lunes, 24 de junio de 2019

"MALASANGRE": LA SANGRE NO OBLIGA.


LA SANGRE NO OBLIGA.

La "familia de sangre" que siempre es, por necesidad, el "primer tipo de familia" no es, de manera necesaria "el mejor tipo de familia".
Aunque tenga, hasta marcadas, las mejores cartas para serlo, muchas veces, por no saber jugarlas, pierden la partida.

LA SANGRE NO OBLIGA.

Hay niños deseados, buscados y encontrados así que, cuando llaman a la puerta y se presentan, se les recibe con alegría y el instinto (maternal sobre todo, porque ese niño siempre será de “madre conocida” pero de padre… (seguramente también), se le besa, se le acaricia, …

El siempre será su hijo y ella siempre será su madre porque, en primer lugar, es su madre biológica (y cogenética).
Es, sobre todo, ella (también él) la que le ha dado la vida, la sangre y compartido los genes,

Pero no es raro que luego, a ella, no le guste la forma de ser de su hijo y a su hijo la forma de ser de su madre.
Y, a veces, el maltrato hace acto de presencia.
En un comienzo, del más fuerte, (los padres) contra el más débil (el hijo), después todo puede darse la vuelta.
Y, a veces, judicialmente, se les puede retirar a los padres la crianza y custodia de su hijo de sangre.

Es, entonces, cuando pueden aparecer otros padres  (otra familia), paralela, de adopción, que sea un colchón de paz para el hijo.

No es una familia de sangre, pero la sangre NO OBLIGA.

Es EL CARIÑO, EL AMOR,  EL ROCE, EL RESPETO, EL CUIDADO,…que no van, necesariamente, en el mismo kit de la sangre.

“NACER EN” Y “NACER DE”  son hechos que no se eligen, y menos los hijos, son accidentes.
Tu podías haber nacido en otra “nación” (“nación” viene de “nacer”) y haber nacido de otros “padres” (aunque tú ya no serías el mismo “tú” que ahora eres), porque en algún “lugar” hay que nacer y de unos “padres” tiene que ser.

Después uno puede renunciar a ambos.
Puedes “nacionalizarte” en otra “nación” o puedes adquirir la “doble nacionalidad” y si te gusta la “nación” en que has caído puedes amarla y convertirla en “patria”.
O declararte “apátrida” y/o “cosmopolita”, ciudadano del mundo y no de una ciudad o nación concreta.

Igualmente con los padres-hijos.
Puedes renunciar a “esos padres” biológicos que, no por ser los “primeros” son ni tienen que ser los mejores o ellos pueden renunciar a su paternidad, desvinculándose del hijo, no abandonándolo durante su minoría de edad, sino entregándolo a una “institución estatal” o con una nueva familia, ya no consanguínea sino paralela o de adopción.

LA SANGRE NO OBLIGA.

Son varios y variados los tipos de sangre de los humanos pero cualquiera de ellos puede convertir a una persona en un “malasangre” (persona perversa, malintencionada, vengativa, atravesada, mala, malvada, nociva, indigna, despreciable,…)

Y “malasangres” pueden ser tanto los hijos, ya adolescentes, como los padres biológicos o de adopción.

El alcoholismo, la droga, la delincuencia, y cosas parecidas pueden ser los causantes de llegar a ser “malasangres”

El niño tiene derecho a vivir (la comida) y a crecer y madurar como persona (alimento cultural, de valores) y si la familia biológica no puede/no quiere/no sabe, es obligación de las instituciones sociales procurárselo.

El requisito imprescindible para que un niño nazca (los padres) no otorga título alguno de propiedad sobre el hijo durante la minoría de edad.

LA SANGRE NO OBLIGA.

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