sábado, 31 de marzo de 2012
NIETZSCHE. LA VOLUNTAD DE PODER (15)
¿A qué insensatos (locos, descerebrados), a qué mentecatos (necios, tontos, faltos de entendimiento) se les ocurrió la idea de interpretar y afirmar que la “voluntad de poder” era el deseo, el ansia, la determinación,…de mandar, de dominar, de someter, de dirigir, de esclavizar,….?
La “voluntad de poder” (tan esencial en el pensamiento de Nietzsche) no es lo que los corifeos nazis entendían, mirando a Hitler, como la voluntad de mandar, de ser un político poderoso, de dominar el mundo, de someterlo.
No es la voluntad de conquista, de búsqueda de riqueza o de autoridad.
No es la voluntad de tomar y ejercer el poder, sino “no querer sentirse debilitado, tener dominio sobre sí mismo, no conformarse con “ser”, sino aspirar a “ser más”, a “superarse”.
La voluntad de poder no es:
1.- La facultad psicológica de decidir si sí o si no, si esto o si lo otro, si se decide tras intervenir, previamente, el entendimiento o no.
2.- Ni es, simplemente, la voluntad de vivir (aunque también).
3.- Ni es la voluntad de obedecer o de someterse.
4.- Ni es la voluntad de verdad de los pensadores teóricos.
En todo ellos está la “voluntad de poder”, pero no se reduce a ninguna de ellas.
Para entender qué es la “voluntad de poder” hay que acercarse al concepto de “fuerza”.
Es “la fuerza primordial que busca, intenta, empuja, persigue,… en primer lugar, “mantenerse en el ser”, no dejar de ser.
Pero, en segundo lugar, es “no contentarse con ser “eso y así”, sino “ser más”,
Es un “ímpetu” o “impulso” que va más allá siempre, que no se detiene nunca, y siempre hace referencia a lo vital, a lo orgánico, a lo biológico.
No es “adaptación” (que también, para no dejar de ser), sino, sobre todo, “acción”, “dinámica”.
“Actuar” y “reaccionar” son expresiones de la fuerza.
Cuando las “fuerzas reactivas” triunfan sobre las “fuerzas activas” entramos en el “nihilismo”.
La “voluntad de poder”, pues, nada tiene que ver con el “querer, consciente, del hombre de imponer su voluntad, triunfante”.
La Razón misma es una manifestación de la vida, que ha llegado, en su dinámica, hasta ahí.
Es en su madurez cuando a la “vida” la llama Nietzsche “voluntad de poder” = “la energía creadora de todos los seres”.
Toda la realidad está transida de, es fuerza que se despliega.
La “voluntad de poder” es “la voluntad constante de SUPERACIÓN” en la naturaleza entera, y también en el hombre, como voluntad creadora de valores.
Todo ser, vivo o muerto, orgánico o inorgánico, está traspasado por la “voluntad de poder”, y tiende y lucha, desde la piedra al árbol, desde el perro al hombre, no sólo de “sobre-vivir”, de “sobre-existir”, de seguir “siendo” sino, sobre todo, de no pararse, de ser más, de superarse.
Naturalmente, también los hombres, casi siempre de manera inconsciente, huimos y comemos, respiramos y descansamos, perseguimos,…no sólo para seguir vivos, sino que, también, concebimos algún bien y nos decidimos a conseguirlo, para “no perecer y vivir más y mejor”
La voluntad humana, como facultad psicológica, (ese “lejano eco de un combate ya disputado en lo profundo”) es “una” (ni la única ni la más importante) manifestación de la “voluntad de poder”
¿Qué es la evolución sino una manifestación de la “voluntad de poder”, que hace surgir la “vida” de la “no vida”, la “vida pluricelular” de la “monocelular”, la “vida humana” de la “vida animal”, y que desde el “hombre” debe impulsarlo hasta el “superhombre”, nivel superior al hombre mismo?.
¿Qué es la misma Razón, como arma o medio, sino “otra” manifestación más de la “voluntad de poder”?
Porque, si razonamos, razonamos “para algo”, para “no perecer” y para “progresar”.
La Razón está al servicio de la Vida = la Realidad Primordial”
Razonamos para detectar lo malo (y, así, poder rehuirlo) y para detectar lo bueno, y lo mejor, para apropiárnoslo.
El mundo, la realidad, es un caos, multiplicidad, diferencia, variación, muerte,… y, si utilizamos la Razón, es para ordenarlo, conocerlo y, sobre todo, dominarlo.
No Vivimos (fin) para Razonar (medio), sino que Razonamos para Vivir.
La Razón es el arma que utiliza el hombre para dominar la irracionalidad de la realidad, para unificar la multiplicidad y las diferencias (“el hombre”, cuando lo que. realmente, existen son los hombres concretos, diferentes,….).
¿Cuál es la meta de esa “voluntad de poder” que anida en el fondo de todos los seres?. ¿Existe esa meta?
¿Tiene/tuvo la evolución una “meta a la que llegar”, un “objetivo a conseguir”?.
¿Tenía que llegar desde la materia inorgánica hasta el hombre?.
¿No es el hombre un acontecimiento fortuito, que ocurrió, pero que, igualmente, podría no haber ocurrido?.
¿Existimos y somos así, por azar o por alguna mano divina que dirigía el proceso?.
¿Podríamos no haber sido o haber sido de otra manera?
De la lucha entre las “fuerzas reactivas y activas” salió lo que salió, esto, pero podría no haber salido, o haber salido de otra manera.
“El mundo es un monstruo de fuerzas, sin principio ni fin, una magnitud fija de fuerza que ni crece ni disminuye, únicamente se transforma. Destruyéndose y construyéndose constantemente, transformándose, sin meta, a no ser que exista una meta en la felicidad del círculo”.
jueves, 29 de marzo de 2012
NIETZSCHE: VERDAD, FE, VIDA Y FELICIDAD (14)
“Las verdades del hombre sólo son “errores vitalmente útiles””.
“El arte es una bella mentira”.
El Arte es Belleza, no Verdad. No es de extrañar que Platón ubicase a todos los artistas en el infierno.
Una de las causas de sus ataques al Cristianismo es porque éste pretende enaltecer el valor de la “fe” como garantía de la verdad de las propias creencias. Menospreciando, así, a la razón, como instrumento insustituible en la búsqueda de la verdad.
¡Como si lo “creído” pudiera ser afirmado como “verdadero”¡
Las “creencias” de un creyente pueden ser falsadas por el conocimiento racional, por la ciencia.
Las “creencias” nunca podrán ser verificadas. Dejarían de ser creencias en el mismo momento en que se supiera que eran verdaderas. Serían, ya, conocimientos, saberes.
Pero no es que Nietzsche fuera el primero en tal posicionamiento, aunque sí ha sido el más radical y el que ha llegado hasta el final, pero ya en el XVIII era la postura normal de muchos ilustrados.
No niegan la “creencia”, lo que le niegan es el “estatuto científico de verdad”.
Quien cree, es “verdad” que cree, y su creencia es verdadera. Otra cosa muy distinta es que sea “verdad” lo creído en esa creencia.
Uno de mis filósofos al que sigo es José Antonio Marina.
Afirma que es un error creer que el objetivo de la inteligencia es conocer la verdad. A lo que tiende la inteligencia es a la felicidad.
Pensamos para ser felices, no para ser conocedores de la verdad, no para saber (aunque para muchos la felicidad sea saber).
Dice Nietzsche: “¿Quieres paz espiritual y felicidad?. Cree. ¿Quieres ser un apóstol de la verdad?. Entonces busca”.
El amor a la verdad hace que uno ponga siempre en duda, que continuamente se cuestione las verdades que hasta ahora mantenía.
“El conocimiento se ha transformado, para nosotros, en una pasión, que no retrocede ante ningún sacrificio”
De ahí su rebeldía ante la aceptación de cualquier doctrina “consoladora” que pudiera llenar su soledad y su necesidad de alcanzar un oasis ilusorio liberador en el que refugiarse.
“Veraz llamo yo al hombre que se retira al desierto sin dioses”, porque “donde hay un oasis allí hay, también, imágenes de ídolos”.
Proclamaba necesitar el desierto (no el oasis) de la soledad para poder pensar sin prejuicios y sin influencias externas.
