lunes, 14 de octubre de 2019

BARUCH SPINOZA O ESPINOSA ( 4 )



Poco tiempo después, una mano fanática, rencorosa, anónima, escribiría sobre la lápida de su tumba:

“Escupe sobre esta tumba, aquí yace Spinoza. ¡Ojalá su doctrina quede también sepultada y no se propague su pestilencia”.

A pesar de estas palabras, toda su filosofía es un canto a la luz, a la armonía, a la amistad.

Sus biógrafos hacen resaltar su amor a la independencia y libertad, su firmeza y sinceridad intelectual, la lealtad a sus amigos, su vida sobria y sencilla, su desprendimiento de las riquezas y su poca estima de los honores.

“La naturaleza se contenta con poco” –solía decir.
Incluso rechazó un vestido que le regalaban: “es un contrasentido cubrir con una envoltura preciosa cosas que no valen nada”.

Ya hemos indicado su rechazo a cátedras, a donaciones, a pensiones,… incluso la que le ofreció, nada menos que Luis XIV, si Spinoza le dedicaba alguna obra.

Aunque, según algunos,  su vida austera y tranquila se debiera a la necesidad de administrar cuidadosamente su salud, minada desde muy joven, por la tuberculosis.

Hasta el mismo Brehier, en su Historia de la Filosofía, afirma que “su vida ordenada, sobria y simple, no es la de un asceta, sino la de un enfermo para quien su salud era un bien precioso”.

¿Cómo pudo ser que uno de los más estimulantes y positivos pensadores que ha dado el mundo fuera también, a la vez, uno de los más odiados y perseguidos?

Aunque como fuentes de conocimiento sólo cita a Descartes, en su biblioteca había 161 volúmenes de muchos filósofos.
Luego, no es admisible que alguien dijera que “había pensado mucho, pero leído poco”, porque todos reconocen su vigorosa personalidad intelectual y la originalidad de su pensamiento.

Y, aunque se reconozca la influencia de Descartes, no fue un seguidor de su obra, aunque sí le debe la idea de método, su vocabulario, su terminología, numerosas definiciones, …

Pero sus respectivos sistemas son totalmente distintos.
Recordemos que el recorrido de Descartes era desde la Idea clara y distinta hasta la idea de Dios que le garantizaba el conocimiento verdadero del mundo.
Mientras que Spinoza parte de la intuición e una substancia única que es el “primum logicum” y “primum ontologicum” y de ella deduce, “more geometrico” no sólo la idea, sino también, la realidad de las cosas particulares como derivaciones de sus modos de pensamiento y extensión.

Los propósitos de su filosofía tienen un profundo carácter práctico y es significativo de ello que el título de su obra principal lleve como título: “Ethica”, porque, como los estoicos considera a la Ética como la culminación de toda su filosofía y esta obra comprende la Teología, la Física y la Antropología, terminando en un tratado místico.

Descartes quiere ser/es a la Filosofía lo que Galileo fue a la Física, buscando la verdad por procedimientos racionales y científicos.
También Spinoza, pero va más allá porque a través de ello quiere llegar a la felicidad.

Las cosas ordinarias de este mundo –riquezas, honores, placeres,…- son fútiles y vanas, distraen el ánimo y no se encuentra en ellas nada que sea verdaderamente bueno o mal.
Hay que buscar esa otra cosa que sea el verdadero bien y que, una vez conseguida, baste por sí sola para calmar los deseos del alma y en la cual se halle la felicidad suprema, continua y perpetua.

Esta felicidad consiste en llegar al “conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la naturaleza”, en llegar a “la unión con Dios por el conocimiento y el amor, hasta llegar a ser una sola y misma cosa con Él”

Y la condición previa para esto es una reforma del entendimiento.
Es una actitud socrática y estoica porque para amar el bien es preciso conocerlo y para conocerlo hay que purificar el entendimiento, rechazando todo aquello que no nos conduzca al último fin y a la perfección de la naturaleza.

Su punto de partida es distinto al de Aristóteles y Santo Tomás (de abajo (los hechos de la experiencia y la percepción de las realidades concretas, particulares y móviles del mundo sensible) hacia arriba (hacia Dios), distinto también al de Descartes, que prescinde de los sentidos y llega a: “la idea clara distinta” tras haber aplicado la duda metódica y haber chocado con lo “indudable o indubitable” :”cogito ergo sum” (“soy un ser que piensa”, “soy una conciencia pensante” y tengo pensamientos o ideas, pero descartadas las ideas facticias y las ficticias sólo me quedan, como indudables, las “ideas claras y distintas” (existencia, pensamiento, infinito y extensión) aunque tenga, luego que recurrir a Dios como garantía de que esas ideas no pueden no ser verdaderas.

Spinoza también va “de arriba abajo”, descendiendo de Dios al mundo, tomando como punto de partida la idea o noción de Dios como “Substancia única e infinita”.
Dios, no sólo como “primera idea”, también como “primera realidad” y de ella, mediante un método geométrico riguroso trata de deducirlo todo, no sólo las demás ideas, también las demás realidades del mundo, sólo aplicando el principio de identidad o de contradicción.

(Los escolásticos dirían que a esa primera Idea o Realidad, Dios, se llega, pero no puede tomarse como punto de partida, porque no la vemos intuitivamente (el criterio de verdad de Spinoza) sino demostrativamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario