domingo, 21 de mayo de 2017

AMOR PLATÓNICO

AMOR PLATÓNICO.

Dice la RAE que : "amor platónico es un amor idealizado y sin relación sexual.

Se idealiza al ser amado

El amor platónico es aquel que se caracteriza porque aquel que lo siente se forma una imagen ideal de la persona que ama sin llegar a establecer con ella ningún tipo de relación real más que la platónica, es decir, todo pasa por los pensamientos, jamás se concreta nada en el amor platónico.

“Juan hace años que siente amor platónico por su profesora de Historia”.
En tanto, la idealización que roza la concepción de lo perfecto es la característica más distintiva de este tipo de sentimiento.

Aquel amor inalcanzable que por diversas circunstancias no puede materializarse y en el que puede haber un componente sexual, pero que se da de manera mental, imaginativa, pero no físicamente, es un amor platónico.

En esta forma de amor la ilusión es la base sobre la cual se sostiene el amor y por encima de todas las cosas le concede especial importancia a lo espiritual más que a lo físico y pasional.

Denominación que deriva de la concepción de Platón sobre el amor

La denominación del concepto tiene su origen en el filósofo Platón, por eso se habla de “platónico”.

Platón sostenía que el amor era algo inalcanzable y que no tenía ninguna relación con lo material sino estrictamente con lo espiritual, la belleza del alma y el sentimiento de conocimiento de la otra persona.

Para Platón, en su concepción del amor, ni la carnalidad ni el deseo sexual tenían algo que ver.

Platón, en sus famosos Diálogos, sostenía que el amor al conocimiento, a la sabiduría y a la belleza es lo que según este filósofo se encuentra en el origen del amor, lejos de todo tipo de alusión pasional.

Un individuo, pensaba Platón, encontrará el amor cuando tenga una visión cercana a la que se tuvo como alma en la cual se apreciaba sobre todas las cosas la belleza mientras se contemplaban las ideas, mientras tanto, esa luz sobre la belleza se encontrará en el cuerpo de la persona que se ama o que se empieza a amar.

La visión del alma del otro es lo que Platón consideraba como amor profundo.

Ahora bien, debemos destacar que con el correr del tiempo esta idea propuesta por Platón, hace cientos de años, ha quedado obsoleta y el concepto pasó a usarse masivamente para referirse a aquella historia de amor que se caracteriza por su imposibilidad de concretarse en la práctica, por diversos factores, y por su falta de correspondencia.


“Amor platónico”, realmente,  es una expresión que, en su uso común, pretende referirse a la visión filosófica que tuvo Platón acerca del amor.

Sin embargo, los significados popularmente asociados a esta misma expresión (esto es, el amor platónico como amor no correspondido o imposible) es erróneo desde el punto de vista filosófico, en la medida en que no refleja la concepción platónica del amor o  Eros expuesta en El Banquete que he comentado en los cuatro spots anteriores.

¿Qué dice Platón del amor entre personas?

 Platón no se casó nunca, y no se le conoce ningún tipo de inclinación por una mujer; es muy posible que fuese homosexual, tan sólo se sabe que Dión de Siracusa, cuñado de Dionisio I el Viejo, Tirano de Siracusa cuando murió su hijo Dionisio II el joven lo sucedió y como era menos severo que su padre y no le gustaba la manera de gobernar la ciudad, habiendo leído La República de Platón, la primera gran utopía social de la historia y la manera perfecta de gobernar, en la que los gobernantes gobernaban bien, los guerreros guerreaban mucho y bien y los trabajadores trabajaban, una sociedad tripartita perfecta, invitó a Platón a poner en práctica su República en Siracusa.

Todo salió fatal, incluso siendo vendido como esclavo, con la suerte de que uno de los visitantes en el mercado de esclavos lo reconoció, pagó por él lo que el negrero pedía y lo dejó libre, para volver a Atenas.

Tres viajes más hizo a Siracusa, y nada consiguió.

Este Dión no estaba sólo entusiasmado con la obra de Platón, quizá también con  él.

Pero nada cierto se sabe.

Sabemos (y antes ya lo hemos expuesto) que la relación entre hombre y mujer estaba destinada, fundamentalmente, a la procreación.

La relación entre hombres estaba tolerada (aunque las leyes lo prohibían), y la relación entre un hombre mayor y uno joven era bien vista, ya que entendían que la persona mayor enseñaba a ser buen ciudadano al joven.

En la Grecia de esta época, sabemos que separaban lo que se debe a Eros (atracción sexual y fertilidad: en la tradición mitológica se dice que se ocupaba del enamoramiento entre varones) y lo que se debe a Afrodita (enamoramiento entre hombres y mujeres)


sábado, 20 de mayo de 2017

EL AMOR EN PLATÓN: EL BANQUETE ( Y 4)


Tres maneras de no desaparecer del todo cuando la parca llegue y nos lleve, tres maneras de evitarla, de seguir estando aunque ya no se esté físicamente.

El hombre, todos los hombres, al nacer somos los seres más pobres de la creación (herencia de nuestra madre, Penia, la diosa de la pobreza)  y quien haya asistido al parto de un animal o al nacimiento de un pájaro, al compararlos con nosotros al nacer, nos llevan mucha ventaja (un potrillo recién nacido, un perrillo, un pájaro,…)
Cuando yendo por el campo tropezabas con un nido de perdiz y los perdigones ya corriendo con la cáscara del huevo pegada al culo…o ver nacer un ternero y cómo, a la media hora, se pone de pie sobre sus cuatro patas, todavía inseguras, y va buscando la teta de la vaca,…
Mientras, nosotros, vemos nacer un niño y vemos a una criatura totalmente inválida, sólo desarrolla sus instintos innatos de llorar y de mamar, y poco más.

En acto (aristotélicamente), de hecho, al nacer somos los animales (seres vivos) más pobres de la creación, pero en potencia (aristotélicamente) somos los más ricos porque, aunque “no lo somos, podemos llegar a serlo” y, de hecho, lo seremos tras adquirir el lenguaje, la enseñanza, la educación, la preparación, el estudio, el esfuerzo,….

Cuando Sócrates termina su discurso y en el momento justo en que Aristófanes (el del mito del andrógino) se dispone a hacerle alguna advertencia u observación, irrumpe en la casa Alcibíades, que llega tarde y completamente borracho, aunque es invitado a quedarse y, al percatarse de la presencia de Sócrates, entabla con éste un corto diálogo, pero sin haber estado presente ni oído a Sócrates-Diotima y su ascenso por la escala del eros, es invitado a pronunciar un discurso, en el que expone su teoría, confundiendo la erótica socrática con el interés meramente sexual.
La finalidad principal de su discurso es demostrar cómo Sócrates predica con el ejemplo y pone en práctica las enseñanzas de Diotima.

Cuando Alcibíades termina, Sócrates se dispone a iniciar un elogio a Agatón (el anfitrión) tanto por su premio como por el banquete que les ha dispensado cuando irrumpe en la sala un tropel de gente festejando no sé qué y ocasionando una terrible barahúnda, al beber, ya, sin control y todo el follón posterior, `por lo que algunos de los invitados se marchan y otros se duermen, entre ellos Aristófanes.
Continúa Sócrates charlando con los que todavía resisten y al final se marcha como había venido y con quien había venido, en compañía de Aristodermo, al que habría invitado el mismo Sócrates al encontrarlo por el camino, se marcha al Ágora, allí pasa el día, como de costumbre, hasta que al atardecer se retira a su casa a descansar.

La mesa, con su comida y su bebida, y la sobremesa, con su charla y sus diálogos.
Lo primero no importa, es una estrategia literaria de Platón, lo importante es el Diálogo, la palabra, la doctrina,…

El Banquete podemos dividirlo, argumentalmente, en tres partes:

1.- Los cinco primeros discursos (un resumen de cómo se ha entendido el amor en la cultura griega, hasta Platón).

2.- La teoría de Platón, a través de Sócrates y de Diotima de Mantinea.

3.- Poner como ejemplo a la figura de Sócrates, así como el autocontrol de Sócrates ante Alcibiades.

Es el “eros daimon” versus el “eros theos”.

La divinidad no se mezcla con los humanos directamente, sino a través de intermediarios. A través de éstos las plegarias y los sacrificios llegan hasta el dios y las órdenes y recompensas por los sacrificios llegan desde dios a los hombres.

El dios sería el “sofos”, el daimon o intermediario sería el “filo-sofos” y el hombre sería el “ignorante”.

El filó-sofos no es “sofos”, pero aspira a la “Sofía”, está en medio, como el hombre, ni rico ni pobre, ni sabio ni ignorante, es el caminante que, a través de la teoría de Diotima va recorriendo la escala del amor (1.- Amor a un solo cuerpo bello. 2.- Belleza física, en general. 3.- Almas bellas. 4.- belleza de las leyes e instituciones. 5.- Belleza de las Ciencias, y 6.- La belleza absoluta, eterna, inmutable.

El amante perfecto es el filósofo perfecto, el que va ascendiendo por todos los grados hasta llegar a la Belleza.


La “mujer demónica” es muy habitual en la mitología griega, es la intermediaria, la sacerdotisa mediadora y como en los banquetes o simposios nunca está una mujer real aparece en el discurso de Sócrates.

viernes, 19 de mayo de 2017

EL AMOR EN PLATÓN: EL BANQUETE (3) EROTISMO, ERÓTICO

"Erotismo", "erótico"... viene del griego "Eros".

¿Qué es, quién es "Eros"?

Los varones heterosexuales, los que amamos a las mujeres, somos una de las partes de los andróginos y así, también, se explican los adulterios, al no acertar a la primera.

Las mujeres que son parte de una mujer primitiva no sienten atracción por varón alguno e igualmente los hombres provenientes del varón original, que sólo se sentirán atraídos por personas de su mismo sexo.

Esa, y no otra, es la explicación de la homosexualidad (“omoios” = “igual, el mismo” y “sexo” = “sexo”), homosexualidad, tanto masculina como femenina, “los amantes que pertenecen al mismo sexo”.

El discurso de Aristófanes es elogiado por el médico Erixímaco pero se da cuenta que faltan por intervenir tanto el anfitrión, Agatón, como Sócrates.

