martes, 1 de octubre de 2013

LOS MUSULMANES (y 3) LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ISLAM.

He tenido discusiones, vía Internet, con islámicos/islamistas sobre los Derechos Humanos. Me aseguraba mi interlocutor que “todos los Derechos humanos ya estaban en el Corán”. Luego lo entendí (y luego lo explicaré).

La pobreza no es la causa primordial del fundamentalismo islámico. Ellos mismos hablan poco de la pobreza.

Jomeini decía: “no hemos hecho una revolución para bajar el precio del melón”.

Y Benjamín Netanyahu afirmaba: “Los soldados del islamismo militante no odian a Occidente por culpa de Israel; odian a Israel por culpa de Occidente.

Su lucha va más contra el laicismo occidental y el abandono de la fe.

¿Por qué nos desayunamos, todos los días, con atentados en países musulmanes y, de cuando en cuando, con atrocidades en Occidente?

La causa principal del fundamentalismo islámico es el propio islamismo.

¿Qué tendrá que ver la manera laica de enfocar la vida o la política, en el mundo occidental, con lapidar hasta la muerte, por adulterio, a una mujer, pero nunca a un varón? ¿Es que no hay, también, adúlteros? ¿Y por qué el adulterio puede ser causa de la muerte de una persona? ¿También tiene la culpa Occidente?

He escrito bastante contra el Multiculturalismo, incluso contra el Interculturalismo, porque soy un defensor del Supraculturalismo que afirma que hay Verdades y Valores Superiores que deben ser universales, porque es en la razón en la que se apoyan, por encima de toda ideología, creencia, culturas,….

Los fundamentalistas islámicos son, por su instalación en una teocracia islámica, unos utópicos visionarios que quieren reemplazar las democracias liberales de estilo occidental por un sistema fascista de pensamiento que pretende controlar todas las conductas de los individuos.

Como he afirmado antes, estos utópicos, de imaginación desbordada, poca razón y muy buena labia consiguen que gentes mediocres y/o inmaduras vean desagradable la realidad occidental y desprecien el pensamiento laico que busca el desarrollo humano.

Las mayores influencias en el surgimiento moderno del islamismo militante han sido la del fundador de los Hermanos Musulmanes, el indopaquistaní Maududi y el ayatolá Jomeini.

El mensaje ha sido el mismo: “Dios  ha impuesto a todos los musulmanes el deber de combatir a los no musulmanes hasta que la ley humana acabe reemplazada por la ley de Dios, la Sharia, y el islamismo haya conquistado el mundo entero”.

Se trata de alterar el orden social del mundo, sobre todo el occidental, y establecer uno nuevo fundado en sus principios.

En palabras de Jomeini: “matad a todos los no creyentes como ellos os matarían a todos vosotros”.

¿Por qué voy a matar yo a una persona porque sea creyente de Alá? Allá él con su creencia, pero que ésta no lo lleve a él a tener que matarme a mí.

Es su ignorancia la que causa su fanatismo y de aquí al odio sólo hay un paso.

¿Que el islamismo es totalitario? ni ellos mismo lo ponen en duda, ahí están tanto la Ley Islámica, cuyo objetivo es controlar la vida religiosa, social y política, en todos sus aspectos, así como estorbar a quienes practican otras religiones, como su concepto, real, de la Jihad, cuyo objetivo es conquistar todo el mundo para someterlo a una única autoridad.

La ley islámica lo controla todo, desde el uso de palillos de dientes hasta la alimentación y las invitaciones a una boda, desde el tributo de los peregrinos y los contratos agrícolas hasta cómo satisfacer las necesidades personales, la forma de vestir,…La ley islámica regula todos los deberes externos que pueden ser controlados por una autoridad humana.

La ley islámica o Sharia está basada en 4 principios: El Corán, la Sunna (tradiciones, hechos y palabras del Profeta y recopilada en la hadith), la Ijma o infalibilidad del consenso de los eruditos, y el qiyas o razonamiento analógico.

