viernes, 31 de mayo de 2019

EL "DIOS" CRISTIANO Y LA "DIOSA" RAZÓN ( 9 ) CONSECUENCIAS



No hay camino.

Hemos arrancado los postes indicadores, las señales de la carretera de la vida que nos indicaban el camino del cielo y del infierno porque ellos eran productos de la imaginación de un hombre enfermo, enfermizo, infeliz, mísero, pero ansioso y deseoso de que existieran para saber por donde caminar, para orientarnos.
Es lo que Gonzalo Puente Ojea denomina “la falacia conativa”, creer que, porque lo queramos y lo creamos, existe.

Estamos aquí, desorientados, pero tenemos que optar porque la vida es un caminar y no sabemos hacia donde ir.

Y no tenemos la seguridad de acertar, ni sabemos qué camino tomar porque, como nos recordaba el poeta: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino…”.

Debemos estar alerta, preparados, para saber resguardarnos de las inclemencias del tiempo, de las inclemencias de la vida.
Debemos tener previstas las salidas.

“Al ratón que sólo conoce un agujero, lo pilla pronto el gato” –solía decir y recordar mi analfabeta, pero sabia, abuela M.M.M.

Preparados para poder sortear los peligros de la NO LIBERTAD, DE LA DESIGUALDAD Y DE LA INJUSTICIA.

Como el egoísmo está tomando cuerpo y solidificándose en la naturaleza de cada uno de nosotros, la SOLIDARIDAD brilla por su ausencia.

Y si la SEGURIDAD está ausente, serán la INCERTIDUMBRE y la DUDA nuestras habituales compañeras de viaje.

Si alguien os asegura y os jura que está SEGURO-SEGURÍSIMO, temedlo y rehuídlo, es un farsante, es un embaucador, un estafador que quiere quitaros la cartera.

No existe la tabla de salvación sino aprender a nadar y mantenerse a flote nadando.
Nada hay seguro a lo que poder asirse, a lo que poder agarrarse.
Incluso ese tronco al que te aferras va corriente abajo y ni él ni tú sabéis el destino al que va a llegar.

DIOS HA MUERTO.
LA SEGURIDAD HA MUERTO, HA DESAPARECIDO, SE HA ESFUMADO.

El hombre actual, en un autoengaño cómplice, prefiere no pensar, no mirar y diluirse en la masa, ser un número más, un grano de trigo más, perdido, anónimo, en el montón, que es lo que realmente existe.

Hay miedo a la diferencia.
Pueden señalarte y apuntarte con el dedo.
Se teme a la originalidad, a la singularidad.
Se lleva el “pret a porter”, el uniforme que diluye al individuo en la masa informe.

Dios era y siempre fue:

         .- El dispensador del orden.
         .- El sentido del mundo.
         .- El garante de la verdad.
         .- El garante del Bien
         .- Él era el camino seguro, la verdad cierta, la vida perfecta.

Pero “Dios ha muerto” o, mejor, “lo hemos matado”

¿Cómo puede seguir funcionando todo, todavía, como si Él siguiera existiendo?

Nosotros lo hemos sustituido por un dios alternativo, por nosotros mismos, por nuestra Razón, por la Diosa Razón, en la que confiamos en que, con ella, íbamos a ser más LIBRES, más IGUALES, más JUSTOS, más SOLIDARIOS, más…

Y ¡fíjate a donde nos ha traído, dónde hemos venido a parar¡

Este ateísmo reinante en nuestro mundo, en nuestra vida, no es una campaña contra Dios, es el olvido de Dios, es haberlo apeado y aparcado en la cuneta mientras hemos seguido caminando.

Dios ha dejado de ser necesario en nuestra vida, como algo superfluo de lo que nos hemos desprendido como una carga.
Dios, ahora, abandonado, está muriéndose de aburrimiento, de inanición.

Nuestra Diosa lo ha sustituido.

 La excesiva confianza en nuestras fuerzas, nuestra creída autosuficiencia, el excesivo optimismo, nuestra última gran creencia, la “creencia en la Razón” nos ha dejado/está dejándonos tirados.

La “creencia en la ciencia y en su descendencia” nos ha dejado, de momento, dos guerras mundiales, con millones y millones de muertos y de desplazados, y guerras y más guerras que los occidentales exportamos lejos de nuestras fronteras para no ver su monstruosidad en vivo y en directo.

Y, a diario, estamos asistiendo a la guerra real y universal de la pobreza, de la muerte por hambre, de niños desnutridos, pero que como lo vemos en la tele lo vemos como un espectáculo televisivo más.

Y esta guerra, contra el hambre, contra la muerte, contra la enfermedad,… estamos perdiéndola porque la vemos como un reportaje más, como un drama montado por un director y no como lo que es, como una tragedia real a la que se enfrenta, sin armas, una gran parte de la humanidad, pero como está en otros lugares….

jueves, 30 de mayo de 2019

EL "DIOS" CRISTIANO Y LA "DIOSA" RAZÓN ( 8 ) CAMELLO-LEÓN-NIÑO




Nietzsche reacciona en sentido contrario.

El “hombre” es una abstracción, no existe, los que realmente existen son los “hombres”, los individuos, concretos, particulares, tú y yo.
De ahí que la salvación tenga que venir desde dentro y desde cada uno, no hace falta la unión con otros.

1.- Ya hemos pasado y dejado atrás la etapa del “Camello” (el animal que soporta todo lo que le echen encima y que carga con las cargas más pesadas porque, en esta vida, cuanto peor, mejor, más méritos para la otra).
El “camello” es la imagen del “hombre cristiano”, que considera esta vida como un “valle de lágrimas”, pero no lágrimas de alegría, sino de tristeza, de “muero porque no muero, porque tras la muerte, y con todos estos méritos que estoy consiguiendo…

Es el que tiene siempre en su mente y presidiendo y dirigiendo su conducta el YO DEBO…YO DEBO…YO DEBO,…

2.- Ya hemos dejado, también atrás, la etapa del “León” (el animal que es el rey de la selva, el que más puede, al que ningún otro animal se le resiste, el auténticamente libre porque no está sometido a ningún otro al que obedecer o agachar la cabeza).
Sólo él es libre, todos los demás deben estar sumisos a él.

El “León” es la imagen del “hombre ilustrado”, el que ha descubierto el arma de la Razón y va progresando y progresando, de progreso en progreso y no ve límite a ese su progreso.

