domingo, 8 de septiembre de 2013

LAS PALABRAS.

Un hijoputa sincero es doblemente hijoputa. 

Hay quien habla poco, hay quien habla mucho y hay quien habla demasiado, diciendo lo que no debería decir, aunque esté pensándolo.

La sinceridad no es necesaria. Lo he repetido muchas veces: "un hijoputa sincero es doblemente hijoputa".

Igualmente hay quien habla y no dice nada.

Cuando entre dos personas se instala el silencio, este silencio es comunicación para quien sabe interpretarlo.

Igualmente la palabra puede usarse para mentir, incluso para engañar, de manera manifiesta o camuflando el mensaje.

Pero hay un lenguaje, que es el lenguaje del cuerpo, que no puede engañar si el observador es inteligente y sabe leerlo.

“Las palabras son, por lo menos, las tumbas de las ideas” (Santayana) pero también pueden ser la resurrección de un sentimiento dormido o apagado, como un “te quiero” sentido, sincero y a tiempo.

Y yo, al que además de pasear y disfrutar del calmo paisaje del mar, sentado frente a él, tánto le gusta leer y escribir, me quedo “sin palabras” para poder describir el paisaje de corrupción estructural de esta mi España de los…

Existe, también, el lenguaje interno y callado, como la memoria que, al contrario de lo que se dice, no nos traslada al pasado sino que actúa mágicamente, trayéndonos el pasado al presente, si no para vivirlo, sí para re-vivirlo.

Incluso el sueño también es una forma de hablar. Y aunque soñamos frustraciones, ideales deseados y no cumplidos, temores, … que durante el día nos alegran o nos entristecen.

Alguna vez me he preguntado si puede soñarse el futuro, que todavía no es.  ¿Puede soñarse el futuro? ¿Qué es un sueño premonitorio?

Alguien va a viajar al día siguiente en avión y sueña que el avión sufre un accidente y muere. En ese momento se despierta sudando y se dice, para sus adentros, lo que todos decimos: “menos mal que era un sueño”, “vaya pesadilla”.

Mientras desayuna recuerda el sueño y anula el viaje.

El avión que debería haber tomado sufre un accidente real y mueren todos sus ocupantes. Él, evidentemente, no muere.

¿Soñó o no soñó el futuro? ¿O todo fue, sólo, UNA pura casualidad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario