jueves, 31 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (12)


Si la Biblia como tal, con el Antiguo y Nuevo Testamento, no fue reconocida hasta el Concilio de Nicea, siglo IV (325) y los evangelistas, tanto de los canónicos como de los no canónicos o apócrifos (Siglos I y II), quieren encontrar profecías confirmativas que anunciasen la venida del Mesías, se sienten ansiosos en esa labor, no tienen más remedio que recurrir a los textos judíos, cometiendo, entonces errores tanto de traducción como de interpretación.

Es ya clásica la errónea traducción como “virgen” (“He aquí que la virgen concebirá y parirá un hijo”) cuando en Isaías aparece “mujer joven, muchacha”.

Igualmente el texto de Miqueas: “Y tú, Belén, el más pequeño entre los lugares de Judá, de ti saldrá un Guiador que apacentará a mi pueblo, Israel”, por lo tanto Jesús deberá nacer en Belén, para que se cumpliera la profecía de Miqueas y, puesto que Belén era considerada la cuna de David, y de la estirpe de David tiene que ser el Mesías…

Además se sabe del poco rigor histórico, tanto topográfico como cronológico.

Atendiendo a los datos históricos que ellos mismos dan, Jesús no pudo nacer cuando los evangelistas dicen que nació, sino 6 ó 7 años antes (lo que constituye una contradicción: que Cristo nació 6 ó 7 años antes de Cristo.

Habría, pues, que inventarse (¿) un censo para que María, embarazada, y José tuvieran que ir a Belén a censarse y como llegó el momento de dar a luz… pues el pesebre del portal de Belén, la mula y el buey, los pastores, los reyes,…

Cuando hoy los críticos afirman que Jesús nació y vivió en Nazaret. De hecho se le llama “Jesús de Nazaret” o “nazareno”, como el nombre del lugar de nacimiento.

Otro error. En Mateo (23, 23): “mas, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del eneldo (anís) y del comino, pero dejáis lo más grave de la Ley: la Justicia, la Misericordia y la Lealtad...! Bien sería hacer aquello, pero sin omitir esto”

Pero, según leo, no se pagaban diezmos de los vegetales pequeños y menos aún si se criaban silvestres.

Mateo (4, 1-2): “Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y habiendo ayunado 40 días y 40 noches, al fin tuvo hambre”

¿Se puede ayunar durante tanto tiempo? Y si alguien aguantase tanto tiempo no es que tuviera hambre y sed es que….

Y es que el número 40 es, también un número paradigmático, representa el concepto de “renovación”, de “un nuevo comienzo” al pasar al número siguiente...

En la Biblia se repite muchas veces el número 40: Moisés sube al monte Sinaí y está allí 40 días y 40 noches sin comer pan ni beber agua (Éxodo (24, 18 y 34, 28); durante el diluvio estuvo lloviendo durante 40 días y 40 noches; los judíos vagaron por el desierto durante 40 años; Elías también estuvo 40 días y 40 noches orando en el monte (1 Reyes 19, 8).

Si lo hicieron Moisés y Elías ¿no iba a hacerlo Jesús?

miércoles, 30 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (11)


PABLO, NERÓN Y CONSTANTINO.

Es curioso. Las Epístolas de Pablo, auténticas o no, son anteriores, en el tiempo, a los cuatro Evangelios pero no acudamos a ellas a buscar información sobre Jesús, porque nada dice de Él y de su verdadera vida, habiendo estado, en el tiempo, más cercano y haber sido perseguidor de cristianos, que algo debería haber oído de ellos.

Es verdad que Saulo nunca había visto a Jesús, pero tampoco lo habían visto dos de los evangelistas y Juan, el “discípulo amado” poco dice del Jesús real, porque su evangelio es simbolismo puro y de corte gnóstico. Y lo que Marcos cuenta es lo que le dice Pedro que, como todo buen discípulo, exagerará las virtudes de su maestro (yo no me creo que el Sócrates real sea el descrito por Platón).

Saulo/Pablo tiene de Jesús una imagen teológica, lo ve como Cristo, como Mesías, no como una persona de carne que viviera en Palestina.

Leyendo sus Epístolas no hay manera de saber, algo al menos, acerca del hijo de un carpintero de Galilea.

“El cual es la imagen del Dios invisible, la primera de todas las criaturas, pues por Él fueron creadas todas las cosas, las que están en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos, imperios, principados o naciones: todas las cosas fueron creadas por Él  y para Él”.

Lo dicho pura teología.

En mis tiempos jóvenes había una discusión sobre la posible relación epistolar entre Pablo y Séneca.

La verdad es que, cogiendo fragmentos de ambos, era casi imposible atribuir certeramente cada una a cada uno.

En el Nuevo Testamento aparecen 14 Epístolas atribuidas a Pablo. Hoy se afirma que sólo 3 pueden considerarse totalmente auténticas (a los Gálatas, a los Romanos y algunas partes de la 1ª a los Corintios). En las demás se sospecha que, en todas ellas, se introdujeron interpolaciones posteriores y que algunas no pudieron ser escritas por él.

Hoy nadie discute que el texto de Flavio Josefo, en sus “Antigüedades Judaicas”, donde se habla de Jesús es un añadido posterior, una interpolación interesada.

El otro historiador de la época, del que se dice que era compatriota de Jesús, es Justo de Tiberias, escribió “Las Guerras de los Judíos” y “Crónica de los Reyes Judíos desde Moisés hasta Agripa II”. Ambas obras se han perdido, pero fueron leídas en el siglo IX por Focio, Patriarca de Constantinopla, quien experimentó una gran sorpresa al advertir que en ninguna de ellas se hacía mención de Jesús, como igualmente ocurría en el Flavio Josefo original.

Tácito, en los Anales, se refiere a “los cristianos”, pero nada dice de Jesús.

¿Es verdadero o falsificado lo que refiere o se le hace referir a Tácito, acerca de la relación de Nerón con los cristianos?

Es difícil concebir que, en tiempos tan lejanos como en los de Nerón los seguidores de Jesús, en Roma, pudiesen haber formado una congregación lo suficientemente numerosa que, además se ocultaban para no llamar la atención pública y despertar, de ese modo, el odio del pueblo hasta llegar a verse bajo el peso de una acusación como la de haber incendiado Roma.

Y tengo muchas dudas.

¿Incendió Roma Nerón por las tonterías que se han publicado?

¿Existía, en tiempos de Nerón, el suplicio del fuego, “las antorchas vivientes”, como lo magnificaría, siglos después, la propaganda cristiana para autoalabarse?

Además, ¿iban a quemar a los criminales en los jardines donde estaban refugiados los que se habían quedado sin hogar y en tiendas de campaña?

¿Por qué ningún escritor pagano se refiere a esos horrores y la única fuente, tan poco fiable, será la Iglesia triunfante tras Constantino y las ventajas de todo tipo conseguidas?

¿Una pequeña secta judía, porque el pueblo romano no hacía distinción entre cristiano y judío, pues ambos observaban la Ley de Moisés, iba a ser una amenaza para el Imperio?

Constantino, en el 313, a través del Edicto de Milán, concede libertad a los cristianos para reunirse y practicar su culto sin miedo a sufrir persecuciones.

Hasta el año 325, Primer Concilio de Nicea (Asia Menor, hoy Turquía) nos son aprobados como canónicos los 4 evangelios que conocemos (3 sinópticos, es decir, que pueden ser leídos en paralelo y el de Juan, gnóstico, simbólico, teológico.

Pero hasta esa fecha, entre las comunidades cristianas, circulaban muchos evangelios, se dice que 270.

La manera de decidir cuáles serían los revelados por Dios, es rocambolesca.

Pusieron los 270 evangelios encima de una mesa, salieron todos y cerraron la puerta. Los obispos asistentes al Concilio tenían la orden de estar rezando durante la noche para que Dios seleccionase los inspirados por Él. Y a la mañana siguiente, cuando entraron, sólo 4 quedaban sobre la mesa, los que serían incluidos en el Canon de la Iglesia, los “canónicos”. Los 266 restantes habían caído al suelo y fueron desechados como no inspirados o revelados, los “apócrifos” cuyo uso y lectura, tras el concilio sería considerado “delito capital”, por lo que debieron ser muchos los que morirían, pues eran los que se usaban en sus comunidades.

Recordemos que el Concilio de Nicea fue convocado por el Primer Emperador Cristiano, Constantino, que trasladó la corte desde Roma a Constantinopla.