Es el que tiene en su mente y presidiendo su conducta el YO PUEDO…YO PUEDO… YO PUEDO…

3.- Tenemos, ya, que superar esa etapa e instalarnos en la etapa superior, la etapa del NIÑO, la etapa de la inocencia.
Y, en su inocencia infantil ¿qué es lo que quiere el Niño?
JUGAR, JUGAR Y JUGAR.

Eso es y debe ser la vida, un Juego, un placentero y feliz Juego, se trata de jugar disfrutando del juego, el placer de jugar y estar jugando.

La vida tiene como meta ser vivida.
El sentido de la vida es agotarla viviendo gozosamente.

La vida no es/no debe ser sufrimiento sino placer, alegría.

La vida no es una escalera de la que servirse para subir a una vida superior, a la otra vida celestial tras la muerte terrenal.
La vida no es un instrumento, un medio, para otra cosa, la vida es un fin en sí misma.
La vida es una noria placentera en la que, mientras vivimos, mientras estamos vivos, mientras estamos subidos en ella debemos disfrutar, reír, cantar,…

Y ¡maldito sea el momento en que la noria se pare y tengamos que apearnos (o tengan que apearnos) de ella.

El NIÑO es el que tiene en su mente y presidiendo su conducta un YO QUIERO….YO QUIERO….YO QUIERO… (y no para de QUERER).

Es curioso este Nietzsche, el mayor insultador (¡perdón por esta palabra, porque quizá sea un “palabro”) insultador del Cristianismo, el autor de “El Anticristo”, el que le achaca al Cristianismo toda la decadencia vital del mundo occidental, cristianizado, el que…Al final me está recordando aquello de “en verdad, en verdad, os digo que si nos os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos” –como dijo el Nazareno pero que, en este caso, en Nietzsche, “no entraréis en el reino de la tierra”.

Adiós a Dios.

El hombre ha tomado las riendas de la historia y de su destino.

Pero si “Dios ha muerto” –como dice Nietzsche, la verdad es que “la Diosa razón nos está matando”.

NI LIBERTAD, NI IGUALDAD, NI FRATERNIDAD-JUSTICIA.

Se acabó la SEGURIDAD.

Tendremos que acostumbrarnos a vivir a la intemperie, al día.

miércoles, 29 de mayo de 2019

EL "DIOS" CRISTIANO Y LA "DIOSA" RAZÓN ( 7 ) LA FRATERNIDAD O JUSTICIA



¿Y LA FRATERNIDAD? ¿Qué decir de la FRATERNIDAD?

Es verdad que en ningún período de la historia los hombres se han comportado “fraternalmente”, pero el siglo XIX es, con mucho, peor que los siglos anteriores.

El siglo XIX es el siglo del “colonialismo”.

Las potencias europeas, las de la Diosa Razón, se lanzan en tromba a la conquista de lo que hoy llamamos tercer mundo para hacerse con el control de las materias primas, que alimentarán su industria y así, al mismo tiempo, asegurarán su prosperidad económica.

¿FRATERNIDAD? ¿JUSTICIA?

Ni dentro ni fuera.
Explotados en el trabajo y/o desposeídos de sus tierras, de sus riquezas, tanto en el suelo como en el subsuelo, como en el aire si ello hubiera sido necesario.

En cualquier caso, en todo momento y lugar, INJUSTICIA.

Lo había proclamado 2.400 años antes el sabio Confucio: “Donde hay JUSTICIA, NO hay POBREZA”.
A cuya sentencia, si le aplicamos el Modus Tollens de la Lógica Matemática, “SI hay POBREZA es que NO hay/NO ha habido JUSTICIA”.

Y si la Injusticia Interna, más o menos, a fuerza de presiones, de negociaciones, sindicatos, legislación laboral, huelgas,…se ha ido, más o menos, edulcorando, dulcificando, las pateras son la firma de la otra Injusticia, la externa.

Los siglos XIX, XX y XXI son los testigos del desencanto con los ideales ilustrados.
La Libertad de una pequeña, pequeñísima, parte de la población, y la Desigualdad e Injusticia por doquier, vigente en la mayor parte de la Humanidad.

¿Qué podía hacerse ante tal panorama?

En el XIX hubo dos grandes intentos:

1.- “La huida hacia delante”, hacia el futuro.
La causa del fracaso estaría en que no se ha profundizado lo suficiente en las Ideas Ilustradas, por lo que es necesario un nuevo impulso.
Sería la solución de Marx y el marxismo.

El capitalismo lleva la contradicción en su interior, padece de metástasis, aceleremos, pues, incrementemos los factores agravantes y que caiga, desde dentro, todo el andamiaje capitalista, con la ayuda protagonista de las masas proletarias, desde fuera.

No esperemos, sentados, a que ello ocurra (que, más antes que después, ocurrirá) sino que hagamos que ocurra cuanto antes y cuanto más fuerte, mejor.

2.- “La huida hacia atrás”, que fue la solución de Nietzsche, una “huida hacia el pasado”
Los modelos genuinos de vida, los más auténticos y a seguir, son los anteriores al “maldito Sócrates”, el que divinizó la Razón y la convirtió en la “única piedra de toque” de nuestra civilización, asfixiando, matando y enterrando a la otra gran fuerza humana, la “Pasión”.

Sócrates es el primer y gran culpable (luego lo sería Occidente) de la entronización de Apolo como el único Dios verdadero y el gran deicida del otro gran dios, ahora ídolo, Dionisos o Baco.

Los presocráticos griegos armonizaban el cerebro (Apolo) con el cuerpo (Dionisos).
El Saber y el Placer, la Reflexión y la Diversión, la Razón y la Pasión.

“No “somos” alma y “tenemos” cuerpo”, somos “almas corporeizadas o cuerpos animados” y debemos alimentarlos a ambos.

Por si todo esto fuera poco llegó el Cristianismo y bautizó el mensaje socrático y la “Razón Monopolista” quedó entronizada como “el Dios monoteísta”.

Hay que volver a los modelos antiguos presocráticos, donde podemos encontrar “hombres y valores” más humanos que los que propicia la sociedad industrial y habrá que “matar al Dios Cristiano”, que éste sí que es antivital.

(En otro lugar me he extendido en “Qué queremos decir cuando decimos “Dios ha muerto”? porque son ¡tántas cosas¡).

Pero, a diferencia de Marx y el Marxismo, Nietzsche no tiene como objetivo cambiar la sociedad, sino que el individuo se cambie a sí mismo, el individualismo.

El super-hombre no es sino el nuevo hombre que todos llevamos dentro, pero en potencia, aún no actualizado porque, sobre todo, el Cristianismo lo ha maldecido como el “gran pecado”, el de soberbia, “super-bios”, super-vida, vida superior.

Pero el Superhombre no es un proyecto colectivo a conseguir.
La salvación no está al alcance de todo el mundo, sólo unos pocos tienen las cualidades (sensibilidad, educación, cultura, fuerza, tesón, constancia, etc.) que les permitirán gozar del nuevo estilo de vida.

No todos podrán llegar, pero todos deben hacerlo o, al menos, intentarlo.

El individualismo conduce al elitismo, pero tú, yo y el vecino del quinto podemos pertenecer a esa élite si luchamos por conseguirlo.

Eso sí, para ello debemos olvidarnos de esta Razón Científica que sólo nos proporciona una visión superficial de las cosas pero que no puede hacerse cargo de las cuestiones fundamentales de la vida.
Ella es “reina” pero sólo reina en el “reino del “tener” pero es nula en el “reino del “ser”.

Querer pasar la vida por el cedazo, por la criba de la Razón es como el que quiere coger agua con una cesta.

Si Marx había gritado y terminaba su Manifiesto con un “Proletarios de todos los países, uníos” es porque seguía siendo un Ilustrado y la Ilustración es un movimiento cosmopolita.

La Razón humana es la misma para todos los hombres y sus “ideas” y sus “ideales” también.

martes, 28 de mayo de 2019

EL "DIOS" CRISTIANO Y LA "DIOSA" RAZÓN ( 6 ) LA IGUALDAD



Pero pasemos a la IGUALDAD.

Las leyes liberales garantizan la “Igualdad jurídica” de los ciudadanos (¿también de las ciudadanas?)

¿Es el siglo XIX más IGUALITARIO que los siglos anteriores?.
Los hechos nos dicen que no.

La revolución industrial propició un aumento de la productividad y, consiguientemente, de los beneficios y de la riqueza.
¿Cómo se repartió ésta?
(Y aquí, ahora, habríamos de escribir sobre “capital constante” y “capital variable”.
Y tocaría hablar de la “plusvalía”, tanto de la “absoluta” como de la “relativa”)

La alta burguesía aumentó muy considerablemente su nivel de vida, al tiempo que los proletarios continuaron con una vida de mera subsistencia, en el mejor de los casos.

IGUALDAD ante la ley.

Todos somos “iguales” ante la ley.
La ley se aplica “igual” para todos.
Todos sometidos a la ley.

Pero ¿a qué ley?
A la ley burguesa.

¿Y qué manda o prohíbe la ley burguesa?
Pues puedes imaginártelo.

¿Te imaginas a los burgueses legislando contra ellos mismos?.
La ley que salvaguarda los derechos de herencia.
La ley que ordena el respeto a la propiedad privada.
La ley que castiga fuertemente el robo….

¿A quién o a quiénes pueden interesarle/les esas leyes?
Pues a los que tienen bienes y tienen algo que temer y perder.

¿Cómo le puede afectar al proletariado la ley que protege la propiedad privada si de nada es propietario salvo de sus manos para trabajar?

La pirámide social va cambiando su configuración.

La base de la pirámide cada vez va creciendo más y más no sólo porque en ella están los proletarios, sino porque a ella van a parar los pequeños empresarios que no pueden con la competitividad y se arruinan.

Darwin había lanzado su teoría de la evolución con el mecanismo de “la lucha por la vida” y en esa lucha sólo sobreviven los más aptos, los mejor preparados, los más cualificados, los mejores.

Pero, ahora, no hablamos de la “competitividad individual” para sobrevivir, ahora hablamos de la “competitividad empresarial”, para sobrevivir y no arruinarse.

Es el “darwinismo social”.

Las empresas mejor preparadas, las más “competentes”, las más competitivas, son las que sobreviven.
Las otras mueren, desaparecen.

Los pequeños empresarios, arruinados, serán apeados de las capas altas de la pirámide social y pasarán a engrosar la base, proletaria, de la misma.

IGUALDAD ante la ley. ¿De verdad? ¿Ante qué ley?

El siglo XIX fue menos “igual” que los anteriores.

¡IGUALDAD¡

¡Qué bonito nombre tienes?

lunes, 27 de mayo de 2019

EL "DIOS" CRISTIANO Y LA "DIOSA" RAZÓN ( 5 ) LA LIBERTAD



LIBERTAD ECONÓMICA.

Libertad de Oferta y Demanda de materias primas, de salarios, de productos, de mercado,…

Recordemos las condiciones de trabajo que “libremente” (¿?) firmaban los trabajadores en el siglo XIX (Informe de 1.840 del Doctor Villermé)

1.- La jornada laboral, en general es de 14 horas diarias (y, en algunos casos, más). Si le restamos 14 horas a 24 que tiene el día nos quedan 10 para descansar, vivir, convivir y dormir.

2.- Las mujeres y los niños (que también trabajan) cobran salarios todavía más miserables por sus 12 horas de trabajo.

3.- De “fin de semana” nada de nada. Se trabaja también los domingos.

4.- Nada de vacaciones, ni pagadas ni no pagadas. El que faltaba al trabajo podía perder el empleo al ser sustituido, inmediatamente, por otro trabajador.

5.- No había Seguridad Social, es decir que si alguien caía enfermo y tenía que guardar cama, mientras la enfermedad no percibía salario alguno.
¡Sería una injusticia¡
Lo justo es: en un platillo de la balanza tú, proletario, pones el trabajo y yo, burgués, pongo el salario.
Si estuviera uno de los dos y no el otro de los dos sería “injusto” porque la balanza no estaría equilibrada, no podría pararse, quieta, en el el fiel de la balanza.
¿Y de qué viviría, qué comería, durante esos días de la enfermedad, la familia si el cabeza de la misma no puede ir a trabajar?

¡Ah¡

6.- No hay legislación alguna de accidentes de trabajo. Si alguien, debido a un accidente, quedaba inválido, se quedaba sin percibir, ni salario ni pensión.
¿Y si la mujer estaba dando a luz y durante unos días no podía ir a trabajar?

¡Ah¡

7.- No existe la jubilación. El que por su edad ya no pueda trabajar…

¡Ah¡

8.- El despido es totalmente libre. El patrono te puede despedir por…porque le da la real gana, por eso es él el dueño de la empresa, de la fábrica.

