte en camilla, para escayolarte el tobillo, al jugar al fútbol.
- Malditos los que están de guardia durante la noche (funcionarios), siempre disponibles, preparados y dispuestos a ofrecerte su ayuda.
- Malditos los barrenderos y los que recogen la basura (funcionarios) por cuidar de tu higiene, retirando, a diario, la suciedad y la basura que tú generas.
- Malditos los de salvamento en la playa, que aquel día tuvieron que ir a por ti en la zodiac de color rojo.
- ………………
- ¡Por favor¡ sigue rellenando esta lista incompleta, para que todo el mundo los conozca, de “funcionarios malditos” que están amargándote la vida.
- Maldita la comadrona (funcionaria) que atendió a tu madre, en el paritorio, durante todas las horrendas dilataciones para que tú nacieras.
- Malditas las enfermeras y auxiliares (funcionarias) que cuidaron a tu madre durante la estancia en el hospital, contigo en sus brazos.
- Maldito el médico (funcionario) que todas las mañanas os hacía la visita a tu madre y a ti, siempre atento a cualquier incidencia.
- Maldito el encargado del Registro Civil (funcionario) que te inscribió en el libro de familia donde consta quiénes son tus padres, para así poder cobrar el cheque bebé (mientras dure)
- Maldita la pediatra y su enfermera (funcionarias) que en el Centro de Salud te atendían, siempre que ibas, con una amabilidad exquisita.
- Maldita la puericultora (funcionaria) que, ya en la guardería, se preocupaba de tu higiene, de tu alimentación, de tu socialización, que te enseñó los primeros juegos, las primeras canciones, los primeros dibujos.
- Malditos los maestros (funcionarios), que te enseñaron a leer y a escribir, a descubrir el mundo y a interpretarlo, que te enseñaron a respetar a los demás, que te inculcaron valores como el esfuerzo, la honradez, el compañerismo, …, que te pusieron en el buen camino a seguir.
- Malditos todos los profesores del Instituto (funcionarios) que te enseñaron lengua e inglés, historia y matemáticas, física y química. Y maldito, sobre todo el de Filosofía (también funcionario) que no te dejaba descansar, siempre aguijoneándote con sus porqués para que se despertara en tí el espíritu crítico, para que no te manipularan los demás, siempre exigiéndote que dieras razón o razones de lo que decías y, sobre todo, de lo que hacías.
- Malditos los catedráticos de la Universidad (funcionarios) que te exigieron y prepararon para desempeñar un puesto de trabajo, aunque te dejaran muchos fines de semana tomando, de noche, el moreno del flexo.
- Malditos los bomberos (funcionarios) que tuvieron que ir a casa de tu abuela dos veces, porque se prendió la faldilla del brasero, y tuvieron que sacarla, entre el humo, bajándola desde el 5º piso, por una larga escalera.
- Malditos los policías y fuerzas de seguridad (funcionarios) que velan para que puedas andar más seguro por la calle.
- Malditos los conductores de ambulancia, las enfermeras y los celadores de la Cruz Roja (funcionarios), que más de una vez han tenido que transportarte en camilla, para escayolarte el tobillo, al jugar al fútbol.
- Malditos los que están de guardia durante la noche (funcionarios), siempre disponibles, preparados y dispuestos a ofrecerte su ayuda.
- Malditos los barrenderos y los que recogen la basura (funcionarios) por cuidar de tu higiene, retirando, a diario, la suciedad y la basura que tú generas.
- Malditos los de salvamento en la playa, que aquel día tuvieron que ir a por ti en la zodiac de color rojo.
- ………………
- ¡Por favor¡ sigue rellenando esta lista incompleta, para que todo el mundo los conozca, de “funcionarios malditos” que están amargándote la vida.
jueves, 24 de junio de 2010
LO FÁCIL Y LO DIFÍCIL (el vicio y la virtud)
Cuando mi padre decía (y lo decían y siguen, hoy día, diciéndolo tántos que no son mi padre) aquello de: “esto lo arreglaba yo en dos días”, fuera el que fuera el problema: laboral, político, moral, religioso, militar, económico,… por lo general, me echaba a temblar.
Porque un problema complejo, que ha ido “complicándose” poco a poco, como bola de nieve cuesta abajo, no puede ser resuelto de manera sencilla, pues los planteamientos para buscarle soluciones (un problema complejo nunca tiene “una” solución “simple”) deben venir desde distintas posiciones y por diversos especialistas.
Mi padre, como todos esos tántos, eran/son unos “simples”, unos “simplones” (en el buen sentido de la palabra). Creían que un problema “complejo”, complicado, tenía “una” solución “simple”, sencilla y, además, ellos la tenían a mano, en el bolsillo. Y eso no es así.
Pero eso es lo que ocurre en el orden práctico, en la vida social diaria.
