miércoles, 16 de septiembre de 2015

EN EL SIGLO XXI (4)



Mientras la enfermedad, el hambre, las guerras,…. (Las plagas de Egipto) azotan, constantemente a medio mundo, al mismo medio mundo, al más necesitado y precario, el otro medio mundo, el más rico, el que no tiene que preocuparse por su vivir porque tiene la vida asegurada, la salud y la educación cubiertas más los servicios sociales para imprevistos….
Mientras el primero malvive agobiado, el segundo vive bien pero aburrido.
Mientras el primero está instalado en la tragedia y en la épica para sobrellevar su vida y sobrevivir, el segundo ni siquiera está en la lírica, sino en la prosa.

Y la Iglesia oficial, nunca arriesgándose y siempre con el espejo retrovisor puesto y mirándolo, añorando tiempos mejores, cuando Política y Religión eran compañeros de mesa y cama.

¿Qué será de la Religión en este siglo XXI?

Porque los economistas, los sociólogos, los políticos,…al pronosticar el futuro les ocurre como a ti y a mí, que cuando aciertan no se equivocan, y cuando se equivocan no aciertan.

La Iglesia ha vivido tiempos mejores, cuando amancebada con el poder político, dominaba el cotarro, controlaba la moral y la vida de los demás., fueran o no creyentes, cobrando el impuesto revolucionario para conseguir un certificado de buena conducta, necesario para trabajar en lo público.

Y no es que ahora la Iglesia haya perdido el aprecio del que en otro tiempo disfrutaba, es que el desprecio hacia ella está ya generalizado.
No es que la feligresía haya pasado del amor al odio, sino que ha pasado a la indiferencia.

Ya lo dice la Biblia: “porque no eres frío ni caliente, porque eres “tibio”, te vomitaré de mi boca con asco” y es que la indiferencia religiosa está instalada en el corazón de la sociedad, que es lo peor que podía pasarle, la “tibieza”.

¿Y qué puede hacer ella contra la tibieza, contra la indiferencia?, ¿Cuando la gente ya ni la piropeo ni la insulta, sino que la ignora?

La Historia de la Iglesia Oficial está zurcida de jirones, de rotos y descosidos en trajes nuevos.
¿Qué decir de la condena del Santo Oficio a San José de Calasanz y a San Ignacio de Loyola, el encarcelamiento de Fray Luis de León o el encierro carcelario de, nada menos que, San Juan de la Cruz, por sus compañeros y superiores?.

Y el miedo al Santo Oficio, aunque haya cambiado de nombre, con un eufemismo, está pendiendo sobre las cabezas de los teólogos hoy más avanzados.

Cuando uno lee las trayectorias vitales de casi todos los papas, desde el que, en el siglo XVI, Gregorio XVII se oponía “al nefando invento del ferrocarril”, hasta hoy en el que, muchas veces, el desconocimiento los lanza a despotricar contra la Biología, la Genética, la Fecundación in Vitro, las parejas homosexuales, la eutanasia activa, el aborto, el divorcio (como si la novia vestida de blanco, al casarse en la Catedral, con traje blanco, fuera in-maculada al matrimonio, sabiendo que es un sacramento y que “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”),….
Recuerdo mis tiempos jóvenes cuando se comenzaron los transplantes de corazón y sus soflamas.

Pero este Papa, Francisco, me desconcierta, y para bien.
Espero que dure mucho (y no como otras recientes promesas de modernidad, que abandonaron este mundo de manera sospechosa)

Otra cosa es los que le rodean le ayuden o no.

Desde la tierra como “valle de lágrimas” al “permaneced fieles a la tierra”.
Siempre a remolque, siempre perdiendo el tren y siempre llegando tarde a los sitios.
En vez de un dirigirse a lo novedoso, un quietismo perezoso.
¡Que diferencia con la velocidad de crucero, velocidad de vértigo, la que imprimió la Reforma Protestante¡. Tanto que obligó a la Contrarreforma para no perder el lugar de privilegio.

Sin la Reforma Protestante Europa habría perdido el hábito de pensar, porque no había pensadores y porque era peligroso hacerlo.

Ya Santo Tomás veía al hombre ideal como un “ser pensante”, mientras Lutero ya empezó a verlo como un “ser trabajador”, ayudante de Dios en la creación.
Ellos fueron el Descartes y el Marx modernos.

Mientras que para la Iglesia la Religión siempre olía a muerto, el hombre era sólo un “ser para la muerte” heideggeriana, un vivir la muerte en vida, una preparación para la muerte, para la Reforma la misión del hombre en este mundo no era salir de él, sino construir en él el paraíso en el que instalarse.

