domingo, 26 de junio de 2016

EL CAPITALISMO: EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL SANTO MERCADO



El Capitalismo fue, a la vez, una doctrina descriptiva, una radiografía, de cómo funcionaba, cómo actuaba, la economía, y una doctrina prescriptiva (cómo debe actuar el capitalista), la reinversión de los beneficios en actividades productivas para incrementar ese pastel total del que todos puedan comer.

Es como una nueva religión, adaptable a las situaciones y que, si cree que una actividad tiene futuro de productividad, allí estará él, participando en ese proyecto de investigación con la productividad prevista a medio, incluso a largo plazo.
La obsesión de la inmediatez de la ganancia cede a la mayor ganancia no inmediata. Recoger mucho más, aunque no sea recoger enseguida.

El capitalismo invierte en perspectivas, estudiadas, pero no del todo aseguradas.

El filtro, obligatorio, que siempre pone el capitalista inversor, para el préstamo, es la perspectiva favorable.

Pero no sólo van de la mano, como en sus inicios, capital e industria.
Hoy, y cada vez más, la ciencia y la tecnología están siendo las hermanas siamesas, inseparables, del capital. Sin éste, aquellas son imposibles.

No sólo los individuos, también los gobiernos comenzaron a ser más fuertes cuando se sirvieron de los “créditos” más que de los “impuestos” para sus ansias expansionistas.

Serían los Banqueros y los Grandes Comerciantes los que tendrían cogidos por los huevos a Reyes y Aristócratas.

Colón buscaba patrocinadores (“sponsors”) para su nueva aventura y nadie, ningún Rey le hizo caso ante la inseguridad de los viajes y que, además, aunque más larga y peligrosa, ya existía una ruta hacia las Indias Orientales, aunque ahora fuera abordándolas por Occidente, hasta que dio con Isabel de Castilla que, tras la toma de Granada, se implicó en el proyecto.
Pero la Reina no disponía de capital y tuvo que solucionar el problema (del querer y no poder) pidiendo créditos siendo los bancos prestamistas los que, junto a los Reyes, se beneficiaran de las riquezas americanas.

El círculo mágico se cerraba sobre sí mismo: el Crédito financiaba los nuevos Descubrimientos, éstos condujeron a la creación de Colonias, de las tierras descubiertas y conquistadas, las Colonias proporcionaban Beneficios, éstos generaban Confianza y ésta se traducía en nuevos y más cuantiosos Créditos.

Créditos – Descubrimientos – Colonias – Beneficios – Confianza – Créditos.

Como ningún inversor privado quería exponerse a perder todo el préstamo, si la expedición fracasara por cualquier circunstancia, se crearon las Compañías por Acciones en las que varios o muchos aportaban algo, no lo exponían todo, y se beneficiaban, si todo salía bien, en proporción a lo prestado.

La Confianza, cumplida, generaba más Confianza, aunque no segura, y se incrementaba el Crédito.

Es curioso: la Psicología en la base de la Actividad Económica.
De todas las maneras, así es como funciona la Bolsa, en la que se venden y se compran expectativas, no realidades.
Cuando la Bolsa se hunde ¿qué es lo que se hunde?

Pero el capitalista quiere/pide/exige a los gobiernos la libertad absoluta, total.
Que el poder político mire para otro lado ante el desarrollo económico y la libertad de actuación tanto en el movimiento de capitales como de personas.

Todos recordáis el “laissez faire, laissez passer”, la expresión francesa que significa “dejen (déjennos) hacer, dejen (déjennos) pasar”, refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral, mínima intervención de los gobiernos,…
La Ley que debe regular la economía es la Ley de la Oferta y de la Demanda, que irá equilibrando la economía.
A mayor demanda de un producto será mayor el precio (independientemente del coste) y a menor demanda menor precio.
Pero esto mismo también debe ocurrir en la Oferta y Demanda en la contratación de la mano de obra.
Esta ley del Capitalismo, así, sería una injusticia manifiesta y un abuso tanto en los precios como en los salarios.
Pueden controlarse la salida de productos al mercado (los stocks), para no inundarlo y puede matar de hambre a la población que quiere trabajar.
El capitalista sabe que ganará más cuantos más productos venda y con un costo de producción más barato, pero también podría enriquecerse pagándole menos a los empleados y aumentando las horas de trabajo, con lo que repercutiría en el menor costo.

