domingo, 27 de mayo de 2012
LA EDAD DE ORO DEL ISLAM (2)
LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y LAS INSTITUCIONES CIENTÍFICAS.
Un significativo número de instituciones previamente desconocidas en el mundo antiguo tuvo su origen en el mundo medieval islámico, siendo los más notables ejemplos el hospital público (que reemplazó a los templos de curación), la biblioteca pública, la universidad para graduados y el observatorio astronómico como instituto de investigación (más que simplemente como un lugar).
Las primeras universidades que entregaron diplomas fueron las Bimaristan (palabra proveniente de la lengua persa) que eran hospitales médicos universitarios del mundo medieval islámico, donde se entregaban diplomaturas de medicina a estudiantes de medicina islámica que estaban cualificados para ejercer como doctores en medicina a partir del siglo IX.
“En tiempos de Al Mamún, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harum Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872 (¡qué barbaridad¡), y a partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Ándalus (España)) hasta Persia (Irán).”
El Libro Guiness de los récords reconoce a la Universidad de Al Karaouine, en Fez (Marrueco), fundada en el año 859, como la universidad más antigua del mundo. La Universidad de Al-Azhar, fundada en El Cairo (Egipto) ofrecía una amplia variedad de graduaciones académicas, incluyendo estudios de post-grado, y se considera frecuentemente como la primera universidad completa.
No sé cuánto de exageración pueda haber en esta estadística pues, según dice, en el siglo X, la ciudad de Córdoba tenía 700 mezquitas, 60.000 palacios y 70 bibliotecas, la mayor de las cuales llegó a tener 600.000 libros. Por entonces, se publicaban anualmente en Al-Ándalus al menos 60.000 tratados, poemas, polémicas y compilaciones. (Córdoba, en el año 935, tenía 250.000 habitantes, llegando a 500.000 el año 1.000, aunque algunos cifran la población en 1.000.000),
La biblioteca de El Cairo tenía medio millón de libros, mientras se dice que la de Trípoli tenía al menos tres millones de libros antes de ser destruida por los cruzados. El número de trabajos importantes y originales sobre ciencias que ha sobrevivido es mucho mayor que el total combinado de todos los trabajos clásicos griegos y romanos sobre esta materia, que en su tiempo fueron mucho mayores en número, y con los cuales los trabajos árabes tienen una enorme deuda de gratitud. A pesar de ello, sólo una pequeña fracción de los trabajos árabes supervivientes ha sido estudiada, y de ésta, sólo unos cuantos han sido publicados.
Ciertas propiedades de las modernas bibliotecas fueron introducidas en el mundo islámico, donde las bibliotecas no sólo servían como colección de manuscritos, como era el caso en las antiguas bibliotecas, sino también como bibliotecas públicas y de préstamos; un centro para la instrucción y la difusión de las ciencias y las ideas, un lugar para el encuentro y la discusión y, en algunos casos, un alojamiento para los estudiantes, como un colegio mayor para alumnos.
El concepto de «catálogo» dentro de las bibliotecas también fue introducido en las bibliotecas islámicas medievales, donde los libros se organizaban en géneros y categorías.
Otra característica común durante la Edad de Oro del Islam fue la gran cantidad de sabios musulmanes, o genios universales; eruditos que contribuyeron a muchos campos distintos del conocimiento. Los sabios musulmanes hacían gala de una gran amplitud de conocimientos en muchos campos diferentes del conocimiento, tanto religioso como secular, comparables a posteriores hombres del renacimiento como Leonardo da Vinci.
Los sabios académicos fueron muy comunes durante la Edad de Oro del Islam, y era raro encontrar a un académico especializado en un solo campo del conocimiento.
Eruditos como al-Kindi, al-Razi (Rhases), Avicena, al-Idrisi, , Ibn Tufail, Averroes, y cientos de otros académicos no fueron una excepción, sino la norma general en la civilización musulmana. La civilización musulmana del periodo clásico fue destacable por el elevado número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.
Otros eruditos musulmanes fueron:
.-Jabir ibn Hayyan (más conocido, por su nombre en forma latinizada, como Geber, el padre de la Química y creador de varios instrumentos de laboratorio, así como descubridor de los ácidos clorhídrico, nítrico y sulfúrico).
.-Al-Jwarizmi (conocido como al-Juarismi, matemático, astrónomo y geógrafo persa musulmán chií, padre del Álgebra, y al que debemos términos como “Álgebra”, “guarismo”, “algoritmo”. Él fue el introductor de nuestro sistema de numeración y se educó y trabajó, nada menos que en la Casa de la Sabiduría, en Bagdad).
.- Los 3 hermanos Banu Musa (Mamad (matemático, filósofo y astrónomo), Ahmad (físico y matemático) y al-Hasan (geómetra). Creadores de ingenios mecánicos y artilugios varios, que se aplicaban, por ejemplo, a las fuentes que, de esa manera, echaban chorros de agua de múltiples y variadas formas. Construyeron hasta 100 artilugios mecánicos. Entre ellos, una máscara de gas, para los trabajadores de los nauseabundos pozos, flautas, órganos automáticos, máquinas para drenar los lechos de los ríos, lámparas que se autorregulaban,… ,
.- Al-Farabi, filósofo chií, asiático. Nació en Turquestán, estudió en Bagdad y murió en Damasco (año 950). Estudió todas las ciencias y las artes de su tiempo, por lo que Averroes lo llamó: “segundo maestro”, por referencia a Aristóteles (“primer maestro”). Estudió y divulgó la filosofía de Aristóteles, así como comentó La República y Las Leyes, de Platón. Estuvo en contacto con los filósofos cristianos nestorianos, que tuvieron que dispersarse por el oriente, sobre todo cuando Justiniano cerró La Escuela de Atenas (529). Sobresalió, también, por su elocuencia, como músico y como poeta. Moriría asesinado por dos ladrones, cuando iba de camino, tras negarse a incorporarse a la corte del Sultán de Siria.
.-Alhacén. También llamado Al-Basari (por haber nacido en Basora), Fue uno de los físicos más importantes de la Edad Media, también matemático y astrónomo. Creador del método científico, Se le considera el “padre de la Óptica” (experimentos con lentes, espejos, reflexión y refracción). Estudió el origen del arco iris y afirmo la finitud del grosor de la atmósfera terrestre. Construyó “la cámara oscura”.
.-Al-Gazali, (Algacel), por haber nacido en Gazala (Irán). Uno de los mejores teólogos del Islam. También filósofo y místico. Profesor de Teología y, posteriormente, convertido en un asceta errante o derviche, muy cercano a los sufíes. Es el equivalente musulmán al San Agustín cristiano. Incluso escribió unas Confesiones (biografía). Fue un “filósofo antifilósofo”. Apostó por la mística y contra la razón como medo de acercamiento a Dios.
.- (Y muchos otros más).
ECONOMÍA
ERA DE DESCUBRIMIENTOS
El Imperio Islámico contribuyó de manera significativa a la globalización de la economía durante la Edad de Oro del Islam, cuando el conocimiento, el comercio y la economía de muchas regiones y civilizaciones previamente aisladas comenzaron a integrarse gracias a los contactos con los exploradores musulmanes, navegantes, académicos, comerciantes y viajeros. Algunos han llamado a este periodo la «pax islámica» o la «era de los descubrimientos afro-asiáticos», en referencia a los exploradores y comerciantes musulmanes del Sudeste Asiático y el Norte de África, que viajaron por todo el Viejo Mundo, estableciendo la primera economía global a lo largo y ancho de la mayor parte de Asia y África, y gran parte de Europa con sus redes comerciales extendiéndose desde el Océano Atlántico y el Mediterráneo hasta el Océano Índico y el Mar de China. Esto ayudó en gran parte al establecimiento del Imperio Islámico (incluyendo al Imperio Omeya, el Imperio Abasida y el Califato Fatimí y el califato Omeya cordobés) como la mayor potencia económica del mundo entre los siglos VII y XIII.
Muchas crónicas contemporáneas musulmanas medievales también sugieren que los exploradores musulmanes de Al-Ándalus y el Magreb podrían haber viajado en expediciones a través del Océano Atlántico entre los siglos IX y XIV.
La revolución agrícola musulmana
La Edad de Oro del Islam fue testigo de una transformación fundamental en la agricultura conocida como la «Revolución Agrícola Musulmana», la «Revolución Agrícola Árabe» o la «Revolución Verde». Gracias a la globalización económica establecida por los comerciantes musulmanes a lo largo del Viejo Mundo, se permitió la difusión de muchas plantas y técnicas de cultivo entre diferentes partes del mundo islámico, así como la adaptación de plantas y técnicas de más allá del mundo islámico.
Ya mencionamos, anteriormente, las variedades de olivo, distintas al olivo autóctono, previo, que introdujeron en Al-Ándalus.
Cultivos procedentes de África, como el sorgo, o de China, como los cítricos, y numerosos cultivos de la India, como el mango, el arroz, y especialmente el algodón y la caña de azúcar, fueron distribuidas por todo el territorio islámico, que sin este intercambio comercial no hubiera podido acceder a estos cultivos. Hay quien se refiere a esta difusión de numerosos cultivos como la «globalización de la agricultura», que junto con el incremento de la mecanización de la agricultura, provocó un trascendental cambio en la economía, la distribución de la población, la cubierta vegetal de las tierras, la producción agrícola, la renta, los niveles de población, el crecimiento urbano, la distribución de la fuerza laboral, la industrial auxiliar, la cocina, la nutrición, el vestido, así como otros numerosos aspectos de la vida en el mundo islámico.
Durante la Revolución Agrícola Musulmana, la producción de azúcar se refinó y fue transformada en una gran industria por los árabes, que construyeron las primeras refinerías de azúcar, y las primeras plantaciones. Los árabes y los bereberes difundieron el uso del azúcar por todo el Imperio Islámico desde el siglo VIII.
Los musulmanes también introdujeron el cultivo industrial y el moderno sistema de rotación de cultivos, en el que las tierras podían ser cultivadas hasta cuatro o más veces en un periodo de dos años. Los cultivos de invierno eran seguidos por los de verano, y en algunos casos se producía otro cultivo entre estos. En áreas donde se utilizaban plantas de crecimiento rápido como la espinaca y la berenjena, las tierras podían ser cultivadas tres o más veces en un solo año (“agricultura intensiva”). En algunas partes de Yemen, el trigo producía dos cosechas anuales en el mismo terreno, al igual que el arroz en Irak. Los musulmanes desarrollaron la agricultura científica, basada en tres elementos principales: sofisticados sistemas de cultivos rotatorios, técnicas de irrigación altamente desarrolladas, y la introducción de una amplia variedad de cultivos que eran estudiados y catalogados de acuerdo con la estacionalidad, el tipo de terreno y la cantidad de agua requerida por estos. Se escribieron numerosas enciclopedias sobre agricultura y botánica, con detalles muy precisos y exactos.