Entre todos vamos creando y liando y agrandando y complicando los problemas varios y, luego, es difícil erradicarlos.
Crearlos es muy fácil, basta con dejarse llevar. Nacen, crecen, se multiplican,… pero luego, para acabar con ellos, solucionarlos, ni es fácil, ni todos pueden hacerlo.
Aristóteles, en otro plano, en el plano moral, hace un planteamiento y da una solución análoga, acertada y válida.
“La virtud es –dice el filósofo- el hábito de obrar bien”, como “el vicio es el hábito de obrar mal”.
Pero ser virtuoso, ser dominador de una actividad, cuesta, supone mucha constancia, mucho entrenamiento, mucho tiempo y muchas ganas.
No se nace virtuoso, uno se hace virtuoso.
Ser virtuoso del balón o del baloncesto (tipo Messi o Gasol), del piano, del golf, del escribir, novelas o a máquina, de cualquier deporte o actividad, ser virtuoso de la economía o de la política o de la enseñanza o de… hay que conseguirlo.
No se nace virtuoso, uno se hace virtuoso.
Pero la virtud, una vez conquistada, queda enquistada en nosotros como una segunda naturaleza. Ella nos permitirá, luego, perfeccionarse, hacerlo todo más fácil, más rápido, más perfecto,…
El vicio, en cambio, no. Para ser vicioso no hay que hacer nada, sólo dejarse llevar, no esforzarse.
Mi vicio de escribir sobre este teclado, con dos o, máximo, tres dedos, no me ha costado esfuerzo alguno. Ha llegado solo, al no oponer resistencia, al no esforzarme en utilizar los diez dedos, al no practicar, al no dedicarle tiempo,…y, una vez el vicio enquistado, es difícil, muy difícil (no imposible) desenquistarlo.
Podría hacerlo, si me lo propusiese, llegaría a ser un “virtuoso del teclado”, en vez de este tenaz “vicioso” que soy.
Pero ya… me dejo llevar, moriré siendo un “vicioso mecanógrafo y taquígrafo”.
Porque ¡hay que ver lo mal que lo hago y lo lento que soy¡.
Porque un problema complejo, que ha ido “complicándose” poco a poco, como bola de nieve cuesta abajo, no puede ser resuelto de manera sencilla, pues los planteamientos para buscarle soluciones (un problema complejo nunca tiene “una” solución “simple”) deben venir desde distintas posiciones y por diversos especialistas.
Mi padre, como todos esos tántos, eran/son unos “simples”, unos “simplones” (en el buen sentido de la palabra). Creían que un problema “complejo”, complicado, tenía “una” solución “simple”, sencilla y, además, ellos la tenían a mano, en el bolsillo. Y eso no es así.
Pero eso es lo que ocurre en el orden práctico, en la vida social diaria.
Entre todos vamos creando y liando y agrandando y complicando los problemas varios y, luego, es difícil erradicarlos.
Crearlos es muy fácil, basta con dejarse llevar. Nacen, crecen, se multiplican,… pero luego, para acabar con ellos, solucionarlos, ni es fácil, ni todos pueden hacerlo.
Aristóteles, en otro plano, en el plano moral, hace un planteamiento y da una solución análoga, acertada y válida.
“La virtud es –dice el filósofo- el hábito de obrar bien”, como “el vicio es el hábito de obrar mal”.
Pero ser virtuoso, ser dominador de una actividad, cuesta, supone mucha constancia, mucho entrenamiento, mucho tiempo y muchas ganas.
No se nace virtuoso, uno se hace virtuoso.
Ser virtuoso del balón o del baloncesto (tipo Messi o Gasol), del piano, del golf, del escribir, novelas o a máquina, de cualquier deporte o actividad, ser virtuoso de la economía o de la política o de la enseñanza o de… hay que conseguirlo.
No se nace virtuoso, uno se hace virtuoso.
Pero la virtud, una vez conquistada, queda enquistada en nosotros como una segunda naturaleza. Ella nos permitirá, luego, perfeccionarse, hacerlo todo más fácil, más rápido, más perfecto,…
El vicio, en cambio, no. Para ser vicioso no hay que hacer nada, sólo dejarse llevar, no esforzarse.
Mi vicio de escribir sobre este teclado, con dos o, máximo, tres dedos, no me ha costado esfuerzo alguno. Ha llegado solo, al no oponer resistencia, al no esforzarme en utilizar los diez dedos, al no practicar, al no dedicarle tiempo,…y, una vez el vicio enquistado, es difícil, muy difícil (no imposible) desenquistarlo.
Podría hacerlo, si me lo propusiese, llegaría a ser un “virtuoso del teclado”, en vez de este tenaz “vicioso” que soy.
Pero ya… me dejo llevar, moriré siendo un “vicioso mecanógrafo y taquígrafo”.
Porque ¡hay que ver lo mal que lo hago y lo lento que soy¡.
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