Recuerdo en mis tiempos de adolescencia cuando se nos ponían como ejemplos a imitar a unos adolescentes-jóvenes que calificaría de tristes, abúlicos, desnatados, como Luis Gonzaga o Estanislao de Kostka.

El católico auténtico en vez de ser un rumiante del “pasto vaticano”, una oveja muda y obediente a la voz de su amo, debe seguir su conciencia, siendo mejor, más humano, más auténtico, antes exponerse a la excomunión que dejar de seguir la propia conciencia, esto sí que es un pecado, y mortal, además,

Chesterton ya lo sentenciaba: “la Iglesia no puede pedirnos, al entrar en ella, que nos quitemos la cabeza, que prescindamos de ella, sólo nos pide que nos quitemos el sombrero”.

Pero acostumbrados, durante tanto tiempo en la historia que “ni César sin Papa, ni Papa sin César”, con la “cruz” a la que seguir y con la “espada” a la que temer y de la que huir o con la que matar, acostumbrados al temor de las mazmorras, en esta vida, y a las calderas de Pedro Botero, en la otra, cuando asomó la democracia y los curas dejaron de ser perseguidores y tampoco perseguidos, por la indiferencia religiosa y por el laicismo, han perdido su lugar en este mundo.

Ni “tronos despóticos” ni “altares tiránicos”
¡Adiós al Cesaro-Papismo”¡
Aunque algunos, todavía, practiquen la “papolatría”


Ni machacar el hierro frío ni predicar en el desierto.

¿EXISTIRÁ EL CRISTIANISMO EN EL SIGLO XXI? (3)



Si la moral ha entrado en crisis y está quedándose anoréxica, la religión, sobre todo el cristianismo, y dentro de éste el catolicismo, está muriendo de inanición, le sobran templos y le hacen falta feligreses.
Roma sigue impertérrita en su viejo sillón religioso y moral, a juego con lo que le rodea y no permite cambios de mobiliario, no permite disidencias, no quiere ni oír hablar de reformas estructurales y quiere que todos agachen la cabeza ante la palabra del Vaticano.

Aunque la realidad, ahí fuera, es otra muy distinta a la de tan sólo hace unos años, el Vaticano lleva siglos instalado, grapado al mismo sillón religioso y moral.

Al brote nuevo, esperanzador, los Teólogos de la Liberación, auténticos herederos del mensaje de Jesús de preferir estar con los excluidos y marginados de la sociedad, en el mundo latino-americano, en vez de con los mandamases en ella, no permiten que se desarrolle, desmochándolo “in radice”, condenándolos o expulsándolos.

Ver esos viajes papales, espectaculares (de espectáculo) a pueblos con culturas totalmente ajenas a la occidental y romana recuerda a las vedettes blancas apadrinando o siendo embajadoras en pueblos desnutridos, míseros, negros africanos en el corazón de la selva.
Creen que su propia presencia, carismáticamente, va a realizar el milagro del bienestar.

Hasta la llegada del Papa Francisco, las dos muletas principales en que se apoyaban los papas eran los dos movimientos cristianos ultraconservadores y tradicionales del OPUS DEI y LEGIONARIOS DE CRISTO, ajenos a los problemas del mundo actual y practicantes de un cristianismo obsoleto.

Este Papa está dando la nota positiva ante el pueblo sencillo pero la Curia Romana toca la tecla negativa, por lo que sólo queda el gesto, y eso no basta.

Se acabó la acción evangelizadora. Son más los que salen que los que entran. Y no es de extrañar.
El Islamismo y las religiones esotéricas están pisándole el terreno, avanzando y captando a antiguos cristianos, ya apáticos con una religión sin sangre en las venas, pusilánime.

Lo que en otro tiempo era: “Desde Radio Vaticana y para todo el mundo….” ha desaparecido.

¿Alguien cree, seriamente, que la Biblia es el único libro sagrado revelado? Ahí está el “dictado a Mahoma por Alá”, y los Vedas hindúes de las religiones orientales o las Analectas de Confucio.

El monopolio de la verdad se ha esfumado.

Jesús ha dejado de ser el único profeta con un mensaje salvador. Otros lo comparten, también, e intervienen en la escena en papeles de protagonistas.

Si el mensaje es: “paz, amor, ayuda mutua, solidaridad, reconciliación…” son muchos otros, también, los que lo expanden por el mundo.

Dios está demostrando ser mucho más que Jesús. Hay muchos Jesuses más.

