jueves, 7 de diciembre de 2017

6.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO: LA MUJER-CONEJA

LA MUJER-CONEJA.

“Que aceptéis TODOS los hijos que Dios os dé” (y Dios, naturalmente, cada 10 meses estaba dispuesto y preparado para darle a la mujer un hijo más)

Para la mayoría de los ginecólogos “la mujer sólo tiene un objetivo en la vida: ser madre”
La futura o posible maternidad, lo que supone un NO a todo control de natalidad, o aborto terapéutico, o interrupción voluntaria del embarazo, o el uso del sexo para placer y no pro-maternales.

“La mujer sólo alcanza su plenitud como mujer cuando llega a ser madre” cuando hace el recorrido biológico completo desde el coito-embarazo-parto.
Si no hay embarazo las mujeres todas, pobres y ricas,… permanecen imperfectas o anormales, pues su organismo está preparado para ello.

Hasta en 1.970 se afirma que “la púber se convierte en mujer adulta cuando es capaz de cohabitar satisfactoriamente, quedar embarazada y sentirse emocionalmente mujer”.

La mujer es un ser creado sólo con la finalidad de ser madre, incluso Vallejo Nájera dirá de “la delicia estética de la monogamia y de no entregarse al placer más que con la finalidad de procrear hijos”.

La mujer siempre es madre: “la mujer que lo es biológicamente, virgen o casada, joven o vieja, es siempre madre, y aunque aún no lo sea con su cuerpo o sin llegar a lograrlo, proyecta sobre todos sus ternuras, sus cuidados,…y sólo con anhelar tener hijos, ya muestra su bondad integral”.

Quien haya tenido en su hacienda conejos, y conociendo las camadas periódicas de la coneja, entiende lo que quiere decirse con “mujer-coneja” (con muchos hijos, siempre pariendo y criando)
No sólo es su capacidad “generativa”, también la “para-generativa” para criar.

La mujer es mucho más madre que cualquier hembra animal, por los tremendos esfuerzos y “dolores de parto”, que apenas se nota en las hembras animales (vacas, cabras, ovejas,…que cualquier agricultor-ganadero lo comprueba casi a diario).
El sufrimiento y el dolor como mérito, algo científicamente absurdo, pero religiosamente sostenido y predicado, querido por Dios, cuyo Hijo se hizo hombre y sufrió por nosotros para (bla-bla-bla….)
(Cuando todos sabemos que el dolor suele venir aparejado con una enfermedad o una anormalidad).

¿Extraña, pues, la denigración y campaña contra la soltería con el despectivo de “para vestir santos” (tallas de madera, seres muertos) en vez de “vestir hijos”?

Con esa ideología instalada en la mente es normal penarla moralmente, ¿pero hasta económicamente, como propone Vallejo Nájera?
De hecho, en todas las naciones democráticas, a los solteros se les grava más en su Declaración de la Renta.
Incluso postergar a los solteros en los ascensos (mérito, pues, de los casados)

Lo que no afecta para las “solteras de vocación religiosa o monjas ni para mujeres enfermas (detalle racista)

La persona soltera es una lacra social.
El solterón, por regla general, es un mal patriota y un mal ciudadano, o un enfermo.
“Piensen los solterones, muy seriamente, sus deberes para con Dios, con la Patria y con el Estado”.

“El ciudadano-modelo de la Nueva España será “casado” y “prolífico”.

Y si se considera un mito la “explosión demográfica” ¿para qué un control de natalidad?
España necesita de brazos y de hijos, un país con muchos habitantes es un país poderoso.
Puesto que España es un país casi desértico comparado con otros de nuestro entorno, deberíamos estar abiertos a la emigración, sin embargo: “el peligro amarillo”. Yo no soy racista y creo que tan inteligente como yo puede serlo un negro y quizás, a veces, mucho mejor. Por lo tanto, creo en el porvenir de los negros, de los chinos, de los japoneses y de todas las demás razas del mundo. Pero ¿tienen estos países nuestra misma cultura? ¿Es que ellos van a defender lo que nosotros defendemos?, Como católico, creo que lo que nosotros defendemos merece la pena ser defendido”.

O sea, no es racismo puro, pero sí un “racismo ideológico”, “un racismo cultural”,…

Y como somos mejores y más religiosos (y de la única religión verdadera) que todos ellos, nuestras mujeres deben tener más hijos.

“El control de natalidad moderno produce la degeneración de la raza, que se agudiza al disminuir la descendencia de los intelectualmente más dotados, y de las clases altas y selectas”

Explosión demográfica y degeneración colectiva.

En “La rebelión de las masas”, de Ortega, se afirma: “frente a esta proliferación de los débiles, de los minusválidos y de los malformados, debida a la atención médica y al progreso de la medicina se ha producido una restricción básica en el número de hijos de cada familia…Hemos cambiado el esquema reproducción prelación y, en consecuencia, hemos alterado artificialmente el proceso de selección de nuestra especie. Es paradójico que sea justamente el progreso de la medicina el que haya contribuido a este retroceso de la genética…Es posible que en el seno de nuestra sociedad lleguen algún día a crearse ghettos de individuos subhumanos, protegidos por los demás, que se sentirán felices viviendo entre ellos y que proliferando como una inclusión microsocial dentro del resto de la sociedad puedan llegar a construir una verdadera subespecie humana”.

Antes funcionaba la criba como método selectivo y los débiles caían y desaparecían.
Con los avances de la medicina y de la cirugía parece hasta pecado que una mujer muera en el parto o dejar morir a un niño por defectos que tenga.
La mortalidad ha disminuido por el avance de la cultura y la natalidad no se ha desbordado, de lo contrario,…

¿Sólo deben reproducirse, en mayor cantidad, las clases altas, seleccionadas?
¿Control de natalidad para los de abajo e incentivos de natalidad para los de arriba?
¿Pero no sería ese control de natalidad des-sobrenaturalizar la relación sexual de la pareja?

“El matrimonio maltusiano no cultiva el verdadero amor, a lo sumo, y temporalmente, una afectuosidad empalagosa en cuyo fondo anida el desprecio hacia el egoísmo del cónyuge y el descontento por la propia mezquindad. La situación psicológica es la misma de las uniones mercenarias.
Ya no se ve en la esposa la madre venerada, la tierra fecunda de la que, con el sudor de nuestro rostro, recogeremos las doradas gavillas.
Podremos, así, desear la fruta del huerto ajeno.
(…) el sello divino del Creador, que aureola la frente de la madre cristiana, de la madre española, no americanizada”.

Podemos, pues, imaginar la educación sexual-matrimonial de las parejas españolas, durante casi 40 años, de un régimen opresor no sólo en lo político, sino en lo individual, familiar, cultural.

Es que algunos están en contra hasta del método del ritmo o de Ogino, prefiriendo la continencia periódica como medio de regular la natalidad, usando sólo del matrimonio en los días agenésicos.

Aunque el Opus Dei, a través de la Universidad de Navarra, va más allá: “los métodos anticonceptivos, incluido el método Ogino, o de abstinencia periódica, son, en el fondo, sistemas abortivos y, por lo tanto, criminales”.
Incluso llegan a afirmar una relación entre embarazos no queridos (utilizando el método Ogino) y niños anormales (mongolismo) (1.975)
Y todo por el efecto abortivo por la fertilización en días alejados del momento de la ovulación y más próximos al comienzo de la fase menstrual, lo que es un riesgo que no debe desconocerse.
O sea, sólo la abstinencia total.
Pero entonces…

Por supuesto contra la píldora porque, está demostrado, que cuando falla acuden al aborto.

¿Y qué decir del DIU (“dispositivo intra-uterino”), que perturba el tránsito del nuevo humano, su implantación o su desarrollo? Es un abortivo. Sacrificio de un ser humano, condenable no sólo a la luz de la moral católica, sino a la luz del más elemental derecho natural.