Y, desde esa soledad, verá al Cristianismo como ese “error fatal” en el que se ha sustentado la civilización occidental, lo que conducirá a la humanidad (cuando sea consciente de ello) a la crisis más radical sobre el valor de la vida.
La fe es un “consuelo”, pero no es un camino alternativo, incluso más perfecto y valioso, para acceder a la verdad.
“Las convicciones (las creencias) son enemigas de la verdad y más poderosas que las mentiras”.
Toda creencia es subjetiva. Y toda subjetividad es falible, por lo tanto, debemos someter, continuamente, a crítica intelectual, a revisión constante, hasta las más profundas y vitales convicciones.
“¿Estamos obligados a ser fieles a nuestros errores”?.
Porque hay creencias falsables.
Cuando los creyentes apoyan su fe en la sangre derramada por los mártires cristianos, dando, incluso, su vida por su creencia, Nietzsche es muy tajante: “La sangre es el peor testigo de la verdad”
(Postura, por otra parte, total y absolutamente contraria a la de Unamuno).
Sólo los débiles, si lo necesitan, creerán que su fe es verdadera.
Califica al pensador Pascal como “suicida intelectual” (¿conocen su apuesta sobre “lo rentable que es creer en Dios?).
Es lo opuesto a un “espíritu libre”, el que posee una disposición intelectual permanente a abandonar una convicción en cuanto se le muestre o demuestre que es falsa.
Ser conscientes de creer es ser conscientes de no saber.
“El hambre no prueba que “haya” un alimento para satisfacerla.
Presentir algo no es saber que ese algo existe; sólo que es posible, en cuanto que lo deseo o lo temo.
Pero “desear” que algo sea así no es saber que ese algo “es” así.
La fe está en conexión con los deseos, con los temores, con la necesidad de felicidad,… Nada que ver con el conocimiento, con la Verdad.
“Si la fe no diese la felicidad, no habría fe; por consiguiente, ¡cuán poco valor de verdad debe de tener”.
miércoles, 28 de marzo de 2012
EL CRISTIANISMO Y NIETZSCHE.(13)
Pocos pensadores han insultado y vejado tanto, y tan intensamente, al Cristianismo, como Nietzsche.
Igual que hay que distinguir entre “creencia-1” y “creencia-2”, hay que distinguir entre “Cristianismo auténtico” (el Cristianismo de Jesús, el Cristo) y “Cristianismo oficial” (el Cristianismo posterior, el de la Iglesia).
“Hemos evolucionado más allá del Cristianismo, no porque hayamos vivido demasiado alejados de él, sino por haber vivido demasiado cercanos a él….”.
Igual que un matemático no dedica una semana a explicar a los alumnos que el triángulo tiene tres ángulos y que dos más dos son cuatro, Nietzsche ve tan evidente la muerte de Dios que, casi, ni se detiene a dar argumentos de ello.
Apostar por la vida es, ya, negar a Dios. Y Nietzsche es un vitalista.
Pero ¿por qué van a ser desgraciados y serán condenados al fuego eterno los que ríen aquí abajo, en esta vida? – se pregunta Nietzsche.
¿Quién ha podido decir eso?.
Dios.
Que nos anunció “el llanto y el crujir de dientes”, que hay que vivir “desviviéndose”, muriendo, penando, llorando, padeciendo…considerando la vida como el “valle de lágrimas”, como un examen a aprobar, como una prueba a superar, como un “destierro” transitorio, temporal, hasta entrar en la “tierra prometida”, en el paraíso celestial, del que fuimos expulsados.
El cielo, la salvación eterna, no se regala, hay que ganársela, y todos sabemos cómo.
“Demasiadas cosas le salieron mal a ese alfarero que no había aprendido suficientemente bien el oficio. Pero eso de vengarse en sus cacharros, en sus criaturas, porque le habían salido mal a Él…. Eso fue un pecado de mal gusto”.
“Si no lo oíamos bien, ¿por qué nos dio unos oídos que lo oían mal?. Toda la responsabilidad será suya. Él, y solamente Él, será el culpable. ¿Por qué va a castigarme a mí?”.
Nietzsche distingue entre el “Cristianismo oficial o eclesiástico” y el “Cristianismo originario, el de Jesús”, del que afirma: “Jesús era el más digno de amor”.
“En el fondo, no hubo más que un cristiano, y éste murió en la cruz”.
Sus discípulos no comprendieron que lo esencial del mensaje de Jesús fue el ejemplo de su propia vida (lo que “hizo”, más que lo que “dijo”), sin rencor, sin venganza, haciendo el bien a todos.
Su conducta ante los jueces, ante los soldados romanos, ante el poder político, ante las autoridades religiosas, ante los acusadores, ante los difamadores,….
Ésta es la parte positiva, sobre el cristianismo auténtico, porque cuando comienza a despotricar y a insultar al cristianismo oficial, parece una escopeta de repetición.
Porque al observar la conducta de los dirigentes de la Iglesia oficial….
“Lo que distingue al cristiano no es la fe, sino las obras”
Sólo es cristiana la práctica cristiana. Por sus obras los reconoceréis. No todo el que “dice”: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que… Si no amáis a los hombres, a quienes veis, ¿cómo vais a amar a Dios a quien no veis”….
Por eso el Cristianismo auténtico será factible en todos los tiempos, porque se trata de dar sin esperar recompensa,…
Pero en el Cristianismo oficial prevaleció el resentimiento.
Incluso, uno de los placeres de los bienaventurados, ya en el cielo, será contemplar las penas, cómo sufren, y sufrirán por toda la eternidad, los “malaventurados” en el infierno.
¿Cómo se puede “ser cristiano” de esta manera?. “Es indecente ser cristiano”.
La jerarquía eclesiástica, no es que esté en un error, no es que esté equivocada, es que miente.
“La Iglesia es la barbarización del cristianismo auténtico”.
“La Iglesia es, exactamente, aquello contra lo cual predicó Jesús”.
“Declaro culpable al Cristianismo, formulo contra la Iglesia cristiana la acusación más terrible que ha sido formulada jamás por acusador alguno. Se me aparece como la corrupción más grande que pueda concebirse…”
“La Iglesia cristiana ha hecho de todo “valor” un “sinvalor”, de toda “verdad” una “mentira”…”
“La Iglesia es un parásito, con su ideal de anemia, chupa toda la sangre, todo el amor, toda la esperanza en la vida….”
Resentimiento y falsedad del Cristianismo oficial.
“Hermanos, llevad una cabeza de tierra”.
"¿No habéis oído hablar de aquel hombre loco que en pleno día encendió una linterna, fue corriendo a la plaza y gritó sin cesar: ’¡Ando buscando a Dios! ¡Ando buscando a Dios!’. Como en aquellos momentos había en la plaza muchos de los que no creían en Dios, provocó un gran regocijo. ’¿Es que se ha perdido?’ dijo uno de los circunstantes. ’¿Es que se ha extraviado como cualquier criatura?’ exclamó otro [...] El hombre loco se precipitó por entre ellos y los fulminó con la mirada. ’¿Preguntáis qué ha sido de Dios?’ gritó. ’¡Os lo voy a decir! ¡Le hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender a la tierra de la cadena de su Sol? ¿Dónde le conducen ahora sus movimientos? ¿Adónde la llevan los nuestros? ¿Es que caemos sin cesar? ¿Vamos hacia adelante, hacia atrás, hacia algún lado, erramos en todas las direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío con su aliento? ¿No sentimos frío? ¿No veis de continuo acercarse la noche, cada vez más cerrada? ¿Necesitamos encender las linternas antes del mediodía? ¿No oís el rumor de los sepultureros que entierran a Dios? [...] ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto! ¡Y nosotros le dimos muerte! [...]Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestro cuchillo [...] Jamás hubo una acción más grandiosa, y los que nazcan después de nosotros pertenecerán, a causa de ella, a una historia más elevada que lo fue nunca historia alguna’. Al llegar a este punto, calló el loco y volvió a mirar a sus oyentes; también ellos callaron, mirándole con asombro".
Cuando Nietzsche despotrica contra el Cristianismo, ¿contra qué Cristianismo despotrica?.
martes, 27 de marzo de 2012
NIETZSCHE Y LA “CREENCIA”. (12)
¿Cómo va a ser igual la “creencia” de un niño en los Reyes Magos que la “creencia” de Rouco Varela en el Misterio de la Santísima Trinidad?.