Y si es verdad que “por sus frutos los conoceréis” tanta fruta o más, de igual o mejor calidad, están dando otros árboles religiosos distintos al cristianismo, que parece haberse secado la savia y se mantiene impertérrito, viendo pasar el tiempo y no acompañándolo en su cambiar.

Quien apuesta por el bien, lo elige y lo practica, sea quien sea, esté donde esté, sea creyente o no, de una religión o de otra,…ése es el que da fruto, ese es el que pone en práctica el mensaje de Jesús, aunque nunca haya oído hablar de Él.

Ése, sea quien sea, es “el divino”

La democracia religiosa ha sustituido al hasta ahora, al menos creído, monopolio cristiano.

Dios es más grande que su Vicario en la Tierra.


El reparto de la herencia, a la que se creía en exclusividad, está caminando a pasos agigantados y no es, precisamente, el cristianismo el que esté llevándose la porción mejor y más grande de la tarta.

martes, 15 de septiembre de 2015

¿LOS CREYENTES SON TONTOS? (2) NO, NO.



Los creyentes NO, los crédulos SÍ, son unos ingenuos e insensatos.

He contemplado, en directo, las escenas repetidas de oleadas de exiliados, árabes y orientales, musulmanes de religión, en busca del paraíso terrenal en Europa, tras las alambradas con concertinas, en la frontera húngara, solicitando comida para ellos y sus hijos.
Y he visto llegar un furgón de la Cruz Roja con cajas de alimentos para repartírselos y, alucinando en colores, y con gestos muy expresivos, protestando enérgicamente, de que se fueran, que se las llevaran, rechazándolas porque “provenían de la Cruz Roja”.
Han preferido ellos y obligado a sus hijos a seguir instalados en el hambre, porque consideran que esa comida provenía del Cristianismo, otra religión, aunque hermana.

Y es, entonces, cuando me he hecho la pregunta del encabezamiento: “¿Es que son tontos los creyentes?
¿Qué grado de idiocia o de imbecilidad poseían estos famélicos padres, con hijos en sus brazos, que prefieren dejar de comer y/o dejar morir de hambre a sus hijos, antes que proporcionarles comida proveniente de manos cristianas?
¿Es que los alimentos también están impregnados de religión y tomarlos sería profanar sus creencias?
¿Es que la verdura y la fruta, el pollo o el pavo, no son igualmente comestibles aunque no hayan sido sacrificados en dirección a la Meca?

Estas personas no son “creyentes” sino unos “crédulos” que han grapado en sus mentes los mensajes de sus autoridades religiosas que más parecen de la Prehistoria que de los tiempos actuales.

¿Cómo se puede sostener y mantener tal actitud ante unos alimentos si no es dándole la espalda a la Razón?

No piensan por sí mismo, no hay conciencia personal, ni cierta, ni verdadera, ni falsa,… que analiza y decide, sino disco duro rayado que se pone en “on” ante el estímulo ya calificado de perverso.

Una conciencia moral heterónoma que, cual robots, actúan.

La autoridad religiosa, cuanto más seguida y de más feligreses, se sienta, más se engalla y menos se preocupa de los pollitos reales.

Nunca una conducta correcta puede ser la obediencia ciega sino pasar la decisión por la propia conciencia, que es la que, en último término, decide.

Y, cuando aún no han sido grapadas las respuestas, se responde como en el Catecismo: “eso no me lo preguntéis a mí, que soy un ignorante, doctores tiene la Santa Madre Iglesia que le sabrán responder”.

Aceptar creencias sin base racional alguna es darle motivos a los no creyentes para reírse a mandíbula batiente de los creyentes aunque, en este caso yo no me he reído sino que la indignación y la rabia me ha paralizado.

La ingenuidad en un niño, con su inmadurez, es lo normal, en un adulto es una mala consejera.

Humo y sólo humo es lo que queda si el creyente apaga la luz de la razón.

La fe, para serla, siempre tiene que ser razonable y estar al límite de lo explicable.


Las ruedas de molino son para moler los cereales, no se puede comulgar con ellas, te matarían y, una vez muerto, ya no se puede ser ni creyente ni no creyente, porque ya no se es.

lunes, 14 de septiembre de 2015

EL CRISTIANISMO (1) ¿QUÉ ES EL CRISTIANISMO?



Como llevo sumergido, durante el verano, en la “Cultura Religiosa”, sigamos buceando.

¿Qué es el Cristianismo?
Quien quiera saber algo de él que no acuda a los Catecismos de nuestros tiempos, que no son sino productos estereotipados, secos, de una incomprensible Teología desfasada y abstracta, que nada tiene que ver con el Cristianismo auténtico.
Sería como querer experimentar el sabor de un beso y preguntárselo al cura a punto de jubilarse.