¿Y cómo iba a implantarse un DIU una mujer si tiene que ser el médico, que se opone a él, la mano experta para su implantación?
Así que las mujeres españolas…
El preservativo y/o el diafragma también impiden el desarrollo normal del espermatozoide en su trayecto en la búsqueda del óvulo.


Si, actualmente, la actitud moderna es la separación de “sexo” y “embarazo”, durante 40 años no fue así.
“Quien quiera hacer el amor (placer, gratificación) que cargue con las consecuencias (hijos, crianza y educación).”

El aborto voluntario es un crimen hecho y derecho, a pesar de que el fallo haya sido técnico e independiente de la pareja.
Y si una mujer tuviera derecho a ello estaríase obligando a un médico a ser un “criminal por obligación”

Y, para rematarlo: “quizá ese feto que se mata sea el nuevo genio que salve a la humanidad del callejón sin salida en que se encuentra”.

Así que: “el aborto es cosa de rojos y de la malvada táctica marxista” como era la propaganda de ideas maltusianas en el pueblo, con el folleto: “huelga de vientres”, además de que eran los médicos marxistas los que intentaban trabajar en los consultorios prenatales de familias proletarias prolíficas en las que mayor era el índice de mortalidad infantil.

“En Rusia existen abortatorios oficiales” (Vallejo Nájera).

“Fue en la zona roja (en España) donde el hábito del aborto criminal…”

La conducta sexual en Rusia es un acto fisiológico, como sudar.

El aborto es cosa de depravados morales, de seres anormales, o de personas que desean destruir la sociedad.

El aborto es una práctica repugnante entre las más criminales, Es “un crimen macabro”

El aborto provocado es muy a menudo, casi siempre, un aborto incompleto, es decir, infecciones, hemorragias,

Es decir, en conclusión, que la mujer no tiene libertad sobre su propio cuerpo, ni decisión sobre su propia vida, una “mujer-objeto”.

El nuevo ser que acaba de formarse en el vientre de la madre no le pertenece al cuerpo de la madre, pertenece a la especie, es un patrimonio del género humano.


Del tema del aborto provocado, lo mejor es no hablar de él, no aún para estar en contra.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

5.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO: LA MUJER OBJETO (Y 2)


El varón, como ser “centrífugo” vs la mujer como ser “centrípeto”
El varón “activo” vs la mujer “pasiva”.

En “El libro de la vida sexual” López Ibor afirma: “la mujer es receptiva, no tiende a buscar ni a actuar, sino a ser buscada y a que actúen e influyan sobre ella. Está, por lo tanto, orientada hacia el interior, es centrípeta. Aspira siempre (y sólo) a completar y perfeccionar (no a crear) y su misión en el mundo y en la existencia personal es “cuidar”.

Aunque la “endocosmosis” de unos y la “centripetez” de otros carezcan de fundamento científico alguno, siendo sólo elucubraciones pseudometafísicas.

Las características psicológicas de la mujer, o “feminidad” vienen expresadas en términos como atracción, exquisitez, fragilidad, delicadeza, ternura, coquetería, seducción,…y todo aquello que pueda ayudar al marido, como la intuición, el espíritu de sacrificio, el buen gusto, la humanidad, la capacidad de…

Aunque también es un ser desconfiado, suspicaz y poco inteligente.
“Tiende a la intuición y al presentimiento más que a la lógica y a la razón” además de estar sujeta a desequilibrios psicosomáticos, tanto por su información genética de su sexo como por las condiciones ambientales en que debe desenvolverse.

En resumidas cuentas, la mujer es un ser débil, más o menos perverso, inestable, e inferior al varón, debe, pues, vivir bajo la autoridad y protección de un varón, primero del padre y, posteriormente, del esposo.
Su esfuerzo reproductivo debe ser compensado con la liberación del mundo exterior y con la defensa en el microcosmos que es la familia (“la reina de la casa” (aunque, en realidad, sea la “esclava del hogar”).

Aunque, también es verdad y debe recalcarse, que alguien considere a la mujer como un ser biológicamente superior al varón, pues es la única que puede cumplir el fin procreador (dar vida) y, por ello, ser el ser más perfecto de la creación siendo el varón un accidente o una interferencia.
Superioridad congénita de la mujer, en boca de una “rara avis”.
Una superioridad proveniente de su capacidad de parir y criar hijos, no de su inteligencia ni de su trabajo.

Esa proclamada superioridad biológica de la mujer conduce a tratarla y cuidarla como a una mariposa, como un ser bello, aunque inútil.
Pero, en el fondo, tratarla como reina de la casa supone ser tratada como un ser inútil, en primera instancia, para la sociedad, aunque sí lo sea para la familia.

El dolor y el sufrimiento parecen ser patrimonio de la mujer, desde la incomodidad de la regla mensual, hasta la primera relación sexual, con la rotura del himen, como, sobre todo, en el parto, todo lo contrario de lo que le ocurre al varón, que parece biológicamente estar aliado con el placer.

Hoy somos capaces de anular y mitigar el dolor, enmendando el castigo divino del “parirás con dolor…” pero durante toda la historia no ha sido así, por lo que se ha afirmado que si el varón hubiera tenido que padecer los mismos dolores que la mujer la raza humana se habría extinguido hace mucho tiempo.

¿El dolor del cólico nefrítico en el varón es equivalente al dolor del parto natural de la mujer, como se ha dicho?

También deberíamos concluir que si la mujer imitara la conducta del varón (con la afición a echar tantas canas al aire) España sería un país de rameras.

Hablar, en esa etapa del franquismo, de mujeres es hablar de mujeres casadas y con hijos (con muchos hijos, cuantos más mejor, con premios a las familias numerosas).

No sólo la Iglesia ha promocionado las familias numerosas (recuerdo al fundador del Opus Dei en sus charlas con sus seguidores), para aumentar el número de la grey del Señor, de adoradores de Dios y clientes suyos, también el Estado franquista las premiaba al ver en ellas futuros soldados defensores del régimen.

La mujer soltera queda relegada a “vestir santos” y la casada infértil como una maldición divina sabe Dios el porqué.

Si la mujer y el varón tienen misiones diferentes, en esta vida, también deben tener derechos y deberes diferentes.

Que varón y mujer son diferentes biológicamente nadie puede ni debe ponerlos en duda.

Pero no como, a veces se ha afirmado, de que la “ontogénesis” es exclusivamente femenina mientras que la “sociogénesis” le corresponde en exclusiva al varón.

Diferentes en la situación de los órganos genitales: “exteriores en el varón” (con actividad masculina en la penetración) vs “internos en la mujer” (con pasividad femenina y dejarse penetrar).

Diferente en la periodicidad (el varón no vierte su semilla, sino interesadamente, a cambio de placer, “egoísmo sexual masculino”, no fecunda sin gozar) vs (la mujer vierte mensualmente su semilla de un modo desinteresado, “abnegación sexual femenina”, puede ser fecundada sin goce (lo que fue y era un mérito a lo largo de la historia)

Diferentes en la virginidad (en el varón la iniciación del acto sexual no deja huellas, “depreciación de la virginidad masculina”, el primer coito carece de importancia práctica) vs (en la mujer la iniciación del acto sexual produce indelebles modificaciones anatómicas, “exaltación ética de la virginidad femenina”, el primer coito presenta siempre importancia práctica).

Diferentes en las modificaciones introducidas por la reproducción (en el varón, en su paternidad, ninguna modificación física-fisiológica, “despreocupación masculina”, la paternidad es un episodio) vs (en la mujer, en la maternidad, que produce cicatrices en la pared abdominal, que cambia de forma los senos, que acentúa las líneas de las caderas, que produce estrías en el vientre, mayores dificultades en el andar, el no control anterior sobre la retención de orina, sin contar vómitos, náuseas,…, “trascendencia en la vida de la mujer”.
La maternidad se vive, la paternidad se mira. Aunque en ambos se sienta, no puede ser igual.

Diferentes en la vida genital (en el varón es posible la procreación casi indefinidamente, aunque no con el mismo vigor fisiológico, “sensación de superioridad sexual”, tendencia a la poligamia) vs (la mujer termina su vida genital, en general, antes que el varón, y una vez superado el mito de la menopausia como límite de la vida sexual, habiendo superado la sexualidad sólo como reproducción, tendencia a la monogamia).

Las diferencias anteriores no son sino manifestaciones de una ideología del poder de los grupos conservadores, sobre todo de los pertenecientes a la profesión médica.

Hacer calceta, zurcir, barrer, fregar, lavar, planchar, comprar, cocinar,…y algo de música, moda, poesía amorosa o novela rosa y poco más era lo que necesitaba la mujer.
Las que no se adaptaran a ello se las calificaba, despectiva y groseramente, como “marimachos”, como un error de la naturaleza.

¿Pero no es un burdo error creer que toda mujer podía ser madre y que todas tenían que estar casadas?

Hasta la llegada de la democracia y toda la consiguiente legislación al respecto, durante 40 años, con la moral de la Iglesia y la fuerza de la policía no había otra alternativa sexual.


Así que, después del 78, tuvimos que correr para recuperar el terreno y el tiempo perdido, lo que fue llevado a cabo por la juventud, contra y a pesar del criterio de sus padres y de la Iglesia, que ha ido perdiendo empuje e influencia y está refugiada en sus cuarteles.

martes, 5 de diciembre de 2017

5.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO: LA MUJER-OBJETO (1)

LA MUJER-OBJETO.

Siempre que se trata el tema de la mujer-objeto sale algún machista redomado que afirma que a él le gustaría ser varón-objeto, por el complejo de semental que detenta, capaz de esparcir semen como lo haría un toro, un cerdo o un animal-macho cualquiera.

Durante la etapa franquista la mujer, como persona, nunca fue objeto de estudio, sólo en sus connotaciones de hija de, madre de, esposa de,…
Nunca como una persona autónoma, “absoluta”, sino “relativa” (su ser se agotaba en una “relación a”, generalmente a un varón).

Quizá los únicos que trataron el tema “mujer” fueron los ginecólogos (casi todos varones), debido, sobre todo, a su profesión y trato con ellas, de ahí que la percepción que de ella tenían era la de ensalzarla como un ser casi sobrenatural por su capacidad de engendrar vida (una de las pocas cosas (si no la única) que no estaba al alcance del varón o, por el contrario considerarla como un ser generador y transmisor de enfermedades.

Ambas imágenes de la mujer concuerdan en que la mujer no trabaje fuera de su casa, ni ocupe, por lo tanto, puestos activos en la sociedad.

Aunque a estas dos imágenes de la mujer habría que añadirle la de considerarla ni superior ni inferior al varón, sino “diferente”.

Aunque (también hay que recalcarlo) esta tercera imagen, como las dos anteriores, excluyen a la mujer de una valoración de “igualdad”, relegándola a funciones maternales, femeninas o de mero adorno.

Yo, muchas veces, ya he afirmado que las mujeres son “iguales” (como personas) pero “diferentes” (en cuanto mujeres del sexo opuesto).

La mujer es “igual” al varón, por ser persona exactamente igual a él, con los mismos derechos y deberes, en cuanto “persona igual”, pero “diferente” en cuando que es mujer (hembra) y no varón (macho).

Lo opuesto a “igual” es “desigual”, mientras lo opuesto a “idéntico” es “diferente o distinto”.
De ahí mi aseveración de que la “mujer es “igual” pero “distinta o diferente”.
“Igual” en tanto persona y “distinta-diferente” en cuanto “tal tipo de persona”.

El triángulo isósceles es “igual” de triángulo que el equilátero y que el escaleno (todos tienen “tres lados”), pero “distinto” de ellos, porque sólo tiene dos lados iguales y uno desigual, mientras los otros bien tienen los tres lados iguales o los tres desiguales.

¿Quién no ha oído hablar y/o leído escritos de Gregorio Marañón o de Ramón y Cajal?

Pues ambos, que consideran a la mujer como “diferente”, también la consideran “inferior” al varón.
Y mientras el primero la considera con una “personalidad amorfa, inestable, ambivalente y de alma contradictoria”, el segundo la considera como un complemento del varón, absorbida “en lo pequeño” (la casa, los hijos, la educación,…) para que el varón pueda dedicarse “a lo grande” (al estudio, a la investigación, a los descubrimientos, a la creación…)
“Objetivos grandes masculinos” vs “objetivos pequeños femeninos”
Sólo así queda liberado el genial esposo de inquietudes domésticas (objetivos pequeños) para poder dedicarse “a lo suyo”, los grandes objetivos.

Quien promovió una cierta liberación (más bien “pseudo-liberación”) de la mujer, al sacarla de sus hogares y hacerles cumplir funciones activas fue (y no se rían) la Sección Femenina, al mando de la cual se encontraba Pilar Primo de Rivera.
También las mujeres deben cumplir con la Patria, no sólo creando y aumentando la familia, sino educando a los hijos en la tradición, comprendiendo (aunque no aprobando) y perdonando las malas cualidades de los otros.
Junto con la educación deportiva y la tradición folklórica debe prepararse para ser “el verdadero complemento del varón”
“Lo que no haremos nunca es ponerlas en competencia con ellos, porque “jamás llegarán a igualarlos” y lo que conseguirían sería alterar la convivencia”.
“Y ya veréis cómo estas mujeres, formadas, así, con la doctrina cristiana y el estilo nacional-sindicalista, son útiles en la Familia, en el Municipio y en el Sindicato”.

En los tiempos del franquismo, y acorde con la ideología que mana de la Sección Femenina, “el valor del hombre se mide por su coeficiente de trabajo, como el de la mujer por el de la maternidad”

Mientras, biológicamente, el varón (el macho animal) está creado para el “cosmos exterior de la lucha por la existencia” la mujer (la hembra animal) está biológicamente orientada hacia el “endocosmos” de la reproducción y de la prole.

Ayudar, pues, a la mujer proporcionándole medios para dejar de reproducirse a su voluntad es entregarle un arma contra su propia feminidad.

lunes, 4 de diciembre de 2017

4.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO: NACÍ EN EL 44 (Y 3)

A partir del 1.939 se derogaron las leyes civiles que habían sido reformadas durante la República, aboliendo el matrimonio civil, el divorcio, el uso de métodos anticonceptivos y el aborto. Y se penaban delitos como el adulterio o el amancebamiento.

Se hace hincapié en la importancia de la familia como sociedad natural y perfecta, en su tradición cristiana, con la madre como protagonista e intentando alejar a la mujer del mundo laboral.

El Fuero del Trabajo, 1.938, declara que “el Estado prohibirá el trabajo nocturno de las mujeres, regulará el trabajo a domicilio y liberará a la mujer casada del taller y de las fábricas”
La mujer cobrará, por el mismo trabajo, menos que el varón y se le prohibirá alcanzar los puestos de Abogada del Estado, Agente de cambio y bolsa, Diplomática, Jueza, Técnica de aduanas, Inspectora técnica de trabajo, Registradora de la propiedad, Notaria,..

Las mayores oportunidades para la mujer era el Magisterio (una de las peor pagadas) y la Enfermería.
A partir del 1.942 se dispuso que las mujeres, al casarse, debían abandonar su puesto de trabajo.

Y es que, el vacío demográfico que dejó la guerra, debía ser llenado por un incremento de la natalidad, bendecido tanto por la Iglesia como por el Estado.

La autarquía impuesta por Franco causó un trabajo poco dinámico, lo que exigía disminuir la población activa para no crear más paro.
Había, pues, que alejar a la mujer del mundo laboral para una mejora de la tasa de natalidad, instaurándose premios de natalidad, ayudas a las familias numerosas,…

Hasta los años 60, con el desarrollismo, en que volvió a necesitarse mano de obra femenina.