ECONOMIA DE MERCADO PROTOCAPITALISTA.
Durante el califato se produjeron formas iniciales de proto-capitalismo y libre mercado, donde una incipiente economía de mercado y formas iniciales de capitalismo mercantil se desarrollaron entre los siglos VIII y XII, en lo que algunos llaman el «Capitalismo Islámico». Se creó una vigorosa economía monetaria sobre la base del incremento en los niveles de circulación de una moneda estable y de alto valor (el dinar), y la integración de áreas monetarias que eran anteriormente independientes.
Los economistas, mercaderes y comerciantes introdujeron nuevas técnicas innovadoras de negocios en este periodo. Estas innovaciones incluían las primeras sociedades anónimas, las tarjetas de crédito, las multinacionales, los contratos, la letra de cambio, el comercio internacional de larga distancia y las primeras sociedades mercantiles, como las sociedades limitadas, y formas primitivas de crédito, débito, beneficio, pérdidas, capital, acumulación de capital, tráfico de capital, inversión de capital, fiscalidad, cheques, pagarés, fideicomisos, compañías de lanzamiento, cuentas de ahorro, cuentas corrientes, empeños, préstamos, tipos de cambio, banqueros, cambistas de moneda, contabilidad, depósitos, cesiones de derechos, contabilidad por partida doble, y pleitos.
También se dieron en el mundo islámico medieval organizaciones comerciales similares a las actuales corporaciones, independientes de los estados.
Muchos de estos conceptos proto-capitalistas fueron adoptados y posteriormente desarrollados en la Europa medieval a partir del siglo XIII y en adelante.
Los sistemas de contratación de los que dependían los mercaderes eran muy efectivos. Los mercaderes compraban y vendían por una comisión, donde el dinero les era prestado por ricos inversores, o bien se trataba de una inversión conjunta de varios mercaderes que frecuentemente eran de forma indistinta musulmanes, cristianos y judíos. Recientemente se ha encontrado una colección de documentos en una sinagoga egipcia que ofrece una detallada descripción sobre la vida de los mercaderes medievales del Medio Oriente. Las sociedades comerciales podían estar formadas por muchas empresas asociadas y por lazos de parentesco que permitían establecer redes comerciales a través de enormes distancias. Estas redes se desarrollaron durante esta época, permitiendo el nacimiento de un mundo donde el dinero podía ser prestado por un banco en Bagdad y cobrado en Al-Ándalus gracias al nuevo sistema de cheques que aún hoy perdura. Cada vez que los artículos pasaban por las ciudades a lo largo de esta extraordinaria red, estas ciudades cobraban un impuesto, lo que daba lugar al encarecimiento del producto cuando éste llegaba a su destino.
Estas innovaciones hechas por los musulmanes y los judíos fundamentan el actual sistema económico.
Aunque la economía medieval islámica parece estar próxima al proto-capitalismo, algunos académicos también han encontrado cierto número de paralelismos entre la jurisprudencia económica islámica y el comunismo, incluyendo las ideas islámicas del Azaque (la obligación religiosa de ayudar a los pobres) y el Riba (la prohibición islámica de la usura).
CRECIMIENTO INDUSTRIAL
Jabir ibn Hayyan, persa, más conocido como Geber, alquimista, que introdujo el método experimental aplicado a la Química, de ahí la denominación de “padre de la Química”. “La primera cosa esencial en la Química es que deben llevarse a cabo trabajos aplicados y experimentos, ya que aquel que no los realiza jamás alcanzará los más altos grados de conocimiento”.Estableció, también, las bases de la industria química y de los perfumes.
La ingeniería musulmana en el mundo islámico dio lugar a cierto número de innovadores usos industriales de la energía hidráulica, y los primeros usos industriales de la energía maremotriz, la energía eólica y la fuerza del vapor, del uso de combustibles fósiles como el petróleo, y las primeros grandes complejos manufactureros tiraz (taller musulmán dedicado a la confección de tejidos de lujo. Adornados con hilatura de oro, que eran empleados en ceremonias reales).
El uso industrial del molino de agua en el mundo islámico data del siglo VII, en tanto que el uso de los molinos hidráulicos, horizontales y verticales, data del siglo IX como mínimo. Esta variedad de molinos industriales fueron empleados por primera vez en el mundo islámico, incluyendo los primeros molinos para el abatanado de la lana, la molienda del cereal, el descascarillado del arroz, la fabricación de papel, serrería, prensado, fundición de acero, refinado de azúcar... para ello se usaron también los primeros molinos impulsados por la marea, así como molinos de viento.
Sobre el siglo XI, cada provincia del mundo islámico tenía operativos todos estos tipos de molinos, desde Al-Ándalus y el Norte de África hasta el Oriente Medio y Asia Central.
Los ingenieros musulmanes inventaron también el cigüeñal y la turbina de agua, empleando ruedas en molinos y en máquinas para elevar el agua.
Fueron pioneros en el uso de presas hidráulicas para la obtención de energía, usada para suministrar energía adicional a los molinos y a las máquinas elevadoras.
Este tipo de avances se usaron para muchos procesos industriales que previamente se llevaban a cabo mediante el trabajo manual, y que a partir de entonces serían mecanizados.
La transferencia de estas tecnologías a la Europa medieval influenció en la posterior, muy posterior, Revolución Industrial europea.
La revolución agrícola musulmana generó cierto tipo de industrias, incluyendo las primeras agroindustrias, la fabricación de instrumentos astronómicos, cerámica, industrias químicas, tecnologías de destilación, relojes, fabricación de vidrio, maquinaria impulsada por energía hidráulica o eólica, felpudos, mosaicos, papel, perfumería, industria petrolífera, farmacéutica, fabricación de cuerda, transporte de mercancías, construcción de buques, fabricación y transformación de la seda, azúcar, industria textil, distribución de agua, armas, así como la extracción de minerales como azufre, hierro, plomo o la producción de amoníaco.
Los primeros grandes complejos industriales tiraz (talleres antes detallados) fueron creados para acoger estas industrias, cuyas tecnologías fueron posteriormente exportadas a la Europa medieval, especialmente gracias a las traducciones al latín efectuadas en el siglo XII, así como por otras anteriores y posteriores.
Como ejemplo, la primera factoría productora de vidrio en Europa fue fundada en el siglo XI por un artesano egipcio en Grecia.
Las industrias orientadas a la agricultura y la artesanía también experimentaron un notable crecimiento durante este periodo.
jueves, 24 de mayo de 2012
LA EDAD DE ORO DEL ISLAM (1)
Alucino viendo las cotas de intelectualidad a las que llegó la civilización musulmana muchos siglos antes que lo hiciera la Europa cristiana
Alucino viendo cómo se topó con culturas superiores, las asimiló y, como abeja baconiana (no como hormiga ni como araña) fue deglutiendo, digiriendo y convirtiéndolo en manjar científico y tecnológico.
Alucino viendo el favor, tan enorme, que le hizo, con ello, a la Europa dormida intelectualmente y soñadora de paraísos celestiales a los que aspirar.
Y alucino viendo cómo los prejuicios de la sociedad cristiana europea no quiso reconocer la superioridad de la cultura/civilización musulmana. (Yo no sé qué hubiera hecho un Santo Tomás si no hubiera descubierto a Averroes, sus estudios sobre Aristóteles (casi totalmente desconocido) y su utilización para la explicación/comprensión de la religión musulmana).
El siglo de Oro español
Cuando España se encontraba en lo más alto y el sol no se ponía en la extensión de su imperio, cuando estaba en su máximo apogeo, fue en el siglo XVI, durante los reinados de Carlos I y Felipe II. Había comenzado a finales del XV (1.492) con la Toma de Granada y el descubrimiento de América, y concluirá a mediados del XVII, culminando con un Calderón de la Barca y con un Murillo.
Y la Revolución Industrial, en Inglaterra comenzaría en el segunda mitad del XVIII y durante el XIX.
PERO es que La Edad de Oro del Islam, también conocida como Renacimiento islámico se data comúnmente a partir del siglo VIII hasta el siglo XIII, (si bien algunos la extienden hasta el siglo XIV o XV).
(Utilizando como base-plantilla un texto ya editado, lo comento, lo completo, lo matizo y lo readapto, a mi manera, para resaltar y decir lo que quiero que diga)
Durante este periodo, ingenieros, académicos y comerciantes del mundo islámico contribuyeron enormemente en aspectos como las artes, agricultura, economía, industria, literatura, navegación, filosofía, ciencias y tecnología, preservando y mejorando el legado clásico por un lado, y añadiendo nuevas invenciones e innovaciones propias.
Los filósofos, poetas, artistas, científicos, comerciantes y artesanos musulmanes crearon una cultura única que ha influenciado a las sociedades de todos los continentes.
El Imperio Islámico bajo los califas. Expansión bajo el profeta Mahoma, 622-632 Expansión bajo los Califas Ortodoxos, 632-661 Expansión durante la Dinastía Omeya, 661-750.
Durante las conquistas musulmanas de los siglos VII y VIII, ejércitos de nómadas árabes establecieron el Imperio Islámico, el mayor imperio que el mundo había conocido hasta el momento (comienzos de la Edad Moderna). La «edad de oro del Islam» comenzó poco después, a mediados del siglo VIII, con la ascensión al poder de los califas abasidas y el traslado de la capital del Imperio desde Damasco a Bagdad.. Los Abasidas estaban influenciados por los preceptos del Corán y las tradiciones del Hadiz (los hadices son los relatos de la vida de Mahoma, ya se trate de sus palabras (recomendando, prohibiendo, ordenando), de sus conversaciones, de sus actos, de sus reacciones,… relatados por sus compañeros), cuyos valores se expresan en frases como: “La tinta de los científicos vale tanto como la sangre de los mártires”, donde se pone en énfasis el valor del conocimiento.
Durante este periodo, el mundo musulmán se convirtió en el centro intelectual indiscutible de la ciencia, la filosofía, la medicina y la educación, al tiempo que los Abasidas lideraban la causa del conocimiento y establecían la “Casa de la Sabiduría” en Bagdad (la Escuela de Traductores de Toledo sería, muy posteriormente, una pequeña copia de la misma).
Allí, académicos musulmanes y no musulmanes trataron de recopilar y traducir todo el conocimiento mundial a la lengua árabe. Muchas obras de la antigüedad clásica, que de otro modo se hubieran perdido, fueron traducidas al árabe para, posteriormente, ser traducidas también al turco, persa, hebreo y latín.
Durante este periodo, el mundo islámico fue un caldero de culturas que recolectó, sintetizó y avanzó significativamente en el conocimiento heredado a partir de las culturas de la antigua China, de la India, de Persia, de Egipto, del Norte de África, de la Grecia Clásica y del Imperio bizantino.
Dinastías rivales a la Abasí como los Fatimíes de Egipto y los Omeyas de Al-Ándalus también constituyeron centros intelectuales en ciudades como El Cairo y Córdoba, que rivalizaban con Bagdad.
Una de las mayores innovaciones de este periodo fue el papel (originariamente un secreto celosamente guardado por los chinos), distinto y superior al papiro egipcio y al pergamino de Pérgamo. El arte de la confección del papel fue obtenido a partir de prisioneros capturados, lo que resultó en la construcción de fábricas de papel en Samarkanda y Bagdad. Los árabes mejoraron la técnica china con el uso de la corteza de morera y el almidón.
Los musulmanes también se diferenciaron en el uso de la pluma contra la costumbre china de usar el pincel.
Sobre el año 900 existían cientos de establecimientos donde se empleaban a escribas y encuadernadores de libros en Bagdad, y comenzaron a establecerse las primeras bibliotecas públicas, incluyendo las primeras que prestaban libros. A partir de aquí, el uso del papel se propagó hacia el Oeste, hacia Fez y de allí a Al-Ándalus, desde donde sería exportado a Europa en el siglo XIII.
Gran parte de estas enseñanzas en desarrollo pueden enlazarse con la geografía. Incluso anteriormente a la presencia islámica, la ciudad de La Meca servía como centro del comercio en Arabia. La tradición de la peregrinación a la Meca la convirtió en un centro de intercambio de ideas y mercancías. La influencia de los mercaderes musulmanes sobre el comercio África-Arabia y Asia-Arabia fue tremenda.
Como resultado, la civilización islámica creció sobre la base de su economía mercantil, en contraste con los cristianos, indios y chinos, quienes construyeron sus sociedades a partir de la nobleza terrateniente agrícola. Los comerciantes musulmanes transportaron sus mercancías y su fe a China, a La India (actualmente son muchos los millones de creyentes musulmanes), y a los reinos del oeste africano, regresando de estos países con nuevas invenciones. Los comerciantes usaron su riqueza para investigar en textiles y plantaciones.
Al igual que los comerciantes, los misioneros sufíes también jugaron un importante papel en la difusión del Islam, llevando su mensaje a varias regiones. Estas regiones incluyen: Persia, la antigua Mesopotamia, Asia Central y el Norte de África, aunque el misticismo sufí también tuvo una importante influencia en partes del Este de África, Anatolia (la actual Turquía), el Sur de Asia, el Este de Asia y el Sudeste asiático.
Humanismo
Muchos pensadores musulmanes del medievo persiguieron el humanismo, el racionalismo y el discurso científico en su búsqueda de conocimiento, significados y valores. Un amplio espectro de escritos islámicos sobre la poesía amorosa, la historia y la teología filosófica muestran que el pensamiento medieval islámico estaba abierto a las ideas humanistas del individualismo, el secularismo, el escepticismo y el liberalismo.
La libertad religiosa, aunque limitada, ayudó a crear redes interculturales al atraer a intelectuales musulmanes, cristianos y judíos (maltratados por los bizantinos, debido a su “herejía”) y de ese modo plantar la semilla del mayor periodo de creatividad filosófica de la Edad Media, desde el siglo VIII al XIII.
miércoles, 23 de mayo de 2012
LOS MUSULMANES (C)
APORTACIONES CIENTÍFICO-TECNOLÓGICAS
4.- En QUÍMICA.
De todos es sabido que el padre de la Química moderna es Lavoisier, siglo XVIII.
Pero no es una exageración afirmar que la Química, como Ciencia, no existiría sin los musulmanes.
La orientación del conocimiento a la salud de las personas hizo que esta rama científica, la Química, llegara a su auge sobre todo en su dimensión práctica.
Así, inventaron fármacos (drogas, alcoholes, antisépticos, narcóticos,…) con un fin médico y quirúrgico.
Elaboraron/crearon/descubrieron compuestos químicos, como la sosa, el alumbre (para fabricar papel, como desodorante y para fijar los tintes en la ropa) y los tintes, destinados a la industria textil y a la elaboración de perfumes.
Se llevaron a cabo investigaciones químicas relacionadas con la Alquimia, que trabajaban con oro y mercurio, arsénico y azufre, sales y ácidos, y se familiarizaron con lo que hoy se denominan reactivos químicos.
Creían que los metales eran cuerpos compuestos formados por mercurio y azufre, en distintas proporciones, y pretendían transformar cualquier metal en oro.
Es verdad que los griegos conocían algunos de los elementos, pero no conocían el alcohol, ni el ácido sulfúrico, ni el agua regia (así llamada por ser una solución capaz de disolver los metales regios o reales o metales nobles (entre ellos el oro) y que servía, a los alquimistas, para encontrar la piedra filosofal) ni el ácido nítrico.
Todos ellos fueron descubrimientos árabes-musulmanes, junto con el potasio, la sal, el amoníaco o el nitrato de plata.
Ellos fueron los que descubrieron y aplicaron la destilación, la filtración, la licuefacción, la purificación, la evaporación,…
También fueron los primeros en usar la sublimación, la cristalización, la coagulación, la copelación (para separar las impurezas de un metal precioso, con el calor), para extraer y mezclar substancias.
Todos ellos métodos que aplicaban rigurosamente.
Términos químicos como “alcohol”, “alambique”, “álcali”, “elixir”,… son de origen árabe; y hablar de agua destilada, alcanfor, jarabes, pomadas,… es hablar de los árabes.
En la química industrial destacaron en el arte de teñir, de curtir cueros, de templar el acero,…
Inventaron la pólvora y fabricaron papel utilizando algodón, lino o trapos.
Es verdad que, mucho antes, los chinos habían descubierto el salitre y lo utilizaron en fuegos artificiales, pero el uso de la pólvora como substancia explosiva, capaz de disparar proyectiles (invención de las armas de fuego) es árabe, habiendo sido utilizado en 1.324, en Huéscar, contra los cristianos, y en la defensa de Algeciras, contra Alfonso XI, en 1.342.
También es verdad que los chinos habían inventado el papel de seda, pero el papel corriente, como lo conocemos hoy, fue invento árabe, sustituyendo al pergamino.
La pólvora, como arma defensiva, para la guerra, y el papel, como arma cultural, para el progreso.
Los dos químicos más importantes son Djeber (Geber)(siglo VIII) y el persa Rhazes o Rasis (siglos IX-X), y que fue el primero en descubrir cómo hacer el ácido sulfúrico y obtener el alcohol destilando almidón o glucosa fermentada.
Rhazes, en sus “Dudas sobre Galeno” demuestra que la teoría griega, aristotélica, de los cuatro elementos, así como la teoría galénica de los cuatro humores, son falsas.
Además, veamos algunos de los aspectos de nuestra cultura que se han visto influenciados, en mayor medida, por la herencia árabe:
IDIOMA: La visión que el mundo árabe estableció en Al-Andalus, a través de la lengua, afectó no sólo a los musulmanes sino a todos los habitantes de la Península.
La huella de esa forma de vivir, que fue la norma durante casi un milenio persiste aún hoy en día. Teniendo en cuenta la diferencia de nivel cultural entre cristianos y musulmanes durante la Edad Media, resulta lógico pensar que las palabras que expresaban determinadas técnicas, objetos y situaciones que no existían entre los cristianos, fuesen asimiladas por éstos, directamente, ya que no podían ser traducidas.
El avance cultural de los musulmanes en algunos campos hizo que se impusieran:
.- “Términos jurídicos” que no tenían correspondencia en las estructuras sociales de los cristianos como las palabras: alcalde, alguacil, almojarife (cobrador de impuestos reales), albacea (encargado de cumplir la última voluntad de un difunto y custodiar sus bienes hasta repartirlos entre sus herederos);
.-Formas comerciales como almacén, moneda, quilate, arroba, quintal, azumbre (medida de capacidad para líquidos, equivalente, aproximadamente, a dos litros), almudes (cajones para medir áridos, sobre todo granos, de capacidad variables, según épocas y regiones, y que va desde los 4,5 decímetros cúbicos hasta los 11), cahíz (equivalente a 12 fanegas), la fanega (equivalente a 12 celemines, cada celemín 4 cuartillos (hasta aquí los conocí yo en mi pueblo) (pero mi abuela, todavía, hablaba de ochavos y ochavillos).
.-La transmisión de técnicas y oficios es patente en alfarero, albéitar (veterinario), albañil o alarifes (arquitectos o maestros de obras, que construían alcantarillas), almadrabas.
.- En el ámbito de la agricultura también se impuso el albaricoque, la berenjena, la espinaca, el arroz, la alcachofa, la acelga, la algarroba, la naranja y el limón, que regaban con agua extraída mediante norias de las aljibes y albercas, y conducida a los campos y vergeles por excelentes acequias de albañilería.
Trajeron la seda, el algodón, el lino, el café, el papel, el melón, la granada, el azúcar, las alfombras, los adamasquinados, la pólvora, las albóndigas, el escabeche (guiso con vinagre), la mojama, el aceite (“jugo de la aceituna”), el acebuche, variedades distintas de olivo (porque el olivo ya se encontraba en España)…. (procedentes de Oriente).
Introdujeron el alcohol, el ajedrez. La poesía rimada. Comidas con condimentos. Tipos de dulces (entre ellos los mazapanes y el maimón).
.- Expresiones como “ojalá” ( de “Iaw sha´a Allah” y, luego “Ioshalá”) : “si Dios quisiera” o “Dios dirá” (remite a la voluntad de Dios).
Pero no sólo los musulmanes impusieron el árabe como lengua de una cultura más avanzada, sino que introdujeron palabras del latín y del griego, del persa y del indio. La lista de los términos de origen árabe podría extenderse a más de cuatro mil vocablos Todas estas palabras continúan, obviamente, vigentes en el Castellano.
4.- En QUÍMICA.
De todos es sabido que el padre de la Química moderna es Lavoisier, siglo XVIII.
Pero no es una exageración afirmar que la Química, como Ciencia, no existiría sin los musulmanes.
La orientación del conocimiento a la salud de las personas hizo que esta rama científica, la Química, llegara a su auge sobre todo en su dimensión práctica.
Así, inventaron fármacos (drogas, alcoholes, antisépticos, narcóticos,…) con un fin médico y quirúrgico.
Elaboraron/crearon/descubrieron compuestos químicos, como la sosa, el alumbre (para fabricar papel, como desodorante y para fijar los tintes en la ropa) y los tintes, destinados a la industria textil y a la elaboración de perfumes.
Se llevaron a cabo investigaciones químicas relacionadas con la Alquimia, que trabajaban con oro y mercurio, arsénico y azufre, sales y ácidos, y se familiarizaron con lo que hoy se denominan reactivos químicos.
Creían que los metales eran cuerpos compuestos formados por mercurio y azufre, en distintas proporciones, y pretendían transformar cualquier metal en oro.
Es verdad que los griegos conocían algunos de los elementos, pero no conocían el alcohol, ni el ácido sulfúrico, ni el agua regia (así llamada por ser una solución capaz de disolver los metales regios o reales o metales nobles (entre ellos el oro) y que servía, a los alquimistas, para encontrar la piedra filosofal) ni el ácido nítrico.
Todos ellos fueron descubrimientos árabes-musulmanes, junto con el potasio, la sal, el amoníaco o el nitrato de plata.
Ellos fueron los que descubrieron y aplicaron la destilación, la filtración, la licuefacción, la purificación, la evaporación,…
También fueron los primeros en usar la sublimación, la cristalización, la coagulación, la copelación (para separar las impurezas de un metal precioso, con el calor), para extraer y mezclar substancias.
Todos ellos métodos que aplicaban rigurosamente.
Términos químicos como “alcohol”, “alambique”, “álcali”, “elixir”,… son de origen árabe; y hablar de agua destilada, alcanfor, jarabes, pomadas,… es hablar de los árabes.
En la química industrial destacaron en el arte de teñir, de curtir cueros, de templar el acero,…
Inventaron la pólvora y fabricaron papel utilizando algodón, lino o trapos.
Es verdad que, mucho antes, los chinos habían descubierto el salitre y lo utilizaron en fuegos artificiales, pero el uso de la pólvora como substancia explosiva, capaz de disparar proyectiles (invención de las armas de fuego) es árabe, habiendo sido utilizado en 1.324, en Huéscar, contra los cristianos, y en la defensa de Algeciras, contra Alfonso XI, en 1.342.
También es verdad que los chinos habían inventado el papel de seda, pero el papel corriente, como lo conocemos hoy, fue invento árabe, sustituyendo al pergamino.
La pólvora, como arma defensiva, para la guerra, y el papel, como arma cultural, para el progreso.
Los dos químicos más importantes son Djeber (Geber)(siglo VIII) y el persa Rhazes o Rasis (siglos IX-X), y que fue el primero en descubrir cómo hacer el ácido sulfúrico y obtener el alcohol destilando almidón o glucosa fermentada.
Rhazes, en sus “Dudas sobre Galeno” demuestra que la teoría griega, aristotélica, de los cuatro elementos, así como la teoría galénica de los cuatro humores, son falsas.
Además, veamos algunos de los aspectos de nuestra cultura que se han visto influenciados, en mayor medida, por la herencia árabe:
IDIOMA: La visión que el mundo árabe estableció en Al-Andalus, a través de la lengua, afectó no sólo a los musulmanes sino a todos los habitantes de la Península.
La huella de esa forma de vivir, que fue la norma durante casi un milenio persiste aún hoy en día. Teniendo en cuenta la diferencia de nivel cultural entre cristianos y musulmanes durante la Edad Media, resulta lógico pensar que las palabras que expresaban determinadas técnicas, objetos y situaciones que no existían entre los cristianos, fuesen asimiladas por éstos, directamente, ya que no podían ser traducidas.
El avance cultural de los musulmanes en algunos campos hizo que se impusieran:
.- “Términos jurídicos” que no tenían correspondencia en las estructuras sociales de los cristianos como las palabras: alcalde, alguacil, almojarife (cobrador de impuestos reales), albacea (encargado de cumplir la última voluntad de un difunto y custodiar sus bienes hasta repartirlos entre sus herederos);
.-Formas comerciales como almacén, moneda, quilate, arroba, quintal, azumbre (medida de capacidad para líquidos, equivalente, aproximadamente, a dos litros), almudes (cajones para medir áridos, sobre todo granos, de capacidad variables, según épocas y regiones, y que va desde los 4,5 decímetros cúbicos hasta los 11), cahíz (equivalente a 12 fanegas), la fanega (equivalente a 12 celemines, cada celemín 4 cuartillos (hasta aquí los conocí yo en mi pueblo) (pero mi abuela, todavía, hablaba de ochavos y ochavillos).
.-La transmisión de técnicas y oficios es patente en alfarero, albéitar (veterinario), albañil o alarifes (arquitectos o maestros de obras, que construían alcantarillas), almadrabas.
.- En el ámbito de la agricultura también se impuso el albaricoque, la berenjena, la espinaca, el arroz, la alcachofa, la acelga, la algarroba, la naranja y el limón, que regaban con agua extraída mediante norias de las aljibes y albercas, y conducida a los campos y vergeles por excelentes acequias de albañilería.
Trajeron la seda, el algodón, el lino, el café, el papel, el melón, la granada, el azúcar, las alfombras, los adamasquinados, la pólvora, las albóndigas, el escabeche (guiso con vinagre), la mojama, el aceite (“jugo de la aceituna”), el acebuche, variedades distintas de olivo (porque el olivo ya se encontraba en España)…. (procedentes de Oriente).
Introdujeron el alcohol, el ajedrez. La poesía rimada. Comidas con condimentos. Tipos de dulces (entre ellos los mazapanes y el maimón).
.- Expresiones como “ojalá” ( de “Iaw sha´a Allah” y, luego “Ioshalá”) : “si Dios quisiera” o “Dios dirá” (remite a la voluntad de Dios).
Pero no sólo los musulmanes impusieron el árabe como lengua de una cultura más avanzada, sino que introdujeron palabras del latín y del griego, del persa y del indio. La lista de los términos de origen árabe podría extenderse a más de cuatro mil vocablos Todas estas palabras continúan, obviamente, vigentes en el Castellano.
martes, 22 de mayo de 2012
LOS MUSULMANES (B)
APORTACIONES CIENTÍFICO-TECNOLÓGICAS.
1.- En MATEMÁTICAS.
En el año 820, en el siglo IX, Al-Jwarizmi, fundador y padre del Álgebra, fue el introductor del sistema de numeración, en vez del uso de letras (como lo hacían tanto griegos como romanos).
Estoy disfrutando enseñándole a mi Santi por qué los números, del 1 al 9 y el 0, tienen la forma o grafía que tienen, por el número de ángulos, y como el 0 tiene esa forma por carecer de ángulos.
Es verdad que tanto el sistema numérico decimal y posicional, así como el 0 lo toman de los hindúes, pero, tras asimilarlo lo perfeccionan. E igualmente ocurre con el sistema sexagesimal, heredado de los babilónicos.
Al-Jwarizmi fue el que introdujo en Al-Ándalus (la España de entonces) la numeración arábiga.
Los números, excepto en las unidades, pierden su valor absoluto, siendo el 2 superior al 9 si, en la numeración, ocupa una posición anterior, en la cadena.
En 29, el 2 son 20 (o 2 decenas) mientras que el 9 es sólo 9.
Igualmente, en 135789, el 1 es el que más valor tiene porque por su “posición” le corresponden las “centenas de millar” y tiene el valor de 100.000.
Esta “posición notacional” sólo es posible si existe un número, una cifra, para el 0, lo que permite distinguir “11” de “101”, de “1.001”,……
Además, con la “notación posicional”. sólo son diez guarismos (término proveniente de A-Jwarizmi) del 1 al 9 más el 0, pudiendo expresar cualquier cantidad, por alta que sea, siendo muy superior a la notación romana, difícil para números altos.
Al-Jwarizmi también introdujo el Álgebra de ecuaciones de primero y segundo grado. Así como haber medido un grado del arco terrestre.
Estoy disfrutando con mi Santi enseñándole a multiplicar 34862 X 67431, como lo hacían los musulmanes, curioso e ingenioso, con cuadrículas cortadas por diagonales.
Otros matemáticos operaron con fracciones que, aunque ya en el año 2.000 a.C. las usaban los babilónicos, y que asimilaron los hindúes, pero no usaban la barra horizontal, separadora del numerador y el denominador.
Aunque la Geometría ya era conocida por los Griegos (rótulo a la entrada de la Academia de Platón: “nadie entre que no sepa Geometría”) y recibieron de los hindúes las naciones de “seno” y “coseno”, los musulmanes inventaron los conceptos de “tangente” y “cotangente”.
Y los números con decimales, separados por la “coma decimal”.
Y la prueba del 9, para comprobar si el resultado de una división, hecha a mano por uno, era correcta o no.
Y la aplicación de la trigonometría a la corrección del calendario de la época, para precisar la sucesión horaria, que serviría para la oración.
Y el reloj de agua, que fue ofrecido por el Califa Harum-al-Rachid al emperador Carlomagno.
En técnica, el uso de palomas mensajeras, como correos rápidos.
La vela latina, triangular, válida para todos los vientos, de cualquier dirección, muy superior a la vela cuadrada de griegos y romanos, sólo útil con el viento de popa.
Las Escuelas de Córdoba, Sevilla y Granada desarrollaron una gran labor matemática, ya en el siglo XII.
Aunque, hay que reconocer, en centro de todo el saber científico musulmán se encontraba en Bagdad, la capital científica por excelencia, con Al-Mansur y, posteriormente, con Al-Mamun, que creó “La mansión de la Sabiduría”, una especie de Academia de las Ciencias.
Hay que reconocer que tanto la ciencia griega alejandrina como la ciencia hindú llegaría a Europa a través de los musulmanes.