La vivencia del Cristianismo (porque éste es un “vivir”, no un “saber”) es/debe ser como el orgasmo (que muchos lo consiguen sin tener que saber sus mecanismos) mientras otros conocen sus mecanismos pero nunca lo han experimentado.

Los catecismos han hecho más mal que bien, porque se puede ser (quizá se deba ser) cristiano y anti-Iglesia como jerarquía y estructura piramidal  de poder.
Afirmo que muchos son cristianos sin saberlo, porque su modo de vida sintoniza con el mensaje del evangelio de Jesús de Nazaret.

Ya los Padres de La Iglesia decían que algunos filósofos, antes de Cristo, deberían ser considerados como cristianos, al obrar de manera semejante.

Todo lo que, semanas atrás, he ido colgando en el Blog no ha sido “religión” sino “cultura religiosa”, necesaria para poder interpretar el mundo en el que nos desarrollamos.

Creo (y así lo he defendido siempre) que la Cultura Religiosa debería ser asignatura obligatoria en la escuela, porque son “conocimientos”, al tiempo que la religión, al ser “vivencia”, debería quedar en el ámbito privado o en los centros religiosos correspondientes.

No es una barbaridad lo que voy a decir “La Biblia, bien explicada y debidamente contextualizada, debería ser de lectura obligatoria en la escuela, porque es “patrimonio cultural de la humanidad”, al estar en los orígenes de nuestra civilización.

Queramos o no, seamos conscientes o no, somos el producto de la Razón Griega, del Derecho Romano y de la Moral Cristiana.

Sin embargo ha estado prohibido leer la biblia y muchas traducciones han estado en el Índice de Libros Prohibidos.

Para la Iglesia los fieles han sido siempre menores de edad, necesitados de tutores, que son los que “sabrán responder toda pregunta que Ud., haga” y que se consideran a sí mismos los intermediarios necesarios entre el mensaje y el receptor, porque son “sacer-dotes”.

Para poner la Biblia (“palabra de Dios”) al alcance de hasta el más tonto fue sustituida por la nefasta Historia Sagrada (“palabra de hombres”), desvirtuándolo todo.

Cuando viajo por toda Europa, en países cristianos, aunque no católicos, en los hoteles, el libro que nunca falta, en la mesilla, es la Biblia.
En los hoteles españoles a lo máximo que se llega es que haya revistas del corazón o alguna revista semi-porno.

Incluso cuando está siendo asignatura obligatoria, despectivamente se la denomina como “una maría”

Y es que, la enseñanza religiosa no debería ser un conjunto de respuestas  ya establecidas, a preguntas que muy pocos se hacen y que no se hacen.

La enseñanza religiosa debe tener como aliada de examen a la Razón Crítica, así como, para vivirla es fundamental la conciencia personal y no las tragaderas y una moral heterónoma.

Pero Razón Crítica + Moral Autónoma + Conciencia Moral Individual lo que conlleva, en la mayoría de los casos es a la discrepancia con la autoridad religiosa por esa “manía de pensar y decidir por su cuenta”, así como la exposición a ser considerado hereje o ser expulsado del rebaño fiel y obediente, con la cantidad de lobos peligrosos que esperan ahí fuera acechando.

“Por seguir su conciencia cierta el cristiano debe exponerse a que le expulsen de la iglesia” –y lo dice, nada más y nada menos que, Santo Tomás.

Y habla de “conciencia cierta”, no de “conciencia verdadera”.
Ser consecuente y obrar, en consecuencia, según la “conciencia cierta”, aunque, luego, se equivoque.

La Iglesia, primero a través de la Santa Inquisición y después a través de la misma pero con nombre menos brutal, el uso de “eufemismos” nunca ha querido dejar cabo suelto alguno.

A lo largo de la historia han sido muchos, y hasta los místicos españoles, los que han sido “advertidos” por dicho organismo, estando siéndolo, últimamente, los Teólogos de la Liberación, promotores de un cristianismo evangélico (no vaticanista) vivido con los más necesitados, con los excluidos, como lo había predicado y practicado Jesús de Nazaret, que lo expresaba en parábolas, siempre abiertas, para que el público entendiera y captara el mensaje, al revés que esa letra muerta, transida de abstracción, de nuestros catecismos, pequeños tratados de teología.

Como llevo sumergido, durante el verano, en la “Cultura Religiosa”, sigamos buceando.

