martes, 30 de junio de 2015

JESÚS DE NAZARET (17): ¿MAGO? ¿PROFETA? ¿EXORCISTA?



Los milagros más fuertes (caminar sobre las aguas, la multiplicación de los panes y los peces, convertir el agua en vino y, sobre todo, resucitar a los muertos siempre estuvieron en contra de la Iglesia, que no sabía cómo responder.
¿Habría sido inventado, en el siglo I, por los evangelistas todo el catálogo de milagros, para demostrar a los paganos el poder de Jesús?

Es lo que se opinaba en la Ilustración. Inventados con fines apologéticos.
Si toda religión, para ser inventada, necesita de una serie de milagros, el cristianismo no iba a ser menos, además, sus milagros superaban a los de otros magos y curadores de su tiempo, que era más que ellos, muy superior a ellos, que poseía poderes divinos.

Bultman, nada sospechoso de heterodoxo, afirma que Marcos, en el primer evangelio, es el que más milagros pone en el haber de Jesús, y Marcos era un helenizado que había seguido los cánones de la mitología al escribir su evangelio.
Y es también curioso –añade Bultman- que la famosa fuente Q, que se considera muy antigua, casi ignore los milagros de Jesús.

Otros consideran a Jesús un mago y un verdadero exorcista que los rabinos judíos consideraban poseído por el demonio, en nombre del cual, realizaba sus prodigios y que sólo más tarde, cuando se escribieron los evangelios, se presentó a Jesús como un personaje divino.

Es probable, o casi seguro, que en los evangelios haya episodios concretos inventados, o retocados en clave apologética pero es evidente que Jesús hacía milagros, es decir, hacía actos o prodigios que los demás mortales no eran capaces de realizar, como curar a un leproso, liberar a un endemoniado de sus fantasmas, resucitar a un muerto o hacer caminar a un paralítico.

Si lo seguían allá donde fuera y los que le seguían eran los parias de la sociedad (los pobres, los marginados,…) es porque hacía prodigios, más que por sus palabras.

Son más de 200 los episodios en los que aparece Jesús, en su breve vida pública, realizando algo prodigioso.

Es más si prescindimos de los milagros poco nos queda de la vida de Jesús, porque como sólo conocemos su vida pública…y en ésta aparece como mago y exorcista…
Los milagros eran como el sello, como la firma que demostraba la autenticidad de sus palabras.
Los milagros hacían creíble su nueva doctrina, rompiendo con todo lo anterior, además de que aliviaba el dolor de los que recibían el milagro.

Hacía prodigios pero ¿era un mago como tantos otros o era un hombre con poderes terapéuticos especiales o un hombre tan poderosamente religioso que era capaz de curar a las personas y de arrojar los demonios?

Es posible que Jesús, en algún momento desde los 12 años hasta su vida pública hubiera estado en Egipto y conocido la magia egipcia.
Pero ocurrió que, cuando la Iglesia se acercó al poder, y viceversa, con Constantino, los obispos recibieron órdenes de Roma de quemar todos los escritos llamados “heréticos”, que no eran sino los que no coincidían con las fuentes oficiales.
Desaparecieron así, para siempre, cientos de escritos sobre Jesús y sus actividades que habrían podido orientarnos sobre la naturaleza de los milagros y las influencias que pudo tener de la cultura de su tiempo en sus artes mágicas.

Porque fueron las curaciones las que hicieron famoso a Jesús, más que sus palabras fueron sus hechos prodigiosos.
Hay quien afirma que esos prodigios fueron los que acabarían con él en la cruz, debido a la cantidad de pobres, enfermos, necesitados,.., que le seguían, convencidos de que era el nuevo Mesías, a causa de los prodigios que realizaba y que eso fue lo que le dio miedo a las autoridades romanas, en un momento en el que había revueltas de tipo nacionalista por todas partes contra la ocupación, por parte de Roma, del territorio de Palestina.

Quienes no aceptan la existencia de milagros los interpretan como curaciones de un gran terapeuta.
Eso habría sido Jesús, no hijo de Dios, sino un gran terapeuta que hacía prodigios.

Desde que se supo que ciertas enfermedades como la parálisis, la sordera, la ceguera, la mudez,…podían ser producidas por la histeria y que podían curarse de repente, desaparecer, al desaparecer la histeria, su causa, los pretendidos milagros se quedaban en curaciones naturales gracias a la fe que él infundía en los enfermos y que, en aquel tiempo, al no conocerse nada sobre la histeria, la gente interpretaba las curaciones como verdaderos milagros.

¿Por qué dice Marcos que Jesús no conseguía hacer milagros en Nazaret, en su pueblo natal, en el que lo conocían y, por eso, no creían en él, sino que lo consideraban un loco o lunático?
¿No sería que, precisamente por eso, porque no creían en él, no conseguía curarles ya que, según la teoría de la histeria para que un enfermo psíquico pueda curarse necesita tener fe en el terapeuta?


¿Qué son las curaciones de Lourdes y/o de Fátima, o de tantos santos y vírgenes de advocación varia sino la fuerza de la fe de los peregrinos, que es la que hace que los paralíticos anden y los ciegos vean?

Sus milagros, en un primer momento sorprendían, suscitaban admiración, y hasta miedo.
Al ser considerado uno de los grandes magos, cuando fue detenido, torturado y crucificado, la gente, decepcionada, lo abandonó pensando que no era capaz de defenderse contra la muerte, precisamente él, que había resucitado a los muertos.
Esperaban que cual Hudini, el escapista, hubiera, también él, podido escaparse de su propia muerte. Pero, al final, dio la impresión de haber perdido todos sus poderes.

Las gentes de entonces sabían y estaban acostumbrados a ver a profetas que habían hecho/hacían milagros y que los magos eran famosos, sobre todo en Samaria, que no profesaba la religión judaica.
Pero ocurría que Jesús, no pertenecía a la clase sacerdotal, ni al linaje de los profetas y, además, sus orígenes eran de gente humilde y no digamos de su lugar de nacimiento (“¿puede salir algo bueno de Nazaret”?)
Si de este hombre nada se sabía hasta que apareció en la vida pública ¿podía ser un elegido de Dios o, más bien un poseso endemoniado o un enfermo lunático?

En los apócrifos se manifiesta que Jesús estuvo en Egipto, como trabajador y que allí pudo aprender las artes mágicas.
Incluso Mateo también lo insinúa.
¿Cómo es posible que nada se supiera de él, durante tantos años?

La verdad es que antes de que los romanos conquistaran Palestina, ésta había estado gobernada, últimamente por los griegos y su cultura, así como la misma romana admitían un universo poblado de criaturas sobrenaturales, como ángeles, demonios, espíritus llegados de ultratumba,…

Una de las prácticas de la magia clásica fueron las maldiciones como conjuros.
Si un padre mal-decía a un hijo se cumplía la mal-dición. La palabra causaba la obra, el efecto.

En el Talmud, a Jesús se le acusa de haber ejercido la hechicería y en el evangelio se le llama “agente del mal”, término que significa “mago” en el Código de Derecho Romano.
Los primeros cristianos eran acusados por sus enemigos y acusadores de ejercer las artes de la magia.
Detengámonos, por un momento, en el “misterio de la eucaristía”: Un sacerdote que, ante un trozo de pan ácimo y un poco de vino puro, dice unas palabras “mágicas” (“éste es mi cuerpo…..ésta es mi sangre….”) y, ¡zas¡ quedan convertidos en el “cuerpo” y en la “sangre” de Cristo. Eso sí manteniendo los mismos “accidentes” aristotélicos (sabe, huele, se ve,…igual antes que después, pero antes era… y después es…..) Como por arte de magia, porque ha cambiado “la sustancia”, lo que realmente es, antes “era pan” ahora “es cuerpo de Cristo”

¿No es eso una magia, además antropofágica, ejercitada por los cristianos en la clandestinidad de la oscuridad de las catacumbas?.

Cuando Jesús cura a la hija de Jairo pronuncia unas palabras raras: “talita koum”, que parece ser una fórmula mágica semejante a las usadas por los egipcios, según consta en los papiros mágicos egipcios.
Esas palabras las traduce Marcos como “muchacha, levántate”, pero durante mucho tiempo esa frase circulaba como una fórmula mágicas que nadie sabía lo que significaba.

¿Qué significa “abracadabra pata de cabra”?

Al igual que los grandes magos y chamanes Jesús se retiró 40 días al desierto, para prepararse para su vida pública de hacedor de prodigios.
Lo que el demonio, entonces, le propone a Jesús no era otra cosa que cosas típicas de los magos, como volar por las nubes (“tírate desde…”) o convertir las piedras en pan.
Dicen los evangelios que Jesús no cayó en las tentaciones del demonio, que le proponía hacer milagros propios de los magos, precisamente para rechazar la idea de que Jesús fuera un mago más, como los de su tiempo.

No existe un solo de los milagros realizados por Jesús que no se atribuyera ya a los magos de entonces, desde calmar una tempestad hasta resucitar a un muerto o predecir el futuro.
Y como siempre, antes y ahora, es necesaria la necesidad de la fe en el mago o la de pedir la gracia a los dioses: “Pedid y se os dará” (así, también aparece en los papiros mágicos griegos).
También, hoy, a los niños el mago de turno hace algo por el estilo.

La escena de poner saliva mezclada con polvo y hacer un poco de barro y untárselo a los ojos al ciego que recupera la vista es típica de los rituales de magia.

También se dice en los evangelios que Jesús “pertenecía a la orden de Melquisedec”, lo que confirmaría que había sido iniciado, pues Melquisedec fue una figura importante de las doctrinas clave de la antigüedad.
Ese “según la orden” demostraría que Jesús pertenecía a un grupo iniciático y que habría sido elegido para perpetuar aquellas enseñanzas.

JESÚS Y LOS MAGOS.

La Iglesia siempre marcó una diferencia entre la actitud de Jesús, al hacer los milagros y la de los magos de la antigüedad.
Jesús los hacía de manera altruista y sólo para el bien de los demás, nunca pidiendo dinero por ello, mientras los magos los hacían por propio interés y para enriquecerse.

