viernes, 18 de junio de 2010

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

A golpe de tecla tengo a mi disposición toda la prensa, local, autonómica, nacional e internacional, así como acceso a casi todas las revistas científicas y filosóficas.
Pero los periódicos impresos, igual que las revistas en papel, no van a desaparecer. Es imposible que desaparezcan. Pero su papel informativo va a sentirse/está sintiéndose enormemente mermado.
Todos sabemos que, de los periódicos, a cada uno le interesan ciertos editoriales, determinados columnistas, reportajes concretos, así como de las revistas algún o algunos trabajos, pero nunca, nadie, se “traga” todo el periódico y toda la revista.
A casi nadie se le ocurre estar, en su mesa del despacho, ante la pantalla del ordenador, con “un” periódico impreso.
Pero igual que a nadie se le ocurre llevarse a la playa o de paseo, y sentarse en la arena, bajo la sombrilla, o en un banco del parque, con el ordenador.

En el ordenador tienes, a golpe de tecla, televisión, radio, prensa, Internet, música,…. cualquier medio de comunicación.
El periodismo analógico, como la revista escrita o el libro, no desaparecerá pero será/es/está siendo, y cada vez más, arrinconado por la comunicación digital.

Mis sobrinos (y ya mismo mis nietos) cuando quieren insultarme suavemente y con delicadeza, en vez de llamarme “viejo”, “carroza”, “antigualla”,… me llaman “analógico”. Ellos se consideran de otra generación, la “digital”.

Y es que el lenguaje de las nuevas tecnologías te permite estar en contacto directo y continuo con el lector, vidente u oyente. Te permite preguntarle en tiempo real, recibir la contestación al instante y poder responder, todo al momento, en directo, aunque sea inmensa la distancia.

Compras “un” periódico, (ése), el de siempre, en el kiosco de la esquina, a la hora del desayuno y, cuando y mientras, lo estás leyendo, ya no está informándote de la realidad, sino de lo que fue realidad ayer.
Esa importante reunión que anunciaba que iba a celebrarse mañana (o sea hoy), la tecnología digital te permite no tener que esperar a mañana, a la hora del café, para enterarte de los resultados de la misma.

A los amigos y conocidos les pedimos su e-mail, no su dirección del domicilio.
¡Es tan cómodo escribirlo al ordenador y darle a “enviar”¡.

La información digital es una continuación, pero sumamente superada, de la información analógica.
Son ilimitadas las posibilidades que ofrece.

¿A quien se le ocurre, ahora, coger un folio, el boli, escribir la carta (sin tachaduras, correcciones ni repeticiones), doblarla, meterla en el sobre, escribir la dirección correcta, desplazarte hasta correos, poner el sello correspondiente,…?

La sociedad del conocimiento, en la que vivimos, querámoslo o no, goza del carácter de la instantaneidad ¿Salud de la que goza o enfermedad que padece?.

El periódico de papel, leído a la sombra del banco del parque no desaparecerá, pero ¡es tan sugerente internarte en la sombra continua del bosque informativo y navegar por donde tú quieras, libremente, poder ir de flor en flor o posarte, sin prisa, porque siempre, todo, estará ahí, a tu disposición.

¿Problema?. Uno, al menos, y muy gordo.

El periódico que has comprado, la cadena de televisión que has puesto, la emisora que estás oyendo,… lo has hecho porque “te fías” de esa línea editorial, de esa información, de ese locutor, de ese periodista,…”Te fías de”, “confías en”. Pero nunca estarás seguro de que es el medio de comunicación más fiable, sólo de que es el que más acorde está con tus esquemas mentales, con tu línea de pensamiento.
No elegimos para informarnos, realmente, sino para que nos corroboren en que tenemos razón. Sólo así “descansamos”.

Navegar por Internet, a no ser que seas un experto grumete y conozcas los caminos, es estar expuesto a marearte, a perderte, a asfixiarte, a naufragar. Acabas agotado. Porque Internet es una maraña de caminos, de encrucijadas, querías ir allí y has terminado en…; Internet no tiene meta, la meta tienes que ponértela tú, el sólo te permite transitar.

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