Pero quizá lo más aterrador era la disposición existente en Inglaterra, según la cual un padre, por anticipado, podía vender el trabajo de sus hijos.
Esta monstruosidad significa que, cuando un padre de familia, que trabaja todo el día, las 14 o más horas, pero, debido a la miseria de los salarios, no le llega para hacer frente a las más imperiosas necesidades familiares, acude al patrono y le pide dinero.
El patrono le da ese dinero pero como pago adelantado del trabajo que, en el futuro, haga el hijo del obrero.
De forma, pues, que el hijo del obrero, cuando llegue a la edad de trabajar se encuentra que, por ejemplo, los tres o cuatro, o los que sean primeros años de su trabajo ya no los cobra, porque ya los había cobrado su padre.

¿Y eso?.

Eso es porque los salarios se regían por lo que Lasalle llamaba “la ley de bronce de los salarios”
Por ejemplo, si tú, trabajando para mí, en mi fábrica, has quemado 2.350 calorías, si eso es lo que tú me has dado, lo que tú has puesto en el platillo de la “justa” balanza, yo, en el otro platillo de esa “justa balanza” pondré el dinero “justo”, equivalente al pan, a la leche, a la carne,…que debes comprar para reponer las 2.350 calorías que tú me has dado.

Lo que me das = lo que te doy, tú me das trabajo que consume calorías = yo te doy dinero para que compres alimentos que repongan las calorías gastadas, consumidas, quemadas.

Pero…¿y los bebés, tan pequeños que todavía no…y el abuelo, ya anciano, que ya no…

¡Ah¡.

Los salarios son individuales, no familiares ni sociales.

Sería injusto que yo te pagara menos de lo que tú… pero sería igualmente injusto que yo….te pagara más de lo que tú…
En ambos casos la balanza se desequilibraría, no estaría “justamente” en el fiel.

Pero, eso sí, el obrero es LIBRE.
LIBRE para firmar o no firmar el contrato, LIBRE para tomarlo o dejarlo, no puede ser obligado a...

LIBERTAD.

¡Qué bonito nombre tienes!

domingo, 26 de mayo de 2019

EL DIOS CRISTIANO Y LA DIOSA RAZÓN ( 4 )



¿El consumismo es la Felicidad?
¿La Felicidad es el consumir más y más?

Eso es lo que parece si observamos lo que ocurre a nuestro alrededor.

La “Tiranía del Tener”.

¿Qué ha pasado, dónde hemos dejado abandonadas la LIBERTÉ, la AEQUUALITÉ y la FRATERNITÉ?

Si el siglo XVIII fue el siglo de la euforia porque habíamos encontrado la novia ideal, ésta nos había dicho que SÍ y nos habíamos casado con la RAZÓN, ¿cuál ha sido la prole de ese matrimonio? ¿Cómo crecieron y se desarrollaron esas tres hijas, de nombres tan preciosos: LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD O JUSTICIA?

El siglo XIX, como sabemos, es, en parte, el siglo del Romanticismo.

El Romanticismo toma como punto de partida “el fracaso del proyecto ilustrado”
Los Ilustrados habían vaticinado el triunfo definitivo de la Razón sobre todas las fuerzas políticas (el Antiguo Régimen) e ideológicas (tradición, superstición,…) que se le oponían.

Sostenían que el “progreso técnico” llevaría de la mano al “progreso moral” porque es la misma Razón la que está trabajando.
Por eso miraban el futuro con esperanza e ilusión, convencidos de que algo mejor aguarda a la humanidad.
De que las luces de la Ilustración orientarían a los hombres hacia una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, fraternal.

Si en algo están de acuerdo los “intelectuales” del siglo XIX (escritores, artistas, filósofos, científicos,…) es que nada de eso se ha producido y que, por tanto, el proyecto ilustrado ha fracasado.

Comencemos por la LIBERTAD.

Las grandes masas de población han tenido que desplazarse desde el campo a las incipientes ciudades industriales, en busca de una vida mejor o, simplemente, para vivir.
Y como ya no son “siervos” sino “hombres libres” pudieron firmar “libremente” sus contratos de trabajo en virtud de los cuales trabajarían setenta o más horas semanales, en una fábrica de condiciones pésimas de salubridad y cuyo salario apenas daba para alimentar a su familia, a su “prole” (así nacieron los “proletarios”).

La verdad era que un esclavo de la antigua Roma vivía bastante mejor que un “proletario” (“libre”, eso sí) europeo de mediados del siglo XIX.

La “libertad política” se había convertido en una trampa.

En el Antiguo Régimen el noble era responsable del bienestar de sus siervos, ahora el proletariado podía morirse de hambre y nadie, salvo él mismo, era responsable de su situación.

El proletario era libre para firmar o no firmar ese contrato leonino de trabajo pero ¿qué otra alternativa tenía?
Si no firma no trabaja, por lo tanto, no cobra un salario y se muere.
Y si firma, trabaja, cobra un salario de miseria y se mata trabajando.

El proletario podía recitar o cantar la copla: “ni contigo, ni sin ti // tienen mis males remedio.// Contigo, porque me matas, // sin ti, porque yo me muero”

LIBRE para morir, de hambre o trabajando.

Las trampas de la LIBERTAD: Libertad Política (para elegir y poder ser elegido) y Libertad Económica.

La Burguesía quiere hacer creer a los demás, y quizá se lo creyera, también, ella misma, que la Ley de la Oferta y de la Demanda, que es la Ley del Mercado, tiene el mismo alcance que la Ley de la Gravitación de Newton.

La burguesía quiere hacer ver que la Ley del Mercado es una Ley Natural, y no una ley histórica, humana,…

El “Laissez fair, laissez passer” es el lema del Liberalismo Económico.
Quiere, exige, que el Estado mire para otro lado cuando hablamos de dineros, de Economía.
Que el Estado “Deje HACER a los burgueses lo que consideren más conveniente y que “Deje PASAR” el capital, el dinero y los productos por las aduanas libremente.

viernes, 24 de mayo de 2019

EL DIOS CRISTIANO Y LA DIOSA RAZÓN ( 3 )




3.- Hemos dirigido LA RAZÓN a LOS OTROS, a los que son igual que yo y, en vez de verlos como iguales, como compañeros, como hermanos, los vemos y los consideramos como unos intrusos, inferiores, rivales, competidores, adversarios y no creo equivocarme si los consideramos enemigos, porque vienen a ocupar “mi” sitio, a quitarme “mi” trabajo, a molestar, a crear inseguridad, y nos sale hasta por los poros de nuestra piel RACISMO Y XENOFOBIA.