2.- En ASTRONOMÍA.
¿Qué fue la Torre de Babel sino la interpretación religiosa (los hombres soberbios que quisieron llegar hasta el cielo y desafiar a Dios y Éste los confundió con las lenguas….) de uno de los múltiples Zigurats de Babilonia, allá por el año 2.100 a.C., dedicado al dios Marduk, residencia de los dioses y templos que servían de observatorios astronómicos para los sacerdotes, los astrónomos.
En Babilonia se desarrolló la Astronomía, la Matemática, el sistema sexagesimal (que sigue vigente como medida de los ángulos y como medida del tiempo.
¿No es una anomalía que, estando el sistema decimal tan extendido y aplicado a casi todo, sigamos midiendo los ángulos y el tiempo sexagesimalmente?
Los babilónicos era un pueblo agrícola y necesitaba un calendario para organizar los cultivos y las cosechas, pero como adoraban a la Luna, su calendario era el lunar.
Igualmente en Egipto. En el amplio edificio su biblioteca se encontraba el Faro de Alejandría (una de las siete maravillas del mundo antiguo). Igualmente en el Museum (lugar de las musas) había un observatorio astronómico, un Zoológico, unos Jardines Botánicos,…
Aristarco de Samos (aunque nunca vivió en Alejandría) es considerado como un astrónomo alejandrino, y, ya en el siglo III a.C. lanzó la teoría heliocéntrica, basándose en el principio de que era lógico que los cuerpos pequeños (Luna, Tierra,…) girasen alrededor de un cuerpo más grande, y no al revés.
Sus ideas no fueron aceptadas y hubo que esperar a Copérnico. Y es que la teoría geocéntrica, aristtélico-ptolomeica (o ptolemaica) era más acorde con los libros revelados.
Egipto, también pueblo agrícola y con sus crecidas periódicas del Nilo, necesitaba un calendario para regular las siembras y las cosechas. Pero como daban culto al Sol, su calendario sería el solar.
Los musulmanes ocuparon éstos y otros territorios, asimilando sus conocimientos astronómicos.
Construyeron Observatorios, sobre todo el de Bagdad, pero también en El Cairo, en Córdoba, en Toledo, en Samarkanda,…ya en el siglo VIII.
Perfeccionaron y rectificaron errores de Ptolomeo y se corrigieron las tablas griegas.
A ellos les debemos tanto la duración exacta del año como la evaluación de la oblicuidad de la elipse.
Pronosticaron las manchas del sol, observaron irregularidades en la superficie lunar y estudiaron los eclipses y la aparición de cometas.
Inventaron el péndulo y el reloj de sol.
Hicieron una reforma del calendario 10 siglos antes de la reforma gregoriana, incluso más exacta.
Uno de los más grandes astrónomos de la Península Ibérica de todos los tiempos fue Azarquiel, “el de los ojos azules”, en el siglo XI, nacido en Toledo pero que tuvo que huir a Córdoba cuando Toledo cayó en manos cristianas.
Azarquiel mejoró el astrolabio e inventó la esfera armilar.
Su mejor obra fue “Las tablas toledanas”. Igualmente creó el “Almanaque perpetuo”.
Afirmaba que la órbita de Mercurio no era circular sino elíptica, 600 años antes que lo proclamara Kepler.
Otro astrónomo fue el polifacético Averroes, que rechazó los epiciclos ptolomeicos (ptolemaicos), siendo la tierra el centro del sistema solar y no el punto ecuante.
Al-Bitruyi, discípulo de Averroes, más conocido como Alpetragius, que en su “Libro de Astronomía” quiso explicar, de forma mecánica, el movimiento celeste, a fin de acabar con la complejidad ptolomeica.
3.- En MEDICINA
Es verdad que el Corán prohíbe la disección de cadáveres, aunque algunos musulmanes, como Avenzoar, practican autopsias a muchos animales y a algunos cuerpos humanos.
Lo que hay que reconocer es la Asimilación y Transmisión de los conocimientos médicos griegos y romanos.
La meticulosa observación de la evolución de las heridas y la cauterización, así como la descripción de la anatomía del ojo y tratamientos de enfermedades oculares (tratamiento de las cataratas), pues la vida en el desierto, con mucho polvo y el exceso de luz los impulsó a esta tarea.
Trataban las fracturas, dislocaciones/luxaciones.
Descubrieron, ya en el siglo XIII, la circulación menor de la sangre, mucho antes que Miguel Servet.
Uno de los grandes cirujanos (si no el más grande) fue el cordobés Abu-I-Qasim (Abucassis) que, además, inventó una gran cantidad de instrumentos que facilitaran las intervenciones quirúrgicas.
La Medicina en la Europa medieval es incomprensible sin la Recopilación, Asimilación, Desarrollo y Transmisión tanto de la ciencia griega y romana como de sus descubrimientos y aportaciones.
Las Universidades de Montpellier y de París no habrían existido si….
Aunque la primera gran escuela médica europea, la de Salerno, florece porque un converso, Constantino el Africano, introduce la pujante medicina que se estudiaba en Túnez.
Por lo general, los buenos médicos estaban al servicio de los Califas, que los retenían y vivían en palacio, disfrutando de un estatus social elevado.
Aunque algunos otros estaban al servicio de la aristocracia y de los mercaderes ricos.
Para el pueblo quedaban los curanderos, los magos, los charlatanes, los sacamuelas, los barberos,…
Ya antes hemos mencionado a AVICENA, quizá el más grande de todos los médicos, cos sus estudios sobre fisiología, higiene, terapéutica, farmacopea (en la que se recogen 760 fármacos).
Mérito suyo es que la Oftalmología exista como ciencia, con su “Memorándum para oculistas”, que no quedaría anticuado hasta el siglo XIX.
Descubre las enfermedades contagiosas y cómo, entre otras la tuberculosis, pueden transmitirse a través del agua o del suelo.
Igualmente descubre y describe las enfermedades cutáneas, las de transmisión sesual, el uso del hielo para el tratamiento de la fiebre.
Introduce la cuarentena como método para evitar el contagio.
Es verdad que la religión musulmana, con algunos de sus preceptos (baños frecuentes, prohibición del alcohol y de la carne de cerdo,…) facilitan tanto la salud como la higiene (nada que ver con las camisas de Isabel la Católica).
Los musulmanes ya conocían los anestésicos, sobre todo la droga procedente de la cizaña, con la que adormecían al paciente para una intervención quirúrgica.
Los hospitales eran construidos con condiciones higiénicas excepcionales, por los que circulaba, libremente, el aire y el agua.
AVERROES, el gran filósofo, también destaca en Medicina, siguiendo el mismo método que había aplicado en Astronomía, oponiéndose a su maestro, (en este caso Galeno) por la discrepancia con su Gran Maestro, Aristóteles.
Otro de los grandes fue RHASES, que describe la viruela y el sarampión, introduce las ventosas y el uso de purgantes, y cuyos manuales médicos, junto con el Canon de Medicina, de Avicena, fueron las bases de las universidades europeas.
1.- En MATEMÁTICAS.
En el año 820, en el siglo IX, Al-Jwarizmi, fundador y padre del Álgebra, fue el introductor del sistema de numeración, en vez del uso de letras (como lo hacían tanto griegos como romanos).
Estoy disfrutando enseñándole a mi Santi por qué los números, del 1 al 9 y el 0, tienen la forma o grafía que tienen, por el número de ángulos, y como el 0 tiene esa forma por carecer de ángulos.
Es verdad que tanto el sistema numérico decimal y posicional, así como el 0 lo toman de los hindúes, pero, tras asimilarlo lo perfeccionan. E igualmente ocurre con el sistema sexagesimal, heredado de los babilónicos.
Al-Jwarizmi fue el que introdujo en Al-Ándalus (la España de entonces) la numeración arábiga.
Los números, excepto en las unidades, pierden su valor absoluto, siendo el 2 superior al 9 si, en la numeración, ocupa una posición anterior, en la cadena.
En 29, el 2 son 20 (o 2 decenas) mientras que el 9 es sólo 9.
Igualmente, en 135789, el 1 es el que más valor tiene porque por su “posición” le corresponden las “centenas de millar” y tiene el valor de 100.000.
Esta “posición notacional” sólo es posible si existe un número, una cifra, para el 0, lo que permite distinguir “11” de “101”, de “1.001”,……
Además, con la “notación posicional”. sólo son diez guarismos (término proveniente de A-Jwarizmi) del 1 al 9 más el 0, pudiendo expresar cualquier cantidad, por alta que sea, siendo muy superior a la notación romana, difícil para números altos.
Al-Jwarizmi también introdujo el Álgebra de ecuaciones de primero y segundo grado. Así como haber medido un grado del arco terrestre.
Estoy disfrutando con mi Santi enseñándole a multiplicar 34862 X 67431, como lo hacían los musulmanes, curioso e ingenioso, con cuadrículas cortadas por diagonales.
Otros matemáticos operaron con fracciones que, aunque ya en el año 2.000 a.C. las usaban los babilónicos, y que asimilaron los hindúes, pero no usaban la barra horizontal, separadora del numerador y el denominador.
Aunque la Geometría ya era conocida por los Griegos (rótulo a la entrada de la Academia de Platón: “nadie entre que no sepa Geometría”) y recibieron de los hindúes las naciones de “seno” y “coseno”, los musulmanes inventaron los conceptos de “tangente” y “cotangente”.
Y los números con decimales, separados por la “coma decimal”.
Y la prueba del 9, para comprobar si el resultado de una división, hecha a mano por uno, era correcta o no.
Y la aplicación de la trigonometría a la corrección del calendario de la época, para precisar la sucesión horaria, que serviría para la oración.
Y el reloj de agua, que fue ofrecido por el Califa Harum-al-Rachid al emperador Carlomagno.
En técnica, el uso de palomas mensajeras, como correos rápidos.
La vela latina, triangular, válida para todos los vientos, de cualquier dirección, muy superior a la vela cuadrada de griegos y romanos, sólo útil con el viento de popa.
Las Escuelas de Córdoba, Sevilla y Granada desarrollaron una gran labor matemática, ya en el siglo XII.
Aunque, hay que reconocer, en centro de todo el saber científico musulmán se encontraba en Bagdad, la capital científica por excelencia, con Al-Mansur y, posteriormente, con Al-Mamun, que creó “La mansión de la Sabiduría”, una especie de Academia de las Ciencias.
Hay que reconocer que tanto la ciencia griega alejandrina como la ciencia hindú llegaría a Europa a través de los musulmanes.
2.- En ASTRONOMÍA.
¿Qué fue la Torre de Babel sino la interpretación religiosa (los hombres soberbios que quisieron llegar hasta el cielo y desafiar a Dios y Éste los confundió con las lenguas….) de uno de los múltiples Zigurats de Babilonia, allá por el año 2.100 a.C., dedicado al dios Marduk, residencia de los dioses y templos que servían de observatorios astronómicos para los sacerdotes, los astrónomos.
En Babilonia se desarrolló la Astronomía, la Matemática, el sistema sexagesimal (que sigue vigente como medida de los ángulos y como medida del tiempo.
¿No es una anomalía que, estando el sistema decimal tan extendido y aplicado a casi todo, sigamos midiendo los ángulos y el tiempo sexagesimalmente?
Los babilónicos era un pueblo agrícola y necesitaba un calendario para organizar los cultivos y las cosechas, pero como adoraban a la Luna, su calendario era el lunar.
Igualmente en Egipto. En el amplio edificio su biblioteca se encontraba el Faro de Alejandría (una de las siete maravillas del mundo antiguo). Igualmente en el Museum (lugar de las musas) había un observatorio astronómico, un Zoológico, unos Jardines Botánicos,…
Aristarco de Samos (aunque nunca vivió en Alejandría) es considerado como un astrónomo alejandrino, y, ya en el siglo III a.C. lanzó la teoría heliocéntrica, basándose en el principio de que era lógico que los cuerpos pequeños (Luna, Tierra,…) girasen alrededor de un cuerpo más grande, y no al revés.
Sus ideas no fueron aceptadas y hubo que esperar a Copérnico. Y es que la teoría geocéntrica, aristtélico-ptolomeica (o ptolemaica) era más acorde con los libros revelados.
Egipto, también pueblo agrícola y con sus crecidas periódicas del Nilo, necesitaba un calendario para regular las siembras y las cosechas. Pero como daban culto al Sol, su calendario sería el solar.
Los musulmanes ocuparon éstos y otros territorios, asimilando sus conocimientos astronómicos.
Construyeron Observatorios, sobre todo el de Bagdad, pero también en El Cairo, en Córdoba, en Toledo, en Samarkanda,…ya en el siglo VIII.
Perfeccionaron y rectificaron errores de Ptolomeo y se corrigieron las tablas griegas.
A ellos les debemos tanto la duración exacta del año como la evaluación de la oblicuidad de la elipse.
Pronosticaron las manchas del sol, observaron irregularidades en la superficie lunar y estudiaron los eclipses y la aparición de cometas.
Inventaron el péndulo y el reloj de sol.
Hicieron una reforma del calendario 10 siglos antes de la reforma gregoriana, incluso más exacta.
Uno de los más grandes astrónomos de la Península Ibérica de todos los tiempos fue Azarquiel, “el de los ojos azules”, en el siglo XI, nacido en Toledo pero que tuvo que huir a Córdoba cuando Toledo cayó en manos cristianas.
Azarquiel mejoró el astrolabio e inventó la esfera armilar.
Su mejor obra fue “Las tablas toledanas”. Igualmente creó el “Almanaque perpetuo”.
Afirmaba que la órbita de Mercurio no era circular sino elíptica, 600 años antes que lo proclamara Kepler.
Otro astrónomo fue el polifacético Averroes, que rechazó los epiciclos ptolomeicos (ptolemaicos), siendo la tierra el centro del sistema solar y no el punto ecuante.
Al-Bitruyi, discípulo de Averroes, más conocido como Alpetragius, que en su “Libro de Astronomía” quiso explicar, de forma mecánica, el movimiento celeste, a fin de acabar con la complejidad ptolomeica.
3.- En MEDICINA
Es verdad que el Corán prohíbe la disección de cadáveres, aunque algunos musulmanes, como Avenzoar, practican autopsias a muchos animales y a algunos cuerpos humanos.
Lo que hay que reconocer es la Asimilación y Transmisión de los conocimientos médicos griegos y romanos.
La meticulosa observación de la evolución de las heridas y la cauterización, así como la descripción de la anatomía del ojo y tratamientos de enfermedades oculares (tratamiento de las cataratas), pues la vida en el desierto, con mucho polvo y el exceso de luz los impulsó a esta tarea.
Trataban las fracturas, dislocaciones/luxaciones.
Descubrieron, ya en el siglo XIII, la circulación menor de la sangre, mucho antes que Miguel Servet.
Uno de los grandes cirujanos (si no el más grande) fue el cordobés Abu-I-Qasim (Abucassis) que, además, inventó una gran cantidad de instrumentos que facilitaran las intervenciones quirúrgicas.
La Medicina en la Europa medieval es incomprensible sin la Recopilación, Asimilación, Desarrollo y Transmisión tanto de la ciencia griega y romana como de sus descubrimientos y aportaciones.
Las Universidades de Montpellier y de París no habrían existido si….
Aunque la primera gran escuela médica europea, la de Salerno, florece porque un converso, Constantino el Africano, introduce la pujante medicina que se estudiaba en Túnez.
Por lo general, los buenos médicos estaban al servicio de los Califas, que los retenían y vivían en palacio, disfrutando de un estatus social elevado.
Aunque algunos otros estaban al servicio de la aristocracia y de los mercaderes ricos.
Para el pueblo quedaban los curanderos, los magos, los charlatanes, los sacamuelas, los barberos,…
Ya antes hemos mencionado a AVICENA, quizá el más grande de todos los médicos, cos sus estudios sobre fisiología, higiene, terapéutica, farmacopea (en la que se recogen 760 fármacos).
Mérito suyo es que la Oftalmología exista como ciencia, con su “Memorándum para oculistas”, que no quedaría anticuado hasta el siglo XIX.
Descubre las enfermedades contagiosas y cómo, entre otras la tuberculosis, pueden transmitirse a través del agua o del suelo.
Igualmente descubre y describe las enfermedades cutáneas, las de transmisión sesual, el uso del hielo para el tratamiento de la fiebre.
Introduce la cuarentena como método para evitar el contagio.
Es verdad que la religión musulmana, con algunos de sus preceptos (baños frecuentes, prohibición del alcohol y de la carne de cerdo,…) facilitan tanto la salud como la higiene (nada que ver con las camisas de Isabel la Católica).
Los musulmanes ya conocían los anestésicos, sobre todo la droga procedente de la cizaña, con la que adormecían al paciente para una intervención quirúrgica.
Los hospitales eran construidos con condiciones higiénicas excepcionales, por los que circulaba, libremente, el aire y el agua.
AVERROES, el gran filósofo, también destaca en Medicina, siguiendo el mismo método que había aplicado en Astronomía, oponiéndose a su maestro, (en este caso Galeno) por la discrepancia con su Gran Maestro, Aristóteles.
Otro de los grandes fue RHASES, que describe la viruela y el sarampión, introduce las ventosas y el uso de purgantes, y cuyos manuales médicos, junto con el Canon de Medicina, de Avicena, fueron las bases de las universidades europeas.
lunes, 21 de mayo de 2012
LOS MUSULMANES (A)
Cuando sobre Europa se cernía la oscuridad científica y se encontraba envuelta, inmersa, en la neblina de la fe (“espejismo de claridad objetiva”), una luminosidad real brillaba en la cultura/civilización/sociedad islámica.
Pero los prejuicios religiosos han sido los causantes del olvido o de rebajar el mérito de la importancia que la civilización musulmana tuvo en el Occidente cristiano.
Y digo “civilización musulmana o islámica” y no “civilización árabe” porque muchos de los científicos musulmanes no eran árabes, aunque se expresaran y usaran la lengua árabe, por motivos religiosos.
La religión islámica también abarca otras razas, además de la árabe.
No hace tanto que, a propósito de un artículo sobre la mujer musulmana, colgado, por mí, en mi blog, alguien, anónimo, hizo un comentario, un tanto insultante, afirmando que, si yo no sabía “árabe” que lo mejor que podía hacer era callarme, porque: “El único Corán válido es el escrito en árabe, y que ninguna traducción era válida, por lo que si yo no sabía árabe….”
Europa se considera heredera de Atenas sin darse cuenta (o sí) de que los auténticos herederos de los griegos fueron lo árabes.
Ellos tradujeron, estudiaron y asimilaron tanto lo griego helenístico alejandrino, como a los astrónomos y científicos hindúes y babilónicos. Y sólo a través de ellos llegaron a Europa infinidad de conocimientos.
Es mucho, pues, lo que el mundo occidental debe a los musulmanes. Pero….
Antes de “meterme” con el Islamismo, para criticarlo negativamente, es de justicia reconocer la deuda que tenemos con ellos.
La Religión (con el Arte, la Literatura, la Filosofía, el Derecho, la Economía…..) siempre ha sido uno de los ingredientes de toda civilización.
Durante la mayor parte del tiempo histórico la religión ha “coloreado” toda la civilización.
Piénsese en Egipto, en Grecia, en Roma, en la Europa Medieval,…
¿Puede entenderse el Arte (Arquitectura, Escultura, Pintura), la Literatura, la Filosofía, la Poesía, la Política,…. del mundo occidental sin tener en cuenta al Cristianismo?.
El problema surge cuando se quiere y se intenta no desembarazarse de la Religión y considerarla no como “un” ingrediente de la cultura, sino como el “único”, con la misión de “colorearlo” todo, incluso la vida privada, desde que uno se acuesta hasta que se levanta, incluso mientras se duerme (como está ocurriendo con el Islamismo, hoy día).
Y los “dogmatismos” exclusivistas paralizan, son “cadenas”, muchas veces, “perpetuas”.
En el Mundo Occidental, en el Renacimiento, hubo un “corte”, una “cisura” con el pasado.
Tanto el Protestantismo (en religión), rompiendo el monolitismo romano, como la Ciencia, rompiendo con el monolitismo teológico y con la tradición, emprendieron caminos alternativos.
Si ya el mundo se había roto en Oriente, ortodoxo, con capital en Constantinopla, y Occidente, cristiano, con capital en Roma, ahora el mundo occidental quedó dividido (en líneas generales) en el Norte, protestante, y en el Sur, católico.
Intento con la Contrarreforma de parar la Reforma, pero….
En ambos, Norte y Sur, la Jerarquía Eclesiástica, tenía mucho que decir en Política y mucha influencia en la Sociedad.
