¿Qué es lo que nos identifica?
Todos pertenecemos a un GRUPO SOCIAL. Somos imagen y semejanza del grupo en el que nos ha tocado, en suerte o en desgracia, nacer y crecer.
He escrito en otros lugares aquello de: “nos Nacen Hombres (especie), nos Hacen Humanos (tal tipo de hombres), nos Hacemos Personas” (idiosincrasia, individualidad).
Pero, además de pertenecer a un Grupo Social, todos pertenecemos a una RAZA (somos blancos, negros, amarillos, cobrizos… (como se decía en mis tiempos de niño).
Pero, además, todos pertenecemos a una LENGUA, la que se habla en la comunidad en que nacemos, (la “lengua materna”).
Pero es que, además, todos pertenecemos a una NACIÓN (el lugar en el que hemos “nacido”), aunque, luego, podamos adquirir otra o una doble nacionalidad.
Y pertenecemos, además, a una RELIGIÓN.
Y a una CIVILIZACIÓN.
Y a una CLASE SOCIAL.
¿Por qué tomar como “señas de IDENTIDAD” una y no otra?
La única SEÑA INEQUÍVOCA DE IDENTIDAD es la pertenencia a “LA ESPECIE HUMANA”, que es la fuente de Derechos Universales, pues TODOS, independientemente de su raza, lengua, nación, religión, civilización, clase social,…somos HOMBRES.
Nadie tiene Derechos por ser negro o blanco, creyente o ateo, vasco o alemán, latino o anglosajón, culto o inculto, soltero o casado, mujer o varón, trabajador o parado, rico o pobre, europeo o americano,….
Se tiene Derecho a No ser Discriminado por ser negro o blanco, a No ser Discriminado por ser creyente o ateo, a No ser Discriminado por ser varón o mujer, …..
Pero esos son Derechos Negativos, derechos a No ser discriminados por…
Pero los DERECHOS POSITIVOS, todos los tenemos por ser HOMBRES, igual de hombres, sin discriminación por ser…
La Fuente de los Derechos proviene de Ser Hombres, de la Especie Humana, la que a TODOS nos identifica.
De ahí que los DERECHOS HUMANOS sean UNIVERSALES,….
lunes, 15 de noviembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
LOS PRE-JUICIOS
Cuando se parte de un principio falso, equivocado, de un prejuicio, las conclusiones pueden y suelen ser disparatadas.
Los lógicos lo expresaban en: “ex vero non sequitur nisi verum, ex falso sequitur quodlibet”. En cristiano, cuando se parte de premisas verdaderas y el razonamiento es correcto la conclusión es verdadera, pero cuando se parte de premisas falsas puede salir cualquier cosa, verdadera o falsa, pero no por necesidad, sino por accidente.
Cuando montamos nuestras teorías sobre un punto de partida falso, suelen salirnos barbaridades.
Como, por ejemplo, cuando identificamos “creyentes islámicos” con “árabes”, es decir cuando identificamos una “religión” con una Raza”. Nos sale lo que nos sale. Barbaridades.
Empecemos desde el principio.
Hasta hace no muchos años existían dos bloques, separados por un telón de acero, que era un muro ideológico, económico, político,… Y todo el resto del mundo estaba más o menos contaminado por uno o por otro, más cerca o más lejos de uno de los dos paraguas, que no podían ni verse y que estaban en guerra continua, aunque sólo fuera “guerra fría”.
Este muro era, según desde donde se mirase, para “que no nos entren aquí” o para “que no salgan de allí”.
La cara y la cruz de la moneda, el otro lado de las cosas, lo que, sociológicamente, se afirma: “no existen los hechos puros, neutros, objetivos, desnudos… sino interpretaciones”.
Pero el comunismo cayó, se diluyó y el muro desapareció. “Fin de la historia” según Fukuyama, triunfo “triunfal” del capitalismo y fin de los conflictos armados.
Pero como “a rey muerto, rey puesto” salieron otros contrincantes, con otros paraguas y prontos y dispuestos a ocupar el espacio vacío, que también rechazaban a Occidente, pero ahora ya no tanto por ideología neocomunista sino, entre otras cosas, por religión, la religión musulmana.
Sin olvidarse, como luego veremos, de las civilizaciones china, japonesa, hindú, ortodoxa, budista, africana y latinoamericana.
Lo cierto es que un nuevo orden mundial ha surgido y está implantándose, tras la caída del muro.
Occidente ha dejado, y más que dejará, de ser el gallito, siempre ganador, de esta pelea, pasando no muchos años.
Por vía demográfica (en el año 2.025 una cuarta parte de la población mundial será musulmana), por vía económica (en el año 2.025 Asia tendrá siete de las grandes potencias económicas) y por vía de militancia terrorista, que herirá (ya lo está haciendo) de muerte a Occidente.