Como ellos eran unos ignorantes fuimos con nuestra RAZÓN y colonizamos sus tierras y, bajo el pretexto de ayudarles y enseñarles, de predicarle la religión “verdadera”, fuimos esquilmándoles sus riquezas y explotado su mano de obra barata, casi gratuita, y cuando nos fuimos de allí porque nada provechoso ni aprovechable había quedado ya, ahora vienen ellos, en persona, y jugándose la vida (en cayucos, pero en persona) surcando por ese cementerio mediterráneo, a reclamar, a pedir y ajustar cuentas y sólo para poder seguir vivos, para sobrevivir y, ahora, surge en nosotros, los antes intrusos, la desconfianza, el miedo, el temor.

Nunca nos molestó ni su Raza (aunque fuera negra), ni su cultura, ni su religión,… cuando nos interesaba porque allí, en su tierra, teníamos intereses.

¿Qué está pasándonos?

¿Padecemos un empacho de Razón?

¿Habrá ido demasiado revolucionado ese motor llamado RAZÓN?
¿Lo hemos quemado y seguimos quemándolo?

Seguiremos produciendo más cosas, mejores y más sofisticadas cosas, más rápidamente cosas, pero ¿estamos pasando todo esto por ese colador llamado ÉTICA?

¿Todo lo que “puede” ser hecho “debe” ser hecho?

¿Habrá que parar, de una vez, todo este desbarajuste para que no siga ocurriendo que cada vez menos personas vivamos mejor a costa de que cada vez más personas vivan peor o dejen de vivir?

¿Por qué no ha habido, ni hay, un “desarrollo moral” paralelo, parejo, simultáneo, a este “desarrollo científico, técnico, tecnológico”?

Tenemos más, pero ¿somos MEJORES?

Nuestro abuso histórico sobre los Otros y nuestro desarrollo tecnológico está dando lugar al acceso fácil a armas sofisticadas en manos de masas resentidas, fanáticas y fanatizadas (religiosas, nacionalistas, racistas) y esto estamos, tristemente, comprobándolo, un día sí y otro también (ayer mismo en Sri Lanka y sus muchos muertos), lo que es grave, muy grave, muy peligroso, pagando justos, con sus muertes, por pecadores que les venden esas armas.

Cuando estos dioses, divinos o laicos, piden, exigen sangre humana, no sólo están pidiendo mártires propios, también exigen sangre ajena, que son los infieles, los no nuestros, para purificar la tierra y reescribir la historia, o la contrahistoria.

¿Puede razonarse con un fanático, o un fanatizado, irracional?

¿Cuál sería, cuál podría ser, el campo neutral en el que el diálogo fuera posible?

¿Acaso no es universal la Razón?
¿Acaso no razonamos todos?
¿Acaso no son 5x5=25 para todos los hombres?

Y si las Verdades científicas, racionales, son universales ¿por qué no lo son, por qué no pueden serlo los Valores Éticos, basados en la Razón?

No sólo las Verdades racionales, también los Bienes Racionales, porque no estamos en el campo de las morales (culturales, sociales e históricas) sino en el de la Ética, racional.

¿No podríamos sentarnos a dialogar y dilucidar sobre los Valores Éticos Racionales?

Kant, el gran filósofo Ilustrado, el filósofo de la Razón, tanto teórica como práctica, proclamaba:

-         La Meta de la Razón es una Humanidad más libre.
-         El Camino para ello es la Razón.
-         El Lema es “atrévete a pensar por ti mismo”, “sé valiente”, “decídete”

¡Vaya programa tan completo¡

Suele decirse que la “guinda”, el culmen de la Ilustración, el fruto maduro final de la Modernidad fue la REVOLUCIÓN FRANCESA  y su LIBERTÉ, AEQUALITÉ y FRATERNITÉ.

Más y mejores fuerzas, más y mejores productos, más y más productivas ventas, más y mayores ganancias, más y más progreso científico y tecnológico,…pero ¿SOMOS MEJORES AHORA QUE ANTES? ¿SOMOS MÁS FELICES?

Estamos equivocados si creemos que la meta de la Razón es descubrir la Verdad.
El fin de la INTELIGENCIA es la Felicidad.
Si pensamos, no es tanto para Saber como para ser Felices.

Nada nuevo bajo el sol desde aquel Aristóteles cuya sentencia era: “todo lo que el hombre hace, lo hace para ser Feliz”.

¿SOMOS MÁS FELICES AL CONOCER MÁS Y DISPONER DE MÁS COSAS?.
¿SOMOS MÁS LIBRES, MÁS JUSTOS, MÁS SOLIDARIOS, MÁS FRATERNOS (HERMANOS)?

EL DIOS CRISTIANO Y LA DIOSA RAZÓN ( 2 )





No que no exista Dios, sencillamente ni lo sé ni puedo saberlo.
Además de que no me hace falta Dios para explicar este terremoto, esta Semana Santa pasada por lluvia, las órbitas elípticas que recorren los planetas en su movimiento de traslación alrededor del sol, el nacimiento de un niño, el origen del poder,…

La Razón, como instrumento de las hipótesis explicativas, ha sustituido a Dios.
Y funciona.

La Diosa Razón ha ocupado el lugar que, durante tantos siglos, ha estado ocupado por el Dios Cristiano en Occidente.

La piedra no cae porque Dios lo quiera, sino por la laye natural de la gravedad

La Razón ha descubierto las razones de por qué se mueven los astros, de por qué una manzana cae, verticalmente, al suelo cuando se desgaja de su rama, por qué una piedra, al ser lanzada hacia arriba o hacia delante, caerá, antes o después, pero caerá, y podremos saber dónde va a caer.

La Naturaleza estaba ahí, al alcance, al alcance de todos, y estaba pidiéndonos a gritos que la descubriéramos, que averigüáramos cómo funcionaba, cuáles eran sus comportamientos, por qué leyes se regían,…

Y el hombre, pertrechado con su Razón, de la mano de la Diosa Razón, dejando en casa, y quizá en su corazón, a su Dios cristiano, el de la religión, la empezado a Saber para Prever, para Proveer, para Poder.

Si el “saber” antiguo era sabroso, se saboreaba, tenía buen sabor, sabía bien,…
Si ya era un placer “saber” por el hecho de saber, si el saber ya era un fin en sí mismo, si el sabio, al saber y por saber, ya era feliz,… ahora ya no se conforma con eso.
Ahora persigue el “conocimiento” y conocer es algo útil, además de sabroso.

