miércoles, 20 de noviembre de 2019

EUROPA: CIVILIZACIÓN MUSULMANA: LA EDAD DE ORO DEL ISLAM (13-3)



ECONOMÍA ERA DE DESCUBRIMIENTOS (13 -3)

El Imperio Islámico contribuyó de manera significativa a la globalización de la economía durante la Edad de Oro del Islam, cuando el conocimiento, el comercio y la economía de muchas regiones y civilizaciones previamente aisladas comenzaron a integrarse gracias a los contactos con los exploradores musulmanes, navegantes, académicos, comerciantes y viajeros.

Algunos han llamado a este periodo la «pax islámica» o la «era de los descubrimientos afro-asiáticos», en referencia a los exploradores y comerciantes musulmanes del Sudeste Asiático y el Norte de África, que viajaron por todo el Viejo Mundo, estableciendo la primera economía global a lo largo y ancho de la mayor parte de Asia y África, y gran parte de Europa con sus redes comerciales extendiéndose desde el Océano Atlántico y el Mediterráneo hasta el Océano Índico y el Mar de China.

Esto ayudó en gran parte al establecimiento del Imperio Islámico (incluyendo al Imperio Omeya, el Imperio Abasida y el Califato Fatimí y el califato Omeya cordobés) como la mayor potencia económica del mundo entre los siglos VII y XIII.

Muchas crónicas contemporáneas musulmanas medievales también sugieren que los exploradores musulmanes de Al-Ándalus y el Magreb podrían haber viajado en expediciones a través del Océano Atlántico entre los siglos IX y XIV.

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA MUSULMANA.

La Edad de Oro del Islam fue testigo de una transformación fundamental en la agricultura, conocida como la «Revolución Agrícola Musulmana», la «Revolución Agrícola Árabe» o la «Revolución Verde».
Gracias a la globalización económica establecida por los comerciantes musulmanes a lo largo del Viejo Mundo, se permitió la difusión de muchas plantas y técnicas de cultivo entre diferentes partes del mundo islámico, así como la adaptación de plantas y técnicas de más allá del mundo islámico.

Ya mencionamos, anteriormente, las variedades de olivo, distintas al olivo autóctono, previo, que introdujeron en Al-Ándalus.

Cultivos procedentes de África, como el sorgo, o de China, como los cítricos, y numerosos cultivos de la India, como el mango, el arroz, y especialmente el algodón y la caña de azúcar, fueron distribuidas por todo el territorio islámico, que sin este intercambio comercial no hubiera podido acceder a estos cultivos.

Hay quien se refiere a esta difusión de numerosos cultivos como la «globalización de la agricultura», que junto con el incremento de la mecanización de la agricultura, provocó un trascendental cambio en la economía, la distribución de la población, la cubierta vegetal de las tierras, la producción agrícola, la renta, los niveles de población, el crecimiento urbano, la distribución de la fuerza laboral, la industrial auxiliar, la cocina, la nutrición, el vestido, así como otros numerosos aspectos de la vida en el mundo islámico.

Durante la Revolución Agrícola Musulmana, la producción de azúcar se refinó y fue transformada en una gran industria por los árabes, que construyeron las primeras refinerías de azúcar, y las primeras plantaciones.

Los árabes y los bereberes difundieron el uso del azúcar por todo el Imperio Islámico desde el siglo VIII.

Los musulmanes también introdujeron el cultivo industrial y el moderno sistema de rotación de cultivos, en el que las tierras podían ser cultivadas hasta cuatro o más veces en un periodo de dos años.
Los cultivos de invierno eran seguidos por los de verano, y en algunos casos se producía otro cultivo entre estos.

En áreas donde se utilizaban plantas de crecimiento rápido como la espinaca y la berenjena, las tierras podían ser cultivadas tres o más veces en un solo año (“agricultura intensiva”).

En algunas partes de Yemen, el trigo producía dos cosechas anuales en el mismo terreno, al igual que el arroz en Irak.

Los musulmanes desarrollaron la agricultura científica, basada en tres elementos principales: 1.- Sofisticados sistemas de cultivos rotatorios, 2.-Técnicas de irrigación altamente desarrolladas, y 3.- La introducción de una amplia variedad de cultivos que eran estudiados y catalogados de acuerdo con la estacionalidad, el tipo de terreno y la cantidad de agua requerida por estos.

Se escribieron numerosas enciclopedias sobre agricultura y botánica, con detalles muy precisos y exactos.

ECONOMIA DE MERCADO PROTOCAPITALISTA.

Durante el califato se produjeron formas iniciales de proto-capitalismo y libre mercado, donde una incipiente economía de mercado y formas iniciales de capitalismo mercantil se desarrollaron entre los siglos VIII y XII, en lo que algunos llaman el «Capitalismo Islámico».

Se creó una vigorosa economía monetaria sobre la base del incremento en los niveles de circulación de una moneda estable y de alto valor (el dinar), y la integración de áreas monetarias que eran anteriormente independientes.

Los economistas, mercaderes y comerciantes introdujeron nuevas técnicas innovadoras de negocios en este periodo.
Estas innovaciones incluían las primeras sociedades anónimas, las tarjetas de crédito, las multinacionales, los contratos, la letra de cambio, el comercio internacional de larga distancia y las primeras sociedades mercantiles, como las sociedades limitadas, y formas primitivas de crédito, débito, beneficio, pérdidas, capital, acumulación de capital, tráfico de capital, inversión de capital, fiscalidad, cheques, pagarés, fideicomisos, compañías de lanzamiento, cuentas de ahorro, cuentas corrientes, empeños, préstamos, tipos de cambio, banqueros, cambistas de moneda, contabilidad, depósitos, cesiones de derechos, contabilidad por partida doble, y pleitos.