Hay niveles de “creencias”.
Deberíamos, pues, distinguir entre un “sentido débil” (llamémosla “creencia-1”) y un “sentido fuerte” (o “creencia-2”).
La “creencia-1” es la certeza subjetiva, pre-reflexiva y a-crítica de ciertos contenidos objetivamente inciertos.
La “creencia-2”, en cambio, es no sólo la afirmación, sino la re-afirmación, consciente y dogmática, de la “creencia-1”, sin que existan auténticos motivos objetivos que justifiquen el paso de una a otra creencia.
Así como la “creencia-1” puede dejar de ser creencia y pasar a ser conocimiento, ante una evidencia racional de que no era verdad lo anteriormente creído, la “creencia-2” afirma taxativamente la verdad de los contenidos creídos, a pesar de no contar con garantía alguna objetiva.
La “creencia-2” es un “acto de fe” y, así, evita las posibles críticas que pudieran provenir de la filosofía, de la ciencia, del sentido común.
La “creencia-1” no es un “acto de fe”, sino que, involuntariamente, suple el auténtico conocimiento, hasta que éste se manifiesta de manera evidente (los niños y su creencia en los Reyes Magos). El niño deja de ser crédulo y ya “sabe” que los reyes son los padres.
En la “creencia-2” no ocurre eso, porque pretende ocupar, de manera definitiva, el lugar que le corresponde al conocimiento.
La “creencia-1” tiene la explicación en que, como no son muchos los conocimientos que tiene, lo creído le aporta seguridad psicológica, aceptando como verdad y conocimiento, de manera acrítica, la tradición, la autoridad, la opinión pública,…
Además, la “creencia-1” le permite y le facilita la integración en un grupo, que se refuerza si todos comulgan con esa “creencia-1”, porque el hombre (no lo olvidemos) es un animal social que siente la necesidad de sentirse integrado en una comunidad, no sólo por intereses económicos, también por su sistema de creencias.
¿Qué eran los mitos, en la antigüedad, cuando eran escasos los conocimientos?.
Pero la “espontaneidad” de la “creencia-1”, propia de mentalidades inmaduras, nada tiene que ver con la “dogmaticidad” de la “creencia-2” que, casi siempre, pretende, beligerantemente, que sea aceptada como un conocimiento paralelo al conocimiento científico o frente a los desvaríos heréticos de la Filosofía.
La “creencia-1” se justifica, también, como un imprescindible mecanismo de supervivencia durante la infancia, en que el niño se “fía” totalmente de lo que el padre dice que es verdad, apoyándose en lo que el padre hace, amorosamente, por él. ¿Cómo no dar crédito a lo que el padre “dice” viendo lo que el padre “hace”?.
¿No va dirigida la labor catequética de la Iglesia (la Santa “Madre” Iglesia) a conquistar la conciencia de los niños (más que la de los adultos), para que sea considerada “otra autoridad” a la que creer?. Y más, cuando pontifican que esa es la única manera de salvarse para toda la eternidad.
“Sin la fe no hay salvación”.
Cuando uno nace en una familia concreta, cristiana, islámica o budista, igual que se aprende el lenguaje, se aceptan las creencias y normas que la familia acepta y practica.
viernes, 23 de marzo de 2012
NIETZSCHE (11) EL SUPERHOMBRE.
Me he preguntado, muchas veces, si Jesús de Nazaret, (una vez analizados los caracteres que Nietzsche le atribuye al Superhombre) no era un Superhombre.
(Al final lo analizaremos).
Una vez muerto Dios, que “Viva el Superhombre”.
Que viva el individuo, la persona concreta, no la “clase”, ni la “raza”, ni la “nación”,…. Y que sea fiel a los valores de la tierra, “fiel al sentido de la tierra”.
Nietzsche es “la leche”.
Echa sapos y culebras, por la boca, contra los judíos, contra los curas, contra el cristianismo, contra las morales “gregarias, del rebaño” de las religiones,… al tiempo que exalta al “bruto rubio germánico”, afirma que el hombre ideal debe ser cruel, bruto, falto de compasión,….
¿Qué de extrañar que los nazis lo utilizaran, a su favor, para la defensa de sus tesis racistas?
Y es que Nietzsche (como hemos expuesto en otras reflexiones) es contrario al IGUALITARISMO, tanto al cristiano (todos somos hermanos, iguales en cuanto hijos de Dios) como al socialista (todos somos igual de ciudadanos).
Para él hay “hombres inferiores y hombres superiores”, y, entre éstos, se encuentra el Superhombre. “Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y, además, se debe ayudarlos a perecer”.
Y lo dice él, que tenía que compartir Italia y Suiza, con sus distintos climas, por su enfermedad (seguramente “agarrada”, en su juventud, en las visitas a los burdeles.
¿No será que “perecer” debe interpretarse no como “matarlos”, sino apartarlos para que no sean ejemplos y tengan seguidores?.
Defiende la “moral de la violencia” (la falta de compasión, la crueldad, la fuerza, el combate, el desprecio por los débiles,…).
“Debéis amar la paz como medio para nuevas guerras. Y la paz, de corta duración, más que larga”.
“El hombre superior se distingue del inferior por la intrepidez con que propaga la desgracia”.
Reivindica la ferocidad y empuje de los pueblos germánicos.
¿No es normal (ante estos textos) que Nietzsche sea un espejo en el que mirarse y copiar los nazis?.
Pero, también, hay textos contrarios.
El hombre al que hay que superar es el que no se somete a los valores tradicionales, a la “moral del rebaño”, a la moral basada en la creencia de una realidad trascendente, que fomenta el desprecio por la vida, la corporeidad, la diferencia entre personas.
El Superhombre sólo es inteligible desde el contexto del platonismo, del cristianismo (platonismo religioso), de la muerte de Dios.
El Superhombre sólo es posible cuando se prescinde de la creencia en Dios (como guía), cuando se lleve hasta el final la “muerte de Dios”, y cada uno tenga que hacerse cargo de “su” vida, para darle sentido,…
Si los nazis defienden el “culto a la raza y al estado”, la superioridad del grupo sobre el individuo,….Nietzsche defiende todo lo contrario, no cree en los universales (sea la Raza, la “Nación”, la “Humanidad”,…), sólo existen “individuos”.
“El hombre” no existe, los que existen son “los hombres”, concretos, individuales,…
La misma estética nazi (uniformes, disciplina militar, desfiles, concentraciones masivas,….que engullen al “individuo”, difuminándolo en la masa,…) es lo más opuesto a Nietzsche, que siempre apuesta por el “individuo”, siendo el Estado (para él) una de las mayores perversiones creada por los hombres.
“Allí donde el Estado acaba, comienza el hombre” (el individuo).
Nietzsche es lo más opuesto al nazismo.
El Superhombre no es una clase social privilegiada, ni una raza,…sino el individuo.
Tú y yo, cada uno de nosotros, podemos ser superhombres si… y/o podemos seguir siendo “rebaño” si…
El Superhombre rechaza la “moral de los esclavos” (las religiosas, cuyo amo, siempre, es un Dios). Por lo tanto, rechaza la humildad, la mansedumbre, la paciencia, la castidad, la obediencia, el servilismo,… (caracteres religiosos, que deben “morir”, una vez “muerto Dios”.
El Superhombre crea valores, que ya no son trascendentes, sino humanos. Y valores que sean “fieles al sentido de la tierra”
El Superhombre vive en la “finitud”, no cree en ninguna realidad trascendente (ni en Dios, ni en el Destino, ni en la Raza, ni en la Nación, ni en los Grupos),
El Superhombre no cree que la vida tenga UN sentido, sino el que cada uno le dé a su vida.
El Superhombre no oculta el sufrimiento, la enfermedad, el hambre, la muerte,…porque cree que de ellos puede salir/sacar algo positivo, que puede enriquecerse con ellos.
El Superhombre gusta del riesgo, de nuevas experiencias, de caminos no frecuentados, de pruebas difíciles,…
El Superhombre no está preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno.
El superhombre no tiene miedo a la “diferencia” y es contrario al “igualitarismo”.
El Superhombre ama la intensidad de la vida, la alegría, el entusiasmo, el amor sexual, la belleza corporal y la espiritual, es magnánimo, generoso,.. (pero no por humanitarismo, sino por sobreabundancia, porque rebosa)
El Superhombre es dionisíaco, como el niño, que ama la vida y juega con ella.
Si el CAMELLO era el platonismo (filosófico y cristiano) y sus caracteres/virtudes eran: la humildad, el sometimiento, el arrodillarse para que le echen encima las cargas pesadas (y cuanto más pesadas, mejor, son más méritos) y el LEÓN era el hombre crítico, racional, ilustrado, libre de, nihilista activo que destruye los valores tradicionales establecidos, la cultura occidental, su estilo de vida como prueba, examen y paréntesis,…. El NIÑO es la inocencia del devenir, el que inventa valores, el que toma la vida como un juego, el lúdico, el dionisíaco,…
Volvamos al principio: ¿Era Jesús de Nazaret un Superhombre?:
“Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos”.
¿Obedeció y se sometió a los valores tradicionales judíos?.
¿Cuál fue su posición ante los rabinos judíos?.
¿Y ante el Poder Civil (Pilatos y Herodes)?.
¿Qué dijo de los “impuestos”?.
¿Cómo calificó a los fariseos?.
¿Cómo se comportó, látigo en mano, contra los vendedores y cambistas, que suponían ingresos económicos para el Templo?.
¿Cumplió con el “sábado”?.
¿No propuso/creó una tabla de “valores nuevos” rechazando los “viejos valores”?
¿No nos habla San Pablo (el creador del Cristianismo) de “despojaos del “viejo hombre” y revestíos del “hombre nuevo”?.
¿No propuso que la manera de amar a Dios (ley judía) era amar a los hombres (nueva ley)?. “Si no amáis a los hombres, a los que veis, como vais a amar a Dios a…
Desvestirse del “hombre viejo”, vestirse del “hombre nuevo”. Los dos actos son inseparables (sólo puede uno vestirse si está desvestido, una vez “muerto Dios”, que Viva el “nuevo hombre”)
Veámoslo así:
El Judío Jesús de Nazaret rompe con el Judaísmo (tanto con su doctrina religiosa como con sus rabinos), siendo, después, llamado “Cristo” (objeto de creencia, por lo que yo, agnóstico, obvio llamarlo así) por sus seguidores, que siguiendo al maestro rompen con el Judaísmo y crean el “Cristianismo” (sobre todo San Pablo y, después, los Padres de la Iglesia).
Este Cristianismo crea unos valores muy distintos a los valores judíos.
Cuando Nietzsche firma como el Anticristo, ¿no estará, en realidad, refiriéndose a él como el “otro Cristo”, el primer “superhombre”, que ahora tiene que romper y superar el Cristianismo, en un paralelismo con Jesús (Cristo) y el Judaísmo?
Igual que Jesús-Cristo rompe con los valores tradicionales judíos y establece, crea, otra tabla nueva de valores, muy distinta, ¿por qué no el Superhombre debe romper y superar la tabla de valores cristianos y establecer/crear otros nuevos, siendo “fiel al sentido de la tierra”, al aquí, en esta vida, y ya sin referencias al cielo, a la otra vida, a lo trascendente?
Jesús consideró “bien vistos” a la adúltera, a los leprosos, a los tullidos, a los cobradores de impuestos,… los “mal vistos”, todos ellos pecadores según la tabla judía de valores. Incluyó a los excluidos. Se saltó el Sábado de descanso.
Una vez “muerto el Dios cristiano”, producto, mas de los cristianos que de Cristo (que no quiso fundar otra religión el Cristianismo, sino que lo que Él pretendía era reformar el Judaísmo), que llegue el Otro-Cristo (que va a ser un Anti-cristo) y que establezca/cree los nuevos valores, fieles a la tierra.
martes, 20 de marzo de 2012
NINA FERRYS
(Ahora, ya que estamos en época de elecciones andaluzas. Fue escrito hace muchos años. Pero no creo que haya perdido actualidad. Bastaría, sólo, cambiar algunos nombres)
Hoy podría sustituir a Nina Ferrys por ELSA PATAKI. Y sustituir una verruga y un "ahora" por un "Yo voy". O sustituir no sé qué por un "Cambiar a mejor es posible". "¿El otro? No hace falta cambiarlo. Llevamos, desde siempre, "yendo al máximo" y "vamos imparables", y ya deberíamos haber llegado o habernos estrellado.
Podría haber cambiado las braguitas y el sujetador por un helado. Pero he optado por mantenerlo tal y como salió de la mente de este obseso hace (casi nada) 18 años.
Según dice mi mujer, me encontraron llorando en la Playa del Chanquete, al quinto día de mi desaparición.
Dice que mostraba (yo) un ánimo deprimente y tenía un aspecto deplorable: desaliñado, sucio. El pelo greñoso y grasiento, la cara demacrada, blancuzca, muy desmejorado, con grandes ojeras, como de haber llorado mucho y repitiendo, como un disco rayado: "no hay derecho", "no hay derecho", "no hay derecho"...
Estoy, ahora, aquí, sentado en mi terraza, escribiendo estas líneas y bastante recuperado del incidente, del paréntesis, del acontecimiento o de como usted quiera llamarlo (que para eso gozamos de libertad de expresión).
Estoy intentando recordar, a ráfagas. Quiero poner en orden mi pasado reciente. Estoy ahora, ya, contemplando las tres vallas publicitarias que hay ahí, frente a mí, en el Camino del Pato, justo entre las dos farolas, delante de la panadería.
En una de ellas hay dos enormes cabezas, como dos grandes globos hinchados y a punto de estallar (como un "big bang" humano en la expansión del universo), intentando venderme/que yo compre sus ideas a cambio de mi voto.
En otra (¡oh Dios!, perdónales el pecado mortal contra la estética, porque no saben lo que han hecho), una cabeza casi calva, obsesionada con que yo no les dé mi voto a las otras dos cabezas.
En la valla de la derecha hay una verruga pegada a un hombre, donde pone, en letras muy grandes AHORA. (¿Será que ya han descubierto el remedio anti-verrugas?).
Durante más de dos meses, en esas tres vallas publicitarias, tanto a la luz del sol como a la tenue luz amarillenta de la luna y de las farolas, ha estado presente NINA, mi NINA. La tienen ustedes que recordar. La que tenía por única ropa una minúscula, casi microscópica, pero siempre insinuante/atrayente braguita FERRYS.
Será por que desciendo de la comarca minera del Alquife, o porque mi padre tenía Hierro de segundo apellido o porque mi suegro era capitán de ferrys Algeciras-Tánger... lo cierto (y verdad) es que entre Ferrys y yo habíamos establecido un tácito acuerdo (inconsciente, claro está) de que allí tenía que estar NINA, y por triplicado, frente a mi terraza, en las tres vallas.
Sólo Dios y la luna llena son testigos de la cantidad de noches que me he levantado de la cama, a las tantas de la mañana, entre sueño y sueño, y, en chanclas y en pijama, me he sentado en la terraza, contemplando a NINA, sin decir nada, sólo mirando, contemplando, sin prisa, extasiado. ¡Qué placer, oh Dios, el placer de la mirada!
NINA no me pide nada, no me exige nada, sólo me sugiere, me invita a seguir ahí. No me habla, pero estamos en comunicación. ¡Qué gesto petrificado e insinuante!
Ese cuerpo curvilíneo, tan proporcionalmente repartido, recostado en posición no forzada, tapando, disimuladamente, con un brazo, lo que podía ser considerado pornográfico por un alguacil de aldea, pero que es solamente erótico para todo bien nacido, como tu y como yo. (Oh, Dios ¿cómo ha podido ser considerado pecado este placer visual en la contemplación de tal perfección carnal?)
NINA ahí y yo aquí, frente a frente durante más de dos meses, en comunicación constante y simultánea, nocturna y diurna, intensamente enamorado y siempre correspondido.
Ni mi mujer se ha dado cuenta. Sólo su sorpresa y/o su cabreo de estar (yo) todo el día en la dichosa terraza, sin hacer nada, y de tanto levantarme (¡a mear!) por las noches.
Y ahora, aquí, en esta misma terraza, pero sin NINA, y (además) con los cabezones.
Ahora recuerdo que, para ir al Instituto, me inventaba la excusa del tráfico y daba un rodeo enorme. Y todo por pasar junto al campo de fútbol, seguir la tapia sur del cuartel y, luego, el cruce con la C/Ayala. Total, cinco vallas. Cinco NINAS. Cinco placeres. Más que placeres, cinco goces.
