viernes, 21 de junio de 2019

LAS CUATRO MANZANAS ( y 4 ) LA MÍA


LA CUARTA MANZANA.

Es la mía.

La manzana Granny Smith, gorda y de color verde luminoso, la de la “abuelita Smith”, creada artificialmente en Australia, por la hibridación de la “doméstica” y la “silvestre”, de sabor intenso y desafiante, crujiente, jugosa y ácida, la que, una vez abierta, no se oxida tan rápidamente como las de otras especies, la más empleada en las tartas de manzana, y que es  la que casi a diario y de postre, en la cena, suelo comérmela, partida a trocitos y untada/remozada en un yogurt blanco, con edulcorante, de mi Mercadona del alma.

Una Manzana, para mí, muy importante pues es una de mis “santas rutinas nocturnas” que me desestabiliza emocionalmente cuando acudo al frigorífico y está ausente, por mi imprevisión.

No es causa de pecado (como la de Eva), ni es causa de libertad (como la de Guillermo Tell), ni es científica (como la de Newton), pero es una manzana que me produce orgasmos de sabor en mi paladar y papilas gustativas (aunque sea problemática para personas con dentadura postiza).

Una manzana productora de placer, al tiempo que mantenedora de vida.


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