Manteniendo la obsesión de la mujer como madre, formándola para sacarla de la ignorancia y evitar, así, la mortalidad infantil al tiempo que educan a sus hijos, transmitiéndoles los valores del Régimen, dictados por los varones.

Naturalmente, ya en 1.939, quedaron suprimidas las Escuelas Mixtas y, desde el 1.941, sería obligatoria una serie de asignaturas de educación política, religiosa, enseñanzas del hogar,…englobadas en el nombre de “Hogar” y que era imprescindible para obtener el título de Bachiller, para las oposiciones a Maestra del Estado,…

La Formación del Espíritu Nacional, Religión y Moral así como materias destinadas a formar a la mujer en sus tareas como esposa y madre: Hogar, Higiene, Decoración, Corte y Confección, Economía doméstica, Puericultura, Alimentación infantil, Música, Labores, Trabajos manuales,…

También los Coros y Danzas, las Bibliotecas, los Campamentos de verano, conferencias, charlas, el Servicio Social.

¿Quién no recuerda la contraprogramación de “El día del Trabajo” con toros y los bailes de la Sección Femenina en el césped del Bernabeu?

En 1.958 se reforma el Código Civil en el que se aprueba el derecho a la patria potestad de los hijos para las viudas que vuelvan a casarse y el derecho de las mujeres a ser testigos en los juicios, pero no se cambia la norma de obediencia de la mujer al marido, ni la obligatoriedad de seguirle a donde él quiera fijar su residencia, ni el hecho de que el marido es el único representante legal de su mujer.

Igualmente hubo que cambiar algunos artículos de la legislación laboral al ser necesaria la mano de obra femenina para cubrir los nuevos puestos de trabajo.
Pero, de ninguna manera hacer de la mujer y del varón dos seres iguales, la mujer seguía siendo considerada “el vaso más flaco para facilitar la vida de la familia”.

En 1.962 ya se permitió que la mujer casada pudiera acceder al trabajo, en 1.966 se permitía el acceso de las mujeres a la carrera judicial, en 1967 se le reconoce a la mujer el derecho a igual salario por igual trabajo, que al varón (lo aún no conseguido al día de hoy) y en 1.970 permitía a las mujeres mantener su puesto de trabajo al casarse.

Pero siempre presente la consideración de que el papel fundamental de la mujer no soltera es ser esposa y madre.

Sólo tras la muerte de Franco, y en la nueva Constitución de 1.978, se reconocerá la igualdad ante la ley sin discriminación en razón de sexo, raza, religión,…


Y habrá que esperar, aún más, para recuperar derechos que ya estuvieron vigentes durante la República, como la Ley del Divorcio (1.981), la legalización del aborto, en ciertos supuestos (1.986)…

domingo, 3 de diciembre de 2017

4.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO:: NACÍ EN EL 44 (2


La mujer como un ser hueco, como la sombra del varón.

¿El comportamiento femenino correcto? (Año 1.939):

1.- Honestidad en los vestidos, sin exagerar los escotes, faldas y mangas.
2.- Suprimido, radicalmente, ir sin medias. Más vale llevarlas zurcidas que ir sin ellas. Si, para ello, faltan pesetas, se suprimen bares y cines.
3.- Reducir al mínimo la pintura de la cara y los labios, así como los colores imprevistos de los cabellos. No dejar lo natural para convertirse en una muñeca de escaparate.
4.- Suprimir las posturas poco honestas y no ir por lugares de poco tráfico y de poca luz.
5.- Suprimir el fumar. La que desee fumar, que coja un fusil, vista un mono y vaya al frente.
6.- Dedicar el máximo de tiempo al trabajo para los heridos y soldados y disminuir los paseos y gastos superfluos.

La Sección Femenina, según algunos, parece que surgió para dar cobertura a las actividades violentas de los falangistas y, así, entre las actividades femeninas estaría la asistencia a los detenidos, las visitas a los encarcelados, el apoyo a sus familiares, la recolección de fondos, las misiones de propaganda y enlace,…así como “los lavaderos del frente”, encargados de lavar y remendar los uniformes de los soldados, los talleres de costura, los actos de despedida para los soldados que iban al frente,…

Tras la victoria del 39 la Sección Femenina pasa a formar parte del aparato del Estado como órgano del partido al que se confía toda la formación política y social de las mujeres españolas.

Dos objetivos, pues:

1.- Objetivo político de mentalizar e instruir a las mujeres en la doctrina falangista, doctrina nacional sindicalista que le permita estar formada y transmitir esa información a sus hijos.
2.- Objetivo ideológico-cultural, formando un modelo de mujer que se caracteriza por su sumisión al varón y su preparación para cumplir sus misiones básicas de esposa y madre, con espíritu cristiano y con enseñanzas de Puericultura, Economía Doméstica, Higiene, Canto,…enseñanzas domésticas que la mujer necesita para cumplir dignamente sus funciones familiares.

Las afiliadas a la Sección femenina se organizaban en:
1.- “Las Flechas”, compuesta por niñas menores de 14 años y que, contra el Frente de Juventudes, se hizo con el control.
2.- “Las Militantes”, en que se incluían las afiliadas entre 14 y 35 años, y sujetas a un mayor nivel de disciplina.
3.- “Las Adheridas”, que eran las afiliadas de más de 35 años, que pagaban una cuota y tenían la obligación de acudir a aquellos actos en los que se le solicitara su presencia.

En sus inicios, eran casi todas mujeres solteras, prescindiendo de las mujeres casadas y viudas con hijos, para no distraerlas de sus deberes fundamentales de esposa y madre.
Pero el problema era que ¿cómo iban a transmitir y educar los valores del Movimiento a sus hijos si eran solteras?

Corría un chiste, no sé si machista, que decía cómo se clasificaban a las mujeres por su belleza: “las hay guapísimas, muy guapas, guapas, normales, feas, muy feas, feísimas y de la Sección Femenina

Además, así como los jóvenes estaban obligados al Servicio Militar o “Mili”, las jóvenes estaban obligadas al Servicio Social (1.937), debido a la situación de guerra y por la necesidad de incorporar a la mujer en la ayuda a las tareas del Estado.
Aunque en un primer momento el Servicio Social sólo era obligatorio para las “mujeres trabajadoras”, las, potencialmente, más peligrosas para el Régimen.
Posteriormente sería obligatorio para las mujeres solteras de 17 a 35 años, quedando exentas las mujeres casadas, las viudas con hijos, las que habían perdido a un familiar por defender la patria y las religiosas.

Se exigía el Servicio social para la obtención de cualquier título académico o certificado de estudios, para ejercer cualquier profesión oficial, para obtener la licencia de caza o pesca, para el carnet de conducir o el pasaporte.
Se disponía así de una nueva herramienta para el control ideológico de las mujeres intentando relegarlas al ámbito del hogar, en vez del ámbito laboral.

La prestación, sobre todo en las ciudades, porque en los pueblos no podía realizarse, consistía en realizar trabajos gratuitos en comedores, escuelas, bibliotecas, oficinas, guarderías, cuestaciones, canastillas (mis hermanas, por ejemplo, en el pueblo)… todo ello fuente de mano de obra gratuita para el Régimen.
Rentable en un doble sentido: ideológicamente, por el control que suponía, y económicamente, por la cantidad de trabajo gratuito que generaba.