Y ahora recuerdo, también, cuando mi mujer me preguntaba por qué teníamos que ir a tomar una cerveza, en coche, a la venta El Molino, a cuatro kilómetros. Yo creo que nunca se dio cuenta que eran cuatro NINAS en el trayecto. Pero yo creo que nunca se tragó lo de que la cerveza San Miguel estaba, en El Molino, a la temperatura ideal y sabían "tirarla" mejor. ¿Desde cuándo has sido tú un buen catador? -me decía- y tenía toda la razón del mundo.
Pero recuerdo, sobre todas las vallas, las dos de la C/Ramón y Cajal, junto al semáforo. Yo era el primero en parar. Ya desde lejos calculaba velocidad y tiempo para que se pusiera amarillo, justo-justo, antes de parar y poner punto muerto. Miraba, disfrutaba con fruición, devoraba con la imaginación. Sólo un minuto. Pero era un minuto muy largo. Los jueves dos, mañana y tarde. Me quedada embobado, con la conciencia de vacaciones. Metía la primera cuando mi mujer me zarandeaba la pierna o cuando las bocinas de los de atrás se ponían tan pesadas que se hacían insoportables (a veces ni les daba tiempo a pasar a más de dos coches).
¿Cuántas veces se me caló el coche en ese semáforo? Nunca oí tantas blasfemias. ¿Se me calaba o lo dejaba calar? (¡Qué igual da!, se juntaba el hambre con las ganas de comer).
Llevo ya tres días de baja en el trabajo. Mis alumnos tienen que recordarlo. Era un final de curso, en plenos exámenes. Comuniqué, al Director, tener fiebre. Pero a mi mujer no le he dicho nada. Así que a las ocho y cuarto, como cada día laboral normal, salgo con el coche recorriendo las calles, por ver si alguna valla ha quedado libre de tal desaguisado. Llevo ya contadas quinientas veintiocho en el casco urbano.
Ni una NINA. Mucho coche, mucho Corte Inglés, mucho político. Pero ninguno de Estética. Todas anuncian mercancía. Todos invitan/incitan a que le des y que te vayas. Sólo la de NINA invita a estar ahí, a quedarte,
Y vuelvo a ver las inmensas cabezotas.
Pero ¿cómo puede salir de algo tan poco atractivo/atrayente algo que te invite/te incite a vivir mejor?
Comprendo, soy consciente, de que hay mucho paro y que los cabezones quieren trabajar.
Yo comprendo que hay oficios raros y que ellos quieren trabajar en ese oficio. Pero ¿no podrían prescindir de mí? ¿Es que su deseo de trabajar es motivo suficiente o necesario para desbancarme a NINA de las vallas?
He llamado al Ayuntamiento. He prometido trabajo social por las tardes, darle mi voto, conseguir el de mi vecina Manoli y los dos votos de mis suegros al primero que aparezca por aquí arrancando esos horrendos carteles y reponiendo los de NINA, pero, hasta la telefonista, (estoy seguro que contratada-interina-temporal por una baja materna, seguro-seguro que está ahí por tráfico de influencias), me ha puesto a parir, me ha regañado, me ha largado una perorata, con malos modales, me ha echado en cara mi bajo nivel cultural porque, para ella, la política es una cosa muy seria, y que esos señores de las vallas son unos profesionales de la "res publica", son los conductores de la sociedad, las mentes lúcidas, capaces de llevar a buen puerto a esta España marinera. Y que lo que albergan en sus privilegiadas mentes ("no las llame usted "cabezas" y lo de "usted" lo dijo con un rin-tin-tin...), no sólo son ideas, son proyectos de futuro sistemáticamente elaborados por equipos de expertos de las distintas ramas del saber, y ellos son los únicos que pueden aminorar, cuantitativa y cualitativamente, las pertinaces cifras de desempleo, controlar la siempre díscola e incontrolable inflación, reestructurar los nuevos cauces económicos, enfriar la especulación, recalentar la contratación, acelerar el mecanismo productivo, racionalizar la subida bursátil, consiguiendo que la inversión se desvíe y se encauce hacia actividades hasta ahora aún no experimentadas, incentivar el sector secundario, introducir cuñas en el pertinaz y sostenido paro juvenil, concienciar a los grupos sociales del desequilibrio que genera una economía no flotante y expresamente manifiesta, y además, sepa usted que...
- Pero señorita, (porque deduje, automáticamente, que era joven y que estaba allí por designación digital, a pesar de su desenvolvimiento en el argot económico-social), ¡por Dios!, si yo lo único que quiero es que me coloquen otra vez a mi NINA, la de las braguitas Ferrys, en las vallas que hay frente a mi terraza para poder contemplar ese desn....
- "Machista", eso es lo que es usted, un "machista". Fue lo único que oí antes del golpe que produjo en mi oído el ruido de colgar bruscamente el teléfono.
No hay derecho. ¿Es que es tanto o tan difícil lo que pido?
Yo dije muchas veces a mis alumnos que, en mis tiempos de niño, tenía que haber habido en los confesionarios, psicólogos en vez de curas o frailes; y ahora, ya bastante maduro, no hago más que repetir y repetirme que lo ético es más digo que lo político, que lo estético es preferible a lo económico, que lo psíquico debe ir armónico con lo fisiológico. Es decir, que yo lo único que quiero es que repongan a NINA en sus vallas.
¿Cómo va a ser igual - díganme ustedes - estar viendo el cuerpo juguetón de NINA, sus insinuaciones, su inocente pero pícara mirada, su imantada postura, su saber estar ahí, que estar viendo esas enormes cabezotas? (¡Que se jod.. la telefonista ahora que no me oye).
¿No es más atractivo/atrayente el triunfo de la Estética que la representación teatrera de la Política? ¿Cómo va a ser igual la suave curva de una cadera que la línea cerrada de una cabeza? ¿Cómo comparar ese ombligo que se esconde, pícaro, entre circunvoluciones, hacia dentro, que esa nariz, horrorosa, adosada a una cara de plato? ¿Cómo comparar ese cutis delicado con esta barba impenitente? ¿Qué decir de esa silueta, que no sabes si empieza o termina, comparada con estas deformadas circunferencias con orejas, medio calvas, o con verruga antiestética incluida? ¿Cómo comparar a quien está ahí mirándote, sonriéndote e invitándote, con quienes han sido colocados ahí para exigirte? Cada vez que los veo parece que quieren cogerte por la solapa, ponerte boca abajo y zarandearte para que tu voto caiga de tu bolsillo a su bolsillo.
Todos dicen que lo saben todo; que saben todos mis problemas y que saben las soluciones, pero no me dejan preguntarle por qué no me los han solventado todavía, porque mis problemas siguen siendo los mismos de siempre.
Uno de ellos se me hace más sospechoso, porque parece que acaba de descubrir la electricidad a dos colores ("anda-luz" y en medio la bombilla). Y el otro, ¿qué quieren que yo les diga? Yo no soy de Jerez, además en mi casa nadie tiene verrugas, al menos en la cara. ¡Ay, la estética!
Pero, señores políticos, compréndame, si yo lo único que quiero es que me vuelvan a poner a NINA en sus vallas-mi vivienda, porque prefiero las insinuaciones e invitaciones femeninas a castigar mis oídos con culebras palabreras, quiero disfrutar del tiempo permanente y no tener que sufrir el sarampión de las épocas de campaña.
Pero, ¿por qué los políticos tienen complejo de ducha o bañera? ¿Por qué se consideran necesarios? (y eso es un mal menor, lo malo es cuando se consideran imprescindibles, entonces...)
Yo pertenezco a esa clase de hombres que quiere entrar a formar parte de la sociedad ideal, aquella en la que la política es innecesaria (¡joer, qué buena me ha salido la frasecilla!)
Yo, (la verdad sea dicha), los comprendo. Y comprendo que ellos tengan que vivir de lo que saben, pero los demás también tenemos derecho a disfrutar de lo poco que nos queda.
¿Qué voy a hacer yo ahora con mi terraza... ¿Qué voy a hacer yo ahora cuando me despierte por las noches y ya no tenga motivación para levantarme (¡a mear, naturalmente!)? ¿Los haré a ellos responsables de mis desavenencias conyugales? ¿Les imputaré a ellos el posible niño que venga por los ratos nocturnos de no tener que ir a la terraza? Porque estos son mis problemas inmediatos. ¿Qué programa político puede solucionármelos?
