jueves, 19 de julio de 2018

NIETZSCHE (5) EL NIHILISMO



“Lo que cuento es la historia de los dos próximos siglos. Describe lo que sucederá, lo que no podrá suceder de otra manera: la llegada del Nihilismo. Esta historia ya puede contarse ahora porque la necesidad misma está aquí en acción. Este futuro habla ya en cien signos; este destino se anuncia por doquier.; para esta música del porvenir ya están aguzadas todas las orejas. Toda nuestra cultura europea se agita ya, desde hace tiempo, con una tensión torturadora, bajo una angustia que aumenta, de década en década como si se encaminara a una catástrofe; intranquila, violenta, semejante a un torrente que quiere llegar cuanto antes a su fin, que ya no reflexiona, que teme reflexionar”.

Pero la verdadera gran angustia es: “el mundo ya no quiere ningún sentido”

“Se vislumbra la oposición entre el mundo que veneramos y el mundo que vivimos, que somos. No queda sino acabar con nuestros objetos de veneración o acabar con nosotros mismos. Esto último es el Nihilismo”

¿Qué está ocurriendo en el interior de la Civilización Europea, que está llevando a toda esta construcción milenaria a su propia autodestrucción?
¿Falló algo, desde el comienzo, en la construcción de Europa?
¿Culpables, los griegos?, ¿Culpable el cristianismo?
¿Subsiste algo, en la base del Racionalismo que impide su verdadero desarrollo y que lo empuja a la catástrofe?

El Nihilismo, como descubrimiento y como presentimiento de algo terrible que se avecina  no debe afrontarse como un problema teórico. Debe afrontarse como una amenaza para la vida.

El Nihilismo es un asunto real en un sentido opuesto a la moral judeo-cristiana y su forma de ver el mundo y cómo comportarse uno ante él.

Creer en las categorías de la razón; “finalidad”, “unidad”, “ser” es la causa del Nihilismo, porque son categorías no de un mundo real, sino de un mundo fingido.

Pero no es, todavía, el Nihilismo perfecto para que de él salte la “Nueva Humanidad”, el “Superhombre”

Este Nihilismo no realizado es lo que nos permite entender estas épocas convulsas que atravesamos, como individuos y como pueblo, y en las cuales los viejos valores no han muerto del todo y los nuevos valores simplemente no aparecen aún en el horizonte.

La vieja interpretación del mundo se niega a morir.
Los viejos valores pierden vigencia, nada tienen que hacer en el presente, pero el hombre contemporáneo se aferra a ellos con angustia, pues es el único soporte que le queda ante el vacío total.

“…todo se judaíza o se cristianiza, o se aplebeya a ojos vistas. La marcha de ese envenenamiento continúa, pero puede ralentizarse.

Esclavo, aún del sentido que, durante siglos, ha introducido en las cosas…esclavo de dioses y de fantasmas, de sueños, de fobias y miedos, sin otro referente que el ancestral, tiene que resultar difícil (si no imposible) saltar al vacío y crearse otra interpretación de la realidad.
Así permanecemos ajenos a lo real, prisioneros sin cárcel de nuestras propias percepciones.

Sólo comprendiendo el Nihilismo podremos salvar no sólo nuestra vida, sino la Vida como tal.

El “gusano hombre”, el “hombre manso”, el incurablemente mediocre y desagradable haya aprendido a sentirse a sí mismo, como la meta y la cumbre, como el sentido de la historia, como “hombre superior”…
El que se sienta distanciado de la muchedumbre de los mal constituidos, de los enfermizos, cansados, agotados, a que hoy comienza Europa a apestar…pero todavía capaz de vivir, como algo que al menos dice sí a la vida.

miércoles, 18 de julio de 2018

NIETZSCHE (5) CRISIS DE OCCIDENTE


“Todo está vacío, todo es idéntico, todo fue…Debe ser luz para mundos remotos…”

Occidente está en crisis. El espíritu europeo se ha hundido en una de sus peores crisis y no hay forma de escapar de él.

¿Cómo ha podido ocurrir esto?
Porque el nihilismo pertenece a la historia de Occidente ya desde Platón.
Es la Historia occidental, que irrumpe con Sócrates y el socratismo.

La Moral Occidental es nihilista desde la base y durante miles de años los valores nihilistas han estado en la cúspide como guías de la humanidad.

“Sócrates, instrumento de la disolución griega al negar la dualidad de fuerzas y apostarlo todo a la Razón, a la racionalidad, contra el instinto. “La racionalidad a cualquier precio”, violencia que socava la vida y subordina su vida a su Razón.

“El cristianismo es nihilista en su más hondo sentido”, lo sacrifica todo, hipoteca su vida,…por un mundo imaginario en el que se cree pero del que nada se sabe ni puede saberse.

Darlo todo, sacrificarlo todo, hasta la vida, por un mundo imaginario, inventado, “humano, demasiado humano”, no real.

El viejo sol platónico se hunde en su ocaso, “Dios ha muerto”.

Un estado crítico que conduce al gran cansancio y al gran hastío, al gran pesimismo por la existencia, en el relajamiento de la voluntad de poder, con una humanidad enferma, nivelada, imposibilitada de seguir adelante, vegetando sin sentido, agotada en todos los niveles y sin posibilidad de crear nada nuevo.

¡“Ay¡ Llega el tiempo en que el hombre dejará de lanzar la flecha de su anhelo más allá del hombre, y en que la cuerda de su arco no sabrá ya vibrar” ¡Ay¡ Llega el tiempo en que el hombre no dará ya luz a ninguna estrella. ¡Ay¡. Llega el tiempo del hombre más despreciable, el incapaz ya de despreciarse a sí mismo”

Es el estado del último hombre, el estado de Occidente, marcado por el gran sinsentido de la vida. ¿Cómo va a tener sentido si se ha difuminado, diluido, desaparecido, la diana a la que dirigir el arco?. Si ya no hay diana hacia la que dirigir el arco de la vida, porque “Dios ha muerto”…

Asistimos al cansancio mismo de la civilización occidental, tenemos la sensación de que todo ha terminado y lo que se sigue de aquí es el hundimiento de la humanidad en una de sus más terribles barbaries.

“!Ningún pastor y un solo rebaño¡. Todos quieren lo mismo, todos son iguales: quien tiene sentimientos distintos marcha voluntariamente al manicomio”.

Todos fotocopias de un original perdido o gastado.

¿Vive acaso la humanidad contemporánea el estado del último hombre?
¿Está cumplida la teoría de Nietzsche en la praxis?

martes, 17 de julio de 2018

NIETZSCHE (4) CONTRA PABLO Y EL CRISTIANISMO.




A la “buena nueva” la sucedió la peor de todas, la de Pablo, el mensajero del odio.

En otros lugares he escrito sobre los dos Pablos: el que “ya no hay varones y mujeres, judíos y gentiles, libres y esclavos…” y el “que las mujeres callen en las asambleas y si quieren saber algo que se lo pregunten a sus maridos,…”

Su predicación llevó a la humanidad a los límites ha que ha llegado hoy.
Él fue el que destruyó al hombre fuerte, alabando a los humildes, a los parias, como los preferentes, lo elegidos por Dios, imponiendo sus valores y el sinsentido de la realidad, en el que no sólo hemos perdido el alma, sino también el cuerpo.

“La vida, el ejemplo, la doctrina, la muerte, el sentido y el derecho del evangelio entero, todo eso dejó de existir cuando este falsario, por odio, comprendió qué era lo único que él podía usar. ¡No la realidad, no la verdad histórica…¡

“…el instinto sacerdotal de judío perpetró idéntico gran crimen contra la historia, borró sencillamente el ayer, el antesdeayer del cristianismo, se inventó una historia del cristianismo primitivo. Más aún, falsificó otra vez la historia de Israel, para que apareciese como la prehistoria de su acción…”

Más tarde la Iglesia falseó incluso la historia de la humanidad, convirtiéndola en prehistoria del cristianismo.
Tener por honesto a un Pablo que afirma que el Redentor, muerto, sigue vivo,…¿cuál es la prueba?
Como él quería el fin, él se encargó de poner los medios.
Lo que él mismo no creía lo creyeron los idiotas entre los que arrojó su doctrina.
Su necesidad era el poder.
Una vez más el sacerdote aspira al poder para, desde él,…formar, mantener, hacer crecer el rebaño.