Me interesa conocer, ya no tanto, (aunque también) para saborear lo conocido como para sacar provecho de ese conocimiento.

El “conocer” ya no es un fin, sino un medio.

El que más y mejor conoce más prevé y más provee, más puede.

“Conocer es poder”

Ahora lo que se saborea es el poder (ya no el saber porque, incluso, puede “saber mal”, aunque se pueda más).

Por ejemplo, la bomba atómica u otras armas inteligentes y/o de destrucción masiva.

El conocer vale si es fructífero.
El científico ha sustituido al sabio.
El técnico y el tecnólogo son hijos del científico y apenas tienen parentesco alguno con el filósofo.

La RAZÓN nos es útil en esta vida. Muy útil.

Si tuviéramos que enumerar las consecuencias positivas, los logros de la Razón no terminaríamos en varios días.
Las 7 maravillas del mundo nada son comparadas con las maravillas de la Razón de nuestra época (la última: fotografiar un agujero negro),

¿No es una maravilla la Seguridad Social, las hipotecas, las tarjetas de crédito, la cirugía estética, Internet,…(y no continúo con los productos de la Razón, porque serían interminables).
Y no se me olvida el Corte Inglés y su “pague en tres meses y sin intereses”, como me recordaba, una vez, una oyente.

Pero yo quería escribir, y exponer, a los Filósofos de la Sospecha, que son los que critican a la Razón y sus consecuencias negativas.

Como hemos comprobado (y no hay más que mirar a nuestro alrededor, desde el cuarto de baño a la cocina, pasando por el salón) la Razón avanza, corre, mas que correr vuela y lo descubierto ayer se queda obsoleto y ya no vale, superado por lo recién descubierto.

La hemos acelerado tanto-tanto-tanto que estamos entrando a saco en todo lo que se pone por delante.

Con la Razón, a diestro y siniestro, andamos como una manada de elefantes en una cacharrería.

1.- En primer lugar hemos entrado con la Razón en El Otro, en Dios, y ya LO hemos declarado “prescindible” en múltiples funciones en las que hasta ayer mismo detentaba el monopolio.
Hay quien, en el paroxismo, insulta y harta de “ignorantes” , de “retrasados”, de “anticuados” a todos aquellos que aún están con Él en amigable compañía (como si hubiera que despeñar a un coche por un barranco porque el coche no puede volar).

2.- Hemos dirigido la Razón hacia LO OTRO, hacia la naturaleza, y de su invitación a ser conocida hemos llegado hasta a su violación.
No es que la hayamos conocido mejor y nos hayamos aprovechado más de ella, que la hayamos “usado” (que es lo que ella nos pedía), es que hemos “abusado tanto de ella que está retorciéndose, revolviéndose y volviéndose contra nosotros.

La hemos exprimido (y en ello seguimos), la hemos estrujado, la hemos estirado tanto que hemos contaminado/seguimos contaminando el aire, el agua y la tierra, elementos tan vitales que, sin ellos, desapareceríamos,

Hemos echado/estamos echando tanta “mierda” al aire que lo hemos rasgado, le hemos hecho un agujero en la ozonosfera, agujero que puede acabar con nosotros y con la vida en la tierra.

Hemos deforestado/estamos deforestando tanto, y tan de prisa, que estamos desertizando el planeta en el que vivimos (y nada digo de mi/nuestra querida Andalucía).

El recalentamiento de la atmósfera,, el CAMBIO CLIMÁTICO, tan en boca de todos hoy día y del que ciertos santones de salón y predicadores con poder (antes Al Gore y ahora mismo el Presidente Trump) que los cánceres de piel, las sequías, la escasez de agua y, por el contrario, las lluvias torrenciales y nevadas en tiempos anteriores nunca vistas, se suceden de manera imprevista y continua.

¡LA MADRE QUE PARIÓ A TANTA RAZÓN DESBOCADA, ENCABRITADA¡

jueves, 23 de mayo de 2019

EL DIOS CRISTIANO Y LA DIOSA RAZÓN ( 1 )


EL DIOS CRISTIANO Y LA DIOSA RAZÓN.

“DIOS HA MUERTO” –gritaba Nietzsche
LA RAZÓN ESTÁ MATÁNDONOS” –digo yo,

Dios ha muerto, ¡vivan los dioses¡
La Verdad ha muerto ¡vivan las perspectivas¡
La Felicidad no existe, busca, pues, encuentra, aprovecha, disfruta los momentos felices que la vida te brinda en tu camino.
Lo Absoluto ha muerto, ¡viva lo relativo¡
El Hombre no existen, ¡vivan las personas concretas¡

Estos podían ser los gritos de nuestro siglo.

¿Qué ha sido de la Diosa Razón y de sus revolucionarios y múltiples logros en los diversos campos?

DICEN y CUENTAN que, al día siguiente de enterrar a Nietzsche, cuando fueron, de mañana, a visitar su tumba, apareció escrita, en letras muy visibles una inscripción que decía:

“DIOS HA MUERTO” –firmado Nietzsche.

Y CUENTAN  y DICEN, igualmente, que cuando al día siguiente mucha gente, sabedora de dicha inscripción, fue, curiosa, a leerla, alguien la había tachado, con grandes trazos y, en su lugar, ponía:

“NIETZSCHE HA MUERTO” –firmado Dios.

Lo cierto es que Dios ha dejado de ser imprescindible para entender y explicar los fenómenos que rodean y le preocupan a los hombres.

Ya se lo había dicho Laplace a Napoleón: “Majestad, no necesito la hipótesis “Dios” para explicar el funcionamiento del universo. Me basta con Newton”.

No se despotrica contra Dios.
No hay cruzadas contra Dios.
No es obligatorio, ni siquiera es mayoritario, el “ateísmo” (cuanto menos el “anti-teísmo”).

Incluso los grandes Ilustrados se confiesan “deístas” y proclaman su “deísmo”.

Sencillamente, hemos puesto las Sagradas Escrituras y sus revelaciones en su sitio.
El Cristianismo es una religión y su misión, como la de todas las religiones, es “soteriológica”, de salvación.
El Cristianismo, sus fuentes, no son un tratado científico, ni del mundo, ni del hombre, ni de la vida.

Jesús de Nazaret (para los creyentes “Cristo”) no vino a enseñarnos verdades para que entendiéramos, sino a mostrarnos caminos por los que transitar para salvarnos.

El Cristianismo no es una Filosofía sino una Religión.
Sólo una Religión, pero nada menos que una Religión.
Y las Religiones ni son verdaderas ni son falsas.
Ninguna Religión es verdadera, como ninguna Religión es falsa.

Los calificativos de “verdadero” y “falso”, las categorías de “Verdad” y “Falsedad” son ajenos a las religiones.

El agua ni es cuadrada ni es redonda, y no es porque no exista el agua (que sí existe), y no es porque no existan las “formas” redondas y cuadradas (que sí existen), sencillamente es que el agua, al ser líquida (y no sólida) es (y así se nos aparece) “in-forme”, sin forma alguna, aunque la metamos en un globo o en un cubo.

Los líquidos, como los gases, son “in-formes”, sólo los sólidos son “formes”, tienen “formas”, regulares o irregulares, pero con forma.

Las religiones ni son verdaderas, ni son falsas.
Son buenas o malas, mejores o peores, ayudan o perjudican, te hacen feliz o desgraciado, son liberadoras o esclavizantes, te ponen alas o te aprisionan con grilletes, son egoístas o altruistas, son exclusivas o inclusivas, te ayudan a madurar como persona o te despersonalizan,…

Así que si eres creyente debes serlo de una religión buena, de la mejor, de la que te haga feliz, de la que sea liberadora, de la que te ponga alas para volar más alto, de la altruista, de la inclusiva, de la que te ayude a madurar como persona,…

Pero del hecho de que todas valgan no podemos concluir que todas valgan igual.
Dinero es 1 euro y dinero son 20 euros, ambos “valen”, pero 20 vale más que 1.

Existen los colores y existen los sentimientos, existen el amor y el odio, como existen el rojo, el amarillo, el verde y el azul, pero tanto el amor como el odio (sentimientos) son incoloros.

Decir que el “amor es rojo” o que el “odio es amarillo”, … ni es verdadero ni es falso.

Decir que el odio pesa más o menos que el amor, que la esperanza es verde o azul, mientras que la pena es negra, decir que te quiero tres metros o que te odio tres kilos,…. ni es verdadero ni es falso.

Decimos los filósofos que esas frases son “sinsentidos”

¿Por qué?

Porque, sencillamente, a los fenómenos “psíquicos”, a los sentimientos, al amor y al odio, a la esperanza o a la pena, a la envidia y a al resentimiento, …no se les puede aplicar cualidades “físicas” (ni colores, ni formas, ni medidas, ni pesos,…)

No que no exista Dios, ni el más allá, ni la inmortalidad del alma, ni la vida eterna tras la muerte,…sencillamente es que nada sabemos de todas esas cosas.

¿Por qué?

Porque, sencillamente, esas realidades metafísicas, más allá de las realidades físicas, ni pueden ser verificadas ni pueden ser falsadas por procedimientos físicos o científicos.

miércoles, 22 de mayo de 2019

LA TIENDA DE LA VERDAD (EPÍLOGO)


POSTDATAS.

P.D. 1

Agradecido por haber entrado en mi blog y con el deseo y la ilusión de que los contenidos de Mi Tienda de la Verdad os hayan estimulado a seguir dudando y pensando para dudar un poquito menos.

P.D. 2
Desearos, sinceramente y de corazón, que os toque la Primitiva (con bote incluido) como a mi amigo, aunque, luego, no entréis en mi TIENDA DE LA VERDAD (de las VERDADES).

Daros las gracias por vuestro tiempo dedicado, por vuestro Interés y por vuestra Paciencia (ya habréis comprobado que soy bastante pesado)

Ya sabéis dónde habito.

En LA TIENDA DE LA VERDAD (que es la tienda de las DUDAS y de las PREGUNTAS que buscan RESPUESTAS).

P.D. 3 (Lo que Uds. han leído es una recreación, muy personal y muy ampliada, de una idea y de un reducido texto de Anthony De Mello, con este mismo título)






martes, 21 de mayo de 2019

LA TIENDA DE LA VERDAD ( y 8 ). LA VERDAD TOTAL, PLENA,...DIVINA


Claro que si Ud. quiere –volvió a insistir la recepcionista- la

VERDAD TOTAL, PLENA, COMPLETA, …LA VERDAD DIVINA

Debe Ud. pasar por aquella pequeña puerta en penumbra y de la que descorrió una vieja cortina, levantó el pestillo y entró.

La escena con la que se encontró no podía ser más tétrica: Un hombre crucificado, sangrando y en su boca dos frases: “Por qué me has abandonado? Y “Yo soy el camino, la Verdad y la vida, quien cree en Mí, aunque muera no morirá sino que vivirá para siempre” (de las que nada entendió)
Una paloma blanca con las alas extendidas y suspendida en el aire.
Y un anciano, barbudo y larga cabellera, ambas de color blanco, con un triángulo sobre su cabeza, haciendo de corona, y una frase que tampoco comprendió: “Yo soy el que soy”.

.- ¿Qué deseas, hijo? – le preguntó el anciano.

- Vengo a comprar la Verdad Total.

- Muy bien, hijo (¿por qué me llamará “hijo” si mi padre murió hace años y no es él?). Muy bien, hijo –volvió a repetir. ¿Sabe Ud. ya cuál es el precio?

- Me da igual. Puedo pagarlo. Quiero la Verdad Total, Plena, Completa. Deseo poseerla para descansar definitivamente y vivir, residir, habitar en la Verdad.

- No. Verás, hijo (otra vez “hijo). El precio no es en dinero.

- No le entiendo –respondió el nuevo hombre rico, el pobre hombre rico.

- Verás, hijo mío (ya prescindo de lo de “hijo”) el precio es que “NUNCA MÁS PODRÁS VIVIR NI ESTAR EN PAZ”.

- ¿Cómo dice?

- No vas, hijo, a conocer el reposo. No vas a descansar en paz. Verás. Has caído en la tentación. En la misma que cayó Eva, que quiso conocerlo todo, quiso saberlo todo, por eso comió la manzana del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

El querer conocerlo todo, saberlo todo, es humano, no es malo. Lo malo es querer hacerlo por atajos, de golpe, no poco a poco, madurando y tú, hijo, como Eva, quieres conocer la Verdad Total, quieres ser como Yo, como Dios.

Porque Yo soy LA VERDAD. Y tú quieres serlo por un atajo, por el atajo del dinero.