Pero el “control” fue desinflándose y la Época Moderna y la Ilustración pusieron a la Iglesia, política y socialmente, en su sitio.
Las Academias y las Universidades Civiles, con estudios laicos, sustituyeron a las Cátedras de Teología.
Y mientras todo esto ocurría en nuestro Mundo Occidental, inmerso en TEMAS religiosos y teológicos, ya que el “arriba” y el “más allá” tenían prioridad sobre el “aquí” y el “ahora”, toda una civilización islámica, siguiendo el precepto de “expansión”, con la Guerra Santa, había entrado en contacto con los griegos del período helenístico, centrado en Alejandría, con los babilónicos y con los hindúes y chinos.
Mientras Europa “dormitaba” intelectualmente (exceptuada la Teología), durante toda la Edad Media, la civilización musulmana, científicamente, llegó a cotas muy altas.
Su influencia en el Mundo Cristiano Occidental fue de agradecer.
Es verdad que el campesinado sí consiguió innovaciones técnicas: la carreta tirada por caballos (en vez de por bueyes), el arado de ruedas (superior al “arado romano”), el molino de agua, que estaría presente en cada pueblo, superior al molino de viento, la herradura, protectora de la pezuña del animal, la collera de mulos y burros que hizo que se triplicara el rendimiento del animal, al centrar sus esfuerzos en el omóplato y en el tórax.
Todo esto provocó el surgir de una nueva cantidad variada de oficios (aserradores, guarnicioneros, herreros, constructores de carros,….
Pero no hubo, realmente, ni ciencia ni tecnología, sólo religión y técnica.
Por ello debemos exponer las muchas e importantes aportaciones de la civilización musulmana.
domingo, 20 de mayo de 2012
RELIGIÓN Y POLITICA.
Tras las revelaciones, Mahoma se convirtió en un predicador aunque tuvo que huir a Medina. Allí prendió su doctrina y se instituyó, también, como un líder social y político, organizador de la nueva sociedad musulmana.
Ya nunca se separarían ambas facetas.
La expansión islámica, posterior, supuso una nueva forma de organización social y política, pero basada en el hecho religioso como fuente de legitimidad.
El nexo que unía a los integrantes de la comunidad era su pertenencia a la religión musulmana. Por ello, en este nuevo orden la legitimidad era teocrática: Alá era el soberano absoluto, Mahoma, su mensajero, y sus sucesores, los califas, gobernaban bajo la protección del soberano absoluto, Alá.
Por tanto, la división entre los poderes político y religioso no tenía sentido en la comunidad islámica, porque la legitimidad del Estado provenía del ámbito religioso. La sociedad no era, pues, una sociedad civil, regida por el poder político, sino una sociedad religiosa, una comunidad religiosa, estuviera asentada en cualquier parte.
El Estado que gobernaba a los musulmanes era el estado del Islam y la aprobación divina apoyaba su causa.
La religión no era un elemento más de la sociedad, sino la base, el fundamento de la misma.
Mientras para el Occidente moderno la unidad básica de la organización política es el Estado-nación, para la mayoría de los musulmanes es la religión el principal elemento de organización e identidad común.
Sólo después. la religión islámica se dividió en naciones, con caracteres diferenciadores y, por lo tanto, con una tensión entre una identidad religiosa y otra de tipo político (llámese nacionalismo, socialismo o comunismo).
Para los musulmanes toda la Europa cristiana, desde el siglo VIII hasta el siglo XX, sean franceses, alemanes, italianos, españoles,…. para ellos todos son/somos “infieles” y ellos no se identifican como turcos o árabes o indios,… sino como “musulmanes”.
Incluso en algunos sectores de la Umma siguen con el ideal que supondría ser gobernados por UN solo gobierno islámico que integre a toda la comunidad según su identidad religiosa.
Precisamente es la consecución de ese ideal el objetivo de lucha permanente de algunos movimientos islámicos fundamentalistas.
Esa tensión entre identidad religiosa y nacionalidad se observa, hoy, en todo el mundo musulmán, con diferencias señaladas entre unos países y otros.
Su historia los ha condicionado. No es igual Irak y Palestina, que, tras la 1ª guerra mundial, quedaron bajo mandato británico, o Siria, bajo mandato francés.
Tanto Gran Bretaña como Francia reorganizaron los límites fronterizos según sus propios intereses y estructurando las administraciones estatales según modelos occidentales.
Los franceses subdividieron Siria y crearon el Líbano, y los ingleses hicieron lo mismo en Transjordania, que luego se transformó en Jordania, atizando, así, resentimientos en la zona, o traicionando a Arabia a quien, a cambio de la lucha contra los turcos otomanos, se le había prometido una cesión territorial, luego incumplida.
El avispero estaba servido.
Cuando a mediados del siglo XX lograron su independencia, tras el proceso de descolonización, se creía que, por fin se separarían los ámbitos de la Religión y de la Política. Y todo salió al revés. Crecieron las organizaciones que reivindicaban la islamización de la sociedad musulmana. Y este movimiento islamizador siguió creciendo en años posteriores. Hoy asistimos, en vivo y en directo, a ese proceso islamizador.
Todo estado organizado se asienta en unas normas jurídicas, pero para los estados islamistas será la Sharía, ley islámica, que es una serie de disposiciones éticas y legales que se estructuran a partir del Corán y la Sunna (palabras, actos y reflexiones de Mahoma, reunidas en los hádices).
Es decir sobre unas bases religiosas, éticas y políticas del siglo VII se estructuran los estados de los siglo XX y XXI.
La Sharía (ley religiosa) funcionará como una ley civil de origen divino que regirá todas las manifestaciones de la vida humana.
Cómo debe conquistarse y ejercerse el poder, la legitimidad y autoridad del gobernante, los deberes de gobernantes y súbditos, las relaciones comerciales, el derecho familiar, el rol de la mujer, la alimentación e higiene personal…. de hace siglos puestas en práctica en el siglo XXI.
¿Alguien se imagina resucitar modos de vivir y de comportarse, medievales, en el mundo occidental?.
Fusión de los ámbitos religioso y político sobre la base de una ley divina, revelada a Mahoma, hace….
La Sharía es la expresión de esa función, única normativa jurídica válida en la que se conjugan religión, sociedad, política y estado. Y así sigue en algunos países islámicos (Arabia Saudí, Irán, Afganistán y ciertos países del Golfo Pérsico). Pero en otros no es la Sharía el sistema jurídico dominante y sólo se utiliza para reglamentar cuestiones de familia. En este ámbito sí que sigue vigente (la mujer, el matrimonio, los hijos, el trabajo, el vestido,…).
Muchos de esos países se han occidentalizado y han creado un “derecho positivo” acorde a los tiempos que corren. Conscientes de que el Corán y la Sunna, válidos como fuentes legislativas en la primitiva etapa de expansión, desentonaban con las circunstancias actuales y habría que reinterpretarlos.
Pero eso no obsta a que sectores vinculados al islamismo sigan reclamando la islamización de todas las leyes. El problema surgirá cuando aparezcan distintas interpretaciones según diferentes escuelas. ¿Cuál elegir?. ¿A cuál adscribirse?. Porque no era igual la interpretación liberal que la conservadora-rigorista, de la escuela “hanbalí”, reaccionaria, que proponía un regreso a la religión pura de los antiguos, aplicando “literalmente” tanto el Corán como la Sunna, siendo el antecedente más antiguo del islamismo radical moderno, con su defensa a ultranza de la “pureza original” del Islam, especialmente de la primera comunidad de Medina, descartando toda otra interpretación como “desviacionismos”. Así surgen tanto el Wahhabismo en Arabia Saudí, como los Hermanos Musulmanes en Egipto, como la universal Al-Qaeda de Osama Bin Laden.
Cuando mucha población musulmana emigre, por motivos laborales y económicos, al mundo occidental, manteniendo sus esquemas mentales y su doctrina, y teniendo Occidente normativas tan distintas, comenzando por la separación de poderes, ¿qué hacer?.
Cuando a través de las mezquitas, legalmente erigidas según la normativa occidental de la “libertad de religión” sigan “erre que erre” predicando ideas, creencias y comportamientos ilegales en el mundo occidental (politeísmo, pegar a las mujeres, la burka o el yihad, sacar de las escuelas a las niñas ante la primera aparición de la regla,….¿Qué hacer?.
Cuando la palabra del Imán de turno sea palabra de Dios, a su través, y ésta sea contraria a la normativa legal del país en que se encuentran ¿Qué hacer?
Quizás algunos lo tengan claro, incluso clarísimo. Yo NO.
miércoles, 16 de mayo de 2012
LA MUJER Y EL ISLAM
La sociedad preislámica, como casi todas o todas, se asentaba sobre las bases del patriarcado (dominio del hombre sobre la mujer y de los hombres viejos sobre los jóvenes).
El rol de la mujer era ser madre y esposa, dejando su individualidad en segundo plano.
En ese ámbito cultural nació el Islam, que se propuso organizar la nueva comunidad en los ámbitos espiritual, social, político y hasta económico.
El Corán era la ley fundamental que regiría esa nueva sociedad y en él aparecen: la religión, la familia y la comunidad como los tres pilares básicos de la cohesión social.
¿Cuál era el lugar de la mujer?.
Según los “progresistas” lo que se intenta en el Corán es limitar los abusos que sufrían las mujeres en la sociedad preislámica. Por ejemplo, cuando establece que es necesario el consentimiento de la mujer para el matrimonio, su derecho a la propiedad, a la educación, al trabajo,… y, por lo tanto es un intento de desalentar la poligamia (en realidad, sólo la poliginia, porque la poliandría es inconcebible) y el repudio de las mujeres por parte de los varones (aunque no están prohibidos, sino regulados. La prohibición hubiera sido una medida extrema, revolucionaria, para la sociedad patriarcal preislámica, donde ambos, la poliginia y el repudio eran habituales).
Sin embargo, en el Corán sí que aparece tanto la superioridad del varón sobre la mujer (“los hombres (varones) están un grado encima de las mujeres”) como los espacios y roles de cada sexo a ocupar en la sociedad (el espacio privado y el rol de esposa y madre y el espacio público y el rol de jefe político y guerrero, de autoridad).
En este modelo familiar queda legitimado que los derechos sociales pasan de padre a hijo y se resguarda el honor del padre a través de la virginidad de la esposa.
