viernes, 13 de enero de 2017

ACOMPAÑANDO A J.L. SAMPEDRO (23-1) LA LIBERTAD

“Creo fundamentalmente que el hombre es libre. Pero esa libertad está condicionada por los genes y por las circunstancias en que nace.
Esas dos coordenadas, la natural y la cultural, son las condicionantes de la libertad humana, y en cierto modo tienden a prefigurar, en alguna medida, la tendencia vital de cada persona.
Pero dentro de esas dos coordenadas que condicionan negativamente, excluyendo lo que no se puede ser, creo que el hombre tiene una libertad profunda. Una libertad que consiste, no tanto en poder conseguir en cada momento lo que quiere, sino en perseguir en cada momento lo que él cree que es su camino, lo consiga o no, y en dar sentido a todo aquello que le sucede”



“Cuando se habla de libertad siempre hay que preguntarse: ¿Libertad para quién?. Porque la libertad no es lo mismo para unos que para otros. En manos del poderoso, la libertad sirve para hacer lo que le dé la gana con los demás. Mientras que para el pobre desgraciado la libertad consiste simplemente en que le dejen vivir su propia vida sin reventar a nadie. Es la gran diferencia”.


La cumbre, el culmen, de la libertad de un pobre –repite muchas veces Sampedro- es la del jornalero andaluz que desafía al señorito que quiere comprarle la única riqueza que, como ciudadano, tiene, su voto: “en mi hambre mando yo”.

¿Y la libertad del rico?.

Lo expone contando una anécdota:

“…el banquero Morgan llamó un día a su director de gabinete jurídico y le explicó que quería hacer una operación para quedarse con otro banco, por las buenas o por las malas, y que quería saber qué tenía que hacer.
El abogado estudió cuidadosamente la cuestión y regresó para decirle que las leyes impedían realizar esa operación.
Morgan le respondió: “oiga, yo no le pago a Ud. para que me diga “lo que” puedo o no hacer, le pago a Ud. para que me diga “cómo” puedo hacer lo que quiero hacer”.
¿Se dan cuenta de lo que era la libertad para el señor Morgan?

El señor Morgan no sabe que sin leyes a las que obedecer él no sólo no podía ser libre, es que no podría ni ser siquiera.

“No hay libertad sin normas”

No se puede nadar fuera del río.

La metáfora que pone es realmente significativa.

“La libertad es como la cometa. La cometa vuela porque está atada. Fíjate bien. Si tú coges una cometa y la tiras al aire, sin más, no vuela. En cambio si está atada la cuerda permite la resistencia contra el viento y la cometa vuela. Vuela porque está atada. ¿Entiendes lo que quiero decir? Y la cola de la cometa tiene mucha importancia, de la cola depende muchísimo la posibilidad de vuelo, de equilibrio”.



“El comienzo de un cambio profundo lo revela, más que nada, la consiga lapidaria de la Revolución Francesa: el famoso grito de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Sus tres términos se refuerzan mutuamente. La Igualdad facilita la convivencia en Fraternidad de todos los humanos y, a su vez, la Libertad, que se apoya en los otros dos términos. La libertad, en efecto, está condicionada por la libertad de los demás, lo cual obliga a ejercerla con responsabilidad (…) la Libertad necesita desplegarse con Responsabilidad para utilizarla dignamente”

Todos sabemos e identificamos si alguien nos informa de la estatua de la Libertad.


Viktor Frankl,  fallecido en 1997, fue un neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau.
Fue el fundador de la “logoterapia, considerada la Tercera Escuela Vienesa de Psicología,  después el psicoanálisis de Sigmund Freud y de la psicología individual de Alfred Adler.     

Fue a partir de esa experiencia en los campos de concentración cuando escribió el libro “El hombre en busca de sentido

Viktor Frankl sostiene que el hombre es un ser libre, cuya motivación primaria no es el instinto de placer (Freud), ni el afán de poder (Adler), sino la voluntad de encontrar un sentido a la vida. Porque un compromiso noble o un ideal sano son capaces de orientar toda la existencia; en cambio, mirarse a uno  mismo neurotiza.

Por eso Frankl solía decir a sus oyentes estadounidenses que la Estatua de la Libertad, en la costa oriental, necesitaba un complemento: una Estatua de la Responsabilidad en la costa oeste."

Libertad y Responsabilidad. ¿Compañeras irreconciliables? Para la mente actual parecen contradictorias y, sin embargo, están íntimamente unidas. No puede haber libertad sin responsabilidad.
No castigamos a un árbol porque no se quitó del camino cuando nos fuimos a estrellar contra él. El árbol no tiene ninguna responsabilidad porque no es libre.
Ser responsable significa responder, rendir cuentas de nuestras acciones a alguien con quien estamos comprometidos: Nuestra conciencia.
Asumir las consecuencias de nuestras acciones.

¿Por qué querer disfrutar los beneficios de la libertad sin tener qué cargar responsablemente de las consecuencias?

 Octavio Paz escribió. "Sin libertad, la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es una quimera".

Si optamos por la libertad, asumimos todas sus ventajas y sus riesgos. El concepto moderno de libertad nos señala que ésta no puede ser ilimitada, incondicional. porque es una fuerza tremenda que requiere ser encauzada: a mayor libertad, mayor responsabilidad. 





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