Te lo voy a explicar y lo entenderás.

Verdad Total es verlo todo en cada cosa.
En este grano de trigo (le mostró uno), si tú fueras Dios o como Dios, verías en él al que lo sembró, a la espiga de la que formaba parte, al segador, al molinero, al panadero, al comprador, al que come el pan, a la amante del que come el pan, a sus hijos que aún no están ni encargados,….

En cada cosa hay que verlo todo, porque en cada cosa está su pasado, su presente y su futuro.
Porque en cada cosa está todo.

Porque “todo está relacionado con todo” –que dijo el filósofo.

Conocer una cosa es conocer todas las relaciones, reales, probables, posibles, futuribles, pasadas, presentes, futuras….

El trabajo divino es agotador.

¿De verdad que quieres, hijo mío (otra vez con el “hijo”) la VERDAD TOTAL?

El pobre hombre rico abandonó la sala y salió cabizbajo, no sin antes darle a ese Viejo barbudo las gracias.

Por el camino iba musitando: “ para vivir aún necesito algunas mentiras, necesito mantenerme en algún error (desequilibraría mi espíritu), seguir en la ignorancia de muchas cosas, necesito comprobar mis cotidianas falsedades, deducir contradicciones, necesito seguir con imitaciones, necesito proseguir con algún plagio, aparentar y mostrar lo que realmente no soy del todo pero que los demás no lo saben (ni quiero que lo sepan).

Necesito vivir. Necesito Justificaciones. No puedo con las razones. Necesito seguir siendo hombre”.

El pobre hombre rico salió de la Tienda de la Verdad.
Y, abrumado, comenzó a andar perdiéndose en la lejanía, con su pobreza y su riqueza a cuestas.

domingo, 19 de mayo de 2019

LA TIENDA DE LA VERDAD ( 7 ) LAS VERDADES (¿?) RELIGIOSAS.




VERDADES RELIGIOSAS (¿?)

El nuevo hombre rico, decepcionado, se dirigió a la salida de la tienda sin dejar de mirar a todos los lados.
Tenía que haber un stand con el letrero de

“VERDADES RELIGIOSAS”.

Despistado, como iba, casi chocó con la recepcionista que se interesó por su estado de satisfacción.

-         ¿Y las Verdades Religiosas? –preguntó.

-         No existen las verdades religiosas, sólo existen las “creencias religiosas”, pero éstas nada tienen que ver con el ámbito de la verdad.

-         ¿Puede Ud. explicarse? –por favor.

-         Las religiones, los contenidos de las religiones, ni son verdaderos ni son falsos, son ajenos al ámbito de la verdad-falsedad. Ninguna religión es verdadera como ninguna religión es falsa.

Las religiones se mueven en otros ámbitos, son beneficiosas o perjudiciales, son atractivas o repelentes, optimistas o pesimistas, te llenan de optimismo o te martirizan la conciencia,… pero sus contenidos no son/no pueden ser ni verdaderos ni falsos, ni pueden ser verificados, corroborados, ni pueden ser falsados.

.- ¿Ud. es creyente? – preguntó la rescepcionista.

-         Sí, soy creyente.

-         ¿Cuáles son sus creencias?, ¿en qué cree Ud.?


-         Creo en Dios, en su Omnipotencia y Sabiduría, creo en el juicio final, en el cielo y en el infierno, en la resurrección de los muertos,…

-         ¿Puede Ud. probar alguna de esas creencias?.

-         Porque yo –continuó la recepcionista- creo que existe Alaska y que mis padres biológicos son/han sido Eugenio y Eugenia…
¿Por qué sabe/cree saber Ud. eso en lo que cree?

Porque las creencias humanas, siguiendo la metodología adecuada, el camino correcto, verifica o falsa lo creído.
Puedo tomar un avión y desplazarme hasta Alaska o puedo hacerme un análisis del ADN y comprobar que desciendo de esos padres.

-         Entonces ¿mis creencias no son verdaderas?

-         Si Ud. cree lo que ha dicho creer, sus creencias son “verdaderas creencias”, porque, realmente las cree, pero no son “creencias verdaderas” porque lo creído ni puede ser verificado ni falsado.


-         Pero a mí me hacen feliz.

-         Créalo, entonces, Ud. si se siente feliz con ello pero nunca afirme que existen.

Un malagueño de pro, el canónigo-archivero de la catedral de Málaga, en un pequeño librito, “Creer es comprometerse” afirma, tajantemente: “el que cree en algo se expone a que aquello en lo que cree no exista”

Si sus creencias lo hacen feliz, mientras no sean contradicciones, créalas Ud. pero quiero que recuerde a J. María González Ruiz, el canónigo de la catedral de Málaga. (Murió ya, pero tiene publicados, entre otros muchos, en dos tomos (que le recomiendo): “Memorias de un cura”.

Mire Ud. amigo. Las creencias religiosas, respecto a la verdad/falsedad, son como los fenómenos psíquicos (amor, odio, tristeza, alegría, optimismo, pesimismo, remordimiento, satisfacción, la pasión, la emoción,….) respecto a los colores (rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul,…).
Los fenómenos psíquicos no tienen color alguno, ninguno es banco, ni rojo, ni verde,..
Porque los fenómenos psíquicos y los colores perteneces a categorías distintas y unas no son aplicables a otras, como la “mesa”, que no “sufre”, ni el “toldo”, que  está “triste”


El nuevo hombre rico, el pobre hombre rico, ya no sabía ni responder y menos aún qué responder.

“Cuántas veces, Sr. – expresó la recepcionista – creemos vivir en la Verdad y, sin embargo estamos viviendo en el Error.
Porque – debe Ud. Saber- la verdad también es “un estado en el que estar”.
Ud. Sr. por ejemplo, está en un error si cree que estamos en el año 2019.
Y no es verdad.

Si Ud. no sabe, no conoce, desconoce, el error que cometió el fraile Domingo el Exiguo cuando se le ordenó que calculara el año del nacimiento de Jesús de Nazaret en relación con la fecha de la fundación de Roma (“Ab Urbe Condita”) que era la referencia para contar los años, el calendario, Ud. cree que está/que estamos en el año 2.019, cree que está en este año, y no es verdad, viviría Ud. en un error.

Estado de Verdad y Estado de Error.
Vivir en la verdad. Vivir en el error.

Claro que, quien es consciente de vivir en el error, está en la verdad, quien no es consciente, no.

¡Pobre hombre rico¡