martes, 13 de agosto de 2019

MEDIEVALIZACIÓN DE OCCIDENTE ( 2 )




2.- Invasiones e inmigración.

Si el limes romano, para impedir la entrada de los pueblos bárbaros, medía unos 874 kilómetros, como frontera entre dos civilizaciones, el Telón de Acero, entre la Europa Oriental y la Occidental, en el siglo XX, medía 3.600 Kilómetros, del Báltico al Adriático, que también se vendría abajo ante los intentos interiores (Hungría y Checoslovaquia (“la primavera de Praga) y la presión occidental, externa, siendo la caída del muro de Berlín (ciudad, también, dividida) el comienzo del fin del Bloque Oriental.

Todavía hoy se levantan muros físicos entre Israel y Palestina, entre Estados Unidos y México… y muros de papel, con pasaportes, aduanas…
A pesar de ello, tanto entre los romanos como entre nosotros, las inmigraciones, legales o ilegales, no saben de fronteras cuando se les presentan las hambrunas, las sequías, las guerras étnicas o golpes de Estado de “te quito y, en tu lugar me pongo yo, que no seré mejor, pero soy otro”) y hay que echar a correr allí donde hay comida y supervivencia.

A los alamanos, suevos, vándalos, godos…. los suceden, hoy, los turcos, los orientales, los iberoamericanos, los chinos, los árabes y africanos,…que se establecen, trabajando (si pueden) para comer y disfrutando de las ventajas de todo tipo (sanitarias, educativas, sociales…) de los países de acogida, como en otro tiempo lo fueron las ciudades romanas.

El hambre y la muerte empujan para saltar los muros o derribarlos, antes y ahora.

3.- La descentralización de la estructura social y la crisis del control central.

Fue el surgimiento de las nuevas naciones surgidas por los asentamientos bárbaros y lo son hoy las descentralizaciones del poder central, bien por el federalismo de algunas naciones, bien por el estado de las autonomías.

El antiguo feudalismo y los señores feudales, con sus prerrogativas, se encuentra hoy materializado en los parlamentos federales y autonómicos.

4.- La fragmentación de las ciudades.

La que daría lugar a los “Burgos”, son los equivalentes a nuestros barrios, con su mayor o menor idiosincrasia, como territorios casi privados, convertidos (muchos de ellos) en lugares peligrosos, sobre todo para los de fuera, donde las mafias locales, la violencia y el salvajismo campan a sus anchas, donde las bandas armadas controlan y permiten o prohíben, con hacinamiento, con problemas de espacio y de comunicación, con una vida diaria tan distinta a la del centro de las ciudades.

Si de aquellos “burgos” saldría la burguesía económica, industrial, financiera,… en estos barrios abunda el dinero negro, los negocios ilegales, las variadas mafias…

En las grandes ciudades (Londres, París, Madrid,…) hay barrios chinos, turcos, griegos, rumanos, rusos, marroquíes, subsaharianos,… desgajados, marginados, con vida y funcionamiento propio.

5.- La inseguridad física y económica.

Sin proyectos de futuro, vida de supervivencia diaria. Ausencia de vigilancia. Reservando el centro de la ciudad, bien vigilado, como lugar de visita y de compras.

6.- Tendencia a traducir el saber y el poder en imágenes, para que, al entrar por los ojos, puedan ser consumidos. La publicidad y la propaganda, atractivas, con colores y sonidos, que puedan ser captadas al momento y atraigan a compradores.

Como en otros tiempos, con un analfabetismo generalizado, el pueblo necesitaba ver y oír los mensajes religiosos.
Las catedrales, con sus vidrieras, su imaginería, su púlpito, sus cánticos, su olor a incienso, su boato y parafernalia… eran la publicidad del mensaje religioso que entraba por la vista, el olfato y el oído (ya que no podía entrar por la mente).

Hoy también se intenta que no se piense, pero que se consuma. La propaganda subliminal, inconsciente, como estrategia de la compra/venta.

7.-  Gusto por la recopilación y el inventario.

El coleccionismo.  Acumulación de objetos, lo que conlleva su conservación. La Iglesia y el poder económico se lanzan a la recopilación de elementos culturales que instalan, conservan y copian libros, miniaturas, imaginería religiosa, arquitectura religiosa y civil,….

En los antiguos monasterios se busca todo y se guarda todo. La importancia de un monasterio está en relación a sus archivos e inventarios.

Igualmente hoy con la dosificación cultural en volúmenes, separatas, fascículos, entregas varias,… a veces para rellenar espacios de estanterías.
El placer de poder decirlo y que pueda ser visto, contemplado, envidiado por los demás.

Se decía: “divide y vencerás”. era un lema bélico, hoy podríamos afirmar: “diversifica, divide y vencerás, porque, al atender a las partes, no serás consciente del todo del que forman parte”, así el problema se difumina y no se muestra.

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