El Corán y la Sunna (expresiones de las ordenanzas divinas) valen porque existen, no porque sean racionales.

La Ley islámica o Sharia no es un producto de la inteligencia humana, adaptable, por lo tanto, a los tiempos, sino que es divina, inmutable, definitiva e infalible, a pesar de los siglos que han pasado y que el Corán tomó préstamos del judaísmo, de textos cristianos apócrifos, del zoroastrismo,…

La Ley islámica es justo lo contrario que las leyes occidentales, que son humanas y cambiantes.

Aunque la Ley islámica incluya elementos loables (la necesidad de ser generosos, el respeto hacia los padres,…) tiene muchos principios indignos (la intolerancia hacia los paganos, el llamamiento a la violencia y el asesinato, la inferioridad de la mujer respecto al varón y de los no musulmanes frente a los musulmanes, la aplicación de castigos bárbaros,…..en resumidas cuentas, el desdén por la razón humana.

Aunque no haya sacerdotes, al modo cristiano, los ulemas, (“doctores eruditos”), gozan de tanta o más autoridad social y religiosa, encargados de interpretar los textos sagrados.

Precisamente la influencia de los ulemas es la causa principal de que, hasta ahora, haya habido tan poco progreso intelectual en las sociedades musulmanas, de que no se haya desarrollado un pensamiento crítico.

“Creed, no penséis” parece haber sido y seguir siendo su lema: Lo que en Occidente ocurrió hace mil años está vigente hoy en el islamismo.

¿Cómo se puede defender, en el siglo XXI, la Sharia, establecida hace más de mil años, como si estuvieran en el siglo X?

Mientras continúen considerando que el Corán es la Verdad Eterna (como entre nosotros fue la Biblia en la Edad Media), con respuesta a todos los problemas del mundo moderno, es imposible el progreso.

Los principios encerrados en el Corán son enemigos del progreso moral de los islámicos.

¿Qué decir de “democracia” e “islamismo”?. ¿De la separación Iglesia – Estado? Incompatibles.

¿Y de los Derechos Humanos?

En 1.948 se firmó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que se recogen, en un Preámbulo y 30 artículos, los Derechos Humanos básicos.

Eran 58 los Estados miembros. 40 votaron que sí, 8 se abstuvieron (¿quiénes? URSS, los Países del Este, Arabia Saudí (que lo dejó muy claro) y Sudáfrica, y 2 que estaban ausentes en el momento de la votación: Honduras y Yemen.

Hay que esperar a agosto de 1990, en que la 19ª Conferencia Islámica promulgó la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam. Dicho texto nació con la pretensión de erigirse en alternativa a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, proclamada en 1948.

La Declaración de los Derechos Humanos en el Islam coronó una larga serie de desacuerdos y discrepancias que los poderes islámicos habían mantenido durante años contra la Declaración Universal de los derechos Humanos de la ONU. Tales discrepancias podrían resumirse brevemente en las tempranas declaraciones de 1948 del ulema pakistaní al-Maududi:

“No es competencia humana el decidir el alcance y propósito de nuestra existencia, o establecer siquiera los límites de nuestra autoridad secular. Nadie tiene el derecho de tomar estas decisiones por nosotros. Este derecho pertenece exclusivamente a Dios. El principio de la Unicidad de Dios priva de todo sentido al concepto de la soberanía legal y política de los seres humanos. Ningún individuo, familia, clase o raza puede ponerse por encima de Dios. Sólo Dios es el legislador y sus mandamientos constituyen la ley del Islam”.

En el fondo, lo que más irritaba a los poderes islámicos acerca de la Declaración de la ONU es que ésta reconociera,  abierta y esencialmente la posibilidad de cambiarse de religión, o de ser ateo, pecados ambos castigados con la muerte dentro del Islam.

Me dan ganas de ir artículo por artículo del documento de la ONU, del 1948 y contrastarlo con el de los Derechos Humanos en el Islam.

Una muestra:

Art. 1.- “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia…

Art. 2.- “Toda persona tiene todos los derechos  y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole….

Art. 3.- “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Su contrapartida.

Según la Ley islámica las mujeres son inferiores, su testimonio en un tribunal de justicia vale la mitad que el de un varón, no pueden casarse con no musulmanes, sus movimientos están estrictamente restringidos. (Lo de ayer mismo: las mujeres de Arabia Saudí y su prohibición de conducir)

Según la Ley islámica los no musulmanes que viven en un país musulmán tienen una posición inferior y no pueden testificar contra un musulmán.

En Arabia Saudí “Dos religiones no pueden convivir en Arabia”. Se prohíbe a los no musulmanes que practiquen su religión, que construyan iglesias,…

Según la Ley islámica los no creyentes, es decir, los ateos, no tienen derecho a la vida en un país musulmán. De la catalogación de los 16 grandes pecados, el descreimiento es el peor, más atroz que el asesinato, el robo, el adulterio,…

Art. 5.- “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

Su contrapartida.

Las amputaciones, la lapidación, la flagelación, el ahorcamiento de los homosexuales…. (Se me pone la carne de gallina cuando veo en Internet ciertos videos).

Art. 18.- “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

En contrapartida

La Ley islámica no permite cambiar de religión a quien ha nacido en el seno de una familia musulmana, aunque aceptan, alegremente, a los conversos de las demás religiones.

Se considera “apostasía” la conversión de un musulmán a otra religión y está penada con la muerte. “Matadlo donde quiera que lo encontréis, como a un infiel cualquiera”.

¿Cuántos apóstatas, no declarados, existen? Porque tras vivir años entre occidentales, moviéndose en la libertad de ideas, de costumbres,… ¿no va a haber, también, cambios de religión, y sobre todo las mujeres? (Pero cualquiera lo dice….)

Incluso, aunque no maten a un converso al cristianismo, si vive en un país islámico se le deniegan sus documentos de identidad, se declara nulo o inválido su matrimonio, se le quitan los hijos para que sean educados por musulmanes, pierde su derecho de herencia,… A veces, es la propia familia la que, para no soportar la afrenta la que lo asesina (por supuesto, sin castigo).

Art. 19.- “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones,… (Derecho a) difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”

Versus

Que pregunten en Irán, Pakistán, Arabia Saudí,… que les niegan los derechos a las minorías musulmanas, pero de otra rama. O a Rushdie, Hirsi,…

Siempre apelando a la sharia.

En Arabia Saudí: “La posesión de objetos religiosos no islámicos – La Biblia, rosarios, cruces, crucifijos,…- está prohibida y los objetos pueden ser confiscados” –Amnistía Internacional dixit.

La blasfemia hacia Dios o su profeta se castiga con la muerte, según la Ley islámica (recordemos “las caricaturas de Mahoma”, “Los versos satánicos”, la película holandesa… no sólo de sus autores sino también de la prensa que lo publicase y los países que lo permitiesen.

Art. 23.- “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”.

Versus

Según la Ley islámica, las mujeres no pueden elegir libremente su trabajo. Hay trabajos prohibidos para ellas. Incluso en algunos países está prohibido que trabajen fuera de casa.

En Arabia Saudí, en una compañía propiedad de un musulmán es nombrado un cristiano como gerente. Denunciado el hecho, el Colegio de la Ley Islámica dictamina que “es intolerable que un no musulmán pueda tener autoridad sobre cualquier musulmán”

¿Base para el fallo? Dos versos del Corán: “Alá no permitirá que los infieles prevalezcan sobre los creyentes” (sura 4.141) y “la fuerza y el poder pertenecen a Alá, a su Profeta y a los creyentes” (sura 63.8).

Se excluyen, pues, todos los derechos y libertades que contradicen la Ley islámica.

Si yo voy con la razón, el diálogo, la discusión razonada ¿Qué puedo dialogar, qué puedo acordar con quien viene con la Ley islámica, basada en el Corán y en la Suna de hace más de 1.000 años?

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