El varón tiene derecho a la poligamia (poliginia), al repudio y al divorcio (la mujer no).
La mujer vive en una situación de permanente fragilidad al depender del rol socio-económico del varón que, a la vez, puede repudiarla.
El cuerpo femenino era considerado un objeto que debía guardar el pudor necesario, de ahí que la mujer musulmana debía llevar el velo sobre su rostro (el hijab), que es una tradición anterior al Islam (posteriormente, con los fundamentalistas, la Burka, esa “cárcel de tela”) y debía guardar una vida reservada.
Pero es que el Corán fue revelado a Mahoma durante 20 años (612-632) en dos etapas diferentes de la historia islámica: la de La Meca y la de Medina.
En los primeros capítulos (azoras) del Corán, donde aparecen las disposiciones favorables a la mujer, corresponden a la primera etapa, la de La Meca, cuando Mahoma estaba en pleno período militante (catequista) para captar adeptos a su predicación.
Porque en la segunda etapa, la de Medina, aparecen prescripciones más conservadoras, cuando se enfrentó a la construcción de una nueva comunidad, una nueva organización y un nuevo gobierno.
¿Con qué Corán nos quedamos, con el primero, más liberal, o con el segundo, más conservador?.
Los doctores de la ley musulmana se inclinaron porque las segundas azoras habían suplantado a las primeras. Así se consagró la interpretación conservadora que, históricamente, ha defendido la sociedad patriarcal, jerarquizada y desigual.
Esta misma postura es la que defienden hoy los fundamentalistas.
Por su parte, los reformistas abogan por las primeras, las de La Meca.
Hasta el siglo XIX ha sido la interpretación tradicional la vigente, pero después, por la influencia de la Ilustración europea, aparecen las primeras corrientes de pensamiento que defiendan la liberalización de la mujer.
Ya en el siglo XX, su participación en la lucha por la independencia de sus países, ocuparon un lugar en el ámbito público y surgió algún movimiento feminista.
También los partidos progresistas apostaron por la emancipación de la mujer.
Pero en los nuevos estados surgidos tras la independencia, con la modernización y secularización occidentalizante, aparecieron rechazos y temores ante la pérdida de identidad.
El recurso de conservar las tradiciones frente a una identidad cultural amenazada fue la “solución conservadora” (es decir, dar marcha atrás) para frenar la influencia occidental.
Transformar el estatuto de la mujer musulmana, desde una perspectiva secular, fue entendido como un peligro para la existencia de la cultura islámica. (O sea, que la cultura musulmana se salva volviendo la mujer a ser inferior al varón y estando “encadenada”).
Se optó, entonces, por reafirmar la autoridad del varón sobre la mujer a través de los Códigos de Familia, regulaciones inspiradas en la ley islámica consecuentes con el modelo tradicional, con una lectura rigorista, conservadora y literal del Corán de la etapa medinense.
Actualmente sigue la tensión entre la postura liberalizadora (apoyada, sobre todo por las juventudes) y la conservadora (defendida, sobre todo, por los varones adultos).
Son varias las circunstancias que inciden en la postura liberal: la urbanización, la extensión de la escolarización, la transformación de las relaciones padres-hijos, el acceso de la mujer al salario (sobre todo en las ciudades) lo que, ya, supone una mayor independencia, el conocimiento de otros modelos familiares occidentales, los cambios en las tradiciones laborales (del campo a la ciudad, de la agricultura a la industria y a los servicios,…
Ya, de hecho, las familias no son tan “ampliadas”, tan numerosas (aunque sigan siendo numerosas), frenándose la explosión demográfica de tiempos pretéritos, que estaba vinculada a la menor mortalidad y al mayor analfabetismo reproductor, por los avances de la medicina.
De hecho, es a una edad temprana en que los jóvenes acceden al matrimonio, por la alta consideración y valoración cultural del mismo, por la creencia en que una familia numerosa es una bendición, por la longeva fertilidad del varón que, por la poliginia (y también por el repudio) encuentra mujeres jóvenes, en período de procreación, lo que permite, además, absorber el excedente de mujeres (mayoría en relación a los varones).
Hoy, la incorporación de la mujer al trabajo, con todo lo que ello supone (económica, social, lúdica, educacionalmente….así como en la forma de vestir….) choca, pero convive en colisión, con tradiciones antiguas.
NOTA.- Quien desee abundar en este tema, entre en www.tomasmorales.es - descargas -página 6: 1.- Mujer en el Islam I y II y 2.-Mujer islámica terrorista.
El rol de la mujer era ser madre y esposa, dejando su individualidad en segundo plano.
En ese ámbito cultural nació el Islam, que se propuso organizar la nueva comunidad en los ámbitos espiritual, social, político y hasta económico.
El Corán era la ley fundamental que regiría esa nueva sociedad y en él aparecen: la religión, la familia y la comunidad como los tres pilares básicos de la cohesión social.
¿Cuál era el lugar de la mujer?.
Según los “progresistas” lo que se intenta en el Corán es limitar los abusos que sufrían las mujeres en la sociedad preislámica. Por ejemplo, cuando establece que es necesario el consentimiento de la mujer para el matrimonio, su derecho a la propiedad, a la educación, al trabajo,… y, por lo tanto es un intento de desalentar la poligamia (en realidad, sólo la poliginia, porque la poliandría es inconcebible) y el repudio de las mujeres por parte de los varones (aunque no están prohibidos, sino regulados. La prohibición hubiera sido una medida extrema, revolucionaria, para la sociedad patriarcal preislámica, donde ambos, la poliginia y el repudio eran habituales).
Sin embargo, en el Corán sí que aparece tanto la superioridad del varón sobre la mujer (“los hombres (varones) están un grado encima de las mujeres”) como los espacios y roles de cada sexo a ocupar en la sociedad (el espacio privado y el rol de esposa y madre y el espacio público y el rol de jefe político y guerrero, de autoridad).
En este modelo familiar queda legitimado que los derechos sociales pasan de padre a hijo y se resguarda el honor del padre a través de la virginidad de la esposa.
El varón tiene derecho a la poligamia (poliginia), al repudio y al divorcio (la mujer no).
La mujer vive en una situación de permanente fragilidad al depender del rol socio-económico del varón que, a la vez, puede repudiarla.
El cuerpo femenino era considerado un objeto que debía guardar el pudor necesario, de ahí que la mujer musulmana debía llevar el velo sobre su rostro (el hijab), que es una tradición anterior al Islam (posteriormente, con los fundamentalistas, la Burka, esa “cárcel de tela”) y debía guardar una vida reservada.
Pero es que el Corán fue revelado a Mahoma durante 20 años (612-632) en dos etapas diferentes de la historia islámica: la de La Meca y la de Medina.
En los primeros capítulos (azoras) del Corán, donde aparecen las disposiciones favorables a la mujer, corresponden a la primera etapa, la de La Meca, cuando Mahoma estaba en pleno período militante (catequista) para captar adeptos a su predicación.
Porque en la segunda etapa, la de Medina, aparecen prescripciones más conservadoras, cuando se enfrentó a la construcción de una nueva comunidad, una nueva organización y un nuevo gobierno.
¿Con qué Corán nos quedamos, con el primero, más liberal, o con el segundo, más conservador?.
Los doctores de la ley musulmana se inclinaron porque las segundas azoras habían suplantado a las primeras. Así se consagró la interpretación conservadora que, históricamente, ha defendido la sociedad patriarcal, jerarquizada y desigual.
Esta misma postura es la que defienden hoy los fundamentalistas.
Por su parte, los reformistas abogan por las primeras, las de La Meca.
Hasta el siglo XIX ha sido la interpretación tradicional la vigente, pero después, por la influencia de la Ilustración europea, aparecen las primeras corrientes de pensamiento que defiendan la liberalización de la mujer.
Ya en el siglo XX, su participación en la lucha por la independencia de sus países, ocuparon un lugar en el ámbito público y surgió algún movimiento feminista.
También los partidos progresistas apostaron por la emancipación de la mujer.
Pero en los nuevos estados surgidos tras la independencia, con la modernización y secularización occidentalizante, aparecieron rechazos y temores ante la pérdida de identidad.
El recurso de conservar las tradiciones frente a una identidad cultural amenazada fue la “solución conservadora” (es decir, dar marcha atrás) para frenar la influencia occidental.
Transformar el estatuto de la mujer musulmana, desde una perspectiva secular, fue entendido como un peligro para la existencia de la cultura islámica. (O sea, que la cultura musulmana se salva volviendo la mujer a ser inferior al varón y estando “encadenada”).
Se optó, entonces, por reafirmar la autoridad del varón sobre la mujer a través de los Códigos de Familia, regulaciones inspiradas en la ley islámica consecuentes con el modelo tradicional, con una lectura rigorista, conservadora y literal del Corán de la etapa medinense.
Actualmente sigue la tensión entre la postura liberalizadora (apoyada, sobre todo por las juventudes) y la conservadora (defendida, sobre todo, por los varones adultos).
Son varias las circunstancias que inciden en la postura liberal: la urbanización, la extensión de la escolarización, la transformación de las relaciones padres-hijos, el acceso de la mujer al salario (sobre todo en las ciudades) lo que, ya, supone una mayor independencia, el conocimiento de otros modelos familiares occidentales, los cambios en las tradiciones laborales (del campo a la ciudad, de la agricultura a la industria y a los servicios,…
Ya, de hecho, las familias no son tan “ampliadas”, tan numerosas (aunque sigan siendo numerosas), frenándose la explosión demográfica de tiempos pretéritos, que estaba vinculada a la menor mortalidad y al mayor analfabetismo reproductor, por los avances de la medicina.
De hecho, es a una edad temprana en que los jóvenes acceden al matrimonio, por la alta consideración y valoración cultural del mismo, por la creencia en que una familia numerosa es una bendición, por la longeva fertilidad del varón que, por la poliginia (y también por el repudio) encuentra mujeres jóvenes, en período de procreación, lo que permite, además, absorber el excedente de mujeres (mayoría en relación a los varones).
Hoy, la incorporación de la mujer al trabajo, con todo lo que ello supone (económica, social, lúdica, educacionalmente….así como en la forma de vestir….) choca, pero convive en colisión, con tradiciones antiguas.
NOTA.- Quien desee abundar en este tema, entre en www.tomasmorales.es - descargas -página 6: 1.- Mujer en el Islam I y II y 2.-Mujer islámica terrorista.
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