Ahora recuerdo el primer día de la campaña oficial. Asistí, boquiabierto, a "La toma de las Farolas". Por todas las calles aparecían docenas de jóvenes, con docenas de escaleras, encaramados en las farolas, colgando, no farolillos de feria, sino fotografías con cabezas enormes. Me preguntaba yo, ya entonces, si sus ideas se bambolearían tanto como sus retratos.
Lo malo fue que, después de la "Toma de las Farolas" fue la "Toma de las Vallas" (¿o fue antes?). No creo que la aristocracia francesa sintiera un horror mayor en la "Toma de la Bastilla".
¡Oh, Dios! ¿Desde cuándo está consentido que la palabra hiriente e insultante, la palabra malsonante, sustituya al susurro zalamero? ¿Desde cuándo la vida se alimenta de ideas cuadradas o redondas y no se nutre de sentimientos suaves y duraderos? ¿Desde cuándo el beso, la caricia y la flor han sido proscritos y sustituidos por el insulto soez y el cardo borriquero?
Hasta que no termine esta campaña seguiré sonámbulo por la casa, de allá para acá y de acá para allá, más despistado que Adán el Día de la Madre, pero... sin asomarme a la terraza. ¿Para qué voy a asomarme? ¿para cabrearme?
Si ellos ha desterrado a NINA de su domicilio-valla publicitaria, si han acabado con mi esponja nocturna, con mi musa terrestre, tendré que seguir perdiéndome por la Playa del Chanquete para recuperarla, si no como musa terrestre, sí, al menos, como sirena marina.
Señores políticos, por favor. Si de verdad les preocupo, aunque sólo sea un poquito. Si mi voto es necesario para Andalucía. Si mi tierra depende sólo de mí. Si mi voto también cuenta, si mi problema es su problema, si....si..... ¡olvídense de mí! Pero antes de que termine su aburrido y monótono espectáculo recojan las bambalinas y devuélvanme a NINA, porque no hay derecho... no hay derecho...... no hay derecho....
Y todos vosotros, amigos, hacedme el favor de ser muy, pero que muy felices.
Un día de verano de 1990.
Hoy podría sustituir a Nina Ferrys por ELSA PATAKI. Y sustituir una verruga y un "ahora" por un "Yo voy". O sustituir no sé qué por un "Cambiar a mejor es posible". "¿El otro? No hace falta cambiarlo. Llevamos, desde siempre, "yendo al máximo" y "vamos imparables", y ya deberíamos haber llegado o habernos estrellado.
Podría haber cambiado las braguitas y el sujetador por un helado. Pero he optado por mantenerlo tal y como salió de la mente de este obseso hace (casi nada) 18 años.
Según dice mi mujer, me encontraron llorando en la Playa del Chanquete, al quinto día de mi desaparición.
Dice que mostraba (yo) un ánimo deprimente y tenía un aspecto deplorable: desaliñado, sucio. El pelo greñoso y grasiento, la cara demacrada, blancuzca, muy desmejorado, con grandes ojeras, como de haber llorado mucho y repitiendo, como un disco rayado: "no hay derecho", "no hay derecho", "no hay derecho"...
Estoy, ahora, aquí, sentado en mi terraza, escribiendo estas líneas y bastante recuperado del incidente, del paréntesis, del acontecimiento o de como usted quiera llamarlo (que para eso gozamos de libertad de expresión).
Estoy intentando recordar, a ráfagas. Quiero poner en orden mi pasado reciente. Estoy ahora, ya, contemplando las tres vallas publicitarias que hay ahí, frente a mí, en el Camino del Pato, justo entre las dos farolas, delante de la panadería.
En una de ellas hay dos enormes cabezas, como dos grandes globos hinchados y a punto de estallar (como un "big bang" humano en la expansión del universo), intentando venderme/que yo compre sus ideas a cambio de mi voto.
En otra (¡oh Dios!, perdónales el pecado mortal contra la estética, porque no saben lo que han hecho), una cabeza casi calva, obsesionada con que yo no les dé mi voto a las otras dos cabezas.
En la valla de la derecha hay una verruga pegada a un hombre, donde pone, en letras muy grandes AHORA. (¿Será que ya han descubierto el remedio anti-verrugas?).
Durante más de dos meses, en esas tres vallas publicitarias, tanto a la luz del sol como a la tenue luz amarillenta de la luna y de las farolas, ha estado presente NINA, mi NINA. La tienen ustedes que recordar. La que tenía por única ropa una minúscula, casi microscópica, pero siempre insinuante/atrayente braguita FERRYS.
Será por que desciendo de la comarca minera del Alquife, o porque mi padre tenía Hierro de segundo apellido o porque mi suegro era capitán de ferrys Algeciras-Tánger... lo cierto (y verdad) es que entre Ferrys y yo habíamos establecido un tácito acuerdo (inconsciente, claro está) de que allí tenía que estar NINA, y por triplicado, frente a mi terraza, en las tres vallas.
Sólo Dios y la luna llena son testigos de la cantidad de noches que me he levantado de la cama, a las tantas de la mañana, entre sueño y sueño, y, en chanclas y en pijama, me he sentado en la terraza, contemplando a NINA, sin decir nada, sólo mirando, contemplando, sin prisa, extasiado. ¡Qué placer, oh Dios, el placer de la mirada!
NINA no me pide nada, no me exige nada, sólo me sugiere, me invita a seguir ahí. No me habla, pero estamos en comunicación. ¡Qué gesto petrificado e insinuante!
Ese cuerpo curvilíneo, tan proporcionalmente repartido, recostado en posición no forzada, tapando, disimuladamente, con un brazo, lo que podía ser considerado pornográfico por un alguacil de aldea, pero que es solamente erótico para todo bien nacido, como tu y como yo. (Oh, Dios ¿cómo ha podido ser considerado pecado este placer visual en la contemplación de tal perfección carnal?)
NINA ahí y yo aquí, frente a frente durante más de dos meses, en comunicación constante y simultánea, nocturna y diurna, intensamente enamorado y siempre correspondido.
Ni mi mujer se ha dado cuenta. Sólo su sorpresa y/o su cabreo de estar (yo) todo el día en la dichosa terraza, sin hacer nada, y de tanto levantarme (¡a mear!) por las noches.
Y ahora, aquí, en esta misma terraza, pero sin NINA, y (además) con los cabezones.
Ahora recuerdo que, para ir al Instituto, me inventaba la excusa del tráfico y daba un rodeo enorme. Y todo por pasar junto al campo de fútbol, seguir la tapia sur del cuartel y, luego, el cruce con la C/Ayala. Total, cinco vallas. Cinco NINAS. Cinco placeres. Más que placeres, cinco goces.
Y ahora recuerdo, también, cuando mi mujer me preguntaba por qué teníamos que ir a tomar una cerveza, en coche, a la venta El Molino, a cuatro kilómetros. Yo creo que nunca se dio cuenta que eran cuatro NINAS en el trayecto. Pero yo creo que nunca se tragó lo de que la cerveza San Miguel estaba, en El Molino, a la temperatura ideal y sabían "tirarla" mejor. ¿Desde cuándo has sido tú un buen catador? -me decía- y tenía toda la razón del mundo.
Pero recuerdo, sobre todas las vallas, las dos de la C/Ramón y Cajal, junto al semáforo. Yo era el primero en parar. Ya desde lejos calculaba velocidad y tiempo para que se pusiera amarillo, justo-justo, antes de parar y poner punto muerto. Miraba, disfrutaba con fruición, devoraba con la imaginación. Sólo un minuto. Pero era un minuto muy largo. Los jueves dos, mañana y tarde. Me quedada embobado, con la conciencia de vacaciones. Metía la primera cuando mi mujer me zarandeaba la pierna o cuando las bocinas de los de atrás se ponían tan pesadas que se hacían insoportables (a veces ni les daba tiempo a pasar a más de dos coches).
¿Cuántas veces se me caló el coche en ese semáforo? Nunca oí tantas blasfemias. ¿Se me calaba o lo dejaba calar? (¡Qué igual da!, se juntaba el hambre con las ganas de comer).
