lunes, 23 de mayo de 2011

ANÉCDOTA

Todos hemos oído de la generación del 98 y de la del 27. Pero no tantos saben que existió la generación del 14, formada por un grupo de intelectuales, encabezados por Ortega y Gasset y que la formaban, también, Madariaga, Azaña, Fernando de los Ríos, Américo Castro, Gabriel Miró, Marañón, Perez de Ayala, Gómez de la Serna y Luis Araquistain.
Fundaron, en 1.913, la Liga de Educación Política Española, de la que surgirían el semanario España y, posteriormente, el diario El Sol.

Madariaga era un polifacético. Diplomático, escritor, historiador,…Un capital humano.
Ortega y Gasset es más conocido (al menos para mí) desde mi profesión y vocación de filósofo.
Los dos eran dos temperamentos fuertes.

“Cuentan” que Salvador de Madariaga y Ortega y Gasset tuvieron “cierto desencuentro dialéctico en algún tema de gran calado” (no he podido averiguar cuál sería).

Madariaga debió utilizar como argumento a su favor, y en el que apoyarlo, que sabía cinco idiomas.
Cuando Ortega supo de la respuesta de Madariaga respondió, brevemente: “eso quiere decir que Don Salvador es tonto en cinco idiomas”.

Debería haber respondido: “las tonterías, de quien sabe cinco idiomas, es que puede expresarlas en cinco idiomas”. Pero eso no lleva a que uno no pueda decir más y mayores tonterías en un solo idioma.

Denominar “tonto” a una persona, es un descalificativo moral, que nada tiene que ver con la fuerza de un razonamiento.

Descalificar y tener o no tener razón moran en ámbitos distintos.

Yo soy orteguiano, por eso me extraña que esa anécdota fuera realidad.

Yo no soy como aquel fanático orteguiano que, al saber de la anécdota, osadamente, respondió: “Seis medallas debería haberle entregado Ortega: cinco por tonto, una en cada idioma, y la otra por si se le pierde alguna”.

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