Las curaciones y los exorcismos estaban siempre relacionados con el perdón de los pecados, ya que, en aquel tiempo, en la religión judía, las enfermedades o las posesiones diabólicas solían verse como consecuencia de los pecados cometidos, por uno mismo o por sus antecesores.

La magia, sin embargo, muchas veces, y a petición de alguien. Lo que intenta es provocar el mal en otra persona.

Definamos estos conceptos:

1.- “Medicina”, es un método de diagnosis de los males del hombre y una prescripción de los mismos basada en la combinación de una teoría y la observación del cuerpo humano, de sus funciones y sus disfunciones”
(Observemos y describamos qué hace el médico cuando acudimos a él por algo: observa ese algo que hay, lo compara con lo que debería haber, así diagnostica lo que es y, según sus conocimientos, prescribe un tratamiento para normalizar lo anómalo). Esa prescripción puede ser tanto médica como quirúrgica.

2.- “Milagro”: el milagro implica postular  que la curación puede llevarse a cabo apelando a los dioses, mediante su intervención, ya sea directamente o a través de un agente intermediario”
(Pensemos, observemos lo que hacemos cuando vamos a pedirle a Dios, a la Virgen o Santa Rita que nos conceda un favor, desde que nos ocurra algo bueno (que mi hijo encuentre trabajo, que el embarazo vaya bien y el niño también, que no llueva el día de la feria, que llueva porque la cosecha peligra…)

3.- “Magia”, es una técnica, gracias a la cual, por medio de la palabra o del gesto se consigue un determinado fin, que puede suponer la solución de los problemas de la persona que recurre a ella o el daño del enemigo causante del problema”.

Es decir:
Si la técnica es eficaz y consigue superar esa fuerza hostil, “la acción es mágica”
Si se considera, en cambio, que es fruto de la intervención de un dios o una diosa o un santo… “esa acción es milagrosa o un milagro”)
Si se la ve como un medio que facilita las funciones naturales del cuerpo, se llamará “medicina”.

Los antropólogos modernos suelen rechazar la vieja dicotomía entre magia y religión por lo que afirman: “la magia y la religión se hallan tan estrechamente unidas que resulta prácticamente imposible considerarlas dos categorías socio-culturalmente distintas”.

Es verdad que hay aspectos malignos, inhumanos, patológicos y dañinos en la magia, pero también los hay en la religión.

Pero solemos afirmar que lo que nosotros practicamos es la religión y que lo que practican los otros es magia. Y uno no sabe (al menos yo) si es que todo es porque social y culturalmente se considera sancionado como oficial y correcto o como lo que no es oficial y se considera incorrecto. Todo dependería de la confirmación o no política, social, cultural.

No se puede reducir la magia verdadera a una simple trampa o juegos de prestidigitación.
En todos los tiempos la magia, la blanca y la negra, la positiva y la negativa,…fue siempre una cosa muy seria y misteriosa y que probablemente aún no ha sido examinada a fondo, por los prejuicios que existen sobre ella por parte del mundo racionalista.

Y no hay más que ver a las jóvenes, sobre todo negras, obligadas a la prostitución y que están amenazadas por el vudú y que su familia puede morir si no hace lo que el chulo-mago correspondiente le ordena.
Están en el fango social porque creen que ocurriría lo peor.
¿Ocurriría?

Digamos que entre los milagros y la magia la diferencia es más social y política que práctica.
En la antigüedad, si un individuo hacia ciertos prodigios y sus seguidores los consideraban milagros, lo aclamaban como un ser divino.
E inmediatamente, o al mismo tiempo, sus detractores dirían que era un mago poseído por el demonio.
Lo que le ocurría a Jesús.

No sería nada extraño que Jesús fuera un hombre fuertemente sensible con una gran capacidad de seducción y de convicción, dotado de poderes psíquicos excepcionales que él aprovechaba para aliviar el dolor y para convencer a los hombres de que la fe puede hacer milagros.

No sabemos si fue él o se lo atribuyeron a él cuando decía que no era él quien hacía los milagros sino el Padre y que ningún milagro era posible sin la fe en Dios..

Aunque algunos milagros eran benéficos o beneficiosos, otros parecen gratuitos o espectaculares, como el de caminar sobre las aguas, calmar las tempestades, ascender a los cielos.
¿Podían ser éstos, los gratuitos, los milagros inventados por los evangelistas mientras los otros, los verdaderos, los benéficos, habrían sido realizados con su fuerza curativa y de exorcista?.

Jesús, como mago y taumaturgo, tuvo que ser problemático, tanto para sus seguidores como para sus adversarios.

¿Y el milagro de la resurrección de los muertos?. Nadie, nunca, jamás, lo ha hecho (ni santos, ni mártires, ni vírgenes, ni papas…)


Es lo que hace pensar que, quizá, esos milagros fueron introducidos por la Iglesia primitiva para demostrar ante los paganos el carácter divino de Jesús quien, sin embargo, nunca dijo de sí mismo que fuera Dios.

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