El cristianismo no tiene contacto, no está en contacto con la realidad, sino que cree en causas imaginarias, manteniendo a la humanidad creyente inmersa en un juego de ideas y seres imaginarios,… se hace necesario construir la realidad porque la realidad, en el cristianismo, simplemente, no existe.

El mundo que hemos construido durante los últimos 20 siglos es un mundo imaginado, mundo que lo invade todo, no sólo nuestras creencias, también nuestro quehacer diario, nuestra vida, nuestra forma de pensar, nuestras instituciones,…y si todo se apoya en nada real, el nihilismo está servido y será el comienzo, tras negar lo imaginado, de crear la realidad con la que entrar y estar en contacto.

El cristianismo está montado no sólo sobre errores, sino sobre errores dañosos, viciosos, que envenenan la vida.

Es necesario subvertir el orden con la nueva transvaloración.

Hemos pensado durante siglos que vivíamos en un mundo real y ahora sabemos que no lo era, que era un mundo imaginado, construyamos ese nuevo mundo real.

La ciencia misma ha surgido en lucha y contra el sacerdote que nos predicaba, preguntándonos, por qué la obsesión de los científicos por saber cómo funciona la realidad cuando lo realmente fundamental es aspirar al otro mundo, el realmente real, y no el engañoso y superficial en el que nos movemos mientras vivimos.

¿Por qué empeñarnos en conocer este mundo, para qué querer hablar todas las lenguas del mundo, cuando lo fundamental es salvar nuestra alma?.

La nivelación de la humanidad por abajo, la igualdad de derechos, la salvación del alma, la instauración de la democracia, el socialismo, el anarquismo, … todos ellos son valores cristianos con los que se ha luchado para que haya un solo rebaño.
¿Y el pastor o los pastores?

El cristianismo representa la lucha a muerte contra la jerarquía natural, contra el derecho de los señores, contra la desigualdad natural de los hombres, la lucha contra todo lo que ha significado altura de alma y respeto entre los hombres.

Veneno del cristianismo.

“El aristocratismo de los sentimientos ha sido socavado de la manera más subterránea por la mentida de la igualdad de las almas, el triunfo de “los más”, no de “los mejores” y, llevado a eso a ejecución, han surgido tantas revoluciones y tantas guerras, tanta sangre y tantos crímenes.
El cristianismo es una rebelión de todo lo que se arrastra por el suelo contra lo que tiene altura: el evangelio de los viles, envilece”.

¡El falso mundo de las ilusiones religiosas que ha coloreado, que ha interpretado el mundo de esa manera, desde esa perspectiva¡.

Creer en la igualdad de todos los hombres, porque “todos somos igualmente hijos de Dios”… es negar la jerarquía y la aristocracia de los mejores, una casta privilegiada, por superiores, no admitida por el rebaño igualitario, incluso ser tildada de “soberbia” (pecado mortal).

La casta suprema, “los menos” y mejores, los más espirituales, los dignos de ser los “pastores”, vs la casta de “los más”, superficiales, el rebaño.

Una jerarquización de tipo espiritual y no de otro tipo, material o psicológico.

Pero si sólo esos “menos y  mejores”, esa casta especial, pueden comprender la necesidad de la jerarquización espiritual, tendremos problemas, por la rebelión de los “más y mediocres”

“Los afines a mí”, “mis lectores predestinados”, “los que entiendan mi Zaratustra”…si sólo ellos, a los que van dirigidas sus principales obras, pueden comprender su doctrina….¿Cómo llevar a la práctica esa transvaloración, de la que surja la nueva sociedad, si no es imponiéndola y no convenciendo al rebaño?

NADA de todo lo anterior nos vale, todo ha sido un mundo imaginado, falso, del que debemos desvincularnos, estamos instalados en el NIHILISMO.

lunes, 16 de julio de 2018

NIETZSCHE (4) EL ANTICRISTO



EL ANTICRISTO.

El Anticristo está escrito con rabia, con dolor, con angustia, pero también contiene un análisis de aquello que ha constituido la razón de ser Occidental, el eje fundamental,  el sentido de civilización a lo largo de los dos últimos siglos.

Son muchos los textos, los lugares, en que aparecen el insulto, el escarnio, la mofa,…a los sacerdotes, pero es en el “Crepúsculo de los ídolos” donde encontramos, quizá, el texto más duro.

“Se acerca el tiempo –lo prometo- en que el sacerdote será considerado como el hombre más bajo, como nuestro chandala (paria), como la especie más mendaz, más indecorosa de hombre…”

Es sabido que su “Zaratustra” es el libro clave de su pensamiento, pero en su Anticristo afirma: “este libro pertenece a los menos. Tal vez no viva todavía ninguno de ellos. Serán, sin duda, los que comprendan mi Zaratustra”

Parece que excluye lectores, pretende ser leído por pocos, comprendido por menos, igualado por hiperbóreos (región nórdica, muy septentrional, perteneciente o relativo al pueblo habitante de cierta región donde se vive sin esfuerzo de los productos de la tierra).

“Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto”
Y, si esto es verdad, entonces todo el conocimiento anterior es vano, toda la historia es inútil, todas las interpretaciones de la realidad están viciadas, y lo están simplemente por ser morales. Están viciadas todas las ideas que provienen del suelo cristiano.

“Hoy que hemos ingresado en el movimiento opuesto a aquel, hoy que, sobre todo nosotros, los inmoralistas, intentamos con todas nuestras fuerzas expulsar de nuevo del mundo el concepto de culpa y el concepto de castigo…no hay, a nuestros ojos, adversarios más radicales que los teólogos, los cuales, con el concepto de “orden moral del mundo” continúan infectando la inocencia del devenir por medio del “castigo” y la “culpa”,
El Cristianismo es una metafísica del verdugo”

Si sólo nosotros somos capaces de salir del laberinto, todos los modernos, incluso los contemporáneos, que no son hiperbóreos, han estado y están perdidos, todo el espíritu europeo se ha hundido en una de sus peores crisis y lo único que queda es aprender, o seguir a esos pocos hiperbóreos, o al menos, escuchar sus propuestas.

El hombre moderno, racionalista él, está perdido y él se siente fuera de la modernidad y de las ideas modernas, de las que se avergüenza.

De los contemporáneos sólo salva o rescata a Schopenhauer: “el último alemán que merece ser tenido en cuenta”.

Hace una crítica agresiva al judaísmo como creador y divulgador de una religión basada en el odio y en el resentimiento contra la vida, por entronizar una visión de las cosas fundamentada en el desprecio por lo terrenal y sensual.
Una religión que ha colocado en la cúspide del poder al sacerdote y, a través de él, ha logrado sacar partido de todo lo débil y parasitario elevando el chandala (el paria) a categoría de “hijo de Dios” y poniendo al mundo entero a adorar a seres imaginarios, a figuras imaginarias, causas imaginarias, destruyendo todo sentido de realidad y haciendo del mundo un manicomio durante siglos. Manicomio que encuentra en la Iglesia uno de sus pilares básicos.

“Ni la moral ni la religión tienen contacto, en el cristianismo, con punto alguno de la realidad. Causas puramente imaginarias (“Dios”, “alma”, “yo”, “espíritu”, la “voluntad libre”, la “voluntad no libre”; efectos puramente imaginarios (“pecado”, “redención”, “gracia”, “castigo”, “remisión de los pecados”). Un trato entre seres imaginarios (“Dios”, “espíritus”, “almas”); una ciencia natural imaginaria (antropocéntrica; completa ausencia del concepto “causas naturales”); una psicología imaginaria (puros malentendidos acerca de sí mismo, interpretaciones de sentimientos generales, agradables o desagradables, de los estados del “nervus sympathicus”, por ejemplo con la ayuda del lenguaje de signos de una idiosincrasia religioso-moral (“arrepentimiento”, “remordimiento de conciencia”, “tentación del demonio”, “cercanía de Dios”); una teología imaginaria (“el reino de Dios”, “el juicio final”, “la vida eterna”). Este puro mundo de ficción se diferencia, con gran desventaja suya, del mundo de los sueños, por el hecho de que este último refleja la realidad, mientras que aquel falsea, desvaloriza, niega la realidad.
Una vez inventado el concepto “naturaleza” como anticoncepto de “Dios”, la palabra para decir “reprobable” tuvo que ser natural.
Todo aquel mundo de ficción tiene su raíz en el odio a lo natural -¡la realidad¡- es expresión de un profundo descontento con lo real”

El envenenamiento de la humanidad a costa de estos falsarios ha llevado a Occidente a lo que ahora es: un sitio de perdición donde no se encuentran seres ni lugares sanos. Allá donde ha llegado esta religión todo ha sido envenenado y arrasado.

De los judíos viene todo el mal, y contra el judeo-cristianismo es la cruzada que Nietzsche emprende, cruzada que parece tener características evangélicas.
Con un discurso duro, hiriente, destructivo, iconoclasta.

“Cuando se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida sino en el más allá –en la nada- , se le ha quitado a la vida como tal el centro de gravedad.
La gran mentira de la inmortalidad personal destruye toda razón, toda naturaleza existente en el instinto; a partir de ahora todo lo que en los instintos es beneficioso, favorecedor a la vida, garantizador del futuro, suscita desconfianza.
Vivir de tal modo que ya no tenga sentido vivir, eso es en lo que ahora se convierte el “sentido de la vida”.

Como si vivir fuera desvivirse en esta vida para que, tras morir, resucitar a una vida imaginaria, eterna, perfecta,…
Sólo puede decirse SÍ a la vida no poniéndola fuera de sí misma.                                       

Quizá la culpa de todo ha provenido de aquel rabino, sacerdote judío por antonomasia que lleva a cabo la gran falsificación evangélica y que ha durado, ya, 2.000 años.

sábado, 14 de julio de 2018

NIETZSCHE (4). CRÍTICA A LA MORAL JUEDEO-CRISTIANA


Al revés de lo que normalmente se cree y se afirma, que el lenguaje es algo fijo (la R. A. E: “limpia, fija y da esplendor”), para Nietzsche el lenguaje es móvil, ágil, danzante.
Permanentemente está destruyendo la lógica, sus conceptos, al contrario de lo que se ha hecho tradicionalmente, se rompen, o se diluyen, o saltan a la metáfora, o son fundamentalmente polisémicas. De ahí la dificultad para comprender su pensamiento y la pluri-interpretaciones a que da lugar.

Y como “todos estamos atrapados en la gramática” pretendemos acudir a él con los esquemas tradicionales de la lógica y del lenguaje y es como si alguien quisiera coger agua con una cesta, que se escapa, aunque es verdad que queda húmeda, pero sólo eso, húmeda, no agua.

¿Cómo expresar en palabras, fijas y externas, las “vivencias profundas” cambiantes e íntimas?

Las fotografías, fijas y estáticas, de la corriente de un río, que cualquiera puede hacer y contemplar, y la sensación de estar inmerso en la  corriente de ese río.

¿Pueden las primeras ser reflejos exactos de la segunda?
Pues lo que hacen la mayoría es contemplar las fotografías de esa auténtica realidad que no deja fotografiarse y que invita a sumergirse.

El ataque a la moral judeo-cristiana constituye lo más iconoclasta de su pensamiento por considerarla “negadora de la vida por excelencia”.

“No existe una moral absoluta y exclusiva… y toda moral que se afirma excluyendo a todas las demás destruye demasiadas fuerzas vivas y hace pagar un precio muy caro a la humanidad.
Los discrepantes, que con frecuencia son los inventivos y creadores, no deben ser sacrificados.
No es conveniente considerar vergonzosa la transgresión moral de pensamiento y de obra; hay que llevar a cabo muchos intentos nuevos para transformar la existencia y la sociedad; es preciso que el mundo se libere del enorme peso que supone la mala conciencia; es necesario que estos fines generales sean aceptados y fomentados por todo aquel que busque honradamente la verdad”

Un ataque a 2.000 años de cristianismo que culmina con la famosa “Ley contra el Cristianismo”, que cierra su “Anticristo”.

De nuevo el martillo minando los cimientos sobre los que está montado Occidente.

El texto es duro y puede resultar escandaloso para mentes sensibles:

“Dada en el día de la salvación, en el día primero del año 1 (el 30 de Septiembre de 1.888 de la falsa cronología)

Guerra a muerte contra el vicio: El vicio es el Cristianismo.

Artículo 1: Viciosa es toda especie de contranaturalaza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote; él enseña la contranaturalaza. Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene el presidio.

Artículo 2: Toda participación en un servicio divino es un atentado a la moralidad pública. Se será más duro contra los protestantes que contra los católicos, más duro contra los protestantes liberales que contra los protestantes ortodoxos. Lo que hay de criminal en el ser cristiano crece en la medida en que uno se aproxima a la ciencia. El criminal de los criminales es, por consiguiente, el filósofo.

Artículo 3: El lugar maldito en que el Cristianismo ha encovado sus huevos de basilisco será arrasado y, como lugar infame de la tierra, constituirá el terror de toda la posteridad. En él se criarán serpientes venenosas.

Artículo 4: La predicación de la castidad es una incitación pública a la contranaturalaza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto “impuro” es el auténtico pecado contra el espíritu santo de la vida.

Artículo 5: Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestra chandala (paria), se le proscribirá, se le hará morir de hambre, se le echará a toda especie de desierto.

Artículo 6: A la historia “sagrada” se la llamará con el nombre que merece, historia “maldita”. Las palabras “Dios”, “redentor”, “salvador”, “santo”, se las empleará como insultos, como divisas de los criminales.

Artículo 7: El resto se sigue de aquí”


viernes, 13 de julio de 2018

NIETZSCHE: EL FILÓSOFO ICONOCLASTA ( y 3)




“Todo lo que considerábamos bueno, santo, verdadero, los juicios de valor más altos sobre la existencia, ahora resulta que son falsos”.

Toda la historia general, desde el mundo hasta el hombre, ha resultado ser un castillo en el aire, inventado por personas e instituciones interesadas para adorar a los dioses y esclavizar a los hombres.

Y lo estamos comprobando en la realidad contemporánea, cómo todo se desmorona, se derrumba y arrastra, en su caída, todo lo que se sustentaba sobre esa falsa base.

Si Dios sostenía todo el artificio, y “Dios ha muerto”, entonces…

El espíritu europeo ha ido derrumbándose arrastrando con su muerte el mundo entero.

Sólo quedan ruinas de lo que fue santo y sagrado y si Occidente sigue aferrado a esas ruinas como única posibilidad de salvación…

Si la única interpretación ha dejado de serlo todo el sentido que se tenía de la existencia “ha sido en vano”.

La mayor crisis del pensamiento Occidental, la mayor colisión de conciencias, el vértigo está servido.

“La desconfianza ante nuestras anteriores valoraciones crece hasta llegar a la pregunta: ¿no son todos los valores medios de seducción con los cuales se alarga la comedia sin que se aproxime a lo más mínimo a un desenlace?”

No vayamos a pensar que Nietzsche provoca la crisis del mundo Occidental, él simplemente la anuncia.
Los problemas con los que se enfrenta pueden ser considerados como eso: anuncios, posibilidades, grandes intuiciones de lo que puede suceder.

El anuncio de la muerte de Dios, el del Superhombre, el del Nihilismo, el del Eterno retorno.
Estos cuatro grandes anuncios se imbrican y se combinan en un entramado, apuntando hacia el porvenir humano.

Nietzsche está elaborando una especie de mapa del futuro: primero destruyendo para diseñar y construir después, aplicando el dicho de “para construir un templo hay que destruir un templo”, un lema bíblico y que puede extrapolarse a toda su filosofía.

“Yo desconfío de todos los sistemáticos y me aparto de su camino. La voluntad de sistema es una falta de honestidad”.

Para ese nuevo comienzo de una nueva humanidad es necesario establecer nuevos cimientos en la reflexión humana.

Introducirse en el mundo nietzscheano es estar dispuesto (libres de prejuicios) a pagar el precio de destruirlo todo.

Comprender la filosofía de Nietzsche puede no ser sumamente difícil, lo realmente difícil es ser y vivir nietzscheanamente.

Vivir la muerte de Dios (no sólo entenderla) y abrir la puerta por la que penetre el Nihilismo, siendo consciente de ello es una labor de un héroe.
Porque es la sensación de estar completamente abandonado, en un universo inútil, sin saber ni de donde se viene ni hacia donde se va.
Completamente solo, en la soledad profunda, que es la soledad filosófica.

Sin Dios y sin ley.

“Nadie es responsable de existir, de estar hecho de este o de aquel modo, de encontrase en estas circunstancias, en este ambiente.
Uno no es la consecuencia de una intención propia, de una voluntad, de una finalidad.
No hay un ideal de hombre a alcanzar, como no hay un “ideal de felicidad” o un “ideal de moralidad”,
Es absurdo querer echar a rodar su ser hacia una finalidad cualquiera.
Nosotros hemos inventado el concepto “finalidad”.
Se es necesario, se es un fragmento de fatalidad, se forma parte del todo, se es en el todo, no hay nada que pueda juzgar, medir, comparar, condenar nuestro ser, porque esto significaría juzgar, medir, comparar, condenar el todo.
Pero ¡no hay nada fuera del todo¡
Que no se haga, ya, responsable a nadie.
El concepto de Dios ha sido, hasta ahora, la gran objeción contra la existencia”

Destruida la Historia, plantado en la puerta de la eternidad con miedo de entrar y con miedo de permanecer fuera, pretendiendo ser normal en un mundo anormal,

“Vuestros negocios, que es lo que más os preocupa, os atan al lugar donde vivís, a vuestra sociedad, a vuestros gustos. Estáis embebidos en los negocios, pero sois perezosos en las cuestiones del espíritu, os satisface vuestra deficiencia y tenéis el delantal del deber prendido a esa satisfacción.
Así vivís y así queréis que vivan vuestros hijos”

Nietzsche mira el porvenir humano y ese porvenir es éste en que vivimos, carente, desde luego, de mucho aún de lo presagiado por él.

“La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más alto,… El progreso es, meramente, una idea moderna, una idea falsa.
El europeo de hoy sigue estando, en su valor, profundamente por debajo del europeo del Renacimiento; una evolución posterior no es, sin más, una elevación, una intensificación, un fortalecimiento”.

Dios ha muerto y, sin embargo, pretendemos vivir como si existiera.

La moral judeo-cristiana se ha desmoronado y la sostenemos como se sostiene un cadáver.

Nuestra miopía pretende mirar atrás, en vez de mirar hacia delante.
¿Somos, acaso, una especie miope? ¿O nuestro temor a enfrentarnos a la verdad clara y desnuda no conoce límites, y preferimos refugiarnos en ultramundos, en ideales o en ilusiones, a reconocer que, simplemente, estamos solos en el Universo y obligados a dictarnos nosotros mismos nuestros valores y nuestras leyes?

jueves, 12 de julio de 2018

NIETZSCHE: EL FILÓSOFO ICONOCLASTA (2)




Es decir, el “platonismo” es el generador del “Nihilismo”, el más pesado de los huéspedes, que avanza sobre Europa con el paso lento, pero seguro, de la pérdida total de vida, que hará de la cultura europea “el matadero del espíritu”.

Si “nada (nihil) de lo anterior vale y la vida y el mundo han estado basados y fundamentados en esa “nada”, no es de extrañar que el “nihilismo” (bajo una de sus formas, al menos, la secularización, Europa está convirtiéndose en Ese “matadero del espíritu”.

Su aversión al Platonismo, su odio tanto a Kant como a Espinosa (Spinoza), su rechazo a la moral cristiana, sus desprecios a Occidente, junto a la irrupción  de su propia filosofía y sus planteamientos claves son los que deberán llevar a la humanidad hacia otros cambios y a otras formas de valorar la existencia.

Ahora los clásicos problemas de la filosofía, a la luz de la nueva perspectiva nietzscheana, son planteados de otra manera distinta.

En esta o para esta filosofía del porvenir es difícil separar el terreno filosófico del terreno moral.

Todos los filósofos han pretendido moralizar, han pretendido, en su búsqueda de la verdad, a cualquier precio, ser los dirigentes y los ordenadores del mundo, en una interpretación de la realidad con base en unos valores determinados.

Esa “Voluntad de Verdad” atraviesa toda la historia del pensamiento occidental, desde Platón hasta él pero él está justamente ahí para ser el destructor de esa forma de pensar y de valorar la existencia.

Filosóficamente, pues, podría decirse que la historia de la Filosofía se divide, como la historia general se dividía en a. C y d. C en “antes de mí (Nietzsche) y después de mí”.

Toda esa estructura milenaria prenietzscheana debe ser derribada con el “martillo” y convertir la cisura del “antes y el después”.

“Es de capital importancia que se suprima el mundo verdadero. Éste es el gran cuestionador y el gran devaluador del mundo que nosotros somos. Él ha sido, hasta ahora, nuestro más peligroso atentado contra la vida.

Mientras se mantenga el “allí arriba” y éste sea “supervalorado”, el aquí abajo, yo y el mundo, no son más que la sentencia del místico: “una mala noche (tiempo pequeño, nuestra vida terrenal) en una mala posada (espacio concreto)”

Pero es que esa “Voluntad de Verdad” no es una potencia moral, sino una forma de manifestarse la “Voluntad de Poder”.

“No hay ni espíritu, ni razón, ni pensamiento, ni conciencia, ni alma, ni voluntad, ni verdad: todo son ficciones inservibles.
No se trata de “sujeto” y “objeto” sino de una determinada especie animal que únicamente prospera bajo una cierta exactitud relativa y, sobre todo, regularidad de sus percepciones”.

Esa afirmación categórica anterior es la que ha producido (y sigue produciéndolo) un rechazo instintivo de su filosofía tanto por parte de los filósofos académicos como de los filósofos en general, pertrechados de “platonismo” y ajenos al nuevo catálogo de categorías que Nietzsche ha puesto en funcionamiento.

El intento de Nietzsche es mayor que el “intento quijotesco” de salvar damas y defender viudas luchando contra “molinos-gigantes”, se trata del envés a la tradición, no es mero intento de mejorar una sola parte, es “contra el todo”.

Exceptuado Heráclito todos los demás filósofos anteriores a él serán vilipendiados, destruidos, subvalorados, por ser los causantes de la “antivida que proponen como auténtica vida” por mantener el esquema interpretativo del “platonismo”.

El aspecto destructivo de su filosofía, el primer paso en su caminar filosófico, se concreta en ese ataque frontal, esa lucha a muerte, contra la metafísica, ese ataque personal contra los principales concepto de la misma, contra el platonismo como reino supremo de la Idea y sus derivaciones idealistas y positivistas.
Este primer paso destructivo para allanar el solar de su futura edificación es lo que más ha calado en sus estudiosos, porque parece escribir con sangre.

Nietzsche el destructor, Nietzsche con el martillo derrumbando los ídolos del pensamiento Occidental, Nietzsche el iconoclasta por antonomasia, que inaugura la Crisis Occidental y pone la primera piedra que sirva como punto de partida para todo lo que el siglo XX ha no sólo pensado, sino realizado en la Praxis: el Nihilismo.

“Nada de lo anterior valía, por eso lo hemos destruido para construir el nuevo mundo valioso.

“Superación de los filósofos mediante la destrucción del mundo del ente: período de transición del Nihilismo, antes de que exista la fuerza de invertir los valores y de deificar, de bendecir lo que deviene, el mundo aparente como el único mundo”

Que sólo exista lo que realmente existe, este mundo, terrenal, temporal, deviniente, imperfecto,… pero el único hogar para el hombre nuevo.

El Nihilismo supone la conciencia de una grave crisis, de la “mayor colisión de conciencias, de una crisis como jamás la ha habido en la tierra”

“Describo lo que viene: el advenimiento del Nihilismo… los signos se hallan por todas partes, sólo faltan los ojos para detectar estos signos. Celebro, no condeno, que venga: creo que tiene lugar una de las crisis más grandes, un instante en que el hombre recapacita sobre sí mismo de la forma más profunda: si el hombre se repondrá o no, si domeñará la crisis o no, es una cuestión que atañe a su fuerza: es posible”

La Muerte de Dios, como acontecimiento histórico occidental nos coloca a las puertas de una nueva interpretación de la realidad, una realidad atea, en su amplio sentido y filosófica, en su sentido último, ante la cual Nietzsche no retrocede sino que va colocando bases cada vez más profundas para lo que puede ser uno de sus “pensamientos abismales”.

Esta interpretación de la historia Occidental como historia “nihilista”, este planteamiento del Nihilismo como fenómeno contemporáneo nos ha dejado atónitos.

“Nada” de todo lo anterior vale.

miércoles, 11 de julio de 2018

NIETZSCHE: EL FILÓSOFO ICONOCLASTA (1)


Si los iconoclastas eran una secta que, etimológicamente y realmente, se distinguieron por ser “rompedores de imágenes (sagradas)”, Nietzsche sería el “filósoclasta a tiempo completo” ya que no deja títere con cabeza ni de los filósofos anteriores a él ni de sus filosofías respectivas (vamos a exceptuar a Heráclito y su “todo se mueve, todo cambia, el ser no es, lo que realmente es es el no ser,…)

Quizá por eso él mismo dice: “Yo no soy un hombre, soy dinamita” (y todos sabemos cuál es la finalidad y el objetivo de la dinamita).
Y, además, “contra todo lo creído, exigido, santificado”

Sus dos grandes “iconos” a destruir, con su “dinamita” son: 1.- La Metafísica, y 2.- La Moral judeo-cristiana.

En ambas están contenidas todas las demás destrucciones, aunque pudiera uno preguntarse si una vez destruida la Metafísica lleva ya implícita la otra destrucción.

La Metafísica a destruir es la base de todos los valores que han guiado el devenir histórico y cultural de Occidente.

Hay que derribarlo todo no por el afán destructivo sino para dejar despejado el solar y poder construir en él una nueva valoración (su “transvaloración” en base a la vida y no a la razón.

¿Por qué su aversión absoluta al cristianismo y a los cristianos, a los sacerdotes, a la Iglesia como institución, al Dios cristiano en una forma desmedida y brutal?

DESTRUCCIÓN DE LA METAFÍSICA: CONTRA EL PLATONISMO.

Además el ataque a la Metafísica lo realiza de una manera vivaz, altanera, provocadora, martilleante, con un sadismo lúdico al considerarla “el mayor peligro, el mayor error, la mayor mentira”.

Puesto que el mundo inteligible no existe, el hombre moral no está más cerca de él (aunque se lo crea) que el hombre físico.

Va recorriendo la historia con su martillo del conocimiento y va derribándolo todo, convirtiendo el martillo en un hacha que corte la raíz de “la necesidad metafísica de la humanidad”

Platón y Kant son sus dos iconos más destacado a destruir, “dos momentos del desarrollo de la idea” enmarcados ambos en un concepto: “Platonismo”.

El término “platonismo” no se refiere a Platón, a los platónicos y neoplatónicos, sino que se refiere a un esquema de pensamiento, a una forma de interpretarlo todo, desde el mundo hasta el hombre, así que “platónicos” han sido todos los filósofos y todas las filosofías prenietzschenas, siendo Kant uno de esos “platónicos” convertido en diana de los dardos de Nietzsche.


Todos recordamos el Mundo de las Ideas de Platón, que es el mundo real, y no este mundo material de seres, vivos y/o muertos, y que no son más que copias o participaciones imperfectas de la Idea perfecta.
Y todos recordamos el “fenomenon” y el “noumenon” kantiano.

Ese (este) “platonismo”, que se desarrolla históricamente, va impregnándolo todo: la concepción del hombre y del mundo, la concepción de la vida no como fin y meta a vivir sino como paréntesis, preparación, escalera para que, algún día, podamos ascender a la auténtica realidad, que es ultramundana, por lo que esta vida, este hombre, este mundo,…son algo despreciable en comparación con la vida de ultratumba que nos espera, y que es perfecta, eterna, definitiva.

“Platonismo” no como la doctrina de Platón, sino como un sistema de pensamiento englobador de todo aquello que “se considera necesario saber”  en Occidente.
Ese mundo de las ideas que va de la mano de la metafísica y de la ética, que se extiende a la sociedad y a la política y que engarza con la teoría estética.
La Verdad, el Bien, la Belleza,…todos los valores encadenados y de la mano, el Ser ante el que todos los pensadores occidentales han terminado postrados, mintiendo de la mejor manera que pueden mentir los filósofos: “Creyendo en la Verdad

Esta creencia fundamental de los filósofos ha detenido el avance de la humanidad, ha bloqueado la puerta del futuro, sembrando cizaña en el hombre y dando de digerir a la intelectualidad culta occidental la fe en algo milenario, disimulada a través de telarañas conceptuales que han ocultado siempre la verdad clara y desnuda.
La intención era engañarse de manera útil, inventando fórmulas y signos con cuya ayuda se redujo la multiplicidad desconcertante a un esquema práctico y manejable.

Pero se pone en juego una categoría moral: “ningún ser quiere engañarse, a ningún ser le es lícito engañar, en consecuencia: no hay sino una voluntad de verdad.
¿Pero “qué es la Verdad?

“El principio de contradicción” aportó el esquema: “el mundo verdadero, cuyo camino se busca, no puede estar en contradicción consigo mismo, no puede cambiar, no pueda devenir, no tiene ni ningún origen ni ningún final.

“Este es el error más que se ha cometido nunca, la verdadera fatalidad de error sobre la tierra: se creyó tener un criterio de realidad en las formas de la razón, siendo así que se las tenía para dominar la realidad, para malentender la realidad de una manera inteligente…”

Así, el Platonismo ha envenenado la vida en su multiplicidad y diversidad, ha pretendido crear unidad en la multiplicidad, ha debilitado al hombre durante siglos, haciendo de él un enano conceptual, ha generado sistemas para la mayoría, destruyendo la selectividad natural y al hombre del futuro.

“Ha invadido todas las esferas de la vida a través de la creación de valores colectivos, de la gregarización de los hombres”


martes, 10 de julio de 2018

A PROPÓSITO DE NIETZSCHE: LA CREACIÓN DE NUEVAS NOCIONES ( y 3)


“Nosotros, los nuevos, los carentes de nombre, los difíciles de entender”

“El ideal de un espíritu que juega, y juega ingenuamente, con todo lo que, hasta ahora, fue llamado santo, bueno, intocable, divino,..No es sino peligro, decadencia, rebajamiento…”

Lo que para los vulgares es excelso, para el genio es rastrero.

Aquí radica su odio al pueblo, al pueblo bruto, ignorante, incapaz de sentir lo que él siente, de percibir lo que él percibe.
La masa, la plebe, el populacho que estira sus fauces, los esclavos, los resentidos, los atormentados, los viciados.

En muchos de sus textos expresa Nietzsche su desprecio por los hombres vulgares.
Pero ¿cuál es el verdadero sentido y el alcance de esta crítica?

Lo que más odia Nietzsche es la ignorancia del pueblo y en la medida en que el cristianismo y sus sucedáneos (el sistema democrático y el socialismo) propenden a la nivelación de la humanidad, a la “pretendida” igualdad de los hombres, podemos entonces decir que Nietzsche desprecia toda la contemporaneidad civilizada, y ese siglo –el siglo XIX – como el siglo del pueblo y máxime el siglo XX como culminación del proceso de las ideas modernas y el aplebeyamiento logrado por la Revolución Francesa.

Es cierto que la ignorancia del pueblo es el abono ideal y la tierra fértil para la dominación de los señores y es cierto que nada hay más grato para los pobres, desheredados, inferiores,…que oír la cantinela de que nadie es más que nadie, que todos somos iguales,…(el lecho de Procusto).

Nietzsche se considera fuera del pueblo, fuera y superior a la masa, diferente (y no igual), como fuera del tiempo, fuera del lenguaje, fuera de la plebe.

Él es un Inmoral, un espíritu libre, un hombre superior, un anticristo, alguien devenido libre, por eso cree que puede hablar, que tiene poder para expresar lo más grande que se haya podido expresar a la humanidad.

“Yo trazo en torno mío círculos y fronteras sagradas; cada vez es menor el número de quienes conmigo suben hacia montañas cada vez más altas; yo construyo una cordillera con montañas más santas cada vez”.

Por eso puede pedir que perezca el hombre para que pueda surgir el superhombre, puede convocar a la humanidad a que siga otros caminos, a que escoja otras rutas, puede legislar para el futuro y “operar sobre milenios como si fuesen cera”

Él es el gran Liberador de Occidente, la voz más profunda del espíritu europeo, un “destino”
(Freud diría que “narcisismo ilimitado”)

Ante esta filosofía, todas las filosofías y todos los filósofos, pasados, presentes y futuros, resultan pálidos, garrapatean sólo conceptos sobre la realidad o, incluso, retoman muchos de sus pensamientos abismales.

La Moral Cristiana ha sido, hasta ahora, la Circe de todos los pensadores, éstos se hallaban a su servicio”
¿Quién, antes de mí, ha penetrado en las cavernas de las que brota el venenoso aliento de esa especie de ideal?
¿Quién se ha atrevido, siquiera, a suponer que son cavernas?”

Todos los anteriores a Nietzsche pueden ser declarados sólo moralistas, remedos de sacerdotes, tejedores de arañas conceptuales –al estilo de Hegel -, cristianos alevosos –al estilo de Kant- o cristianos prematuros, al estilo de Platón.

Una de las mayores aportaciones de Nietzsche es la ruptura con la tradición del Yo y del Ser, ruptura con una de las creencias más fuertemente tenidas en Occidente durante 25 siglos.

No ceja de criticar las tres doctrinas: La doctrina del Ser, de los antiguos; la doctrina del Alma de los teólogos cristianos, la doctrina del Yo, de los modernos.

Destruye para construir pero para que el nuevo edificio surja (su filosofía) tiene que forzar el lenguaje, único vehículo de expresión que existe, forzándolo a que exprese lo que no puede expresar, haciendo estallar los conceptos, forzando las palabras de mil maneras, sugiriendo, ocultando, en un juego metafórico que rompe los límites entre el discurso filosófico y el discurso poético y, también, callando cuando lo que quiere expresarse no puede expresarse.

“Puede ser altura del alma el que un filósofo calle”
Porque también el silencio habla de múltiples maneras y no siempre podemos estar prisioneros de las palabras.
Los filósofos deben aprender a callar porque, a fin de cuentas, el que más habla es el pueblo que, incluso se manifiesta escribiendo en los periódicos.

Nietzsche odiaba los periódicos, que reproducían, en el día a día, la banalidad de la época, “la bilis del sistema”.

¿Qué pensaría hoy Nietzsche ante esta aldea global informática en que se ha convertido el mundo, manipulando a las masas a través de informaciones totalmente interesadas, creando y esparciendo ideologías de otros pero acarameladas para llevarse al huerto a las mayorías ignorantes?

Es cierto que cada uno tira de una cita de Nietzsche para justificar sus ideas y/o sus conductas, porque lo que ocurre con la obra de Nietzsche es lo que ocurre con el evangelio, hay citas para todos los gustos.

“Pero no he encontrado hogar en ningún sitio: un nómada soy yo en todas las ciudades y una despedida junto a todas las puertas”

“Ajenos me son, y una burla, los hombres del presente, hacia quienes no hace mucho me empujaba el corazón; y desterrado estoy del país de mis padres y de mis madres”

“Por ello amo yo tan sólo el país de mis hijos, el no descubierto, en el mar remoto: que lo busquen incesantemente ordeno yo a mis velas”

“En mis hijos quiero reparar el ser hijo de mis padres: y “en todo futuro, este presente”.



A PROPÓSITO DE NIETZSCHE: LA CREACIÓN DE NUEVAS NOCIONES (2)



Llamaron “substancia” a lo que “está bajo” los accidentes y aunque éstos cambien ella no cambia.
Yo, por ejemplo, por quien han pasado tantos años, ha estado en tantos lugares, ha tenido a tantos alumnos,…y que, hasta que no me muera (¡y Dios no lo quiera!) seguiré siendo la misma substancia que fui desde el principio.

Descartes concluía (¿) el “sum” (la substancia existente) del “cogito” (el pensamiento).
“Cogito, ergo sum” porque como para poder pensar tengo que existir…

“Volo (voluntad), ergo sum (esencia existente)

Al comienzo está ese grande y funesto error de que la voluntad es una facultad…Hoy sabemos que no es más que una palabra.

Hay que crear “otro” lenguaje, con “categorías móviles” y despedir a esa “vieja hembra engañadora…con sus categorías permanentes y estáticas, incapaces de ser soporte de las vivencias.

Hay que aplicar el martillo a la tradición, que fue, pero que ya no es ni debe ser.

Unas nuevas categorías, de “nociones móviles”, de desplazamiento rápido, no conclusivas ni finalistas, a través de las cuales las antiguas categorías del pensamiento se revisten de otro color y abren otras posibilidades para que recojan la diversidad del mundo interior, el juego de las fuerzas, los instintos y, sobre todo, las vivencias internas, algo fundamental en su filosofía.

¿Cómo van a ser las fotografías, racionales, capaces de sintonizar con las vivencias de todo tipo?

Un juego de máscaras de vivencias, ocultas bajo otras vivencias, como un juego de muñecas rusas.

Y cuando, para ello, no sirvan ni siquiera las nuevas nociones habrá que acudir a las metáforas, a los símbolos poéticos y, en última instancia, al silencio, adelantándose a Wittgenstein y su Tractatus: “de lo que no se puede hablar, lo mejor es callarse”.

“Puede ser altura del alma el que un filósofo calle”

Y las vivencias, como sabemos, son siempre particulares. Remiten a una especie de mundo privado, personal, aunque no por ello totalmente subjetivo, porque pueden ser experimentadas por otros, muchos o pocos, aunque no totalmente idénticas.

“No tenemos nosotros, los filósofos, derecho a estar solos en algún sitio: no nos es lícito ni equivocarnos solos, ni solos encontrar la verdad”

“Con la necesidad con que un árbol da sus frutos, así brotan de nosotros nuestros pensamientos, nuestros valores, nuestros síes y nuestros noes, nuestras preguntas y nuestras dudas, todos ellos emparentados y relacionados entre sí, testimonios de una única voluntad…”

Pero, cada árbol da sus frutos, y los distintos naranjos dan naranjas, pero no las mismas naranjas, siempre habrá diferencias entre las naranjas.

