martes, 23 de agosto de 2011
MI ABUELA Y LA “BIOTECNOLOGÍA”.
Uno lee “biotecnología” y (con sólo analizar la palabra) cree estar en lo último de lo último de la investigación científica y tecnológica, y resulta que mi abuela, sin ella saberlo, era una gran “biotecnóloga”.
Mi abuela “usaba organismos vivos para obtener y mejorar productos útiles, como alimentos y medicinas” (esto, nada menos que, según la R.A.E.).
Mi abuela “usaba bacterias o levaduras” (el hurmiento de mi pueblo) para convertir la simple harina en un inmejorable pan.
Todos los viernes, al salir de la escuela me pasaba por casa de la Srª Magdalena a pedir el hurmiento. Mi abuela amasaba, por la tarde-noche, y todos los sábados por la mañana lo cocía en el horno de leña, con pino o con vides.
Mi abuela, analfabeta ella, era una gran “biotecnóloga verde”, pero murió hace muchos años, sin ella saberlo.
Hoy, la industria tecnológica suele distinguir entre:
1.- Tecnología roja (la que tiene relación con la salud).
2.- Tecnología verde (la relacionada con la agricultura y la alimentación (la de mi abuela).
3.- Tecnología blanca (la relacionada con otras aplicaciones, entre ellas la bioinformática).
¡Orgullo de nieto! y ¡orgullo de abuela!
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