¿Qué es el Cristianismo?
Quien quiera saber algo de él que no acuda a los Catecismos de nuestros tiempos, que no son sino productos estereotipados, secos, de una incomprensible Teología desfasada y abstracta, que nada tiene que ver con el Cristianismo auténtico.
Sería como querer experimentar el sabor de un beso y preguntárselo al cura a punto de jubilarse.

La vivencia del Cristianismo (porque éste es un “vivir”, no un “saber”) es/debe ser como el orgasmo (que muchos lo consiguen sin tener que saber sus mecanismos) mientras otros conocen sus mecanismos pero nunca lo han experimentado.

Los catecismos han hecho más mal que bien, porque se puede ser (quizá se deba ser) cristiano y anti-Iglesia como jerarquía y estructura piramidal  de poder.
Afirmo que muchos son cristianos sin saberlo, porque su modo de vida sintoniza con el mensaje del evangelio de Jesús de Nazaret.

Ya los Padres de La Iglesia decían que algunos filósofos, antes de Cristo, deberían ser considerados como cristianos, al obrar de manera semejante.

Todo lo que, semanas atrás, he ido colgando en el Blog no ha sido “religión” sino “cultura religiosa”, necesaria para poder interpretar el mundo en el que nos desarrollamos.

Creo (y así lo he defendido siempre) que la Cultura Religiosa debería ser asignatura obligatoria en la escuela, porque son “conocimientos”, al tiempo que la religión, al ser “vivencia”, debería quedar en el ámbito privado o en los centros religiosos correspondientes.

No es una barbaridad lo que voy a decir “La Biblia, bien explicada y debidamente contextualizada, debería ser de lectura obligatoria en la escuela, porque es “patrimonio cultural de la humanidad”, al estar en los orígenes de nuestra civilización.

Queramos o no, seamos conscientes o no, somos el producto de la Razón Griega, del Derecho Romano y de la Moral Cristiana.

Sin embargo ha estado prohibido leer la biblia y muchas traducciones han estado en el Índice de Libros Prohibidos.

Para la Iglesia los fieles han sido siempre menores de edad, necesitados de tutores, que son los que “sabrán responder toda pregunta que Ud., haga” y que se consideran a sí mismos los intermediarios necesarios entre el mensaje y el receptor, porque son “sacer-dotes”.

Para poner la Biblia (“palabra de Dios”) al alcance de hasta el más tonto fue sustituida por la nefasta Historia Sagrada (“palabra de hombres”), desvirtuándolo todo.

Cuando viajo por toda Europa, en países cristianos, aunque no católicos, en los hoteles, el libro que nunca falta, en la mesilla, es la Biblia.
En los hoteles españoles a lo máximo que se llega es que haya revistas del corazón o alguna revista semi-porno.

Incluso cuando está siendo asignatura obligatoria, despectivamente se la denomina como “una maría”

Y es que, la enseñanza religiosa no debería ser un conjunto de respuestas  ya establecidas, a preguntas que muy pocos se hacen y que no se hacen.

La enseñanza religiosa debe tener como aliada de examen a la Razón Crítica, así como, para vivirla es fundamental la conciencia personal y no las tragaderas y una moral heterónoma.

Pero Razón Crítica + Moral Autónoma + Conciencia Moral Individual lo que conlleva, en la mayoría de los casos es a la discrepancia con la autoridad religiosa por esa “manía de pensar y decidir por su cuenta”, así como la exposición a ser considerado hereje o ser expulsado del rebaño fiel y obediente, con la cantidad de lobos peligrosos que esperan ahí fuera acechando.

“Por seguir su conciencia cierta el cristiano debe exponerse a que le expulsen de la iglesia” –y lo dice, nada más y nada menos que, Santo Tomás.

Y habla de “conciencia cierta”, no de “conciencia verdadera”.
Ser consecuente y obrar, en consecuencia, según la “conciencia cierta”, aunque, luego, se equivoque.

La Iglesia, primero a través de la Santa Inquisición y después a través de la misma pero con nombre menos brutal, el uso de “eufemismos” nunca ha querido dejar cabo suelto alguno.


A lo largo de la historia han sido muchos, y hasta los místicos españoles, los que han sido “advertidos” por dicho organismo, estando siéndolo, últimamente, los Teólogos de la Liberación, promotores de un cristianismo evangélico (no vaticanista) vivido con los más necesitados, con los excluidos, como lo había predicado y practicado Jesús de Nazaret, que lo expresaba en parábolas, siempre abiertas, para que el público entendiera y captara el mensaje, al revés que esa letra muerta, transida de abstracción, de nuestros catecismos, pequeños tratados de teología.

jueves, 10 de septiembre de 2015

DESMITIFICANDO.



Si el “mito” (del griego “mythos” = cuento) es una historia imaginaria (considerada como verdadera) que altera las verdaderas cualidades de una persona, dándole más valor del que tienen en realidad y “mitificar” es “deificar, divinizar, endiosar, estimar exageradamente a una persona o cosa”, “des-mitificar” es hacer que algo o alguien deje de ser un mito.

“Des-mitificar” es, pues, disminuir, despojar, privar de atributos míticos a una persona o cosa poniendo en evidencia sus características reales
“Des-mitificar” es normalizar, rebajar lo exageradamente subido (Jesús de Nazaret, la Virgen María) o subir lo exageradamente rebajado (María Magdalena).

Poco a poco el “mito”, como “comprensión” de la realidad, fue sustituido, progresivamente, por el “logos”, como “explicación” de la misma.
Cuando las “explicaciones científicas” comenzaron a competir (y a ganar) a las “interpretaciones míticas” el mito fue, poco a poco, adquiriendo una connotación peyorativa, más propia de mentalidades infantiles o inmaduras, como una “creencia muy extendida pero falsa”.

Desde aquel lejano 25 de Mayo hasta el día de hoy, 10 de Septiembre, he ido colgando, a veces en Facebook y siempre en mi blog (http://blogdetomasmorales,blogspot.com.es) “posts”, “entradas” o “artículos”, “des-mitificando” tres figuras míticas: 1.- Jesús de Nazaret (con 19 “entradas”), 2.- La Virgen (¿) María (con 18 “artículos”), humanizándolos, bajándolos del cielo, “re-bajándolos” e instalándolos en la normalidad y 3.-  María Magdalena (con 19 posts),  rescatándola desde los sótanos en que ha estado ubicada durante toda la Historia del Cristianismo y situándola, instalándola en la normalidad.


Estos 56 artículos, entradas o posts, nada tienen que ver con la religión, sino que han querido ser (no sé si se habrá conseguido) simplemente “cultura religiosa”, cuyo conocimiento es necesario para poder comprender la múltiple Historia de Occidente, desde el arte a la literatura, desde la moral hasta la política, desde…. hasta….

LA VIRGEN (?) MARÍA y (18) EL ETERNO FEMENINO


EL ETERNO FEMENINO

Jung se tomó muy en serio el tema de María, pero no desde el punto de vista religioso, sino desde la perspectiva de la Psicología.

Psicoanalista y Hermeneuta ve en María no a la madre de Jesús ni nada que tenga que ver con la religión como tal, sino como el reflejo, la imagen del “eterno femenino” que anida en el inconsciente colectivo (del que es autor y el máximo representante) de la humanidad.

Ve los dogmas marianos que hemos expuesto como una vuelta a las raíces más antiguas y paganas de las divinidades femenina.
No los interpretaba como afirmaciones del poder de los Papas, infalibles, sino como la necesidad interna e inconsciente de devolver a los fieles el gusto por los atributos más antiguos de las divinidades femeninas.

Jung es el creador de la teoría de “los arquetipos”, presentes en el Inconsciente Colectivo.

Todos nacemos bisexuales (algo confirmado por la biología actual).
El feto, desde los primeros momentos es un ser aún indiferenciado sexualmente.
Serán, posteriormente, el tipo de hormonas, masculinas o femeninas las que abrirán el camino a la diferenciación de los sexos.

Pero, en el fondo, seguimos siendo “bisexuales” de ahí que, al diferenciarnos sexualmente, perdamos nuestra otra parte, la otra mitad de nuestro yo, que la inhibimos y le cerramos el camino.

Así se explica, por ejemplo, el enamoramiento fulminante, el flechazo imparable, equivalente al hallazgo repentino de esa nuestra otra mitad.

Distingue Jung entre “anima” (aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los varones) y “animus” (aspecto masculino presente en el inconsciente colectivo de las mujeres).

Animus à Anima = TODO.
Anima à Animus = TODO

María es el símbolo de la maternidad y de la virginidad.
María es el símbolo de todas las divinidades femeninas que han desfilado a lo largo de la historia,

Los Dogmas Marianos, no es que sean verdades a creer proclamadas por Papas infalibles.
Los Dogmas Marianos son los Arquetipos Ideales de Mujer:

.- INMACULADA, sin mácula, sin mancha, pura,… desde el origen
.- VIRGINIDAD-MATERNIDAD.
.- ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A LOS CIELOS.




miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA VIRGEN (?) MARÍA (17) LAS APARICIONES MARIANAS



LAS APARICIONES MARIANAS

¿Ud. cree en ellas? ¿Cuántas caras tiene la Virgen? ¿Mil o ninguna? ¿En qué se parece la Virgen del Rocío a la Virgen de Araceli, o la Virgen de la Vega a la Virgen de Montserrat, la “moreneta” o la Virgen del Rosario a la Virgen del Pilar, o la Virgen de Guadalupe a la Virgen de Fátima o a la Virgen de Lourdes?...