También se dieron en el mundo islámico medieval organizaciones comerciales similares a las actuales corporaciones, independientes de los estados.

Muchos de estos conceptos proto-capitalistas fueron adoptados y posteriormente desarrollados en la Europa medieval a partir del siglo XIII y en adelante.

Los sistemas de contratación de los que dependían los mercaderes eran muy efectivos.

Los mercaderes compraban y vendían por una comisión, donde el dinero les era prestado por ricos inversores, o bien se trataba de una inversión conjunta de varios mercaderes que frecuentemente eran de forma indistinta musulmanes, cristianos y judíos.
Recientemente se ha encontrado una colección de documentos en una sinagoga egipcia que ofrece una detallada descripción sobre la vida de los mercaderes medievales del Medio Oriente.

Las sociedades comerciales podían estar formadas por muchas empresas asociadas y por lazos de parentesco que permitían establecer redes comerciales a través de enormes distancias.
Estas redes se desarrollaron durante esta época, permitiendo el nacimiento de un mundo donde el dinero podía ser prestado por un banco en Bagdad y cobrado en Al-Ándalus gracias al nuevo sistema de cheques que aún hoy perdura.

Cada vez que los artículos pasaban por las ciudades a lo largo de esta extraordinaria red, estas ciudades cobraban un impuesto, lo que daba lugar al encarecimiento del producto cuando éste llegaba a su destino.

Estas innovaciones hechas por los musulmanes y los judíos fundamentan el actual sistema económico.

Aunque la economía medieval islámica parece estar próxima al proto-capitalismo, algunos académicos también han encontrado cierto número de paralelismos entre la jurisprudencia económica islámica y el comunismo, incluyendo las ideas islámicas del Azaque (la obligación religiosa de ayudar a los pobres) y el Riba (la prohibición islámica de la usura).

CRECIMIENTO INDUSTRIAL

Jabir ibn Hayyan, persa, más conocido como Geber, alquimista, que introdujo el método experimental aplicado a la Química, de ahí la denominación de “padre de la Química”.
“La primera cosa esencial en la Química es que deben llevarse a cabo trabajos aplicados y experimentos, ya que aquel que no los realiza jamás alcanzará los más altos grados de conocimiento”.

Estableció, también, las bases de la industria química y de los perfumes.

La ingeniería musulmana en el mundo islámico dio lugar a cierto número de innovadores usos industriales de la energía hidráulica, y los primeros usos industriales de la energía maremotriz, la energía eólica y la fuerza del vapor, del uso de combustibles fósiles como el petróleo, y las primeros grandes complejos manufactureros tiraz (taller musulmán dedicado a la confección de tejidos de lujo. Adornados con hilatura de oro, que eran empleados en ceremonias reales).

El uso industrial del molino de agua en el mundo islámico data del siglo VII, en tanto que el uso de los molinos hidráulicos, horizontales y verticales, data del siglo IX como mínimo.
Esta variedad de molinos industriales fueron empleados por primera vez en el mundo islámico, incluyendo los primeros molinos para el abatanado de la lana, la molienda del cereal, el descascarillado del arroz, la fabricación de papel, serrería, prensado, fundición de acero, refinado de azúcar... para ello se usaron también los primeros molinos impulsados por la marea, así como molinos de viento.

Sobre el siglo XI, cada provincia del mundo islámico tenía operativos todos estos tipos de molinos, desde Al-Ándalus y el Norte de África hasta el Oriente Medio y Asia Central.

Los ingenieros musulmanes inventaron también el cigüeñal y la turbina de agua, empleando ruedas en molinos y en máquinas para elevar el agua.

Fueron pioneros en el uso de presas hidráulicas para la obtención de energía, usada para suministrar energía adicional a los molinos y a las máquinas elevadoras.

Este tipo de avances se usaron para muchos procesos industriales que previamente se llevaban a cabo mediante el trabajo manual, y que a partir de entonces serían mecanizados.

La transferencia de estas tecnologías a la Europa medieval influyó en la posterior, muy posterior, “Revolución Industrial europea”.

La revolución agrícola musulmana generó cierto tipo de industrias, incluyendo las primeras agroindustrias, la fabricación de instrumentos astronómicos, cerámica, industrias químicas, tecnologías de destilación, relojes, fabricación de vidrio, maquinaria impulsada por energía hidráulica o eólica, felpudos, mosaicos, papel, perfumería, industria petrolífera, farmacéutica, fabricación de cuerda, transporte de mercancías, construcción de buques, fabricación y transformación de la seda, azúcar, industria textil, distribución de agua, armas, así como la extracción de minerales como azufre, hierro, plomo o la producción de amoníaco.

Los primeros grandes complejos industriales tiraz (talleres antes detallados) fueron creados para acoger estas industrias, cuyas tecnologías fueron posteriormente exportadas a la Europa medieval, especialmente gracias a las traducciones al latín efectuadas en el siglo XII, así como por otras anteriores y posteriores.
Como ejemplo, la primera factoría productora de vidrio en Europa fue fundada en el siglo XI por un artesano egipcio en Grecia.

Las industrias orientadas a la agricultura y la artesanía también experimentaron un notable crecimiento durante este periodo.

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