Nosotros, los occidentales, estamos y seguimos estándolo, empeñados en exportar, no sólo productos sino también, y sobre todo, dos de nuestras grandes creaciones, en las que creemos firmemente: nuestro modo democrático de gobernarnos y los Derechos Humanos.
Pero gran parte de esos otros bloques, con sus regímenes políticos, dicen que, como son nuestras dichas creaciones, que, (más o menos) nos quedemos con ellas porque no están muy interesados en el producto y que, en ningún caso son universales. Ellos tienen su modo de gobernarse y su manera de ver los derechos y deberes.
Los conflictos, pues, entre civilizaciones, son inevitables, aunque aquí, en España, andemos poniendo en práctica el “pensamiento Alicia” y la Alianza de Civilizaciones.
A pequeña escala estamos asistiendo, a diario, a esos choques entre grupos de una civilización que emigran a otra distinta.
Que no se nos olvide que “el invento” de la Alianza de Civilizaciones lo inició, (nada más y nada menos) que el presidente de la República Islámica Iraní, cuyo guante recogió mi Presidente del Gobierno, al que se le unió (nada más y nada menos) que el presidente de Turquía y que llegó a la O.N.U. de la mano del neutro Kofi Annán y está la idea vagando por ahí, en un mundo etéreo, porque, en la realidad, los países occidentales, lugares de inmigración, están teniendo problemas con la integración de estos colectivos.
¿Multiculturalismo?. ¿Interculturalismo?. Yo, siempre, he defendido el Supraculturalismo, no por arrogancia, ni por vanidad, ni por complejo de superioridad, sino por considerar que “Los Derechos Humanos”, “La Igualdad” de las personas, sin discriminación por religión, sexo, ideología, raza, lugar de nacimiento, cultura,… y la “Libertad” son unos valores “superiores”, que deben ser universales.
Pero es que, además, estas civilizaciones no son uniformes, sino que en el interior de cada una de ellas hay islas muy separadas, que no se tragan y se odian entre sí.
Dentro de la civilización china, casi no se pueden ver China con Vietnam, China con Taiwan, Corea del Norte con Corea del Sur, Singapur,…
Dentro de la civilización islámica están los kurdos, los turcos, los árabes, los iraníes, los pakistaníes, Indonesia,… ¿en qué coinciden?, ¿en qué se parecen?.
Incluso entre sectas musulmanas: sunníes, shiíes, sufíes,… no pueden formar grupos uniformes.
Incluso en nuestra civilización occidental existen diferencias entre católicos versus protestantes, anglosajones versus latinos, británicos versus continentales, nórdicos versus mediterráneos,…
¿No surgieron, entre nosotros, las guerras de religión?. Las dos guerras mundiales ¿no forman parte de la historia de nuestra civilización?.
Si no hay alianzas ni dentro de los sectores o grupos diferenciados que conforman una civilización, sino odio y exterminio, ¿pueden darse entre civilizaciones distintas?.
El concepto “Islam” no es un concepto unívoco. ¿En qué se parece un agricultor de arroz indonesio y un afroamericano del Bronx neoyorkino que, por razones políticas, se ha convertido al Islam o con un granadino que “ha visto la luz” en la universidad?.
Son los otros, los de la otra civilización, los que unifican y meten en el mismo saco a las distintas partes, diferenciadas entre sí.
No nos acostumbramos a distinguir entre “islámicos” e “islamistas”, como si todos fueran lo mismo. Como si un cristiano militante, un misionero en África, un Kiko, un legionario de Cristo y uno del Opus Dei, por el hecho de ser católicos, fueran lo mismo, al meterlos en el mismo saco de “católicos”.
Las Torres Gemelas, los trenes de cercanías madrileños, el metro de Londres,…. ¿islámicos o islamistas?.
¡Es tan cómodo unificar al enemigo¡.
¿Quiere la civilización islámica acabar con la civilización occidental? ¿Quiénes? ¿Todos?. Pero si ¡ni entre ellos se parecen¡.
¿Todos los “islámicos” son “islamistas” que califican de “enemigos a aniquilar a los no como ellos?
Y nosotros, los occidentales, ¿somos los buenos de esta película?. ¿Nosotros, los demócratas, los liberales, los humanitarios,…¿cuánta triste historia, que nos pesa, tenemos a nuestra espalda?.
¿Por qué juzgamos como incompatibles conceptos tales como “islamismo”, “democracia”, “modernidad”, “libertad”, “Derechos Humanos”,…
¿Por qué identificamos, generalmente, “Islam” con “árabe”, cuando uno es una religión y otro una raza?. El mayor estado musulmán es Indonesia, que no es árabe.
Dubay y Abu Dhabi ¿ son menos modernos que muchas de las naciones europeas?.
¿Qué decir de la influencia de la religión en los presidentes de los Estados Unidos?.
Si los creyentes del Islam están “retrasados”, como está instalado en el imaginario popular, ¿lo está AlQaeda?
¿Alianza o choque?.
¿Choque o alianza de civilizaciones?
¿De todas las civilizaciones?.
Me gustaría que….¿va a acoplarse la realidad a mis deseos?.
¡Oh Alá¡
Los lógicos lo expresaban en: “ex vero non sequitur nisi verum, ex falso sequitur quodlibet”. En cristiano, cuando se parte de premisas verdaderas y el razonamiento es correcto la conclusión es verdadera, pero cuando se parte de premisas falsas puede salir cualquier cosa, verdadera o falsa, pero no por necesidad, sino por accidente.
Cuando montamos nuestras teorías sobre un punto de partida falso, suelen salirnos barbaridades.
Como, por ejemplo, cuando identificamos “creyentes islámicos” con “árabes”, es decir cuando identificamos una “religión” con una Raza”. Nos sale lo que nos sale. Barbaridades.
Empecemos desde el principio.
Hasta hace no muchos años existían dos bloques, separados por un telón de acero, que era un muro ideológico, económico, político,… Y todo el resto del mundo estaba más o menos contaminado por uno o por otro, más cerca o más lejos de uno de los dos paraguas, que no podían ni verse y que estaban en guerra continua, aunque sólo fuera “guerra fría”.
Este muro era, según desde donde se mirase, para “que no nos entren aquí” o para “que no salgan de allí”.
La cara y la cruz de la moneda, el otro lado de las cosas, lo que, sociológicamente, se afirma: “no existen los hechos puros, neutros, objetivos, desnudos… sino interpretaciones”.
Pero el comunismo cayó, se diluyó y el muro desapareció. “Fin de la historia” según Fukuyama, triunfo “triunfal” del capitalismo y fin de los conflictos armados.
Pero como “a rey muerto, rey puesto” salieron otros contrincantes, con otros paraguas y prontos y dispuestos a ocupar el espacio vacío, que también rechazaban a Occidente, pero ahora ya no tanto por ideología neocomunista sino, entre otras cosas, por religión, la religión musulmana.
Sin olvidarse, como luego veremos, de las civilizaciones china, japonesa, hindú, ortodoxa, budista, africana y latinoamericana.
Lo cierto es que un nuevo orden mundial ha surgido y está implantándose, tras la caída del muro.
Occidente ha dejado, y más que dejará, de ser el gallito, siempre ganador, de esta pelea, pasando no muchos años.
Por vía demográfica (en el año 2.025 una cuarta parte de la población mundial será musulmana), por vía económica (en el año 2.025 Asia tendrá siete de las grandes potencias económicas) y por vía de militancia terrorista, que herirá (ya lo está haciendo) de muerte a Occidente.
Nosotros, los occidentales, estamos y seguimos estándolo, empeñados en exportar, no sólo productos sino también, y sobre todo, dos de nuestras grandes creaciones, en las que creemos firmemente: nuestro modo democrático de gobernarnos y los Derechos Humanos.
Pero gran parte de esos otros bloques, con sus regímenes políticos, dicen que, como son nuestras dichas creaciones, que, (más o menos) nos quedemos con ellas porque no están muy interesados en el producto y que, en ningún caso son universales. Ellos tienen su modo de gobernarse y su manera de ver los derechos y deberes.
Los conflictos, pues, entre civilizaciones, son inevitables, aunque aquí, en España, andemos poniendo en práctica el “pensamiento Alicia” y la Alianza de Civilizaciones.
A pequeña escala estamos asistiendo, a diario, a esos choques entre grupos de una civilización que emigran a otra distinta.
Que no se nos olvide que “el invento” de la Alianza de Civilizaciones lo inició, (nada más y nada menos) que el presidente de la República Islámica Iraní, cuyo guante recogió mi Presidente del Gobierno, al que se le unió (nada más y nada menos) que el presidente de Turquía y que llegó a la O.N.U. de la mano del neutro Kofi Annán y está la idea vagando por ahí, en un mundo etéreo, porque, en la realidad, los países occidentales, lugares de inmigración, están teniendo problemas con la integración de estos colectivos.
¿Multiculturalismo?. ¿Interculturalismo?. Yo, siempre, he defendido el Supraculturalismo, no por arrogancia, ni por vanidad, ni por complejo de superioridad, sino por considerar que “Los Derechos Humanos”, “La Igualdad” de las personas, sin discriminación por religión, sexo, ideología, raza, lugar de nacimiento, cultura,… y la “Libertad” son unos valores “superiores”, que deben ser universales.
Pero es que, además, estas civilizaciones no son uniformes, sino que en el interior de cada una de ellas hay islas muy separadas, que no se tragan y se odian entre sí.
Dentro de la civilización china, casi no se pueden ver China con Vietnam, China con Taiwan, Corea del Norte con Corea del Sur, Singapur,…
Dentro de la civilización islámica están los kurdos, los turcos, los árabes, los iraníes, los pakistaníes, Indonesia,… ¿en qué coinciden?, ¿en qué se parecen?.
Incluso entre sectas musulmanas: sunníes, shiíes, sufíes,… no pueden formar grupos uniformes.
Incluso en nuestra civilización occidental existen diferencias entre católicos versus protestantes, anglosajones versus latinos, británicos versus continentales, nórdicos versus mediterráneos,…
¿No surgieron, entre nosotros, las guerras de religión?. Las dos guerras mundiales ¿no forman parte de la historia de nuestra civilización?.
Si no hay alianzas ni dentro de los sectores o grupos diferenciados que conforman una civilización, sino odio y exterminio, ¿pueden darse entre civilizaciones distintas?.
El concepto “Islam” no es un concepto unívoco. ¿En qué se parece un agricultor de arroz indonesio y un afroamericano del Bronx neoyorkino que, por razones políticas, se ha convertido al Islam o con un granadino que “ha visto la luz” en la universidad?.
Son los otros, los de la otra civilización, los que unifican y meten en el mismo saco a las distintas partes, diferenciadas entre sí.
No nos acostumbramos a distinguir entre “islámicos” e “islamistas”, como si todos fueran lo mismo. Como si un cristiano militante, un misionero en África, un Kiko, un legionario de Cristo y uno del Opus Dei, por el hecho de ser católicos, fueran lo mismo, al meterlos en el mismo saco de “católicos”.
Las Torres Gemelas, los trenes de cercanías madrileños, el metro de Londres,…. ¿islámicos o islamistas?.
¡Es tan cómodo unificar al enemigo¡.
¿Quiere la civilización islámica acabar con la civilización occidental? ¿Quiénes? ¿Todos?. Pero si ¡ni entre ellos se parecen¡.
¿Todos los “islámicos” son “islamistas” que califican de “enemigos a aniquilar a los no como ellos?
Y nosotros, los occidentales, ¿somos los buenos de esta película?. ¿Nosotros, los demócratas, los liberales, los humanitarios,…¿cuánta triste historia, que nos pesa, tenemos a nuestra espalda?.
¿Por qué juzgamos como incompatibles conceptos tales como “islamismo”, “democracia”, “modernidad”, “libertad”, “Derechos Humanos”,…
¿Por qué identificamos, generalmente, “Islam” con “árabe”, cuando uno es una religión y otro una raza?. El mayor estado musulmán es Indonesia, que no es árabe.
Dubay y Abu Dhabi ¿ son menos modernos que muchas de las naciones europeas?.
¿Qué decir de la influencia de la religión en los presidentes de los Estados Unidos?.
Si los creyentes del Islam están “retrasados”, como está instalado en el imaginario popular, ¿lo está AlQaeda?
¿Alianza o choque?.
¿Choque o alianza de civilizaciones?
¿De todas las civilizaciones?.
Me gustaría que….¿va a acoplarse la realidad a mis deseos?.
¡Oh Alá¡
martes, 9 de noviembre de 2010
LA CASTRACIÓN QUÍMICA.
¡Hay que ver la cantidad de tonterías que uno lee, a diario, en la prensa¡
Algunos proponen que para evitar las violaciones a mujeres, varones o niños lo mejor es aplicarle a los violadores, reincidentes, la castración química.
Pero, en verdad, “castración química” no tiene significado a no ser que con productos químicos se le mutile al varón sus genitales.
Castrar es amputar.
De pequeño asistía a la castración de los novillos, por el veterinario, cortándole los conductos seminales, rompiendo la comunicación entre testículos y verga.
Mi padre castraba (capaba) todos los años a los cerdos machos (las hembras eran más complicadas de castrar) sacándoles los testículos que, posteriormente, mi madre cocinaba (como si fueran riñones al jerez).
Como en casa siempre había gallinas, picoteando mierda por los corrales, raro era el año que no salían cluecas tres o cuatro gallinas. Se dejaban crecer a los pollitos (no se les sexaba) y cuando ya era manifiesto su sexo, macho o hembra, gallo o gallina, a éstas se las dejaba crecer para tener, siempre, huevos disponibles para la comida. Pero a los gallos los castraba (capaba) mi madre.
Una vez castrados, crecían y engordaban y se ponían como los pavos.
Raro era el domingo o día festivo que no comíamos conejo o gallo.
Eso sí, los gallos castrados se volvían sumamente agresivos. Teníamos un palo junto a la puerta, en el corral, para defendernos. En cuanto veían a una persona iban hacia ella y se le tiraban a las piernas clavándoles los espolones.
Se decía que su agresividad era la respuesta del gallo por haberlo dejado “maricón”.
(Tras el recuerdo de esta vivencia infantil, continúo con la castración química, propuesta).
He dicho anteriormente que castrar es cortar, amputar, separar.
Ésta castración química propuesta consistiría en la administración de fármacos inhibidores. Pero ¿inhibidores de qué?. Sólo inhiben la estimulación genital (en palabras llanas: que al varón ya no se le empina, no se le pone tiesa).
Pero ¿se le inhibe el deseo sexual?. NO, éste no desaparece.
Por lo tanto, si hay deseo o mucho deseo sexual y el cuerpo (fisiología) no responde, estimulándose, en la erección, puede haber/habrá una sobredosis de crueldad, por la frustración.
Violación y violencia.
La violencia no incluye la violación, pero tampoco la excluye, aunque una violación, siempre, sea violenta.
El castrado químico, frustrado en su respuesta genital, usará instrumentos rígidos (palos,…) y los introducirá en…
¿Qué se conseguiría con la “castración química” si no queda inhibido el deseo sexual?.
Algunos proponen que para evitar las violaciones a mujeres, varones o niños lo mejor es aplicarle a los violadores, reincidentes, la castración química.
Pero, en verdad, “castración química” no tiene significado a no ser que con productos químicos se le mutile al varón sus genitales.
Castrar es amputar.
De pequeño asistía a la castración de los novillos, por el veterinario, cortándole los conductos seminales, rompiendo la comunicación entre testículos y verga.
Mi padre castraba (capaba) todos los años a los cerdos machos (las hembras eran más complicadas de castrar) sacándoles los testículos que, posteriormente, mi madre cocinaba (como si fueran riñones al jerez).
Como en casa siempre había gallinas, picoteando mierda por los corrales, raro era el año que no salían cluecas tres o cuatro gallinas. Se dejaban crecer a los pollitos (no se les sexaba) y cuando ya era manifiesto su sexo, macho o hembra, gallo o gallina, a éstas se las dejaba crecer para tener, siempre, huevos disponibles para la comida. Pero a los gallos los castraba (capaba) mi madre.
Una vez castrados, crecían y engordaban y se ponían como los pavos.
Raro era el domingo o día festivo que no comíamos conejo o gallo.
Eso sí, los gallos castrados se volvían sumamente agresivos. Teníamos un palo junto a la puerta, en el corral, para defendernos. En cuanto veían a una persona iban hacia ella y se le tiraban a las piernas clavándoles los espolones.
Se decía que su agresividad era la respuesta del gallo por haberlo dejado “maricón”.
(Tras el recuerdo de esta vivencia infantil, continúo con la castración química, propuesta).
He dicho anteriormente que castrar es cortar, amputar, separar.
Ésta castración química propuesta consistiría en la administración de fármacos inhibidores. Pero ¿inhibidores de qué?. Sólo inhiben la estimulación genital (en palabras llanas: que al varón ya no se le empina, no se le pone tiesa).
Pero ¿se le inhibe el deseo sexual?. NO, éste no desaparece.
Por lo tanto, si hay deseo o mucho deseo sexual y el cuerpo (fisiología) no responde, estimulándose, en la erección, puede haber/habrá una sobredosis de crueldad, por la frustración.
Violación y violencia.
La violencia no incluye la violación, pero tampoco la excluye, aunque una violación, siempre, sea violenta.
El castrado químico, frustrado en su respuesta genital, usará instrumentos rígidos (palos,…) y los introducirá en…
¿Qué se conseguiría con la “castración química” si no queda inhibido el deseo sexual?.
lunes, 8 de noviembre de 2010
LA PARIDAD.
Leo: “Zapatero se ha desdicho de lo que dijo y ha incumplido la promesa que él mismo, sin nadie solicitarlo, comunicó: la paridad”.
Ya no van a la par varones y mujeres, mujeres y varones. Ya no hay el mismo número. Porque “paridad” es eso, “cantidad”.
No hay “paridad”. Esto es un hecho. Pero ni es valor ni disvalor, es un hecho.
Para que la “paridad” fuera un valor tenía que ser verdad que “lo mejor” era la paridad y para que fuera un disvalor tenía que ser verdad que no era lo mejor.
Hay paridad cuando hay 12 niños y 12 libros, pero quizá a uno le venga corto un solo libro y necesitase dos y al otro le sobrase con una página.
La paridad dice relación a la “cantidad” no a la “calidad”, El 50% no tiene por qué ser mejor que 80%-20%, o que 60%-40% de miembros y miembras(¿).
La paridad de Zapatero tiene que ver con el sexo. Igual nº de varones que de mujeres. Pero el sexo, que es una característica de los mamíferos, no es valor ni disvalor, sino que es un hecho. No vale más ser mujer que ser varón, ni viceversa.
Es un hecho que todos, incluso antes de nacer, ya somos o varones o mujeres. Pero no es un mérito ni es un demérito que uno nazca y sea XX y el otro XY.
Si tiene que haber, en el gobierno, más (cantidad) mujeres que varones, porque ellas son mejores (calidad), que las haya. O viceversa.
Es verdad que el hecho de la paridad ha desaparecido, ahora lo que tenemos que ver es si ha sido para mejor o para peor. Y entonces…
Ya no van a la par varones y mujeres, mujeres y varones. Ya no hay el mismo número. Porque “paridad” es eso, “cantidad”.
No hay “paridad”. Esto es un hecho. Pero ni es valor ni disvalor, es un hecho.
Para que la “paridad” fuera un valor tenía que ser verdad que “lo mejor” era la paridad y para que fuera un disvalor tenía que ser verdad que no era lo mejor.
Hay paridad cuando hay 12 niños y 12 libros, pero quizá a uno le venga corto un solo libro y necesitase dos y al otro le sobrase con una página.
La paridad dice relación a la “cantidad” no a la “calidad”, El 50% no tiene por qué ser mejor que 80%-20%, o que 60%-40% de miembros y miembras(¿).
La paridad de Zapatero tiene que ver con el sexo. Igual nº de varones que de mujeres. Pero el sexo, que es una característica de los mamíferos, no es valor ni disvalor, sino que es un hecho. No vale más ser mujer que ser varón, ni viceversa.
Es un hecho que todos, incluso antes de nacer, ya somos o varones o mujeres. Pero no es un mérito ni es un demérito que uno nazca y sea XX y el otro XY.
Si tiene que haber, en el gobierno, más (cantidad) mujeres que varones, porque ellas son mejores (calidad), que las haya. O viceversa.
Es verdad que el hecho de la paridad ha desaparecido, ahora lo que tenemos que ver es si ha sido para mejor o para peor. Y entonces…
sábado, 6 de noviembre de 2010
PADRES E HIJOS
Cuando yo sólo era “padre de”, las preocupaciones, respecto a mis hijas, se reducían a tres: 1.- ¿Dónde estarán? (lugar). 2.- ¿Cuándo vendrán? (tiempo) y 3.- ¿Qué estarán haciendo? (conducta).
Los fines de semana (tiempo-días) y las horas (noche y madrugadas y/o amaneceres y salidas del sol,…)
Los lugares (bares, discotecas, campings, excursiones, viajes, intercambios,…..)
Las conductas (¿estarán haciendo algo inadecuado o perverso?, ¿estarán metiéndose en actividades ilegales o inmorales?, ¿estarán adquiriendo y/o consumiendo droga?, ¿habrán bebido más de la cuenta?, ¿con quiénes se habrán juntado?,¿estarán abusando de su cuerpo?.....
En la cama y, casi, sin pegar ojo, hasta que oías la llave en la cerradura, veías la luz bajo la puerta, unos pasos por el pasillo, el grifo del lavabo y la cadena del inodoro, el cierre de su habitación,….Hasta la mañana siguiente (tiempo) que ya estaban en casa (lugar) y preguntabas (otra cosa es que te respondieran) cómo lo habían pasado (“bien”), qué habían hecho (“de todo”), dónde habían estado (“por ahí”), con quienes se habían juntado (“con amigos”),…
Sanas, salvas y en casa.
¡Cómo han cambiado los tiempos¡.
Ahora mismo (tiempo), puedes tener a tus hijas en casa (lugar), (en su habitación, pero con la puerta cerrada) pero no sabes qué estarán haciendo (conducta), porque “no puedes/no debes” violar su intimidad, entrando, de sopetón, en su habitación.
Y con su televisión, en su cuarto, con su ordenador con Webcam optimizada, con móvil última generación, con MP (ya no sé por qué número irá, porque la mía es nº 3) (¿o ya no se llevan las MPs, por prehistóricas?).
Adiós a la preocupación por el “dónde”, (porque están aquí) y por el “cuando” (ahora), pero ¿qué estarán haciendo?. ¿Estarán enchufadas a las redes sociales? (porque como he visto, por programas de la tele, cómo, con chantajes y amenazas, algunas jóvenes se desnudan o se masturban ante la Webcams….o cómo se consigue droga por Internet…. o cómo….. o cómo…..?. ¿Estarán, en la distancia, mancillando su alma?.
¿Están los padres de ahora, más o menos preocupados que nosotros, cuando éramos padres de chicas adolescentes y teníamos tres preocupaciones?
Los fines de semana (tiempo-días) y las horas (noche y madrugadas y/o amaneceres y salidas del sol,…)
Los lugares (bares, discotecas, campings, excursiones, viajes, intercambios,…..)
Las conductas (¿estarán haciendo algo inadecuado o perverso?, ¿estarán metiéndose en actividades ilegales o inmorales?, ¿estarán adquiriendo y/o consumiendo droga?, ¿habrán bebido más de la cuenta?, ¿con quiénes se habrán juntado?,¿estarán abusando de su cuerpo?.....
En la cama y, casi, sin pegar ojo, hasta que oías la llave en la cerradura, veías la luz bajo la puerta, unos pasos por el pasillo, el grifo del lavabo y la cadena del inodoro, el cierre de su habitación,….Hasta la mañana siguiente (tiempo) que ya estaban en casa (lugar) y preguntabas (otra cosa es que te respondieran) cómo lo habían pasado (“bien”), qué habían hecho (“de todo”), dónde habían estado (“por ahí”), con quienes se habían juntado (“con amigos”),…
Sanas, salvas y en casa.
¡Cómo han cambiado los tiempos¡.
Ahora mismo (tiempo), puedes tener a tus hijas en casa (lugar), (en su habitación, pero con la puerta cerrada) pero no sabes qué estarán haciendo (conducta), porque “no puedes/no debes” violar su intimidad, entrando, de sopetón, en su habitación.
Y con su televisión, en su cuarto, con su ordenador con Webcam optimizada, con móvil última generación, con MP (ya no sé por qué número irá, porque la mía es nº 3) (¿o ya no se llevan las MPs, por prehistóricas?).
Adiós a la preocupación por el “dónde”, (porque están aquí) y por el “cuando” (ahora), pero ¿qué estarán haciendo?. ¿Estarán enchufadas a las redes sociales? (porque como he visto, por programas de la tele, cómo, con chantajes y amenazas, algunas jóvenes se desnudan o se masturban ante la Webcams….o cómo se consigue droga por Internet…. o cómo….. o cómo…..?. ¿Estarán, en la distancia, mancillando su alma?.
¿Están los padres de ahora, más o menos preocupados que nosotros, cuando éramos padres de chicas adolescentes y teníamos tres preocupaciones?
viernes, 5 de noviembre de 2010
LA RAZÓN Y LAS RAZONES.
Cuando alguien, gritando y dando un porrazo sobre la mesa, exclama: “tengo TODA LA RAZÓN DEL MUNDO”, hay que apartarse y, aunque sea disimuladamente, salir de su vista, porque uno está ante un “dogmático” y éste, siempre, es peligroso.
La Razón es un instrumento cognoscitivo que el hombre, a lo largo del tiempo, y con el método de ensayo-error, hemos ido adquiriendo.
La Razón, subjetiva, sólo intenta que el hombre salga bien parado de la situación embarazosa en que se encuentra y, para ello, para salir con éxito, lo que tiene que saber es conocer “las razones” de las cosas, para huir de ellas, si las considera perjudiciales, para aprovecharse de ellas, si las ve beneficiosas.
La Razón busca “las razones” de las cosas. A eso se le denomina “conocimiento”.
“Conocer” es saber los “porqués”. Los porqués de por qué las cosas son como son y se comportan como se comportan y los porqués de por qué uno es como es y obra como obra.
El conocimiento perfecto es aquel que “dice, exactamente, lo que hay”, la coincidencia entre lo que uno dice que hay y lo que, en realidad, hay.
Pero ni las cosas se dejan apresar fácilmente, porque tras lo patente que muestran está lo latente, que hay, ni la Razón humana es lo suficientemente perfecta como para llegar a ello.
Cuando alguien, pues, dogmatiza que tiene “la razón” proclama estar en posesión de la verdad.
Pero la verdad siempre es esquiva. Uno puede acercarse más o menos a ella, pero nunca coincidir con ella, ésta nunca se deja apresar.
El dogmático es un convencido de su superioridad respecto a los demás.
Si fuéramos coherentes deberíamos decir que “tenemos razones” (y no que “tenemos La Razón”), porque estamos más cerca de la verdad.
Cuando alguien afirma “tener razón”, en realidad está diciendo que “sus razones son más acordes con la realidad”.
“Tener razón” significa que, en la balanza, “sus razones” pesan más que las de su adversario. Por eso el conocimiento es una pelea. Uno arroja “sus razones” a la arena para que se defiendan de las “razones” de los otros. ¡Y a ver quién tiene “más razón”! (no “La Razón”).
En el conocimiento, y para conocer, son necesarios tanto el diálogo como la contrastación.
Cualquier “vencido” por las “razones” del adversario, se apunta a la victoria y hace suyas las “razones” del otro.
Ser conscientes del error es un acierto.
Y lo bueno que tiene la verdad es que es difusiva e inagotable. Puede estar en 20 sujetos o en 20.000, sin que ella se vea afectada.
“Tener razón” es estar un paso más cerca de la meta de la verdad que los demás y es, además, una invitación a seguir la senda y ponerse codo con codo con el que va primero.
Ambos salen ganando, el que inició el ascenso, que será reconocido su mérito, haber sido el primero, y el que siguió la senda segura del que iba primero.
