domingo, 29 de septiembre de 2013

(9).- RENACIMIENTO. LAS CLASES CAMPESINAS


El agro medieval no podía quedar ajeno a los nuevos tiempos, al vigoroso empuje económico del siglo XV.

Pero la influencia del espíritu capitalista no produjo el mismo efecto en todo el campo europeo.

Mientras en algunas regiones se precipitó la emancipación definitiva de los siervos de la gleba, en muchas otras regiones ocurrió lo contrario, se acentuó el servilismo de los campesinos, encadenándolos, en lo que se denomina la segunda servidumbre de la gleba”.
             

El aflujo de metales preciosos a la economía europea, con el consiguiente aumento de la circulación monetaria y la creciente demanda de los productos del campo produjeron un doble efecto: Por una parte la desvalorización de las rentas fijadas según los cánones tradicionales y, por otra parte, la subida del valor de los precios de los productos agrícolas.

De este doble mecanismo quien, al momento, salió beneficiado fue el campesinado en detrimento de los intereses de los propietarios de las tierras, que seguían cobrando lo mismo, en rentas, pero que ellos mismos tenían que pagar más por los productos agrícolas de sus propias tierras.

Se defenderían, de ello, con nuevos métodos.

Y allí donde el Estado era débil la nobleza logró cambiar las normas de arrendamiento, estableciendo la implantación del régimen de servidumbre en el campo.

De esta manera los señores podían disponer de mucha y a buen precio mano de obra y sacar ventajas en esta nueva singladura económica.

Así, por ejemplo, Florencia abolió la servidumbre de hombres y tierras, año 1.415, y esta misma medida se adoptaría, un siglo más tarde, en los Países Bajos.

Por lo general, fue la monarquía autoritaria la que evitó el encadenamiento de los campesinos, bien por considerarlo justo, bien por, además, ponerse a la nobleza.

En España fue la emancipación de los “remensas catalanas”, en 1.486, después de una guerra social por obra de Fernando el Católico,

Y si en el Occidente europeo se tendía, cada vez más, a la supresión de la servidumbre, en el Oriente era lo contrario.

En Europa serán muchos los siervos de la gleba que pasarán  a la Edad Moderna, pero en una situación social mucho peor que la de los agricultores emancipados allá por el siglo XIII y XIV, y que carecerán de tierra que cultivar.

Este proletariado agrícola constituirán un problema en Francia y en Inglaterra donde las fincas, además de haberse revalorizado van a ser cercadas, como cotos privados, destinados a la ganadería para obtener la materia prima de la lana o del lino, dando fin al sistema de “campo abierto”.

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