martes, 16 de mayo de 2017

DIOTIMA DE MANTINEA

¿Quién era Diotima?

Sócrates dice que en su juventud aprendió la "Filosofía del Amor" de Diotima, a quien remite su teoría del Eros y que era una sacerdotisa o una vidente.

¿Quién era Diotima de Mantinea? ¿Era un personaje histórico, real, o era sólo de ficción?

A la altura de los tiempos en que estamos, y en que sucedió, es un problema o una pregunta sin solución, igual pueden darse argumentos en pro que en contra, y todos ello débiles.

Y ¿por qué pone Platón, en su Diálogo, en su boca la teoría del Eros?

O sea, Platón pone en boca de Sócrates su propia teoría, y Sócrates pone en boca de Diotima su teoría del Eros.

Dice, además, que Diotima era una sacerdotisa, sabia, muy sabia en el tema que nos ocupa y, entre otras cosas, prescribió sacrificios mediante los que se libraron con éxito de la peste que agobiaba a "Atenas", aplazándola durante 10 años y, todo es, por su actividad sacrificial.

Tendría que haber sido, pues, una mujer en paralelo a Safo y Aspasia.

Diotima le da a Sócrates una genealogía del amor, diciendo que Eros, el Amor es el hijo de Poros (Riqueza o, también, Circunstancia) y de Penia (Pobreza o Necesidad).

 En su visión el amor no es delicado, sino rudo y mezquino. El chico amado es delicado, pero el viejo amante que busca al joven es mezquino y falso.

Sobre el Amor, o Eros, la más importante tesis de Diotima, es que, en realidad, éste es un deseo, una aspiración, un anhelo por la inmortalidad.

Ella dice que tenemos un deseo de fama eterna pero que sólo el sabio reconoce la diferencia entre la procreación física y la espiritual.

Existen dos tipos de amor: el físico y el espiritual.
Mientras el amor físico trata de preservar a la persona y alcanzar la inmortalidad a través de la descendencia, el amor espiritual da luz a ideas y pensamientos que, de por sí, son inmortales.

Pero el fin ulterior del amor es ayudarnos a ascender al conocimiento de lo divino.

En el Banquete se dan discursos en honor a Eros, la divinidad del amor, discursos que nos cautivan por las sublimes verdades que brotan de los labios de los distintos interlocutores, pero será el último discurso, el pronunciado por Sócrates, donde, en vez de dar su punto de vista sobre Eros, relata una conversación que había tenido con una sabia iniciada en los misterios del amor, Diotima de Mantinea.

En esta conversación, Diotima, su maestra en “ta eroticá”, le habría revelado a Sócrates, a través de la belleza poética del mito, una visión muy peculiar del amor, quizás la opinión definitiva de Platón sobre este asunto.

Argumentaba la sabia de Mantinea que el amor no era algo bueno (porque sólo era deseo), sin embargo, esto no debía llevar a creer que sería  algo malo.

Decía que existe un término medio entre los opuestos, poniendo como ejemplo, que lo que no es sabiduría no necesariamente ha de ser ignorancia (la “opinión” o doxa se encuentra en  medio), y que lo que no es bello no necesariamente ha de ser feo.

Y así como existen términos medios entre los opuestos, también los hay con respecto a los dioses y los hombres: Los daimones (“demonios” en sentido griego, no cristiano).

Según Diotima, Eros es precisamente esto, un Daimon, y como tal, representaba un nexo entre los seres mortales que sufren, y los inmortales que habitan los cielos.

Eros no podía ser un dios, ya que el amor (Eros) “desea” las cosas bellas y buenas, y como el deseo es una señal de privación, Eros no puede ser un dios, ya que al desear, significa que está privado de lo bello y lo bueno, características éstas de los dioses.

Nos queda claro aquí que el amor, según Diotima, es el nexo que une a la mortalidad con la inmortalidad.

La única forma que tiene la especie humana y los animales de perpetuarse, es a través de la reproducción, aunque los animales lo hacen pero sólo los hombres lo hacen y lo saben.


Pero con respecto a los humanos, existe otro tipo de fecundación que va más allá de lo corporal, la fecundación del alma.

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