lunes, 20 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 8 - 1 )


1.492 - 1.992

Se celebró el quinto centenario, en España, a bombo y platillo, incluso con la Expo de Sevilla.

Ese mismo año, 1.992, Leonardo Boff escribió, en 24 páginas: “La celebración del quinto centenario permite, básicamente, dos perspectivas:

1.- La de los que descubren.

2.- La de los que ven venir a los que llegan.

La segunda es la adecuada.

LA RAZÓN DE LOS VENCIDOS.

Es el título de la obra de Reyes Mate y en la que analiza la crisis en que vive nuestra civilización, y que no es otra que la que la Ilustración alumbró con su proyecto de emancipación del hombre mediante las solas fuerzas de la razón, entendida ésta en su versión científico-técnica.

La confianza ilimitada en esta razón comienza a flaquear a la vista de las inmensas injusticias de nuestro mundo y del deterioro del medio ambiente que amenaza con acabar con el hombre.

Acabamos de celebrar, en Madrid, La Cumbre del medio Ambiente, todo un fracaso en cuanto los países más contaminantes, mientras unos lo niegan, otros lo relativizan o minimizan.

No es/no debe ser la salida de este laberinto el irracionalismo que puede llevarnos a la barbarie y al desastre.

Reyes Mate, sin renunciar a la herencia ilustrada, vuelve los ojos hacia el patrimonio cultural judeo-cristiano, sin renunciar a Atenas, pero volviendo los ojos hacia Jerusalén.

Aunque no se trataría de volver y retomar unas creencias ultramundanas sino, en una perspectiva marxista, recuperar para la historia, la metafísica y la ética, al “pobre, al huérfano y a la viuda” (aunque tengan otras denominaciones), devolviendo al mundo a un horizonte de humanismo y de compasión.


sábado, 18 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 y 7 )



Añadir vida a los años, no años a la vida.

¿Quién puede poner en duda la importancia de la tecnología en nuestro modo de vivir así como de las relaciones entre Política, Ética y Tecnología y que necesitan una crítica filosófica, como ha puesto en evidencia la Escuela de Frankfurt?

Hay, sin embargo, un hándicap, y es que los filósofos que imparten CTS no dominan tanto la ciencia, y menos la tecnología, como la filosofía en sí, por lo que la motivación en su impartición deja que desear.

Y si a profesores deficientemente formados y motivados se unen alumnos que, aunque estén interesados, están mal preparados y la complejidad de la propia materia…

La ciencia propició la aclaración de los misterios del universo, por lo que, queriendo o sin querer, dejó tocada a la creencia en un Dios que dirigía la melodía del universo (“No necesito la hipótesis “Dios” para explicar el funcionamiento del universo” –había sentenciado Laplace a la pregunta ingenua de Napoleón).

Pero si la ciencia logró lo “esperado” de ella, también se reveló como una fuente de peligro y no sólo de soluciones, algo “inesperado” (la bomba atómica o la ingeniería genética).

Al quedar erosionadas las creencias, ante el avance de la ciencia, quedan convertidas en una cuestión privada y subjetiva, y ahí resisten, sin atender a razones.

¿Es posible, pues, la armonía entre ciencia y subjetividad?
¿Es posible la confianza en las creencias?

Las tres revoluciones a las que hemos asistido, a lo largo de los tiempos, han sido: la cósmica, la biológica y la cultural.

Biológicamente ninguna diferencia entre el hombre y la bacteria, ambos son seres vivos adaptados a su ambiente, pero la cultura humana no se conforma con eso y lo que hace es adaptar el medio a él.

Para algunos la maldición de la modernidad es el nuevo poder de la razón que, como todos sabemos, es bivalente, para Bien, pero también para Mal.
Porque, aunque no lo queramos, se ha producido una transmutación de los valores, siendo los valores tecnológicos y los económicos los de mayor implantación.

Es bueno estar tecnificados pero la mayor tecnificación no supone una mayor libertad, porque nos esclaviza  su consecución, una vez que los hemos internalizados y los hemos convertidos en “necesidades” y toda necesidad pide/exige ser satisfecha.

¿De Letras o de Ciencias? Ha sido la pregunta exclusiva, casi siempre, con el consiguiente complejo, de inferioridad o superioridad social.
¿Conocimientos humanísticos vs conocimientos científicos?

Es necesaria la interdisciplinariedad.

Conozco a médicos humanistas y es un placer escuchar sus charlas.
Recuerdo las conferencias de filosofía del Psiquiatra Castilla del Pino.
Un placer.