Además de las condenas a las herejías y la aprobación de los Evangelios Canónicos, también se instituyó el Credo que todavía hoy se reza en las iglesias.

Como su objetivo era la unificación religiosa, como base de la unificación política, y como en el Imperio Romano estaban vivas ciertas herejías, como el arrianismo, a instancias de Osio, obispo de Córdoba, convocó el Concilio (por intereses políticos y usando el problema religioso como método para conseguir la ansiada unidad política)

EL MITO DE JESÚS (10).


 
MÁS INCONGRUENCIAS.

La teoría del “chivo expiatorio” ha estado muy extendida a lo largo del tiempo y en muchas culturas. También en el Cristianismo.

“Expiar” es remover la culpa o el pecado a través de un tercero.

El sujeto culpable queda absuelto de cualquier pena por medio de un objeto, animal (el “chivo”), o una persona, en el caso del Cristianismo y otras civilizaciones, que practicaban el sacrificio humano, generalmente una muchacha joven y virgen, vestida de blanco, y degollada en el ara del sacrificio.

En el caso del Cristianismo se va más allá, es el mismo Dios el que engendra a su Hijo, también Dios, y se encarna en el cuerpo de un hombre y será sacrificado al modo de su tiempo (en este caso por la crucifixión) y siempre por medio de la sangre, como medio para restablecer la relación rota y conseguir el perdón divino.

Y es que, para satisfacer al ofendido (Dios) la ofrenda expiatoria debía ser proporcional al ofendido (Dios). De ahí que Él mismo, en la persona de su Hijo, sea el sacrificio adecuado.

(Yo no me explico la obsesión por el olor y/o el color de la sangre en todos los dioses).

Era la manera de eliminar los obstáculos que impedían que determinados dioses fueran propicios a una comunidad o, en este caso, a toda la humanidad.

El Jesús de la fe, Jesucristo, habría sido consciente, durante toda su vida, de que había nacido para ser ese “chivo expiatorio” y redimirnos del pecado. Y esto ya había sido anunciado, proféticamente, en el Antiguo Testamento.

“Como una oveja fue llevada al matadero y como un cordero ante el que lo trasquila; enmudeció y no abrió la boca” son las palabras de Felipe (Hechos de los Apóstoles 8, 26 y ss.) explicándole al eunuco, ministro de Candaces, reina de los etíopes, que iba leyendo a Isaías y nada entendía.

Lo que decía Isaías era: “Sin duda alguna Él ha soportado nuestros agravios y padecido nuestros dolores, no obstante, quisimos verlo golpeado, castigado por Dios y afligido. Fue herido por nuestros delitos y castigado por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre Él y con sus azotes quedamos curados. Todos nosotros, como ovejas nos hemos extraviado; todos hemos vuelto a nuestras costumbres y el Señor ha arrojado sobre Él toda nuestra iniquidad. Sufrió por los delitos de muchos e intercedió por los que delinquieron”.

Y el eunuco va y, llegando a un lugar donde había agua, pide ser bautizado.

Según Frazer, en “La Rama de Oro”: “la transferencia del mal, al principio de los sufrimientos por otros, es comprendido y practicado generalmente  por razas y pueblos que se hallan en un nivel inferior de cultura social e intelectual. Esto sucede en la historia de la antigüedad clásica, mientras los pueblos permanecieron en estado de barbarie. El ejemplo característico es el sacrificio de Ifigenia”.

Ifigenia, la hija de Agamenón y Clitemnestra, quiso sacrificarla su padre a la diosa Diana para tener vientos favorables a la flota helénica. Pero la diosa se la llevó a Táuride como sacerdotisa.

Mientras los Evangelios sinópticos narran historias el de Juan es un Evangelio puramente teológico y simbólico.

La numerología tiene una importancia vital en las culturas antiguas. También entre los hebreos.

También Pitágoras los había interpretado geométricamente: 1 = el punto, 2 = la línea, 3 = la superficie, 4 = el sólido, 10 = número perfecto, la suma de los cuatro primeros números.

También: varón – mujer – familia (hijos) (aunque los mal pensados hablen de Pene, Tetas y Penes y Tetas

Los números tienen/tuvieron al menos tres significados: Cuantitativo, simbólico y gemátrico.

.- El cuantitativo es el de siempre y el de ahora también. Indica la cantidad de cosas, años, distancias…

.-El simbólico que no expresa una cantidad sino una idea. 1 = Dios, Uno y Único, 2 = hombre, dualismo de cuerpo y alma, 3 = totalidad (por lo de los tres tiempos: pasado, presente y futuro: todo el tiempo. El 7 = número perfecto (en el Apocalipsis se repite hasta 54 veces) y 7 son los sacramentos, y las 70 veces 7 que Pedro debe perdonar o los 7 espíritus malos o demonios que expulsó de la Magdalena…el 10, el 12,… Misticismo de los números (las 3 mujeres que, a lo lejos, divisan a Jesús crucificado, las 3 personas de la Santísima Trinidad, las 3 caídas en la subida al Calvario, al día 3 resucitó, las 3 negaciones de Pedro, las 3 denuncias a Judas como traidor, las 3 virtudes teologales, los tres lugares en el mundo de ultratumba (cielo (para los en gracia), infierno (para en pecado mortal)  y purgatorio (para los no totalmente sin pecado, lugar temporal y de paso). Luego habría que añadirle un 4º, el limbo (para los no bautizados, sin méritos para… ni deméritos para… y para “las buenas personas, anteriores a Jesús, por lo tanto no redimidos, y que el día del juicio final pasará, directamente, al cielo)

Aunque quiero recordar que no hace tanto Benedicto XVI lo ha eliminado al carecer de base bíblica alguna.

(En el Cristianismo: Dios (naturaleza divina), Jesús (dos naturalezas), Espíritu Santo (procedente del 1 del 2)

.- El gemátrico (a cada letra le corresponde un número: A = 1, B = 2, C = 3,…. Hay toda una teoría de los números en la Biblia.

Yo mismo, en este mismo blog escribí, gemátricamente, sobre el número de la bestia, el 666.

 

 

martes, 29 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (9)

INCONGRUENCIAS.

En Semana Santa, allá, en mi pueblo salmantino, estábamos todos de luto. Las imágenes de la iglesia estaban cubiertas con una tela morada y sólo estaba iluminado, por muchísimas velas, el Santísimo Sacramento, donde, de rodillas, íbamos turnándonos, haciendo las guardias.

Las campanas de la torre que, normalmente, tocaban 5 ó 6 veces al día y siempre que había algo especial (nacimientos, bodas, fuego, reunión de agricultores, en la hermandad de labradores, muertes y entierros,…) permanecían en silencio e íbamos los chiquillos, por todas las calles, tocando las carracas “para atronar a los judíos” y vocear, en las encrucijadas, las horas de “los oficios sagrados”.

Los judíos eran lo malos, los que habían condenado y crucificado a Jesucristo.

Pero la verdad es que, si es verdad que lo crucificaron, como a tantos otros, no pudieron ser los judíos porque sometidos al Emperador romano no tenían jurisdicción alguna, no podían ni juzgar, ni sentenciar, ni, menos aún, crucificar.

Cuando Marcos  pone en boca de Jesús lo que sería una acusación contra él: “yo destruiré este templo que está construido con manos y, en el término de tres días, edificaré otro hecho sin manos” (que, tomado literalmente, parece una broma y que, después, Juan lo interpretará simbólicamente) lo primero que habría hecho el pretor romano sería ir a ver si el acusado había intentado destruirlo y si no hay indicios de ello, pues lo olvidaría.

Se juzgarían los hechos, no las palabras.

Al Sanedrín sí que les habría jodido el negocio la destrucción del templo, porque acababa con el negocio que tenían montado en la venta de palomas y otros animales para el sacrificio y por el cambio de moneda.

El Sanedrín sí que podría haberlo denunciado, pero los romanos, si no hay hechos,….

Sería algo así, pero no igual, que nuestra Santa Inquisición. La Iglesia juzga y condena, torturando y quemando, pero como no puede, la Santa Institución, mancharse las manos con sangre (¡el tabú de la sangre¡) le encargan al poder civil que lo haga él. De esta manera sus bienes pasaban a manos de la corona.

Uno se quita de en medio a una persona molesta y el otro se beneficia económicamente. Amigos, ambos, en el negocio.

¿Pero, Pilatos? ¿Tan tonto era como para ceder así, por las buenas, a las incitaciones de una colonia o un pueblo sometido al que nada le debía?.

¡Joer! ¡Que me viene a la mente cómo nuestra Iglesia, más todavía que el Sanedrín, ha metido baza en la política para sacar no tajada, sino toda la carne, durante toda la historia¡

¿De verdad que Jesús entró en Jerusalén, vitoreado por toda la multitud, el domingo de Ramos y esa misma multitud es la que cuatro días después gritaría, ante Pilatos, “crucifícale”, “crucifícale”?.

¿Además montado en un burro?

¿No será algo añadido para “que se cumplieran las Escrituras”?. (Zacarías: “He aquí que tu rey viene a ti, es justo y trae la salvación; viene a ti, humilde, montado en un asno, en el asnillo nacido de la burra”).

¿Puede interpretarse; “Y en aquel día no habrá más cananeos en la casa del Señor de los ejércitos” como la profecía de que Jesús cogería el látigo y echaría por tierra las mesas de los cambistas y pondría en polvorosa a los vendedores de animales para el sacrificio?

¿Alguien puede imaginarse que yo, por ejemplo, que no creo en la resurrección de los muertos (y sí que me gustaría resucitar y ser eternamente feliz) y que creo que el cementerio, tras haber enterrado al difunto, es el lugar al que no debe volverse, porque allí ya nada hay y es la memoria el lugar en el que debe estar (o no estar) el finado, y que comprar flores y/o coronas de flores lo considera algo no sólo inútil sino sin sentido, me acercase a la puerta del cementerio y tirase por el suelo los puestos de flores y comenzara a insultar a los que sí comprasen y las pusieran sobre las losas?.

Y quien dice “flores en el cementerio” dice “velas en las iglesias”. ¿Quién soy yo para imponer mi creencia/mi no creencia a los demás y obstaculizar las suyas y sus prácticas por creer en un favor concedido por su Dios o una enfermedad espantada?.

Dice El Salmo 22, 2: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” y en Marcos (15, 34): “Eloí, eloí, lama sabachtani” que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”, exactamente igual que en Mateo (27, 46).

Pero ¿no parece raro morir, crucificado, con esa pregunta? Tenía razón el ladrón malo: “si eres Dios por qué no…?

Además, se dice que fueron las últimas palabras de Jesús en la cruz, pero ¿quién las oyó si todos los discípulos habían huido y estaban escondidos, incluso Pedro lo había negado y “había también unas mujeres que, de lejos, lo miraban, entre las cuales estaba María Magdalena….¡” Luego, desde lejos, es difícil (imposible) oír la voz del crucificado.

Como es raro que “algunos de los presentes, oyéndole, decían: “mirad llama a Elías”. Suponiendo que los únicos que hubiera alrededor de la cruz fuesen los soldados romanos, haciendo guardia, para que nadie… ¿Qué iban a saber los romanos de “Elías”, el profeta, si su religión….?

Salmo (22, 8): “se burlan de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza” y Mateo (27, 39): “los que pasaban le injuriaban, moviendo la cabeza”.

La crucifixión, ¿fue clavado en/por las palmas de las manos o por las muñecas?, ¿los dos pies con un clavo o dos clavos, uno para cada pie? O, lo más seguro (pues el peso del cuerpo rasgaría las manos y el cuerpo caería) ¿no estarían los crucificados, con los pies apoyados en un pequeño asiento y atados, no clavados?

Salmo (71, 22): “…me dieron a beber vinagre”. Mateo (27, 48): “ uno de ellos tomó una esponja, la empapó en vinagre… y le dio a beber.

Salmo (22, 19): “se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi túnica”. Mateo (27, 35): “se dividieron sus vestidos, echándolos a suerte”

Y uno se pregunta cómo sería y cómo estaría la ropa de Jesús como para ser ansiada, incluso repartida, por los soldados.

Salmo (41, 10): “Aquel en quien me confiaba y comía mi pan, alzó contra mí su calcañal” o sea, profecía de Judas.

Isaías (35, 5): “Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, se abrirán los oídos de los sordos, entonces saltará el cojo como un ciervo y la lengua de los mudos cantará gozosa”, Mateo (11, 5): “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen….”

Que uno se pregunta cómo es que, si todo esto ocurría y lo veía la gente (que el ciego ahora veía, que el paralítico, ahora andaba,….) cómo es que no lo seguían TODOS.

(Podía seguir viendo analogías o símiles)

Yo, personalmente, veo, al comparar los paralelismos, que los pormenores de la historia de la pasión fueron extraídos de los textos del Antiguo Testamento, sobre todo del Salmo 22, que conocerían bien, como todo buen judío, añadiendo explicaciones, “para que se cumplieran las Escrituras”

Vestir a Jesús, del Nuevo Testamento, con las ropas extraídas del Antiguo Testamento.

lunes, 28 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (8).


LOS MILAGROS.

Dice el Diccionario de la R.A.E. que milagro es: “un hecho inexplicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.

Habría que matizar lo de “inexplicable por las leyes naturales” y añadir que “hasta el día de hoy y con los conocimientos científicos de que disponemos”, porque pudiera ser que mañana o de aquí a X tiempo, al conocer mejor la naturaleza y sus leyes, le encontremos explicación y, entonces, dejaría de ser milagro y estaría de más la intervención sobrenatural de origen divino.

De hecho es lo que ha ocurrido a lo largo de la Historia.

El ámbito del “saber” y el ámbito del “creer” están yuxtapuestos. Si uno crece el otro disminuye y viceversa. Cuando apenas se sabía, se creía mucho. Cuando ya sabemos mucho hemos descabalgado muchas creencias porque ya conocemos los mecanismos naturales.

Por ejemplo, el origen del hombre. Durante siglos afirmando el “creacionismo” y, hoy día, el “evolucionismo”. Dios, en este caso, se nos ha hecho innecesario.

El principio causa-efecto sólo es aplicable a fenómenos relacionados del orden natural (fuego-quemar, lluvia-mojar,…) y llamamos al fenómeno precedente “causa” y al fenómeno consiguiente “efecto”.

Y esto, de tal manera lo tenemos instalado en nuestra mente que, cuando observamos uno vamos buscando al otro y viceversa.

Pero cuando ante un fenómeno “efecto” no damos con el otro fenómeno “causa”, en vez de quedarnos instalados en el “no lo sé”, por “necesidades psicológicas”, para que descanse el ánimo, para que cese la congoja de no saber, damos un “salto” al orden “sobrenatural”, del que nada sabemos y sólo creemos.

Como “todo efecto tiene que tener una causa, si no la encontramos aquí, en el orden natural, tiene que estar allí, en el orden sobrenatural” y ya creemos haberse cumplido el Principio de Causalidad.

El salto que damos no es un salto “lógico”. Lo lógico sería el escepticismo y la afirmación de que “no lo sabemos”, pero damos el salto, lo “creemos” y descansamos.

Además, al atribuir a Dios la causa de tu dicha o de tu desdicha quedas atado a Él. Y rezarás, dándole gracias, por haberte sido propicio y rezarás para que aparte de ti ese cáliz.

Durante tanto tiempo le hemos atribuido a Dios tantas cosas que ahora, cuando sabemos qué es el sol y por qué sale, por qué y cómo vienen los niños al mundo, por qué uno ha caído enfermo y cómo poder curarse,…que ahora, estamos desnudándolo de tanta tarea atribuida y se nos hace como un adorno no necesario para explicarnos el mundo en que vivimos.

Lo estamos despojando de unas ropas con las que, innecesariamente, se lo ha vestido.

Y no es que Dios sobre, es que, para eso no nos hace falta.

¿Y qué decir de los milagros atribuidos a Jesús en los Evangelios? Porque éstos son anteriores a la consideración de revelados, ya que pertenecen a los siglo I y II.

Vaya por delante que la Biblia Cristiana como conjunto de libros revelados por Dios y/o inspirados por Él, que es la que hoy conocemos, fue ensamblada, por primera vez en el Concilio de Hipona, año 393 d.C., que consta de 73 libros, y no más, de los que 46 corresponden al Antiguo Testamento y 27 al Nuevo Testamento, y que esto fue confirmado, unos años después, 397 (muy a finales del siglo IV) en el Concilio de Cartago y nuevamente confirmado en el Concilio de Trento en 1.546 (pero que ya no les afecta a los protestantes).

Si el Nuevo Testamento, en concreto los Evangelios de Marcos (años 65-75) y Lucas (años 80-85) ellos no fueron testigos presenciales de lo que cuentan y Mateo (la redacción definitiva) y el de Juan son cercanos al año 100, aunque fueron testigos presenciales, ¿es creíble su versión de los milagros?

¿Por qué hay demasiadas analogías y usan un lenguaje similar si no es por una cierta transpolación del Antiguo Testamento (conocido por los evangelistas, como por todo judío que se preciara) en los Evangelios del Nuevo Testamento, como si no hubieran sido capaces de desembarazarse  de la manera de describir los milagros?

El Antiguo Testamento acabó de escribirse 400 años antes de que naciera Jesús. Y cuando se recurre a él es para afirmar que ya en los antiguos estaba anunciada la venida del Mesías.

Pero los evangelistas eran los únicos documentos que conocían al escribir sobre Jesús, por lo que irían transfiriendo y poniendo en la cuenta de Jesús eso y más de lo que aparecía en el Antiguo Testamento, sobre todo en los libros más citados (Isaías, Jeremías, los Salmos, Zacarías, Miqueas, Oseas y, para el Apocalipsis, Daniel.

Examinemos qué son los milagros.

Para una mentalidad creyente si las leyes naturales son las que son y son éstas y no otras, es porque Dios así lo ha querido, pero podía haberlo querido de otra manera.

Los milagros son, pues la paralización, el no cumplimiento, la violación de una ley natural, dejándola en suspenso, incluso actuando de manera contraria.

Pero eso sería negar la infinita sabiduría de Dios, que tiene que recurrir a esto, que no lo tenía previsto y que es capaz de desdecirse de los dicho porque sí o porque alguien o muchos se lo piden.

Dios, perfecto, sabio y poderoso, corrigiéndose a Sí mismo, violando su propia voluntad.

Los milagros no son sobrenaturales, sino antinaturales.

Resucitar a los muertos, multiplicar los panes y los peces, convertir el agua en vino, caminar sobre el agua,….

Es Dios dando marcha atrás de su primera decisión sobre la naturaleza.

Tengo en mis apuntes anotados 27 milagros de Jesús (14 curaciones, 5 expulsiones de demonios, 3 resurrecciones, 2 sobre la tempestad (mar y viento) y 3 extraordinarios (panes y peces, pesca milagrosa, agua en vino).

El que una persona para ser elevado a “beato” sea necesario haber hecho un milagro y para llegar a la “santidad” sean necesarios dos….

Afirmar de Jesús tantos milagros (no explicables por la razón) es robustecer la fe en quien se dice ser el autor de ellos. No se trata tanto de comunicar como de confiar, fiarse, creer, seguirlo,….

Se cuenta de San Vicente Ferrer (siglos XIV-XV) que hacía tantos milagros que su obispo se los prohibió. Así que cuando, pasando por una calle, un albañil caía desde el andamio, le dijo: “de momento, párate en el aire”, y hasta que el obispo no le dio permiso para bajarlo, lo tuvo suspendido en el aire.

Contraviniendo la ley de la gravedad. ¿Es/puede ser creíble?

¿Pueden ser considerados históricos unos supuestos acontecimientos contrarios a la naturaleza?

¿Pueden ser considerados milagros todo lo que aún no puede explicarse?

Lo aún inexplicable es inexplicable, ¿pero milagroso?

Si algo tienen los buenos magos es que hacen ver como inexplicable el simple truco que no manifiestan y, por lo tanto no se ve, pero que está.

domingo, 27 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (7).


 
LAS NUEVAS-VIEJAS VESTIDURAS.

 El Nuevo Testamento corresponde a las vestiduras, extraídas del Antiguo Testamento, que evangelistas (sobre todo), autores de Epístolas, de Hechos de los Apóstoles y Apocalipsis, van cubriendo a la figura histórica, poco conocida, de Jesús de Nazaret y van convirtiéndolo en Cristo, desfigurando la figura original.

Una imagen procesional, una virgen, por ejemplo tiene 4 partes diferenciadas: 1.- una cabeza, tallada por el imaginero y que intenta plasmar la alegría o la pena, el dolor,…. 2.- Un tronco, no tallado, que podría servir para cualquier imagen. 3.- Dos brazos articulados, pero no tallados, que terminan en dos manos, talladas, y 4.- Un bastidor-esqueleto troncocónico o candelero, generalmente formado por listones de madera y sin valor escultórico alguno.

El vestidor, ayudado por el/la mayordomo/a y por la camarista o camarera, es el encargado de vestir a la virgen, siendo el tocado, sobre la cabeza, la última  y principal vestidura.

Las vestiduras, en general, valen para cualquier virgen. Ver una imagen desnuda es decepcionante.

Lo que, históricamente, sabemos de Jesús de Nazaret es muy poco, casi nada y, además, con  interpolaciones.

Sin embargo, sobre todo los cuatro evangelios, se muestran como si fueran biografías de Jesús de Nazaret y son los “vestidores” de ese Jesús de Nazaret.

Algo similar a lo que tuve que hacer cuando entré, de cabeza, en “Por qué no soy musulmán”, la obra de Warraq, que fue comprar El Corán para cotejar que El Corán decía lo que Warraq decía que decía el Corán, he tenido que hacer con “El mito de Jesús”, la obra de Georg Brandes, pero en este caso desempolvar la Biblia, de Nácar y Colunga, en la editorial la BAC, que tenía arrinconada, para cotejar, igualmente, que la Biblia dice lo que G. Brandes dice que la Biblia dice.

Y, una vez más, tendré que recordar al posible lector la no confusión de Jesús de Nazaret (el de la Historia) con Jesús-el Cristo-el Mesías-el Ungido-el Hijo de Dios (el de la fe), como tampoco confundir el Cristianismo, como religión, con la Iglesia como Jerarquía e instrumento de poder.

Lo de “Jesucristo” opino que es llevar al creyente desde Jesús hasta Cristo.

Recordar, también, las dos Biblias oficiales: 1.- La Judía o Tanaj, compuesta, sólo, por los libros que forman el Antiguo Testamento (pero que los judíos se niegan a llamarlo así) y 2.- La cristiana: formada por el Antiguo testamento y por el Nuevo testamento (no reconocida, en su totalidad, por los protestantes).

Será en los siglos II y III, y basándose en los libros sagrados judíos (porque la Biblia Cristiana, como tal, no verá la luz hasta el Sínodo de Roma año 382, finales del siglo IV), cuando irán entresacándose las doctrinas que se pondrán en boca de Jesús, como si fueran originales suyas y se presentan, luego, como reveladas en sus predicaciones.

Aunque son muchos los que niegan la existencia histórica, debido a las pocas y manipuladas (por interpolaciones) informaciones que de Él tenemos.

Cualquier estudioso, hoy, es consciente de que poner en boca de Jesús todo lo que se dice que dijo es una exageración, una hipertrofia.

Debieron ser muy pocas las palabras/frases originales de Jesús.

Lo que hace en esta obra, “El mito de Jesús” su autor, Georg Brandes, es ir detectando las fuentes, en el Antiguo Testamento (Tanaj) judío, de lo atribuido a Jesús en el Nuevo Testamento.

Hay un hecho universal, y que se repite en todas las culturas: que cualquiera que se oponga a una verdad mayoritariamente aceptada por el pueblo y por los órganos de poder, civiles o religiosos, se verá vilipendiado, perseguido, excluido, incluso matado (llámese Galileo por su heliocentrismo o G. Bruno por otros posibles mundos).

¿Por qué no están el orden cronológico los cuatro Evangelios cuando se sabe, a ciencia cierta, que el más antiguo es el de Marcos?

Es más. El último libro del Nuevo Testamento, el Apocalipsis o la Revelación de San Juan, fue el primer escrito, antes que el de los Evangelios.

Iremos comparando/contrastando cómo los vestidos nuevos, del Nuevo Testamento Cristiano, son los vestidos viejos, del Antiguo Testamento Judío, con los que irán vistiendo a Jesús de Nazaret.

Un ejemplo:

Apocalipsis (1,14): “su cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, como la nieve; sus ojos como llamas de fuego…”

Daniel (7,9): “cuyas vestiduras eran blancas como la nieve, y los cabellos de su cabeza como lana blanca; su trono llameaba como llamas de fuego…

¿Acaso son los Evangelios anteriores a las Cartas de Pablo?. ¿Y dice Pablo, cuenta Pablo, algo de Jesús?. ¿O solamente habla de Cristo?.

viernes, 25 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (6).


 
LAS CREENCIAS HOY.

En nuestro mundo occidental rigen, en líneas generales, dos principios básicos sobre las creencias:

1.- El Derecho indiscutible de cada persona a tener y practicar las creencias que considere más oportunas, o a no tener ninguna. Es libre ante ellas.

2.- Nadie, bajo ningún motivo, puede imponerlas ni imponérselas a nadie.

Pero esto sólo ocurre/debe ocurrir en nuestro pequeño mundo occidental, porque si se sale de él, en los demás no existe/no suele existir esa libertad de creencias, no rigen dichos principios.

Quiero todo ello decir que el Estado no puede/no debe favorecer a ninguna creencia concreta, ni con fondos públicos, ni con apoyos  directos ni indirectos, ya que si eso hiciera estaría, realmente, robando a los contribuyentes que tengan otras creencias, o sea ateo, o sea agnóstico,…

El Estado, ante cualquier creencia, debe practicar la filosofía del “como si”. Como si no existieran.

El Estado debe ser y estar ajeno a cualquier creencia, sin ayudar ni obstaculizar a ninguna. Allá las creencias y sus seguidores.

El Estado sólo debe mirar por los ciudadanos en cuanto ciudadanos, no en cuanto creyentes.

Para el Estado no existen los pecados. Sólo existen los delitos. Y si alguien, creyente o no, delinque, debe ser llevado ante la justicia y pagar por ello.

Sólo debe importarle la conducta externa de los individuos, no lo que piensan, no su conducta interna, no su conciencia.

Si tiene o no tiene remordimientos de conciencia, ése es su problema y, si quiere, puede consultarlo con su Iglesia y sus sacerdotes, no con el Estado.

Si alguien piensa que no debe pagar a Hacienda o abonar una multa, pero paga, al Estado debe darle igual.

Los pecados no tienen por qué ser delitos (desear la muerte del Ministro de Hacienda).

El Estado no debe decantarse por NINGUNA creencia, aunque en el pasado alguna haya sido mayoritaria.

Iglesia y Estado juegan a juegos distintos y en campos distintos. Allá cada uno con su juego y sus jugadores.

Todos, absolutamente todos, somos ciudadanos de ese Estado. Sólo algunos, los que así lo deseen y opten serán creyentes, fieles, de una u otra creencia.

Italia, sin embargo, sí tiene una razón para ayudar a la Iglesia Católica, cuya sede principal está en el Vaticano, con su cabeza principal.

(No me refiero al Estado del Vaticano)

Me refiero al Vaticano como cabeza de la Iglesia Católica, pues al estar enclavado en el corazón de Roma, todo creyente que acuda a él es, para el Estado Italiano un turista que deja divisas, al tener que consumir.

El que va a recibir la bendición papal, para el Estado Italiano no es un creyente, sino un turista.

Pero ¿Y EN ESPAÑA? ¿POR QUÉ esos privilegios a la Religión Católica?

¿Porque “desde siempre España ha sido católica” y “porque lo hayamos  sido (¿lo somos?), ¿La reserva espiritual de Occidente”?

Ese argumento, la tradición, no es un argumento.

El hecho de que hasta ahora haya sido así (obvio el porqué) no implica que deba seguir siendo así.

Los hechos nunca engendran derechos. Si lo ha sido, no tiene por qué seguir siéndolo.

Hagamos un poco de Historia.

En 1.953, en pleno franquismo duro, tras la guerra civil, el Régimen se apoya en la Iglesia y la Iglesia se ve beneficiada por el Régimen, firmando el Concordato con el Vaticano.

La República, con su política laica, había dejado en suspenso el anterior Concordato de 1.851, durante el reinado de Isabel II.

En 1.951, en el centenario del anterior concordato, fue Franco, en persona, quien solicitó a Pío XII un nuevo Concordato (“seguro de su comprensión y benevolencia, postrado ante Su Santidad, besa, humildemente, vuestra sandalia el más sumiso de vuestros hijos”).

Ya el Papa había firmado un Concordato con Mussolini y otro con Hitler. Así que Pío XII se mostró reticente y habría que esperar 2 años, hasta el 1.953.

Franco consiguió del Papa participar en el nombramiento de Obispos, eligiendo el Papa entre un trío propuesto por Franco (“Elija Su Santidad al que quiera de estos tres por mí propuestos”). De esta manera se aseguraba el control del nombramiento de Obispos y el apoyo ideológico de la Iglesia Católica.

La Iglesia, en cambio, consiguió muchos privilegios (legales, políticos, económicos y fiscales)

.- Matrimonios canónicos obligatorios para todos los católicos.

.- Exenciones fiscales para los bienes y actividades eclesiásticas.

.- Subvenciones para la construcción de nuevos edificios y mantenimiento de su patrimonio.

.- Censura de los materiales bibliográficos, musicales, cinematográficos, por parte de la Iglesia (las famosas “r” de peligrosidad de las películas, los cortes de escenas…).

.- El derecho a constituir Universidades (yo estudié Filosofía en la Universidad Pontificia de Salamanca, para después hacerlo en la Complutense).

.- Exención de impuestos municipales de las iglesias, de los edificios de las Iglesia, de las Residencia de los obispos, de oficinas, de Seminarios, Conventos,…

.- Exención total de Impuestos de Renta y Patrimonio, así como de sucesiones y donaciones.

.- Exención de las aportaciones a la Iglesia por parte de particulares, empresas,…

.- EL derecho a tener emisoras de radio y publicación de periódicos y revistas.

.- Protección contra la intrusión policial sobre propiedades de la Iglesia.

.- Exención del clero de hacer el servicio militar (librarse de la mili).

.- Monopolio católico sobre la Enseñanza Religiosa en las instituciones públicas educativas (los niños de otras religiones podían estar exentos, pero no se reconocía a los ateos, agnósticos y apóstatas).

.- Monopolio católico en el culto público (excepto en Marruecos, donde se toleran otras religiones).

La Iglesia Católica consiguió la Confesionalidad del Estado. España era, oficialmente, católica.

El Régimen consiguió el reconocimiento internacional de algún Estado (Estados Unidos), en 1.953. (Todavía recuerdo, yo, la leche en polvo que nos daban en la escuela, para desayunar, durante el recreo; el queso de bola o los colchones de borra).

Pero cuando Franco muere y la democracia llega, el Concordato de 1.953 (que aún no ha sido derogado) no tiene sentido mantenerlo en tales condiciones, por lo que, tanto en el 76 como en el 79 (tras la Constitución democrática) el contenido queda, en parte, modificado.

En esta nueva Constitución se recogerán dos nuevos principios:

1.- Principio de libertad religiosa.

2.- Principio de “aconfesionalidad” del Estado (“neutralidad religiosa del Estado”).

SIN EMBARGO, TODAVÍA HOY:

.- La Iglesia no rinde cuentas. Actúa como un Estado dentro de otro Estado.

.- El Estado se compromete a aportar a la Iglesia un sostenimiento económico, basado en la Recaudación de la Renta (IRPF). (La casilla de La Iglesia en la Declaración de la Iglesia Católica (pero no para otras religiones), hasta que disponga de sus propios recursos (¿cuándo?)

.- Se mantienen, si no todos, casi todos los privilegios franquistas.

Las creencias religiosas son/deben ser asunto privado de cada ciudadano y todas tienen los mismos derechos, sin más limitación que no predicar o inducir a daños a terceros.

No debe, pues, ni favorecer ni entorpecer a ninguna.

Sin embargo todos sabemos del múltiple poder del Opus Dei, sobre todo en Madrid.

¿Podemos decir que España, hoy, forme parte del mundo occidental, como Francia, Alemania, Holanda,…?

Si un Estado financia con dinero del contribuyente una creencia particular está justificando la evasión fiscal ya que está robando, literalmente, a los contribuyentes de otras creencias.

Ya salieron los crucifijos de las escuelas, sin embargo, en Estados Unidos sigue utilizándose el “In God we trust” hasta para nombrar barrenderos, PERO la religión se da en las escuelas dominicales de cada creencia y no en los centros de enseñanza patrocinados por el Estado.
¿Por qué en España no se da en las iglesias?

La Iglesia española sigue reclamando no sólo los privilegios anteriores, sino aún más.

Yo, personalmente, y como profesor de Filosofía durante 36 años, asistir al bochornoso espectáculo de la Ley WERT, la LOMNCE, donde la Religión es, podemos decir que, obligatoria, en detrimento de la Filosofía (el “creer” y el “saber crítico”) y ver y oír al Obispo Martínez Camino o a Rouco Varela, me lleva a los demonios.

Espero y deseo que pronto España sea un país civilizado, occidental, racional y crítico y defensor de la libertad religiosa, de todas las creencias, dejando la opción de una, otra o de ninguna a los ciudadanos.

jueves, 24 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (5).


 
REVOLUCIONARIOS Y REFORMADORES.

¿Es casualidad que la Ciencia y la Técnica se concentren, en el día de hoy, en los países protestantes, que se copie, a duras penas, en los países católicos y que no exista, prácticamente, en los países musulmanes, cuyas creencias siguen estancadas en el siglo X?.

Ni siquiera en los países de religión ortodoxa. En éstos tampoco se desarrolla un equivalente a la revolución protestante, a pesar de su independencia respecto a la Iglesia Católica.

En la URSS, de religión ortodoxa, una vez eliminado el Zar las riendas del poder las toma Lenin y lo primero que hace es suprimir toda creencia religiosa, al ser contraria al materialismo, y, en tan sólo 25 años, la URSS pasa de importar tecnología a vencer a la Alemania de Hitler, paradigma del avance técnico-militar de la época, y convertirse en una primera potencia científico-tecnológica.

La ausencia de la Religión o la libre interpretación de la Biblia, facilitarán el conocimiento.

Que cada uno interprete la voluntad de Dios es lo contrario a que la cabeza principal de las religiones monoteístas, en general, es la única capaz de interpretar la verdad revelada.

Donde hay LIBERTAD hay posibilidad de INVESTIGACIÓN.

Donde no LA hay NO existe esa posibilidad.

La sentencia de Pablo de Tarso: “ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden”. Ya podría tener el don de la profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada”.

“El amor no pasa nunca. ¿El don de la profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará”

Conclusión: el amor, sólo el amor.

¿Para qué saber?, ¿para qué conocer?

Lo importante es “salvarse” y eso se consigue “amando”, “no sabiendo”

¿Para qué correr tras el conocimiento si…? Por lo tanto, así como “bienaventurados los pobres, los que tienen hambre, los sedientos,… ¿también “bienaventurados los ignorantes?. ¿Es el conocimiento un obstáculo para el “amor”?, ¿es un tiempo perdido o mal empleado el dedicado a la ciencia y a la tecnología?

Si ya en la Edad Media las Artes Liberales (el Trivium y el Quadrivium) eran la entrada a la Filosofía, y ésta era la “esclava de la Teología”, entonces la Teología era la Reina y Señora.

PERO, era la TEOLOGÍA REVELADA, porque la Teología Racional entraba en el campo de la Filosofía.

Si la Verdad, venga de donde venga, viene de Dios y Éste nos la ha revelado, en las Sagradas Escrituras, la Verdad no hay que buscarla para encontrarla, sólo hay que creerla.

¿Y qué pasa cuando la razón llega a verdades distintas y/o contrarias a lo que dicen las Sagradas Escrituras?

Pues como Dios no puede equivocarse, tiene que ser el hombre el que se ha equivocado.

La Biblia siempre será “norma negativa” del conocimiento racional. Nada, nunca, contra lo revelado. Lo no revelado puede ser estudiado, PERO…

Nos referíamos, al inicio, de la URSS.

Si Marx, materialista y ateo, pero nacido y viviendo en plena revolución industrial, que diagnostica el mal del capitalismo y pronostica su final y cómo debe actuarse para acelerar su caída y que tras el paso por la “dictadura del proletariado” y la “entrada en el socialismo” podrá llegarse a la tierra prometida del “comunismo” (“a cada uno según sus necesidades”) y cuya teoría era sólo aplicable al mundo capitalista, si hubiera levantado la cabeza en el siglo XX y hubiera visto que fue en la URSS, nación sin capitalismo, con una economía y una forma de vida de tipo medieval, se hubiera muerto del susto.

El marxismo, sin embargo, pronto desaparecerá. Y es que Marx era lamarkiano. Si Lamark explicaba el cuello largo de la jirafa a los esfuerzos de la misma para poder acceder a las hojas de los árboles, que son los esfuerzos de los seres vivos individuales los causantes de la evolución de las especies, para Marx será el esfuerzo de los obreros los que podrán causar la revolución y el cambio de paradigma (“proletarios de todos los países, uníos”).

La teoría evolucionista de Lamark era la ideal para Marx porque permitía cambiar el individuo como paso al cambio de sociedad.

Pero Marx, ni nadie de su tiempo, sabía que la media del período de mutación de una especie, lamarkianamente, era de dos millones de años.

Para Darwin, en cambio, las mutaciones eran al azar y era el medio el que determinaba, seleccionando, cribando, el éxito o el fracaso de la mutación.

El lamarkismo biológico decayó frente al darwinismo. Pero es que tampoco el lamarkismo social y moral, a la larga, daba solución al progreso.

Todos somos/tenemos que ser lamarkianos desde el mismo momento de ser concebido.

No adaptarse al ambiente del líquido amniótico del claustro materno es perecer y ser un aborto.

Incluso al abandonar el claustro materno y hacer nuestro ingreso en el claustro social, durante todo el largo período de socialización y aculturación, para poder sobrevivir socialmente debemos adaptarnos al ambiente social, cultural, moral, religioso,… Pero después… Permanecer lamarkianamente es apostar por la languidez, por el pasar la vida.

La única forma de progresar, de avanzar uno mismo y de hacer avanzar a la sociedad es ir rompiendo con ella, invistiendo las propias ropas, adornarse con valores propios preñados de futuro.

El Cristianismo, si en los principios tuvo que ser darwiniano, después eliminó y arrinconó a sus rivales, en cuanto fue considerada religión oficial. Se quedó como único protagonista de la historia, hasta que tuvo que ser tolerante, compartir el escenario y perder clientela.

Jesús, con sus discípulos y alguna mujer, era sólo una célula en el tejido judío, el primer cristianismo era una vacuna pero la Iglesia, desde la Edad Media era la metástasis.

La sociedad, posteriormente, ha ido desenganchándose de la Iglesia Católica y de todas las demás religiones.

La secularización ha terminado por instalarse entre nosotros.

Si hay un científico en la historia con el que más se haya metido la Iglesia, ese ha sido Darwin, al que hasta lo caricaturizaban representándolo como un mono.

¿Os habéis fijado que, en las botellas de Anís del Mono, el mono tiene la cara de Darwin? Hay varias teorías sobre ello.

Y es que su teoría era, en el fondo, negar la creación, de una vez, de golpe y porrazo, del hombre por Dios.

El hombre procede por evolución de especies precedentes.

Tras la lucha inicial por la supervivencia el marxismo no tiene salida.

Adaptarse al ambiente, en la madurez, es mantener el ambiente. Al revés que el darwinismo social.

La lucha de y entre los grupos sociales seleccionará a los más fuertes y capacitados, que serán los que continúen.

Jesús de Nazaret: “dad al César lo que es del César (adaptación política) y a Dios lo que es de Dios (adaptación religiosa judía)”, con la única característica, la de cambiar/reformar lo que haya que darle a Dios. Pero manteniendo tanto al César como a Dios.

Hay que mantener “el sábado” como el día dedicado a Dios, pero “no se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.

Jesús de Nazaret, como hemos dicho en entradas anteriores, no era un revolucionario, sino un reformador.

Marx, con su “lucha de clases” y, previamente, la “conciencia de clase” se apunta a lo que podríamos denominar “el buenismo”.

Si TODOS los trabajadores tuvieran conciencia de clase y la clase trabajadora luchara contra la clase empresarial, triunfaría.

Pero ese “si TODOS….” es, no lógicamente imposible, pero sí realmente inviable (la socialdemocracia alemana apostaría por la negociación y la consecución de ventajas en vez de por la lucha).

Ese “si TODOS…” era el mensaje de la vieja canción en tiempos del franquismo, ante el problema de Gibraltar.

Si TODOS los españoles fuéramos a Gibraltar todos los días y trajésemos cada uno una piedra, al cabo de no muchos días habríamos, no resuelto,  sino disuelto el problema de Gibraltar, porque ya no habría Gibraltar.

Ese “si TODOS…” no es lógicamente imposible, pero sí es, realmente, inviable.

Lo que Jesús, Lamark y Marx es algo similar a lo que hoy nos dicen por las calles algunas sectas religiosas minoritarias: Si TODOS los hombres trajéramos o pusiéramos nuestro granito de arena, entonces…

Quien vaya a la playa a retirar su granito de arena o quien vaya con su limosna a solucionar el problema del hambre en el mundo, lo único que conseguirá (que quizá no sea poco) será concienciar a esa persona y satisfacerla psicológica, moral y religiosamente.