El Estado, pues, deberá negar al Capital esa libertad total deseada o exigida.
La supervisión es necesaria para que los beneficios que se obtengan provengan de manera justa

Pocas personas querían trabajar en los campos americanos del algodón o de la caña de azúcar, con ese sol tropical sobre sus cabezas, por lo que se recurrió a la esclavitud (hasta 10 millones de africanos) aunque hubo que esperar mucho tiempo en considerar la esclavitud como algo inmoral porque, en un principio, el esclavo y el burro, laboralmente hablando, sólo tenían una diferencia, ser bípedo o cuadrúpedo.

Si con uno ojo sólo se mira a la producción y con el otro la ganancia o beneficio se pierde la perspectiva de la justicia.


No nos gusta, a nadie, el “capitalismo salvaje”, a muchos ni siquiera le gusta el “capitalismo moderado o domesticado” pero la pregunta surge: ¿podemos vivir sin él?

sábado, 25 de junio de 2016

EL LIBERALISMO O DE CÓMO LOS RICOS TIENEN QUE IR AL CIELO.



En mi etapa de ardor por conocer me entusiasmó la doctrina del economista escocés Adam Smith y su obra “La riqueza de las naciones”, probablemente el manifiesto económico más importante de todos los tiempos (junto a El Capital).

Y afirmaba Smith que si un terrateniente, un tejedor o un zapatero obtienen mayores beneficios de los que necesitaba para mantener a su familia, utilizan el exceso para emplear más ayudantes con el fin de aumentar todavía más el beneficio y que, así, cuantos más beneficios obtenga, más ayudantes podrá emplear.

Se sigue, pues, que un aumento en los beneficios de los empresarios privados es la base del aumento de la riqueza y la propiedad colectiva.
O, lo que es lo mismo: que el impulso egoísta humano de aumentar los beneficios privados es la base de la riqueza colectiva, de toda la sociedad.

Ésta es una de las ideas más revolucionarias de la Historia de la Humanidad.
Idea revolucionaria no sólo económicamente, también moral y políticamente.

Lo que, en realidad, está afirmando Smith es que la codicia es buena y que al hacerse rico el empresario también está beneficiando, al mismo tiempo, a toda la sociedad.

Es decir: “El EGOÍSMO es ALTRUISMO y de la actividad egoísta de uno se benefician muchos porque el pastel a repartir aumenta y siempre habrá más porciones a repartir.

O sea: “Si YO no soy RICO, TÚ serás POBRE”
Y “Si YO soy RICO, también lo serás TÚ”.

Las puertas del cielo, pues, estarán abiertas de par en par para los ricos por su Altruismo.

Ser económicamente Rico es ser moralmente Bueno.

Y si triunfas, en esta vida, ello es un signo de que Dios está de tu parte y te premiará como a uno de los elegidos para disfrutar de la vida eterna (que se lo digan a Calvino).

El rico, pues, no se hace rico robándole a los pobres sino agrandando el pastel del que se beneficiarán los hombres.
Los ricos, pues, son la gente más útil y más benévola de la sociedad porque son los que hacen girar las ruedas del crecimiento en beneficio de todos, empezando por él.

Igual que existen las leyes de la Física y de la Química, como Leyes Naturales, igualmente ésta es, en Economía, una Ley Natural. Y si Dios ha sido el que ha impuesto las Leyes Naturales, entonces Dios premiará a quienes cumplan sus leyes.

Pero ¿y si el rico guarda su dinero, porque no quiere arriesgar, y no lo invierte?
Pero ¿y si el capitalista deja de ser capitalista-capitalista e incumple el primer mandamiento sagrado, y los beneficios de la producción no los reinvierte en aumentar la producción?
¿Y si el capital productivo se trastoca en capital especulativo?

Y es que una cosa es el “capital” y otra distinta es la “riqueza”
Mientras aquel busca beneficios y más beneficios, ésta puede gastarse y/o malgastarse en actividades no productivas.

¿Y cuando el capital, en vez de estar manifiesto, al descubierto, para ayudar a sufragar los gastos sociales, se esconde en paraísos fiscales varios y variados para no cotizar o apenas cotizar?

¿Cambiará Dios el mensaje y en vez de “Venid vosotros (los de mi derecha, las ovejas), benditos de mi Padre y heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo” y les dirá (como a los de la izquierda, a los cabritos) “apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el Diablo y sus ángeles, porque tuve hambre y no…y tuve sed y no… y fui forastero y no…y estuve desnudo y no…”
“En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también Conmigo dejasteis de hacerlo”


Y, tonto de mí, que me vienen a la mente todos los emigrantes sirios, iraquíes, libios, subsaharianos,… que están cayendo como moscas en el Mediterráneo.

martes, 21 de junio de 2016

¿ES EL CRISTIANISMO UN POLITEÍSMO?



Teóricamente siempre se ha defendido que es una de las tres religiones Monoteístas, junto al Judaísmo y al Islamismo.

La verdad es que, a lo largo de la historia, el Politeísmo ha sido mucho más tolerante de lo que han sido los Monoteísmos, siempre exclusivistas, siempre condenadores de todas las demás religiones, fueran politeístas o fueran monoteístas, como idólatras (con los no creyentes en “su” religión) o como herejes (con los “desviados” de la interpretación oficial).

El politeísmo ha sido y es, intrínsecamente, liberal y raramente perseguidor de “infieles” o “herejes”.

Así actuaron, a lo largo de la historia, los egipcios, los romanos y los aztecas, como religiones tolerantes.

¿Qué era el “panteón romano”?.

Cuando San Pablo se presenta en público a predicar “otro” Dios, nadie se lo prohíbe. Se largan de allí cuando afirma que el “dios que yo os anuncio murió en la cruz pero al tercer día resucitó”.
Y eso de que un dios muriera y, sobre todo, resucitara era “demasié” para aquellos oyentes, así que se rieron y se marcharon.

Al único dios que los romanos se negaron a “tolerar”, durante mucho tiempo, fue al dios monoteísta y evangelizador de los cristianos.

Los emperadores romanos no exigían que los cristianos renunciaran a sus credos y rituales, pero los romanos esperaban de los cristianos que, también ellos, respetaran a los dioses romanos, protectores del Imperio y la divinidad del Emperador.

Esa era la lealtad política: unos aceptar lo romano y otros tolerar lo no romano.

Cuando los cristianos renunciaron a hacerlo y siguieron rechazando todos los intentos de un compromiso mutuo, los romanos reaccionaros con las persecuciones, considerando a los cristianos como una facción políticamente subversiva.

Los pocos miles de cristianos muertos por los romanos politeístas, nada tiene que ver con los cristianos muertos, a manos de otros cristianos, durante los 1.500 años siguientes, y sólo por defender interpretaciones distintas, pero de la misma religión.

Recordemos, sólo, las guerras de religión entre cristianos, entre católicos y protestantes, que, aunque admitían en común la divinidad de Cristo y su evangelio de compasión y amor, porque unos defendieran que “sólo la fe salva y no hace falta las obras” y los otros que “eran necesarias las obras y los ritos”….
¿Cuántos cientos de miles cristianos murieron a manos de cristianos sólo por eso?

De momento, en un solo día, el día de San Bartolomé, un 23 de Agosto de 1.574 murieron 10.000 protestantes (hugonotes) franceses.
Más que todos los cristianos muertos por los romanos durante los tres primeros siglos.

Mientras los monoteístas desacreditan a todas las demás religiones, considerándolas como falsas, los politeístas las toleran todas.

Hace uno años, en el tema del Islamismo, expuse una de las teorías sobre la llegada e invasión musulmana en España en el 711.
Y es que, en la Península existía una rivalidad entre cristianos unitarios (en el Sur de la Península y Norte de África, alejados del poder y de la crisis de Roma) y cristianos trinitarios (Centro y Norte peninsular, más romanizada y que tras el Concilio de Toledo, se apunta y defiende el Trinitarismo).
Los musulmanes, pues, llegarían en defensa del Unitarismo, como lo es el Islamismo (“un solo Dios, Alá”) contra el Trinitarismo (“Si el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, entonces son tres dioses, por lo tanto “politeísmo o triteísmo)
La invasión, pues, sería por motivos religiosos más que por motivos políticos.

Los Monoteísmos, además, dividen a la humanidad en dos partes: “nosotros” y “ellos” (el resto de la humanidad no creyente en su dios), sabiendo, ya, pues, quiénes son los “buenos” y quiénes los “malos”.

