domingo, 25 de marzo de 2018

HISTORIA SAGRADA (8)




Sobre la MASTURBACIÓN femenina.
 Según comentario de los rabinos: “Tamar practica la fricción con el dedo…por lo tanto todas las mujeres de la casa de Judá que lo practiquen llevan por nombre “Tamar”.
¿Y por qué se las llama “Tamar”?
Porque Tamar practicó fricción con el dedo a causa de la falta de Onán”.

O sea, que si la mujer se masturba es porque Onán se ha masturbado.

Tanto en Sumeria como en Babilonia el matrimonio era monógamo, una sola mujer era considerada la esposa pero el varón podía tener concubinas que debían ser reconocidas como tales por la esposa, y también podía recurrir, sin vergüenza alguna a prostitutas sagradas, servidoras de los templos.
Y cuando las esclavas se multiplicaban, por las relaciones entre esclavos, si el varón-propietario no las reconocía como hijas legítimas,  su salida era como esclavas sexuales.

¿La postura sexual en la cama?

La más normal era la denominada, en occidente, la “postura del misionero” (sabemos por qué se la denomina así), pero también se describen otras posturas, como la en Occidente denominada “la postura del perro”, tanto para el coito vaginal como del coito anal.
Y, por supuesto la homosexualidad masculina, el lesbianismo, el travestismo, la sodomía, la masturbación, individual o mutua, el cunnilingus (vulva y lengua) y la felación.

Las anomalías sexuales, como la impotencia, o la eyaculación prematura, o la histeria, eran imputadas a la acción de los demonios y de otros malos espíritus.

“Si las mujeres están de acuerdo, todo irá bien en la casa”
Se refiere al acuerdo entre la esposa, las concubinas y las jóvenes esclavas, (es el caso de la Saray, la esposa de Abrahán y Agar, una esclava, que le había dado un hijo a Abrahán (Génesis 16, 4-6)

¿LA CIRCUNCISIÓN?

Ni en Sumeria, ni en Babilonia, ni en Asiria, ni en los Hititas, ni en Persia, ni en la India…la circuncisión significó algo.
Por primera vez fue practicada por Abrahán, según narra el Antiguo Testamento (Génesis17, 1-14)

“Tenía Abrahán noventa y nueve años cuando se le apareció Yahvé y le dijo….un pacto contigo…padre de muchos pueblos…y éste es el pacto que has de observar tú y tu descendencia después de ti: “circuncidad todo varón; circuncidaréis la carne de vuestro prepucio y esa será la señal del pacto entre Mí y vosotros. A los ocho días de nacido todo varón será circuncidado en vuestras generaciones…también vuestros siervos, tanto los criados en casa como los comprados…llevaréis en vuestra carne la señal de mi pacto por siempre; y el incircunciso que no circuncidare la carne de su prepucio será borrado de su pueblo; rompió mi pacto”.

Por lo que uno se pregunta (yo) si lo que Yahvé se proponía era facilitar el coito masculino para incrementar la población, porque si el glande no queda al descubierto mal puede llevarse a la práctica el coito.

Y uno se pregunta (yo) si no será la ablación del clítoris una “cisión” (sin “circun”) femenina, y ya no para no sentir placer en el coito (que también) sino para mejor facilitar la penetración y, también, para que el niño al nacer no roce su cabeza con ese micropene o pene atrofiado que es el clítoris de la parturienta.

La circuncisión, desde ese momento, se convirtió en un rito religioso de la mayor importancia para los hebreos como signo de reconocimiento de las tribus de Israel no era de origen israelita, y no se conoce el verdadero origen aunque, según Herodoto, el padre de la Historia, Egipto lo habría aprendido de los semitas.
Lo cierto es que en Egipto se conocía (y se practicaba) la circuncisión hacia el 2.500 a.C. según muestra un bajorrelieve datado en 2.420 en el que se representa la circuncisión de dos púberes con cuchillos de sílex groseramente tallados.
Encima del muchacho de la derecha aparece la inscripción: “te haré bien” que puede interpretarse de muchísimas formas, desde poder ejecutar el coito hasta evitar la inflamación del glande (la “balanitis”: “inflamación del glande, el prepucio y el surco balanoprepucial), oculto bajo el prepucio, que podía ser (esta fimosis) innata y hereditaria y la secreción de las glándulas del glande o esmegma se acumula y por la acción de los microbios…
(Lo que hoy cualquier madre, desde pequeñitos, en el baño, poco a poco y ayudado por pomadas va echándole hacia atrás el prepucio y despegándoselo, aunque si no se consiguiera habría que recurrir al cirujano para cortar la corona y liberar el glande)

Aunque se practique de manera ritual en partes de África, América del sur y Oceanía, sólo entre los hebreos fue prescrita de la manera que siempre es aplicada por ellos: “al octavo día después del nacimiento”
Fue lo que hizo María con Jesús

(Yo, proveniente del mundo rural y con pocas lecturas, recuerdo cuando le pregunté al Padre Espiritual, ya en el Seminario, qué era la fimosis a lo que me contestó que consistía en cortar un poco de carne del muslo, por lo que me obsesioné tanto de esa barbaridad que tuve que averiguarlo por mi cuenta).

En el Génesis, en dos lugares distintos, dice: “Era Abrahán, ya viejo, muy entrado en años…..y le dijo al más antiguo de los siervos de su casa: “Pon, te ruego, tu mano bajo mi muslo…” y cuando llamó a su hijo José y le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo…  y no me sepultes en Egipto”

¿Qué significa eso?
Quiere decir “tocar los testículos” porque este tocamiento era el signo que hacía el juramento infrangible, por el contacto con las partes vitales.

En castellano usamos el término “cojones” y “huevos” en muchísimas expresiones.

Y es que “testículo” viene del latín “testis = “testigo”, es decir, quien juraba por su fertilidad.

En el período de los Patriarcas todavía estaban en uso otras prácticas sumerias y babilónicas, como la poligamia, el concubinato y la procreación de los amos con sus esclavas.

“A los hijos de las concubinas (Abrahán) les hizo donaciones…”

Esaú (hijo de Isaac y nieto de Abrahán) tomó dos mujeres hititas, una hija de Ismael y varias concubinas.
Jacob (el otro hijo de Isaac y nieto de Abrahán) tenía por mujeres a las dos hijas de Labán (su tío materno) Lía y Raquel.

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