viernes, 20 de febrero de 2015

LAS TRES “PATAS” DEL CRISTIANISMO


(Lo bueno de la jubilación (además del retiro laboral retribuido) no es que te dé tiempo a “leer” (que también), es que te da tiempo a “re-leer”. Y esto es lo que llevo haciendo durante el mes de Septiembre.
Releyendo y releyendo, libros y más libros, y no sólo lo subrayado (para mí algo inútil, porque soy tan malo subrayando que es que lo subrayo casi todo, así que me pregunto que para qué subrayar).

Las Tres Patas de esa mesa llamada Cristianismo son tres santos que, por orden cronológico, son San Pablo, San Agustín y Santo Tomás. Cada uno de ellos ha dejado una impronta indeleble que, todavía hoy, sigue casi vigente.

SAN PABLO.

Un gentil (no judío), de Tarso, no perteneciente al círculo de Jesús de Nazaret, que ni lo conoció, y que aporta la fe en la resurrección (“Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe), haciendo “Dios” a Jesús, que se había denominado a sí mismo “hijo del hombre”.
El primero en ir desfigurando el mensaje de Jesús de Nazaret, al convertirlo en el Cristo, un judío que lo que menos se le pasó por su cabeza era fundar una nueva religión, posteriormente llamada “Cristianismo”, pero que lo único que quería era reformar el judaísmo, huyendo de “la letra” y yendo al fondo, al “espíritu” de la ley.

Sobre todo el 2º Pablo es el primer misógino del Cristianismo. Yo no sé qué tendría contra las mujeres. Pero que si en los primeros siglos del Cristianismo la mujer participaba en las asambleas tanto o más que los varones, el 2º Pablo despotrica contra las mujeres (“que se callen y no hablen en las asambleas”, “que si quieren saber algo que se lo pregunten a sus maridos cuando lleguen a su casa”,….).
El que propone la virginidad como estado superior a la maternidad, el celibato como estado preferible al casamiento y a la paternidad,
Lo más opuesto a la predicación y a la vida de Jesús de Nazaret que, a pesar de la letra de la ley judía, jamás esquivó ni discriminó, en la palabra y en el trato, a las mujeres.
Jesús era lo más opuesto a un “ginéfobo” o “misógino”.
Leed cómo quiere enrollarse y ligar con la samaritana.

Más aún, ahí tenemos a María Magdalena, más preparada para entender su mensaje que todos los simples (simplones) apóstoles, a la que se le apareció en primer lugar, antes que a su madre y que a los apóstoles y con la que, seguramente, estuvo casado.
La tradición cristiana la convirtió en “prostituta”, siendo, como era, la más preparada de los apóstoles.
¿Quién no ha oído hablar del “Santo Grial” (y no me refiero a ese cáliz enjoyado, conservado en Valencia,… ¿alguien se imagina a Jesús de Nazaret, en la última cena, con un cáliz de esas características?)

Es verdad que en ningún evangelio dice de Jesús que estuviera casado, pero tampoco lo dice de ninguno de sus apóstoles (tan sólo menciona a la suegra de Pedro), pero es que un judío no casado era algo raro, mal visto.
Lo normal, en el pueblo judío, era estar casado.
Pocas veces he visto escrito llamar “bípedo” al hombre, porque es algo tan evidente,…

De todas las Instituciones Sociales, que, por lo general, han sido misóginas hasta ayer mismo, todas, al final, se han rendido y al valorar sólo el mérito de las personas y no el sexo en el que están, han dejado la puerta abierta para que entren por ella, en igualdad de condiciones, las personas, sean varones o sean mujeres (ahí está la Medicina, la Justicia, la Universidad,….)

Excepto la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
(Hace tan sólo unos días colgué “Historia de las mujeres”)

El antifeminismo paulino sigue siendo una de las patas del Cristianismo.

SAN AGUSTÍN.

Sobre el que hice la tesina en la Universidad de Salamanca.
Sin duda uno de los santos más significativos del Cristianismo, después de haber sido uno de los mayores sinvergüenzas del Imperio Romano, poco antes de su caída.

La cara y la cruz de la moneda.

Tras haber sido, en su juventud, un licencioso sexual, haber estado emparejado (no casado) y haber sido amante de Claudia Emilia, con la que tuvo un hijos, Adeodato (“a – deo- dato” = (dado por Dios”), con la que se fue a vivir a Milán y con la que era muy feliz, llevando una vida intensamente sexual, así durante dos años, en que la despacha y la embarca para Cartago, quedándose él con el hijo, a instancias y por la persistencia de su madre, la futura Santa Mónica.
La madre/suegra posesiva que logra entremeterse entre su hijo y su nuera real, aunque no oficial, y que hace que Agustín se convierta en la otra cara de la moneda.

