lunes, 29 de agosto de 2011

DOS FALACIAS.



Hay, entre nosotros, dos falacias muy extendidas y arraigadas.

UNA es la “falacia de composición” que, poco más o menos, viene a decir que lo que le ocurre o le pasa a una parte de un todo, también le afecta, le corresponde al todo del que forma parte.

Así, por ejemplo, si a una familia le sale un hijo “garbanzo negro” toda la familia (padres y hermanos, sobre todo) es considerada como un “puñado de garbanzos negros”.

Solemos cometer dicha falacia cuando, ante la fechoría, el choriceo, el gamberrismo, …. de una persona, pronunciamos lo tan extendido “la madre que lo parió”, como si la madre, corresponsable de su fecundación y agente de su nacimiento fuera, también, la única responsable de su formación, de su educación, de su persona. Cuando, lo más seguro, es que esa madre sea una persona que deteste lo que su hijo hace y en lo que su hijo se ha convertido, tanto como lo detestas tú.
Nos pasa, también, en el caso español, cuando los etarras, vascos, cometen un atentado. “La madre que los parió”.
¿Por qué no dejamos tranquilita a la madre, porque ella no es…y a los vascos, la mayoría de los cuales son ….
Lo que es privativo y personal de “una parte” no tiene por qué serlo del “todo” del que forma o ha formado “parte”.

La SEGUNDA falacia que solemos cometer es la, vulgarmente, llamada “Falacia de la mala compañía”.
Esta falacia, que es aplicable, también, a un grupo, a una etnia, a una nacionalidad (y que se confundiría con la anterior) es la que cometemos cuando, alegremente, soltamos el refrán “dime con quién andas y te diré quién eres”.
Siendo amigo de….y habiendo afirmado que…como su amigo es…no merece ni ser analizado, tener en consideración, refutado,…ya que, de entrada, es falso.
Como si la falsedad fuera “pegada” a la compañía.

Estas falacias (y otras muchas) provocan cierto tipo de reacciones emocionales, de impacto psicológico, aunque carezcan de toda validez lógica.

1 comentario:

  1. Tomás, llevo unos días intentando colgar este comentario (o uno parecido, porque ya no es igual al primero) y no he podido, es la primera vez que me pasa.

    En cuanto a la primera falacia, es posible que se confunda por causa de la familiaridad, amistad, o cualquier otro sentimiento, la parte con el todo. Afecta a los íntimos el hecho, pero no debe confundirse con que son todos los implicados.

    La segunda falacia, estoy en discinformidad contigo en cuanto al "dime con quien andas..."
    Tu y yo andamos juntos desde hace bastante tiempo, y ya he conseguido que te guste el buen vino y el buen queso...
    Es broma, estoy de acuerdo contigo en la conlusión. Saludos.

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