Lo cierto es que cada filósofo va creando sus propias categorías y los demás, mediocres o vulgares y no genios, vamos utilizándolas, aprovechándonos de él y de ellas.

Categorías como “apolíneo y dionisíaco”, “superhombre”, “voluntad de poder”, “eterno retorno”, “nihilismo”, “muerte de Dios”, “espíritu libre” ¿no estamos usándolas como objetivas y universales?

Pero ¿qué se entiende, cómo se interpreta la “voluntad de poder”? ¿Y el superhombre? ¿Cómo lo interpretaron los nazis?
¿Qué se entiende por “Dios ha muerto” o “la muerte de Dios”? (Se refiere, sólo, al Dios de la religión?. Evidentemente NO.
En otro lugar de este blog me he extendido sobre qué entiende Nietzsche por “Dios” y por su “muerte”.
Y, ante un texto, después, llegan las interpretaciones.

¿Cómo se ha interpretado a Nietzsche y, sobre todo a su filosofía?

Todos hemos estudiado la Historia de la Filosofía y hemos tratado a los distintos filósofos ya encasillados en compartimentos estancos, en una época, en una corriente: el “racionalista Descartes”, el “empirista Hume”, el “existencialista Sartre”

¿Y cuando nos acercamos a Nietzsche?

El lenguaje es un instrumento de gregarización, de nivelación, de superficialización. Detrás de la comunicación lo único que existe es la necesidad de transmitir lo igual, no lo desigual.
Las palabras nos vuelven superficiales, nos hacen perder profundidad. Y las vivencias realmente profundas no pueden comunicarse: ni el remitente puede hacerlo ni el destinatario puede interpretar el lenguaje como el remitente intenta hacerlo.
El lenguaje parece que ha sido inventado sólo para decir lo ordinario, lo mediano o mediocre, lo comunicable. Con el lenguaje se vulgariza ya el que habla.

Pero el “lenguaje poético” es otra cosa.

No es fácil tener la vivencia de lo profundo, muy pocos hombres lo alcanzan.
Las puertas para llegar a ellas están cerradas para la mayoría de los mortales, porque la mayoría de nosotros somos vulgares y torpes, cabalmente ignorantes, y nos sentimos imposibilitados por herencia para traspasar esas puertas que se cierran automáticamente a los que no tienen derecho a ello por herencia espiritual.

La prosa abunda más que la poesía, y los hombres vulgares somos ilimitados comparados con el número exiguo de genios que pueden traspasar esas puertas, sus puertas, para entrar en sus profundas vivencias.
Su lenguaje no puede ser nuestro lenguaje.

La mayoría permanecemos fuera y sólo podemos consolarnos con el lenguaje poético de los genios.

“Los problemas supremos rechazan sin piedad a todo aquel que se atreve a acercarse a ellos sin estar predestinado, por la altura y poder de su espiritualidad”
“Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido, o dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él.

“Derecho a la Filosofía sólo se tiene gracias a la ascendencia, también aquí son los antecesores, la “sangre”, los que deciden”

“Cómo puede, entonces, el lenguaje, diseñado por la mayoría para la mayoría, transmitir vivencias que están a seis mil pies por encima del hombre moderno?”

Nietzsche se coloca fuera y superior a nosotros, habita en otra dimensión, dimensión en la que el lenguaje adquiere otro contenido, se viste de otro contenido y juega con otros significantes.


lunes, 9 de julio de 2018

A PROPÓSITO DE NIETZSCHE: LA CREACIÓN DE NUEVAS NOCIONES (1)



LA CREACIÓN DE LAS NUEVAS NOCIONES.

Al menos dos cosas son ciertas: 1.- Que Nietzsche odiaba la metafísica, y 2.- Que no tenía otra alternativa sino tomar prestadas esas condones metafísicas que tanto odiaba.
No lo quería, pero no podía evitarlo.
Se sentía atrapado en el lenguaje como quien odia un tipo de traje pero no tiene más remedio que usarlo sabiendo, siendo consciente, que ni la hechura, ni el corte ni el color concuerdan con sus deseos.
Condenado a expresar en palabras, en conceptos, aquello que se le escapaba permanentemente: sus vivencias más profundas.
Es, en versión sofista, querer captar la corriente del río sacándole fotografías desde el puente.

“Nuestras vivencias auténticas no son, en modo alguno, charlatanas. No podrían comunicarse si quisieran. $Es que les falta la palabra. Es que esos moldes no son idóneos para esos contenidos.
¿Cómo expresar en palabras, estáticas, la vivencia dinámica y creciente de la la tristeza que produce la agonía de un ser querido?.

Quien no lo siente, quien no lo está viviendo, quien sólo oye palabras, no puede captar lo que siente el que está sufriendo la vivencia.

Lo vital, las vivencias, la vida, no “encaja” en las cajas que son las palabras.

Y es que, así como es imposible saltar por encima de la propia sombra, Nietzsche se siente, con rabia, imposibilitado de saltar fuera del código.

Es verdad que menos es nada, pero lo cierto es que eso no es suficiente.

Nietzsche crea un lenguaje, introduce en él categorías nuevas, usa metáforas y símbolos, destruye el discurso lógico y utiliza categorías móviles que, más que mostrar, ocultan todo aquello que pretende comunicar.

De ahí la dificultad interpretativa.

¿Lo que él quería expresar puede ser captado por quien eso lee?

“El lenguaje parece haber sido inventado sólo para decir lo ordinario, lo mediano, lo comunicable. Con el lenguaje se vulgariza ya el que habla”

El laberinto de las palabras, en el que es muy fácil quedar atrapado y no poder salir de él.

Y podíamos preguntarnos si, con su obsesión por destruir la metafísica, sus nuevos términos recuperan la metafísica y el orden lógico que pretendía subvertir.
Aunque él, en una Historia de la Filosofía, se vería como allende la metafísica, aunque también pudiera ser que, aunque él se viera y se considerara así, hubiera desarrollado la última posibilidad que le quedaba a la metafísica, después de haber llegado, con Hegel, a su madurez en la línea del “ego cogito” cartesiano
Dicha posibilidad era cambiar de registro y pasar del “ego cogito” al “ego volo” que él despliega como la Metafísica de la Voluntad de Poder.

Es metafísica, pero otra forma de metafísica, o la última forma de metafísica.

Una lucha titánica: luchar contra el lenguaje, desde el lenguaje, e intentando crear otro tipo de lenguaje en el que se manifieste el “ego volo” (la voluntad) superando el lenguaje lógico del “ego cogito” (racional).

Muchas veces, en mis clases, exponía que “el hombre no existe, que lo que, realmente, existen son los hombres concretos, individuales, los de carne y hueso.

“El ser es y no puede no ser; el no ser no es y nunca podrá ser” (Parménides) y, contra él: “lo que, realmente, existe es el no-ser, el movimiento” de Heráclito.

“Contra la mentira del Ser, contra la mentira de los eléatas, contra todas esas doctrina de lo Uno”, lo que, realmente, existe no es la Unidad sino la Pluralidad, la Diversidad.

Yo explicaba, en mi etapa de docente, que “pasar del “ser” al “no ser” era la “aniquilación”, dejar de ser. No dejar de ser esto para pasar a ser aquello, porque seguiría estando dentro del “ser” (“ser esto”, “ser lo otro”, “ser lo de más allá”…es seguir “siendo”)

O “pasar del “no ser” o “nada” al “ser” era imposible de manera natural, porque eso tiene un nombre: “creación”: sacar del la “nada”, del “no ser”, el “ser” y bien claro lo afirma el principio de la Termodinámica: “En la naturaleza nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”, pero como, aún transformado, sigue “siendo”, es el triunfo de Parménides y de los eléatas.
Sólo el Dios cristiano, posterior, tendría en sus manos el poder “crear”  y el poder “aniquilar”, a los hombres sólo les quedaba el poder transformar una cosa en otra, pero que ya era y sigue siendo, aunque de otra manera.