Pero la ciencia continúa acelerada y ya hemos sacralizado descubrimientos humanos, como el ADN, “la piedra filosofal de la biología actual”

En clases recibidas por biólogos en el Aula de Mayores de mi Universidad Malagueña nos exponían el “cortar” y “pegar” segmentos de ADN como yo realizo con los textos.

¿Cómo pueden la ciencia y la técnica acondicionar el mundo para hacerlo más habitable a los seres humanos?

Ese es el reto a conseguir y que le proporcionaría a las ciencias más valor humano que el simple de utilidad.

Nuestra sociedad está pidiendo a gritos la interdisciplinariedad.

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 - 6 ) FILOSOFÍA: LA CUARTA DESTREZA


LA FILOSOFÍA COMO CUARTA DESTREZA.

Junto con el CÁLCULO, la LECTURA y la ESCRITURA no puede renunciarse a la Filosofía como la Cuarta Destreza Cultural.

Para apoyar esa afirmación no hay más que ver la problemática real en la que estamos:

1.- Crisis de Orientación (cambio y pérdida de valores que nos parecían eternos, problemas con el mundo científico-técnico de la vida y la crítica al progreso, el choque entre las culturas mundiales y la crítica al eurocentrismo, el desmoronamiento de las imágines antagónicas del Este y el Oeste, la crítica a Occidente, el nuevo orden mundial e intraeuropeo de las estructuras de los estados, la crítica al universalismo y al particularismo,…).

2.- Crisis de las religiones del libros y la secularización creciente (nueva religiosidad, sectas, fundamentalismos, multiconfesionalidad, religiones mundiales, agnosticismo galopante, ausencia en las iglesias, descrédito de los hasta ahora pastores,…)

3.- Crisis de la Ciencia (creciente caducidad de los contenidos del saber debido al rápido desarrollo de la ciencia, las nuevas ramas de la ciencia surgidas desde nuevos campos de problemas, las nuevas formas de saber debidas a nuevos medios de información, la necesidad creciente del trabajo en equipo, la duda ante la conversión, en modo científico, del mundo de la vida que había sido considerada de origen divino).

4.- Las Crisis Educativa (las exigencias, que cambian súbitamente, de una formación profesional orientada al futuro y el escaso instrumental de pronóstico)

5.- La Crisis de la Democracia (tedio político, populismo, concepciones autoritarias y fundamentalistas de la política, gestión tecnocrática de la política,…)

Ante este panorama se imponen tanto una Filosofía no alejada de la vida, sino una Filosofía Vital, como crítica al presente, que degenera, y marcando nuevos caminos hacia el futuro, y la Ética, como manera de comportarse racionalmente para caminar por ese nuevo camino propuesto.

La Moral Cristiana, que debe estar fuera de la escuela, debe dejar sitio a la Ética Racional.

¿Qué aportación puede/debe ofrecer la Filosofía a una realización humana de la vida en el mundo científico-técnico de la modernidad?

Todo debe pasar por el cedazo de la razón.

Vivimos en una cultura en la que ningún ciudadano adulto puede realizar su vida individual ni participar en los procesos democráticos sin capacidad de palabra, de argumentación y de crítica respecto a las relacio0nes medio-fin, de ahí que la Filosofía sea/deba ser esa cuarta destreza cultural necesaria.

La teoría es necesaria pero ésta quedaría coja sin la práctica de un comportamiento dialógico, solidario y democrático.

CIENCIA, TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD.

Estoy alejado de la Enseñanza desde hace bastantes años y disfrutando con lecturas y de escrituras en el blog, así que no sé cómo está la situación en los Institutos.

Es, de todos sabido, el predominio, en la actualidad, de la racionalidad científico-técnica como la forma común no sólo de acceso a la realidad, sino también como respuesta a los problemas que se crean en la sociedad.

Los científicos, variados, han sustituido a los curas, como los laboratorios a los confesonarios y a los rezos, confiando en los hombres más que en Dios y en sus intermediarios en la solución de sus problemas.

Ante la sospecha de enfermedad se acude, inmediatamente, a un Centro Médico a buscar la solución.

Un radiólogo fotografía tu interior, un médico lee e interpreta la radiografía y prescribe una solución, que va, desde una cirugía a un tratamiento medicamental.

La razón instrumental se ha impuesto pero debe situarse en un marco más amplio para favorecer un espacio de discusión en el que puedan intervenir los filósofos y demás personas sensibilizadas con las implicaciones del uso de la ciencia-tecnología.