(Si alguien está interesado en saber la historia de esta pareja de amantes, no hace mucho que el autor de “el mundo de Sofía”, Jostein Gaarder, lo ha dejado reflejado en una obrita, pequeña pero preciosa, “Vita brevis”)

La Sexualidad, defendida hasta ayer mismo por el Cristianismo, y defendida a ultranza, hoy, por muchos cristianos, desde Rouco Varela al Opus y demás, es la que impuso el segundo Agustín.
Él, que tanto amó con el sexo, es el que más va a despotricar contra el sexo.
Naturalmente es el sexo femenino el culpable de todos los males.
Es Eva.

El pecado sexual como el gran pecado del Cristianismo posterior.
El sexo es lo peor de lo peor, y peor todavía la sodomía (relación sexual entre varones).

(Estoy leyendo, últimamente, la posibilidad de que San Agustín, hubiera sido homosexual o, mejor, bisexual)
La verdad es que, leyendo párrafos de Las Confesiones (autobiografía), son tan explícitos los textos que, si no se sabe si se refieren al amor que tenía y sentía por la muerte temprana de su hijo Adeodato o al que sentía por un posible amor por un joven amante….)

Pero, en contraposición a este horrendo y/o nefando pecado, propone el mandato del Amor:
“Ama y, luego, haz lo que quieras, lo que te dé la gana”

Pero, a continuación distingue dos tipos de amor:
1.- “Amor Dei usque ad contemptum sui” (“amor a Dios hasta el desprecio u olvido de sí mismo”.
2.- “Amor sui usque ad contemptum Dei” (“amor a sí mismo hasta el desprecio u olvido de Dios”)

El primero es “la caridad”, el segundo es el “egoísmo”.

Pero también distingue entre dos conceptos: “Uti” (“utilizar”, “usar”) y “Frui” (“disfrutar”, “recrearse”).

El sexo, por ejemplo, sólo debe ser “uti” (utilizado, usado) como único medio de la reproducción, que es la meta, para incrementar el número de cristianos que adoren a Dios.
Pero el sexo no debe ser “frui” (disfrutado, recreado,…).
Si puede “usarse” el sexo, entre los casados, sin orgasmo (“frui”) mejor que mejor.
El sexo es un trámite, no un fin, es un camino, no una meta, debe consentirse, no buscarse,…

SANTO TOMÁS DE AQUINO.

Es el “intelectual” del trío.

Su Summa theológica es la mejor catedral intelectual del cristianismo.
La Teología tomista es la que, en líneas generales, sigue vigente en las Universidades Católicas y en las Facultades de Teología.
Su empeño en que la “fe” y la “razón” ni se identifican ni se contraponen, sino que se armonizan y se complementan.

Quien no pueda o no sepa o no sea capaz de razonar, que “crean” y quienes puedan, sepan y sean capaces de razonar, que “razonen”.
Tanto la “existencia de Dios” como la “esencia de Dios” pertenecen a lo que él denomina los “preambula fidei”.
Es decir, son un conjunto de verdades que pueden ser “creídas” por la fe o “sabidas” por la razón.
Y no hay contradicción.

Como “sólo unos pocos hombres, tras mucho estudio y tras mucho tiempo”, pueden llegar a demostrar la existencia de Dios (por las cinco Vías) y la esencia de Dios (por las tres vías), pero como todos los hombres tienen la obligación de salvarse y la salvación pasa por la aceptación de la verdad de la existencia y de la esencia de Dios, deben tener a su disposición esas verdades que, si son incapaces de llegar a ellas por la razón, puedan acceder a ellas por la fe.

La Ética y el Derecho Natural.
Dios, al crear el universo, impuso en los seres el modo de comportarse, las leyes.
Las leyes naturales son las que Dios puso y le impuso a la naturaleza, que actúa y se comporta así y no de otra manera porque Él así lo quiso.
Lo que hacen los científicos, descubriendo leyes, es descubrir el plan divino impuesto a la hora de crear.

Pero, además de esa “leyes naturales” también Dios puso “leyes positivas”, como los 10 mandamientos para que el hombre las cumpla.

Si en la naturaleza lo que prima o reina es la “necesidad” (esta piedra, suelta, cae así y no de otra manera, a esta velocidad y no a otra, en esta dirección y no en otra, es porque Dios lo quiso así, pero podría haber querido que se comportaran de otra manera y, si así lo hubiera querido, así se comportarían.

El caso del hombre es especial, porque lo “creó libre” para obrar.
El hombre podrá obrar según el mandato divino (y ese será su mérito, que será recompensado, con la dicha eterna) o podrá obrar en contra del mandato divino (y ese será su demérito, que será castigado con las penas eternas del infierno).

Si somos “libres” debemos “responder” de lo que hacemos y por qué lo hacemos, porque podríamos no haberlo hecho.

El hombre, al ser libre, es responsable, de su futuro en la vida de ultratumba.


A lo más que llegó la “escolástica”, que es como se la denomina a la Filosofía y a la Teología Tomista es a la “neoescolástica”, tras el empuje de la  Razón en la época de la Ilustración, intentando armonizar la religión con los avances de la ciencia..

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