Para los teólogos éste es un tema marginal y la Iglesia muestra una actitud ambigua ante ellas, nunca se declara de manera definitiva (y cuando lo hace es, muchas veces, por motivos políticos) pero en los fieles despierta pasiones.
No hay más que ver o asistir a una de las miles de romerías marianas que se celebran en todo el mundo.

Según la Iglesia ninguna aparición de la Virgen puede revelar nada que no esté, ya, revelado en la Biblia.
Dios ya no volverá a dirigirse a los hombres por revelación o inspiración de manera inmediata, sino sólo a través de la Iglesia.
Todo está ya, pues, revelado en la Biblia o podrá ser revelado por la Iglesia en el futuro.
Y nada ni nadie más.

Durante casi 300 años, “el período estéril” desaparecieron todas las apariciones, porque la Inquisición fue muy estricta con ellas y ¡cualquiera se exponía a llevarle la contraria¡

Pero en la Biblia hay apariciones de todo tipo, de ángeles y de demonios (a Jesús, para tentarlo, a María para anunciarle que… a José para convencerle de que…a los apóstoles, a Pablo, derribándolo del caballo, camino de Damasco y persiguiendo a los cristianos ¿Dónde consta, alguien ha visto un texto revelado en el que aparezca el antedicho caballo?

Después a los santos y a las santas se les aparecen seres celestiales, incluso a algún Papa (a Juan Pablo II –según dijo él- cuando estaba en la Clínica Gemelli, tras el atentado sufrido, y fue la Virgen de Fátima, un 13 de Mayo (día de la Virgen de Fátima) y le profetizo que se salvaría.
También Pío XII afirma que se le apareció Jesús a los pies de la cama.

La verdad es que las experiencias privadas se dan en uno mismo, en uno mismo empiezan y en uno mismo acaban, no tienen valor probatorio alguno. Es como si yo digo que anoche, a las tres de la mañana, en mi habitación estuve jugando al chinchón con Pompeyo y Julio César. Ni yo podré probarlo ni nadie podrá rebatírmelo.

Para la Iglesia la revelación ya está concluida, pero no las condena abiertamente y lo que hizo fue distinguir ente “apariciones” y “mensajes”.

En el siglo XVIII, el Papa Benedicto XIV comenzó a abrir la mano y sólo las aprobaría “tras cuidadosa investigación”.

No se impondría a los fieles su creencia y la responsabilidad la dejaba en manos de los obispos locales.

Pablo VI abrió aún más la mano. Podría escribirse sobre ellas y los creyentes no serían excomulgados por asistir a ellas.
Algunas acabaron siendo no sólo fomentadas, sino consideradas verdaderas por la Iglesia (como la de 1.531, en Guadalupe, Méjico, al indígena Juan Diego, o la de Lourdes, en 1.858 o la de Fátima, en 1.917, siendo sus lugares bendecidos y visitados por los Papas)

¿Qué opina Ud., lector, sobre el mensaje secreto de Fátima que anunciaba terribles castigos a la humanidad y a la Iglesia si Rusia no se convertía al cristianismo?
¿Tendríamos sólo que rezar o deberíamos misionar para la conversión de tantos materialistas?
Pero fijémonos en la fecha, es 1.917, un año histórico, de significado político (tema del comunismo ateo que se veía venir y el final del zarismo).
Los Papas acabaron, si no aprobando los mensajes, sí a darles importancia.

Generalmente las apariciones y mensajes suelen aparecer en vísperas de guerra o conflictos mundiales que puedan desestabilizar el statu quo.
O sea, que si se hace un análisis del contexto histórico-social en que aparecen son fácilmente comprensibles, tanto las apariciones como sus mensajes.
Hay, generalmente, detrás de ellas un transfondo político, y siempre con reivindicaciones católicas o la defensa de los principios conservadores y tradicionales.
No hay apariciones ni mensajes revolucionarios que inciten a cambiar las estructuras, sólo a maquillar las de toda la vida, las que tienen como cimiento la “piedra de Pedro”.
De ahí que, ante cualquier atisbo de terremoto, vengan transidas de pesimismo religioso si el edificio peligra y de ahí la exigencia de piedad religiosa tradicional, la de toda la vida, y redoblada (rezar el rosario, hacer penitencia, dar limosna, sacrificarse,…para evitar las catástrofes inminentes)
Nunca hay mensajes optimistas, mensajes de esperanza, de vivir intensa y lúdicamente la vida,…

Y otra curiosidad.
¿Por qué casi siempre la Virgen se aparece sobre árboles, en el campo, o en las grutas y, sobre todo a personas (por lo general niños, pero sin descartar a algún adulto) más bien ignorantes o de bajo nivel cultural, pobres, mientras pastorean el ganado de sus padres, y nunca se les aparece a teólogos de pensamiento profundo, a gente instruida?