Igual que malo sería que sólo los militares se ocuparan de las guerras, igual de malo sería que sólo los científicos se ocuparan de la ciencia, porque ésta, al usarse, genera cuestiones éticas.

Sabemos que la ciencia es “conocer” y la técnica es “hacer” (reservo el concepto “sabiduría” para los filósofos que ni conocen como los científicos ni practican como los técnicos).

Que ciencia y técnica están llegando muy lejos, nadie puede ponerlo en duda pero no podemos caer en la credulidad de que sus posibilidades, que son ilimitadas, no son infinitas, por lo que nada más lejos que un panorama de “ciencia-ficción”.

Por otra parte, ciencia y técnica no son inmaculadas sino que son susceptibles de manipulaciones con fines económicos y/o políticos (la energía nuclear, por ejemplo).

La ciencia moderna comenzó a avanzar cuando se superó, y se dejó atrás, la teleología o las causas finales aristotélicas, moviéndose sólo en y con las causas eficientes.

Galileo superó a Aristóteles.
El “porque” de Galileo superó al “para qué” de Aristóteles.

Pero, por otra parte, cuando la ciencia y la técnica atañen a la vida humana, y no sólo a la materia muerta, habría que plantearse la cuestión del “sentido de la vida”.

O. lo que en otros lugares, he escrito: ¿Todo lo que “puede” ser hecho “debe” ser hecho?
¿No hay límites a la investigación y a la puesta en práctica de la misma?

¿Qué sería hoy (incluso para mí) la ausencia del ordenador y de la telemática, en general, cuando la tesina la realicé con fichas de biblioteca, la escribí en una Olimpia, corregía las faltas y los fallos con el tippex de cinta, líquido,..?

La ciencia se ha convertido en “tecnociencia” convirtiéndose en ideología de la tecnología.

“Nunca la humanidad ha sido tan frágil y ha tenido tanto poder” –afirma Paul Ricoeur.

Y si la tecnociencia parece no tener fronteras es urgente proponer fines valiosos para la vida.

Cuando, en el Renacimiento, Leonardo Da Vinci sentenció que “la naturaleza está escrita en lenguaje matemático” por lo que quien no sepa y domine la matemática no va a enterarse de la misa la media.

Pero del hecho de que esto “sea así” no quiere decir que podamos concluir que “sólo es así”.

A la pregunta por el “cuánto” hay que responder numéricamente (con 38 grados es fiebre, con X de Psa, Glucemia, triglicéridos, con X años…).

Si las ciencias experimentales nunca son exactas sino que se mueven en las altas aproximaciones, el éxito de la matemática se debe a su precisión, a su rigor, a su carácter axiomático.

Pero no debemos caer en la ingenuidad de que nuestra vida puede/debe ser matematizable.


viernes, 17 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 - 5 ) LA VERDAD



LA VERDAD.

“La verdad es lo que es, // y sigue siendo verdad // aunque se piense al revés”
“¿Tu verdad? No. La Verdad // y ven conmigo a buscarla. // La tuya guárdatela”.

¿Quién no ha leído, más de una vez, estas sentencias de Machado?

Hasta Pilato le preguntó a Jesús qué era la Verdad a lo que éste le respondió: “Yo para esto nací y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la Verdad”.
Entonces Pilato hizo un comentario lleno de escepticismo y de impotencia ante algo que le rebasaba: “Y ¿qué es la verdad”?
A la búsqueda de la Verdad se han dedicado vidas enteras de investigadores.

La Verdad ha vivido en cuevas, en cabañas de hierba, en templos, en magníficos palacios, en Mitos, en Filosofías, en Ciencias, que sos distintas expresiones de la voluntad humana de verdad.

Por la verdad, por su búsqueda, ha habido ciencia, ha habido filosofía.

Si alguno de los lectores de este artículo, o de alguien ajeno a ello, quiere dedicar TODA su vida a la búsqueda de la verdad le presento un esquema bastante completo de las distintas Teorías que, sobre la verdad, hay:

1.- TEORÍAS DE LA CORRESPONDENCIA

         A.- Teorías semánticas:

                   1.- Teoría lógico-semántica: A. Tarski.
                   2.- Teoría semántico-formal: E. Tugendhat.
                   3.- Teoría semántico-fundamental: P. Hinst.
                   4.- Teoría semántica del realismo interno: H. Putnam.
                   5.- Teoría semántico-naturalista: W. o O. Quine.
                   6.- Teoría semántico-esencialista : S. Kripke.
                   7.- Verdad como primitivo semántico: D. Davidson.

         B.- Teorías no semánticas:

                   1.- Teoría de las condiciones de la correlación: J. Austin.
                   2.- Teorías lógico-empíricas: B. Russell y 1 Wittgenstein, R. Carnap.
                   3.- Teorías dialéctico-materialistas: K. Marx, A. Schaff, M. Horkehimer

2.- TEORÍAS PRO-ORACIONALES

                   .- A. Ramsey, P. F. Strawson, D. Grover, C. J. F. Williams.

3.- TEORÍAS FENOMENOLÓGICAS.

                   1.- Teoría evidencial: E. Husserl, F. Brentano.
                   2.- Teoría perspectivística: Ortega y Gasset.
                   3.- Teoría metafórica: P. Rocoeur.
                   4.- Teoría de la verdad Real: X. Zubiri.

4.- TEORÍAS HERMENÉUTICAS DE LA VERDAD.

                   1.- Teoría hermenéutico-ontológica: M. Heidegger.
                   2.- Teoría existencialista: K, Jaspers.
                   3.- Teoría lingüístico-histórica: H. G. Gadamer.
                   4.- Teoría hermenéutico-práctica: M. Foucault.
                   5.- Teoría hermenéutico-lingüística: J. Simon.

5.- TEORÍAS COHERENCIALES.

                   1.- Teoría lógico-empírica: O. Neurath y C. Hempel.
                   2.- Teoría criteriológica: N. Rescher.
                   3.- Teoría coherencial-sistemática: L. B. Puntel.

6.- TEORÍAS PRAGMÁTICAS DE LA VERDAD.

                   1.- Teoría pragmático-funcionalista: W. James.
                   2.- Teoría pragmático-correspondentista: Ch. S, Peirce.
                   3.- Teoría ético-pragmática: S. Haack.
                   4.- Teoría hermenéutico-relativista: R. Rorty.
                   5.- Teoría histórico-práctica: I. Ellacuría.

7.- TEORÍAS INTERSUBJETIVISTAS

                   1.- Teoría consensual: K. O. Apel y J. Habermas.
                   2.- Teoría dialógica: K. Lorenz, P. Lorenzen, W. Kamlah

(Esquema sacado de Diálogo Filosófico (número 38): TEORÍAS ACTUALES DE LA VERDAD, de Juan. A. Nicolás / María J. Frápolli)

jueves, 16 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 - 4 ) HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. CERVANTES Y SHAKESPEARE


HISTORIA DE LA FILOSOFÍA.

Nunca esta demás, además de que es bueno y conveniente, conocer los muchos y variados “filosofemas” que, a lo largo de la historia, han ido proponiendo y defendiendo los muchos filósofos que en el mundo ha habido.

Pero lo que no es de recibo es querer justificar la posición de un filósofo contemporáneo apoyándose en filósofos anteriores y/o muy anteriores.

Platón debe ser encuadrado/enmarcado en su siglo, en su estado-ciudad-Atenas, no como descripción de lo que allí había sino teniendo en cuenta que es una Utopía, un ideal, un cómo le gustaría que fuera Atenas teniendo en cuenta cómo estaba Atenas, en su decadencia intelectual al haber condenado a su maestro, Sócrates, a beber la cicuta por querer despertar a la juventud para que, una vez siendo conscientes, se pusieran a la obra de cambiar el gobierno de Atenas.

A pesar de la sentencia de que “toda la filosofía occidental no es sino notas a pie de página de la filosofía de Platón” que proclamara el gran Whitehead, no se puede, ni se debe, descontextualizar a Platón, para poder correctamente entenderlo.

El historiador de la Filosofía tendrá que sacar a la luz el modo en que una corriente, una época, un filósofo, se ha enfrentado a los problemas que le lanza la realidad de su tiempo, los caminos que recorren para resolverlos y los vacíos y los límites de su recorrido.

Pero lo que no puede/no debe hacer es jugar a pasar por un doble del filósofo estudiado.

La consigna romántica de “re-vivir” la experiencia intelectual que está detrás de cada filósofo es un imposible y, en el límite, haría inútil la tarea del historiador pues no se ve la necesidad de un doble (casi siempre menos talentoso) pudiendo tener al original en su plenitud.

Los filósofos son tratados por el historiador desde la mentalidad filosófica de éste; por eso sabemos que a un filósofo sólo se le puede entender en su tiempo que, nunca, o casi nunca, es el nuestro.