Las formas de cumplir el Servicio Social eran diversas:
1.- “Ordinario” (tres meses de formación teórica y otros tres de prestación, a razón de unas 6 horas diarias.
2.- “Internado” (tres meses de duración)
3.- “Universitario” (dos meses de formación teórica, internado en albergues del SEU y dos meses de prestación” (los varones teníamos las Milicias Universitarias, durante los veranos, saliendo con la graduación de Teniente de Milicias)
4.- “Obreras” (seis meses de formación a razón de dos horas diarias)
5.- “Libres” (para las que vivían en pueblos, sin instituciones donde prestar el servicio, a quienes se les enviaban los libros a estudiar y la prestación consistía en la confección de canastillas o similares, lo que antes he dicho de mis hermanas)


Con el tiempo el Servicio Social se convirtió en un puro trámite, aunque siguió vigente hasta el 1.977, en que desapareció la Sección Femenina.

4.- LA MUJER EN EL FRANQUISMO: NACÍ EN EL 44 (1)



O sea, que todo lo que narro no me lo han contado ni lo he leído, lo he vivido. En primera persona, como niño, adolescente o joven y en segunda persona, en mis hermanas y en mi madre.

En ese pueblecito castellano. Con un cura que se había quedado aparcado en el Concilio de Trento, con un Secretario del Ayuntamiento, auténtico comisario político, fiel guardián de las esencias del franquismo (él, que había sido republicano y al que le faltó tiempo para cambiar del color rojo de su camisa por el azul, con el yugo y las flechas, en rojo, en la pechera), y con aquellos alcaldes títeres, que estaban allí, pero que estaban de más, como piedras en el camino.

Todavía recuerdo cuando, los domingos por la mañana, los chiquillos acudíamos a la era para ver cómo, en formación, nuestros padres, hacían ejercicios de instrucción (uno-dos, uno dos, uno-dos,…¡alto¡ ¡ya¡, firmes, media vuelta….) siguiendo el pitido y la voz del hijo del Secretario.

Y no digo nada del pasar lista el cura de los asistentes a la misa de los domingos o de la obligación de “confesar y comulgar al menos una vez al año, por Pascua florida” y yo, como monaguillo, firmando células de cumplimiento de dicha obligación que podían ser exigidas por cualquier organismo estatal.

UN POCO DE HISTORIA

En los tres regímenes totalitarios imperantes en Europa se exaltan los roles tradicionales de la mujer en su papel de esposa y madre, restringiéndola al ámbito de lo privado, mientras que la vida pública queda, exclusivamente, en manos de los varones.

En España aún más, tanto por la mucha duración de Franco y del franquismo como por la fuerza de la Iglesia tradicional, ya desde el comienzo de “la cruzada contra el marxismo, el ateísmo,…” y siempre a remolque de la nueva Europa, tras la caída del nazismo y del fascismo.

En España, el fascismo comenzó antes de la guerra civil, en 1.931, cuando Ramiro Ledesma Ramos funda el semanario “La conquista del Estado” de clara inclinación fascista y, ya en noviembre, junto con Onésimo Redondo, fundan las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) en las que muestran su admiración, y adhesión, por Hitler y Mussolini.

En 1933, José Antonio Primo de Rivera funda la Falange Española, una especie de transcripción del fascismo italiano.

En 1.934 se unen ambas organizaciones y, en Valladolid, se presenta oficialmente La Falange Española y de las JONS.

La doctrina de la Falange es el “nacionalsindicalismo”, doctrina basada en los principios del totalitarismo estatal y de la participación política mediante la denominada “democracia orgánica”, que se ejerce a través de la familia, el municipio y el sindicato.

José Antonio, como todo varón, con su paradigma machista-paternalista en esos tiempos, fuera del ámbito republicano, habla poco de las mujeres.

“No somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada, en una rivalidad donde lleva, en la morbosa complacencia de los competidores masculinos, todas las de perder. El verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social a las funciones femeninas”

O sea, “los niños con los niños, y a sus cosas, y las niñas con las niñas, y a las suyas”

Cuando le preguntaron por el papel de las mujeres en el Parlamento, republicano, esta fue su respuesta: “las mujeres no harán más que redoblar con su voto el voto masculino, con sus defectos, no teniendo, por tanto, el de ellas trascendencia alguna en el futuro de España. Serán dos donde antes fuera uno, si Ud. lo prefiere”.

Yo siempre he defendido a la malagueña Victoria Kent, frente a la madrileña Clara Campoamor.
La mujer votaría lo que le mandara su marido, su cura o su amo, por lo tanto era un voto fraudulento, por ser un voto cautivo. Hasta que la mujer no tuviera formación no debería ejercer su voto, un voto comprado, un voto cautivo.
Lo contrario de lo que afirmaba Clara Campoamor, defensora del voto femenino universal, ya.

Y ya en 1937, en plena guerra civil, se unirá otra organización, la carlista o Comunión Tradicionalista, y así surge la Falange Española Tradicionalista (FET) y de las JONS, adheridos al Movimiento, que constituirían la doctrina del franquismo, porque Franco, si hablamos de ideas políticas, poco o nada.

Al terminar la Guerra Civil en España existe un notable retroceso, respecto a la República, en todos los niveles y, en lo que aquí nos importa, respecto a la mujer.

José Antonio, a regañadientes, en 1.934 había constituido la Sección Femenina de las JONS, cuya jefa sería Pilar Primo de Rivera.

El modelo de mujer será el mismo que el de los regímenes totalitarios de la época y en 1.942, en el Congreso Internacional de las Juventudes Europeas, celebrado en Viena, forma el trío, junto a las mujeres nazis de Hitler y a las fascistas de Mussolini, para reorientar a las mujeres hacia el hogar.
Lo que enlaza, también, con la tradición católica más conservadora.

Y, así, junto a la maternidad, se ensalza la feminidad, entendida como fragilidad, sumisión y espíritu de sacrificio, lejos de su capacidad intelectual, creativa y crítica, típicas características del varón.

jueves, 30 de noviembre de 2017

3.- PREGUERRA, GUERRA Y POSTGUERRA (A GRANDES RASGOS) (y 2)


Llegaría la Segunda Guerra Mundial y, a pesar de la “no beligerancia” las simpatías del régimen franquista con el Eje (sobre todo Alemania e Italia) eran manifiestas, no en balde las aviaciones alemanas (sobre todo en Guernica) e italiana (también en Málaga) habían ayudado enormemente a la victoria franquista.
La Iglesia no sólo nada dijo, sino que tanto a nivel Vaticano como a nivel de España, concordaban con el Eje.

Como el Eje perdió la guerra España quedaría “totalmente aislada” de Europa y del mundo, y no era “por envidia de nuestra paz” (como se nos recalcaba en la escuela y en los medios de comunicación) sino como castigo a su no implicación contra el nazismo y el fascismo.

Los 20 años de desconexión, desde el 40 al 60, supuso un atraso demencial de España en tecnología, en costumbres, en ideales, en esperanza, mientras Occidente tomaba derroteros completamente nuevos.

Estrepitosos el retraso espiritual, el retraso tecnológico, el retraso económico.
Años que parecieron siglos.

Los obispos seguían a los suyo: nada de sensibilidad social, ni siquiera investigación teológica pero, eso sí, celosísimos en materia de costumbres (las famosas pastorales preveraniegas sobre la inmoralidad de dejar visibles partes del cuerpo, predicar la “modestia cristiana” (hasta en el número de centímetros de faldas y mangas y los ataques a los bajos escotes (“ahí vamos a meter mano el obispo y yo” (decía el chiste no sé si de La Codorniz o del Hermano Lobo).

Inmoralidad, pero sólo en el cuerpo de la mujer.

Todo eso, y más, contribuiría al desprestigio de esa quisquillosa religión y moral religiosa.

¿Y la censura? La prohibición de espectáculos o la calificación de la peligrosidad de las películas, con las “erres”, y colgada a las entradas de las iglesias.

En las playas la Guardia Civil procedía a retirar a las bañistas que aparecían con los primeros bikinis.

Política-religión-moralidad sexual, todo envuelto en el mismo kit.

Fueron muchos los intelectuales que abandonaron/tuvieron que abandonar España.
Y, los que se atrevieron a volver, ya más viejos, se asfixiaron en el panorama con que se encontraron.

Hasta 1.956 la prostitución estuvo (teóricamente) controlada y sus protagonistas sometidas a determinadas medidas policiales y sanitarias, lo que suponía una legalización de la prostitución (ya abandonada por casi todos los países occidentales)
Cuando se prohibió levantó una enorme polvareda.
La verdad fue que seguía, pero con pequeñas alteraciones.

Ya hemos escrito (y seguiremos) sobre “la mujer en casa y con la pata quebrada”, para contentar al marido, quedarse preñada y parir, como obligación, y si era sin placer, mejor que mejor.
El varón buscaba el placer en las relaciones extramatrimoniales.
Era la famosa “cana al aire” si lo hacía el varón y era “una puta” si eso mismo lo hacía la mujer.

¿La compañera sexual extramatrimonial es mercenaria? Se le solía poner a su disposición un piso que, además de vivienda para ella, era el lugar de “picadero”.

Así que la prostitución de las mujeres queda para los viejos, los tímidos (incapaces de buscar y encontrar compañera sexual) y para los tarados, que sólo tienen acceso al sexo tras pagar.

Poco a poco, y tras mucho esfuerzo e incomprensión, la mujer fue demostrando que servía para algo más que “copular” y fue ascendiendo y ocupando puestos de responsabilidad.
Pero, la verdad fue que el camino fue largo, difícil y espinoso.

Las mujeres fueron personas con otros valores distintos, sin perder el que fue su único valor, el de descanso del guerrero (el marido) y paridora de hijos.

La relación sexual deja de ser la única relación con el varón.

La mujer quiere la relación sexual pero con “amor”, no por interés ni por dinero ni por vicio, así lo disfruta más y mejor.

Fue en los años 50 cuando apareció en España el turismo de jóvenes extranjeras, rubias y con los ojos azules, desinhibidas, a veces vestidas de modo nada convencional, sino estrafalario (pantalones cortos, blusas que dejaban entrever los pechos turgentes, el canalillo antes jamás visto y la mirada ávida de los varones las perseguían, ya que no podían, no se atrevían a tener acceso a ellas (el desconocimiento del idioma fue una barrera infranqueable)

¡Quién no recuerda a Alfredo Landa persiguiendo a las jóvenes rubias extranjeras en las playas de Torremolinos, o a Paco Martínez Soria, o a Pajares…

Pero si la moral se relajaba lo que sí se valoraba eran las divisas que ellas traían consigo, además, naturalmente, de unas mayores libertades sexuales.
Económicamente el turismo fue una enorme fuente de riqueza.

Se llegó al tópico de que las suecas (las nórdicas, en general) eran una mujeres “ansiosas de placer” y aquí estaba el “macho ibérico”, esperando dárselo.

La verdad que también muchas de ellas llegaban con el tópico del “Don Juan” español y su fogosidad.

Y es verdad que algunas veces los tópicos de confirmaban, pero sólo algunas veces, porque, tras conocerse, los esquemas sociales y morales eran discordantes.

El turismo hizo el milagro de que la juventud agraria abandonara el terruño y fuera a la ciudad o al pueblo turístico, dejando la azada y el arado y cambiándolo por la bandeja de bebidas a servir a los turistas.
Incluso mucha gente del mar cambió el remo y la barca por el lecho.

Pero las mujeres, si al principio se escandalizaron, poco a poco fueron imitadoras, dejando atrás la primitiva envidia.
También las mujeres españolas se pusieron al día en sus libertades.


“España era diferente” pero, poco a poco, iba haciéndose igual.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

3.- PREGUERRA, GUERRA Y POSTGUERRA (A GRANDES RASGOS) (1)



En los años 30, en España, el panorama es convulso.
Las agitaciones sociales se hacen cada vez más dramáticas.
La burguesía, capaz de enriquecerse en tantas circunstancias no sólo no es capaz de poder con los grandes problemas que van surgiendo en la sociedad española, sino que esos problemas la arrollan materialmente.

La Dictadura de Primo de Rivera había intentado taponar la enorme vía de agua que amenazaba hundir la monarquía y, temporalmente, lo consiguió, pero la vía de agua no sólo volvía a abrirse sino que cada vez era mayor.

Habría sido precisa una renovación total de todo el casco, lo que no consiguió, por lo que ni la siguiente Dicta-banda de Berenguer, ni el almirante Aznar, que toma el testigo al frente del Gobierno en febrero de 1931, por lo que, apenas dos semanas después de hacerse con el poder, elabora un calendario electoral que se iniciará el 12 de abril, día en que tendrán lugar las elecciones municipales.

El anuncio de los comicios y la movilización despertada en torno a ellos los convierte en un plebiscito sobre la permanencia o no de la monarquía.

Los candidatos republicanos y socialistas vencen en las ciudades, donde las elecciones ofrecen mayores garantías democráticas al escapar el voto del control de los caciques locales. En 41 capitales de provincia (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla…) se imponen las candidaturas republicano-socialistas frente a las monárquicas.

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA.

Y la moral oficial, católica, apostólica y romana, comandada por la Iglesia, entra en crisis y las llamadas a quebrantarla van imponiéndose entre las masas.
Basta que hubiera estado prohibido el goce placentero, durante tanto tiempo, para disfrutar más de él, obviando la vigilancia u oponiéndose abiertamente a él.

Si lo sexual pertenece al orden de la naturaleza ¿por qué subordinarlo a lo cultural-religioso?

El sexo deja de ser pecado y, en general, ya no es delito.

La moral se relativiza.

El negocio va montándose en gran escala y cada vez son más los llamados a traficar con los apetitos naturales del prójimo.

(En otra entrada escribiremos sobre el tratamiento del sexo en la obra de Federico García Lorca).

La pornografía iba apareciendo y la gente disfrutando con ella.

La guerra civil (en general, cualquier guerra) fue una ocasión para los atropellos sexuales.

La guerra española del 36-39 dejó muchas ruinas: no sólo ciudades destruidas, también muchos jóvenes acribillados en el frente y muchas mujeres vejadas y violadas.

Es en las guerras cuando los hombres, cumpliendo la sentencia de Hobbes, se convierten en “lobos para otros hombres”, aplaudiendo y regocijándose de las “hombradas”, propias y ajenas.
La soldadesca, de ambos bandos, y en cualquier guerra (y sobre todo si es “civil”) se convierte en “machos en celo” y sus consiguientes atentados sexuales.

Como la Iglesia había ido de la mano y había sido la compañera fiel de la burguesía, en beneficio para ambos, será el clero el centro de los atentados sexuales de las izquierdas radicales por lo que los atentados contra las personas de vida religiosa serán frecuentes, como la violación de monjas o los intentos de que algunos religiosos practicaran sexo con rameras que se le presentaban desnudas, para despertar sus instintos sexuales.

Y no es que fueran nuevos los atentados religiosos sexuales, porque ya se habían producido repetidas veces, anteriormente, en diversas revoluciones y algaradas.

Esa inquina, por parte de las izquierdas radicales ateas, a las personas religiosas y ese afán de hacerla participar en el trato sexual ¿era una venganza contra la represión ejercida durante tanto tiempo por la Iglesia?, ¿era una prueba de irritación ante la negativa de aquellas personas a la vida sexual corriente, con su voluntario voto de castidad?, ¿era un afán de rebajar a quien se consideraba superior?, ¿era sadismo, cuyo placer consistía en ver sufrir a otros cometiendo, o en peligro de cometer, algo que temían?

Durante las guerras, en ese clima de violencia y brutalidad, se sueltan todas las pasiones, no sólo la sexual, con mujeres vivas, sino necrofílicamente, violando sepulturas, exhibiendo públicamente restos humanos, bailes y simulacros sexuales con ellos,…

Pero las derechas no se quedaron atrás considerando que las mujeres republicanas debían ser viciosas sexuales, al carecer de temor a Dios y a las penas del infierno, por lo que estarían dispuestas a la coyunda sexual con el primer semental que se le mostrase, ávidas de sexo.

Los espectáculos callejeros de muchachas republicanas jóvenes, rapadas al cero, en un desfile con público insultando y riéndose era demasiado frecuente.

Yo no pondría la mano en el fuego por la mayor brutalidad de uno u otro bando.

Recordemos que Durruti hizo fusilar a algunas prostitutas que acompañaban a su unidad militar, porque hacían demasiada mella en el “ardor guerrero de los soldados”.

Fue un período no muy largo pero anormal, por lo que no se debe juzgar a un país por hechos tan puntuales.

¿Que España salió maltrecha de la guerra? Nadie lo pone en duda.

El desfondamiento moral, a pesar de los primeros intentos de los vencedores en taponarlo, iría no sólo apareciendo, sino incrementándose. La Iglesia tomaría el timón, de nuevo, tanto de la moral como de la religión, lo que repercutía en un bien para el nuevo régimen.

martes, 28 de noviembre de 2017

2 LA REPÚBLICA Y LAS MUJERES (2)

La Unión de Muchachas defendió Madrid durante los tres años de sitio, luchando también por la emancipación de las mujeres. 
Mujeres Libres, anarquistas, organizaron la retaguardia en Cataluña; y la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA), bajo la dirección de LA PASIONARIA, organizó a las mujeres en las fábricas.
Todas estas asociaciones de mujeres tenían como denominador común que lo público y lo privado era indisociable.
Ya no podía haber marcha atrás.
La labor de estas mujeres fue notable, de ahí, que muchas de ellas fuesen encarceladas o enviadas al exilio,  como MARÍA ZAMBRANO o la misma Pasionaria.

Fue evidente que la República, en tan corto período, supuso un avance espectacular para la mujer, especialmente, en el plano legal.
En pocos años el régimen republicano conquistó grandes avances para la mujer, ésta dejaba de estar relegada en la esfera de lo privado para participar también en el ámbito público, no obstante, el franquismo eclipsó todas estas nuevas medidas y volviendo a instaurar un régimen fuertemente patriarcal y machista donde se instauraría de nuevo la figura del perfecto “ángel del hogar” o “la reina de la casa”, aunque, en realidad, era la “esclava del hogar”.

Recordar a otras mujeres como Margarita Nelken, Victoria Kent (por la que yo, siempre, he apostado frente a Clara Campoamor, cuando proclamaba que “la mujer no era, todavía, libre para votar, porque no estaba preparada para ello (su voluntad dependía del Cura (su conciencia y su condena eterna si no era obediente), del Marido (su felicidad, evitar el maltrato, el divorcio), del Patrón (su trabajo, su salario, su vida y la de los suyos), por lo que su voto no era libre, sino dependiente. Federica Montseny (primera Ministra de nuestra historia en el ámbito de la sanidad y la asistencia social) y sin olvidarme de aquellas 13 Rosas Rojas, las 17 rosas de Guillena,…

PAPEL DE LA MUJER EN LA SEGUNDA REPÚBLICA (14 abril 1931-17 julio 1936).

Antes de la Segunda República, la mujer se encontraba en una situación de subordinación respecto al varón en dos aspectos:

En las LEYES:

-La mujer casada pasaba a depender legalmente del marido y por tanto perdía su autonomía personal y laboral.
-Necesitaba la autorización del marido para desempeñar un trabajo, para firmar un contrato o para realizar compras que fueran más allá del consumo doméstico.
-Su salario era controlado por su pareja, según la legislación.
- Además, las mujeres podían ser condenadas legalmente si desobedecían o insultaban al marido.
- Si un hombre mataba o agredía a su mujer solo tenía como castigo un corto destierro; en cambio, la mujer podía ser condenada a prisión perpetua.

En la SOCIEAD:

- El estereotipo de la mujer se reducía al ámbito doméstico.
- La mujer debía ser “el ángel del hogar”, “la reina de la casa” o la “dulce esposa” (aunque, lo que en realidad era (como ya hemos dicho) “la esclava del hogar”).

- Si cualquier mujer se salía de esta imagen era duramente criticada y ridiculizada por la sociedad, por hombres y mujeres.

Ya en esta época, algunas mujeres lucharon por mejorar la situación de la mujer especialmente en defender el derecho a la educación o al trabajo de la mujer.
Entre estas defensoras encontramos a: Margarita Nelken, Teresa Claramunt, Clara Campoamor o Victoria Kent. Ellas pedían:
- Reforma de las leyes anteriores.
- La igualdad salarial.
- La extensión de la educación femenina
- El derechos al voto femenino (sufragismo).

La Constitución republicana no sólo concedió el sufragio a las mujeres, gracias a la implantación de esta nueva legislación: 
-Se eliminaron los privilegios reconocidos hasta ese momento exclusivamente a los varones.
-Se reguló el acceso de las mujeres a cargos públicos
-Se concedió el derecho de voto a las españolas.
-Se reconocieron derechos a la mujer en la familia y en el matrimonio, como el matrimonio civil.
-El derecho de las mujeres a tener la patria potestad de los hijos.
-Se suprimió el delito de adulterio aplicado sólo a la mujer y se permitió legalmente el divorcio por mutuo acuerdo (ley del divorcio de 1932). 
-Asimismo, se obligó al Estado a regular el trabajo femenino y a proteger la maternidad y, con ello, se prohibieron las cláusulas de despido por contraer matrimonio o por maternidad, se estableció el Seguro Obligatorio de Maternidad y se aprobó la equiparación salarial para ambos sexos. 

El régimen republicano estaba poniendo a España a la altura de los países más evolucionados en lo referente a la igualdad entre los varones y las mujeres.

lunes, 27 de noviembre de 2017

2.- LA REPÚBLICA Y LAS MUJERES.(1)



A grandes rasgos, fueron muchos los avances que llegaron con la implantación de la Segunda República Española y creemos conveniente recordar las conquistas que, entonces, se alcanzaron.

Las mujeres españolas habían tenido un papel pasivo y discriminado en la sociedad, su papel se circunscribía al de esposa y madre, dependiendo siempre del varón, ya fuese el padre o el marido, e inclusive, si quedaba viuda, del hijo. 

Sin embargo, el primer tercio del siglo XX  supuso la irrupción de la mujer en la vida pública gracias a su incorporación de forma masiva al trabajo remunerado, hecho que facilitó  el proceso de modernización de la economía española.

De hecho, fue a partir de los años veinte cuando el feminismo español comenzó a añadir demandas políticas a las reivindicaciones sociales, ya que la mujer empezaba a tener un papel activo en organizaciones sindicales y obreras.

Ejemplo de ello fue la creación de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME) en el Madrid de 1918, donde mujeres de clase media, maestras, escritoras y universitarias, planteaban ya claramente la demanda del sufragio femenino.

Además, las mujeres empiezan a participar en la enseñanza superior, en la creación de la ciencia, en la cultura, en la vida política y en profesiones hasta entonces vedadas a su sexo.
Aunque, es de señalar que aún quedaba un largo camino por recorrer, (recordemos que, en 1930, todavía el 44,4% de mujeres españolas eran analfabetas.

La llegada de la II República, en abril de 1931, supuso una ola de pensamiento democrático que llevó a una revisión de las leyes discriminatorias y a la concesión del sufragio femenino.

Aunque la opinión general, tanto de izquierda como de derecha, creyese que la mayoría de las mujeres, influenciadas por la Iglesia católica, eran profundamente conservadoras, por lo que su participación electoral supondría un auge para la derecha.

Fue CLARA CAMPOAMOR (1888-1972), diputada y miembro del Partido Radical, quien asumió una apasionada defensa del derecho de sufragio femenino.
Argumentó, en las Cortes Constituyentes, que los derechos del individuo exigían un tratamiento legal igualitario para varones y mujeres y que, por ello, los principios democráticos debían garantizar la redacción de una Constitución Republicana basada en la igualdad y en la eliminación de cualquier discriminación por razón de sexo.
Al final triunfaron las tesis sufragistas por 161 votos a favor y 121 en contra.
En los votos favorables se mezclaron diputados de todos los orígenes, movidos por muy distintos objetivos.
Votaron «SÍ» los socialistas, con alguna excepción, algunos pequeños grupos republicanos, y los partidos de derecha, naturalmente.
Estos últimos lo hicieron por creer que el voto femenino sería masivamente conservador, algo que se demostró era una falsedad.

Así, la Constitución Republicana concedió el sufragio a las mujeres, y con ello, el fin de los privilegios reconocidos hasta ese momento exclusivamente a los varones.
Al mismo tiempo, se reguló el acceso de las mujeres a cargos públicos, se reconocieron derechos a la mujer en la familia y en el matrimonio, como el matrimonio civil, el derecho de las mujeres a tener la patria potestad de los hijos, se suprimió el delito de adulterio aplicado sólo a la mujer y se permitió legalmente el divorcio por mutuo acuerdo (ley del divorcio de 1932).
También se obligó al Estado a regular el trabajo femenino y a proteger la maternidad, con ello, se prohibieron las cláusulas de despido por contraer matrimonio o por maternidad, se estableció el Seguro Obligatorio de Maternidad y se aprobó la equiparación salarial para ambos sexos.
El régimen republicano estaba poniendo a España en el terreno legal a la altura de los países más evolucionados en lo referente a la igualdad entre los varones y las mujeres.
De hecho, se puede afirmar que la Segunda República dio a las mujeres la oportunidad, hasta el momento inimaginable, de una presencia en la vida social y política.
Por otra parte, durante la campaña electoral de 1933 se intentó manipular el voto femenino tanto por parte de la derecha como por la izquierda, como bien reflejan los lemas utilizados por unos y por otros:
Unos con «Que no pese sobre la mujer la derrota de la derecha»
Otros con: «Madres, que vuestros hijos no piensen que su falta de libertad se debe a que sus madres no consiguieron liberarlos».

El objetivo claro era una burda manipulación, un claro chantaje, hacia las mujeres de uno u otros bandos.

Feministas y republicanas se negaron a dar consignas de voto: el derecho al sufragio era una victoria, y se interesaron por la política interior con tareas a largo plazo tales como salud, enseñanza o la paz internacional.
A estas mujeres se deben las primeras denuncias contra el nazismo y los campos de concentración.

El estallido de la guerra civil y sus tres cruentos años no paralizaron los progresos culturales y legislativos, se legalizaron las uniones libres, las mujeres se incorporaron a la industria de la guerra y, en el 36, la ministra de Salud, Federica Montseny, consiguió la legalización del aborto.

Por otro lado, la historia de las milicianas es también digna de mención, ya que muchas dieron su vida en combate.

En el verano de 1936 las mujeres participaron en las milicias igual que los varones, pero ya en otoño fueron enviadas a la retaguardia. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

LAS MUJERES Y EL SEXO EN ESPAÑA DURANTE EL FRANQUISMO (1)



Todos recordamos las convulsiones de todo tipo que se generaron y se avivaron en España en los años 30.
Las agitaciones sociales se hacen cada vez más dramáticas desde el mismo día 14 de Abril del 31 cuando se proclama la República.

UN POCO DE HISTORIA.

Todo sucedió, poco más o menos, así:

ELECCIONES, 1.931

Presionado desde todos los ángulos posibles, Berenguer, que no ha tenido tiempo de poner en marcha su dictablanda, abandona el poder.

El almirante Aznar toma el testigo al frente del Gobierno en febrero de 1931 e inmediatamente, apenas dos semanas después de hacerse con el poder, elabora un calendario electoral que se iniciará el 12 de abril, día en que tendrán lugar las elecciones municipales.

El anuncio de los comicios y la movilización despertada en torno a ellos los convierte en un plebiscito sobre la permanencia o no de la monarquía.

Los candidatos republicanos y socialistas vencen en las ciudades, donde las elecciones ofrecen mayores garantías democráticas al escapar el voto del control de los caciques locales. En 41 capitales de provincia (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla…) se imponen las candidaturas republicano-socialistas frente a las monárquicas.

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA.

El día 13, ante la evidencia de los hechos, se reúne el Consejo de Ministros.

El Conde de Romanones, miembro más destacado del último Gobierno de la monarquía, aceptando el carácter plebiscitario de las elecciones, hace un certero balance de la situación que sería recordado en sus memorias: 

«Mi tesis se redujo a sostener que aun suponiendo, y era mucho suponer, que el Gobierno contara con medios para resistir, no debíamos siquiera intentarlo, pues la fuerza se puede y se debe emplear contra los hechos revolucionarios, pero se carece de fuerza moral para emplearla contra las manifestaciones del sufragio. El máuser es un arma inadecuada contra el voto».

El día 14, a la vez que en Éibar (Guipúzcoa) se inicia la celebración por el resultado obtenido, celebración que se extendería enseguida a Barcelona y San Sebastián, el rey pide a Romanones que establezca contacto con los líderes republicanos.

Tras conversar con Alcalá-Zamora, quien había sido su secretario particular, y corroborar que el general Sanjurjo, al mando de la Guardia Civil, ha hecho saber que no seguirá apoyando al régimen monárquico, Romanones aconseja al rey, tal y como exigen los líderes republicanos, que abandone inmediatamente España.

A primera hora de la tarde, mientras la multitud agita banderas republicanas en la Puerta del Sol madrileña, Alfonso XIII emprende el camino del exilio.
En automóvil se dirige hasta el puerto de Cartagena, donde embarcará al amanecer del día 15 rumbo a Marsella.

De forma pacífica, sin violencia, el 14 de abril se proclama la República.
                                                                                               
Hasta aquí, los hechos.

LA CONSTITUCIÓN DE 1.931

Se conforma una comisión para la redacción de un borrador de la nueva Constitución, acordando: La supremacía legislativa (con una sola cámara), La independencia judicial, El reconocimiento y La autonomía para las regiones, Presidente de la República elegido por un período de seis años que designa al jefe del Gobierno, pero surgen los desacuerdos al debatirse la redacción definitiva del artículo 26, que trata de normalizar las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica, en el que el Estado no podrá, en ningún caso, favorecer ni auxiliar económicamente a las iglesias, asociaciones e instituciones religiosas entre otros puntos.

Finalmente es aprobado el 9 de diciembre de 1931. 

Alcalá Zamora es elegido Presidente de la República Española (1.931- 1.936).

Y Azaña es designado presidente del Gobierno.

EL BIENIO REFORMISTA

La autonomía catalana y la reforma agraria serían dos de las cuestiones más importantes abordadas por la república.
El esfuerzo educativo realizado por la república no tendría parangón en todo el siglo XX.
Distintos partidos políticos defendieron los derechos históricos y la particular identidad catalana.

EL BIENIO CONSERVADOR

Aunque sin mayoría suficiente, la CEDA de Gil Robles se impuso en las elecciones de 1933.
La crisis económica internacional desatada tras el jueves negro de Wall Street, en octubre de 1929, afectó la consolidación de la democracia en España.
El levantamiento revolucionario de Octubre de 1934, fue aplacado en toda España excepto en Asturias, donde la lucha se alargó una semanas.
La fuerza del sindicalismo minero ligado a la UGT permitiría el primer intento de revolución socialista en España.
De la huelga general se pasó a la insurrección, que solo fue sofocada tras la intervención de las tropas de regulares y de la Legión.

El Frente Popular obtiene la victoria en las elecciones de 1936.

Pero los atentados que costaron la vida al teniente Castillo y a Calvo Sotelo conmocionaron a la opinión publica, lo precipitó los planes de los militares golpistas.


LA GUERRA CIVIL