Marx sólo lanzaba sus mensajes a los obreros de la industria…Jesús de Nazaret a sus discípulos y a algunas mujeres….Lamark a los individuos concretos.

Pero una cosa son los elementos concretos y otra, muy distinta, la estructura.

Pero “si TODOS los elementos….”

Y para cambiar las estructuras son necesarias las revoluciones.

Las evoluciones lentas, además de ser a muy largo plazo, es que muchas veces se contrarrestan

Los más capacitados no dan su esfuerzo graciosamente mientras otros puedan parasitar y vivir parásitos.

Igual que las conductas individuales no producen cambios específicos sino sólo individuales, sólo las variaciones genéticas pueden generar nuevas especies si sobreviven y se imponen en la selección ambiental.

Sólo los líderes revolucionarios pueden cambiar las estructuras sociales.

Sólo los líderes morales y religiosos pueden cambiar las estructuras morales y religiosas.

Porque, además, en la sociedad, si no hay beneficio propio y el incentivo real desaparece la sociedad se duerme.

El caso paradigmático fue la sociedad rusa marxista con sus koljoses y sovjoses.

Sin incentivos individuales el todo se estanca y se hunde.

En otro lugar de este mismo blog (3 - IX – 2.013) y con el título “Evolución biológica, social y cultural” abundo en este tema.

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (4).


 
LA IGLESIA Y LA LIBERTAD RELIGIOSA.

Lo que menos quería Jesús de Nazaret, el Mesías, el Cristo (el Ungido), ni se le pasaba por su mente era crear una nueva religión.

Él era un reformador. Lo que intentaba era reformar la Religión Judía aplicándole más el “espíritu de la ley” que la letra de la misma.

Era un Lutero, varios siglos antes, queriendo reformar la Religión Católica Apostólica y, sobre todo, Romana.

Que, años después, otros fundaran una religión y la llamaran “Cristianismo”  al decir que estaba basada en la doctrina de Cristo, es lógico.

Ello no debe ponerse ni en el “Debe” ni en el “Haber” de Jesús de Nazaret.

“El Cristo” es el Jesús de la fe, que poco o nada tiene que ver con el “Jesús de Nazaret”, el de la historia.

Pero lo que le parecería absurdo es que esa nueva religión, que llevaba su nombre, montase una estructura de poder como la que montó.

Y lo que ya sería inconcebible para Jesús de Nazaret es que se montase ese tipo de Iglesia, jerárquica, medieval, feudal.

Y ya, lo más de lo más, es que ese tipo de Iglesia llegase hasta hoy, siglo XXI.

Si Jesús levantara la cabeza quizá cogiera otra vez el látigo y, en vez de entrar en el templo como un elefante por cacharrería, entrase en El Vaticano y desalojase a toda la curia vaticana, con su jefe incluido.

Toda religión establecida sueña con que no haya libertad de religión y sea ella la única.

Además, si hablamos mal, empleando inadecuadamente el lenguaje, y llamamos “Cristianismo” cuando queremos decir “Iglesia”, o hablamos de “Cristo” cuando queríamos referirnos a “Jesús”, peor que peor, es enmarañar, aún más, el ovillo.

Si toda creencia se funda en los mismos principios básicos y son, políticamente, de un valor inestimable, sobre todo las religiones monoteístas (Un sólo Dios, una sola y la misma fe, una sola y la misma moral,…..) no es de extrañar el interés de dichas religiones monoteístas de luchar contra la libertad religiosa (de las demás religiones).

Si, además, el Estado se entromete y, beneficiándose ambos, la declara “religión oficial”, con privilegios varios, todo ya viene rodado.

De ayer mismo fue que todos los curas de España, en misa, pedían por “ducem nostrum Franciscum” y el “generalísimo” entraba bajo palio en las Catedrales, pagándoles sueldos, concediéndole prebendas varias, eximiéndoles de la mili,….

“Do ut des”. Hoy por ti, mañana por mí.

Lo cual tiene una lógica aplastante.

Si mi religión es “la única religión verdadera” entonces todas las demás serán falsas y como la falsedad no puede tener derecho alguno a ser publicadas, extendidas, propaladas,… por lo que deben ser prohibidas.

De esta manera el poder político y el poder religioso, apoyándose mutuamente como mecanismo de lucha y de defensa, han cometido atrocidades históricas a más no poder.

Y si los mismos dioses de las distintas religiones son celosos de los demás dioses (la intolerancia inter-divina), eso mismo es lo que practican sus iglesias respectivas (la intolerancia inter-religiosa)

Los dioses acostumbran a amenazar a sus pueblos con castigos horribles si abandonan su redil y, sobre todo, si es por ingresar en otro redil rival.

La parábola del Buen Pastor y de las ovejas, en todas las religiones, reflejan bien la realidad.

Prometer a un pueblo nómada y hambriento una tierra firme donde asentarse, y que esa tierra prometida se encuentra surcada por arroyos de leche y miel,…. es querer mantenerlos atados a Él.

Y si el poder político controla la conducta externa de los ciudadanos y el poder religioso controla y dirige la conciencia de los feligreses… Si uno considera “delito” (criticar a la autoridad, por ejemplo) lo que el otro considera pecado (porque es oponerse a la voluntad de Dios, del que procede toda autoridad)…..Si uno te quita la hacienda, la libertad o la vida y el otro te amenaza con la condena eterna del “llanto y crujir de dientes” en la otra vida,… pues, ¡apaga y vámonos!

Y si los Emperadores romanos y los Faraones egipcios son, también, dioses… Y si los Califas y los Papas son los vicarios/representantes oficiales de sus dioses respectivos en la tierra, y los únicos capacitados y autorizados para interpretar la voluntad de sus respectivos dioses….

Esto es lo que, normalmente, ocurre en las sociedades de religión monoteístas, la mutua persecución y prohibición, lo contrario es lo que acaece en las sociedades de religiones politeístas, que no tienen más remedio que respetarse, tantos en sus creencias como en sus conductas, como único mecanismo de supervivencia.

En la Europa Occidental las varias Santas Inquisiciones (papal, episcopal, real) eran las encargadas, con métodos expeditivos, de cortar las herejías (abandonos y desvíos del camino correcto), algo inaudito en sociedades politeístas, en las que cada uno puede pasear o caminar por el camino que más le plazca.

Hasta que en el 1.517, Lutero, quizá sin darse cuenta de lo que implicaba su Reforma para la sociedad, proclamó su desobediencia a Roma (¿sólo por lo de la venta de bulas?) y fue apoyado por la burguesía alemana.

Si la interpretación de las Escrituras ya no es privilegio exclusivo de Roma, sino que cada uno de los creyentes tiene derechos a hacerlo….

El “magíster dixit” deja de tener vigor, la libertad de pensamiento y de conciencia se instala en la mente de cada uno y, sólo así, la ciencia y la técnica pueden surgir y caminar libremente, sin el control del poder religioso.

El Protestantismo alemán, el Anglicanismo inglés, los hugonotes franceses,…versus el monoteísmo a ultranza de Roma y de España, con sus colonias.

Ante la persecución de Luis XIV, que revoca el Edicto de Nantes, por el que se concedían varias plazas a los protestantes, se vieron éstos obligados a huir a los Países Bajos, a Suiza, a Inglaterra, a ciudades evangélicas alemanas.

Pero si el Rey era, siempre, un tirano, no se quedaron atrás los reyezuelos (que se lo pregunten a Miguel Servet, con el intransigente Calvino).

Será Voltaire, en el XVIII, quien convertirá a Francia en la patria por excelencia del libre pensamiento, sin declararse ateo (se consideraba “deísta”, no confundirlo con “teísta”).

Afirmar que “si hay un reloj debe haber un relojero” no es identificar al relojero, si es varón o mujer, alto o bajo, soltero o casado,….

El episodio de Galileo, en 1.633, abjurando (¿abjurando?) de su doctrina heliocéntrica y heliostática, sólo era posible en la Italia de Roma o en la España de entonces que, tristemente, lo aprende y lo sigue.

A finales del siglo XV España llevaba 50 años de adelanto, en Ciencia y en Tecnología, respecto a Europa.

100 años más tarde los llevaba de retraso.

Mientras la Europa Protestante avanza y avanza por el camino científico-técnico, España, Roma, Portugal,…permanecen estancados.

España, que había sido capaz, en el siglo XV, con Cristóbal Colón, de atravesar el Atlántico con “carabelas”, naves de velas, sin remeros, en Lepanto, 1.571, siglo XVI, (La Liga Santa: España, Estados Pontificios, República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya), en tiempos de Felipe II, las galeras españolas, con remos-remeros, (para “no depender de la imprevisible dirección del viento”), llevaban 48.000 hombres, de los que sólo 16.000 eran “hombres de guerra”.

Y en 1.588, la Armada Invencible, con 130 buques, llevaba (entre otros anacronismos) a 2.088 remeros y se cubre de ridículo.

Y las carabelas que venían de América, en el XVI, son del mismo tipo que las que había utilizado Cristóbal Colón, 100 años antes.

Y llegarían cargadas de oro, plata,…si no se encontraban, en el Océano, con buques ingleses, más rápidos, más manejables y, también, mejor armados.

Estancamiento científico y tecnológico de España, mientras en Inglaterra, Francia,….

Pero, eso sí, ya apuntábamos a ser “la reserva espiritual de Occidente”, sólo eso.

Como si la hoz, la azada, la garrucha, el candil,….

No era Jesús, no era el Cristo, no era el Cristianismo, ERA LA IGLESIA.

martes, 22 de octubre de 2013

EL MITO DE JESÚS (3)


“NACIDO DE UNA VIRGEN”.
 
Jesús de Nazaret, para los cristianos, no iba a ser menos que Horus, Mitra, Buda, Attis, Dionisos, Krishna, Heracles, Zoroastro, y muchos más dioses de religiones menos conocidas.

Si lo normal, lo “natural”, es nacer de la unión de un varón y una mujer, él depositando semen y ella fecundando con él su óvulo y quedando preñada (aunque todo esto lo sabemos desde ayer mismo) los seres sobre-naturales no podían ser engendrados como todos los demás, seres naturales.

Casi todos (si no todos) los dioses de las grandes religiones son hijos de mujeres “que no han conocido varón”, por lo tanto eran y son vírgenes, con “virgo”, no desvirgadas por varón alguno.

San José era, sólo, un P.P. (Padre Putativo), no un Padre Biológico y nada tuvo que ver en el nacimiento de Jesús.

En mis tiempos infantiles cantábamos, a coro, en la “doctrina”: “En las entrañas de la Virgen María / formó el Espíritu Santo / de la purísima sangre de esta señora / un cuerpo perfectísimo,…..”.

El ideal de las religiones es la virginidad/celibato. Quien no pueda, que se case. Y cuando tengan “coyunda”, para engendrar, lo ideal es que no se goce en el acto sexual.

Lo importante es la “reproducción”, no el “placer del orgasmo”.

Y, tras el engorroso embarazo, “parir con dolor a los hijos”.

Hay un odio al cuerpo por sobreabundancia del alma, un odio o desprecio de esta vida, en beneficio de la otra, de la vida de ultratumba.

Pero es que el Cristianismo va más allá de “nacido de un virgen”, es que “esta virgen fue concebida sin pecado original”. Es el Dogma de la Inmaculada Concepción”, de 1.854, un 8 de Diciembre, según la bula “Ineffabilis Deus”, del Papa Pío IX.

O sea, que todos los demás, excepto Ella, hemos sido concebidos “con máculas”, “manchados”, “maculados”.

Podríamos preguntarnos, ahora, cuál es el origen de las religiones desde el origen de la humanidad. Porque, en los principios, el ateísmo (que supongo que algo habría) estaría reducido a un número muy reducido de personas o de grupos muy minoritarios.

Y podríamos responder que toda religión tiene dos orígenes básicos: la ignorancia y el miedo.

La IGNORANCIA. Es la causa puramente lógica del origen de la religión.

Si el hombre primitivo conocía sólo por la experiencia y comprobaba que a todo hecho observable seguía otro, siempre el mismo, también observable, era el principio causa efecto.

Si a todo fenómeno precedente (causa) le sigue otro fenómeno consiguiente (efecto), la observación de un fenómeno le llevará a preguntarse tanto por la causa del mismo como del efecto posterior.

Le servirá para entender el presente, pero también para prever el futuro.

Si siempre que el hierro se ha calentado, a continuación se ha dilatado, y eso lo hemos comprobado una y otra vez, siempre que observemos uno de los dos fenómenos nos traerá a la mente el otro fenómeno, como causa o como efecto. Calor-dilatación, dilatación-calor.

El simple “antes de” se convierte en “causa de” y el “después de” en “efecto de”. Lo que observamos es “el tiempo” pero lo interpretamos como “causa-efecto”, sólo vemos la “precedencia”, no la “procedencia”, sólo observamos la “contigüidad de fenómenos”, no la “causalidad de los mismos” (Hume dixit).

Pero todo esto ocurre entre “fenómenos observables” (lluvia-suelo mojado, golpe-sonido, pellizco-dolor, relámpago-trueno,…).

¿Podemos traspasar ese orden “natural” de lo observable y deducir que, puesto que “no sabemos” por qué se ha producido la lluvia, la peste, la sequía o la riada,….tiene que haber una causa sobre-natural, que no observamos, de estos fenómenos naturales, que sí observamos?

Porque por utilidad y por experiencia el principio de causalidad lo aplicamos a fenómenos en el mismo orden natural. Pero la ausencia de criterio nos lanza a aplicarlo más allá de la experiencia, y concluir en una causa sobre-natural de los mismos.

Y es que, psicológicamente, necesitamos descansar y salir de la incómoda inseguridad que supondría tener que estar indagando y sin encontrar una explicación natural.

Y así, afirmaremos que la causa es Dios, o el Diablo, o los Espíritus, o los Santos, o las Vírgenes,….y todo, sin fundamento real, porque nadie los ha visto, oído, ni…. ni podrá observarlos, porque, por su propia naturaleza, son in-observables.

De aquí surgirá la necesidad de saber y comprobar qué rituales, qué sacrificios, qué oraciones,…le son gratos a esas supuestas y pretendidas causas para que nos sean propicias y alejen de nosotros los efectos no deseados (enfermedad, muerte, hambre,…)

Si hay una casta sacerdotal, que se autoerige en intermediaria entre lo sobrenatural y lo natural, y que conoce la voluntad divina y que, además, hablando en nombre de los dioses te asegura el sufrimiento, temporal, en esta vida, y eterno, en la otra,…

Pero es que, además, ese pretendido “mundo sobrenatural”, del que nada se sabe y que tan sólo se cree, y que “suponemos que existe”, no será el mismo para todos los hombres, sino que dependerá de la cultura, del grupo, de la época, del lugar,….

Un monte puede ser sagrado para un grupo mientras para otro es un tipo de árbol, o un determinado lugar, o unas fechas concretas,…

Pero si los ríos, o árboles, o… son particulares, están en un lugar concreto y no en otro, el sol, la luna, las estrellas, el relámpago y el trueno,…. están presentes a todos los hombres, de aquí que en todas las culturas hayan sido divinizados.

Hasta que se ha sabido “qué son” y, entonces, los hemos secularizado.

Para la mentalidad mítica lo más fácil y sencillo es imaginar una causa sobrenatural desconocida (Eolo como “dios de los vientos”) que admitir que los vientos no tienen causa. Por la presión  mental del Principio de Causalidad: “Todo efecto tiene una causa”.

Si lo sabemos, lo sabemos, y si no, lo imaginamos y lo creemos.

Lo absurdo es “creer que sí”, cuando “se sabe que no”, o “creer que no” cuando “se sabe que sí” (sea la lluvia, la gripe, la enfermedad, o quedarse embarazada).

Sin embargo, pese a nuestros conocimientos científicos e inventos tecnológicos, sigue existiendo una mentalidad mítica, y seguimos pidiéndole a Dios por la Paz, para que erradique el hambre en el mundo, o para que llegue el agua y cese la sequía, o su contrario, que deje, ya, de llover, cuando “sabemos” que ni los dioses ni los espíritus nada tienen que ver con dichos fenómenos.

Esta es la primera causa del origen de las religiones y de las creencias, “la Ignorancia, “el no saber”.

Pero la segunda causa no es de menor importancia, “el miedo”.

No vayamos a desafiar a lo desconocido no siendo que… Y si, además, es después de la muerte, y nadie ha venido a decirnos que no… entonces es que puede ser que sí y….

Además, como alguna vez hay ocurrido algo deseable (la curación de una enfermedad), tras pedírselo cuatro veces a los dioses, con sacrificios u oraciones, se afianzará, aún más en nosotros la creencia de que eso vale y de que tienen que ser cuatro veces.

La IGNORANCIA y el MIEDO.