Sin embargo, si un filósofo del pasado nos interesa, no es porque es simple pasado sino que alberga alguna posibilidad para el presente, posibilidad que sólo sale a flote insertando a cada filósofo en las limitaciones de su contexto histórico espacial y temporal y no desarraigándolo elevándolo hasta un empíreo ininteligible.

Hay filósofos que no sólo han fructificado en su época sino que aún conservan semillas que pueden ser sembradas en el tiempo actual y dar frutos nuevos.

Pero esto ocurre no sólo en y entre filósofos, sino que cualquier persona tiene una dimensión histórica que consiste en realizar su existencia desde las conquistas de los que nos han precedido y en tensión hacia un futuro inédito.

Podemos y debemos dialogar con nuestro pasado no sólo para no cometer, otra vez, los errores que ellos cometieron sino para comprender mejor nuestro presente y proyectar más lúcidamente nuestro futuro.

La erudición filosófica, a veces, es una coartada para no enseñar filosofía y sus clases equivalen a la visita a un museo de antigüedades o a un cementerio de cadáveres que siguen hablando a los contemporáneos suyos.

No  se trata de doxografía sino de vida intelectual, filosofar sobre él, interesarse por la aventura humana en búsqueda de la verdad.

Algunos filósofos abrieron horizontes de sentido antes inexplorados, no recorrieron el mismo camino que otro anterior, pero también hay filósofos que se perdieron en callejones sin salida.

Filosofar sobre él no es repetir lo que él dijo (ahí está, ya, lo que dijo) sino alargar su sombra iluminando un nuevo camino en el que nos encontramos y en el que podemos abrir.

En una palabra, “ordeñarlo” para que dé de sí toda la potencialidad que encierra.

CERVANTES Y SHAKESPEARE.

“¿Qué es lo primero que hace una persona cuando sale a la calle, un día de sol?
¿??????????????????????????????????
Sombra, eso es lo primero que hace, sombra”.

Era un acertijo de mis lejanos tiempos infantiles.

Igualmente, el hombre llamado “civilizado” no ha dado un solo paso sin ir acompañado de su sombra: el hombre “salvaje”.

La identidad del “civilizado” ha estado siempre flanqueada por la imagen del “otro”, su opuesto, como para resaltar más su “civilidad”.

¿No habrá sido una distorsión del “otro” lo que hace el hombre occidental al pensar, decir y escribir sobre sí mismo?

La cultura europea, mucho antes de su expansión colonial, ya llevaba en su mochila esa connotación de considerar a los extranjeros, y más a los todavía no descubiertos, como “hombres (y no siempre) salvajes”, por lo que se consideraba con derecho a intervenirlos y “civilizarlos” como se doma a un caballo salvaje para que se someta al jinete.

Los “hombres salvajes” serían todos aquellos no-nosotros que detenten otra cultura, otra lengua, otra religión, otro tipo de familia, de sociedad, de gobernanza,…

El “hombre salvaje” sería una invención europea que obedecía, esencialmente, a la naturaleza interna de la cultura occidental.

Si el “hombre civilizado” es el ombligo de la humanidad, todo hombre que esté lejos (y cuanto más lejos, peor), será “más salvaje”.

La noción de “salvajismo”, desde Europa, habría sido aplicada a todo pueblo no europeo como una transposición de un mito perfectamente estructurado cuya naturaleza sólo se puede entender como parte de la evolución de la cultura occidental.

Tanto en textos literarios como en manifestaciones artísticas, desde esas figuras semihumanas de la antigüedad (silenos, centauros,…), pasando por toda la iconografía medieval moralizante (el retablo de la Catedral Vieja de Salamanca)  hasta llegar a tiempos más cercanos, como Cervantes y Shakespeare, con Cardenio y Calibán, respectivamente.

Shakespeare había leído a Cervantes

Cardenio, de Cervantes

Cervantes nos cuenta en su obra el encuentro de don Quijote y Sancho Panza con el desdichado Cardenio, que vive salvaje en Sierra Morena, enloquecido porque presenció cómo su amada Luscinda se casaba con el que creía su amigo, el noble don Fernando.

Este ya había dejado constancia de su perfidia cuando abandonó a Dorotea, la hija de un rico labrador a la que había prometido casamiento, después de engañarla para hacerla suya.

La joven también terminó vagando por la sierra vestida de hombre, y allí la encuentran Cardenio, el cura y el barbero (estos últimos habían llegado hasta allí siguiendo las huellas del hidalgo).

Esta historia de dobles parejas cruzadas da lugar a los episodios de la princesa Micomicona y a los sucesos en la venta de Juan Palomeque, donde los cuatro protagonistas del drama se reencuentran, el enredo se deshace, y la historia tiene un final feliz.

Calibán, de William Shakespeare.

Calibán es el nombre de un personaje de La Tempestad.

En dicha obra, Calibán es un salvaje primitivo, esclavizado por el protagonista, Próspero, y representa los aspectos más materiales e instintivos del ser humano, frente al otro sirviente de Próspero, Ariel, que representa lo elevado y lo espiritual.

Este personaje ha sido reutilizado por la literatura posterior, reinterpretándolo como un símbolo del «hombre natural» de Rousseau, del materialismo frente al idealismo, de las clases sociales oprimidas por el capitalismo o de los pueblos colonizados.

El nombre de «Calibán» puede tener su origen en una transliteración de la palabra «caníbal», que a su vez es una deformación de la palabra «Caribe».
«Caliboun» es también un término romaní para «negro».

Todas estas referencias parecen vincular a Calibán con la visión europea de los nativos americanos y africanos.

Según lo que Próspero cuenta en La Tempestad, Calibán es el hijo de la bruja Sycorax y un diablo.
Expulsada de Argelia, Sycorax se refugia en la isla en la que transcurre toda la obra, donde da a luz a Calibán antes de la llegada de Próspero, quien lo cría y lo convierte en su esclavo.
Próspero explica su dureza hacia Calibán porque, según él, cuando lo trató con naturalidad y humanidad, este intentó violar a su hija, Miranda, algo que el propio Calibán confirma graciosamente cuando afirma que, de no haber sido interrumpido, habría poblado la isla con una raza de Calibanes.

Ya tenemos, pues, el pretexto o la justificación para considerar y tratar como “salvajes” a toas las personas negras o de raza no blanca que encontremos en África, Asia, Europa,…

Podemos, moralmente, una vez descubiertos, conquistarlos y civilizarlos (con nuestra civilización o cultura) para redimirlos de su salvajismo e incorporarlos al “mundo civilizado” y, mientras, podemos esquilmar sus recursos naturales, incluso tomar posesión de sus tierras,…

Por supuesto, la Religión.

Convertirlos a la religión europea para hacerlos “hijos de Dios” y enseñarles (obligándolos) cómo hay que comportarse, qué hay que creer, cómo debemos obrar,…para conseguir el premio de la vida eterna en el cielo,….


miércoles, 15 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 - 3 )

FILOSOFÍA IMPURA.

Es necesario filosofar socráticamente, pisar la calle, dialogar sin ese vocabulario abstruso y sumamente preciso que siempre ha sido usado por la Filosofía.


Porque ¿de qué le sirve a la Filosofía su "pureza" si pierde su "vitalidad?

¿De qué le habría servido a Prometeo robar el fuego a los dioses si no se lo hubiese entregado a los hombres aun a riesgo de su mal uso (quemándose o quemar a los otros)?

Es necesaria una pedagogía filosófica distinta con la pretensión de ayudar a pensar al hombre no experto, al hombre de la calle, al que vive entre ruidos, en su vida cotidiana.

Ese es el título del libro de Carlos Goñi.

NIETZSCHE

Es un heredero y radicalizador crítico de la Ilustración y se posiciona de manera indomable en el goce de lo afirmativo, en la afirmación del goce.

Es verdad que es un “dinamitador” (él mismo así se consideraba) pero también, y al mismo tiempo, es un “dinamizador”, como una especie de “vitamina intelectual”.


ADELA CORTINA.

Afirma la filósofa que la “moralidad” tiene como vecinos al “derecho” y a la “religión”, sin confundirse ni fundirse con ninguno de ellos pues lo que afirma la “ley” y lo que exige la “fe” no es lo que mueve y por lo que se rige  la “moralidad y a la Ética”, que no es otra cosa sino la razón y la conciencia.

El mejor barómetro para medir si una sociedad estima, o no, el ámbito de lo moral y de lo ético es comprobar si su sistema educativo garantiza, en la práctica escolar, espacios y tiempos adecuados para una educación en valores.

Una de las dimensiones morales que la educación debe cultivar es la educación en valores que se juzgan éticamente valiosos.

-         Valores de una vida digna (paz, libertad, igualdad, justicia,…)
-         Valores de un “ethos” democrático (responsabilidad, tolerancia, austeridad, razonabilidad, participación, coherencia, esperanza,…)
-         La solidaridad, como quicio de los valores anteriores, y que es el rostro humano de la justicia.


ESPAÑA.

Antes de la unión de Castilla y Aragón no puede, en realidad, hablarse de España.

Existía un territorio que podía identificarse con la llamada Península Ibérica, invadida y ocupada, con distinta intensidad y duración, por diversos pueblos: celtas, iberos, fenicios, griegos, tartesios,…hasta que adquiere, con Roma, una cierta y primera unidad y a la que se denomina “Hispania”.

Tras las sucesivas invasiones y rupturas provocadas por los pueblos germánicos, vuelve, de nuevo, a lograr cierta unidad político-religiosa con la conversión de Recaredo, el año 589.

Esta unidad vuelve a romperse con la penetración islámica, el 711, a partir de la cual una gran cantidad de territorios de la península ibérica van a ir convirtiéndose en parte del imperio musulmán, produciendo contactos de todo tipo entre las culturas cristiana y musulmana (sobre todo).

Hay, por una parte, durísimos enfrentamientos bélicos pero también se da una cierta convivencia, no gratuita, pero enriquecedora en todos los aspectos (Toledo y Córdoba son símbolos de esa no perfecta convivencia pero sí existencia conjunta y simultánea, entre los fieles de las tres religiones: judía, cristiana y musulmana.

Desde de las montañas del Norte Peninsular van a ir avanzando, poco a poco, metro a metro, las fuerzas cristianas  y van a dar lugar a lo que se ha llamado la “lenta reconquista”.

Poco a poco España va a ir configurándose como una “nación de naciones” y llegó a tener personalidad propia con el matrimonio de Fernando de Aragón con Isabel de Castilla.

No antes.

ESPAÑA: UNAMUNO Y ORTEGA.

Unamuno y Ortega tenían una idea diferente de la historia de España: el primero, “romántica”, el segundo, “ilustrada”.
Unamuno pensaba España desde la religión, mientras que Ortega la pensaba desde la cultura.
Pero ambos coincidían, naturalmente, en la necesidad de regenerar España, esa misma que encontraba en el desastre del 98 una amarga confirmación para su secular decadencia, una España problemática, apartada de la modernidad y enquistada en la hipertrofia de su diferencia, morbosamente complacida en la excepcionalidad de su atraso.

Toda Europa padecía la misma enfermedad, la “enfermedad del siglo”: la fatiga del racionalismo, el virus nihilista, el síndrome del alma trágica…. Un cierto hastío mezclado con hambre de más allá y nostalgia de Dios o del Espíritu.

Unamuno lo pensaba con más hondura, Ortega con más claridad.

Unamuno apostaba por librar el “corazón”, salvarlo de la debacle, burlar la muerte con el heroísmo agonístico de la palabra, mientras Ortega quería preservar la “razón”, aun haciéndola “vital”, “histórica”, “dinámica”, “perspectivística”, “estimativa”, “relativa”,…

El de “La Agonía del Cristianismo” era consciente de que el mundo había sido desencantado por las ciencias positivas, mientras el de “La rebelión de las masas” era consciente de que los valores de la Ilustración ya habían mostrado sus sombras, sus limitaciones, sus perplejidades.

Ortega era un intelectual puro que quiere modernizar y racionalizar España, mientras Unamuno, más que un pensador, era un “sentidor”, un experimentador, un “espiritual”, por lo que no se resignaba a que la lógica y la ciencia orientaran su vida porque, para él, el valor viene de la imaginación, de ahí su quijotismo ético, su idealismo trágico.

Unamuno creía que la regeneración de España dependía de la reforma de la religión, pues no puede construirse un liberalismo contra una religión antiliberal, pero tampoco sin religión.
Había que “desamortizar” el evangelio, descatolizar el cristianismo, liberarlo de las manos de la iglesia tradicional y ponerlo al día, de ahí que haga su interpretación del Quijote como un evangelio de la salvación nacional.

Ortega, en cambio, era bastante insensible al hecho religioso, su mentalidad era más deportiva y estética.
Creía que la religión había sido superada por la cultura moderna, por la ciencia, por el arte o la ética formal, por lo que prefería que la filosofía buscara en estos ámbitos los principios arquitectónicos de una mentalidad actual.

