miércoles, 19 de diciembre de 2018

RAZÓN Y PASIÓN EN LA ÉTICA (1)


“Y la sacerdotisa habló nuevamente  y dijo: “Háblanos de la Razón y de la Pasión”.

Y él contestó, diciendo:
        
“Vuestra alma es, a menudo, como un campo de batalla, en el que vuestra Razón y vuestro Juicio dirimen una guerra contra vuestra Pasión y vuestros Apetitos”.
Desearía ser el pacificador de vuestra alma, poder transformar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y armonía. Pero ¿cómo hacerlo, a menos que vosotros mismos seáis asimismo los pacificadores, es decir, los amantes de vuestros elementos?
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Vuestra Razón y Vuestra Pasión son el timón y las velas de vuestra alma marinera.
Si vuestras velas o vuestro timón se rompieran, solamente podríais dar bandazos y ser arrastrados por el mar, o, en todo caso,  permanecer a la deriva en medio del océano.
Pues la Razón, cuando gobierna sola, es una fuerza que ata; y la Pasión, desgobernada, es una llama que arde hasta su propia destrucción.
Permitid, por tanto, que  vuestra alma exalte vuestra Razón conduciéndola a la cima de la pasión y, así, pueda cantar.
Y permitidla dirigir vuestra Pasión con Razón, de manera que pueda vivir gracias a su propia resurrección cotidiana, y, como el ave Fénix, surgir de sus propias cenizas.
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Desearía que cuidaseis vuestro Juicio y vuestros Apetitos, como lo haríais con dos personas queridas en vuestro hogar. Seguramente no honraríais a una persona más que a la otra; porque, quien atiende preferentemente a una sola, perderá el amor y la confianza de ambas.
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Cuando en las colinas os sentáis bajo la sombra fresca de los blancos álamos, compartiendo la paz y la tranquilidad de las campiñas lejanas y de las praderas, permitid, entonces, que vuestro corazón exclame en silencio: “Dios se apoya en la Razón”.

Y cuando arribe la tormenta, y el poderoso aire agite el bosque entero, y el trueno y el relámpago proclamen la majestad del cielo, dejad, entonces, que vuestro corazón diga, con temor: “Dios se mueve en la Pasión”.
Y como vosotros sois un hálito en la esfera de Dios y una en su bosque, también vosotros os apoyáis en la Razón y os movéis en la Pasión”.

                                      El Profeta. Gibrán Kalhil Gibrán.
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