AGATÓN echa en falta, en los discursos anteriores, la presencia de la “belleza” y recalca la estrecha relación entre el amor y la belleza, siendo su discurso un encomio poético

Finalmente SÓCRATES recuerda las enseñanzas que recibió de la sabia Diotima relacionando el amor con el deseo de inmortalidad que tenemos los humanos.
Presenta al amor como un “daimon” y el ascenso por impulso del Eros.
El amor tiene un recorrido, desde lo individual y concreto a lo general, es decir, pasar de las relaciones con una persona a la humanidad en sí.

El que se inicia en el amor primero se enamora de un bello cuerpo pero debe ir más allá y llegar a amar la hermosura de todos los cuerpos para superar eso con la belleza y la hermosura de las almas.

Desde los bello de un cuerpo, a la belleza corporal en general y, subiendo y cambiando de categoría llegar a la belleza de las almas.

Para eso comienza con un mito (que recuerdo con placer cuando lo explicaba en clase y que supongo que alguno todavía lo recuerde)

Hay un banquete, en este caso de los dioses, celebrando el nacimiento de Afrodita y una gran cantidad de invitados, entre ellos la hija de Metis (Sabiduría) y Poros (Riqueza).
Poros, tras el efecto adormecedor de tanto néctar, se retira al jardín.
Al final del banquete llega Penia (Pobreza) a mendigar, a recoger las migajas, a aprovecharse de las sobras, como siempre que se celebraba un festín y, al ver a Poros tumbado en el jardín “pensó en yacer y hacerse preñar por él, acostándose a su lado, por lo que lo consiguió y concibió a Eros (Amor), hijo del dios de la Riqueza y de la diosa de la Pobreza, por lo que será rico y pobre a la vez.

Como pobre que es tiene muchas carencias que intenta suplirlas y superarlas tratando el camino del conocimiento.
Este peregrinaje llevó a Eros “de un solo cuerpo a dos, de dos a todos los cuerpos bellos, de éstos a los bellos comportamientos y, después, a las ciencias hasta alcanzar, partiendo de éstas a la ciencia de la Belleza y, finalmente, a conocer lo que es bello en sí mismo”

Éste es el momento en que la vida del hombre vale la pena, merece ser vivida: el momento en que contempla la belleza misma.
“Si alguna vez llegas a contemplarla te parecerá que no hay nada que pueda comparársele: ni los vestidos, ni el dinero, ni los muchachos hermosos, ni los jovencitos que ahora te traen de cabeza, dispuesto como estás, tú y otros muchos, mientras podáis ver en cualquier momento a vuestros enamorados y estar siempre juntos, a no comer, ni beber, si de alguna manera eso fuera posible, sino únicamente a mirarlos y estar con ellos”.

Es el adagio: “contigo, a pan y cebolla”, “contigo, debajo de un puente”, “contigo, mientras esté contigo, mientras estés conmigo,…cualquier cosa”

El Amor, Eros, es el deseo de conseguir las cosas buenas y de ser feliz,

“En general, es el deseo de bondad y felicidad, que a todos traiciona”
Una fuerza que nos impulsa a buscar todo lo que nos falta y codiciamos, pero, sobre todo, a desear “el alumbramiento de la belleza, según el cuerpo y según el alma”

Un anhelo compartido por hombres y mujeres de engendrar hijos u obras que les permitan gozar del espejismo de dominar el tiempo, de alcanzar la inmortalidad, de luchar contra el olvido, de recrear la belleza de los cuerpos y de las almas.

Sabemos que tenemos que morir, pero no lo queremos.

“Tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol” son tres formas supletorias de la inmortalidad.

Seguir viviendo, tras la muerte, en la vida de los hijos (en sus genes, en su biología), en la mente de los hombres (los lectores), en la naturaleza (en la tierra).

jueves, 18 de mayo de 2017

EL AMOR EN PLATÓN: EL BANQUETE: EL MITO DEL ANDRÓGINO (2)

Además, Platón atribuye El Banquete al ateniense Apolodoro, que es el que cuenta a varias personas (que no se citan) la historia de una comida, dada por el anfitrión, el poeta trágico Agatón (por haber sido premiado en un concurso por su primera tragedia) y a la que son invitados seis comensales elegidos: 1.- Sócrates. 2.- El joven filósofo Fedro, seguidor de Sócrates. 3.- El maduro Pausanias (amante de Agatón y defensor de la pederastia), que sabe, por su experiencia, lo que no sabe el joven. 4.- El médico Erixímaco. 5.- El elocuente poeta cómico Aristófanes; y 6.- También aparecerá Alcibíades, de unos 34 años y que está, entonces en lo alto de la popularidad.

Pero Apolodoro, en boca del cual se pone el argumento del Banquete, no asistió a la comida como invitado, sino que a él se lo ha contado uno de los invitados, Aristodemo, cuya veracidad está comprobada con el testimonio de Sócrates, que entra, por fin, en casa de Agatón cuando ya ha terminado la comida.

Siguiendo el consejo del médico, de Erixímaco, los convidados habían acordado beber moderadamente. Sócrates no está desde el principio y, cuando llega, ya están en la sobremesa y  despiden a la tocadora de flauta, comenzando la conversación.

Platón ha ideado el escenario perfecto, con un Sócrates sobrio, frugal, meditativo,… (¿Era así? NO, pero Platón lo presenta como el no afectado por la bebida sino en el completo uso de la razón, para poder argumentar sabia y fríamente).

Además, como en todos sus Diálogos, tras haber puesto sus pensamientos o teorías los intervinientes, será, siempre, Sócrates el que, en último lugar y tras haber oído a los anteriores, pone el broche final, en un lenguaje maravilloso, propio de un sabio, de un inspirado.
(¿Se nota, demasiado, la admiración que el de “amplias espaldas u omóplatos” (Platón) sentía por su maestro, Sócrates?)

Erixímaco, el médico, al que le habría tocado, en un sorteo, ser el maestro de ceremonias, el moderador (diríamos hoy) recogiendo una idea de Fedro, propone el tema: EL AMOR y que cada uno haga un discurso de alabanza, en honor a Eros (amor), iniciativa que es apoyada por Sócrates y que todos los invitados aceptan.

Ya tenemos el escenario, ya tenemos los personajes, ya tenemos el tema, se abre el telón y comienza la función.

El primero en tomar la palabra es FEDRO, el joven discípulo de Sócrates, que hará un discurso sobre Eros en la mitología y que recuerda el carácter divino de Eros y cómo este provoca una doble acción en el enamorado: inhibir los actos vergonzosos e incrementar los actos nobles.
Pero la acción divina se sitúa en el alma del amante, no del amado (como luego recalcará Sócrates)

El segundo en tomar la palabra es PAUSANIAS, que afirma la existencia de DOS Afroditas, dando lugar a dos tipos de “eros”, pero que los “hijos del espíritu” son superiores a los “hijos de la carne”

Ahora le toca a ARISTÓFANES, el gran poeta cómico, pero como le sobreviene un ataque de hipo le cede su turno a

ERIXÍMACO, el médico, que, apoyándose en lo que ha dicho Pausanias, entiende el amor como una fuerza cósmica, dando lugar a dos tipos de amores: el “amor bello” y el “amor morboso”.
Mientras el primero, el “amor bello”, hace unirse a los contrarios entre sí (entiéndase “varón” y “mujer”) y es causa de salud, el segundo, el “amor morboso”, que favorece la unión de los semejantes (entiéndase “varón-varón” y “mujer-mujer”) y representa una búsqueda egoísta de lo que es similar y que conduce a la enfermedad.

ARISTÓFANES, ya recuperado de su hipo, toma la palabra, no sin antes la advertencia del médico moderador de que debe hablar seriamente (recordemos que él es un cómico).
Va a exponer uno de los pasajes más conocidos del Diálogo, “EL MITO DEL ANDRÓGINO” (y que tan ampliamente he expuesto en spots anteriores, al acompañar a J.L. Sampedro y su ideal sexual del “andrógino”) considerando al amor como una búsqueda de la otra mitad complementaria.

Según Aristófanes, en el comienzo no eran dos sexos (varón y mujer) sino tres, también el “andrógino”.

En el comienzo las personas reunían en su cuerpo los atributos de los dos sexos conocidos en la actualidad.
Cada ser humano era un todo completo, redondo: la espalda y los costados formaban un círculo (eran dos unidos o adosados por la espalda, como pegados), tenía cuatro manos y cuatro piernas, dos caras idénticas, encima del cuello, y que miraban en direcciones opuestas, cuatro orejas, dos partes genitales,.. (Todo duplicado).
Caminaba girando las piernas, haciendo volteretas, como hacen los acróbatas.
Pero los dioses comenzaron a desconfiar de estas criaturas, felices en su autarquía, en su autonomía, en su independencia.

Entonces Zeus y los otros dioses del Olimpo se pusieron a deliberar de cómo castigar la insolencia de los habitantes de la tierra que se atrevían a cuestionar su poder, y que disfrutaban de una vida plena, sin invocarlos ni necesitarlos para nada.

(Es un poco el mito al revés: mientras los hombres, ignorantes e impotentes, necesitaron a los dioses a los que recurrir para que les solucionaran sus problemas de todo tipo (desde la salud a las riadas, desde el hambre hasta la fertilidad,…) ahora son los dioses los que necesitan a los hombres para que los adoren, los reverencien, los reconozcan capaces de solucionarlo todo,… pero como los hombres que expone Aristófanes son autárquicos, autónomos, independiente, felices y no necesitan a los dioses, éstos se ponen celosos e idean la manera de que se sientan necesitados).

Zeus, entonces, propone como estrategia y escarmiento “partirlos por la mitad para que sean más débiles y así los dioses no sólo se sentirán necesarios sino que tendrán el doble de adoradores y de “pedidores” o “postulantes” de favores)
De esa manera, caminarán sobre dos piernas y “como sigan insolentes, los partiremos, otra vez por la mitad, y andarán sobre una pierna y sólo tendrán una mano” (no sé si también, le partirían la cabeza por la mitad)

Entonces, una vez partidos en dos, cada mitad sentía añoranza de la otra mitad y se buscaban y si, por casualidad, se encontraban “se abrazaban y enlazaban sus cuerpos necesitados de fundirse en uno, como estuvieron en un principio, y era tan potente esa abrazo que hasta se morían de hambre porque no querían hacer nada una parte sin la otra”

Y si una de las partes moría, la que seguía viva buscaba ansiosamente un sustituto para enlazarse.

Eso es el amor: el deseo y la persecución de esa unidad perdida, una fuerza que de dos seres hace uno al juntar las dos partes que, por celos, habían dividido los dioses.

“Cada uno de nosotros es, por lo tanto, la contraseña de un ser humano ya que, como los peces azules, somos el resultado de una partición de un ser en dos, por eso cada uno busca su contraseña”.


(No sé a qué peces azules se refiere Platón)

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL AMOR EN PLATÓN (EL BANQUETE) (1)



¿Te imaginas un banquete en el que no haya, de por medio, comida ni bebida, sino solamente hablar y hablar, además, sobre un solo tema, en este caso, sobre el Amor?.
Hoy lo llamaríamos una mesa redonda, unitemática, en la que intervinieran distintas personas que expondrían su punto de vista.

Pues ese es El Banquete, de Platón, uno de los más importantes Diálogos de Platón.

Los griegos, en general, comían poco y sin gran variedad.
En el desayuno solían ser el pan mojado en vino e higos.
Al mediodía, una comida ligera.
La cena era la comida más importante.

Los excesos gastronómicos en algunos lugares o regiones eran objeto de burla y de desprecio.

Los alimentos fundamentales y más corrientes eran el pan de cebada y de trigo, habas y lentejas, aceitunas, higos y uvas (secas mejor que frescas), cebollas y ajos.
Las proteínas animales las extraían del queso y sobre todo del pescado (sardinas y boquerones (que eran más baratos), atún, moluscos y calamares.
El cerdo estaba reservado para algunos días de fiesta y el resto de animales provenían de la caza o de la crianza.
Aunque la carne y el pescado lo preferían en salazón o ahumados más que frescos, pero no le hacían ascos a los mariscos, los moluscos, la sepia,…que tanto abundaban en las costas de Eubea), ni a los buenos vinos que tenían (los de Lesbos, Rodas, Quíos,…), ni, por supuesto, a la pastelería, casera, mucha y buena así como los higos, nueces, uvas, dulces con miel,…

Los líquidos eran el agua, la leche, la hidromiel (agua y miel) y el vino, buen vino de varias regiones, aunque solían beberlo, muchas veces, aguado (lo que en mi tierra se llamaba “aguacuba), por lo que podía aguantarse mucho tiempo bebiendo.

Un Banquete, o Simposio, en Esparta, era lo normal diario, pero sólo para varones, fuera de casa y era la comida más importante del día, solía hacerse en grupos fijos (una “charpa” de amigos) y para el que cada uno de los comensales solía llevar una cosa, bien comida o bien bebida.

En Atenas también se estilaba, pero no era preceptivo (como en Esparta) y solía hacerse en la casa de uno de los miembros del grupo.
El Simposio, o Banquete, no era propio de todos los ciudadanos, sino de personas acomodadas que lo celebraban en su casa e invitaban a sus amigos y, entre la gente culta, más que comer y beber, se convertían en tertulias intelectuales.

La primera parte del Banquete era el plato principal y acompañado de vino (que debía beberse lentamente) y picando frutos secos o frescos y los consabidos dulces.
Estos banquetes estaban amenizados con espectáculos de danza, de música, de muchachas bellas a las que se les pagaba un sueldo por asistir y, por supuesto, los efebos, ya que la pederastia, sobre todo en Atenas, era muy común.

El banquete se celebraba siguiendo un ceremonial, exquisito y complicado, lo que suponía una gran solemnidad.

A la entrada, a los invitados se les coronaba con guirnaldas y flores y tenían que descalzarse para que los esclavos domésticos le lavaran los pies.
Una vez reclinados en los lechos se les presentaba una jofaina para lavarse las manos, ya que los griegos no usaban cubiertos para comer, lo hacían con las manos.

Se comenzaba el simposio con un brindis en honor a Dionisos (dios del vino y las bebidas), que me recuerda a la bendición de la mesa en las casas de los creyentes cristianos (en mi casa se hacía, como se hacía “besar el pan”, al recogerlo cuando se caía al suelo)

Había un “rey del Banquete”, como un maestro de ceremonias, designado al azar, que era el encargado de dirigir y atender a todos los detalles y si alguno no obedecía y se saltaba algo se le imponía un pequeño castigo, lo que servía de divertimento de los demás.

Los anfitriones rivalizaban entre sí por ver quien servía los mejores manjares y vinos, cuál era el número y la calidad de los danzantes y músicos de ambos sexos, por su pericia y por su belleza, así como de los invitados (me recuerdan los salones franceses y las madames rivalizando de la misma manera y por ver quien invitaba a Voltaire u otros de los famosos ilustrados).

Después el simposio, ya en la sobremesa, derivaba en una dimensión espiritual (como el que expone Platón), pero otras veces todo terminaba en borracheras, excesos groseros, en placeres corporales,…

Muchas veces, como se hace hoy, al terminar la comida llega el baile y la bebida en abundancia, se habla de lo divino y de lo humano, de política o de fútbol, de los programas de la tele o de sexo, y se cuentan chistes o anécdotas,….

Uno de esos Banquetes o Simposios es el inmortalizado por Platón en la obra que lleva el mismo título y en forma de diálogo, como casi todas las obras de Platón.

Es el método de exposición que usa Platón para exponer su pensamiento y siendo el personaje principal en todos ellos un tal Sócrates, en cuya boca pone Platón lo que él piensa.


El Banquete es un duelo de discursos sobre el “Eros”

martes, 16 de mayo de 2017

DIOTIMA DE MANTINEA

¿Quién era Diotima?

Sócrates dice que en su juventud aprendió la "Filosofía del Amor" de Diotima, a quien remite su teoría del Eros y que era una sacerdotisa o una vidente.

¿Quién era Diotima de Mantinea? ¿Era un personaje histórico, real, o era sólo de ficción?

A la altura de los tiempos en que estamos, y en que sucedió, es un problema o una pregunta sin solución, igual pueden darse argumentos en pro que en contra, y todos ello débiles.

Y ¿por qué pone Platón, en su Diálogo, en su boca la teoría del Eros?

O sea, Platón pone en boca de Sócrates su propia teoría, y Sócrates pone en boca de Diotima su teoría del Eros.

Dice, además, que Diotima era una sacerdotisa, sabia, muy sabia en el tema que nos ocupa y, entre otras cosas, prescribió sacrificios mediante los que se libraron con éxito de la peste que agobiaba a "Atenas", aplazándola durante 10 años y, todo es, por su actividad sacrificial.

Tendría que haber sido, pues, una mujer en paralelo a Safo y Aspasia.

Diotima le da a Sócrates una genealogía del amor, diciendo que Eros, el Amor es el hijo de Poros (Riqueza o, también, Circunstancia) y de Penia (Pobreza o Necesidad).

 En su visión el amor no es delicado, sino rudo y mezquino. El chico amado es delicado, pero el viejo amante que busca al joven es mezquino y falso.

Sobre el Amor, o Eros, la más importante tesis de Diotima, es que, en realidad, éste es un deseo, una aspiración, un anhelo por la inmortalidad.

Ella dice que tenemos un deseo de fama eterna pero que sólo el sabio reconoce la diferencia entre la procreación física y la espiritual.

Existen dos tipos de amor: el físico y el espiritual.
Mientras el amor físico trata de preservar a la persona y alcanzar la inmortalidad a través de la descendencia, el amor espiritual da luz a ideas y pensamientos que, de por sí, son inmortales.

Pero el fin ulterior del amor es ayudarnos a ascender al conocimiento de lo divino.

En el Banquete se dan discursos en honor a Eros, la divinidad del amor, discursos que nos cautivan por las sublimes verdades que brotan de los labios de los distintos interlocutores, pero será el último discurso, el pronunciado por Sócrates, donde, en vez de dar su punto de vista sobre Eros, relata una conversación que había tenido con una sabia iniciada en los misterios del amor, Diotima de Mantinea.

En esta conversación, Diotima, su maestra en “ta eroticá”, le habría revelado a Sócrates, a través de la belleza poética del mito, una visión muy peculiar del amor, quizás la opinión definitiva de Platón sobre este asunto.

Argumentaba la sabia de Mantinea que el amor no era algo bueno (porque sólo era deseo), sin embargo, esto no debía llevar a creer que sería  algo malo.

Decía que existe un término medio entre los opuestos, poniendo como ejemplo, que lo que no es sabiduría no necesariamente ha de ser ignorancia (la “opinión” o doxa se encuentra en  medio), y que lo que no es bello no necesariamente ha de ser feo.

Y así como existen términos medios entre los opuestos, también los hay con respecto a los dioses y los hombres: Los daimones (“demonios” en sentido griego, no cristiano).

Según Diotima, Eros es precisamente esto, un Daimon, y como tal, representaba un nexo entre los seres mortales que sufren, y los inmortales que habitan los cielos.

Eros no podía ser un dios, ya que el amor (Eros) “desea” las cosas bellas y buenas, y como el deseo es una señal de privación, Eros no puede ser un dios, ya que al desear, significa que está privado de lo bello y lo bueno, características éstas de los dioses.

Nos queda claro aquí que el amor, según Diotima, es el nexo que une a la mortalidad con la inmortalidad.

La única forma que tiene la especie humana y los animales de perpetuarse, es a través de la reproducción, aunque los animales lo hacen pero sólo los hombres lo hacen y lo saben.


Pero con respecto a los humanos, existe otro tipo de fecundación que va más allá de lo corporal, la fecundación del alma.

lunes, 15 de mayo de 2017

HOMESEXUALIDAD Y PEDOFILIA EN EL MUNDO GRIEGO (3) LESBIANISMO



SOBRE EL LESBIANISMO


Probablemente, de todas las mentiras sobre homosexualidad, la de Safo de Lesbos sea la más sangrante, ya que el nombre de su isla natal ha sido utilizado para designar a las mujeres homosexuales, las lesbianas. 

Safo de Lesbos (siglos VII-VI AEC) es seguramente la mejor poetisa de todos los tiempos (Platón la llamó "la décima musa").
Heredera de deudas, decidió fundar una academia donde acudían muchachas jóvenes de toda Grecia a aprender poesía, música, danza, buenas maneras, ritualismo religioso y en general lo que caracterizaba a una mujer completa que aspiraba a casarse con un hombre noble y fundar su propia familia.

Del mismo modo que Esparta tenía sus grupos u hordas, donde los muchachos aprendían poco a poco a ser hombres bajo el maestrazgo de un iniciador, Lesbos tenía la academia sáfica para las señoritas de buena familia.

La obra de Safo nos ha llegado muy fragmentada y, de ella, no puede vislumbrarse una manifiesta homosexualidad, pero consta sobre todo de himnos y elogios a las muchachas que ella ha instruido y que han completado su educación, entrando en la edad adulta y marchándose del idílico mundo de la academia para desposarse con un hombre.

Este género poético recibía el nombre de “epithalamia” o "canciones de matrimonio", que hablaban sobre la belleza de una doncella que estaba a punto de convertirse en esposa y madre.

De ese modo, por los fuertes vínculos constituidos entre ella y sus discípulas  -a las que ha enseñado todo lo que saben- Safo se llena de tristeza por la pérdida de quienes eran prácticamente sus hijas, pero no tenemos absolutamente nada que dé a entender una relación más allá de un intenso afecto, simpatía, sintonía,… totalmente desprovisto de carga sexual.

Incluso tenemos unos conocidos versos, dedicados a una de sus muchachas, que abandona la academia porque viene a buscarla su prometido para llevarla a su casa y convertirla en mujer.

Pero el hecho más incómodo en la vida de Safo es que, aparte de ser madre (tenía una hija llamada Cleis) y además de ser esposa, murió suicidándose por amor… hacia un hombre, un marino de nombre Faón que, al parecer, no la correspondía con la misma intensidad.
Lo que parece algo raro (el suicidio) en una persona madura y sensata.

El lector ha leído bien: la "mayor lesbiana de todos los tiempos", la "madre fundadora del lesbianismo", ¿se suicidó  por amor… hacia un hombre?

Otro asunto bastante revelador, y que viene a heterosexualizar cada vez más la academia de Safo, es que las discípulas de Lesbos fueron las que desarrollaron el culto religioso a Adonis, un héroe mitológico que personificaba la belleza del varón joven y que aun hoy día se emplea para designar a un hombre extremadamente bello.

No deja de ser incómodo para los mitólogos homosexuales modernos que el supuesto epicentro del "lesbianismo" griego rindiese culto a una figura que representaba el máximo extremo alcanzable por la belleza masculina.

No sólo era Safo autora de composiciones líricas para ser leídas, sino para ser cantadas y acompañadas por algún instrumento musical, ya fuera la flauta, la lira o la cítara sino que todo ello lo hacía ella, letra y música y, además, era danzante.

En muchos lugares de la antigua Grecia la mujer gozaba, prácticamente, de todos los derechos de que gozaban los varones, y esto es lo que ocurría en Lesbos que, como era una isla de tráfico, recibía la influencia de varias culturas que le daban un aspecto bastante liberal y cosmopolita.

Al revés que en la grandiosa Atenas, donde sólo las cortesanas (hetairas) tenían acceso a la cultura y a la vida social, mientras el resto de las mujeres se quedaba en casa, sin poder optar a una educación y ocupándose de las labores domésticas.

Esto nos da una idea del pensamiento con el que Safo fundó su Academia, al estilo de la de Platón, pero para mujeres, lo contrario que la platónica, para varones y preparándolos para la política, enseñándole en ella arte, cántico, danza y literatura, a un grupo de mujeres jóvenes.
Para todas ellas hubo odas nupciales, compuestas para ellas, cuando se preparaban para casarse.

La creación de dicha Academia o Universidad estaba inicialmente inspirada, en exclusiva, para la educación de Kleis, su hija pero, al contratar a las mejores instructoras de diferentes ramas, terminó siendo una Academia de las jóvenes aristócratas de Lesbos.

Por lo que, podemos decir que, la primera Universidad es fruto del deseo de una madre de educar a sus hija.

A partir de sus poemas se deduce que Safo solía enamorarse de sus discípulas y mantenía relaciones con muchas de ellas. ¿Relaciones sexuales?. Así aparece en las ilustraciones variadas a lo largo de la historia (estoy contemplando varias de ellas, casi siempre con los pechos al aire y muchas de ellas en posturas sexuales).


PERO, recapacitemos. Las ilustraciones no son retratos-fotografías sino imaginaciones de los ilustradores que intentan representar lo que la cultura de su tiempo, totalmente imbuida de Cristianismo, ha ido, constantemente, publicando y la Iglesia, con su obsesión de la procreación, y como los homosexuales, en este caso femeninos, no pueden procrear en sus relaciones sexuales, son relaciones pecaminosas y, por lo tanto, totalmente condenables.
La homosexualidad es pecado.
También las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
La prostitución también es pecado.
María Magdalena era pecadora (aunque siempre aparecerá, además de semi-desnuda o semi-tapada, arrepentida).
O se es madre (María), o se es virgen (monja) o se es prostituta (María Magdalena).

Pero ¿“lesbianas”?

No existe ninguna fuente histórica contemporánea sobre su vida, aparte de sus poemas  y todo lo que sabemos de ella procede de autores posteriores que no la conocieron directamente, de ahí que su figura aparezca nebulosa, a medio camino entre la realidad y la leyenda.

¿Cómo fue, realmente, Safo? ¿Bisexual?.

Siempre será un misterio.

Lo cierto es que se casó con un varón mayor que ella que, además de darle una hija, al morir le dejó una gran herencia.

Aunque el machismo general, historiadores y literatos, hayan dejado de lado a Safo, a su muerte llegaron a acuñarse monedas y erigir estatuas con su imagen, pero el mismísimo Platón la adoraba y se refería a ella como la “Décima musa”.

Pero, en general, muchos autores posteriores la despreciaron e injuriaron pero, junto a Aspasia de Mileto, fue una de las mujeres más importante de la Grecia Clásica.

En su poesía no imitó a nadie, llevaba su sello personal, buscando la perfección simple y la belleza más exquisita, plagada de intensidad y sentimiento.

Su gran conocimiento de la música y de la danza le permitieron crear ritmos y metros nuevos, como la “estrofa u oda sáfica”, compuesta de tres endecasílabos y uno final de cinco sílabas.
“El áureo carro que veloces llevan // lindos gorriones, sacudiendo el ala, // al negro suelo, desde el éter puro // rauda bajaba.

No es de extrañar que el movimiento LGBT la haya reivindicado por el ejemplo que supone su vida y su obra, para las mujeres, en general, y para las lesbianas, en particular.

Lesbos era un reducto de feminidad idílica, incorrupta y pura, en el que la llegada de un hombre viene a señalarles a las chicas que la adolescencia ha terminado y que ahora deben poner al servicio de su estirpe toda la feminidad cultivada.

¿De Lesbia, pero no lesbiana?: Safo de Lesbos se suicidó por un hombre, lo cual es quizás el acto más extremo que puede llevarse a cabo por amor.

Casi toda su poesía está dedicada a las mujeres, y se conocen los nombres de muchas de sus amadas, aunque su alumna favorita fue Attis, de ahí que cuando la familia de ésta decidió retirarla de la Academia para casarla con un muchacho, Safo, dolida por la separación escribió el doloroso poema El Adiós a Attis.

“De ella ver quisiera su andar amable // Y la clara luz de su rostro, antes // que a los carros de lidios o a mil guerreros // llenos de armas…

La luna luminosa huyó con las Pléyades. // La noche silenciosa ya llega a la mitad. // La hora ya pasó y en vela sola en mi lecho // suelto la rienda al llanto sin esperar piedad”.

Su obra muestra una visión del mundo desde el paradigma femenino, al revés que la mirada masculina que, en general, caracterizaba la Edad Arcaica.

No le importaba el mundo heroico, brusco y fuerte de la poesía épica y las gestas militares del pasado, dando paso a ese otro mundo sensible, delicado y suave, es decir, el mundo femenino.


Refleja en su obra su propia interioridad, vaciaba su propia alma en el molde de los versos, para que la gente se identificara o se disociara de ella.
Su poesía se caracteriza por su sencillez, su intimismo y sentimiento, dejando constancia de su atracción y relación con otras mujeres, aunque también tuvo amantes masculinos, especialmente el poeta Alceo.

Safo rendía culto a Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, pero ésta es la diosa del amor heterosexual y ella no atiende ruegos de amores sexuales, como sería el caso si se tratara de una muchacha.

¿Por qué se perdió casi toda su obra si durante largo tiempo fue copiada por griegos, romanos, bizantinos,..

Ya se lo puede uno imaginar.
En el siglo XI, el Papa Gregorio VII ordenó quemar todos los manuscritos con los poemas sáficos, considerados inmorales y pecaminosos.


LIMPIAR NUESTRO VOCABULARIO

El vocabulario moderno concerniente a la homosexualidad está fundamentado en dos mentiras: la mentira de la palabra gay y la mentira de la palabra lesbiana.

"Gay" significa (más bien significaba) en inglés, "alegre".

"Lesbiana" ya hemos visto que hace referencia a la isla griega de Lesbos, donde enseñaba Safo y tengo mis dudas sobre el lesbianismo excluyente de Safo.

"Pederastia" procede de Paiderastia, ni siquiera significaba pedofilia, sino el maestrazgo de un muchacho.

Del mismo modo, “erastes” y “eromenos” deberían traducirse como "amante" y "amado" sólo si se especifica de algún modo que estamos hablando de un amor platónico y, por tanto, casto.

Por estos motivos, las conductas sexuales entre personas del mismo sexo deberían llamarse sencillamente "homosexuales", ya sean masculinas o femeninas, 

Así, del mismo modo que necesitan creer en imaginarios "reductos gays" como según su mitología lo serían los barcos, los cuarteles, los internados, los monasterios o las cárceles, 

Se dice que cuando los varones volvían de la guerra sus mujeres se vestían de hombres para estimular a sus maridos ya que en el ejército…

¿Qué mejor manera de proporcionar cobertura a la homosexualidad, minoritaria en la sociedad, que invocar a la Hélade, admirada y respetada en todo el mundo? 


La homosexualidad, en Grecia, estaba menos extendida, en aquellos tiempos, que la poligamia y las relaciones sexuales con chicas menores de edad.