Unamuno estaría en la onda del voluntarismo kantiano.
Si el mundo, tal como nos lo describe el positivismo de la ciencia no tiene sentido, ni está cortado a la medida del hombre…hay que actuar como si el mundo tuviera un fin y, así, contribuir a que, de hecho, lo tenga.
Mientras que la inteligencia sólo reconoce causas mecánicas allí donde proyecta su luz, es la voluntad la que crea causas finales y propósitos inteligibles. 

martes, 14 de enero de 2020

FLORILEGIO FILOSÓFICO: DE ESTO Y DE LO OTRO ( 7 - 2 )



“EL PASMO DE SER HOMBRE”.

Es el título del libro cuyo autor, Octavi Fullat, era aire fresco en los años 60 y 70 frente a la seca y fría escolástica que se nos obligaba a enseñar en el Bachillerato español.

Salta a la vista la crisis axiológica galopante a la que estamos asistiendo.
No hay más que ver a nuestros adolescentes y jóvenes si los comparamos con nuestros valores cuando éramos adolescentes y jóvenes.

¿Qué hacer ante este cambio galopante?

El autor nos habla de la “érótica educativa”.
Porque la educación, en último término, no es objeto ni de ciencia ni de técnica, sino, únicamente, de metafísica.

No deben interesar ni los objetivos, próximos o finales, a conseguir, ni la metodología para conseguirlos, ni los proyectos.
Únicamente deben preocupar las finalidades educativas.

Siempre pensé, y dije, que la labor del enseñante era “sembrar buena simiente” sin pensar en recoger los frutos.
Como quien planta árboles para que los frutos les sirvan a los que vengan detrás, sean quienes sean.

El placer de enseñar, de sembrar, de educar…

FE Y CIENCIA.

Muchos científicos han creído que ciencia y fe son incompatibles.
Es lo que afirma el autor de la obra: “Fe y Ciencia. Antropología”,

Pretender mantenerse en los dos campos suponía una esquizofrenia aunque se haya afirmado que una persona puede ser científico y ser creyente, aunque yo, personalmente, no sé cómo puede conjugarse ambos campos: ¿Creación o evolución? – por ejemplo. ¿Alma o mente? ¿Resurrección de los cuerpos? ¿Premio y castigo eterno?

Trevijano Etcheverría, el autor, desde el primer momento se manifiesta como “profundamente creyente” y “amante de la ciencia” (véase su libro “En torno a la ciencia”)

Intenta dar la clave de los conflictos entre “ciencia” y “fe” respecto a la Iglesia Católica.

Todo habría sido debido a que la fe y la teología habrían invadido el terreno de la ciencia y la ciencia habría querido socavar las bases reales de la fe y de la teología.

Mantener un equilibrio supone aceptar que el mundo es objeto de estudio de sólo la ciencia pero sin olvidar que el mundo ha sido obra de Dios.

Pero son muchos los problemas que suscita esta (al menos paradójica) oposición: cosmológicos, biológicos, evolutivos, genéticos, antropológicos, paleoantropológicos, religiosos,…

En fin.

LOS TRES OJOS.

Todos los hombres tenemos tres esferas o “tres ojos” del conocimiento:
1.- El empírico de los sentidos.
2.- El racional de la mente
3.- El contemplativo del espíritu.

Disfrutar de una comida.
Resolver un problema.
Hacer un soneto a la amante.

¿Cómo integrarlos adecuadamente, sin renunciar a ninguno de ellos, subrayando la confusión que puede engendrar una indiscriminada mezcla de las tres esferas?

He ahí el problema.

LÓGICA BORROSA.

Cuando uno no es especialista en Lógica Matemática, aunque tenga conocimientos elementales de ella (como el que esto escribe) sólo ha trabajado, con los alumnos, con la Lógica de dos valores: V y F., con las Tautologías (siempre V) y con las Contradicciones (siempre F).
La Lógica de Enunciados o Lógica Proposicional (y poco más) y su representación, en la teoría de conjuntos, en los círculos-diagramas de Euler y de Venn.

Pero, en la actualidad, se ha superado esa Lógica Elemental, de predicados precisos, esa dualidad clásica del V y F.

Los actuales ordenadores han sido posibles, tanto en su “hardware” como en su “software” gracias al “mathware” de la Lógica Booleana.

Pero, actualmente, es necesario incorporarle a los ordenadores la capacidad de efectuar razonamientos de sentido común, que no llevan a conclusiones permanentes y que responden aun conocimiento ordinario, esencialmente flexible y para ello es necesario un nuevo “mathware”.

Ese es el contenido del libro “Introducción a la Lógica Borrosa” de Trillas, Alsina y Tricabras (de Ariel Matemática)