¿Y a los místicos y santos, cuando están en trance, lo que sería un tema de estudio para la Psicología?

La Iglesia suele distinguir entre “apariciones” (tridimensionales, las de los niños, en el campo,…) y “visiones” (internas, íntimas, las de los místicos).
Pero ambas, en sí mismas, son fenómenos paranormales, extrañas a las leyes de la Física, como si fueran fenómenos de histeria, personal o colectiva.
Las “visiones” porque sólo ocurren en el interior del místico y las “apariciones” porque, por lo general, sólo se le aparecen, y las ve, el niño/los niños en cuestión, pero nada ven los que le rodean y lo acompañan, pero creen en quien o quienes dicen estar viéndola.

Parece ser que en algunos videntes, en el el momento de la “aparición-visión”, sus cuerpos se encuentran totalmente insensibles y que se les podría pinchar con un objeto, incluso hacerlos sangrar, sin que nada sientan.

A veces aparecen raras fotografías de quienes quieren inmortalizar el hecho y “el sol aparece como bailando”, lo que va en contra de las leyes de la Astronomía.
Hay, incluso, alguna vidente que afirma que la Virgen le dejó el niño en sus brazos, para que lo acunara.

Muchas de las apariciones carecen de fundamento científico, fruto sólo de una sugestión colectiva, pero otras dan la sensación de que no, aunque no hay explicación puntual del fenómeno, quizá el día de mañana, cuando se conozca mucho mejor el funcionamiento de las zonas oscuras del cerebro.

¿Qué pasa/por qué el fenómeno de la levitación o de la telepatía de los yoguis hindúes?

¿Por qué el mensaje de las apariciones siempre es conservador (que los pecadores de arrepientan y vuelvan a la senda correcta, hacer/incrementar las oraciones y la penitencia, convertir a los que aún no conocen el cristianismo,…?
Y, naturalmente, pecadores han sido, los comunistas, los materialistas, los ateos, los enemigos de la Iglesia,…. (Mensaje “secreto” de Fátima)

Que uno se pregunta por qué no aparecen mensajes condenando la explotación y a los ricos explotadores, a los negreros, a los causantes de las desigualdades sociales, a los excesos del capitalismo, al racismo, al expolio, a la miseria y la explotación laboral del tercer mundo, a los causantes de la pobreza,…

Parece que, en palabras de Sartre, “el infierno son los otros”.

Juan Arias, sumamente preparado intelectualmente y cuyo nombre, durante años, oíamos (al menos yo) como corresponsal en Italia y en el Vaticano, en su obra “María esa gran desconocida” (y de la que están extractados todos estos artículos) narra su asistencia, en 1.947, años de la postguerra y de la pugna, en Italia, entre el fuerte Partido Comunista italiano y la no menos fuerte Democracia Cristiana, en la provincia italiana de Pavía, a Ángela, una niña de 7 años, pastora ella y con unos conocimientos religiosos elementales, los del catecismo, a la que se le aparecía la Virgen el día 4 de cada mes.

La niña, pobre en conocimientos, poseía una inteligencia natural sorprendente y era capaz de discutir y “confundir” a personalidades altamente instruidas.

El lugar llegó a convertirse en Centro de Reunión y de Diálogo de todo tipo de temas, no sólo religiosos, también, sociales, económicos, políticos, morales,…es decir, una experiencia comunitaria ajena a la religión “pura y dura”, más bien progresista y abierta, más cercana a la Teología de la Liberación que a la Teología Tradicional.

Esta aparición nunca la ha reconocido la Iglesia, al ser una aparición distinta, muy distinta a las de siempre, porque se salía de los esquemas tradicionales.

Sometieron a la niña, para confundirla, a aislamiento, para que no supiera cuándo era el día 4 de cada mes, desorientándola, pero siempre lo sabía, siempre acertaba cuándo era el día 4.

Creo que todavía sigue siendo centro de intercambio y de diálogo.

Y la niña, ya mujer, no es que se haya metido a monja, sino que, incluso se ha casado con un sociólogo, asistente a las reuniones, y es madre.