Llevo ya tres días de baja en el trabajo. Mis alumnos tienen que recordarlo. Era un final de curso, en plenos exámenes. Comuniqué, al Director, tener fiebre. Pero a mi mujer no le he dicho nada. Así que a las ocho y cuarto, como cada día laboral normal, salgo con el coche recorriendo las calles, por ver si alguna valla ha quedado libre de tal desaguisado. Llevo ya contadas quinientas veintiocho en el casco urbano.
Ni una NINA. Mucho coche, mucho Corte Inglés, mucho político. Pero ninguno de Estética. Todas anuncian mercancía. Todos invitan/incitan a que le des y que te vayas. Sólo la de NINA invita a estar ahí, a quedarte,
Y vuelvo a ver las inmensas cabezotas.
Pero ¿cómo puede salir de algo tan poco atractivo/atrayente algo que te invite/te incite a vivir mejor?
Comprendo, soy consciente, de que hay mucho paro y que los cabezones quieren trabajar.
Yo comprendo que hay oficios raros y que ellos quieren trabajar en ese oficio. Pero ¿no podrían prescindir de mí? ¿Es que su deseo de trabajar es motivo suficiente o necesario para desbancarme a NINA de las vallas?
He llamado al Ayuntamiento. He prometido trabajo social por las tardes, darle mi voto, conseguir el de mi vecina Manoli y los dos votos de mis suegros al primero que aparezca por aquí arrancando esos horrendos carteles y reponiendo los de NINA, pero, hasta la telefonista, (estoy seguro que contratada-interina-temporal por una baja materna, seguro-seguro que está ahí por tráfico de influencias), me ha puesto a parir, me ha regañado, me ha largado una perorata, con malos modales, me ha echado en cara mi bajo nivel cultural porque, para ella, la política es una cosa muy seria, y que esos señores de las vallas son unos profesionales de la "res publica", son los conductores de la sociedad, las mentes lúcidas, capaces de llevar a buen puerto a esta España marinera. Y que lo que albergan en sus privilegiadas mentes ("no las llame usted "cabezas" y lo de "usted" lo dijo con un rin-tin-tin...), no sólo son ideas, son proyectos de futuro sistemáticamente elaborados por equipos de expertos de las distintas ramas del saber, y ellos son los únicos que pueden aminorar, cuantitativa y cualitativamente, las pertinaces cifras de desempleo, controlar la siempre díscola e incontrolable inflación, reestructurar los nuevos cauces económicos, enfriar la especulación, recalentar la contratación, acelerar el mecanismo productivo, racionalizar la subida bursátil, consiguiendo que la inversión se desvíe y se encauce hacia actividades hasta ahora aún no experimentadas, incentivar el sector secundario, introducir cuñas en el pertinaz y sostenido paro juvenil, concienciar a los grupos sociales del desequilibrio que genera una economía no flotante y expresamente manifiesta, y además, sepa usted que...
- Pero señorita, (porque deduje, automáticamente, que era joven y que estaba allí por designación digital, a pesar de su desenvolvimiento en el argot económico-social), ¡por Dios!, si yo lo único que quiero es que me coloquen otra vez a mi NINA, la de las braguitas Ferrys, en las vallas que hay frente a mi terraza para poder contemplar ese desn....
- "Machista", eso es lo que es usted, un "machista". Fue lo único que oí antes del golpe que produjo en mi oído el ruido de colgar bruscamente el teléfono.
No hay derecho. ¿Es que es tanto o tan difícil lo que pido?
Yo dije muchas veces a mis alumnos que, en mis tiempos de niño, tenía que haber habido en los confesionarios, psicólogos en vez de curas o frailes; y ahora, ya bastante maduro, no hago más que repetir y repetirme que lo ético es más digo que lo político, que lo estético es preferible a lo económico, que lo psíquico debe ir armónico con lo fisiológico. Es decir, que yo lo único que quiero es que repongan a NINA en sus vallas.
¿Cómo va a ser igual - díganme ustedes - estar viendo el cuerpo juguetón de NINA, sus insinuaciones, su inocente pero pícara mirada, su imantada postura, su saber estar ahí, que estar viendo esas enormes cabezotas? (¡Que se jod.. la telefonista ahora que no me oye).
¿No es más atractivo/atrayente el triunfo de la Estética que la representación teatrera de la Política? ¿Cómo va a ser igual la suave curva de una cadera que la línea cerrada de una cabeza? ¿Cómo comparar ese ombligo que se esconde, pícaro, entre circunvoluciones, hacia dentro, que esa nariz, horrorosa, adosada a una cara de plato? ¿Cómo comparar ese cutis delicado con esta barba impenitente? ¿Qué decir de esa silueta, que no sabes si empieza o termina, comparada con estas deformadas circunferencias con orejas, medio calvas, o con verruga antiestética incluida? ¿Cómo comparar a quien está ahí mirándote, sonriéndote e invitándote, con quienes han sido colocados ahí para exigirte? Cada vez que los veo parece que quieren cogerte por la solapa, ponerte boca abajo y zarandearte para que tu voto caiga de tu bolsillo a su bolsillo.
Todos dicen que lo saben todo; que saben todos mis problemas y que saben las soluciones, pero no me dejan preguntarle por qué no me los han solventado todavía, porque mis problemas siguen siendo los mismos de siempre.
Uno de ellos se me hace más sospechoso, porque parece que acaba de descubrir la electricidad a dos colores ("anda-luz" y en medio la bombilla). Y el otro, ¿qué quieren que yo les diga? Yo no soy de Jerez, además en mi casa nadie tiene verrugas, al menos en la cara. ¡Ay, la estética!
Pero, señores políticos, compréndame, si yo lo único que quiero es que me vuelvan a poner a NINA en sus vallas-mi vivienda, porque prefiero las insinuaciones e invitaciones femeninas a castigar mis oídos con culebras palabreras, quiero disfrutar del tiempo permanente y no tener que sufrir el sarampión de las épocas de campaña.
Pero, ¿por qué los políticos tienen complejo de ducha o bañera? ¿Por qué se consideran necesarios? (y eso es un mal menor, lo malo es cuando se consideran imprescindibles, entonces...)
Yo pertenezco a esa clase de hombres que quiere entrar a formar parte de la sociedad ideal, aquella en la que la política es innecesaria (¡joer, qué buena me ha salido la frasecilla!)
Yo, (la verdad sea dicha), los comprendo. Y comprendo que ellos tengan que vivir de lo que saben, pero los demás también tenemos derecho a disfrutar de lo poco que nos queda.
¿Qué voy a hacer yo ahora con mi terraza... ¿Qué voy a hacer yo ahora cuando me despierte por las noches y ya no tenga motivación para levantarme (¡a mear, naturalmente!)? ¿Los haré a ellos responsables de mis desavenencias conyugales? ¿Les imputaré a ellos el posible niño que venga por los ratos nocturnos de no tener que ir a la terraza? Porque estos son mis problemas inmediatos. ¿Qué programa político puede solucionármelos?
Ahora recuerdo el primer día de la campaña oficial. Asistí, boquiabierto, a "La toma de las Farolas". Por todas las calles aparecían docenas de jóvenes, con docenas de escaleras, encaramados en las farolas, colgando, no farolillos de feria, sino fotografías con cabezas enormes. Me preguntaba yo, ya entonces, si sus ideas se bambolearían tanto como sus retratos.
Lo malo fue que, después de la "Toma de las Farolas" fue la "Toma de las Vallas" (¿o fue antes?). No creo que la aristocracia francesa sintiera un horror mayor en la "Toma de la Bastilla".
¡Oh, Dios! ¿Desde cuándo está consentido que la palabra hiriente e insultante, la palabra malsonante, sustituya al susurro zalamero? ¿Desde cuándo la vida se alimenta de ideas cuadradas o redondas y no se nutre de sentimientos suaves y duraderos? ¿Desde cuándo el beso, la caricia y la flor han sido proscritos y sustituidos por el insulto soez y el cardo borriquero?
Hasta que no termine esta campaña seguiré sonámbulo por la casa, de allá para acá y de acá para allá, más despistado que Adán el Día de la Madre, pero... sin asomarme a la terraza. ¿Para qué voy a asomarme? ¿para cabrearme?
Si ellos ha desterrado a NINA de su domicilio-valla publicitaria, si han acabado con mi esponja nocturna, con mi musa terrestre, tendré que seguir perdiéndome por la Playa del Chanquete para recuperarla, si no como musa terrestre, sí, al menos, como sirena marina.
Señores políticos, por favor. Si de verdad les preocupo, aunque sólo sea un poquito. Si mi voto es necesario para Andalucía. Si mi tierra depende sólo de mí. Si mi voto también cuenta, si mi problema es su problema, si....si..... ¡olvídense de mí! Pero antes de que termine su aburrido y monótono espectáculo recojan las bambalinas y devuélvanme a NINA, porque no hay derecho... no hay derecho...... no hay derecho....
Y todos vosotros, amigos, hacedme el favor de ser muy, pero que muy felices.
Un día de verano de 1990.
lunes, 19 de marzo de 2012
EL ETERNO RETORNO (2)
Es, esta tesis de “la concepción cíclica del tiempo, de la vida y de la historia” una tesis rara, extraña, a no ser que se la interprete como la opuesta a la cristiana.
¡Qué diferencia entre una “visión lineal del tiempo” (la cristiana), con su principio y su fin (un segmento; eso es el tiempo), con su pasado y su futuro, su antes y su después. Un principio creativo de Dios (antes había “nada”, no “la nada” como algo de lo que Dios sacó todo lo que existe) y un final aniquilativo del mundo. En medio hubo que poner “la encarnación de Dios” para redimir el pecado y enderezar el futuro.
Nietzsche apuesta por la “visión circular o cíclica del tiempo”, por el “eterno retorno”, sin principio y sin fin, como la circunferencia (¿dónde empieza y dónde termina?), como las estaciones del año ¿Cuál es la primera y cuál es la última?. La pregunta es absurda).
¿Va a volverse a repetir la caída “tonta” que me pegué ayer, al pisar una cáscara de plátano o la ruptura del vaso, que se hizo añicos al echar el café hirviendo?.
El sentido común nos dice que el pasado fue y no volverá a repetirse (sólo es recordable, mentalmente) y que el futuro será y, cuando sea presente, pasará a ser pasado y no volverá a repetirse.
Pero Nietzsche dice, textualmente,: “todo va a repetirse un número infinito de veces”. Las personas, las cosas (las mismas cosas, con las mismas propiedades, en las mismas circunstancias, comportándose de la misma manera , los acontecimientos,… Todo se va pero volverá una y otra vez.
¿Por qué esta extraña tesis?.
1.- Pudiera ser porque: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita, pero el tiempo es infinito, el modo de combinarse dicha fuerza es finito.
Una combinación finita, en un tiempo infinito, está condenada a repetirse de modo infinito. Luego todo ha de darse, no una ni muchas, sino infinitas veces.
2.- También pudiera ser que fuera la expresión de la máxima reivindicación de la vida.
“Tempus fugit”, la vida es fugaz: nacimiento, duración y muerte. Y sanseacabó. Todo cambia, nada permanece (Heráclito). Pero podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio instante dure eternamente.
“¿Qué sucedería si un demonio te dijera: esta vida, tal como tú la vives actualmente, tendrás que revivirla una serie infinita de veces”?. “Si este pensamiento tomara fuerza en ti…”.
Amarías la vida, esta vida, tu vida, la intensificarías, la enriquecerías. Cada instante vivido tan intensamente que no desearas que pasara, que permaneciera para siempre, que fuera eterno, que se repitiera una y otra vez.
En clase siempre solía poner los ejemplos de la “escalera cristiana” y de la “noria nietzscheana”.
Considerar la vida como una “escalera” es considerarla como un “medio” para subir, esforzadamente, (en este caso al “cielo”, a la “vida eterna”,….). Visión cristiana de la vida. La vida como “un medio para”, la vida como “la mala noche en la mala pasada”, la vida “como un examen a superar para…”.
Considerar, en cambio, la vida como una “noria” es considerarla como un goce a disfrutar y deseando que no se pare, que siga eternamente, que se repìta sin cesar, como lo desea el “niño”, la vida como un juego lúdico, que la noria no pare, viviendo cada vuelta más intensamente que la anterior.
Mientras se está vivo, en la noria, hay que vivirla intensamente (no brutamente, sino inteligentemente). Vivir intensamente cada instante. CARPE DIEM .
El “instante” es lo real, “el punto en el que convergen el pasado y el futuro”. “El centro está en todas partes”. “Curvo es el sendero de la eternidad”
El “eterno retorno” es vivir tan intensamente cada instante que no quisieras que terminara, que se perpetuara, que volviera una y otra vez, en “eterno retorno”.
“¿Quieres que esto se repita una e innumerable número de veces?”.
“Eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, corre el año del ser”.
“En cada instante comienza el ser”
“Lo múltiple, el devenir y el azar son la alegría filosófica”
¡Qué diferencia entre una “visión lineal del tiempo” (la cristiana), con su principio y su fin (un segmento; eso es el tiempo), con su pasado y su futuro, su antes y su después. Un principio creativo de Dios (antes había “nada”, no “la nada” como algo de lo que Dios sacó todo lo que existe) y un final aniquilativo del mundo. En medio hubo que poner “la encarnación de Dios” para redimir el pecado y enderezar el futuro.
Nietzsche apuesta por la “visión circular o cíclica del tiempo”, por el “eterno retorno”, sin principio y sin fin, como la circunferencia (¿dónde empieza y dónde termina?), como las estaciones del año ¿Cuál es la primera y cuál es la última?. La pregunta es absurda).
¿Va a volverse a repetir la caída “tonta” que me pegué ayer, al pisar una cáscara de plátano o la ruptura del vaso, que se hizo añicos al echar el café hirviendo?.
El sentido común nos dice que el pasado fue y no volverá a repetirse (sólo es recordable, mentalmente) y que el futuro será y, cuando sea presente, pasará a ser pasado y no volverá a repetirse.
Pero Nietzsche dice, textualmente,: “todo va a repetirse un número infinito de veces”. Las personas, las cosas (las mismas cosas, con las mismas propiedades, en las mismas circunstancias, comportándose de la misma manera , los acontecimientos,… Todo se va pero volverá una y otra vez.
¿Por qué esta extraña tesis?.
1.- Pudiera ser porque: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita, pero el tiempo es infinito, el modo de combinarse dicha fuerza es finito.
Una combinación finita, en un tiempo infinito, está condenada a repetirse de modo infinito. Luego todo ha de darse, no una ni muchas, sino infinitas veces.
2.- También pudiera ser que fuera la expresión de la máxima reivindicación de la vida.
“Tempus fugit”, la vida es fugaz: nacimiento, duración y muerte. Y sanseacabó. Todo cambia, nada permanece (Heráclito). Pero podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio instante dure eternamente.
“¿Qué sucedería si un demonio te dijera: esta vida, tal como tú la vives actualmente, tendrás que revivirla una serie infinita de veces”?. “Si este pensamiento tomara fuerza en ti…”.
Amarías la vida, esta vida, tu vida, la intensificarías, la enriquecerías. Cada instante vivido tan intensamente que no desearas que pasara, que permaneciera para siempre, que fuera eterno, que se repitiera una y otra vez.
En clase siempre solía poner los ejemplos de la “escalera cristiana” y de la “noria nietzscheana”.
Considerar la vida como una “escalera” es considerarla como un “medio” para subir, esforzadamente, (en este caso al “cielo”, a la “vida eterna”,….). Visión cristiana de la vida. La vida como “un medio para”, la vida como “la mala noche en la mala pasada”, la vida “como un examen a superar para…”.
Considerar, en cambio, la vida como una “noria” es considerarla como un goce a disfrutar y deseando que no se pare, que siga eternamente, que se repìta sin cesar, como lo desea el “niño”, la vida como un juego lúdico, que la noria no pare, viviendo cada vuelta más intensamente que la anterior.
Mientras se está vivo, en la noria, hay que vivirla intensamente (no brutamente, sino inteligentemente). Vivir intensamente cada instante. CARPE DIEM .
El “instante” es lo real, “el punto en el que convergen el pasado y el futuro”. “El centro está en todas partes”. “Curvo es el sendero de la eternidad”
El “eterno retorno” es vivir tan intensamente cada instante que no quisieras que terminara, que se perpetuara, que volviera una y otra vez, en “eterno retorno”.
“¿Quieres que esto se repita una e innumerable número de veces?”.
“Eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, corre el año del ser”.
“En cada instante comienza el ser”
“Lo múltiple, el devenir y el azar son la alegría filosófica”
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