lunes, 10 de junio de 2019

EL PRÍNCIPE AZUL Y LA PRINCESA ROSA ( y 2 )


La princesa del cuento es una mujer de piel blanca y cabellos claros, rasgos suaves, voz delicada, que se siente feliz en un ámbito doméstico (generalmente un lujoso palacio, al cuidado de sus padres) y cuyas aspiraciones son muy simples: están siempre orientadas hacia el varón ideal de sus sueños.
La princesa es leal a su amado, lo espera, se guarda para él, como hiciera Penélope durante más de veinte años esperando a Ulises. 
La princesa encontrará su autorrealización en el gran día de su vida: el día de la boda con el príncipe esperado y amado.
La princesa es una mujer discreta, sencilla, llena de amor y felicidad que quiere colmar de cuidados y cariño a su esposo y que, además, le dará hijos de cuya paternidad no podrá dudar, podrá estar seguro.
La princesa es una mujer buena frente a las mujeres malas, aquellas representadas como personas malvadas, egoístas, manipuladoras, caprichosas, insaciables, débiles y charlatanas.
Las mujeres malas disfrutan pasionalmente del sexo, pero a pesar de que atraen a los hombres por su vivacidad y sus encantos, no ofrecen seguridad al macho, que casi nunca las eligen para ser princesas ni les piden matrimonio.
Son tan atractivas como peligrosas, por eso evitan enamorarse de ellas, como fue el caso de Ulises con Circe.

El príncipe azul es otro mito que opera en el imaginario femenino porque se nos ofrece siempre como figura salvadora, del mismo modo que Jesucristo o Mahoma salvaron a la Humanidad de sus pecados.
Nótese que Eva es la mujer mala por cuya curiosidad y desobediencia los seres humanos fuimos condenados al dolor y la muerte. 
Sólo un Hombre como Jesús podía venir a salvarnos; pero ni con su muerte logró que su Padre nos perdonase. 
Jesús es un hombre bueno y valiente que cree en las causas justas y no le importa sacrificarse por ellas.

Del mismo modo, el príncipe azul es un héroe porque pone la misión (matar al dragón, encontrar el tesoro, derrotar a las hordas malvadas, devolver el poder a algún rey, etc.) por delante de su propia vida.
El príncipe azul es un hombre activo, saltarín, espadachín, gran atleta, buen jugador, gran estratega, noble de corazón.
Es joven, travieso, algo ingenuo; a las mujeres les derrite este modelo porque es un ser valiente y bueno que necesita campo para correr y que pese a su gallardía, es tierno y dulce en la intimidad. 
El príncipe se convierte en Hombre en todos los relatos, porque la aventura que vive es su rito de paso de la juventud a la adultez, dado que tiene que superarse a sí mismo para poder lograr su triunfo (el amor de la princesa rosa).
Así podrá protegerla, enseñarla, amarla para siempre, serle fiel y hacerle muchos hijos.


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