El Cristianismo, que se dice monoteísta, a pesar de la Santísima Trinidad, expulsó a todos los demás dioses por la puerta delantera, pero se le colaron por las ventanas laterales.

El Cristianismo tiene su propio “panteón” (¿), lleno de santos, mártires, vírgenes, obispos, papas,…cuyo culto poco difiere de los dioses politeístas.
No hay más que fijarse en los Patrones y Patronas de nuestros pueblos, el culto que se les da, los rituales con que se celebran, las romerías varias y variadas,… y no le digas tú a un rociero qué opina de la Virgen de la Fuencisla, la Virgen de la Cabeza, la Virgen de Aránzazu,…

¿Cuántas vírgenes, ermitas y santuarios tenemos sólo en España?

Patronos/patronas  de todo y para todo, desde los animales a los marineros, desde para que le salga un novio a que el parto salga bien, desde los protectores de las tormentas a los de las cosechas, de San Blas, para que no te tragantes a….

Las fiestas patronales son más celebradas que los domingos corrientes, en honor del Dominus o Señor o Dios.

¿Cómo compaginar la existencia de un Dios infinitamente Sabio, Justo y Poderoso (“Omnipotente”) con la existencia del mal en el mundo?.

“Si pudo evitar el mal y no lo hizo, no es Bueno, por lo tanto no es Dios.
Si quiso evitarlo y no pudo, entonces no es Omnipotente, por lo que tampoco es Dios.
Habría que concluir o que es un misterio o que no es Dios o echarle la culpa a los hombres y su libertad.

Que se lo expliquen a los del Terremoto (de 8,5 en la escala Richter (y el Tsunami hora y media más tarde) y a 250 kilómetros de la costa, a las 9,30 horas) de Lisboa, la “ciudad rebosante de devoción y en cuya céntrica Plaza del Rossio servía para quemar herejes por parte de la Inquisición (1 de Noviembre de 1,755) “la catástrofe perfecta”, con miles y miles de fieles en las iglesias, celebrando el Día de Todos los Santos, 40 iglesias, 90 conventos, 130 oratorios,…todos destruidos.

Unos 30.000 muertos, un 15% de la población.


EXPLÍCASELO.

domingo, 19 de junio de 2016

TODO COMENZÓ ASÍ. (De lectura obligatoria)


“Hace unos 13.500 millones de años, Materia, Energía, Tiempo y Espacio tuvieron su origen en lo que se conoce como el Big Bang,
El relato de estas características fundamentales de nuestro universo se llama FÍSICA.

Unos 300.000 años después de su aparición, Materia y Energía comenzaron a conglutinarse en estructuras complejas, llamadas Átomos, que después se combinaron en Moléculas.
El relato de los Átomos, las Moléculas y de sus Interacciones se llama QUÍMICA.

Hace unos 3.800 millones de años, en un planeta llamado Tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas Organismos.
El relato de los Organismos se llama BIOLOGÍA.

Hace unos 70.000 años, organismos pertenecientes a la Especie HOMO SAPIENS empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas CULTURAS.
El desarrollo subsiguiente de estas culturas humanas se llama HISTORIA.

TRES REVOLUCIONES importantes conformaron el curso de la historia:

.- La Revolución COGNITIVA marcó el inicio de la historia hace unos 70.000 años.
.- La Revolución AGRÍCOLA la aceleró hace unos 12.000 años.
.- La Revolución CIENTÍFICA, que se puso en marcha hace sólo 500 años, bien pudiera poner fin a la historia e iniciar algo completamente diferente,

Este libro cuenta el relato de cómo estas tres revoluciones afectaron a los humanos y a los organismos que los acompañan”


(Este libro se titula: “SAPIENS. De animales a dioses”. “Una breve historia de la humanidad” Su autor es Yuval Noah Harari. Profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Libro que merece la pena, no sólo leerlo, sino releerlo, porque es otra forma distinta de contar la Historia de la Humanidad).

viernes, 17 de junio de 2016

¿CRISIS DE ENERGÍA?



En contra de lo que se dice, no hay límite a la cantidad de energía que tenemos a nuestra disposición.
O, mejor. El único límite es el que establece nuestra ignorancia.

Cada pocas décadas descubrimos unas nuevas fuentes de energía, de modo que la suma total de energía a nuestra disposición no hace más que aumentar.