Pero cuando uno dice que “su senda es la única senda que existe” y que el que quiera seguirla que pague el royalty, está desnaturalizando la verdad, que es una utopía y una ucronía, que es el horizonte que te invita a caminar, sabiendo que, nunca, el horizonte va a estar preso del que lo mira.
A mí me interesa conocer “tus razones”, para contrastarlas con las mías y poder enriquecerme. Esto es “filosofar”, no “aprender filosofía”, que sería conocer lo que los antiguos dijeron.
La filosofía tiene que ser vital o no es.
Esa es “mi filosofía”.
La Razón es un instrumento cognoscitivo que el hombre, a lo largo del tiempo, y con el método de ensayo-error, hemos ido adquiriendo.
La Razón, subjetiva, sólo intenta que el hombre salga bien parado de la situación embarazosa en que se encuentra y, para ello, para salir con éxito, lo que tiene que saber es conocer “las razones” de las cosas, para huir de ellas, si las considera perjudiciales, para aprovecharse de ellas, si las ve beneficiosas.
La Razón busca “las razones” de las cosas. A eso se le denomina “conocimiento”.
“Conocer” es saber los “porqués”. Los porqués de por qué las cosas son como son y se comportan como se comportan y los porqués de por qué uno es como es y obra como obra.
El conocimiento perfecto es aquel que “dice, exactamente, lo que hay”, la coincidencia entre lo que uno dice que hay y lo que, en realidad, hay.
Pero ni las cosas se dejan apresar fácilmente, porque tras lo patente que muestran está lo latente, que hay, ni la Razón humana es lo suficientemente perfecta como para llegar a ello.
Cuando alguien, pues, dogmatiza que tiene “la razón” proclama estar en posesión de la verdad.
Pero la verdad siempre es esquiva. Uno puede acercarse más o menos a ella, pero nunca coincidir con ella, ésta nunca se deja apresar.
El dogmático es un convencido de su superioridad respecto a los demás.
Si fuéramos coherentes deberíamos decir que “tenemos razones” (y no que “tenemos La Razón”), porque estamos más cerca de la verdad.
Cuando alguien afirma “tener razón”, en realidad está diciendo que “sus razones son más acordes con la realidad”.
“Tener razón” significa que, en la balanza, “sus razones” pesan más que las de su adversario. Por eso el conocimiento es una pelea. Uno arroja “sus razones” a la arena para que se defiendan de las “razones” de los otros. ¡Y a ver quién tiene “más razón”! (no “La Razón”).
En el conocimiento, y para conocer, son necesarios tanto el diálogo como la contrastación.
Cualquier “vencido” por las “razones” del adversario, se apunta a la victoria y hace suyas las “razones” del otro.
Ser conscientes del error es un acierto.
Y lo bueno que tiene la verdad es que es difusiva e inagotable. Puede estar en 20 sujetos o en 20.000, sin que ella se vea afectada.
“Tener razón” es estar un paso más cerca de la meta de la verdad que los demás y es, además, una invitación a seguir la senda y ponerse codo con codo con el que va primero.
Ambos salen ganando, el que inició el ascenso, que será reconocido su mérito, haber sido el primero, y el que siguió la senda segura del que iba primero.
Pero cuando uno dice que “su senda es la única senda que existe” y que el que quiera seguirla que pague el royalty, está desnaturalizando la verdad, que es una utopía y una ucronía, que es el horizonte que te invita a caminar, sabiendo que, nunca, el horizonte va a estar preso del que lo mira.
A mí me interesa conocer “tus razones”, para contrastarlas con las mías y poder enriquecerme. Esto es “filosofar”, no “aprender filosofía”, que sería conocer lo que los antiguos dijeron.
La filosofía tiene que ser vital o no es.
Esa es “mi filosofía”.
jueves, 4 de noviembre de 2010
EL AZAR
Hay quienes afirman que la mejor, o única, manera de ganar, (en el juego), al contrario es tener todo el tiempo el balón.
No son conscientes de que, en el juego, (si es, realmente, juego) existen los contraataques, que suelen ser mortales de necesidad.
De poco vale el mayor tiempo de posesión si, durante un momento de desposesión, te fusilan al portero.
En la cocina más exquisita siempre existe la posibilidad de que el cocinero tropiece y se le vaya la mano con esa pizca de pimienta, de más, y se cargue todas las expectativas.
Pues, así es, también, la vida.
No son conscientes de que, en el juego, (si es, realmente, juego) existen los contraataques, que suelen ser mortales de necesidad.
De poco vale el mayor tiempo de posesión si, durante un momento de desposesión, te fusilan al portero.
En la cocina más exquisita siempre existe la posibilidad de que el cocinero tropiece y se le vaya la mano con esa pizca de pimienta, de más, y se cargue todas las expectativas.
Pues, así es, también, la vida.
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