“La “Razón” en el lenguaje: ¡Oh, qué vieja hembra engañadora!. Temo que no vamos a poder desembarazarnos de Dios, porque continuamos creyendo en la gramática”

Y es que el lenguaje ha servido, fundamentalmente, para dar identidad a lo diverso, para unificar aquello que no puede ser unificado, para establecer de por sí y en forma definitiva lo siempre diverso.

Yo soy un varón jubilado que ya no cumple los 70, mientras mi hija, mujer, trabajadora en la Banca, acaba de cumplir años, a penas los 40 y mi nieto, Santi, con 13, es un estudiante pero los tres somos “personas”, igual de personas, con los mismos derechos humanos.

Bajo la palabra abstracta y fría “persona” hemos realizado la unificación e identidad de tres individuos concretos, vivos, distintos.

Las categorías heredadas de los antiguos filósofos, Aristóteles y compañía, son una de las dianas contra las que disparar porque ellas son los soportes en que se ha fijado, pegado, anexionado, la “verdad”, ellas son las que han establecido lo que se considera “verdadero, bueno, bello,…”, la terrible mentira que subyace en la Voluntad de Verdad que gobierna el mundo del pensamiento y que los filósofos occidentales, a través de la larga historia de las ideas se han encargado de ir amarrando, generación tras generación,  manteniendo un orden lógico, semántico y sintáctico que puede ser considerado como La Gran Mentira Lingüística Occidental, hogar perfecto de la moral y sustentadora de los valores que han dado forma a todo esto que llamamos “civilización”.

¿Valen los pensamientos de los griegos del siglo IV y V, antes de Cristo, para el mundo occidental de hoy tras haber volado por encima de la civilización romana, la medieval, la renacentista, la moderna,…?

¿Es posible una petrificación de los valores de una época y de un espacio concreto para todas las épocas  y todos los espacios?
¿Las ideas, los valores, no traen inscritos su fecha de caducidad?.
¿Valen para “siempre” y para “todos”, independientemente de su origen?
¿No es esta forma de pensar y de comportarse una forma de fetichismo grosero?

domingo, 8 de julio de 2018

A PROPÓSITO DE NIETZSCHE: LA FILOSOFÍA DEL MARTILLO (2)



Pronunciar “Seminario de Tubinga” es comprender qué es, en el fondo, la filosofía alemana, “una teología artera”…los suabos son los mejores mentirosos en Alemania, mienten inocentemente.

¿A qué se debió el júbilo que, al aparecer Kant, recorrió el mundo de los doctos alemanes, compuesto en sus tres cuartas partes por hijos de párrocos y de maestros, a qué el convencimiento alemán que, aún hoy, sigue encontrando un éxito de teólogos?.

Kant fue, lo mismo que Lutero, lo mismo que Leibniz, una rémora más en la honestidad alemana, nada firme de suyo…

“Lo que no es condición de nuestra vida la daña: una virtud practicada meramente por un sentimiento de respeto al concepto “virtud”, tal como Kant lo quería, es dañosa.

La “Virtud”, el “Deber”, el “bien en sí”, el bien entendido con una carácter de impersonalidad y de validez universal, ficciones cerebrales en que se expresan la decadencia, el agotamiento último de las fuerzas de la vida, la chinería königsberguense…

Crítica a “todas” las morales: a la moral kantiana, a la moral judeo-cristiana, a la moral europea,… a todas, porque todas ellas pretenden ser “únicas” y poseedoras de la verdad, exclusivistas, imperativas.

El budismo es cien veces más frío, más veraz, más objetivo, que el cristianismo.

“Todos los medios con que se ha pretendido, hasta ahora, hacer moral a la humanidad han sido radicalmente inmorales”

Habrá, pues, que derruir la piedra angular, para que todo el edificio se venga abajo.

De la “destrucción” a la “construcción” a través del “análisis genealógico”.

El “martillo”, para destruir, es sólo el primer instrumento de su filosofía, luego serán necesarios otros instrumentos para la construcción del nuevo edificio.
Pero siempre será un error quedarse en ese primer paso, necesario, sí, pero intermedio y no final.

Su “nihilismo” es referente al mundo actual: “nada de él vale”, pero no es su filosofía definitiva.

¿Quién no ha oído y/o leído que Nietzsche es el verdadero teórico del nazismo y de la violencia racial?

En los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial la preocupación principal fue liberar el pensamiento de Nietzsche de las responsabilidades que los nazis le habían atribuido cuando se sirvieron de él para dar un fundamento “espiritual” y “alemán” a sus crímenes.

También se ha considerado a Nietzsche, en clave existencialista, como teórico de la crisis de la conciencia europea.

En Francia, Bataille,  Gide, Camus,…siempre estuvieron interesados en Nietzsche, aunque haya sido Deleuze el que haya iniciado una nueva lectura del mismo.

¿Por qué tanto interés en Nietzsche? ¿Qué les ha seducido de él?

Tristemente, pero fundamentalmente, su aspecto destructivo, iconoclasta, su “filosofía del martillo”, su lenguaje duro crítico, a veces incluso vulgar contra todo lo “creído y santificado” hasta ahora por accidente.

Su odio contra lo cristiano, lo teológico, lo que tenga sangre de teólogo.
Su destrucción de la moral y de todo lo que tenga que ver con la moral.
Su odio a la metafísica y su crítica descarnada a los filósofos metafísicos, a partir de Platón, incluso antes de Platón.
Su odio al espíritu del mundo en que le tocó vivir, un “matadero del espíritu”
Su desprecio a las ideas democráticas y a la democracia como sistema político de la plebe, del poder de la plebe.
Su desprecio del socialismo como la irrupción de lo colectivo y la proletarización del mundo.
Su odio a los anarquistas y a todo movimiento que considere derivado del cristianismo.
Su odio al sistema y a todos los sistemáticos, a todos aquellos que quieren cerrar el mundo en un cubículo de ideas, asfixiando la creatividad y el avance dialéctico.

En síntesis, su odio a la tradición, el desprecio a todo aquello que ha significado el atraso del mundo y una interpretación moral acorde con  unos valores que, en su lenguaje, son “valores de decadencia” que, en vez de afirmar la vida, la niegan y la degeneran hasta hacer de ella una sombra enfermiza de “otro mundo”

¡Han sido tantas y tan distintas, tan oscilantes, las interpretaciones de Nietzsche¡

¿Qué de extraño puede tener que sea considerado, junto a Marx y Freud, como un “filósofo de la sospecha”?

Con el “martillo” como instrumento filosófico, ha destrozado, ha derrumbado la “vieja fe” y a todos los considerados “grandes hombres” en la tradición de Occidente.

A todos esos “ídolos” que terminan derribados les dedica su “El crepúsculo de los ídolos (o de los dioses)” escrito en sus últimos años de su vida lúcida, verificando lo que yo ya le atribuí a San Agustín, “escribir con sangre” y cuyo subtítulo es “Cómo se filosofa con el martillo” y lo cerró con un apartado de “Así habló Zaratustra”, el apartado 29 de “De las tablas viejas y nuevas”, Tercera parte, hermosa metáfora del diamante y el carbón, al que antepuso por título: “Habla el martillo”

“Si alguien quiere formarse brevemente una idea de cómo, antes de mí, todo se hallaba cabeza abajo, empiece por este escrito. Lo que en el título se denomina “ídolo” es, sencillamente, lo que hasta ahora fue llamado “verdad”.

Crepúsculo de los ídolos, dicho claramente: la vieja verdad se acerca a su final.
Y no sólo los ídolos eternos, también los más recientes, en consecuencia, los más seniles. “Las ideas modernas”, por ejemplo”