¿Por qué hay tanta gente preocupada porque se nos pueda agotar la energía?
¿Por qué nos advierten del desastre si agotamos todos los combustibles fósiles disponibles?.

Es evidente que el mundo no carece de energía.
De lo que carecemos es del conocimiento necesario para domeñarla y convertirla y. así, poder ponerla a disposición de nuestras necesidades.

La cantidad de energía almacenada en todos los combustibles fósiles de la tierra es INSIGNIFICANTE si se compara con la cantidad de energía que cada día nos dispensa el sol y, además, de forma gratuita.

Sólo una minúscula proporción de la energía del sol alcanza la tierra, pero supone 3.766.800 exajulios de energía cada año (un julio es una cantidad de energía en el sistema métrico que equivale, aproximadamente, a la cantidad de energía que gastamos cuando levantamos una pequeña manzana a un metro de altura, y un exajulio es UN TRILLÓN DE JULIOS) así que, multiplicar, ponerle ceros detrás.

Todas las plantas de la tierra captan únicamente unos 3.000 exajulios solares mediante el proceso de la fotosíntesis.
Todas las actividades e industrias humanas juntas consumen alrededor de 500 exajulios anuales, que equivalen a la cantidad de energía que la Tierra recibe del Sol en sólo 90 minutos.

Y ésta es, sólo, energía solar.

Además, estamos rodeados por otras enormes fuentes de energía, como la energía nuclear y la energía gravitatoria, ésta última más evidente en la potencia de las mareas oceánicas causadas por la atracción de la Luna sobre la Tierra.

Antes de la Revolución Industrial el mercado de la energía humana dependía, casi por completo, de las plantas.
La gente vivía junto a un depósito verde de energía que contenía 3.000 exajulios anuales e intentaba extraer de él tanta energía como podía.
Pero había un límite claro a la cantidad que podía extraerse.
Durante la Revolución Industrial acabamos por darnos cuenta de que, en realidad, estamos viviendo junto a un enorme océano de energía. Un océano que contiene billones y billones de exajulios de energía potencial.

Todo lo que tenemos que hacer es inventar mejores bombas para extraerla.

Aprender cómo domeñar y convertir efectivamente la energía resolvió el otro problema que hace que el crecimiento económico sea lento: la escasez de materias primas.
A medida que los humanos averiguaban cómo domeñar grandes cantidades de energía barata, pudieron empezar a explotar depósitos de materias primas previamente inaccesibles (explotar minas de hierro en Siberia) o transportar materias primas desde localidades muy lejanas (la lana de Australia a las fábricas de tejidos inglesas) o inventar materias primas completamente nuevas (como los plásticos) y descubrir materiales antes desconocidos (como el silicio y el aluminio).

Durante décadas el aluminio fue mucho más caro que el oro.
En 1.860 Napoleón III de Francia encargó para sus huéspedes más distinguidos se dispusiera cubertería de aluminio, mientras los visitantes menos importantes tenían que conformarse con los cuchillos y tenedores de oro.
Hasta que, a finales del siglo XIX los químicos descubrieron una manera de extraer cantidades inmensas de aluminio, antes de difícil y costosa extracción.

Si Napoleón III levantara la cabeza y viera cómo hoy se emplea papel de aluminio para envolver los bocadillos…

¿La clave?

Siempre y sólo el CONOCIMIENTO. Él es el arma capaz de dar el salto de lo caro a lo barato, de la escasez a la abundancia, porque la energía potencial está ahí, esperando, gritando, que quiere (¿) y puede ser liberada y estar al servicio del hombre.


¡Y hubo quien quería imponer un impuesto al sol, en vez de invertir en CONOCIMIENTO E INVESTIGACIÓN!

miércoles, 15 de junio de 2016

EL HOMO…



Al hombre le cuesta llegar al tercer y último estadio, el de la Felicidad.

1.- Desde el principio el hombre fue un HOMO SAPIENS cuyo objetivo era “saber”, “conocer” cómo son las cosas, cómo funciona la naturaleza para salir bien parado en su relación con ella.
Si era hostil, para esquivarla. Si era beneficiosa, para aprovecharse de ella.

Naturalmente comenzó con un “saber vulgar” y a base de experiencia y memoria comenzó a sospechar, por la regularidad de los fenómenos, que pudiera haber una ley por la que se regían,

Al principio, y por la experiencia, “sabían” que iba a ocurrir el fenómeno B tras el fenómeno A, pero no sabían el “porqué” de lo mismo.

Era un saber práctico, al servicio del vivir, no por el placer de saber.

“Saber-sabor-saborear-sabiduría”.
El “saber sabe bien”. El “sabor del saber”. El que “busca-ama el saber”. “Sólo el sabio es feliz” instalado en el saber o el filósofo buscando esa instalación, en el caminar hacia ella.

Pero es que, en realidad, como sólo Dios es Sabio, sólo Dios es Feliz, mientras los humanos participamos de lo divino al buscar y perseguir la sabiduría, siendo conscientes de que nunca residiremos, definitivamente, en ella.
El filó-sofo es el caminante que morirá caminando pero que es/debe ser feliz en el camino y mientras camina.

2.- EL HOMO FABER.
Sería el hombre que no se conforma con saber sino que aplica sus saberes, sus conocimientos. El que “hace-fabrica-produce” cosas, artefactos, máquinas que interpone entre su cuerpo y la naturaleza, potenciando el poder de sus manos.
Son los productos de la civilización.
Su meta es agrandar la cantidad y la calidad de los bienes necesarios y no necesarios, ya no para sobrevivir, sino para vivir bien, para el bienvivir.
Este Homo Faber, desde la elementalidad, llegará al HOMO TECHNOLOGICUS.
Y dará lugar al mundo del “haber, del tener”.

3.- EL HOMO LUDENS.
El que disfruta de lo conocido y de lo producido.
En el mundo actual muy pocos lo practican porque no consiste tanto en la cantidad de cosas a tu disposición como de la posición ante ellas.
Es aquello de “el más rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita”.
Cuantas menos necesidades, más fácil es satisfacerlas.

El Hombre que Piensa era/es un colectivo muy reducido, compuesto, en un principio, por aquellos que no tenían que trabajar para vivir y que, actualmente, son los que no podrían vivir si no trabajasen.

El Hombre que Trabaja es el que para sobrevivir no tiene más remedio que trabajar, por lo que apenas dispone de tiempo libre para dedicarlo a pensar.

El Hombre que Juega es el que disfruta tanto valorando el conocimiento como en el uso de los objetos producidos.

El pensador (aunque ya sea un abuelo jubilado), el padre en su madurez y el niño nietzscheano serían los representantes de estas tras categorías de “Homo”


El hombre, con sus conocimientos aplicados (la tecnología) se enfrenta a la naturaleza, que se le resiste, para dominarla, o crea una naturaleza artificial nueva.

viernes, 10 de junio de 2016

NORTE, SUR, ORIENTE Y OCCIDENTE.



Naturalmente nosotros, ombligófilos, apostamos por el Norte y por Occidente, porque es el nuestro, que es el mejor del mundo mundial. Pero del Sur procedemos. África tiene nuestra fe de nacimiento. Allí surgió la Humanidad. No en el Norte. Y de Oriente nos vino casi todo. Hasta los Reyes Magos eran de Oriente. Nuestros Reyes eran vastos y vulgares, sin imaginación, lo contrario de los Reyes Magos, que son capaces de entrar, una vez al año, en los cuartos de los niños, por las chimeneas o por las ventanas, “sin romper ni manchar los cristales” y que se beben la leche y se comen las galletas, dejando, a cambio, juguetes, (chantajes paternos durante todo el año y para el año siguiente, por y para el buen comportamiento). De Oriente nos vino todo lo habido y por haber y, sólo después, sobre ello, pudo construirse el mundo occidental.

Cuando Europa estaba cubierta de sombras prehistóricas, los Imperios Orientales, marítimos o fluviales, ya estaban en las cimas de la civilización. De China, desde el (3.000 a. C.), nos vino el algodón, la seda, el compás, la tinta (china), la escritura, la agricultura (con canales para la agricultura y la navegación), la construcción, la pólvora, la imprenta, el papel (de arroz, de algodón y de trapo), la porcelana (china), hasta la religión de Lao-Tse y de Confucio. De Japón nos llegarían los rituales, el sentimiento del honor de los samuráis, el respeto a las jerarquías, la vida ordenada.

De la India, la cultura y comportamiento de las castas sociales, los Vedas, los Brahmanes y Buda, el violín y el ajedrez (plasmación de estrategias guerreras para acabar (comerse) con el Rey, el cultivo de la astronomía, tomada de babilonios y fenicios, pero que ellos van a ser los transmisores de la misma a los árabes, junto al Álgebra y el 0 (que, siendo nada, es tan necesario para operar) y que, luego, ellos nos las transmitirán a Occidente. Las Stupas, las Pagodas, las esculturas del barrigón Buda sentado, con la flor del loto. La mística y la meditación trascendental.

De Egipto nos vino la majestuosidad arquitectónica, escultórica y pictórica; el papel (procedente del papiro), las ciencias prácticas (la Agrimensura-Geometría aplicada), la Astronomía, que engendraría el calendario, que luego influiría en el juliano y éste en el gregoriano. La Geometría teórica y la Aritmética (usando, ya, la numeración decimal). Alejandría, con su biblioteca, su museo, su pléyade de científicos…)

De Asiria y Caldea, sus templos y palacios, su original escritura cuneiforme, el primer código escrito, el de Hammurabi, los ladrillos, el urbanismo de Babilonia y sus jardines colgantes. Los palacios y tumbas Persas, con sus relieves, su escultura decorativa; el maniqueísmo.

Los Imperios, como las personas, nacen, crecen, llegan a la cima, se reproducen y mueren, dando paso a otros imperios.

De los Hebreos nos perdura el monoteísmo y la revelación bíblica, el día de descanso consagrado a Dios. De Fenicios y sus colonias, el mercado como fuente de riqueza, la púrpura y el vidrio, la salazón de pescado, el alfabeto (una escritura resumida en la combinación de unas cuantas vocales y algunas más consonantes, no significativas que, tras su combinación, al formar palabras ya se hacen significativas).

Todo empezó por el Este y fue desplazándose hacia el Oeste, como la salida del sol, como la rotación de la tierra.

De los Árabes, las especias, la transmisión de las ciencias orientales, vocabulario variado, técnicas de regadío y agricultura horto-fructífera, la repostería. De Griegos, Romanos y Cristianismo ¿Qué decir, si son la sangre que, aún hoy, corre por nuestras venas?.

Es verdad que Occidente ha construido un enorme y magnífico edificio científico-tecnológico (¡qué lástima que no haya sido ni sea, al mismo tiempo, también ético y moral¡), pero los cimientos de este edificio nos lo han ido construyendo, históricamente, las civilizaciones de Oriente.

Y esta Europa, Occidente del Oriente histórico, ha pasado a ser el Oriente del nuevo Occidente, Estados Unidos, Canadá, las economías sudamericanas emergentes. Y sigue la civilización, como el sol, desde el Este, hasta el Occidente, y ahí está Japón, el Imperio del Sol naciente, de nuevo, con dominio absoluto en todo lo que tenga que ver con la tecnología de la vista, el oído y la velocidad. Riqueza tecnológica en expansión.

Y ahí está China, de nuevo, con la enormidad múltiple, demográfica y económica, cuyo jefe acaba de hacernos una visita y, sin decir “buenos días”, nos compra deuda. Europa, a la defensiva, se ha unido (“Europa unida, jamás será vencida”) pero está siendo invadida, económicamente, por “tiendas de todo a 100”, tanto de chinos (Oriente), como de moros (Sur), y demográficamente por toda la mano de obra barata africana que, más que “venir a”, vienen “huyendo de” la pobreza y el hambre. Vienen a trabajar para vivir, pero a su manera, con su moral y su religión a cuestas, y las consecuencias que están causando, con la no distinción entre ley positiva y ley divina, subordinando cualquier Constitución civil a su libro revelado.

Invasión pacífica, económica y social, de mercancías baratas y de mano de obra poco exigente, como queriendo cobrar, con intereses, los favores hechos a lo largo de la historia. Y, además, quieren, incluso, hacernos volver a la Edad Media, con el poder religioso metiéndose en todo, hasta en la vida, con los nuevos sacerdotes, con el teocentrismo que, ya, nosotros habíamos superado con el Renacimiento y la Ilustración.

¡Que
todos los dioses nos pillen confesados¡.

Y aquí, unos presumiendo y poniendo su identidad en la raza no contaminada, o en la cultura propia y original, o en la historia pionera, o…cuando somos, todos, un “totum revolutum” de todo.

“Señor, perdónalos, que no saben lo que dicen”


“Palabra de agnóstico”